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Cody Groover

Vestios de Jesucristo

Romans 13:12-14
Cody Groover April, 19 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover April, 19 2015

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Hermanos, en esta tarde pido
que abran sus Biblias conmigo para leer un texto en Romanos
capítulo 13. Hemos estado viendo en las Escrituras
nos dice la Palabra de Dios que Cristo es todo y en todos. Cristo es todo. Y en esta noche quiero que veamos
Cristo es vestidura. Cristo es vestidura a nosotros. Cristo es vestidura a nosotros
y es nuestro deber vestirnos de él. Cristo es vestidura a nosotros. En Romanos capítulo 13 hemos
visto Cristo es el pan. Y aquí nos dice que Cristo es
vestidura. Ven en el versículo 12, Romanos
13, 12. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos,
pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de luz. Vistámonos las armas de luz.
Andemos como de día, honestamente, no en glotonerías y borracheras,
no en lucurias y lascivia, no en contiendas y envidia, sino
vestidos del Señor Jesucristo. Y no proveáis para los deseos
de la carne. ¿Es Cristo vestidura para su
pueblo? Evidentemente sí. Dice aquí,
vístete del Señor Jesucristo. Vístete del Señor Jesucristo. Comida, comida y vestidura. El Señor Jesucristo dijo a unos
hombres que estaban siguiéndole al Señor Jesucristo. Él dijo
que era el pan que descendió del cielo. Y ellos se ofendieron. Ellos dijeron, dura palabra es
esta. Pues también se habrían ofendido de esto. Cristo Jesús
es la vestimenta de su pueblo. Y comida y vestidura son dos
grandes necesidades para nuestros cuerpos físicos, ¿no es así?
Comida y vestidura. Lo cual nos dice la palabra de
Dios si tenemos nos manda la palabra de Dios contentarnos
con esto. Dice allá en 1 Timoteo 6, 8. Dice así que teniendo sustento
y abrigo, estemos contentos con esto. Teniendo sustento y abrigo,
teniendo vestido y comida, estemos contentos. Y las mismas dos cosas
en el sentido espiritual. las grandes necesidades del alma
eterna nuestra. Es comida espiritual o alimento
espiritual y vestimenta o vestiduras espirituales. ¿Y qué es este
alimento y esta vestidura con la cual necesitamos comer y la
cual necesitamos vestirnos de ella? La respuesta es Jesucristo. Jesucristo es la comida de nuestras
almas y Jesucristo es la vestidura de nuestras almas. Entonces tenemos
bien en vestirnos de él, así como comer de él. Y estando nosotros
vestidos de él y comiendo de él, nos dice la misma cosa, estemos
contentos. No, más que contentos, gozémonos,
alegremos en el Señor. Tienes comida para vida eterna
y tienes vestidura para estar delante de Dios y no ser consumido. Qué precioso, ¿verdad? Qué triste
es, qué triste es cuando hay muchas personas que no les importan
estas cosas. No les importa, están ocupados
o preocupados por lo que van a comer, lo que van a vestir
en este cuerpo, este cuerpo físico, este cuerpo que va a perecer,
ocupan mucho de su tiempo en comida y vestidura, pero en sus
almas eternas, su alma preciosa, no le dan el más mínimo pensamiento,
no piensan en ello. Pero el Espíritu Santo habla
por el apóstol Pablo y nos dice claramente vestidos del Señor
Jesucristo. Ahora, aquí hay una pregunta. ¿Acaso
no todos los creyentes están vestidos de Cristo Jesús? No,
eso es lo que dice Gálatas capítulo 3. Vean lo que dice Gálatas capítulo
3. ¿Cómo podemos entender esto en
Gálatas capítulo 3? versículo 27 dice porque todos los que habéis
sido bautizados en cristo de cristo estáis revestidos todos
los que hay sido bautizados de cristo estáis revestidos bueno
