Bootstrap
Cody Groover

El Evangelio que salva

1 Corinthians 9:16
Cody Groover January, 18 2015 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover January, 18 2015

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Oh, Dios, tú que no cambias,
habita conmigo. Una de las palabras de este himno.
Quiero recordarles que este miércoles en la noche vamos a tener a dos
predicadores que van a estar con nosotros. Hagan todo lo posible
para estar aquí esta noche. Va a estar el hermano Donny Bell
de Tennessee y el hermano Todd Nyberg de Kentucky. Y ellos van
a predicar y yo voy a traducir. Pido que oren por estos hermanos
y por los mensajes que vamos a oír de ellos, que sea de bendición. Yo sé que el Señor bendice. Si nosotros buscamos oírle a
Él, Él va a hablarnos. Si venimos
queriendo oír a un hombre, vamos a salir con muy poco provecho
o nada. Pero si venimos buscando oír
la palabra de Dios, Dios va a honrarse a sí mismo. Dios va a bendecir su palabra. En esta tarde, quiero que abran
sus Biblias conmigo al primer Romanos capítulo 9, un versículo. El tema en esta noche es el evangelio
que salva. El evangelio que salva. El apóstol
Pablo, dijo pues si anuncio el evangelio no tengo porque gloriarme
porque me es impuesta necesidad y hay de mi si no anunciare el
evangelio no dice un evangelio el evangelio en realidad solamente
hay un evangelio hay otros que se pasan por evangelio que no
son evangelio no son buenas nuevas escuchen un mensaje que habla
de que dios ya hizo su parte y ahora tu contribuyes tu parte
eso no son buenas nuevas esas son nuevas de perdicion eso es
un mensaje de muerte porque no puedes dar ni el primer paso
y no vas a dar el ultimo tampoco Si anuncio el evangelio no tengo
porque gloriarme pues me impuesta necesidad y hay de mi sino anunciar
el evangelio. Yo quiero predicar el evangelio. Este es el evangelio que yo quiero
predicar, las buenas nuevas de Dios. Y en esta noche este es
un tema muy importante que quisiera que todos, todos puedan oír. ¿Qué es el evangelio? Dije el
evangelio que salva. Bueno, ¿cuál es el evangelio?
¿Qué es el evangelio que salva? El título de este mensaje es
el evangelio que salva. Bueno, ¿y cuál es este evangelio?
Entonces, no quiero hablar acerca del evangelio. Es decir, no voy
a tratar alrededor de los, la circunferencia alrededor del
evangelio. No voy a predicar acerca del
evangelio, quiero definirlo. ¿Qué es el evangelio? ¿Cuál es
el evangelio que salva? Quiero hablar con términos claros,
inconfundibles. Cuando los ejércitos dan, bueno,
ya no sé si usan trompeta o no, pero en tiempos pasados cuando
el ejército marchaba en avance, tenían uno que tocaba la trompeta. Y esa trompeta tenía que sonar
un sonido muy claro, muy distintivo. Uno significa avance, otro significa
retrocede, otro significa quédate. Un sonido claro tenía que salir
de ese instrumento. Yo quiero ser un instrumento
claro. Quiero hablar con mucha claridad.
¿Cuál es el evangelio? El apóstol Pablo dijo, me es
impuesta necesidad. Tengo que predicar el evangelio.
No tengo nada de qué gloriarme. No tengo nada de qué gloriarme.
La realidad es hay de mí si no predico este evangelio. Hay de
mí si no predico, si no proclamo este evangelio, el evangelio
que salva. Y quiero decirles esto también. Quiero decirles esto. En primer
lugar, por encima de todo, yo quiero conocer el evangelio.
Quiero predicar el evangelio, es lo que quiero hacer en esta,
pero por encima de todo, yo quiero conocer el evangelio. Yo quiero
conocer el evangelio, no algún evangelio, no un evangelio cualquiera. Como dije, solamente hay un evangelio. Pablo dijo esto en Gálatas, si
alguno predica otro evangelio, esa persona sea ángel o sea hombre,
no importa quien sea, si uno predica otro evangelio que el
que está declarado acá en estas escrituras, lo que tienes en
tu mano, esa persona sea anatema. Así de serio es el asunto. Esto
es demasiado serio para simplemente vacilar con ello. Tú tienes un
alma eterna, yo tengo un alma eterna. Y esta alma que nosotros
tenemos va a pasar la eternidad en uno de dos lugares. Es lo
más importante, lo más valioso que nosotros tenemos. Cristo
dijo que va a aprovechar al hombre si gana todo el mundo, gana toda
la fama, toda la honra, todas las riquezas del mundo y pierde
su alma. Es un mal truques. Este tiempo
es pasajero. Todo lo que es en este mundo
pasa. Tu alma es eterna. es necesario oír el evangelio.
