Bootstrap
JC

Hijitos para esto les Escribo

1 John 2:1-6
Joel Coyoc August, 4 2021 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc August, 4 2021
Estudio de las Cartas de Juan

El sermón de Joel Coyoc, titulado "Hijitos para esto les Escribo," se centra en la enseñanza de 1 Juan 2:1-6, abordando la relación entre el pecado, el abogado que tenemos en Cristo y la evidencia de conocer a Dios a través de la obediencia. Coyoc argumenta que el propósito del apóstol Juan en escribir la carta es preparar a los creyentes para que no pequen, y en caso de caer, sepan que tienen a Jesucristo como abogado ante el Padre. Se hace hincapié en la importancia de guardar los mandamientos de Dios, lo que demuestra auténtica fe, y se cita la necesidad de vivir en victoria sobre el pecado, apoyándose en el poder de Cristo para mantener la santidad. Las referencias a la propiciación de Cristo y su justicia resaltan la doctrina de la expiación limitada, significativa en la teología reformada, dejando claro que la justicia perfecta requerida por Dios solo se encuentra en Cristo.

Key Quotes

“Les escribo para que no pequen; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo.”

“En esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.”

“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”

“Recuerda que si has pecado, no te quedes derrotado, porque tenemos un abogado.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a abrir nuestras Biblias
en Primera de Juan. Capítulo 2. dice la Palabra de Dios, hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no peguéis. Y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo
el justo. Y él es la propiciación por nuestros
pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los
de todo el mundo. Y en eso sabemos que nosotros
le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice yo
le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad
no está en él. Pero el que guarda su palabra,
en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.
Por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece
en él, debe andar como él anduvo. Hermanos, no os escribo mandamiento
nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la
palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os
escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros,
porque las nieblas van pasando y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz
y aborrece a su hermano está todavía en tinieblas. El que
ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano
está en tinieblas y anda en tinieblas y no sabe a dónde va porque las
tinieblas le han cegado los ojos. Os escribo a vosotros, hijitos,
porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.
Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde
el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes,
porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos,
porque habéis conocido al Padre. Os he escrito a vosotros, padres,
porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he
escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra
de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.
no améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno
ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los
ojos y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino
del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos,
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Hijitos, ya es el último tiempo,
y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora
han surgido muchos anticristos. Por esto conocemos que es el
último tiempo, salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque
si hubiesen sido de nosotros habrían permanecido con nosotros,
pero salieron para que se nos manifestase que no todos son
de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción
del Santo y conocéis todas las cosas. No os he escrito como
si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna
mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso sino el
que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega
al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo
tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene
también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio
permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el
principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis
en el Hijo y en el Padre. Y esa es la promesa que Él nos
hizo, la vida eterna. os he escrito esto sobre los
que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis
de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que
nadie os enseñe, así como la unción misma os enseña todas
las cosas, y es verdadera, y no es mentira. Según ella os ha
enseñado, permaneced en él. Y ahora, hijitos, permaneced
en él, para que cuando se manifieste tengamos confianza, para que
en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Si sabéis
que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia
es nacido de él. Vamos a meditar los versículos
del 1 al 6. Y nuestro tema es, hijitos, para
esto les escribo. Hijitos, para esto les escribo. Es el inicio de este capítulo
una expresión cariñosa de parte del apóstol Juan, pero sabiendo
que fue inspirado por el Espíritu de Dios y es la Palabra de Dios,
pues más que una expresión cariñosa de Juan, qué hermoso es tener
una expresión cariñosa de parte del Padre. Hemos sido hechos
hijos de Dios. Y más allá de que Juan fuera
tierno con los hermanos, pues es la palabra de Dios y es la
expresión de Dios para sus hijos. Recuerdo una niña que cuando algunas veces su padre
le decía, niña, se ponía a llorar y decía, no soy niña, soy tu
hija. En verdad que hay una diferencia
en que te digan niña por tu papá a que te digan hija. Y pienso
que si te dicen hijita o hijito, pues hay mucha más diferencia. Y qué hermosa expresión del Señor
diciendo hijito o querido hijo, que implica una ternura, que
habla de la verdadera comunión que tenemos con el Padre y con
su Hijo Jesucristo. El apóstol Juan ha dicho, les
estoy anunciando lo que hemos visto y oído para que también
vosotros tengáis comunión con nosotros. Y qué hermoso es que
el Señor se dirige a aquellos que han creído en el Señor Jesucristo
como queridos hijos, como hijitos, como hijitas. Y dice, Estas cosas
les escribo y Juan va a dejar claro algunas cosas por las cuales
él está escribiendo. Si bien en el capítulo 5 versículo
24 hay un propósito general de la carta, pero él tiene otras
Otros motivos que el Espíritu Santo ha puesto en su corazón
por los cuales escribir a los hermanos, dada las luchas que
estaban enfrentando en aquel tiempo, pues no son distintas
a las que enfrentamos. Los tiempos pasan, pero las gentes
somos las mismas gentes, con el mismo corazón. Las luchas
y las mentiras, pues son las mentiras que Satanás tiene desde
el principio. No hay nada realmente nuevo. y siguen siendo respuestas. Y
el propósito de Juan nos dice que, pues, podemos ver que en
primer lugar, él tiene como propósito escribir, dice, uno, les escribo
para que no pequen. Dos, les escribo estas cosas
para que si alguno hubiere pecado, sepa qué hacer si ha pecado.