hay dos maneras en que no estamos vestidos de cristo hay dos maneras
en que nos vestimos de cristo Primero, nos vestimos de Cristo
en profesión, es decir, en palabra. Con la lengua confesamos a Cristo. Estamos vistiendo de Cristo Jesús
con nuestra confesión. Y en segunda manera de ponerse
a Cristo es ponerse a Cristo en poder, es decir, en hecho
y en verdad. No solamente hablado, sino en
verdad, en hecho. en profesión es la que está hablando
aquí en Gálatas capítulo tres. Esa es la que se habla aquí en
Gálatas tres. Así que todos los que hemos sido bautizados nos
hemos vestido de Cristo. Cuando fuimos bautizados nos
hemos vestido de Cristo en la confesión. Estamos confesando
a Cristo Jesús. Cuando somos bautizados estamos
confesando a Cristo Jesús. Estamos siendo vestidos de Él,
identificándonos con Él. Pero ustedes saben que muchas
personas son mojados, no digo bautizados. Muchas personas son
mojados, pero no se visten del Señor Jesucristo. Es decir, no
hay un cambio en su vida. La segunda manera de vestirse
de Cristo es en poder, en verdad, es decir, en hecho. Y es lo que
se habla aquí en Romanos capítulo 13, vestíos. vestidos de nuestro
señor Jesucristo. Él es vestimenta. Vestirnos en
poder. Si quieren ver allá en Efesios,
capítulo seis. Ah, no lo, ahorita vamos a regresar
a verlo, pero en Romanos, capítulo trece, versículo doce, dice,
vistámonos las armas de la luz. Vistámonos las armas de la luz.
¿Quién es las armas de la luz? Es Cristo Jesús. Al que nos vestimos
es Cristo. No es teología. No es doctrina. No nos vestimos de doctrina.
No nos vestimos de doctrina. Nos vestimos de una persona.
De Cristo Jesús. Dije Efesios capítulo 6. Vean
lo que dice aquí. Efesios 6. Versículo diez. Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza, no con
tu fuerza. Vestíos de toda la armadura de
Dios para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo.
La armadura de Dios es Cristo Jesús. ¿Quién es el que pelea la batalla
y gana? Cristo Jesús. Porque no tenemos
lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo
contra huesos espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto, toma toda la armadura de Dios para que podáis resistir
en el día malo y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues,
firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. ¿Quién es la verdad?
Cristo Jesús. Vístete con la verdad. No en
manera de doctrina, no en manera de simplemente este doctrina
fría. La verdad es Cristo. Vístete
de Cristo. La verdad, los lomos con la verdad,
Cristo Jesús. Vestidos con la coraza de justicia.
¿Quién es esa justicia? Cristo Jesús. En otras palabras,
sigue leyendo, calzado a los pies con la presa del evangelio
y la paz. ¿Quién es ese? Cristo Jesús. Sobre todo tomar
el escudo de la fe. ¿Qué fe? La tuya. La fe de Él. La fe del Señor Jesucristo. con
la que podáis apagar todos los dardos del fuego del maligno
y tomar el yermo de salvación y la espada del Espíritu que
es la palabra de Dios. Orando en todo tiempo con toda
oración y súplica en el Espíritu y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos. Bueno, entonces hay dos maneras. Hay manera de vestirnos de Cristo
Jesús en confesión y manera de vestirnos de Cristo Jesús en
hecho, poniéndonos a Cristo Jesús. Ahora, quiero que veamos tres
cosas. ¿Qué de Cristo es la vestimenta
o qué de Cristo es la vestimenta que necesitamos ponernos? ¿Qué
es de Cristo la vestimenta? ¿Qué es de Cristo la vestimenta
que debemos ponernos? Cristo es la vestimenta. Hay
dos cosas acerca de este vestimenta. Primeramente, su mérito y su
justicia. Su mérito y su justicia. Tenemos
