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Cody Groover

La Visión de Cristo

Revelation 1:8-20
Cody Groover November, 3 2013 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover November, 3 2013
Apocalipsis

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Pido que abra sus Biblias conmigo
al libro de Apocalipsis. Estamos comenzando un estudio
en el libro de Apocalipsis. Pido al Señor que sea de gran
bendición, como siempre su palabra es de gran bendición, a su pueblo. La semana pasada vimos los primeros
siete versículos del libro de Apocalipsis, y titulamos o pusimos
el título, más bien que está en el versículo uno, la revelación
de Jesucristo, la revelación de quién Él es. Y en esta noche
quiero comenzar en el versículo ocho, y en esta noche quiero
que veamos la visión de Jesucristo. las personas que no estuvieron
aquí la semana pasada, vamos a ver que el libro de Apocalipsis
son siete visiones paralelas, siete visiones paralelas del
mismo periodo, podríamos decir, mismo periodo, que comprende
desde la primera venida del Señor Jesucristo aquí en la tierra
hasta la segunda venida del Señor Jesucristo. Y solamente los últimos
capítulos habla de más allá del tiempo. Pero estas siete visiones
paralelas es como si estuviera una persona mirando un diamante. Yo no sé si un diamante tiene
siete lados o no, pero no sé. pero es como si estuviera viendo
una persona un diamante y el diamante tiene siete lados y
en cada lado que usted vea va a ver otro aspecto pero está
viendo el mismo diamante otro aspecto o se ve desde otro punto
de vista pero está viendo la misma revelación de Jesucristo
y aquí en los primeros tres capítulos la visión es la primera visión
los primeros tres capítulos es la revelación de jesucristo la
visión de cristo entre su iglesia cristo en este mundo es lo que
significa cristo en este mundo como vemos a cristo ahora en
esta noche quiero que veamos la visión de cristo versículo
8 dice el señor jesucristo yo soy el Alfa y la Omega. Podríamos detenernos solamente
allá, tomar el resto del tiempo que tenemos solamente en esas
palabras. Yo soy el que tiene existencia
en sí mismo. Jehová, yo soy, dice el Alfa
y la Omega. El principio y el fin, dice el
Señor. Dice el Señor Jesucristo. Yo
soy. Él dijo yo y el Padre uno somos.
Yo Soy. Yo Soy Jehová Dios, el Eterno
Verbo. Cuando dice el alfa y la omega,
eso son letras, ¿verdad? Yo Soy la primera letra, Yo Soy
la última letra. En otras palabras, Yo Soy la
primera palabra y Yo Soy la última palabra. Él es el Verbo de Dios. Estamos en la visión de Cristo
es lo que estamos viendo. Yo soy la palabra de Dios, el
principio y el fin. Él es Dios, la primera causa
de todas las cosas. Por Él fueron creadas todas las
cosas, para Él fueron creadas todas las cosas, a Él son y por
Él subsisten. Esta creación es la creación
del eterno Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo. Ahora, no vamos
a ser condenados por Dios, es decir, Dios no va a pronunciar
condena a nosotros si nosotros pensamos demasiado alto del Señor
Jesucristo. No es posible. ¿Oyeron eso? No es posible hablar demasiado
alto o demasiado sublime del Señor Jesucristo. Él es todo. Él es todo. No vamos a ser condenados
por Dios, de atribuirle a Él todo y todo. No sé cómo más decirlo. Él es todo y en todo. Cristo
Jesús dijo esto, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Yo y el Padre, uno somos. Este es el propósito de Dios,
que todo aquel que vea al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna,
y yo la resucitaré en el día postrero. Vemos al Señor Jesucristo. Ahora, la verdad es que si una
persona no ve al Señor Jesucristo, si no ve a este que está, si
no tiene esta visión, la verdad es que no tiene vida espiritual. La vida, la visión de Cristo
Jesús, la revelación de Él, si una persona no lo ve a Él, no
tiene vida espiritual. Una persona que tiene vida cree
a Dios y ve al Señor Jesucristo como todo y en todo. Los que
no tienen vida espiritual son aquellas personas que simplemente
no han visto al Señor Jesucristo. Verlo a Él es ver todo. Es ver todo. Ver a Cristo es
ver a Dios. Job dijo esto. Yo sé que yo voy
a ver a mi Redentor. Mis ojos lo verán. Yo voy a ver
a mi Redentor. Como dije el Señor Jesucristo,
dijo, el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Y aun cuando
lleguemos a la gloria, el único Dios que vamos a ver, es el Señor
Jesucristo. Dios es Espíritu. A Dios nadie
lo ve jamás. La única manera de ver a Dios
es ver al Señor Jesucristo. a medida que nosotros veamos
al Señor Jesucristo, a la medida que nosotros veamos al que está
revelado en las Escrituras, al Cristo verdadero, a la medida
que nosotros lo veamos a Él, es luz, es más luz, a la medida
que lo veamos a Él, entonces nosotros vamos a entender verdaderamente
quién somos nosotros. Es decir, no sabemos la verdad
de nosotros mismos, cuando nos comparamos gusanos con gusanos.
