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Cody Groover

Busca a Jesús en medio de las dificultades

Cody Groover November, 3 2013 Video & Audio
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Cody Groover November, 3 2013

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Yo no sé si sabían, pero el autor
de este himno, Dejo el mundo y sigo a Cristo, es Fanny Crosby. Fanny Crosby era ciega y ella escribió muchos himnos que nosotros
cantamos, Fanny Crosby. una mujer ciega, pero ella fue
salvo por la gracia de Dios, y aunque no tuvo estos ojos físicos
que nosotros, pues, muchas veces no los consideramos
hasta que se nos van, ¿verdad? Los jóvenes que no necesitan
lentes no aprecian tanto sus ojos como los viejos que necesitan
lentes, aprecia mucho tus ojos. Si oyes que hay comida buena
para los ojos, come mucho de eso. Pero cuando se va a la vista
es cosa muy triste, cosa muy triste. Pero esta mujer, aunque
era ciega, ella escribió este precioso himno. Dejo el mundo
y sigo a Cristo. Su sonrisa quiero ver como luz
que mi camino haga aquí resplandecer. En esta mañana quiero que veamos
en el libro de Marcos, capítulo 10, la historia de un hombre ciego. En Marcos, capítulo 10, en esta
mañana quiero que veamos la historia de un hombre ciego que Dios,
el Señor Jesucristo, le dio vista. el Señor le dio vista a este
hombre ciego. Debemos entender que todos los
milagros que hizo el Señor Jesucristo en este mundo, en lo natural o en la naturaleza, fueron para representar la realidad
de lo que el Señor Jesucristo hace a todos sus escogidos. Cuando Él sanó a los cojos, bueno,
todos sus escogidos son cojos. No pueden venir a Dios. Ninguno
puede venir a mí, dijo el Señor Jesucristo. Si el Padre no lo
trae. Y todos los leprosos que Él sanó,
bueno, todos sus escogidos somos estamos llenos de la lepra del
pecado. Desde la corona de la cabeza
hasta la planta de los pies no hay en nombre cosa sana. Y cuando
el Señor Jesucristo sanó de la ceguera física, esto era para
representar a todos los escogidos de Dios que por naturaleza no
pueden ver la gloria de Dios. Están ciegos, están cuando Él
levantó a los muertos, cuando Él levantó a Lázaro, representa
la resurrección espiritual que el Señor Jesucristo da a todo
Su pueblo escogido. Él os dio vida a vosotros cuando
estabais muertos de vuestros delitos y pecados. Entonces,
todas estas cosas que hizo el Señor Jesucristo en el mundo,
haciendo estos milagros además de señalar que Él es Dios, porque
solamente Dios puede levantar de los muertos, y solamente Dios
puede con autoridad mandar y limpiar la lepra y quitar toda clase
de enfermedad, toda clase de mal, solamente el Señor Jesucristo
es el más fuerte. Pero en el sentido espiritual,
todo su pueblo todos sus escogidos experimentan esto que vemos aquí
en esta mañana en Marcos capítulo 10 Marcos capítulo 10 versículo
46 entonces vinieron a Jericó y al salir de Jericó Él, el Señor
Jesucristo y sus discípulos y una gran multitud. Detengámonos allá por un momento
y consideremos lo que acabamos de leer. El Señor Jesucristo
vino a Jericó. ¿Sabían que la ciudad de Jericó
había sido maldecida? La ciudad de Jericó era una ciudad
maldecida cuando Josué entró, maldijo esa ciudad. Ahí está entrando el Señor Jesucristo
a este lugar que estaba bajo la maldición. ¡Qué figura tan
preciosa del Señor Jesucristo, veniendo
a este mundo condenado bajo la maldición de Dios! Él vino a
este mundo que está bajo la condenación y la maldición de Dios. Dice aquí, vinieron a Jericó,
y al salir de Jericó. Esto es una pasada. Esto es una
pasada. Él no se quedó en Jericó. Él
salió de Jericó. y el Señor Jesucristo no es de
este mundo, pero Él sí vino al mundo, y Él está, por decir así,
en la predicación de la Palabra, sigue en este mundo. Y mientras tengas oídos para oír,
estás en Jericó, y estás oyendo el Evangelio del Señor Jesucristo
está pasando, donde el Evangelio es predicado. y una gran multitud
le seguía. Una gran multitud, él y sus discípulos
y una gran multitud. Y aquí vemos la asombrosa misericordia
de Dios, la gracia maravillosa de Dios. Dios salvó a un hombre. vemos la soberanía del Señor
Jesucristo ahí también. ¿Quién ha de pensar que solamente
había un ciego engérico, o que había solamente un necesitado
engérico? ¿Saben? Todos los hombres por
naturaleza estamos ciegos, pero no todos lo saben. No todos lo
saben. Aquí hay un hombre que sí lo
un hombre que estaba en su ceguera estaba mendigando. Bartimeo el
ciego. Noten allá dice el ciego. No dice un ciego, sino que es
el ciego. El ciego. Había muchos otros
ciegos, pero él era el ciego. Hay muchos pecadores en este
mundo, pero hay un pecador por el cual Cristo vino. Los que
saben que son pecadores. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a pecadores. Bartimeo el Ciego. Como si no
hubiera ningún otro. Bartimeo el Ciego. Notorio, ¿verdad? Todos lo conocían como ciego.