Yo quiero entonces conocer el evangelio. No quiero simplemente
tomarlo como un hecho o tener la presunción de que yo conozco
el evangelio. Yo quiero conocerlo. No quiero
ser engañado. Engañoso es el corazón más que
todas las cosas y perverso. ¿Quién lo puede conocer? Un hombre
puede ser engañado y cuando es engañado, un hombre no sabe que
es engañado. Alguien dirá, bueno, ¿cómo puedo
saber que no soy engañado? ¿Cómo puedo saber que tú no estás
engañado? Pablo dijo, yo no me avergüenzo
de este evangelio. Este evangelio es el poder de
Dios para salvación a todo aquel que cree. Lo acabamos de leer
allá en Romanos capítulo. Este es el evangelio que es el
poder de Dios. para salvación así es que yo
tengo que conocer el evangelio y tu tienes que conocer el evangelio
porque este es el evangelio es el poder de dios esa es la manera
que dios salva a pecadores esta es la manera que dios levanta
a los muertos por el evangelio este evangelio en segundo lugar
no solamente quiero conocerlo Yo quiero, no solo en mi cabeza,
quiero conocerlo en mi corazón. Quiero aprender, quiero aferrarme
a ello. Quiero echar mano de ese evangelio
en mi corazón. ¿Y qué tal tú, quieres conocerlo
también? Quiero que ese evangelio, yo quiero
creer este evangelio. Quiero aferrarme, quiero que
sea cosa real en mí. Quiero que sea cosa real en cada
uno de nosotros. Qué terrible es haber oído el
evangelio y después de oír el evangelio, las buenas nuevas,
de salir e ir a la perdición. Cuando la salvación es por gracia.
La salvación es por gracia, es gratuita. Dice el Señor Jesucristo,
venid a mí, todo el que está trabajado y cargado, yo os haré
descansar. las buenas nuevas de Cristo Jesús. Qué pensamiento tan horrible
que después de haber oído, y seguro que eso será el tormento más
grande del infierno, recordar el gusano que no muere es esa
memoria de que un día oí el evangelio de la gracia de Dios, del amor
de Dios en Cristo Jesús y salí de ahí y lo rechacé. Qué cosa
tan terrible. Quiero conocer a Cristo. y quiero
que tú lo conozcas también. El apóstol Pablo dice, yo quiero
conocer el poder. Esto está en Filipenses. Yo quiero
conocerle. Yo quiero ser hallado en Cristo,
no teniendo mi propia justicia. Estoy en Filipenses 3, 9. Yo
quiero ser hallado en Cristo, en Él, no teniendo mi propia
justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo,
la justicia que es de Dios por la fe, a fin de conocerle. Yo quiero conocer a Cristo. Yo
quiero conocer el poder de su resurrección. Yo quiero conocer
la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él
en su muerte. Yo quiero conocer a Cristo. Tercero, hablando de este evangelio,
quiero predicar el evangelio. Yo quiero conocerlo en mi cabeza,
quiero aferrarme y yo quiero predicar este evangelio. No quiero
simplemente hablar de ello, quiero poder predicarlo, proclamarlo. Hay muchas personas que están
hablando acerca del evangelio, pero no dicen que es el evangelio. defienden el evangelio y no lo
predican, solo predican acerca de ello. Es decir, usan palabras,
todos lo han oído, usan palabras como Cristo, usan palabras como
sangre, usan palabras como justificación, infierno, cielo, arrepentimiento,
fe, usan estas palabras en su predicación, pero nunca llegan
a la predicación del evangelio, definir el evangelio. Como dije,
Pablo dice, yo predico el evangelio y si no predico el evangelio
hay de mi. El apóstol Pablo también dijo
esto, no predico para complacer a los hombres. No estoy tratando
de agradar a los hombres. Yo quiero predicar el evangelio,
por decir así, claro, desnudo. Claro. no con comentarios intelectuales.
El apóstol Pablo dijo, yo no fustro
la gracia. Ahora, al definir el evangelio,
quiero primeramente asentar varias cosas que son absolutamente críticas
al definir el evangelio. Hay varias cosas que son absolutamente
críticas para entender el evangelio. Cosas, cosas críticas. En primer lugar,
aquí es el primer punto en estas cosas críticas. El evangelio
que salva es el evangelio de Dios. Este es el primer punto. El apóstol Pablo dijo en Romanos
capítulo uno, lo leímos, en Romanos capítulo uno dijo, Pablo Apóstol,
siervo de Jesucristo llamado, siervo de Jesucristo llamado
a ser apóstol apartado para el evangelio de Dios. Esto es crítico. El evangelio
que salva es el evangelio de Dios. Es decir, se originó con
Dios. No se originó aquí en la tierra.