Esa no es la manera de saber la verdad de quien somos delante
de Dios. Cuando vemos a Cristo, entonces
nosotros se nos pone en nuestro lugar correcto, en el polvo.
Se nos pone en nuestro lugar correcto. A medida que nosotros
veamos a Cristo, entonces tal será la revelación que tenemos
de nosotros mismos. Es decir, la persona verdaderamente
se conoce a sí misma quien conoce al Señor Jesucristo. Te conoce
quien eres. Job dijo esto, de oídas te he
oído, pero ahora mis ojos te ven, y porque mis ojos te ven,
entonces yo me aborrezco a mí mismo. Ya no se está jactando
de qué bueno es ser. Yo veo a Cristo Jesús y ahora
sé que yo soy pecado, soy pecador. Entonces, si vemos a Cristo Jesús
tal como Él es, entonces vamos a ser humillados. ¿Y saben qué
el Señor Jesucristo dijo? Todo aquel que se humilla será
enaltecido. ¿Ven? Si vemos a Cristo Jesús
es tener vida, es Dios te está dando vida. Verlo a Él significa
que vas a estar humillado. Ahora, si ves a un Cristo falso
y todavía después de ver a ese Cristo estás de pie, estás orgulloso,
te estás jactando, no has visto el Cristo verdadero. Por cierto,
sigues alto en las nubes. Pero cuando veas al Cristo verdadero,
así como el apóstol Juan, así como el apóstol Pablo, así como
el apóstol Pedro, todos nosotros, cuando vemos al Cristo verdadero
de las Escrituras, caemos en el polvo. somos humillados, pero
en esa humillación hay bendición, seremos enaltecidos. La doctrina también, la doctrina
que nosotros creemos y la doctrina que nosotros predicamos depende
mucho de esta visión que tenemos de Cristo Jesús. En otras palabras,
es imposible ver al Cristo verdadero como está revelado en las Escrituras,
es imposible ver a Cristo como está revelado aquí en esta palabra. Estoy hablando de verlo. Es imposible
verlo y seguir hablando de un Dios que quiere hacer algo y
no puede. Si una persona está hablando
de un Cristo que quiere hacer algo y no puede, simplemente
no ha visto a Cristo. no ha visto a Cristo. Un Cristo
que puede ser fracasado no es el Cristo de la Biblia. Y lo
que hacemos también, lo que nosotros hacemos, es decir, la manera
que nosotros nos comportamos en la adoración y en nuestra
vida diaria depende mucho de que sí hemos visto al Señor Jesucristo. Si lo hemos visto a Él, si hemos
visto a Él como quien Él es, Entonces sabemos que Él es el
Señor. Pablo predicó de Cristo antes
de conocer a Cristo, antes de ver a Cristo. Sí. Los fariseos creían en el Mesías. Ellos estaban diciendo, va a
venir el Mesías, va a venir el Mesías. Él predicó. Pero cuando
vino Cristo y se le reveló, cayó en el suelo. Y lo primero que
dijo es, ¿qué quieres que yo haga? ¿Qué quieres que haga? Cambió su comportamiento completamente
hacia los creyentes que antes querían meter a la cárcel. Ahora
los llama amados hermanos. Ahora da su vida por ellos. Cambió su actitud completamente,
¿verdad? Bueno, y si vemos a Cristo, entonces
vamos a ver a Cristo en toda nuestra experiencia. vemos a
él o escuchamos a él, sentimos su presencia y cuando no lo sentimos,
qué triste es, cuando no vemos a Cristo Jesús por nuestro pecado,
por nuestra maldad, no vemos a Cristo Jesús qué tristes son
estos momentos pero que aún cuando estamos desanimados
y con la cabeza abajo cuando vemos a Cristo Jesús nuevamente
cómo nos anima, cómo nos levanta. Y cómo una mirada de Cristo Jesús,
cómo la mirada a Él es la fuerza para destruir la tentación, la
fuerza para poder destruir la tentación, los deseos de la carne,
los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Bueno, viendo al
Señor Jesucristo en las Escrituras, nuestro corazón repite lo que
dijeron esos hombres, esos hermanos que estaban viniendo en el camino
de Maus, cómo ardía nuestro corazón cuando nos abrían las Escrituras.