Y así también en este mundo todos conocen que somos pecadores,
pero este hombre conocía que yo soy pecador. Barquimeo el
Ciego, hijo de Timeo, es decir, esta ceguera la recibió de su
padre Timeo. Evidentemente Timeo era ciego
y él también. Ciego de ciego. Y nosotros somos
ciegos nacidos en la ceguera por nuestro Padre Adán. Y note la condición de este pobre
ciego. Estaba junto al camino mendigando. Es decir, no estaba trabajando,
no estaba haciendo alguna labor, estaba mendigando. Pueden verlo en sus ojos ahora.
Yo creo que todos nosotros en el país donde nosotros vivimos
existe extrema pobreza, y así en muchas partes del mundo. Pero
podemos, si estamos yendo por el centro, podemos ver a hombres
ciegos mendigando, ¿verdad? Podemos ver qué triste es la
condición de estos hombres, de estas mujeres que son ciegos
mendigando. pero nadie tenía piedad de ellos,
y nadie tiene piedad de este hombre Bartimeo. Nadie podía
ayudar a este hombre Bartimeo. Dice allá, es decir, no podían
darle la vista. No podían darle la vista o darle
qué hacer para que reciba la vista. Era caso perdido. No puede no
puedes ir a un doctor para que te dé vista? No. Estaba sentado junto al camino
mendigando, pero allí en su oscuridad, allí en sus tinieblas y allí
en su condición de mendigo, él estaba mendigando, pero todavía
tenía una facultad, el oír. tenía una facultad, el oír. ¿Saben? Estamos muertos en delitos y
pecados, pero Dios habla a huesos secos. ¿Se acuerdan lo que le
dijo el Señor al profeta? Habla a estos huesos secos. Habla a estos huesos secos. Si
le está hablando a esos huesos secos, es porque van a oír esos
huesos secos. Él estaba oyendo, oyendo, y oyendo,
oyó que era Jesús de Nazaret. Y cuando Él oyó que era Jesús
de Nazaret, Él comenzó a dar voces y a decir, Jesús, Hijo
de David, ten misericordia de mí. Y muchos le reprendían para
que callase, pero Él clamaba mucho Hijo de David, ten misericordia
de mí." Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle, y llamaron al
ciego, diciéndole, ten confianza, levántate, te llama. Él entonces, arrojando su capa,
se levantó y vino a Jesús. Respondiendo, Jesús le dijo,
¿qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo, Maestro,
que recobre la vista. Y Jesús le dijo, vete, tu fe
te ha salvado." Y en seguida, en seguida, recorró la vista,
y seguía a Jesús en el camino. Ahora, quiero que veamos algunas
cosas aquí de este pasaje que acabamos de leer. Como dije,
este hombre es una representación de todo hombre por naturaleza,
pero quisiéramos que sea una representación de todo hombre
que busca a Cristo, todo hombre que busca a Cristo. Notamos allá
que Él estando en su oscuridad y en la extrema pobreza, Él oyó
quién era Jesús. Por la gracia de Dios, Dios le
dio la fe para creer la Palabra de Dios, de creer a Dios, de
creer que Jesús era el Hijo de Dios. Eso es lo que Él le llamó. Cuando Él oyó que era Jesús de
Nazaret, Él le dijo, le dio el título de Cristo. Noten allá,
cuando oyó que era Jesús Nazareno, o sea que Él preguntó, ¿qué es
ese alboroto? ¿Qué es ese alboroto que estoy
oyendo? Y le respondieron, es Jesús Nazareno. ¿Saben ese nombre
Jesús Nazareno? Nazareno era el nombre un despectivo. ¿Se acuerdan lo que dijo Natanael? Puede algo bueno salir de Nazareno. Eso era un despectivo. Era un despectivo. Jesús Nazareno. Un hombre bueno tal vez, un profeta
tal vez, un hombre que hace milagros, Jesús Nazareno. Pero si es solamente
un profeta, o si es solamente un buen hombre o un hombre que
hace milagros, Él no puede darme vista, no puede salvar mi alma. Eso es lo que dijo el Señor Jesucristo
hablando en Mateo capítulo 16. Versículo 13 dice, Vinieron,
viniendo Jesús a la región de Caesarea de Filipo, 16 Mateo
16, 13, preguntó a sus discípulos, diciendo, ¿Quién dicen los hombres
