Bootstrap
JC

Escritos a Hermanos

1 John 2:7-11
Joel Coyoc August, 8 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc August, 8 2021
Estudio de las Cartas de Juan

El sermón titulado "Escritos a Hermanos," predicado por Joel Coyoc, aborda la importancia del amor fraternal a la luz de la primera carta de Juan, específicamente en 1 Juan 2:7-11. La predicación enfatiza que el amor al prójimo es un mandamiento tanto antiguo como nuevo, aludiendo a su origen en Leviticus 19:18 y su reafirmación en el nuevo pacto, donde se nos llama a amar como Cristo nos ha amado (Juan 13:34-35). Coyoc argumenta que lo que define a un verdadero creyente es su capacidad de expresar amor genuino hacia los demás, presentado como la evidencia de estar en la luz. La significativa conexión entre el amor fraternal y la relación con Dios resalta el carácter transformador del evangelio en la comunidad de creyentes. Esta enseñanza no solo tiene relevancia doctrinal, sino que también impacta cómo los cristianos deben vivir y relacionarse entre sí, poniendo de manifiesto que la fracasidad en amar debe llevarnos a depender diariamente de Cristo como nuestro abogado.

Key Quotes

“El que dice que está en la luz y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.”

“El mandamiento es nuevo porque ahora estás llamado en el nuevo pacto a amar a tu prójimo como Cristo nos ha amado.”

“Si estás en Cristo, si eres un verdadero hermano, este mandamiento no solo es un mandamiento, sino que ya está ocurriendo y se está manifestando.”

“No hay manera de amar como Cristo si no hemos experimentado el amor de Dios.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Primera de Juan. Capítulo dos. Dice la palabra de Dios. Iquitos
míos, estas cosas os escribo para que no peguéis. Y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre a Jesucristo
el justo. y él es la propiciación por nuestros
pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los
de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros
le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice yo
le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad
no está en él. Pero el que guarda su palabra,
en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado,
por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece
en él, debe andar como él anduvo. Hermanos, no os escribo mandamiento
nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la
palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo se
escribe un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros. Porque las tinieblas van pasando,
y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que
ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano
está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde
va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Os escribo a
vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados
por su nombre. Os escribo a vosotros, padres,
porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros,
jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros,
hijitos, porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros,
padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.
os he escrito a vosotros jóvenes, porque sois fuertes y la palabra
de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno. No améis al mundo, ni las cosas
que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de
la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. y el mundo pasa
y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece
para siempre. Hijitos, ya es el último tiempo,
y según vosotros oísteis que el anticristo viene. Así ahora
han surgido muchos anticristos. Por esto conocemos que es el
último tiempo. Salieron de nosotros, pero no
eran de nosotros. Porque si hubiesen sido de nosotros,
habrían permanecido con nosotros. Pero salieron para que se manifestase
que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción
del Santo, y conocéis todas las cosas. no os he escrito como
si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque
ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso
sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es Anticristo,
el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo
tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo también
tiene tiene también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio
permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el
principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis
en el Hijo y en el Padre. Y esa es la promesa que Él nos
hizo, la vida eterna. os he escrito esto sobre los
que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis
de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que
nadie os enseñe, así como la unción misma os enseña todas
las cosas, y es verdadera y no es mentira. Según ella os ha
enseñado, permaneced en él. y ahora, hijitos, permaneced
en él para que cuando se manifieste tengamos confianza, para que
en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Si sabéis
que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia
es nacido de él. Dicen los versículos del siete
al once, hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento
antiguo que habéis tenido desde el principio. Este mandamiento
antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin
embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él
y en vosotros. Porque las tinieblas van pasando,
y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que
ama a su hermano, permanece en la luz y en él no hay tropiezo
pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas
y no sabe a dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos
otra traducción del pasaje dice amados no se escribe un mandamiento