Es el evangelio eterno, me estoy adelantando aquí con este punto
eterno, pero es el evangelio de Dios. Este evangelio no originó
con un consejo de la iglesia. No originó sobre una denominación
cristiana. Este no es el evangelio de la
iglesia bautista o de ninguna denominación aquí en la tierra.
Este es el evangelio de Dios. El evangelio que salva es el
evangelio de Dios. no de una religión o una denominación. Es Dios quien quiso salvar. Nos dice la palabra de Dios en
Isaías 53 que Dios quiso sujetar a su hijo a padecimiento. Es
Dios quien lo planeó en la eternidad. Es Dios quien lo propuso en la
eternidad, cuando no había creado ninguna cosa, antes de la creación,
él determinó salvar a un pueblo. Estas son las buenas nuevas.
Agradó a Dios en el tiempo revelar el evangelio a ti, pero es Dios
quien lo hizo, es el evangelio de Dios. Tú estabas en tu camino,
yo estaba en mi camino, perdido, y no importa dónde te encuentre
Dios, te encuentra perdido. Cuando encuentras, la misma palabra
encuentra significa que estás perdido. Cuando Dios te encuentra,
no importa si te encuentra en la religión, no importa si lo
encuentras detrás del púlpito o lo encuentras en la cantina,
es lo mismo. Están perdidos. Si Dios no se ha revelado, esa
persona no tiene, es el evangelio de Dios. Dios los sostiene. Dios sostiene esta obra de salvación
y Dios la perfecciona. Desde el principio hasta el fin,
todo es de Dios. Él es el alfa, dijo el Señor
Jesucristo. Yo soy el alfa y la omega. ¿Saben qué es eso? La primera
letra y la última letra del alfabeto griego. El alfa y la omega. Yo
soy el principio, yo soy el fin. Yo soy todo en medio. Cristo
es todo. Segundo, En este evangelio de
Dios, no solamente originó con Dios. Este evangelio es el evangelio
de la libre gracia o de la gracia libre. Yo sé que la palabra gracia
es utilizada muy a menudo. Gracias. Pero quiero decirles
esto. La gracia de Dios es libre. Totalmente. completamente favor
inmerecido de Dios. Dice la palabra de Dios, porque
por gracias soy salvo. Esto significa que no hay ninguna
obra tuya que entra en esa salvación, ni antes ni después de tu conversión. Por gracias soy salvos. Quiero
que vean esto en Gálatas. Dos veces nos dice ya en Gálatas
capítulo uno, que por gracias soy salvos. Y quiero que noten
la primera. Y cuando dice la primera vez
y la segunda, está diciendo lo mismo. En Gálatas capítulo 2. Efesios, perdón, es Efesios. Efesios 2. Versículo uno dice, y él, está
hablando de Dios, os dio vida a vosotros cuando estabais muertos
en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvisteis en
otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo conforme el príncipe
de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos
de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos
en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la
voluntad de la carne y de los pensamientos, Y éramos por naturaleza
hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico
en misericordia por su gran amor con que nos amó, aún estando
nosotros muertos en pecados, noten, nos dio vida juntamente
con Cristo, por gracias soy salvos. ¿Dónde está tu fe allá en ese
versículo? ¿No lo encuentras? ¿No lo encuentras? Por gracia eres salvo, por la
obra de Cristo Jesús. Cuando Dios resucitó a Cristo
Jesús, dio vida a todo su pueblo por el cual Cristo murió. Aquellos
por los cuales Cristo murió, cobraron vida. Es decir, cuando
Él murió, todos aquellos por quienes Él murió, murieron juntamente
con Él. Si tú estás en Cristo Jesús en
esta noche, esa es tu muerte. Esa es tu muerte, la muerte del
Señor Jesucristo. Cuando Él fue sepultado, tú fuiste
sepultado. Y cuando Cristo fue resucitado,
tú fuiste resucitado juntamente con Él. Todo está en Cristo,
por gracia sois salvos. Ahí no entra tu fe, ¿verdad?
Tampoco entra tu fe en versículo ocho. Muchas personas quieren
decir que eso es suyo, pero no te dicen, Versículo 5. Y aun estando nosotros
muertos en pecado, nos dio vida juntamente con él, por gracia
sois salvos. Y juntamente con él nos resucitó
y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo
Jesús para mostrar en los siglos venideros la abundante riqueza
de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, por medio
de la fe del Señor Jesucristo. por medio de la fe en el Señor
Jesucristo. Y ninguna de estas es tuya. Y esta fe no es de vosotros. No es tuya la fe. La fe que te
salva es la fe del Señor Jesucristo. Su obediencia. Él creyó a Dios. Él confió a Dios y nunca dudó.