que es el Hijo del hombre? ¿Quién dicen los hombres que
es el Cristo? Está hablando de sí mismo. ¿Quién
dice los hombres que es el Hijo del Hombre? Y ellos dijeron,
bueno, unos de la multitud dicen que eres Juan el Bautista. Ahora,
no sé tú, pero si alguien me compara con Juan el Bautista,
esto es un gran elogio. Que alguien te compare con Juan
el Bautista, Saben que dijo el Señor Jesucristo a Juan el Bautista,
de los nacidos de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan
el Bautista. Así es que si alguien te confunde
con Juan el Bautista, eso es un gran elogio. Pero si es solamente
Juan el Bautista, no puede salvar a nadie. Otros dijeron Elías, ¿se acuerdan
quién era Elías? O Jeremías. pero cualquiera de
estos que confundas al Señor Jesucristo, no le estás haciendo un favor,
no lo estás elogiando, porque Él no es ni Moisés, ni Juan el
Bautista, Él es más. Moisés es el dador de la ley
que Dios le dio a él. Moisés escribió del Señor Jesucristo,
de el profeta. Juan el Bautista señaló a este
profeta, el Cordero de Dios. Ahora noten allá el versículo
15, Y el Señor Jesucristo, mirando a sus discípulos, dijo, Y vosotros,
¿quién decís que soy yo? Ustedes. Ustedes, ¿quién dicen
que soy yo? No, no qué dice la gente. Ya
me dijeron qué dice la gente. Ahora díganme qué dicen ustedes.
Ahora, ¿qué dices tú? ¿Quién es Cristo? Ahora, Simón
Pedro, el apóstol Pedro, respondió por todos los creyentes. Responde
por ti. Este es tu testimonio si tú conoces
al Señor tú eres el Cristo, tú eres el ungido, tú eres el profeta,
el Mesías, tú eres el Hijo del Dios viviente, tú eres el Cristo,
tú eres Dios. Y Pedro está viendo a un hombre.
Pedro está viendo a Jesús, como dicen allá, Nazareno. Pero él
dijo, tú no eres solamente un profeta, tú eres Dios. ¿Cómo
es que pudo Él decir esto? ¿Y cómo es que tú puedes decir
que Jesús es el Hijo de Dios hecho carne? ¿Cómo es que lo
puedes decir? ¿Lo crees? ¿Lo crees de tu corazón? ¿Cómo
lo puedes decir? De la abundancia del corazón
abre la boca. El Señor Jesucristo dijo, bienaventurado eres. Esa
es la razón por la cual lo puedes decir. Eres bendecido de Dios. bienaventurado eres, Simón, hijo
de Jehonás, porque esto que tú estás diciendo es revelación,
y no lo aprendiste, no te fue revelado en las universidades,
no te lo reveló carne ni sangre, no te lo reveló carne ni sangre,
no te lo reveló un hombre, sino mi Padre que está en los
cielos. es por revelación. Y este hombre
ciego, en su condición de ceguera, él oyó quién era Jesús. Él está ciego, está mendigando,
pero está oyendo que los que estén predicando de Jesús, él
oyó las Escrituras, él oyó la promesa. Y él llegó a estar convencido
llegó a estar convencido de que Jesús era el Hijo de Dios. ¿Estás convencido que Jesús es
el Hijo de Dios? ¿Estás convencido que Jesús es
el que Dios ha enviado a este mundo para salvar a su pueblo? ¿Estás convencido que Él es el
Cristo, el Mesías? Bueno, si estás convencido, así
como este hombre estaba convencido, y si tienes necesidad como este
hombre tenía necesidad, entonces vas a hacer lo mismo que este
hombre hizo. ¿Verdad? Si tienes necesidad
y estás convencido que Él es el que suple esa necesidad, vas
a acudir al Señor Jesucristo. Aunque no tenía sentido de la
vista, sin embargo este hombre utilizó lo que tenía, puedo decir
así, sus orejas, sus oídos. Y si está una persona aquí que
no conoce al Señor Jesucristo, ¿saben cómo viene la revelación
del Señor Jesucristo? Por el oír, el oír las palabras
de Dios. Dios, Él, de Su voluntad nos
hizo nacer por la palabra de verdad. Hay que estar bajo el
sonido de la palabra de la verdad. No vayas a estar bajo el sonido
de la palabra de la mentira. Y recuerden, ninguna mentira