nuevo sino un mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio
el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído Por otra
parte, os escribo un mandamiento nuevo, el cual es verdadero en
él y en vosotros, porque las nieblas van pasando, y la luz
verdadera ya está alumbrando. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano está aún en tinieblas. El que ama
a su hermano permanece en la luz y no hay causa de tropiezo
en él, pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas y anda
en tinieblas y no sabe a dónde va porque las tinieblas han cegado
sus ojos. Y otra traducción dice, queridos
hermanos, lo que les escribo no es un mandamiento nuevo, sino
uno antiguo, que han tenido desde el principio. Este mandamiento
antiguo es el mensaje que ya oyeron. Por otra parte, lo que
les escribo es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta tanto en la vida
de Cristo como en la de ustedes. Porque la oscuridad se va desvaneciendo
y ya brilla la luz verdadera. El que afirma que está en la
luz pero odia a su hermano todavía está en la oscuridad. El que
ama a su hermano permanece en la luz y no hay nada en su vida
que lo haga tropezar. Pero el que odia a su hermano
está en la oscuridad y en ella vive y no sabe a dónde va porque
la oscuridad no lo deja ver. Nuestro tema es escrito a hermanos,
escrito a hermanos. Vimos cuando empezamos el capítulo
2 que empieza con la expresión hijitos míos. Y si bien es el apóstol Juan guiado
por el Espíritu Santo, podemos tomarlo no simplemente como no
es simplemente el apóstol Juan hablando a los hermanos sino
es el mensaje del padre de aquel que Juan dice mirad cual amor
nos ha dado el padre que seamos llamados hijos de Dios y escuchar
su voz que dice hijitos míos y ahora podemos mirar que dice
Juan hermanos hermanos una traducción dice amados y otra traducción
dice queridos hermanos Y podemos escuchar también ahora la voz
del Señor Jesucristo hablando a sus hermanos. Aquel que no
se avergüenza de llamarnos hermanos. Aquel que dice la Biblia que
es el primogénito entre muchos hermanos. Aquel que tomó forma
humana y se identificó en todo con nosotros. y que fue uno de
nosotros y que nos llama queridos hermanos. Y lo que está escrito
ahora está escrito a hermanos. ¿Y qué es lo que se ha escrito
a los hermanos? Bueno, lo que se ha escrito dice Juan guiado
por el Espíritu Santo, el mismo Señor Jesucristo hablando a su
pueblo está diciendo, les escribo un mandamiento. les escribo un
mandamiento después él dice cómo es ese mandamiento y dice que
es un mandamiento que no es nuevo pero después dice si es nuevo
después lo que se escribe a los hermanos es que ese mandamiento
es un mandamiento que es verdadero en cristo y en los hermanos en
cristo y en los hermanos ese mandamiento es verdadero Y en
tercer lugar, les escribo que la luz expone a los falsos hermanos. El mandamiento, dice el versículo
7, no os escribo mandamiento nuevo. Después dice, sino el
mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio. Y
en todo esto entendemos que está presentando un mandamiento. En
singular, un mandamiento. Y es un mandamiento que se lo
está escribiendo a sus hermanos. El Señor no está hablando aquí
al mundo entero. El mundo entero está bajo el
maligno. El mundo nos aborrece porque no conoce a Dios, pero
Él está refiriéndose aquí a sus hermanos. Aquellos que Él ha
salvado con su propia sangre, aquellos con los cuales Él se
identificó, Él les está escribiendo y les está escribiendo no un
mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo y ese mandamiento pues
no es nuevo, es un mandamiento antiguo, es un mandamiento que
ha estado desde el principio y cuando nosotros pensamos en que
está refiriéndose a la cuestión desde el principio, podemos mirar
que en una ocasión le preguntaron al Señor cuál era el primero
y más grande mandamiento. Y Jesús contestó allá en Mateo
22, 37 al 39. Jesús le dijo, amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante, amarás
a tu prójimo como a ti mismo. Y el Señor está hablando de un
mandamiento que estaba desde el principio. que es el segundo
mandamiento. Sin embargo, es ese mandamiento
antiguo que depende del primer mandamiento. No es posible obedecer
este mandamiento sin obediencia al primer mandamiento. Si vamos a Levíticos 19, 18,
vamos a ver que dice ahí, no te vengarás ni guardarás rencor
a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti
mismo, yo Jehová. Dice, no te vengarás ni guardarás
rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como
a ti mismo, yo Jehová. Y uno podría pensar que aparentemente
ese es el primer lugar donde se menciona el mandamiento. Pero
Juan ha estado hablando de la comunión, ha estado hablando
del amor, y evidentemente aquí está hablando del mandamiento
y haciendo referencia a amar al prójimo, como se había presentado
en el antiguo pacto, como a ti mismo. Y, sin embargo, es verdad
que es un mandamiento que está desde el principio. ¿Cómo sabemos
que está desde el principio? dice el Señor dejará el hombre
a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una
sola carne y ahí está hablando de comunión dice serán una sola
carne y ahí podemos ver que cuando Dios presenta a Eva en el corazón
de Adán hubo regocijo se regocijó y él dijo esta es carne de mi
carne Y estaba hablando definitivamente de un lenguaje que estaba reflejando
amor, que reflejaba comunión. Y ahí estaba presente ese mandamiento
desde el principio. No había que decírselo. Es que
dice la Biblia que nosotros podemos entender de la escritura que
Adán se deleitaba de la comunión con Dios. Él oía la voz de Dios
y platicaba con Dios hasta que llegó un día que en lugar de
salir y regocijarse de la presencia de Dios, se escondió de Dios.