Bueno, dije todo esto para decir esto. Tenemos esta bella figura,
este retrato del Señor Jesucristo como es ahora. como es el Señor
Jesucristo ahora. Es decir, cómo lo vemos nosotros,
cómo lo ve la Iglesia. El mundo no lo ve así, pero cómo
lo ve la Iglesia, porque no todos lo ven. Pero cómo lo ve la Iglesia,
su cuerpo, el Señor Jesucristo, el cuerpo del Señor Jesucristo
es la Iglesia. Y cómo lo ve la Iglesia. Noten allá en versículo
10, voy a regresar a este texto, pero dice, yo estaba en el Espíritu,
en el Día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
que decía, Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.
Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a siete iglesias que
están en Asia, a Éfeso, a Esmirna, a Bérgamo, a Teatira, Sardis,
Filadelfia y la Odisea. Y me volví para ver la voz que
hablaba conmigo, y vuelto, vi las vi a siete candeleros de
oro, y en medio de los siete candeleros a uno semejante al
Hijo del Hombre, vestido en una ropa que llegaba hasta los pies,
ceñido de pecho con un cinto de oro. Yo vi, dijo Juan en esta
visión, yo vi a uno que estaba en medio de los candeleros. La
iglesia del Señor Jesucristo ve al Señor Jesucristo en medio
de su iglesia. El Señor Jesucristo, me estoy
adelantando, dijo, donde dos o tres están congregados en mi
nombre, allí estoy yo. Bueno, es una bella figura, y
no tenemos que adivinar cuáles son estos candeleros. Estos candeleros
es la luz que Dios ha puesto en el mundo. La iglesia, donde
Dios ha dado su luz, ustedes son la luz, dijo el Señor Jesucristo. una lámpara no se enciende y
se pone debajo del almud, se pone para que brille. Y la iglesia
del Señor Jesucristo ha sido encomendado este tesoro, este
tesoro en vaso de barro, dijo el apóstol Pablo, pero es el
tesoro, Cristo Jesús, nuestro mensaje es Cristo Jesús, Él es
el gran tesoro. Esta visión no es una nueva revelación,
no es una nueva visión, es la misma visión que tiene toda la
iglesia. Toda la iglesia. Para todo el
pueblo de Dios vemos esta misma visión. Ahora, ¿cuál es el efecto? ¿Cuál es el efecto de esta visión
que tendrá sobre toda persona que lo vea? Esto está en versículo
7. Cuando le vi, caí como muerto. Cuando nosotros vemos a Cristo
Jesús, caemos como muertos delante de él, y muertos vivimos. Muertos vivimos. Así andamos,
caí como muerto, dice. Y así postrados, me postré ante
sus pies, y así postrados vivimos delante de él. Postrados. Él es el Señor. Ahora, regresa
ya en Apocalipsis 1 al capítulo 9, la versión Apocalipsis 1,
versículo 9. Yo, Juan, vuestro hermano, y
copartícipo vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia
de Jesucristo. Aquí Juan dice algo acerca de
este reino del Señor Jesucristo. Yo soy copartícipe vuestro en
la tribulación. Yo estoy participando en la tribulación
ahora mismo. ¿Entienden lo que estoy diciendo?
La tribulación ha sido y sigue siendo ahora. Estamos en la tribulación. Yo sé que esto es completamente
diferente de aquellas personas que piensan que Cristo va a venir
aquí al mundo y establecer su reino aquí en la tierra. Pero
las Escrituras no lo soportan, no lo apoyan, no lo enseñan.
