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Cody Groover

El testimonio de Dios está en tí

Cody Groover September, 15 2013 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover September, 15 2013
1 Juan
What does the Bible say about the testimony of God concerning Jesus?

The Bible teaches that the testimony of God concerning His Son, Jesus Christ, is found in the hearts of believers.

The Word of God, particularly in 1 John 5, emphasizes that those who believe that Jesus is the Christ are born of God. This inner testimony indicates that believers have the victory over the world through their faith. The certainty of salvation and the assurance of being a child of God stem from the internal testimony of the Spirit, which affirms that Christ is the Son of God. In this way, the testimony of God is not merely external but is embedded in the hearts of those who trust in Christ.

1 John 5:1-10, Romans 8:16

How do we know Jesus is the Son of God?

Believers know Jesus is the Son of God through the internal witness of the Holy Spirit and the testimonies from both heaven and earth.

The assurance that Jesus is the Son of God comes through multiple testimonies. In 1 John 5:7-8, the Apostle John outlines how both heavenly testimony, which includes God the Father, God the Son, and the Holy Spirit, and earthly testimony through the water and blood of Jesus affirm His divinity. Furthermore, the Holy Spirit provides a personal testimony in the heart of the believer, assuring them of their faith and identity as children of God. This profound certainty rests not on human reason but on God's unwavering truth.

1 John 5:7-8, John 3:16, Romans 8:16

Why is the concept of faith important for Christians?

Faith is essential for Christians as it is the means by which they receive the grace and salvation offered through Jesus Christ.

FAith is a central tenet in the life of every Christian, as articulated in Ephesians 2:8-9, which reveals salvation is a gift of grace received through faith. This divine gift of faith enables believers to trust completely in Jesus Christ for both salvation and sanctification. Relying on one’s own works or attempting to fulfill the law leads to despair, as human efforts are insufficient. It is through faith in Christ’s finished work that believers are assured of their justification and eternal security in God’s presence, which is critical for living a life that honors Him.

Ephesians 2:8-9, Romans 1:17

What does it mean to be born of God?

Being born of God means having a new nature that equates to overcoming the world through faith in Jesus Christ.

The concept of being born of God is foundational in the Christian faith, as conveyed in 1 John 5:4-5. It signifies a spiritual rebirth that transforms one’s relationship with sin and the world. Those who are born of God possess the inherent victory that comes from believing in Jesus as the Messiah. This new birth results in a life characterized by love for God and His commandments, which are not burdensome. The transformation is so profound that the believer not only holds a new worldview but also is empowered to resist temptation and sin as the Holy Spirit dwells within.