Pero antes estaba allí el mandamiento y no había qué decirle. Él amaba
a Dios con toda su alma, con toda su mente, con todas sus
fuerzas. Él podía amar a Eva como a sí mismo. Él podía ver
a Eva como unidad con Él. Y sabemos que la unidad Es un
tema importante. Jesús es nuestra paz. De ambos
pueblos hizo uno. Derribó la pared intermedia de
separación. Él es nuestra paz. Sabemos que el propósito de Dios
es reunir en Cristo todas las cosas. Jesús oró por la unidad,
oró por la cuestión de poder amar al prójimo. Sin embargo, ocurrió algo. en
el Jardín del Edén y fue el hombre aborreció a Dios. Y note cuando
lea Génesis que inmediatamente de aborrecer a Dios el hombre
aborreció a Dios porque amó más a la criatura que al Creador. Buscó en las cosas creadas lo
que sólo puede dar el Creador. Fue engañado por Satanás. Escuchó al gran mentiroso al
gran homicida. En ese momento él murió espiritualmente,
muerto, engañado por el padre de mentira, por aquel que es
homicida. E inmediatamente Adán dejó de
amar a su esposa, aborreció a Dios e inmediatamente aborreció a
su esposa. Había dicho, esta es carne de
mi carne. Pero en lugar de pararse al lado de ella y protegerla,
inmediatamente la señaló y dijo, la mujer que me diste, ella me
dio. Por eso yo comí. Y a partir de ahí empezó una
lucha que hoy el diablo engaña a la gente si quiere exaltar
esa lucha entre el hombre y la mujer. Y después de eso el mundo fue
sumido en oscuridad. Dice el apóstol Juan más adelante,
no como Caín que era del maligno y mató a su hermano. era del
maligno, guardó rencor en su corazón, no amó a su hermano. Es imposible que quien no ama
a Dios, quien no adora a Dios, es imposible que pueda amar a
su prójimo como a sí mismo. Y el Señor está haciendo referencia
a este mandamiento que está desde el principio. Sin embargo, es
nuevo. porque dice la escritura así versículo 8 dice sin embargo
se escribe un mandamiento nuevo es el que tienen desde el principio
pero ahora les estoy escribiendo el mismo que es nuevo ¿y qué
es lo nuevo? dice El Señor Jesús en Juan capítulo
trece, versículo treinta y cuatro al treinta y cinco, un mandamiento
nuevo os doy, que os améis unos a otros, y ya no dice que ames
como a ti mismo, dice Jesús, como yo os he amado, que también
os améis unos a otros, Y algo importante, en esto conocerán
todos que son mis discípulos, si tuvieres amor los unos con
los otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, no en cómo hablamos, no en cuántas cosas hacemos,
sino en que tengamos amor los unos por los otros. Y no un amor
de amarnos como a nosotros mismos. El mandamiento es nuevo porque
ahora estás llamado en el nuevo pacto a amar a tu prójimo como
Cristo nos ha amado. Y yo soy segurísimo de algo.