Y en tercer lugar, para tener una manera de saber que conocemos
a Cristo. Y en cuarto lugar, para tener
una manera de saber que estamos en Cristo. Les escribo estas
cosas, dice, para que no pequen. Hijitos, hijitos amados, hijitos
queridos, les estoy escribiendo para que no pequen. Y el apóstol
Juan, guiado por el Señor, ha dejado escrito en versículos
anteriores, pues, dos maneras en que podemos vivir en engaño
y que ciertamente son pecado. Y una es que salgamos diciendo
que no tenemos pecado. Les escribo estas cosas para
que no pequen. Y una manera de estar pecando
es decir, no tengo pecado. Es pensar que somos buenas personas. Es pensar que hay algo de mérito
en nosotros. O es pensar otras ideas, como
las que pensaban los gnósticos de aquel tiempo, que el alma
era buena, entonces lo que era malo era su cuerpo, que no eran
ellos. y es, de cualquier forma, es engaño y es pecado. La otra es decir que no hemos
pecado, o sea, no reconocer pecado en nuestra vida. Es una manera
también de permanecer en pecado. Y el apóstol Juan está escribiendo
para que no pequemos, porque la manera habitual Da por hecho
que el pecado se va a presentar en la vida del creyente. Porque
el que dice que no ha pecado hace a Dios mentiroso y la verdad
no está en él. No obstante que el Señor sabe
que está en nuestra vieja naturaleza y vamos a pecar, el Señor ha
provisto lo que necesitamos para no pecar y por eso dice, les
escribo para que no pequen. El Señor está llamando nuestra
atención hacia todo lo que Él ha provisto para que podamos
vivir una vida victoriosa sobre el pecado. Y Él está escribiendo,
les escribo para que no pequen, para que no pequen de estar diciendo
que no tienen pecado, para que no pequen de decir yo no he pecado,
o sea, no reconociendo pecado. para que no seas derrotado por
alguna otra clase de pecado y vivas intentando ocultar tu pecado
o justificando tu pecado porque todas las cosas como dice en
primera de pedro que pertenecen a la vida y a la piedad nos han
sido dadas por su divino poder para que por ellas participemos
de la naturaleza divina el señor tiene la expectativa de que podemos
vivir victoriosamente sobre el pecado porque él ha provisto
lo que se requiere, y lo podemos ver en diferentes lugares en
la escritura. Dice la escritura, por ejemplo,
no os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana,
pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis
resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la
salida, ¿para qué? para que caigas en pecado, no,
para que puedas soportar. Y podemos ver otros lugares donde
dice que la gracia se ha manifestado para salvación, dice, para enseñarnos
a decir no a la impiedad. Y evidentemente que va a haber
tropiezos y va a haber caídas, pero el creyente está siendo
cada vez consciente de su pecaminosidad y el Señor está llamando al hecho
de que podamos vivir en la conciencia de que es posible vivir en victoria
sobre el pecado. De hecho, aparte de los pasajes
que hay en la escritura, pues tenemos himnos preciosos que
hablan de la verdad, como el himno que dice, hay poder, poder
sin igual poder en la sangre que él vertió. Quieres vivir
y gozar santidad, dice, tan solo hay poder en Jesús. Y el asunto
es vivir conscientes de nuestra dependencia del Señor Jesucristo. El asunto es vivir conscientes
de que en verdad hay pecado y que en verdad teco. El peligro, lo
más peligroso que nos puede ocurrir es vivir negando que tenemos
pecado y que pecamos. En esas mismas afirmaciones Estamos
pecando. En esas mismas afirmaciones estamos
engañándonos a nosotros mismos, dice la Escritura. Y lo que es
más triste es, estamos diciendo que Dios es mentiroso. Y eso
es triste. Pero... El apóstol está escribiendo,
primero, para dejar claro, estoy escribiendo para que no peques.