procede de la verdad. No vayas a estar bajo el sonido
de veneno. Ahí no viene la vida. Ahí no
viene la salvación. Este hombre estaba convencido
y él estaba sentado escuchando, es decir, estaba utilizando lo
que tenía. Personas han, en tiempos pasados,
en tiempos vienen las personas y dicen, yo tengo interés en
conocer a Cristian. Bueno, me da mucho gozo saber
eso. Pero la única manera que yo sé
que de veras tienen interés en conocer a Cristo Jesús. Si están
buscando, es esa persona que lo busca de todo corazón. Dijo
el Señor Jesucristo, me hallaréis cuando me busquen de todo corazón,
cuando me busquen de todo corazón. Es decir, no es un sentimiento
pasajero, no es solamente hoy, es todos los días, no solamente
cuando viene cada segundo domingo, o una vez cada miércoles, pero si no está
buscando continuamente, yo quiero, yo necesito al Señor. Buscar
a Jehová, eso significa búscale y síguele buscando. Golpea y
sigue golpeando. Pide y sigue pidiendo. ¿Verdad? Viene y sigue viniendo. Pero
una persona que, pues, golpea una vez a la puerta y luego se
va parece que no tiene mucha urgencia ¿verdad? personas que vienen a su casa
y golpean a la reja si golpean solamente una vez y se van nunca
los veo porque primeramente no los oigo primeramente estoy atrás
no los oigo pero cuando por fin los oigo y si ellos dejan de
golpear y se van cuando yo llegue ya no están es decir no querían
hablar conmigo. Pero si quieren hablar conmigo,
se quedan en la reja, se quedan golpeando hasta que yo conteste. ¿Cómo no va a hacer lo mismo
con el Señor Jesucristo? Si estás interesado en conocer
al Señor Jesucristo, sigue viniendo, sigue viniendo. Él utilizó el
sentido de su oído e hizo buen uso de ese sentido. eso lo digo para personas que
dicen que están buscando al Señor pues que lo sigan buscando si
tienen una necesidad Él es el único que puede suplir esa necesidad
sabemos que son que son sinceros sabemos que están en esto si
siguen buscando pero si los vemos venir una vez y luego después
de esto ya no viene, no importa qué tanto alboroto se haga esa
una vez no importa cuántos sentimientos, cuántas lágrimas o lo que corra
esa una vez si esa persona no sigue viniendo es que no tuvo
necesidad bueno notamos aquí entonces que este hombre estaba
este hombre estaba entregado a esto, tenía esta necesidad
Este hombre, aún estando en desalientos, ¿saben qué es un desaliento,
verdad? Desánimo. Gente no te anima. Gente no te anima. Es más, gente
te pone estorbos. Gente te pone trabas. ¿Quieres
venir al Señor Jesucristo? ¿Quieres oír Su Palabra? ¿Cuándo
vienen tus visitas? 30 minutos antes de que comience
el servicio. ¿Cuándo vienen tus familiares
que nunca has visto? No los ves en un año, pero quieren
venir y quieren venir 30 minutos antes del servicio. Tú estás
queriendo salir de la casa y ellos quieren venir. Mi recomendación
es, déjalos contigo. Déjalos en tu casa. Ahí están
en su casa y yo regreso después del servicio. pero mucha gente
no hace eso, dice pues tuve que quedarme con mi familia, no tu
llegaste a la hora que yo tengo necesidad, yo voy al servicio
y ustedes están bienvenidos a venir conmigo vengan conmigo o quédense
aquí en la casa pero si vinieron a verme a mi, yo voy a estar
allá desalientos, este hombre con
todo y sus desalientos que tenía, el busco al señor es decir nadie
lo estaba animando, nadie le impulsó a que él buscara. Nadie le dijo, mira, es Jesús
de Nazaret, Él ha sanado a otros, ¿por qué no le llamas tú a ver
si te sana a ti? Nadie le dijo eso, no vemos esto. Es decir, por falta de alientos
es un desaliento. Nadie le impulsó a que él buscara
al Señor, pero él cuando oyó, él comenzó a buscar. Además de esto, nos dice aquí
en el versículo 48, muchos le reprendían. Hay otro desánimo. Mira, no hagas tanto alboroto.