Él obedeció a Dios a la perfección. Él obedeció y dio su vida hasta
la muerte y muerte de cruz. Es su fe. Si tú eres uno de los
hijos de Dios, él en darte la vida te ha dado fe en el Señor
Jesucristo para ser salvo por la fe de Cristo. Y no por las
obras de la ley, como dicen Gálatas 2.16. Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de
Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos
hechuras suyas, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano que anduviésemos en ellas. El
Evangelio, segundo lugar, el Evangelio que salva, esta es
parte crítica, es el Evangelio de la libre gracia totalmente. La paga del pecado es muerte. Muerte es lo que nosotros hemos
ganado. Es lo que nosotros merecemos.
¿Quieres ser pagado por Dios? ¿Quieres que Dios te pague? Eso
es lo que Dios te debe. Lo que Dios me debe a mí es muerte. Eso es lo que yo he ganado con
mis pecados. Muerte es lo que nosotros hemos
ganado. Es lo que merece. Es lo que merecemos
nosotros. Pero el don de Dios es gratuito. El don de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús, Señor nuestro. Nos dice en Romanos capítulo
3, siendo justificados gratuitamente por su gracia. En Romanos capítulo
3, somos justificados gratuitamente. Romanos capítulo 3, versículo
24. siendo justificados gratuitamente
por su gracia gracia significa don gratuito la gracia es libre
que significa esa palabra gratuitamente la palabra gratuitamente aquí
traducida gratuitamente es la misma palabra que en Juan capítulo
15 es traducido sin causa cuando Cristo dijo me aborrecieron sin
causa me aborrecieron gratuitamente, es decir, no había causa. Entonces
puedes leer este texto en Romanos capítulo 3 versículo 24 de esta
manera, siendo justificados sin causa en nosotros. siendo justificado
sin causa en nosotros. Dios no miró algo en ti y basado
en algo que vio en ti o algo que vio en mí, te dio esta gracia. Eso es obras. Si Dios dio algo
al pecador porque él vio algo en el pecador, entonces eso es
obras. Y el hombre se va a gloriar. Pero la palabra de Dios está
clara. Ningún hombre va a gloriarse en la presencia de Dios. La salvación
es por gracia. Siendo justificados gratuitamente
por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. Así que
el evangelio que salva, en segundo lugar, es por la libre gracia. La gracia libre. Nosotros no
ameritamos la gracia, no ganamos la gracia, no compramos la gracia.
La gracia nos es dada por Dios. Tercero, el evangelio que salva
es el evangelio de la gloria de Dios. Dios está trayendo gloria
a su nombre. Dios está glorificando a sí mismo. ¿Qué significa esto? Está magnificando
su carácter. Gloria a Dios. El cielo cuenta la gloria de
Dios. La creación cuenta la gloria.
Podemos ver en la creación el poder de Dios. Podemos ver su
sabiduría. Podemos mirar al cielo y ver
la creación de Dios y decir, oh, qué grande es Dios. Eso cuenta
una gloria de Dios. pero la gloria principal de Dios. La gloria principal de Dios es
esa gloria que él reveló en su hijo Cristo Jesús. Es la gloria
en la cual él salva a pecadores. ¿Saben? Cuando los ángeles cayeron,
cuando Lucero y los ángeles cayeron, se rebelaron en contra de Dios. Todos estos ángeles que cayeron
están reservados en tinieblas, en cadenas de oscuridad hasta
el día del juicio. No hay redentor para ellos, no
hay salvador. Un día van a ser echados en el
lago de fuego. Dios se va a glorificar en su
justicia. Dios va a glorificar, su justicia
va a ser glorificada en el castigo de todos aquellos que se oponen
y se rebelan al señorío del Señor Jesucristo. Él va a glorificarse
a sí mismo. Pero la gloria principal de Dios,
Dios pasó por alto a estos ángeles, no les dio un redentor. El hombre,
que es una criatura menor que los ángeles, en el orden de la
creación. El hombre que es una criatura
menor también se rebeló contra Dios. Cuando Dios le dijo a Adán
de todo fruto del árbol puedes comer, pero del fruto de la ciencia
del bien y del mal de ese árbol no comerás, porque el día que
comeres ciertamente morirás. Ustedes saben la historia. Satanás
vino a nuestra madre Eva y Eva fue engañada. Ella tomó el fruto
y lo comió. Pero Adán no fue engañado. Adán
con los ojos abiertos en rebelión al mandato de su creador, de
Dios. Él dijo, no, tú no me vas a decir
lo que voy a hacer. Y comió de ese fruto. Él se rebeló
al igual. Esa es rebelión en contra del
creador, en contra de Dios, el único soberano bendito. Y él
murió espiritualmente en ese momento. Y la razón por la cual el juicio
de Dios no cayó sobre este mundo en ese instante es porque ya
había el Salvador. Cristo Jesús, el aval, el representante
de ese pueblo escogido de Dios antes de la fundación del mundo.