Hay garantía de que puedes tener victoria sobre el pecado. Hay
la garantía de que, aunque te miras miserable, puedes decir
como Pablo, ¿quién me va a librar de este cuerpo de pecado? Gracias
sean dadas a Dios por Jesucristo, porque Él nos libra. Ahora, lo
siguiente es, les escribo estas cosas, si ya pecaste, te estoy
escribiendo para que sepas que si has pecado hay un abogado
tenemos un abogado para con el padre y ese abogado es Jesucristo
el justo y poniendo otra vez el el énfasis en la demanda del
Señor poniendo el énfasis en la obra del Señor Jesucristo
la conciencia de que realmente Cuando miramos y dice, abogado
tenemos para con el Padre Jesucristo el justo, eso quita todo el lugar
a mi justicia. Mi justicia no da la medida.
No necesito de mi justicia porque no hay ninguna justicia en mí.
Dice la Biblia, no hay justo ni a uno. En nosotros mismos
es necesario que seamos conscientes que en nosotros mismos no hay
justicia. Pero si hemos pecado, ¿Qué es
lo que tenemos que hacer? Quedarnos derrotados, lamentando
por nuestro pecado. Lo que hemos de hacer es ver
a Jesucristo, confiar en Jesucristo, recordar que para con el Padre
tenemos un abogado, y ese abogado es Jesucristo el Justo, un abogado
que no tiene nada que decir, su presencia aboga por nosotros
su presencia intercede por nosotros si nosotros recordamos en apocalipsis
habla de cómo satanás acusa a los hermanos es el acusador y en
verdad cuando él nos acusa yo creo que casi siempre siempre
tiene razón de acusarnos Y no obstante, alabamos al Señor porque
aunque es verdad y aunque la sentencia es muerte, la presencia
de Cristo es propiciación por nuestros pecados. El Señor Jesucristo
ha ganado justicia para nosotros. El Señor Jesucristo, aunque somos
culpables, Él ha pagado la pena de nuestro pecado. Propiciación
por nuestro pecado. Él ha pagado el precio. Somos
justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención
que es en Cristo Jesús. Él nos ha redimido. Él nos ha
pagado el precio de nuestro pecado, pero Él ha ganado justicia para
nosotros. Y si bien somos acusados, y si
bien son ciertas las acusaciones, aunque el diablo haga un berrinche,
gracias a Dios, dice la Biblia, no hay condenación para los que
están en Cristo Jesús. No hay condenación porque nuestros
pecados no se van a castigar dos veces. Ningún pecado quedará
sin castigo, ninguno. Pero el del pueblo de Dios ha
sido castigado en la cruz del Calvario. Cristo cargó nuestros
pecados, dice la Escritura, quien llevó él mismo nuestros pecados
en su cuerpo sobre el madero, y por su llaga fuimos nosotros
curados. Dice que todos nosotros nos descarriamos
como ovejas y cada cual se apartó por su camino. Pero el Señor
cargó en él, castigó en él, el pecado de todos nosotros. Si
has pecado, hermano, yo he pecado, tenemos un abogado. Y ese abogado
es Jesucristo, el justo, el único justo. Y recordar eso nos debe
mantener en adoración, en humildad, recordando que después del Señor
Jesucristo no hay nadie que sea justo. Y yo no quiero que me
encuentren en mi justicia, porque mi justicia a lo mejor puede
impresionar a algunas personas, pero nunca va a dar la medida,
nunca va a satisfacer lo que el Padre demanda. El Padre demanda
una justicia perfecta. Mis pecados son afrentas infinitas,
porque son contra un Dios que es infinito. Y el único que podría
satisfacer una justicia infinita y perfecta es el Señor Jesucristo,
porque Él es Dios que se hizo hombre. Es Dios que ocupó nuestro
lugar. Él cargó nuestros pecados y dio
satisfacción a la demanda de la justicia. Si hemos pecado,
no olvidemos, tenemos abogado para con el Padre a Jesucristo
el Justo. No hay necesidad de negar que pecamos. No hay necesidad
de hablar y decir que no tenemos pecado. Tenemos un abogado. Y lo mejor que nos puede suceder
es recordar, si has pecado, la idea no es que vivas en el pecado.