Cristo dijo, mi reino no es de este mundo. Él está reinando
ahora mismo en el cielo. Y la tribulación, estamos en
la tribulación ahora mismo. En el mundo tendréis aflicción,
dijo el Señor Jesucristo. Todo aquel que quiera vivir piadosamente
va a sufrir aflicción, va a sufrir persecución. Y su pueblo está
sufriendo persecución. Ahora, es verdad que ahora estamos
nosotros en un tiempo donde no se nos persigue hasta la muerte
por confesar que Jesús es el Cristo, Jesús es Dios. Pero Él
da gracia. Por cierto, la iglesia era mucho
más pura cuando había esta persecución. Ahora se ha metido el mundo en
la iglesia. Ya es muy difícil saber cuál
es cuál. pero el apóstol Juan dijo aquí
soy copartícipe vuestro en la tribulación y en el reino y en
la paciencia de Jesucristo el apóstol Juan está diciendo somos
hermanos y somos compañeros en esta tribulación y él no está
hablando como a superiores como si fuera el superior sino un
compañero en la tribulación y lo que quiero que veamos aquí es
que el Señor Jesucristo Así es como la iglesia ve al Señor Jesucristo. Él está en control de todas las
cosas. Toda autoridad me ha sido dado en el cielo y la tierra. Piensa por un momento, aquí está
el apóstol amado del Señor Jesucristo. Y allí está sufriendo, exiliado
en la isla de Patmos, sólo por predicar el Evangelio de Cristo
Jesús. no por lo robar o no por matar,
sino por decir la verdad. Pero esto está de alguna manera
preocupando al Señor Jesucristo. Esto de alguna manera está turbando
al Señor Jesucristo. No. Él es paciente. Es paciente. Dice allá en Salmo
2, el Señor se va a reír de ellos. El reír de reyes y las gentes
se amotinan y no quieren tener a Cristo como Rey y nos dice
allá en Salmo 2, el Señor se reirá de ellos. Él es paciente. Es paciente. No está turbado,
no está inquietado por todo lo que está pasando en el mundo.
No es como si Él no tiene autoridad para controlar. Él está en control
de todas las cosas. Todas las cosas, y ese es el
único consuelo que tú y yo tenemos en esta noche, que todas las
cosas ayudan a bien. Todas las cosas ayudan a bien.
Ahí está Juan allá en el Isle de Patmos. Todas las cosas te
ayudan a bien, Juan. Ahora, yo sé que es más fácil
decirlo. pero es un consuelo, es un consuelo
si tienes a Cristo en dentro de otra manera cuando venga la
prueba y no tengas a Cristo dentro estas palabras si solamente son
palabras sobre el papel no te va a dar ningún consuelo no te
va a dar ningún consuelo saber que Cristo Jesús está ahí si
no lo tienes reinando en tu corazón Cristo sobre el papel no es tu
Salvador Cristo en ti es la esperanza de gloria copartícipe o compañero en la
tribulación. Él está en completo autoridad
soberano. Yo, Juan, vuestro hermano, copartícipe
en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo. Yo estoy reinando con el Señor
Jesucristo. Ah, ahí está tu trono, Juan, en la isla de Paco. Estoy
reinando con Cristo Jesús. Sabe que dijo el apóstol Pablo
allá en Efesios capítulo... Nosotros ahora mismo estamos
sentados en el cielo. Esto va a cambiar tu punto de
vista si crees a Dios y puedes entrar en esto que ahora mismo
estás reinando. Estás reinando. Yo soy copartícipe
vuestro en la tripulación, en el reino y la paciencia de Jesucristo. Jesucristo no es no está preocupado. Él es paciente para con nosotros,
nos dice allá en Pedro, no queriendo que ninguno perezca. Es por eso
que no acaba el mundo. Salió el sol hoy en la mañana.
¿Qué te está dando testimonio? Que todavía el último por el
cual el Señor Jesucristo dio su vida no ha venido al conocimiento
del Señor Jesucristo. Puede que no haya nacido. Puede
que no haya nacido. Puede que tarde, no sé, cien
años, diez años, veinte años, no sé. Pero puede ser hoy la
noche. Puede ser ahora. Él viene. La tormenta o el huracán o las
pruebas difíciles a nosotros nos pueden alterar, pero no a
Él. Él los envía. Él envía los huracanes,
Él envía las pruebas y las dificultades. Él dijo, yo creo la luz, yo creo
la adversidad, yo hago todo esto, dice Dios. Y escuchen esto, la aparente
falta de resultados en la prédica de la Palabra del Evangelio,
a nosotros también nos puede turbar. Imagínate cuántos millones
de personas hay aquí en Mérida. uno punto tanto, millones, algo
así. Pero, ¿cuántas personas creen
el Evangelio? Yo sé que hay muchas que van
sobre el hombre de cristiano. No estoy hablando de eso. Y ustedes,
así como yo, sé que no todos son cristianos. No todos están
siguiendo a Cristo. Pero esta supuesta o esta aparente
falta de éxito del Evangelio no está turbando al Señor Jesucristo.