Y ese pueblo va a venir a la existencia. No teníamos ni existencia
en ese tiempo. Ese pueblo va a venir a la existencia
y ese pueblo va a hacer, va a oír las buenas nuevas de lo que Dios
en su misericordia en Cristo Jesús hizo por nosotros. Dios
envió a su hijo a este mundo. Cuando nosotros estamos muertos
en pecados, Dios envió a su hijo a este mundo para dar su vida,
para que nosotros seamos llevados con él a la gloria. buenas nuevas,
buenas nuevas. Él va a recibir toda la honra
y la gloria. Él va a recibir toda la honra
y ninguna jota o tilde de la gloria, ni una coma de la gloria
va a ser dada al hombre. Dios no va a compartir su gloria
con el hombre. No es una colaboración entre
Dios y lo que el hombre hace. Dice la palabra de Dios, más
por él hablando de Cristo Jesús en 1 Corintios 1.30 más por él
estáis vosotros por Dios el Padre es que tú estás en Cristo Jesús
si tú crees en Cristo Jesús si al oír las buenas nuevas Dios
te da vida y te hace partícipe de lo que Cristo hizo, es por
Dios, por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios
nos ha sido hecho sabiduría, justificación, santificación
y redención para que como está escrito, el que se regocije,
el que se jacte, el que se orgullezca, orgullézcase en el Señor Jesucristo. Dele a Él la gloria. Él va a
recibir toda la gloria y un día, un día toda rodilla se va a doblar. Dios ha elevado a este hombre,
cuando hablamos de este hombre estamos hablando del Señor Jesucristo.
Este hombre, Dios manifestado la carne, el verbo fue hecho
carne. Dios ha elevado a este hombre y lo ha puesto sobre el
trono. Hay un hombre ahora sentado sobre el mismo trono de Dios.
Buenas nuevas para ti si ese rey es tu rey. Es decir, si tú
de corazón te humillas a él ahora. Buenas nuevas. Pero no importa. Digo, sí importa, pero de todas
maneras, todos van a doblar la rodilla un día. Dice allá en
Filipenses capítulo 3, Filipenses, perdón, en versículo capítulo
2. Filipenses 2, versículo 5 dice,
haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
de él estamos hablando. el cual Cristo siendo en forma
de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse
sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo hecho
semejante a los hombres y estando en la condición de hombre se
humilló a sí mismo haciéndose obediente a Dios el Padre hasta
la muerte y muerte de la cruz por lo cual por esa razón engalardona
esa obediencia, por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo
y le dio un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre
de Jesús se doble toda rodilla. De los que están en los cielos,
los que están en la tierra, los que están en el infierno, todos
van a doblar la rodilla y toda lengua va a confesar que Jesús
es el Cristo. Jesucristo es el Señor. Él es
el Rey para gloria de Dios el Padre. Cristo tiene la preeminencia. Dios ha puesto toda la preeminencia
en Cristo Jesús. Ahora, la cuarta cosa es esta.
Este Evangelio de las Buenas Nuevas, el Evangelio que salva,
es el Evangelio antiguo. Es decir, es eterno. Dios prometió
este evangelio en las sagradas escrituras en el Antiguo Testamento. Es el mismo evangelio. No hay
otro evangelio. Es el mismo evangelio que Dios
predicó en el huerto de Edén. Cuando Adán y Eva cayeron, Dios
vino a nuestros padres y Él hizo un sacrificio. y tomó las pieles
de los animales y los cubrió a Dan y a Eva con sus pieles
de animales, mostrando el Evangelio que Cristo Jesús, Dios nos da
su justicia, su rectitud, su obediencia, esa perfección nos
las da. Esta es la única manera que podemos
entrar a la presencia de Dios con la justicia del Señor Jesucristo,
vestidos en su justicia. Es el mismo evangelio. Es el
mismo evangelio que predicó Abel cuando trajo el cordero y la
sangre al altar. Dice Dios, Dios se agradó de
ese sacrificio. Dios se agradó de Abel. Y es
la única manera que Dios se agrada de cualquier hombre en este mundo
hoy día. Solamente en su hijo, el Señor
Jesucristo. Es el mismo evangelio que predicó
Moisés. Moisés escribió de Cristo en
Génesis, Éxodo, Levítico. números y deuteronomio. Es el
mismo evangelio que predicó Isaías, que predicó Abraham, Pedro, Pablo,
Juan, Santiago, los apóstoles, los reformadores. Es el mismo
evangelio. Solo hay uno. Solo hay uno. Dios nunca ha salvado a los hombres
antes de este día ni después de ninguna otra manera. No hay otra salvación, no hay
otro mensaje. Solamente este evangelio. Es su evangelio. Y la quinta
cosa, este evangelio es la persona. El evangelio es la persona, Cristo
Jesús. Dice allá en Romanos capítulo
uno, el evangelio de Dios que él había prometido antes por
sus profetas en las santas escrituras acerca de su hijo. El evangelio tiene que ver con
su hijo. Está claro eso, ¿verdad? El evangelio
es la persona de Cristo Jesús. El evangelio es qué hizo el Señor
Jesucristo. ¿Quién es el Señor Jesucristo?