Cristo ha provisto todo para que podamos vivir en victoria
sobre el pecado. Pero si has pecado, Él ha hecho
provisión para el fracaso de sus hijos. Y qué maravilloso
es que un Dios que nos dice, hijitos, y ha hecho preciosa
provisión porque Él sabía de antemano La gente dice, me decepcionaste,
pero a Dios no lo podemos decepcionar. Él sabía desde que nos salvó
las maneras. Dios salvó a Pedro y Dios sabía
que Pedro iba a negar al Señor Jesús y de todos modos lo amó
con amor eterno el Señor no se decepcionó nunca de Pedro a pesar
de cómo somos a pesar de lo que él ya sabe antes que esté la
palabra en nuestra boca de todos modos él ha dicho con amor eterno
te he amado y ha hecho provisión propiciación por nuestros pecados
y dice y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo
y aquí el El apóstol Juan no está de ninguna
manera enseñando una expiación ilimitada. Si el propósito de
Dios fuera expiar el pecado de todo el mundo, por supuesto que
la sangre de Jesucristo lo puede hacer. No sólo de este mundo,
hasta de diez mil mundos. Él es infinito. Ahora, aquí está
hablando del mundo de los escogidos. De todo el mundo Él tiene sus
escogidos, de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Y la sangre
de Jesucristo es eficaz, no se desperdicia. Y dado que no es
el propósito de él, todo el mundo no está hablando de una expiación
ilimitada, sino está hablando de una expiación de aquellos
que eligió en Cristo, a los cuales los tiene como hijitos, aún desde
antes que hubiéramos nacido. De ellos está hablando. Ahora,
si fuera su propósito, por supuesto que la sangre de Cristo es suficiente
para hacerlo. Ahora, dice Les estoy escribiendo también,
no sólo para que no pequen, les estoy escribiendo para que si
pecan, sepan que tienen un abogado, que es la propiciación por nuestros
pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo,
de los escogidos de Dios. Y también les estoy escribiendo,
dice, para que tengan una manera de saber que conocen a Cristo. Dice, versículo tres y en esto
sabemos que nosotros le conocemos hermanos estaba escuchando el
el testimonio de un hombre y yo creo que un hombre que emigró
de Europa su familia venía de una iglesia
luterana y al llegar a los Estados Unidos pues él después de batallar
con con incredulidad y con ideas ajenas el Evangelio pues se integró
a una iglesia en los Estados Unidos y en ese tiempo había
serios problemas en los Estados Unidos y en Europa también por
las ideas del liberalismo teológico y pues este hombre pues Dios
le dio luz del Evangelio y él creyó en el Señor Jesucristo
Y él empezó a examinar muchas cosas a la luz de la Escritura.