que vestirnos de Cristo, de su mérito y de su justicia para nuestra justificación. no
nos vestimos de nuestra justicia, ¿qué son nuestra justicia? Trapos
de inmundicia. La vestimenta que nos vestimos
es Cristo Jesús, nos vestimos de su mérito, venimos a Dios
en la persona del Señor Jesucristo, en su mérito y en su justicia
para nuestra justificación y nos vestimos de su espíritu y de
su gracia para nuestra santificación. para nuestra santificación. Ahora,
la justificación y la santificación son dos cosas muy importantes,
necesarias. Si vamos a ser justificados,
si vamos a ser santificados, tenemos que ponernos a Cristo
Jesús. Cristo Jesús es nuestra justicia y Cristo Jesús es nuestra
santidad. Ninguna de estas cosas son posibles,
es decir, la justicia y la santidad, sin ponernos a Cristo Jesús,
ponernos a Cristo Jesús. No hay justificación sino por
el mérito y no hay santificación sino por el Espíritu de Dios. dice allá en Galatas capítulo
primero cuarenta y seis once dice y esto erais algunos de
vosotros mas ya habéis sido lavados ya habéis sido santificados ya
habéis sido justificados en el nombre del señor Jesús y por
el espíritu nuestro de nuestro Dios entonces si vamos a ser
vestidos no entonces debemos vestirnos Vestirnos del mérito,
vestirnos del mérito del Señor Jesucristo, vestirnos de su justicia. Su mérito y su justicia para
nuestra justificación. Ahora, cuando hablamos de justificación,
hay dos cosas acerca de la justificación. Primera, cuando hablamos de la
justificación, somos declarados libres de culpa. Cuando Dios
justifica a su pueblo, declara libres de culpa. No somos culpables. Dios nos declara libres de culpa. Y luego, segundo, Dios nos acepta
justos. Dios nos acepta justos. Cuando
Dios declara que están libres de culpa, entonces son justos.
Y nos acepta porque somos justos. No como si fueran justos. porque
somos justos en la justicia del Señor Jesucristo. Ahora, cuando
Dios declara libres de culpa, hay que entender eso, todos nosotros
somos culpables, ¿no es así? Todos nosotros somos pecadores,
sí, somos pecadores, y todos hemos ofendido a Dios. El pecado es la transgresión,
de la ley. Todos hemos transgresado la ley,
hemos pecado en contra de Dios y nosotros es necesario que Dios
haga la reconciliación, que Dios haga la reconciliación y Él la
hizo, que Dios esté pacificado, que Dios haga la paz y que la
justicia divina sea satisfecha. Nosotros somos culpables en nosotros
mismos, hemos transgresado la ley. Todos nosotros hemos ofendido
a Dios, y Dios tiene que hacer esto si alguien va a ser justificado. Dios tiene que satisfacerse a
sí mismo. Él tiene que hacer la reconciliación.
Él tiene que traer la paz. Y su justicia tiene que ser satisfecha. Bueno, ¿y cómo? ¿Cómo es que
esto se logra? ¿Por algo que nosotros hacemos?
por algo que nosotros, hay algo en nosotros que podemos nosotros
sufrir para traer esta justificación, hay algo que puede hacer cualquier
otro hombre, hay algún otro mediador entre Dios y el hombre, solamente
Jesucristo, solamente Él. Entonces, ¿cómo? ¿Cómo es que
Cristo Jesús trae la justicia a su pueblo? Solamente por ir
a la cruz del Calvario y pagar la deuda que su pueblo debía
a la santa ley de Dios. Nos dice en Romanos capítulo
4, versículo 25, que Él fue entregado por nuestras transgresiones y
resucitado para nuestra justificación. Él fue entregado por nuestras
transgresiones. Ahí vemos la sustitución. Él
sufrió la ira de Dios. Él sufrió el castigo que nuestras
transgresiones debían por haber transgresado contra la ley. Es
solamente su sangre la que satisface a Dios. Dios dijo, el alma que
pecare saldra morirá. La ley tiene que ser honrada.