Él sabe quiénes son los Suyos. Todo lo que el Padre me da en
la elección divina, todo lo que el Padre me da vendrá a mí. El
que a mí viene no lo he hecho fuera. Aquellos que no fueron
escogidos para vida eterna, Dios no los está llamando, no está
tratando de llamarlos. No está tratado de llamarlos.
Juan estaba desterrado en esta isla de Patmos por predicar el
Evangelio del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo dijo esto mismo,
yo soy prisionero de Jesucristo. Pablo dijo, yo soy prisionero
de Jesucristo. ¿Cómo está eso Pablo? Yo creo
que los romanos te tienen en cárcel. Los romanos son el instrumento
del Señor Jesucristo. Yo soy prisionero del Señor Jesucristo. Ahora, versículo 10. Juan dice,
yo estaba en el Espíritu en el día del Señor y oí detrás de
mí una gran voz como de trompeta. La única manera que vamos a ver
al Señor Jesucristo, o la única manera que vamos a oír al Señor
Jesucristo, vamos a oír su voz, es espiritualmente. yo estaba
en el Espíritu. La carne para nada aprovecha.
El hombre carnal no percibe, no ve, no oye las cosas que son
del Espíritu de Dios, dice 1 Corintios capítulo 2, 14. El hombre natural,
el hombre animal, no entiende, no percibe, no oye, no puede
ver las cosas que son del Espíritu de Dios. Se han de ver, entender,
discernir espiritualmente. Solamente cuando Dios da vida,
cuando Dios por Su voluntad, por la predicación de la Palabra
de Dios da vida, en Su gracia y misericordia da vida, entonces
podemos oír la voz del Señor. Y es una voz como de trompeta,
¿saben? La trompeta es un instrumento
fuerte. ¿Has oído que una trompeta suene?
Sale recio el volumen, es recio, es fuerte. Es singular, ¿verdad? Es singular. Se distingue el
sonido de una trompeta. Se distingue. Es muy distintivo.
Es recio. Es claro. Es un sonido claro
y fuerte. Yo oí detrás de mí una gran voz
como de trompeta. Yo estaba en el Espíritu en el
Día del Señor. Estaba hablando de domingo. el día del señor es el domingo
es el día de la resurrección ahora versículo 11 y decía esta
voz decía yo lo oí claramente como una trompeta yo soy el alfa
y la omega el primero y el último yo soy está claro quien está
hablando verdad yo lo oí como trompeta no hay duda en mi mente
quien me habló si tú oyes una trompeta detrás
de ti, no hay duda que estás oyendo, ¿verdad? No tienes ninguna
duda que estás oyendo, estás oyendo una trompeta. Está claro,
es recio. Yo oí y yo sé y no hay ninguna
duda de quien me estaba hablando. Y él no solamente lo oí, él me
dijo claramente, yo soy el Alfa y el Omega. Lo mismo que vimos
en el versículo ocho. Esto solamente puede ser atribuido
a Dios. Y le dio instrucción y digo,
escribe en un libro lo que ves. Escribe en un libro lo que ves.
La palabra que tenemos delante de nosotros, toda la palabra
de Dios es inspirado por el Espíritu Santo. Todo es útil para enseñar,
para redarguir, para corregir. Es útil, todo. Y aquí tenemos
una instancia donde aquí el Señor Jesucristo mismo le está diciendo
a Juan, escribe, escribe en un libro todo lo que ves, lo que
ves, no todo lo que ves, lo que ves y envíalo, envía este libro
a las siete iglesias que están en Asia. Ahora estas siete iglesias
en Asia representan toda la iglesia del Señor Jesucristo aquí en
el mundo. La iglesia en todo tiempo desde
la primera venida del Señor Jesucristo hasta la segunda venida del Señor
Jesucristo representa la iglesia. Nosotros somos la iglesia del
Señor Jesucristo, pero no somos toda la iglesia del Señor Jesucristo.
Somos una iglesia local, somos pequeños. Pero así como nosotros
aquí en este lugar hay muchas iglesias y muchos que no sabemos,
la mayoría no sabemos. Damos gracias a Dios cuando sabemos
de una persona que está allá y es de la misma fe, nos regocijamos,
oramos por ellos. Es la iglesia del Señor Jesucristo.