No traigas atención a ti, no hagas tanto alboroto. Muchos
le reprendían porque él estaba clamando. Él estaba haciendo
resaltar su necesidad, estando resaltar su condición. Yo soy
hombre ciego, ten misericordia de mí. Eso me incomoda cuando oigo,
cuando personas, por ejemplo, vienen y ellos no tienen necesidad,
pero oyen que tú tienes necesidad, que tú eres un pecador, que necesitas
la misericordia de Dios. ellos no quieren oír eso. Y dicen,
cállate. No ves, estamos bien, no estás
tan mal. Mira, no estás tan mal aquí,
aquí tienes tu lugar para que mendigues, ahí te están dando
dinero la gente, no hagas tanto el boroto. Muchos se oponían, decían, cállate. Y no tenés de otro desánimo que
experimentó este Señor? Él clamó, Jesús, Hijo de David,
ten misericordia de mí. Y el Señor Jesucristo no le hizo
caso. ¿Creen que solamente aquí estaba,
solamente dos veces lo digo? No. Él estaba gritando. Jesús, Hijo de David, ten misericordia
de mí. Jesús, Hijo de David, ten misericordia
de mí. Lo estaba diciendo una y otra
vez, una y otra vez. Jesús, Hijo de David, ten misericordia
de mí. Y el Señor Jesucristo no le hizo
caso. No lo llamó. Por un tiempo. Muchas personas
se desaniman. Dice, bueno, ya pedí, pero no
recibí. Ya pedí, pero, ya busqué, pero no lo hallé. Él no se quedó
con eso. Él siguió insistiendo. Como esa
mujer, la fe, como dijo el Señor Jesucristo en Lucas 18, la fe
verdadera. Este hombre, Dios le había dado
fe. La fe verdadera va a continuar
golpeando la puerta hasta que reciba, hasta que reciba. Como dijo Jacob, yo no te voy
a dejar hasta que tú me bendigas, no te voy a dejar. Este hombre estaba ciego y además
de esto era un pobre mendigo. Hay otro desánimo, ¿verdad? Es
decir, no era alguien como para recomendarle, soy un pobre mendigo. Pero saben
que el Señor Jesucristo dice allá en 1 Corintios 1, mirad
vuestra vocación, no muchos sabios, no muchos nobles, lo vil del
mundo. Pero Él no pensó, bueno pues
soy un pobre ciego y además de eso soy mendigo, es decir, no
tengo presentación delante de Él. Saben, hay ciegos que son
ricos. Me imagino que tal vez allá en
Jericó habrían habido ciegos que eran ricos. Tal vez ellos
pudieran pensar, si tuviera yo riquezas, podría yo contratar
a gente que me lleve delante de él. Pero él dijo, soy un hombre
pobre, estoy aquí junto al camino, ¿qué puedo hacer? Eso no lo desanimó
tampoco. Él clamó, siguió clamando, Jesús,
Hijo de David, ten misericordia de mí. Esto es lo que nosotros
queremos, que sea todo hombre que busca a Dios. Quiero que
notemos aquí que este hombre por fin recibió ánimo, recibió
una palabra de ánimo. este ánimo que recibió vino del
Señor Jesucristo mismo. Dice allá, entonces Jesús deteniéndose. ¡Qué maravilloso es eso, que
el Señor Jesucristo se detenga! Nada puede detener a Dios. nada puede detener a Dios. Ahí
estaba Él pasando por Jericó y la gente y todo. Imagínate
cuánta gente habrá pensado. Cuando el Señor Jesucristo dijo
que era necesario que Él vaya a Jerusalén, unos le estaban
diciendo, no vayas, ten piedad de ti mismo. No, nunca sea esto,
dijo Pedro. El Señor Jesucristo dijo, quita
de mí Satanás. Él no lo pudo detener en su camino.