Dios es verdad. Dios es justo. Y cuando dijo,
el alma que pecare cierta modidad, tiene que morir. Y solamente
en Cristo Jesús como sustituto de su pueblo, entonces Dios es
justo. Solamente la sangre del Señor
Jesucristo puede satisfacer, pudo traer la paz, pudo hacerla,
él hizo la paz mediante la sangre de su cruz. La paz. Entonces, es su sangre. somos salvos por su sangre dice
romano cinco nueve mucho más estando ya justificados en su
sangre por él seremos salvos de la ira somos justificados
por la sangre del señor Jesucristo es lo único es la única razón
la única base de nuestra justificación la sangre de nuestro señor Jesucristo
que ha hecho la expiación por el pecado de su pueblo Esa sangre entonces es la vestimenta. Es la vestimenta en la que nosotros
estamos vestidos. Vestidos en la sangre del Señor
Jesucristo. Él ha puesto la sangre sobre,
Dios dice esto, donde yo vea la sangre yo pasaré. Yo pasaré
de ti. Su sangre únicamente es la vestimenta
que nosotros debemos ponernos. Ahora, ¿qué significa ponernos? ¿Qué es eso de ponernos la sangre
de Cristo Jesús? ¿Oír de ello? ¿Hablar de ello? No. ¿Qué es ponernos la sangre
de Cristo? ¿Estar allá junto? ¿Observarlo? No. Así como oír de vestidos,
oír de pantalón, oír de blusa, no es ponerte la blusa. No es
ponerte. Oír de, se te puede describir
la ropa. Puedes oír de ello. Puedes estar
cerca de la ropa. Pero ninguna de estas cosas constituye
ponerte la ropa. ¿Verdad? Tienes que ponerte la
ropa. Así también. ponernos a Cristo
Jesús es recibir a Cristo Jesús, es recibirlo y aplicarlo a nosotros
mismos por la fe viva, la fe verdadera, aplicarlo a nosotros
mismos. creyendo, por ejemplo, creyendo,
no es el ejemplo, este es el caso, creyendo que Dios no solamente
es poderoso para quitar mi pecado por la sangre de Cristo Jesús,
sino que Él, de su voluntad, Él quita el pecado de su pueblo
por la sangre de Cristo Jesús. En otras palabras, yo creo que
lo que Cristo hizo allá en la Cruz del Calvario es suficiente
para pagar mi pecado. Lo estoy aplicando a mí mismo.
Yo lo creo. Yo lo creo. Es suficiente para
redimirme a mí de todos mis pecados. Ahora me estoy poniendo a Cristo. No es simplemente oír de ello,
sino que es mío. La sangre del Señor Jesucristo
es suficiente para apagar mi pecado. La sangre del Señor Jesucristo
es suficiente para salvarme a mí. Y entonces yo vengo a Cristo
Jesús creyendo que la sangre del Señor Jesucristo es suficiente
para limpiar todos mis pecados. Entonces yo vengo a Cristo Jesús. Yo vengo a Cristo Jesús y tomo
a Cristo Jesús y en hacer esto estoy convencido que Dios por
Cristo Jesús me perdona. por lo que Cristo Jesús hizo.
Él me perdona. Y entonces yo soy consolado. Entonces soy animado. Eso es
ponerse a Cristo Jesús. No es simplemente que oigas de
ello y te pares allá. Puedes estar parado y ver vestidos
todo el tiempo, pero hasta que te lo pongas, estás vestido.
De otra manera, no estás vestido. Hasta que tú lo tomes por ti
mismo y te lo pongas, no estás vestido. El caso es que todo
hombre está desnudo en su propia justicia, está vestido de hojas
de higuera, y no es hasta que se vista de este vestido de Cristo
Jesús que de veras está vestido. Se le llama entonces a esto recibir
la reconciliación. Dice el versículo 9, Romano 5,
pues mucho más estando ya justificados en su sangre, por él seremos
salvos de la ira. Porque si siendo enemigos fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su hijo, mucho más
estando reconciliados seremos salvos por su vida. Y no solo
esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor Jesucristo,
nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la
reconciliación. Yo he recibido la reconciliación.
Dios ya hizo la reconciliación. Yo he recibido esa conciliación.
Yo estoy reconciliado. Ponerte a Cristo Jesús. No es
oír de ello, es ponértelo. Hasta que un hombre haga esto,
esta persona está desnuda. Está desnuda en su propia justicia.