Cristo me ama mejor, mucho mejor, infinitamente mejor de lo que
yo me amo a mí mismo. Y el llamado ahora es que os
améis unos a otros como yo les he amado. Y hay lugares donde
el Señor hace referencia directa a la importancia de amar como
Él nos ha amado. Entre hermanos tenemos de amarnos
como Él nos ha amado. A los hermanos que somos esposos
se nos llama directamente a amar a nuestras esposas así como Cristo
amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Cristo no
simplemente se cansó, sino fue hasta la muerte, compró la iglesia
con su propia sangre. Y el llamado es a morir, si es
necesario, amando a nuestras esposas. Y eso nos hace desesperadamente
dependientes y necesitados del Evangelio. Cuando yo miro si
amo a mi esposa como Cristo ama a su iglesia, soy avergonzado. He fracasado, pero doy gracias
a Dios porque hay poder en el Señor Jesucristo. Doy gracias
a Dios porque Él ha hecho provisión para mi fracaso, pero no puedo
quedarme revolcando en mi fracaso. Si estás en Cristo, si eres un
verdadero hermano, dice Después, la segunda cosa que nos ha enseñado
después de enseñar que es el mandamiento antiguo, pero que
a la vez es nuevo y que tiene una dimensión totalmente, es
decir, nadie fue capaz, nadie fue capaz después de que Adán
cayó en pecado, nadie fue capaz de amar a su prójimo como a sí
mismo. Nadie cumplió la ley. Nadie fue capaz de amar a Dios
con toda su alma, su mente y sus fuerzas, sino solamente el Señor
Jesucristo que amó a Su Padre con tal intensidad, que se deleitaba
en hacer la voluntad de Su Padre y que todo lo que hizo y que
vino a hacer esta tierra lo vino a hacer por amor de Su Padre.
Muchas veces nos gusta pensar, y es correcto, Él nos ha amado.
Pero no olvidemos que primeramente todo lo que Jesús hizo, lo hizo
por amor de su Padre y todo lo que el Padre hizo, lo hizo por
amor de su Hijo. El Padre, por el gran amor con
que ama a su Hijo, escogió una esposa para su Hijo. Y el Hijo, por el gran amor con
que ama a su Padre, compró a esa esposa con su propia sangre y
nos compró para regalarla a su Hijo. Y después de mirar esto y mirar
que el mandamiento es nuevo, el Señor nos escribe, nos escribe
diciendo que este mandamiento, que es antiguo pero que es nuevo,
es un mandamiento que es verdadero en Cristo y es verdadero en los
hermanos y aquí ya está hablando de vida aquí está hablando no
de teorías aquí está dice la otra traducción que leí dice
versículo 8 por otra parte lo que les escribo es un mandamiento
nuevo cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo como
en la de ustedes es manifiesto en la vida de Cristo
Cristo ama mucho mejor que lo que cualquier persona se puede
amar a sí mismo. Dice un himno, yo quisiera hablarte
del amor de Cristo, pues en él hallé un amigo fuerte y fiel.
Por su gracia transformó mi vida entera. Dice, lo que en esta
vida soy lo debo a él. Y el coro dice, nadie pudo amarme
como Cristo. Es incomparable su amistad. Solo
él pudo redimirme del pecado por su amor y su bondad. dice
cada día viene a darme nuevo aliento a mi corazón infunde
dulce paz no comprenderé porque él vino a salvarme hasta que
en el cielo pueda ver su paz y se vuelve a repetir el coro
nadie pudo amarme como cristo ni yo mismo y ese es el amor
con que soy llamado a amar a mi esposa a mis hermanos amar como
cristo ha amado Y algo que es grandioso es, si eres hermano,
si eres destinatario, así como se ha manifestado eso en la vida
de Cristo, se está manifestando en tu vida. Dice, en nuestra
Biblia dice, sin embargo se escribe un mandamiento nuevo que es verdadero
en él y en vosotros, que es verdadero en él. Y la otra traducción dice,
cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo como en
la de ustedes. y en la vida de Cristo vemos fluir ese amor por
los Suyos, como los amó al principio y los amó hasta el fin. El Señor
Jesucristo que siempre mostró consistentemente el carácter
del Padre, cuando pensamos en la manera que Él nos ha amado,
y hay figuras en la Escritura que muestran cómo Él nos ha amado,
éramos todo lo que no puede ser deseable. Una de las figuras
del Antiguo Testamento es de una bebé que nació y quedó tirada
ahí sin que fuera limpiada, sin que se arreglara el bebé recién
nacido ahí batido de sangre y de todos los líquidos en un estado
desagradable, que nadie hubiera nunca mirado. Pero el Señor dice,
te vi de esa manera, y te limpié, y te cuidé, y te vestí, y creciste. Y es una figura que el Señor
da de la manera en que Él nos ha amado, cuando merecíamos solamente
su ira, cuando no había nada amable en nosotros. Cuando aún