Él puso su pie su cara, su rostro como pedernal a Jerusalén. Él
iba a ir allí a la cruz del Calvario. Estaba yendo en camino a la cruz
del Calvario. Él vino aquí a este mundo y está
yendo camino a la cruz del Calvario y nadie lo va a detener en su
propósito de dar su vida por su pueblo. Pero acá hay uno que
clama, ten misericordia de mí y se detiene. El momento el momento que una
persona clama al Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo responde.
Él responde. Él clamó, dice aquí, ten mi ser. Entonces Jesús, estoy hablando
de este ánimo que recibió este hombre. Entonces Jesús deteniéndose
mandó llamarle. Era por mandato del Señor. Dios
le mandó llamar. Llámase Llama a ese hombre, traelo
acá. Saben, la Palabra de Dios nos
dice que hay varios tipos de llamamientos. Hay varios tipos
de llamamientos en la Palabra de Dios. Hay un llamamiento que
es a todos. Ese se llama llamamiento universal. Por ejemplo, nos dice allá en
Juan capítulo trece que el Señor Jesucristo, así como Moisés levantó
la serpiente en el desierto, así es necesario, que el Hijo
del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree
no se pierda, mas tenga vida eterna." Ese es un llamamiento
universal. Todo aquel que crea será salvo. Es un llamamiento universal.
Este llamamiento universal se predica a toda criatura. El Señor
Jesucristo dijo, ir y predicar el Evangelio a toda criatura.
El que creyera y fuera salvo será salvo. Hay un llamamiento
que este llamamiento es a la persona que cumple el requisito
o cumple la característica de las personas descritas en el
llamamiento. Por ejemplo, el Señor Jesucristo
dijo en Juan capítulo once, todos los que están trabajados y cargados,
venid a mí todos los que están trabajados y cargados, es decir,
los que cumplen esas descripciones de cargados y trabajados venir
a mí. Es un llamamiento que se cumple en la característica o
la descripción de la persona. Dice allá en Isaías capítulo
cincuenta y cinco, versículo siete, donde leímos, Deje limpio su camino. y el hombre inico sus pensamientos
si vuelve a ser Jehová." Está hablando de la persona que cumple
esa descripción. Y en Hechos capítulo 2, quiero
que veamos allá también, Hechos capítulo 2, versículo 38, Pedro
les dijo, y bautícese cada uno de vosotros
en el nombre del Señor Jesucristo para el perdón de los pecados,
y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es
la promesa y para vuestros hijos, noten, y para los que están lejos,
para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hay un llamamiento también que
es el llamamiento que hacen los ministros. ministros del Señor
Jesucristo, enviados por el Señor Jesucristo, por tanto, con la
autoridad del Señor Jesucristo. Arrepentidos, dicen. Decimos,
arrepiéntete. Decimos, creen en el Señor Jesucristo.
Pero ninguno de estos es el llamamiento eficaz. Hay un llamamiento que
es el llamamiento eficaz, y es este, del que estamos viendo
aquí, es el llamamiento eficaz. Tráelo. donde no solamente te llama,
te trae. Bienaventurado que tú atrajeres
a ti, dice la Palabra de Dios. Atrajer, ese es el llamamiento
eficaz. No solamente te llama, te trae.