Hasta que se ponga a Cristo Jesús, hasta que esté vestido de él,
de su justicia, de su rectitud, entonces está andando en su propia
justicia, en su propia rectitud, entonces está desnudo. Está mostrando la vergüenza de
su desnudez y todo su pecado está sobre él. Y Dios está airado
contra el impío todos los días. Y si una persona muere en esa
condición, entonces va a ser perdido para siempre. Entonces,
es para nosotros, entonces, muy importante, vital, vestirnos
del Señor Jesucristo. Creer en Él para nuestra justificación
de la culpa del pecado. Ahora, no solamente involucra
ser justificado, sino también ser aceptado. Dios nos acepta. como justos. Ahora, la palabra
como es una palabra débil en el lenguaje. Dios nos acepta
justos en la justicia del Señor Jesucristo. Cuando Dios perdona todos nuestros
pecados y nos acepta a nosotros, nos acepta justos delante de
él. Pablo está diciendo que él quería
ser hallado, noten allá en 2 Corintios capítulo 5. 2 Corintios capítulo
5. Dice, por tanto, procuramos también,
versículo 9, ausentes o presentes serle agradable. Yo quiero ser
agradable, yo quiero ser hallado en Cristo Jesús. no teniendo
mi propia justicia que es por la ley, yo quiero ser vestido
de Cristo Jesús. Él lo dice en otra parte. Es por medio del mérito de Cristo
Jesús, somos aceptos, o nos dice Efesios 1, 6, aceptados en el
amado, aceptados en la justicia del Señor. No solamente Él ha
proveído La justicia nos ha perdonado el pecado. No estamos en la condenación. Nosotros estamos no solamente
no condenados, estamos en favor con Dios. No solamente no nos
condena, sino que nos recibe. Una cosa es que no te condene,
pero que no te reciba. No te condeno, pero o sea que
no solamente nos ha librado de la maldición de la ley, no solamente
no somos culpables, sino que en Cristo Jesús tenemos obediencia
positiva, obediencia positiva. Es el mérito de Cristo Jesús,
solo por medio de él. Venimos en la presencia del Señor
Jesucristo. ¿Se acuerdan lo que hizo Jacob? cuando fue a su padre. Jacob
fue a su padre. ¿Cómo estaba vestido él? Estaba
vestido como su hermano mayor. Su padre lo tanteó, dijo, se
siente como mi hijo. Olía como su hijo. Y así entonces
nosotros venimos a la presencia de Dios y Dios huele a Cristo
Jesús. Dios ve a Cristo Jesús. Tenemos
que ponernos al crino de Jesucristo. Ahora, segundo, su espíritu y
su gracia ponemos a Cristo Jesús en su espíritu y su gracia para
nuestra santificación. Además de ser ropa en la cual
nos vestimos delante de Dios, por la cual la justicia de Cristo,
únicamente la justicia es nuestra vestimenta, también aparecemos
delante de los hombres. y delante de Dios también, por
la gracia y el espíritu del Señor Jesucristo, en la nueva naturaleza,
esa naturaleza divina. En otras palabras, tenemos que
ser nuevas criaturas. En 2 Corintios capítulo 5, 2
Corintios capítulo 5, versículo 17, De modo que si
alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas
pasaron y aquí todas son hechas nuevas, nuevas. Nueva por dentro,
nuevo por fuera, nuevo en el corazón, nuevo en el exterior,
una nueva vida. nos dice la palabra de Dios que
nos despojemos del viejo hombre y nos vistamos del nuevo hombre.
¿Quién es este nuevo hombre? Es Cristo. Cristo en vosotros
es la esperanza y el gloria. Vístete de Cristo. Cristo es
esa nueva criatura. Esa nueva criatura es Cristo.