Y él, pues, se identificó con el hecho de proclamar el Evangelio
verdadero, la suficiencia de la Escritura, la salvación sólo
por la fe en Cristo. Y, sin embargo, cuando él estaba
alrededor de sus 50 años, de pronto él entró en una crisis,
porque él en su propia vida él podía ver que había él decía
y se ponía triste porque él decía yo he luchado toda mi vida por
la verdad y por defender la verdad pero él le daba tristeza porque
él veía muchas veces yo he luchado por eso pero he luchado de una
manera fría y una manera sin amor y le daba tristeza al poder
mirar que en su vida había inconsistencia y Dios fue obrando en su vida
y de pronto pues una de las cosas que él
no aceptaba hacer eran debates públicos porque él sentía que
esos debates públicos eran un espectáculo y en esa lucha Dios
le puso en su corazón compasión Y él, la única vez que aceptó
debatir en público fue con una persona de liberalismo teológico
que pues era muy conocida en los Estados Unidos y en el mundo,
además de que su vida era totalmente un desastre. Y después de hablar
en ese tiempo, el Señor le había mostrado que lo interesante era
hablar la verdad con amor. Le había mostrado que lo importante
no era ganar un debate, sino era amor por los perdidos y este hombre dice que habló con
esta persona y esta persona después lo empezó a buscar y si bien
tal vez no creyó en el señor mantuvieron una cierta relación
y él decía él después dijo que lo que él esperaba del debate
no era que lo trataran de la manera que lo trataron ahora
por qué digo esto dice hay una manera en que podemos conocer,
dice el apóstol Juan, en eso sabemos que nosotros le conocemos
si guardamos sus mandamientos. Algo que él pudo ver en su propia
vida y mucho en la iglesia en general en su tiempo es que la
gente tenía los conceptos teológicos correctos, la gente podía hablar
de la doctrina correcta, pero muchas veces en la vida no había
vida. Y él usa unas palabras que es
el poder ser ortodoxos en la doctrina, pero el ser ortodoxos
en la vida. Y Juan aquí está llevándonos
al punto, y varias veces lo va a ir haciendo, a llevarnos a
las cosas prácticas de la vida, del fluir de la vida del Señor
Jesucristo. Y dice, ¿cómo puedes saber que
conoces? Te estoy escribiendo para que
sepas dice, en esto sabemos que nosotros le conocemos si guardamos
sus mandamientos y cuando pensamos en los mandamientos
es interesante que Juan nos manda al principio no les voy a dar
un mandamiento nuevo Juan nos ha hablado de comunión con él,
andar en la luz y ahora nos está hablando de guardar los mandamientos
Y si pensamos en los mandamientos, recordemos que alguien se acercó
a Jesús y le dijo, Maestro, ¿cuál es el más grande mandamiento? Y Jesús le dijo, amarás al Señor
tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus
fuerzas. Y le dijo, y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo, y
el segundo es semejante. Y cuando pensamos, por ejemplo,
en la ley mosaica, en los diez mandamientos, Toda la ley se puede dividir
en esos dos grupos que es uno son con relación a Dios y otros
con relación al prójimo. Y es interesante que Jesús cuando
estaba con sus discípulos allá en la cena, Él les dio un mandamiento
nuevo y ya no les dijo que amaran a su prójimo como a sí mismos,
sino les dijo un mandamiento nuevo os doy que os améis unos
a otros como yo les he amado. dice cómo podemos saber que le
conocemos si guardamos sus mandamientos y específicamente el mandamiento
pues de amar a dios con toda el alma la mente las fuerzas
y amar a nuestros hermanos a nuestro prójimo como cristo nos ha amado
dice el que dice el que dice yo le conozco ¿Y
qué es lo que empieza a hacer Juan ahora? Juan va a empezar
a hacer énfasis repetitivo, cambiando el orden de las palabras. Sobre
el mismo asunto dice, si guardamos sus mandamientos. El que dice
yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso
y la verdad no está en él. En esto sabemos que nosotros
le conocemos si guardamos sus mandamientos. El que dice yo
le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad
no está en él. Y bueno, si no está en la verdad,
pues no está en la luz, y si no está en la luz, pues no está
en comunión con el Padre y con el Hijo Jesucristo. Y entonces,
¿qué es lo que hay que hacer? Venir al Señor Jesucristo en
arrepentimiento y fe. Te estoy diciendo para que no
quedes en simplemente tener conceptos. ¿Cómo puedes saber si conoces
al Señor? No es en que puedes decir los
cinco puntos del Evangelio. No es en que puedes hacer una
exposición verbal del Evangelio. Un lorito puede aprender y puede
recitar las cosas. Es importante, por supuesto que
es importante creer las cosas correctas, pero saber que conocemos
al Señor es que esas cosas correctas están afectando nuestra vida.
Y dice, en esto sabemos que nosotros le conocemos si guardamos sus
mandamientos. Y va a repetir para hacer énfasis, el que dice
yo le conozco y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso
y la verdad no está en él. Y después versículo cinco dice,
pero el que guarda su palabra en este verdaderamente el amor
de Dios se ha perfeccionado, en esto sabemos que estamos en
él. Y te estoy escribiendo no sólo para que sepas y le conoces,
te estoy escribiendo también para que sepas cómo puedes saber
que estás en él. Dice, el que dice que permanece en
él debe andar como él anduvo. El que guarda su palabra en este
verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto
sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en
él debe andar como él anduvo. Guardar su palabra, su palabra
tanto escrita como su palabra Cristo, que es la palabra viva.