Con el poder de Dios. Lázaro, ven fuera. Bueno, yo
pude haber dicho eso. Si yo estuviera allá. Lázaro,
ven fuera, pero no hay poder en ello. ¿Te imaginas que Marta
o María estuvieron allá afuera del sepulcro y digo, Lázaro ven
fuera, Lázaro ven fuera, las mismas palabras que dijo el Señor
Jesucristo. Pero no hay poder en eso. Los
apóstoles pudieron haber dicho, Lázaro ven fuera. Pero cuando
el Señor Jesucristo habla y dice, Lázaro ven fuera. Con ese llamamiento
Dios le da poder para venir. Poder para venir. Este llamamiento
eficaz es aterrizado en el alma del hombre por el Espíritu Santo
y es el llamamiento del que leemos allá en Romanos 8, 30 dice, a
los que llamó a estos también justificó. A los que llamó a
estos también justificó. Este hombre recibió este aliento
por fin de venir al Señor Jesucristo. Recibió el aliento del Señor
Jesucristo mismo. Pero aunque Él recibió este llamamiento
animador del Señor Jesucristo, del Señor Jesucristo lo recibió,
Él no estuvo satisfecho simplemente porque le dijeron el Señor te
llama. ¿Oyeron eso? ¿Cómo puede estar
satisfecho el pecador con que simplemente oiga el Señor Jesucristo
vino a salvar pecadores? Yo soy pecador. El Señor Jesucristo
vino a salvar a pecadores. Eso no te puede satisfacer. Tú
tienes que venir por ti mismo al Señor Jesucristo y recibir
la limpieza por tus pecados. Así también este hombre no pudo
estar satisfecho con oír, el Señor Jesucristo te llama. ¿Qué
tal si se hubiera quedado allá y decir, bueno, mira qué bueno
yo, qué dichoso yo, pasó el Señor Jesucristo aquí por Jericó un
día y Él me llamó Él me llamó, sus discípulos me dijeron que
Él me estaba llamando qué dichoso yo, no creo que haya llamado
a otro podría eso satisfacer a ese hombre? no Él tenía esta
necesidad, esa necesidad y detenerse detenerse o desistir en ese en
esa búsqueda, antes de recibir lo que buscaba, esta misericordia
sería una necedad, ¿verdad? Sería una necesidad, desistir
o quedar corto. No puedes estar satisfecho si
no están limpios tus pecados. Ah, bueno, él se levantó. se levantó entonces este hombre
mendigo esperanzado se levantó con esperanza se levantó decididamente
deteniéndose Jesús mandó llamarle y llamaron al ciego y le dijeron
ten confianza o ten ánimo el Señor te llama bueno eso es un
gran aliento para pecadores Es un gran aliento oír, Cristo Jesús
vino al mundo a salvar a pecadores. El apóstol Pablo dijo, de los
cuales yo soy el primero. Es un gran aliento saber que
Él vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Pero si
te quedas allá, sabiendo que Él es el Salvador de pecadores,
sin experimentar esa salvación por ti mismo, ¿de qué te sirve
saberlo? Es Cristo en ti la esperanza
de gloria, no que tú sepas acerca de Cristo. Se levantó y dejando su postura
como de mendigo, Él dejó todo esto. Él echó de
sí ese manto. Él tenía un manto. Nos dice aquí,
arrajando su capa. Esa capa era su confort. Esa
capa era, me imagino, su consuelo. En tiempos de lluvia, en tiempos
de frío. Bueno, no sé si llueve ya, Angélico,
o no, pero habrá frío de noche. Lo cobijaba. Era de alguna manera
su protección, pero él dejó eso, él dejó su capa, se levantó de
ese lugar donde él estaba, se levantó de ese lugar y vino a
Jesús. El punto es esto, cuando oye
la palabra consoladora del Señor Jesucristo, venida a mí, el creyente,
la persona que busca bendición, busca misericordia del Señor
Jesucristo, va a tener que venir en arrepentimiento. Es la fe
en el Señor Jesucristo y arrepentimiento hacia Dios. Es decir, va a tener
que dejar. No puedes venir a Cristo Jesús
trayendo tus pecados, trayendo tu capa, trayendo tu manera de
ser, trayendo tus ídolos. Una persona va a tener que dejar
sus ídolos, va a tener que abandonar los va a tener que negar aún
hasta a su padre, a su madre, va a tener que venir a Cristo
Jesús. Él echó de sí su manto y todos los obstáculos. Un hombre
que va a venir a Cristo Jesús va a tener que dejar su supuesta
justicia. ¿Saben? El hombre piensa, no
soy tan malo como otros. No soy tan malo. Eso que piensa,
no soy tan malo como otros, equivale a decir, soy algo bueno. Equivale a decir que hay algo
bueno en mí. Esa es su justicia que va a tener
que dejar. El hombre va a arrepentirse de
su pecado, de sus pecados, y de su supuesta justicia. y va a tener que dejar el pecado
que le acomoda. ¿Se acuerdan de este? Creo que
era el gobernador Félix. Creo que era Félix. Él oyó al
apóstol Pablo y dijo, por poco me convences. Por poco me convences. Ya te voy a oír otro día. ¿Sabe
por qué no quiso dejar? Porque él estaba teniendo la
esposa de otro hombre y no quería dejar eso. no quería dejar su
fornicación, no quería dejar su inmoralidad. Cualquier cosa que te detenga
venir a Cristo Jesús es perdición, es perdición para
el alma. Este hombre lo dejó todo y vino,
vino a Jesús, vino a Jesús cuando todavía estaba vino a JESÚS cuando todavía estaba
bien, buscando buscando, ay, estoy oyendo su voz, entonces
estoy siguiendo su voz estoy oyendo su voz, estoy siguiendo
su voz un día me va a dar ojos para ver me va a dar ojos para
ver, un día voy a verlo cara a cara yo no lo veo, tú lo ves
ahora lo ves con estos ojos físicos pero estás viendo a Él siguiendo
Su voz, ¿verdad? Un día esperas recibir esta misericordia
completa, perfecta, de poder abrir los ojos en la presencia
de Él y ver Su cara, ver Su rostro. Un día voy a abrir estos ojos
y voy a ver al Señor Jesucristo. pero mientras tanto voy a venir
oyendo su voz. Mis ovejas oyen mi voz y me siguen."