Y si alguno no tiene el espíritu de Cristo, ¿qué dice la palabra
de Dios? No es de él. No es de él. Nota cómo lo dice
la palabra de Dios. Es Cristo Jesús, debemos ponernos
a Él, debemos ponernos a Él, su imagen, su parecer, a ser como Él hizo. En Romanos
capítulo 13, otra vez, debemos andar como Él anduvo. Y nosotros
no podemos andar como Él anduvo si no nos ponemos a Cristo Jesús,
si no andamos por el Espíritu. Andad en el Espíritu y no satisfagáis
los deseos de la carne. ¿En qué Espíritu está hablando
que andemos? Andad en el Espíritu Santo. Que nos vistamos del Espíritu
Santo, Espíritu de Cristo, para poder andar como Cristo. Nota
cómo dice allá en el Romanos 13, 12, y quiero que piensen
en el opuesto de estas palabras, es decir, antónimos. Sinónimos es semejante, antónimos
es aparte, ¿verdad? Separado. opuesto, 180 opuesto. Noten cómo dice aquí. Desechemos
pues las obras de las tinieblas y vistamos de armas de luz. Andemos
como de día honestamente no en glotonerías y borracheras No
en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia. Ahora,
noten cuál es el opuesto de estas cosas. Antónimo de glotería es
templanza, desgana o ayuno. El versículo 13 diría, sino vestidos
de ayuno. Glotonería, vestidos de ayuno.
Vestidos de sobriedad. Vestidos de castidad. vestidos
de pureza, vestidos de concordia o armonía, vestidos de conformidad. No dice estas cosas. ¿Qué dice?
Vestidos del Señor Jesucristo. Vestidos del Señor Jesucristo.
Cristo es todas estas cosas. Cristo es todas estas cosas.
El Salvador. Él es todas estas cosas. Él es
castidad, él es pureza, él es armonía, es conformidad, mansedumbre,
templanza, él es estas. Por eso no nos dice lo contrario
a estas palabras, sino que decir, despójate de estas cosas, está
hablando del hombre y vístete de Cristo. Vístete de Cristo. Ahora, ¿qué clase de vestimenta
es Cristo Jesús? Este es el segundo punto. ¿Qué
clase de vestimenta es el Señor Jesucristo? Muchas personas piensan
mucho en lo que van. Siempre que estamos regresando
del servicio, especialmente en la noche, ya no prenden la luz
para que veamos, pero pasamos por una de estas tienditas donde
hay esos vestidos. Son esos vestidos que usan las
damas para 15 años y bodas. Y yo le estaba diciendo a mi
esposa, yo pensé que estaba yo pensando en un número que era
caro. Yo pensé que este vestido era
de, 3,000 pesos o algo así. Y ella me corrigió. Ella me corrigió. Ya ni se me
acuerda lo que me dijo, pero era algo como, era una obscenidad
eso, lo que estaba diciendo, qué cosa. Pero las personas se
ocupan mucho del vestido que usan en este cuerpo. Se ocupan
mucho de cómo aparecen. Y quieren comprar vestidos costosos
y no aparecer en trapos. en lo que se refiere a este cuerpo,
cuando en el espíritu no les importa andar desnudos. Están ocupados en el vestido
que tienen este por fuera, pero por dentro, hojas de higuera. Bueno, ¿qué clase de vestido es el Señor
Jesucristo? En Cristo, Cristo Jesús es la
mejor vestimenta. es la mejor vestimenta en Lucas
capítulo 15 cuando el señor habló de esta parábola del pródigo
en Lucas 15 versículo 22 cuando regresó el pródigo se acuerda
en el pródigo comenzó a confesar al padre y el padre el dio versículo
21 el hijo le dijo padre pecado contra el cielo y contra ti ya
no soy digno de ser llamado tu hijo Pero el padre dijo a los
siervos, saca el mejor vestido. ¿Qué clase de vestido es el Señor
Jesucristo? Es el mejor vestido. Es el mejor
vestido. El mejor vestido en relación
al costo. Si vas a hablar de costo de vestido,
este vestido costó. No que haya costado a su pueblo.
porque para nosotros es gratuito. Es gratuito, pero le costó a
él. ¿Qué le costó su vida? Le costó
su sangre preciosa. Esta vestimenta es el vestido más costoso. Es el vestido, el mejor vestido,
el mejor vestido. Dios ha dado. ¿Qué le costó al
Señor Jesucristo? ¿Qué le costó a Dios este vestido?