Y aquí está diciendo, escribe a las siete iglesias. Siete habla
de un número de perfección. Habla de un número de perfección,
de plenitud. Es decir, no falta nada de esta
iglesia. Esta iglesia está completa. ¿Sabían que la iglesia del Señor
Jesucristo no está creciendo? Todos los que son añadidos, que
dice allá en la Palabra de Dios, son los que fueron ordenados
para vida eterna antes de la fundación del mundo. O sea que
los que en el tiempo el Señor los trae, no es una nueva entrada
en el libro del Cordero de la Vida. no es una nueva anotación,
así es que no está creciendo. Está del mismo tamaño, es decir,
son las mismas personas que Dios el Padre le dio al Hijo antes
de la fundación del mundo. En el tiempo, en el tiempo, algunas
veces el Espíritu Santo es enviado y bendice la Palabra de Dios
y tres mil son añadidos pero no a la iglesia universal, la
iglesia mística, invisible del Señor, sino estamos hablando
de una iglesia local. Y pedimos que el Señor añada
los que Él ha elegido para la salvación. Dice allá, envío a
las siete iglesias que están en Asia, Éfeso, Esmirna, Pérgamo,
En el capítulo 2 y 3 vamos a ver cartas específicas a estas iglesias. Hay mucha enseñanza, mucho provecho,
pero voy a dejar esto por el momento sobre estas iglesias
y continuar. Y me volví para ver la voz del
que hablaba conmigo y vuelto. Estaba oyendo una voz a sus espaldas,
una voz como de trompeta, y oyó lo que dijo. yo soy el Alfa y
el Omega. ¿Y quién esperaba ver, Juan,
a quién esperaba ver cuando se dio vuelta, para ver la voz de
trompeta, la voz que decía, yo soy el Alfa y el Omega? No estaba
esperando ver a nadie menos, a nadie más que el Señor Jesucristo
mismo. es lo que estaba esperando ver. Yo espero ver al Señor Jesucristo. No es otra revelación o una revelación
diferente. Él esperaba ver al Señor Jesucristo,
pero cuando se da vuelta, ¿a quién ve? ¿A quién ve? A las iglesias. ¿Ven? No puedes mirar al Señor Jesucristo
aparte de su iglesia. El Señor Jesucristo está en su
iglesia. El Señor Jesucristo está aquí
en este mundo. Está en su iglesia. No puede
separar al Señor Jesucristo y su iglesia. Él está en su iglesia. Me volví para ver el rostro del
que hablaba conmigo y vuelto vi los siete candeleros de oro. Vió también al Señor Jesucristo
que estaba andando entre los siete candeleros de oro, pero
qué maravilla que vio a los siete candeleros de oro no dice vi
al Cordero de Dios o vi aunque si lo ve no dice eso sino que
dice ve a los siete candeleros de oro vi a la iglesia del Señor
Jesucristo vi a la iglesia del Señor Jesucristo este es el punto
que quiero decir aquí Cristo si vemos a Cristo vamos a ver
a su iglesia juntamente Cristo es la Cabeza, la Iglesia es Su
Cuerpo. ¿Dónde esperas ver una Cabeza
sin ver Su Cuerpo? No, eso nunca, ¿verdad? Vemos la Cabeza, vemos también
el Cuerpo. Está unido. Son uno. Es una visión
errada ver a Cristo aparte de ver a la misma vez a la iglesia. La iglesia y el Señor Jesucristo,
Él dijo, son uno. Como tú y yo somos uno, dijo
el Señor Jesucristo. Leímos eso allá en Juan capítulo
17. Y el nombre de Dios, el nombre
del Señor Jesucristo es Jehová Sama. ¿Saben qué significa? Eso está en Ezequiel 48, 35.