éramos enemigos, a su tiempo, dice, Cristo murió por nosotros. Él nos amó con amor eterno, a
pesar de que éramos aborrecedores de Él. Él nos amó con amor eterno. Ese es el amor que es manifiesto
en la vida del Señor Jesucristo. Él dejó su gloria, su trono de
gloria, vino a respirar el polvo de esta tierra. Él se humilló
hasta lo sumo. y se hizo obediente hasta la
muerte y muerte de cruz por amor de su pueblo. Él vino a salvar
a su pueblo de sus pecados. Él vino e hizo lo que nadie había
hecho. El mundo había sido sumido en
una oscuridad de odio, en una oscuridad de rivalidad, de idolatría
del corazón de los hombres. y en medio de ello resplandeció
la luz del amor del Señor Jesucristo aquel que amó de manera perfecta
a su Padre y consistentemente hizo siempre la voluntad de su
Padre aquel que ni un momento dudó de su Padre y de sus promesas
aquel que cumplió la totalidad de la ley aquel cuyo deleite
y cuyo placer era ser la voluntad de aquel que le había enviado
porque amó al Padre, él pudo amar a su pueblo. Y todo el tiempo
fue una expresión de amor, aún estando en la cruz y siendo despreciado,
siendo insultado. Lo único que salió del corazón
del Señor Jesucristo fue ese amor, amar a quien no lo merecía,
amar a quien sabía todos sus pecados pasados, pero todos sus
pecados futuros. He dicho al Señor, podemos hablar
entre la gente, podemos decepcionarnos, pero al Señor no lo podemos decepcionar.
Él conoce todo acerca de nosotros. Y sin embargo, a su pueblo Él
le ha dicho, con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué
mi misericordia. Él ha manifestado ese amor. Esa
luz brilló en este mundo. Pero en la vida de los hermanos
se está manifestando ese amor. Se está manifestando el cumplimiento
de ese mandamiento. Ese mandamiento para los creyentes
no es simplemente un mandamiento. Es un mandamiento que se está
obedeciendo. Dice la Escritura en Proverbios 4.18 Porque el versículo que leímos
dice, que es verdadero en él y en vosotros, dice, porque las
tinieblas van pasando. Y dice, Cristo vino, Él es el
Sol de justicia. Y Él alumbró sobre su pueblo. El pueblo que andaba en tinieblas
vio gran luz, luz resplandecida sobre ellos. La luz del amor
incomparable del Señor Jesucristo. Y esa luz ya está alumbrando.
Y Proverbios 4, 18 al 19 dice más, la senda de los justos es
como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día
es perfecto. La senda de los justos es como
la luz de la aurora. ¿Y cuál es la senda de los justos? ¿Sabe cuál es la senda de los
justos? La senda de los justos es el Señor Jesucristo. Yo soy
el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. La senda de los justos es como
la luz de la aurora que va en aumento. Y hemos venido al Señor
Jesucristo. y la idea es que pues aún hay
pecado pero tenemos un abogado pero no nos quedamos en el pecado
sino vamos caminando y es como la luz de la aurora cuando usted
se levanta temprano y empieza a ver que empieza a verse así
rojito y de pronto va aclarando aclarando hasta que llega el
mediodía y hermano la biblia dice la cena de los justos como
la luz de la aurora que van a aumento hasta que el día es perfecto
el camino de los impíos es como la oscuridad no saben en qué
tropiezan Dice el versículo 10, el que
ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. El que ama a su hermano permanece
en la luz y en él no hay tropiezo. Y ese es el mandamiento de Dios. Te estoy escribiendo para que
sepas que si eres hermano, se tiene que estar viendo que estás
caminando en el Señor Jesucristo y que estás avanzando, quizá
algunos más rápido, quizá otros más lento, quizá algunos tropezando
y cayendo, pero siete veces cae el justo y el Señor lo levanta. Y es justo que no está confiando
en su justicia, sino que está confiando en la justicia del
Señor Jesucristo. Porque si estás confiando en
tu justicia, te estás engañando. No sabes en qué tropiezas. Quizá
te apuras en tratar de hacer remiendos de tu justicia y se
va a romper porque las hojas de higuera no se pueden estirar.
Pero ha muerto un cordero. Inocente. En ese mismo momento
que el hombre aborreció a Dios y aborreció a su esposa, en ese
mismo momento en que él se apuró a taparse con hojas de higuera,
en ese mismo momento el Señor, un tipo del Señor Jesucristo,
un cordero inocente, murió para proveer una ropa adecuada. Hermano,
la ropa adecuada no es tu justicia, es la justicia del Señor Cristo. Mientras intentes tapándote con
trapitos, con pedacitos de cosas que tú provees, vas a fracasar. Vas a ir de tumbo en tumbo tropezando
entre la oscuridad. Pero si la luz te está alumbrando,
vas a venir confiado a la luz porque no confías en tu justicia.