¿Quién es el Señor? Hay programas en la televisión,
hablan de quién es Jesús. Él es Dios. No hay buenas nuevas si él no
es Dios. Aquí una virgen concebirá, dará
a luz un hijo y llamará su nombre, Manuel, que traducido, interpretado
es Dios con nosotros. El verbo fue hecho carne. No
hay buenas nuevas si Jesús de Nazaret no es Dios manifestado
en la carne. Dios verdadero. Sólo Dios puede
agradar a Dios. Sólo Dios puede conocer a Dios. Todo lo que Dios requiere. Cada uno de nosotros está pensando
algo. El único que sabe qué está pensando
eres tú. ¿No es así? Sólo Dios, Dios vino a este mundo y tomó
carne, nuestra carne y hueso, solamente como Dios puede agradar
a Dios. Como hombre puede morir y sufrir
y satisfacer las demandas de la justicia por esa ley quebrantada. Dios no puede morir. Dios no
puede morir. Pero el Dios hombre, dos naturalezas
en una misma persona. El Dios hombre pudo morir. Y
es la sangre del Señor Jesucristo que paga la deuda del pecado
de su pueblo. Él es hombre y Él es Dios. Dios hombre. Este es quien Él
es. Y no hay salvación aparte de
que Él sea Dios manifestado en la carne. Tomás dijo, mi Señor y mi Dios. Entonces, acuérdense de Tomás.
Tomás, el Señor dijo, Tomás, Estás dudando. Cuando Dios se
manifestó, cuando el Señor Jesucristo se manifestó, Él dijo, mi Señor
y mi Dios. Él es mi Señor y mi Dios. No
estamos hablando de un Jesucito, un Jesús al que tú puedes hacer
lo que quieras. Estamos hablando del Señor Jesús. Dios en carne humana. ¿Quién
es? Él es Dios manifestado en la
carne. ¿Qué es lo que Él hizo? Dios,
la segunda persona de la Trinidad, Dios el Hijo, igual con Dios
el Padre. Yo y el Padre uno somos, dijo
el Señor Jesucristo. Yo y el Padre uno somos. Pero
el Hijo de Dios vino aquí a este mundo. Dios ha dado a su Hijo. Él vino a este mundo ¿con qué
propósito? de hacer la voluntad de Dios
su padre. ¿Y cuál era la voluntad de Dios
su padre? De salvar a ese pueblo que Dios
le había dado. En la eternidad, cuando Dios
el padre le dio al hijo un pueblo, estos son los escogidos de Dios. Estos son los que él amó con
amor eterno. Antes de que hicieran algo bueno
o algo malo, simplemente porque los quiso escoger. los escogió y él los dio a su hijo cuando él
los dio a su hijo él vino a ser el representante de ese pueblo
él vino a ser responsable por el salvaguardar a ese pueblo
y el señor Jesucristo dijo ninguno se va a perder ninguna de las
ovejas del señor Jesucristo que le fueron dadas a él por Dios
el padre se va a perder él vino a salvar llamará su nombre Jesús
porque él salvará a su pueblo de sus pecados no vino para hacer
el intento y él no vino para salvar o dar morir y dar su vida
por todo habitante que ha habido y habrá él no vino para dar su
vida por todo ser humano que ha vivido Escuchen, si fuera el propósito de Dios
salvar a todo el mundo y no todo el mundo es salvo, alguien le detuvo la mano a Dios.