Jehová allí. Jehová ahí. Es decir, Él está
en su pueblo. Él está en su pueblo. Cristo
en vosotros, la esperanza de gloria. Versículo 13. Y en medio
de los siete candeleros a uno semejante al Hijo del hombre. En medio. La iglesia es el cuerpo
de Jesucristo y no se puede separar a Cristo de su iglesia. Él es
la cabeza, nosotros el cuerpo. y cada miembro de su cuerpo es
la novia del Señor Jesucristo, la esposa, la amada del Señor
Jesucristo. Y cuando Él vio, volvió y vio,
lo primero que vio fue los candeleros. No vio solamente a Cristo, a
Cristo solo, separado. Vio a Cristo con los candeleros
o en los candeleros, entre los candeleros. los vio caminar en
medio o entre las iglesias y ahí es donde lo vas a ver hoy donde
vas a ver a Cristo si quieres si una persona quiere tener la
bendición de la presencia del Señor Jesucristo yo se que Cristo
esta en cada creyente Cristo en vosotros la esperanza y la
gloria pero donde ha dicho expresamente el Señor Jesucristo que el va
a estar aquí en esta tierra donde dos o tres están congregados
en su nombre Así es que si vas a tener la bendición de la presencia
del Señor Jesucristo, te vas a juntar donde dos o tres están
congregados en su nombre. Estaba en medio. No se puede separar. No podemos
ser separados del amor de Dios que está en Cristo Jesús, dijo
el apóstol Pablo. Ninguna cosa podrá separarnos
del amor de Dios. que está en Cristo Jesús. Y por
cierto, tratar mal a su iglesia es tratar mal al Señor Jesucristo.
Cuidado con tratar mal a uno de los hijos del Señor Jesucristo. Uno de los hijos del Rey lo toma
personalmente. Él dijo a Saulo, Saulo, Saulo,
¿por qué me estás persiguiendo a mí? Me estás persiguiendo a
mí. lo vio caminar en medio de entre
las iglesias ahí es donde está él y notemos allá nos dice ahora
estamos viendo la visión del Señor Jesucristo semejante al
Hijo del Hombre vestido de una ropa que llega hasta sus pies
aquí va a hablar su vestimenta es una vestimenta real la iglesia
ve al Señor Jesucristo como Rey de Reyes y Señor de Señores es
la vestimenta de un rey. Su túnica o su capa está hasta
el pie, hasta el fondo, ¿verdad?, hasta sus pies. Saben, nosotros
somos su cuerpo, estamos cubiertos en la justicia del Señor Jesucristo,
vestidos en Su manto, el manto de justicia, y llega hasta los
pies, cubre los pies. Así es que estando en el cuerpo
del Señor Jesucristo estás completamente cubierto por la justicia del
Señor Jesucristo. Eso es la vestimenta real. Lo
vi, el lenguaje de Apocalipsis es un lenguaje figurativo. Y aquí lo que está hablando de
este manto que cubre todo el cuerpo, llegaba hasta los pies,
está hablando de la surrealeza, el Esreí. y el pueblo de Dios
lo ve como rey. Y no solamente esto, tenía esta
ropa que llegaba, tenía este cinto por el pecho con un cinto
de ropa, ceñido por el pecho con un cinto de oro. La iglesia
del Señor Jesucristo, ¿saben qué es este cinto de oro? El
cinto de oro era utilizado por el sumo sacerdote. era utilizado
en el Antiguo Testamento por el Sumo Sacerdote, y el Señor
Jesucristo es el Sumo Sacerdote. Él es el Sacerdote que ha ofrecido
el sacrificio, la expiación por nuestros pecados. Él es el Sumo
Sacerdote. Él es el profeta de Dios. Juan
oyó la voz. profeta, sacerdote y rey. Todo aquel, la iglesia entonces
ve al Señor Jesús, lo ve como profeta, sacerdote y rey. Profeta para revelarnos a Dios,
no conocemos a Dios aparte de conocer al Señor Jesucristo. Sacerdote para hacer el sacrificio. Y rey, Él está gobernando. Lo vemos en estos tres oficios. Como sacerdote, vemos al Señor Jesucristo como
nuestro único acceso a Dios el Padre, solamente por Su sangre,
solamente por Su justicia y solamente por Su intercesión. Él es nuestro
sumo sacerdote. ¿Saben, en el Antiguo Testamento
sólo había un hombre, sólo uno en el Antiguo Testamento que
era sacerdote y rey? ¿Quién Melquisedec. El Señor
Jesucristo es Melquisedec. 14. Su cabeza y sus cabellos
eran blancos como blanca lana. Representan la antigüedad de
su reinado. En el Cantar de Cantares de Salomón
él es representado con cabellos negros como cuervo. Y esto habla
de su eterna juventud. Él es el Eterno, yo soy. Sus
ojos eran como llamas de fuego, luz, fuego, luz. Sus ojos eran
como llamas de fuego. Nuestros ojos necesitan luz para
poder ver, pero Él no necesita luz para poder ver. Él es la
luz. Él es la luz. Todas las cosas nos dice ya en
Hebreos capítulo 4, versículo 13, todas las cosas están desnudas
delante de sus ojos. Sus ojos son luz. Él ve todas
las cosas. Nos dice en el versículo 15,
Sus pies semejante a bronce brunhido. ¿Saben qué es este bronce brunhido?