Su Hijo Amado, el Eterno Hijo de Dios, tuvo que venir a este
mundo. Tuvo que venir a este mundo y
hacer hecho hombre. Tuvo que soportar estar alrededor
de pecadores. Vivir en este mundo una vida
perfecta, santa, todo el tiempo sufriendo la contradicción de
pecadores contra él mismo. Y por fin, él fue a la cruz del
Calvario y pagó el precio que nosotros debíamos a la ley. Leemos en Génesis 17, no lo vean,
pero sus hermanos de José tomaron la vestimenta de José y le pusieron
sangre sobre esa vestimenta para mostrarlo al padre. El Señor
Jesucristo, la sangre con la que Él bañó
es la sangre propia Suya. Fuimos redimidos no con cosas
corruptibles como el oro y la plata. Nos fuimos redimidos con
sangre de toros y machos cabríos. Somos redimidos con la sangre
preciosa del Señor Jesucristo. Esto, solamente esto recomienda
este vestido. es el mejor vestido. Dios dice,
es el mejor vestido. Póntelo. Póntelo. Vestido es un vestido digno. Es un vestido de dignidad. Un vestido de dignidad. Hay ropa
que utilizan las personas que no cubren su desnudez. ¿Verdad? Da pena. Ha subido de pena ajena.
Pena ajena, cuando lo ve la persona dice, debe cubrirse. Está demostrado
demasiado. Debe cubrir su cuerpo. Pues hablando
de la justicia propia del hombre, siempre lo deja desnudo. Siempre lo defrauda. Siempre
queda avergonzado. La persona que quiera venir delante
de Dios en su propia justicia va a ser avergonzado. Pero esta
vestimenta es una vestimenta digna. Es la justicia del Señor
Jesucristo. Es implantada, es justicia implantada,
es decir, la gracia del Señor Jesucristo. Es esta hermosura. Somos hermosos, completamente
cubiertos, completamente cubiertos en la vestimenta del Señor Jesucristo.
completamente cubiertos y es una tercero es una vestimenta
larga es decir o grande la justicia del señor Jesucristo es para
justificación que puede salvar al más vil pecador es una es un vestido que puede
salvar o puede eh cubrir al más Él vino a salvar a pecadores
de los cuales yo soy el primero. Y luego es un vestido, Cristo
Jesús es un vestido eterno. La justicia del Señor Jesucristo
es para justicia eterna. No se acaba, no se apoya. no se apolilla, no se vuelve
viejo, no se rompe. Va a continuar tanto como nosotros
necesitamos ser cubiertos, Él nos va a cubrir hasta el día
que nosotros salgamos de este mundo. Su justicia nos justifica
de todo pecado, su vestidura. Y es una vestidura blanca, Es
una vestidura blanca hablando de su inocencia. La inocencia
del pueblo de Dios se le concedió a ello vestirse de lino fino
blanco, que es la justicia de los creyentes, la justicia del
pueblo de Dios que es Cristo Jesús. Es un vestido blanco porque
habla de gozo. Habla de gozo. Es un vestido
blanco porque habla de boda. La razón por la cual las novias
se visten de blanco, esto habla de pureza, esto habla de virginidad. Cristo Jesús nos ha hecho vírgenes,
separados únicamente para él. Qué precioso, es una boda, vestido
de boda. Y también es un vestido de batalla
o de guerra, la armadura del Señor Jesucristo. Ahora, el tercer
punto para terminar, cómo debemos ponernos a Cristo. ¿Cómo debemos
ponernos a Cristo? Tiene que haber primeramente
una convicción, una convicción obrada sobre el alma que nos
muestra nuestra necesidad de ser vestidos. La mayoría de las
personas son como aquellos en la odisea que dicen, no tenemos
necesidad de nada. No tenemos necesidad de nada.
Particularmente, no tenemos necesidad de ropa. Pero lo que dice Dios
de ellos, y ustedes no saben que están desnudos. Ustedes no
saben que están desnudos. Una condición pecaminosa es una
condición de desnudez. Este cuerpo tal vez pueda estar
vestido decentemente y abrigado, pero la desnudez del alma, la
desnudez del alma resalta. Todos los que van a tener esta
vestimenta, segundo, van a tener que venir a Cristo Jesús para
recibir esta vestimenta. ¿Cómo van a venir? Venir a Él
sin precio y sin dinero. Como dice Isaías capítulo 55.