1 John 5:4-5, John 3:3-6

Sermon Transcript

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100%
grande es la fidelidad de nuestro
Dios. Pido que abran sus Biblias en
esta noche. Libro del Primero de Juan. Primero de Juan, capítulo 5. El Testimonio de Dios acerca
de su Hijo, el Señor Jesucristo. Dios lo ha puesto en el corazón
de cada uno de sus hijos. El testimonio lo tienes en ti
mismo. Quiero que leamos estos primeros
versículos que vimos la semana pasada, pero el texto comienza
en el versículo seis. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo es nacido de Dios. por eso cree. Y todo el que ama
al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por
él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos
a Dios y guardamos Sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios,
que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo. y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Crees tú que
Jesús, este hombre, Jesús de Nazaret, es el Hijo de Dios? ¿Crees tú que Dios envió a Su
Hijo a este mundo, que el eterno Hijo de Dios fue hecho carne,
lo crees de todo corazón? Dios ya te dio la victoria. Cristo Jesús es el que ha vencido
sobre todos nuestros enemigos. Él ha vencido sobre el mundo,
Satanás, el pecado y la muerte, de tal manera que el creyente
es victorioso en Cristo Jesús. Él está sentado sobre el trono.
Está sentado sobre el trono y tan seguro como Él está allá, también
Su Cuerpo, es decir, cada uno que Dios el Padre le dio, todos
aquellos, ese mundo que leímos en Juan 3, de tal manera amó
Dios al mundo, el orden de los hombres, aquellos que Dios el
Padre le entregó al Hijo, todos ellos van a estar con el Señor
Jesucristo, si tú crees en el Señor Jesucristo, un día estarás
con Él, y gozarás de Él por toda la eternidad. ¿Quién es el que vence al mundo
sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Ahora, nuestra
confianza descansa firme y confiadamente, nuestra confianza descansa firme
y confiadamente en el Señor Jesucristo nada más, no en nuestra fe. El fe es don de Dios. Sin la
fe es imposible agradar a Dios. Estamos hablando de creer con
el corazón. Pero no es nuestra fe en la que tenemos confianza. Es en la fe del Señor Jesucristo,
la fidelidad de Dios. Él como hombre hizo todo lo que
Dios requiere del hombre. todo lo que Dios requiere de
Su pueblo. Y con el fin de que nuestra confianza y nuestra fe
descansen firme y confiadamente en Cristo Jesús, como se dijo
en el versículo cinco, Juan dice en este versículo seis que Jesús,
Jesucristo, en el que tú crees que es el Hijo de Dios, Jesucristo
es el que vino. Vino. Ninguno de nosotros venimos
a este mundo. ¿Saben eso? No teníamos existencia
antes de venir, antes de llegar a este mundo, antes de que seamos
nacidos. Jesucristo vino. El Señor Jesucristo vino. Este es Jesucristo que vino mediante
agua y sangre. Toda nuestra salvación se encuentra
en Cristo Jesús. para que tú y yo estemos delante
de Dios en aquel día y no seamos consumidos. ¿Qué nos dice la
Palabra de Dios? Que Dios es nuestro Dios es fuego consumidor.
Dios es santo, santo. De ojos tan puros nos dice la
Palabra de Dios en Habacú que no puede mirar la inquietud.
Y si una persona entra en la presencia de Dios sin tener la
santidad de Dios, sin ser puro y limpio, sin pecado, esa persona
va a ser consumido por Dios, consumido por Dios. Pero nosotros
en Cristo Jesús tenemos toda la salvación, es decir, tenemos
justificación de nuestros pecados y santificación. De eso está hablando aquí cuando
dice agua y sangre. Jesucristo vino mediante agua
y sangre. Saben, en la ley del Antiguo
Testamento, cuando el sacerdote iba a ofrecer, cuando iba a presentarse
delante de Dios, ¿se acuerdan? El sumo sacerdote cuando iba
a presentarse, iba a venir delante de Dios, pues es lo que nosotros
estamos haciendo. Estamos viniendo delante de Dios. El sacerdote en el Antiguo Testamento
tenía que lavarse el cuerpo con agua. y después tenía que ofrecer el
sacrificio, tenía que quitarse las inmundicias tenía que lavarse
el cuerpo con agua y por el lavamiento del agua toda la inmundicia era
lavada en tipificado, en figura obviamente y era removida para
que una persona pueda entrar en la presencia de Dios, esto
habla de la santidad, habla de la santificación y por medio
de la sangre entonces era reconciliado, era expiado el pecado. Estas dos cosas, agua y sangre. Y el Señor Jesucristo, en Él
tenemos nosotros, porque nosotros venimos a Dios por Él. Nosotros estamos viniendo a Dios
en Él. Y toda la perfección de la santidad
y toda la justificación por nuestros pecados se hallan únicamente
en Cristo Jesús, el vino por agua y sangre. Nos dice allá
en I Corintios capítulo 1, versículo 30, Mas por él, está hablando
de Dios, por él estáis, está hablando de aquellos que son