¿No es así? Habría que decir Dios está frustrado,
quiso hacer algo pero no pudo, alguien le detuvo averigua quien
es ese alguien que le detuvo y adórale a el averigua quien es ese que detuvo
y eso es una blasfemia es una blasfemia Dios es todopoderoso
y Él hace su voluntad en los ejércitos del cielo y en las
habitantes de la tierra. Y dice Dios, no hay otro Dios. Nadie le puede detener la mano
a Él y decirle, ¿qué haces? Él hace lo que Él quiere. Él
hace lo que Él quiere. Y Él ha querido salvar a un pueblo. Y cuando Él envió a su Hijo a
salvar a ese pueblo, ese pueblo será salvo. ha sido salvo, está
siendo salvo y será salvo y nunca, nunca se perderá una de ellas. El Señor Jesucristo dijo no pueden
perderse, están seguras en las manos del Señor Jesucristo, en
las manos de Dios el Padre y nadie las puede arrebatar de la mano
del Padre, ni ellas mismas, ni las ovejas mismas. Estamos hablando
del propósito de Dios. Estamos hablando de la gloria
de Dios. ¿Qué es lo que Él hizo? Él vino
aquí a este mundo para salvar a su pueblo. ¿Cómo lo salva?
Lo salva primeramente de la pena del pecado, de la condenación
del pecado. Lo salva estableciendo justicia
aquí en la tierra como hombre. La ley le fue dada al hombre.
El hombre lo tiene que obedecer. Es decir, para que tú y yo estemos
delante de Dios, esa ley santa de Dios tiene que ser obedecida
en perfección. El problema es que nunca lo has
cumplido y nunca lo puedes cumplir. La ley no demanda el buen intento,
demanda perfección. Para ser aceptado, Dios tiene
que ser perfecto. Tú tienes que obedecer la ley,
yo tengo que obedecer. Nunca lo hemos hecho. Pero escuchen,
Cristo Jesús lo obedeció. Como hombre, él obedeció esa
santa ley de Dios en toda jota y tilde de la ley, no solamente
en lo externo, sino en el espíritu, la intención, la ley de Dios
más allá de las acciones y examina los pensamientos y las intenciones
del corazón. Él estableció rectitud aquí en
el mundo como hombre. Y esta justicia, que es la justicia
del Señor Jesucristo, es llamada la justicia de Dios, es imputada. Es puesta a la cuenta de cada
uno que cree en el Señor Jesucristo. Así es que si tú crees en el
Señor Jesucristo, la vida del Señor Jesucristo es tu vida.
La obediencia del Señor Jesucristo es tu obediencia. Ahora, ¿qué
tal tu desobediencia? ¿Qué tal tus pecados? La ley fue quebrantada por nosotros. Pero la palabra de Dios nos dice
en 2 Corintios capítulo 5. Al que no conoció pecado por
nosotros, Dios lo hizo pecar. Dios puso el pecado de su pueblo
sobre su hijo. Él llevó el pecado de su pueblo,
no de todo el mundo, de su pueblo en su cuerpo. Y cuando él fue
y llevó el pecado de su pueblo en su cuerpo, cuando él fue hecho
pecado, la justicia divina cayó sobre él. La ley que demanda
la muerte demandó la muerte del sustituto. Y así entonces Dios
es justo. Así entonces Dios puede justificar
a todos aquellos que son de Cristo, a todos aquellos que están en
Cristo, todos aquellos que son. Ahí vemos la gloria de Dios.
¿Qué es lo que Él hizo? Todo lo que Él hizo en Cristo
Jesús, Dios entonces es justo y el que justifica al que es
de la fe. ¿Qué hizo Cristo? ¿Dónde está
Él ahora? Él es triunfante. Él está satisfecho. Verá el fruto de la aflicción
de su alma y quedará satisfecho, dice la palabra de Dios. No es
un salvador fracasado. No es un salvador que está allá
en el cielo frotándose las manos a ver si este julanito de tal
por el cual yo di mi vida, a ver si va a venir, a ver si me va
a aceptar. No. Cuando venga el día del amor,
cuando venga el día, Dios va a venir en poder. en la predicación
del evangelio y le va a dar vida a esa persona. Y esa persona
va a creer por el poder de Dios y no por la elocuencia de hombre,
por el poder de Dios. Él está sentado, es Dios triunfante,
conquistador, salvador victorioso. Escuchen, no importa qué es lo
que una persona piense del evangelio, el evangelio no cambia, es el
evangelio. no importa si una persona dice,
bueno, eso no lo creo. El Evangelio dice, Dios no cambia.