No dijo, mis ovejas me ven. Yo sé que la fe es vista. Yo
sé que la fe son ojos espirituales para ver a Cristo Jesús. Pero estoy hablando de lo que
dijo el Señor Jesucristo, mis ovejas oyen mi voz y me siguen. No dijo, mis ovejas me ven y
me siguen. mis ovejas oyen mi voz." Este
hombre oyó al Señor Jesucristo que dijo, ven, y él vino, vino
al Salvador. Y luego el Señor Jesucristo le
dijo, ¿qué quieres que te haga? Bueno, el Señor Jesucristo sabía
que era lo que necesitaba y sabía que era lo que él quería. Y el
Señor Jesucristo no está pidiendo información. Pero un hombre va
a tener que confesar lo que es. Va a tener que confesar quién
es y lo que es. Y este hombre dijo, yo quiero,
yo soy hombre ciego, yo soy un mendigo, yo soy un hombre ciego,
yo lo que necesito, yo quiero recibir mi vista, yo quiero ver.
Un hombre ciego quiere ver, ¿verdad? Un pecador verdadero quiere ser
limpio de su pecado. un hombre cojo quiere poder andar,
un hombre leproso quiere ser limpio, y un hombre que tiene
pecado de la cabeza hasta el pie lo que quiere estar limpio
como la piel de un bebé. Yo quiero ser limpio, que recobre mi vista. Y Jesús
le dijo, ahora, cuando el Señor Jesucristo te dice, Tu fe te
ha salvado. Tu fe te ha salvado. Recuerden,
este hombre tenía fe antes de que había venido. Por eso vino.
Vino en fe. Él creyó que era y que era el
galardonador de los que le buscan. La definición de la fe. Él creía. Pero lo que está diciendo aquí
el Señor Jesucristo es el objeto de tu fe te ha salvado. Tú creíste
que yo te iba a dar la vista y yo te he dado la vista. Cuando vienes al Señor Jesucristo
creyendo, creyendo que Él es el Salvador y que Él tiene el
poder para quitar tu pecado, si vienes creyendo, Él es el
que te salva, no tu fe. Pero Él dijo, vete, tu fe te
ha salvado. Y enseguida, enseguida recobró
la vista. No tuvo que pasar enseguida.
La persona que cree en el Señor Jesucristo ahora mismo es apto
para estar en la presencia de Dios. Ahora mismo está completo
en el Señor Jesucristo. Ahora mismo recibe completamente
todo lo que Dios requiere de nosotros. Ahora mismo es salvo
con salvación eterna. Enseguida recobró la vista. Y noten esto. Cuando Él recobró
la vista, había en Él, nos dice la Palabra
de Dios que el amor de Dios es derramado en nuestro corazón.
La fe que obra por amor. Este hombre mostró obras por
amor. Enseguida recobró la vista y
seguía a Jesús en el camino. siguió a Jesús en el camino,
saliendo de Jericó, fue allá a Jerusalén, siguió al Señor
Jesucristo, allí a la cruz, y ahora está con el Señor Jesucristo
en la gloria. Qué precioso, ¿verdad? Esa es
la salvación que el Señor Jesucristo da a los que busquen al Señor
Jesucristo. ¿Hay alguien que está buscando
al Señor Jesucristo en esta manera? siga buscando hasta que el Señor
Jesucristo le diga tu fe te ha salvado. Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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