su pueblo, por él estáis vosotros en Cristo Jesús. Ahí está la
salvación, nuestra salvación está en Él. Quien por Dios, Cristo
Jesús nos ha sido hecho a nosotros, sabiduría, justificación, santificación
y redención para que como está escrito, el que se gloríe, gloríese
en el Señor. Gloríese en el Señor Jesucristo
únicamente. En Él tenemos toda la plenitud,
no falta nada. Bueno, ustedes se acuerdan que
cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz del Calvario, vino
ese soldado, vinieron los judíos y querían que se les rompan las
piernas a los que habían sido crucificados porque no podían tener a esos hombres
crucificados, No podían tener esas ejecutadas en el día de
la Pascua. Entonces vinieron a Pilato y
dieron que se les rompa las piernas. Los soldados, los romanos eran
expertos en matar lentamente. La muerte de
la cruz era una muerte como de tres o cuatro días. Y por cierto,
morían por asfixia, porque no podían respirar. El Señor Jesucristo estuvo en
la cruz unas tres horas y Él despidió su espíritu. Él dijo,
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Pero entonces vinieron
los soldados y era el propósito de los soldados romperles las
piernas a los que estaban sobre la cruz para que ya no puedan
levantarse para respirar y así se morirían más rápido. Pedimos
a romperles las piernas. Pero está escrito en la Palabra
de Dios que ningún hueso del Cordero del Señor Jesucristo
sería roto. Él ya había entregado Su Espíritu
al Padre, y cuando vinieron los soldados estaban asombrados.
Estaban asombrados de que Él ya había muerto. Pero el soldado,
en su dureza y en su maldad, tomó su lanza y se la clavó al
costado de nuestro Señor Jesucristo. ¿Se acuerdan qué es lo que dice
la Palabra de Dios que salió de allá de su costado? Agua y
sangre. Agua. Vean lo que dice Juan capítulo
19. Versículo 33. Mas cuando llegaron a Jesús,
como le vieron ya muerto, no le quemaron las piernas. Pero
uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al
instante salió sangre y agua. Con este propósito, porque no
solamente salió sangre salió sangre y agua con este propósito
para que el creyente pueda saber que en la muerte del Señor Jesucristo
la expiación que Cristo Jesús hizo de los cuales todos los
sacrificios del Antiguo Testamento eran típicos el sacrificio del
Señor Jesucristo que Él hizo la expiación que está en Cristo
Jesús y la justicia, la santificación que están en Cristo Jesús, eso
era tipificado por todos los lavamientos en el Antiguo Testamento,
que ambos están en la muerte del Señor Jesucristo. Entiendenlo,
ambas, justificación y santificación están en Cristo Jesús. El Espíritu
Santo entonces, el Espíritu de Verdad, nos está diciendo aquí,
que el creyente está completo en Cristo Jesús, el Señor Jesucristo. Para que nuestra fe, para que
nuestra confianza no esté vacilando y tengamos confianza delante
de Dios, tengamos confianza de venir delante de Dios. En Romanos
capítulo ocho, versículo dieciséis el Espíritu mismo es el que da
testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios y
nos da testimonio de que tenemos la santificación y tenemos la
redención nos da testimonio el Espíritu Santo de que tenemos
estas cosas, en otras palabras no venimos, escuchen hay algunas
personas en la religión y especialmente quiero ser un poco más específico
especialmente entre los que se llaman reformados entre especialmente
los que se llaman reformados que están llevando a las personas
a la ley y dicen esto que la ley fue nuestro hallo para traernos
a Cristo Jesús para que seamos justificados en su sangre Pero
una vez el creyente cree en el Señor Jesucristo, ahora Cristo
lo lleva a la ley para tener la santificación. En ninguna
manera. En ninguna manera. En Cristo
estás completo. No falta nada de la redención,
no falta nada de la santificación. El creyente quiere honrar. Quiere andar digno de la vocación
con la cual fue llamado. Quiere honrar a su Señor en su
vida. Pero en ninguna manera el creyente
es llevado a la ley. ¿No sabes que la ley solamente
te puede matar? La ley la estableció justicia. La ley es perfecta y demanda
perfección. Y nosotros nunca hemos podido
guardar la ley. y no podemos guardarla ahora.
Nuestra santificación está únicamente en Cristo Jesús, únicamente en
Él. No venimos a Cristo, no venimos
a Su sangre para ser justificados y luego vamos a la ley para ser
santificados. Este es Jesucristo que vino mediante
agua y sangre, no mediante agua solamente, sino mediante agua
y sangre. y el Espíritu es el que da testimonio
porque el Espíritu Santo es el Espíritu de verdad. El Espíritu
Santo testifica a tu espíritu que tú estás completo, no te
falta nada. Te testifica esto. Es eso que
te da paz de conciencia delante de Dios. Paz-conciencia. Ahora versículo siete. para confirmar nuestra fe en