Confías en que la luz del justo te alumbre, porque te puede alumbrar
el justo, porque ese justo que da luz también te ha vestido.
Estás confiando en su justicia. Y en los momentos en que fracasas
en tu corazón, en amar a Dios, esa luz te trae arrepentimiento
y fe. Vienes reconociendo, Señor, he
fracasado. Soy un fracaso. Y no importa que no parezca escandaloso,
que no sean gritos, ni sean insultos, ni cosas altisonantes. Si el
Señor me está convenciendo que he fracasado, lo mejor que puedo
hacer es aceptar el veredicto del Señor y venir, porque tengo
un abogado, a Jesucristo el justo, y decir, Señor, he pecado. Quizá
de manera muy educada, quizá de manera que a lo mejor nadie
más lo pudo percibir, Pero el Señor ha dicho a mi corazón, o el Señor ha hecho que mi propia
esposa me diga y me confronte. Y a veces la tentación de querer
justificar y querer decir que lo que dije no es lo que quería
decir. Pero no hace falta. El Señor sabe las intenciones
de mi corazón. El Señor sabe lo que voy a decir
desde antes que yo lo diga. Pero el Señor ha hecho provisión
y poder decirle, Señor, quiero amarte a ti más que mi reputación. Quiero amarte a ti y creer lo
que tú dices acerca de mí más que lo que yo pienso acerca de
mí. Y lo que tú dices acerca de mí es que en mí no hay ninguna
justicia. Lo que tú dices de mí es que
aparte de tu Hijo Jesucristo, soy un fracasado. Y yo lo creo
y lo acepto. Pero yo vengo confiando en el
Señor Jesucristo. y en tercer lugar Cristo está escribiendo a los
hermanos por medio del hermano Juan y está diciendo cómo la
luz expone a los falsos hermanos dice versículo 2 versículo 9
el que dice y otra vez viene esa expresión de una falsa confianza
el que dice que está en la luz y aborrece a su hermano está
todavía en tinieblas el que dice que está en la luz y aborrece
a su hermano está todavía en tinieblas en esto conocerán todos
que sois mis discípulos tú eres amor los unos por los otros hermanos
que somos casados estamos viviendo en un tiempo donde hay un fuerte
ataque y un fuerte engaño y hermanos la mejor cosa que podemos hacer
es pedir a dios y que abra nuestros ojos y nos conceda ver a Cristo,
y mirar cómo Cristo ama a su iglesia, y pedir a Dios y decirle,
Señor, soy un fracasado para amar. No puedo amar aparte de
Ti. Necesito que Tú me enseñes a
amar. Muchas de las cosas que se usan
allá afuera para atacar a la familia es por causa de que mucha
gente que se dice hermano está viviendo engañada. Muchos hijos no están viendo que somos discípulos de Cristo
por la manera en que estamos viviendo el mandamiento que estaba
desde el principio pero que ahora no es el mismo que desde el principio
que ahora es mucho más elevado que el principio ahora no es
que ames a tu esposa como a ti mismo ahora es que amemos a nuestras
esposas como Cristo ama a su iglesia y se entrega a sí mismo
por ella Y muchas veces vamos a ser tentados de pensar que
hemos trabajado, he hecho esto, lo otro, estoy cansado. Hermano,
no eres llamado sólo a cansarte, eres llamado a morir. Cristo
murió por su esposa y de esa manera somos llamados a amar
a nuestras esposas. Y por supuesto que ser esposo
es bien complicado. Es imposible de hacerlo como
Dios llama en nuestras propias fuerzas. Por eso es necesario
humillarnos delante de Dios y clamar que Él provea económicamente
para que podamos proveer las necesidades físicas de nuestra
esposa. Clamar al Señor para que nos provea de luz para poder
proveer espiritualmente para nuestras esposas. Clamar al Señor
para que nos haga ser proveedores emocionales de nuestras esposas. Hermanos, tenemos una gran responsabilidad. Hay muchos grandes problemas
que parten de nuestro fracaso. ¿Cuántas madres, cuando de pronto
sus hijos se enamoran de alguna buena chica, ven una amenaza
en la chica y sienten que la chica les va
a quitar algo? Y tristemente muchas veces eso
se da porque las esposas se han vuelto parásitas de sus hijos,
buscando en sus hijos lo que no proveemos como esposos. Casi
todo hombre sabe, claro, que tiene que proveer material, pero