Y el amor de Dios se ha perfeccionado en el que guarda su palabra,
en el que está en él, en el que le conoce, Su palabra se ha perfeccionado. Su amor se ha perfeccionado.
¿Y cómo es el amor de Dios? Conocer a Dios es conocer la
clase de amor con que Dios nos ha amado. ¿Cómo nos ama Dios?
La manera en que Dios nos ama es muy distinta a cómo nosotros
amamos. Nosotros solemos amar a personas que merecen que les
amemos. A gente que puede hacer algo
por nosotros. Casi siempre el amor humano está
en ese nivel de amor, pero ¿cómo ama a Cristo? ¿Cómo ama a Dios? Y Dios nos ama, dice la Biblia,
más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo un
pecadores, Cristo murió por nosotros. Cuando no había nada amable ni
deseable en nosotros, Él nos amó. Él nos amó sin que mereciéramos
que nos amara. Él amó con un amor sacrificial.
Él vino a esta tierra y no vino para ser servido, sino para servir
y para dar su vida en rescate por muchos. Y cómo se perfecciona
el amor es Dios va perfeccionando ese amor y es algo sobrenatural. Es el hecho de pensar que Cristo dio su vida por nosotros,
Cristo dio su vida por la iglesia. Y la verdad es que, por ejemplo,
como varones de pronto nos cansamos, nos fatigamos. Pero no importa
si nos cansamos, nos fatigamos, clamemos al Señor que nos conceda
no sólo cansarnos y fatigarnos, sino dar la vida por nuestras
esposas, dar la vida por nuestros hermanos. Esa es la manera en
que el amor se perfecciona, y el amor se perfecciona en la medida
que nosotros le conocemos. Hermanos, decía yo que allá en
En la introducción él habla de contemplar y que nos lleve a
la contemplación del Señor Jesucristo, a contemplar el amor con que
nos ha amado. No hay manera de que su amor
se perversione en nosotros si no estamos cautivos, seducidos, embelezados
con la belleza del amor del Señor Jesucristo, con la obra que Cristo
hizo, el pensar de qué nos libró cuando nosotros aún éramos débiles,
éramos enemigos, éramos aborrecedores de Dios, Él nos amó de esa manera. El poder reflexionar en lo que
Él pagó en la cruz del Calvario y lo que Él enfrentó por causa
de mí y tener la realidad de que en realidad pues absolutamente
yo no lo merezco yo merezco todo lo contrario a lo que él ha hecho
por mí solamente reflexionar en eso va a hacer que conozcan
crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro gran dios y salvador
jesucristo y cuando y lo último que les decía es el que dice
que permanece en él debe andar como él anduvo y pensar cómo
anduvo el señor jesucristo El Señor Jesucristo anduvo siempre
en conformidad a la voluntad del Padre. Él decía, yo hago
siempre lo que a mi Padre le agrada. El Salmo 48, que es profético,
dice, el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley
está en medio de mi corazón. Él andaba con una actitud de
compasión por la gente. Él era compasivo, dice la Biblia,
que vio a las multitudes, sintió compasión de ellos. Él mostró
misericordia. Estaban allí todos tratando de
apedrear a la mujer, y el único que podía apedrearla era él. ¿Pero qué hizo él? Misericordia. Y él le dijo, pues el de ustedes
que estén libres de pecado, pues que tiren la piedra. ¿Y quién
tiró la piedra? Nadie tiró la piedra. Y Jesús
después le dijo, ¿dónde están los que te acusaban? Ninguno
te condenó. Pues ni yo te condeno. Vete y no peques más. El Señor
tenía toda la autoridad para... No necesitaba tirarle una piedra,
para fulminarla en el acto. Como nos debió fulminar a nosotros
todos desde el momento que fuimos concebidos. Sin embargo, él anduvo
mostrando compasión, mostrando misericordia, él anduvo en santidad,
porque él le pudo decir a la multitud, pues, ¿quién de ustedes
me acusa de pecado? Y nadie, nadie lo acusó de pecado. Él anduvo con una actitud de
siervo, él lavó los pies de sus discípulos. Hermanos, ¿cómo saber
si estamos permaneciendo en él? Mirar y reflexionar en nuestro
andar. ¿Cómo he andado hoy? ¿Cuál ha sido mi actitud con
mi hijo, con mi hermano, con mi esposa? Se parece a cómo anduvo