Es el mismo Evangelio. El Evangelio de Dios. Dios es
quien ha sido ofendido. La ley de Dios nosotros hemos
quebrantado. Dios es el único que puede perdonar. Todos nosotros pecamos contra
Dios. Dios es el único que puede perdonar. Dios es el único que
puede justificar. Dios es el único que puede hablar
paz a nuestra conciencia por la sangre de Cristo Jesús. Dios
es el único que puede perdonar. Dios es el único. Este es el
evangelio de Dios. No tenemos nada que pagar. Es
por gracia. Ahora, Vamos a postrarnos un día ante
el trono de Dios. Toda esta Biblia habla del evangelio
de Cristo Jesús. El Antiguo Testamento, Nuevo
Testamento, todo habla de Cristo Jesús. Quiero darles estas cosas para
terminar. Ya lo dije, pero quiero decir
el evangelio de la gloria de Dios. para que Dios pueda salvar
a un pueblo perdido, la ley tenía que ser honrada. Cristo vino
a este mundo y honró la ley. Segundo, la justicia de Dios. Es decir, Dios tiene que salvar
a su pueblo consistente con su carácter. Con su carácter santo. Él es
santo, santo, santo. Y Dios no puede. Así hacemos
nosotros, pero digan si no es verdad. Somos injustos. Le dices
a tu hijo, hijo, esta es la regla. No hagas esto. Y lo hace. Otra vez. Se lo dices otra vez.
No lo hagas. Y ahora ves que no es por ignorancia,
sino pero ahora que es rebelión. Ahora es rebelión. Antes lo hizo
por curiosidad. Le dices, no lo hagas. por esto,
no lo hagas. Y luego lo ves y está como mi
hija. Una vez le dijo mi esposa a mi
hija, a ver si lo está viendo, pero le dijo mi esposa a mi hija,
había un florero, un florero y ella estaba jugando con el
florero y mi esposa temía que iba a botar el florero, iba a
romper el cristal y todo. Le dijo, no, no juegues con eso,
no lo toques. Y se dio la vuelta y otra vez
fue allá y estaba jugando con el florero. Yo estoy tocando
el vaso. Y le dijo, no lo toques, no lo
toques. Y ella se volvió la vuelta otra
vez y miró a mi hija. Bueno, miró a mi hija y mi hija
estaba haciendo así. Retándola. Voy a tocarla. Ahí se ve la rebelión, ¿verdad? Tenía que castigarla entonces. Pero decimos nosotros, de los
hijos muchas veces decimos nosotros, los corregimos, los corregimos,
los corregimos y decimos, no lo vuelvas a hacer porque si
lo vuelves a hacer te voy a dar tu limpia. Y vemos que lo hacen
y nos damos la vuelta. Pretendemos que no lo vimos.
¿No te ha pasado eso? ¿Sabes por qué? Porque eres injusto.
Tu ley ya se violó. No sirve tu palabra. No sirve
tu palabra. Y eso lo saben los hijos también.
Ya te ganaron. Ya te ganaron. Hay que servir
Dios. Tiene que ser consistente consigo
mismo cuando él perdona a pecadores. Tiene que ser estableciendo la
justicia. Tiene que ser en base a la estricta
justicia de Dios. Dios va a castigar el pecado
donde quiera que el pecado se encuentre. Ya sea sobre nosotros,
y si es sobre nosotros, ¿cuál es la paga del pecado? Muerte.
O si nuestros pecados fueron puestos sobre Cristo Jesús, ¿cuál
se la paga ya? Muerte. Pero Él ya murió. Gracias
a Dios, Él resucitó. La justicia tenía que ser satisfecha. La justicia tenía, la ley tenía
que ser honrada, la justicia tenía que ser satisfecha, y la
salvación tiene que ser por gracia. Tiene que ser por gracia porque
nosotros estamos muertos. No podemos nosotros contribuir
nada a eso. Tiene que ser por gracia desde
el principio hasta el fin. Él tiene que sostenernos. Tiene que preservarnos, guardarnos
hasta el fin. El que comenzó en vosotros la
buena obra, Él la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. Estas
son las buenas nuevas del Evangelio. Hay de mí, si no predico, estas
buenas nuevas. Que Dios en Cristo Jesús ha hecho
la salvación. Ahora, yo sé que cuando este
evangelio viene en poder, las personas que lo oyen, lo oyen,
se les levanta las orejas. Se les levanta las ovejas, dijo
el Señor Jesucristo. Mis ovejas oyen mi voz. Yo las
conozco y me siguen. Has hablado, tienes un perro,
un animal, Y lo llamas. Dices, no sé cómo se llama tu
perro, pero lo dices. Le llamas. Ves que se levanta
su oreja. Te está oyendo. Se levanta su
oreja. Las ovejas del Señor Jesucristo
conocen su voz, porque le fueron dadas a Él. Son suyas. Y cuando
Él les habla, se levanta la oreja. Está hablando a mí. Estaba hablando,
estas son las buenas nuevas de mi salvación. Esta es mi esperanza. Cristo Jesús es mi esperanza.
Él es mi salvador. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.