hay mucha negligencia en proveer espiritual, en ministrar a nuestras
esposas, en proveer emocional. en escuchar a nuestras esposas,
en escuchar con sensibilidad y clamar al Señor que nos haga
sabios que responder, porque en lo personal encuentro en mi
corazón demasiada necedad, y a veces aún respondiendo con dulzura,
es un fracaso. Lleren mis palabras por falta
de sabiduría. Pero doy gracias a Dios porque
aquellos que estamos en Cristo, Él ha dicho, si alguno tiene
falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual va a dar abundantemente. Y hermanos, si nos falta economía,
pidámosle a Dios. Y no quiere decir que vamos a
ser millonarios, pero Él va a suplir todo lo que nos falta. Si falta
sabiduría, pidámosle a Dios. No hay pretexto. Todas las cosas
que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por
su divino poder. es tiempo hermanos que dejemos
de confiar en nosotros mismos y podamos clamar al Señor para
que si somos hermanos podamos ver lo que está diciendo aquí
el Señor escribiendo a los hermanos que este mandamiento no sólo
es un mandamiento sino que ya está ocurriendo y se está manifestando
que es esa vida eterna que Él nos ha prometido y nos ha dado
hermanos a veces pensamos de vida eterna como en el cielo
Y es verdad, pero la vida eterna no sólo es estar en el cielo.
Él no nos salvó sólo para llevarnos al cielo, sino nos salvaría y
ya nos hubiera llevado al momento de salvarnos. La vida eterna
es más que la duración de esa vida, es también la calidad de
esa vida. Vida eterna es la vida del Señor
Jesucristo. Vida eterna es esa luz esa luz
ya está alumbrando y está alumbrando en aquellos que están en Cristo.
Y el mundo ha tenido momentos de oscuridad, pero desde que
Cristo estuvo acá, esa luz ha ido en aumento. Hoy, en este
tiempo, estamos en un tiempo de bastante oscuridad. Pero aún
está la luz. Y la Biblia dice con claridad,
dice, vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se
desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada sino para
ser echada afuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la
luz del mundo. una ciudad asentada sobre un
monte no se puede esconder ni se enciende una luz y se pone
debajo de un almud sino sobre el candelero y alumbra a los
que están en casa y es la responsabilidad que tenemos es lo que Jesús dijo
cuando dijo en esto conocerán todos que sois mis discípulos
si tuvieres amor los unos por los otros hermanos el llamado
es en las relaciones más cercanas y en aquellas donde específicamente
el Señor ha dicho ama a tu esposa como cristo ama la iglesia que
el señor nos dé de la vida de cristo que no nos conformemos
hermanos con venir y haber pasado una hora sino en verdad preguntarnos
he adorado en verdad he escuchado en verdad al señor jesucristo
Hermanos, de pronto ocurre cosas tristes con gente que se ha pasado
a veces 30 años sentados en las iglesias. Y resulta que después
de 30 años lo único que han hecho es escuchar un hombre. Porque
por cosas sin sentido de pronto desaparecen de la iglesia. Pero
si has escuchado al Señor Jesucristo, Él te va a perseverar. Si has
escuchado al Señor Jesucristo, vas a tener comunión verdaderamente
con el Padre y con los hermanos que están en Cristo. Y que el
Señor nos guarde de simplemente cumplir un tiempo, de simplemente
escuchar un hombre, escucha clama que el Señor te dé oídos para
oír al Señor Jesucristo. Hermanos, no hay manera de amar
como Cristo si no hemos experimentado el amor de Dios. que el amor
de Dios pueda ser experimentado en nuestros corazones. Clamemos
al Señor que nos haga ser tales que tenemos no sólo conceptos
correctos, sino clamar al Señor que nos dé vida. Vengamos vez
tras vez al Señor Jesucristo. Es necesario venir una vez y
venir otra vez. Es necesario clamar que contemplemos
al Señor Jesucristo porque cuando contemplemos al Señor Jesucristo
vamos a mirar todo lo que nos falta y vamos a estar clamando
para que Él provea todo lo que nos falta. Vamos a orar con nuestro
hermano Eduardo.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.