Bronce quemado. Bronce que está en las ascuas.
Si tú pones bronce en el fuego, se pone brunhido. Eso es lo que
dice. Sus pies del Señor Jesucristo,
¿dónde están ahora? Aquí en la tierra. Su cuerpo,
Él es la cabeza, nosotros el cuerpo. Él todavía está aquí
en esta tierra. Y nosotros estamos en las tribulaciones. Pero puede ser el bronce dañado
por el fuego. Mételo al fuego. Vuestra fe,
el oro aunque perecedero se prueba con fuego y sale más puro, ¿verdad? Así muestra fe preciosa, esa
no puede ser destruida, es probada con la prueba, la fe. Llama de fuego, sus pies semejantes
a bronce buñido, refulgente como un horno, y su voz como estreno
de muchas aguas, como unas cataratas. Las cataratas hacen un poderoso sonido. Aquí está
hablando de la voz del Señor Jesucristo, voz de mando. Cuando
Él habla, cuando Él habla y dice, Lázaro, ven fuera, esa es una
voz de poder, donde su pueblo oye. Dijo el Señor Jesucristo,
viene la hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios y los que lo hieren vivirán. voz de muchas aguas voy a corratear si termino voy a leerlo una más y voy a
regresar aquí la semana que viene tenía en su diestra siete estrellas
y en su boca salía una espada aguda de dos filos las siete
estrellas podemos saber que es los siete ministros, ángelos
o mensajeros. Y la espada aguda que sale de
dos filos es la palabra de Dios, el Señor Jesucristo. Esta es
esta palabra de Dios que corta yendo y viniendo. Y su rostro era como el sol que
resplandece en su fuerza. Y cuando le vi, caí como muerto
a sus pies. y no hay ninguna persona que
vea al Señor Jesucristo soberano, Señor, de esta manera, y no cae
a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí,
diciéndome, No temas, yo soy el primero y el último. No temas.
¡Qué precioso es oír estas palabras del Señor Jesucristo! No temas.
No temas. Yo soy el primero y el último.
El que vivo y estuve muerto yo viví esta es la razón por la
que no debes temer y recuerda a la única persona a quien Dios
le dice no temas otra vez lo voy a decir la única persona
a quien Dios le dice no temas es a la persona que teme Y ¿sabían que el principio de
la sabiduría es el temor de Jehová? Es la gracia de Dios. Él dice
a todos aquellos que Él pone su temor en ellos, le dice, no
temas. Pero el hombre natural no teme
a Dios. Es lo que dice allá en Romanos
capítulo 3, versículo 18. No tienen temor de Dios delante
de sus ojos. ¿Quién es Dios para que yo obedezca
Su voz? ¿Quién es Jehová para que yo
haga lo que Él dice? Yo estoy oyendo que Él dice,
arrepiéntete y creen en el Señor Jesucristo. ¿Qué es eso para
mí? No voy a hacer lo que Él dice. Pero cuando una persona,
Él produce en vosotros este temor, entonces es un temor porque yo
soy pecador merecedero de la ira de Dios. pero cuando viene
este conocimiento de quien soy yo recuerden Juan vio quien era
el a la luz del Señor Jesucristo y cuando el vio al Señor Jesucristo
cayó como muerto y apenas cayó como muerto el Señor Jesucristo
le dijo no temas aquí esta la razón por la que no debes temer
yo vivo yo estuve muerto yo fui al mundo a dar mi vida por el
pecado de mi pueblo. Pero no estoy muerto. Servimos
al Dios vivo. Yo estoy vivo. Yo resucité. Esto habla de la justificación.
Somos justificados en la resurrección del Señor Jesucristo. La satisfacción
por la obra redentora del Señor Jesucristo. El que vivo, y estuve
muerto, va a ser aquí vivo para siempre. por los siglos de los
siglos, y yo tengo autoridad. Yo tengo las llaves. Yo tengo
las llaves de la muerte y del Hades. Escribe las cosas que
has visto y las que son y las que han de ser después de estas. El misterio de las siete estrellas
que has visto en mi diestra y los siete candeleros de oro. Las
siete estrellas son los ángeles o mensajeros de las iglesias
y los siete candeleros que has visto son las siete iglesias.
Aquí vamos a terminar por un momento.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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