Cristo. Si no se parece es que no estoy
permaneciendo en Cristo. Y si no se parece, abogado tenemos
para con el Padre, a Jesucristo el Justo. Ven al Señor Jesucristo. Y es el poder constantemente
ver a Cristo. La Biblia dice, Santiago habla
de la Escritura como un espejo. Y es un espejo en el cual podemos
ver nuestro rostro natural, pero la idea no es olvidar cómo éramos,
sino que podamos ver en Cristo, ver a Cristo en la Escritura
y ver los defectos que tenemos, y venir al Señor Jesucristo en
arrepentimiento y fe. Venir al Señor Jesucristo cada
vez, cuando yo vea las imperfecciones, en lugar de intentar negarlas,
y decir yo no he pecado es recordar que el Señor me ha escrito para
que yo no peque pero qué bueno que me muestras que he pecado
porque me has dado un abogado yo vengo a ti y vengo a ti otra
vez y todas las veces que sea necesario porque su sangre es
suficiente para limpiarnos de todo pecado y que el Señor nos
ayude que podamos clamar al Señor que nos haga realmente enamorarnos
del Señor Jesucristo, de su obra en la cruz. Sólo eso puede hacer
que su amor se perfeccione en nosotros. No hay otra manera
y que el Señor nos guarde. Yo le doy gracias a Dios porque
Dios es paciente y cuando yo leía el testimonio de la persona
que les comenté que el señor nos ayuda que los
años no pasen en vano porque a veces cuando uno es joven uno
es muy muy impulsivo para defender la verdad y por supuesto que
tenemos que contender ardientemente por la fe una vez dado a los
santos pero la verdad es en amor de hecho el apóstol Juan dice
que hablemos la verdad en amor hablemos la verdad sacando primero
nuestros grandes problemas es que de pronto entendemos cosas
de la verdad pero no vemos vemos en nuestros ojos una paja y vemos
en los ojos de los otros vigas y el Señor dice que es lo contrario
y entonces no podemos amar como Cristo nos ha amado a menos que
el Señor obre primero nuestro corazón no olvidemos les escribo
para que no pequen pero si pecas hay un abogado hay maneras de
saber que conoces a Cristo hay maneras de saber que permaneces
en Cristo Y si cuando te muestra parece que no permaneces o que
no le estás conociendo, den al Señor Jesucristo. Clama al Señor
Jesucristo que te dé su perdón, su limpieza. Clama por su poder. Clama que Él te enseñe. Si Él
te enseña, si Él nos enseña, podemos decir no al pecado. Dice
en Efesios, justamente quisiera terminar con este versículo. El versículo dice... Dice, no contristeis al Espíritu
Santo de Dios, capítulo cuatro, con el cual fuiste sellados para
el día de la redención. Quítese vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Ante sed bendignos
unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
también os perdonó a vosotros en Cristo. Sed pues imitadores
de Dios como hijos amados, y andate en amor, como también Cristo
nos amó y se entregó así mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio
en olor fragante. Bueno, voy a encontrar después
el versículo. Dice, si es que habéis sido por él enseñados.
En cuanto a la pasada manera de vivir y va hablando de las
cosas. Y es si Cristo nos enseña. es posible vivir en victoria.
Y este asunto de la comunión, este asunto del amor mutuo, este
asunto de guardar los mandamientos, porque vamos a ir avanzando y
va a ir mostrando que todo está girando en cuanto al amor al
prójimo, el amor a Dios, el amor al prójimo. Y este asunto es
fundamental. Jesús dijo, en esto van a saber
todos que sois mis discípulos. Si tuvierais amor los unos por
los otros. no es que no tengamos que tener
la teología correcta pero en esto conocerán todos que son
mis discípulos no tenemos la teología correcta sino si tenemos
amor los unos por los otros y por supuesto que para tener amor
los unos por los otros pues es en base a que creamos la verdad
del evangelio porque creyendo mentiras tampoco se puede tener
amor unos por otros entonces vamos a orar hermanos y

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.