Isaías cincuenta y cinco, versículo uno, a todos los sedientos, venid
a las aguas, y a los que no tienen dinero, venid, comprad, y comer,
venid, comprad, sin dinero, y sin precio, vino y leche. Vamos a
tener que venir a él, el que tiene este vestido. Vamos a tener
que acudir a él. Cuando compramos alguna cosa,
vamos a tener que comprar de Cristo. Cuando compramos una
cosa, siempre se requiere que cuando nosotros compramos, que
nosotros partamos con algo para recibir algo, ¿no es así? Tienes que partir con algo. Si
vas a comprar algo, vas a tener que partir con algo para recibir
algo. Cuesta 20 pesos. Tienes que partir con los 20
pesos para recibir lo que estás comprando. Bueno, nosotros, si
vamos a venir a Cristo Jesús, Si vamos a venir a Cristo Jesús
buscando de él su misericordia, buscando su justicia, buscando
su vestimenta, vamos a tener que dejar el nuestro. Vamos a
tener que dejar el nuestro. Eso es lo que dice el apóstol
Pablo. Nosotros somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en espíritu,
nos regocijamos en Cristo Jesús y no tenemos ninguna confianza
en nuestra propia ropa. No tenemos ninguna confianza
en la carne. en lo que nosotros podemos hacer. Tenemos, tiene
que dejar estas cosas. Tienes que echar de ti ese hombre
que ese ciego bartimeo cuando le dijo al Señor Jesucristo,
ánimo, ten ánimo, el Señor te llama. Había tenido esa carpa
que había llevado consigo todos los días de su vida, estaba ciego. Y ahora cuando oyó la voz del
Señor Jesucristo que lo llamó, él dejó eso que era su confort.
Eso era su protección, ese era su confort contra las cosas,
el ambiente y todo. Él venía a Cristo Jesús. Y él
viniendo a Cristo Jesús recibió la vista, dejó esa cosa, ese
trapo viejo. Habiendo comprado la tercera
cosa, tenemos que ponerlo, tenemos que usarlo. Tenemos que ponernos
a Cristo y usarlo, no como una gorra, una gorra te la quitas
y te la pones dependiendo, si entras a un edificio te quitas
la gorra. No como una gorra que se quita y que se pone. No como
una, un este, como se dice para la lluvia, una, para agua permeable. No como un permeable que te pones
un rato y luego te lo quitas, sino ponértelo como ropa de interior. ropa que usas todo el tiempo.
Cristo tiene que ser tu todo en todo. Tu ropa de todos los
días, no cosa que vas a usar solamente un poco de tiempo.
Y esta es una buena meditación. Cuando nos pongamos nuestra ropa
en la mañana, debemos recordar, como dice la palabra de Dios,
de vestirnos de misericordia, vestidos de entrañable misericordia.
de vestirnos de amor, de vestirnos de humildad, de vestirnos de
mansedumbre, o de otra manera decir, vestirnos de Cristo. Vestirnos
de Cristo, que es todas estas cosas. Cristo es todas estas
cosas. Y cuando nos muramos, cuando
un día cerramos los ojos aquí en la tierra, y hayamos vestido
de Cristo Jesús, no solamente en profesión, sino haber puesto
a Cristo Jesús, vestidos de Cristo Jesús. Entonces, cuando cerremos
los ojos aquí en esta tierra, un día vamos a vestirnos de mejor
ropa, ser vestidos en la imagen del Señor Jesucristo. Cuando tú te pones a Cristo,
Cristo nunca te quita. Cristo siempre te lleva puesto.
Bueno, vestámonos pues de Cristo Jesús. Cristo es nuestra vestimenta
y nosotros, los creyentes, es nuestro deber ponernos a Cristo
Jesús. Gozarnos en él. Él es nuestra
justicia. Él es nuestra santidad. Que el
Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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