Cristo Jesús, para confirmar nuestra fe en Cristo Jesús como
el eterno Hijo de Dios, nuestro Redentor, nuestro Señor, nuestro
Salvador, Dios trae entonces a estos testigos. ¿Se acuerdan,
bajo la ley, en la boca de dos o tres testigos se establecía
toda palabra? Uno solo no podía ser suficiente.
A la boca de dos o tres testigos se establecía toda palabra. Y Dios nos está dando testimonio. Dios trae testigos. En 2 Corintios capítulo Aquí el apóstol Pablo hace referencia
a esta ley en Deuteronomio. La ley está en Deuteronomio capítulo
19 versículo 15. Si quieren apuntarlo allá donde
dice que a la boca de dos o tres testigos. Aquí el apóstol Pablo
está refiriéndose o citando esta ley. Dice, esta es la tercera
vez que voy a vosotros por boca de dos o tres testigos se decidirá
todo asunto. La boca de dos o tres testigos.
Y aquí Dios está trayendo testigos de esta verdad que Jesús, Jesucristo,
es el Hijo de Dios. Él es el Hijo de Dios. En Juan
capítulo 5 tenemos este testimonio. Aquí el Señor Jesucristo dice
esto. Y cuando dice esto, el Señor
Jesucristo está hablando de sí mismo como hombre. Dios no necesita testigos para
confirmar su palabra. Él es verdad. Con que Dios lo
diga, créelo, porque es verdad. Pero aquí el Señor Jesucristo
está hablando como Jesús de Nazaret. Los hombres lo vieron y dijeron,
es un hombre. Y aquí el Señor Jesucristo dice,
si yo, como hombre, doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no
es verdadero, o no deben recibirlo. Dice, si yo doy testimonio acerca
de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Pero hay otro que
da testimonio de mí mismo. Otro que da testimonio acerca
de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. Ustedes
enviaron mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
Juan dio testimonio. Él dijo, este es el Hijo de Dios. Es aquí el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Juan dio testimonio. Pero dice
aquí el Señor Jesucristo, ni siquiera voy a referirme a Juan,
aunque ustedes saben que era profeta verdadero de Dios y deben
recibir su palabra, pero ni siquiera voy a referirme a Juan. Quiero
mostrarles otro. Yo no recibo testimonio de hombre
alguno, mas digo esto para que vosotros seáis salvos. Él era
el torche que andía y alumbraba y vosotros quisiste regocijarse
por un tiempo de su luz mas yo tengo mayor testimonio que el
de Juan porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese
las mismas obras que yo hago dan testimonio de mi el Padre
que me ha enviado en otras palabras está diciendo si yo hago como
hombre las obras que tu sabes que solamente Dios puede hacer
¿Cuál debe ser tu conclusión? Dios ha venido al mundo. ¿Cuándo has visto que un hombre
pueda hablarle al viento y a las olas y le diga quieta? Y se aquietan. ¿Cuándo has visto que un hombre
pueda decir a los muertos levántate? Y se levantan. Si ustedes saben
que yo estoy haciendo las obras que solamente Dios puede hacer
Entonces debemos recibir el testimonio que Dios está aquí. Él me dio, no solamente las obras,
sino también el Padre que me envió a dar el testimonio de
mí. Nunca habéis oído Su voz, ni
habéis visto Su aspecto. Él habló, Él dijo, este es mi
Hijo amado en quien tengo complacencia. A Él oí, en Su bautismo. y no solamente esto, las escrituras
dan testimonio de Él. Las escrituras son el testimonio
de Dios acerca de Cristo Jesús. Y Él dijo, las escrituras dan
testimonio de mí. ¿Cuántos testigos hay allá? Está
nombrando al Señor Jesucristo. Bueno, nosotros tenemos aquí
en Libro I de Juan los testigos que Dios menciona. Estos son testigos celestiales
y testigos aquí en la tierra. Primero los testigos celestiales,
versículo 7. Porque tres son los que dan testimonio
en el cielo, Dios el Padre, Dios el Hijo, el Verbo, y Dios el
Espíritu Santo. Y estos tres son uno. no son tres dioses, no es tres
dioses, un Dios en tres personas. Pero estas tres personas dan
testimonio de la Deidad del Señor Jesucristo. El Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo dan testimonio de que Jesús, en quien tú has
puesto tu confianza, es el Hijo de Dios. Estos tres dan testimonio en
el cielo. Están, son uno en esencia, son
uno en propósito, uno en testimonio. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo. En el bautismo del Señor Jesucristo,
los tres dieron testimonio también. El Espíritu Santo descendió sobre
el Señor Jesucristo. El Padre habló del cielo. y el
Verbo estaba ya en carne. Los tres dieron testimonio de
su gloria. Ahora, vean testimonio aquí en
la tierra, versículo ocho, y tres son los que dan testimonio en
la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan,
están de acuerdo, la misma voz. Algunos creen que esta es de
la que está hablando aquí en versículo ocho, está hablando
de la Cena del Señor, está hablando del bautismo en el agua y el
Evangelio. Pero en el contexto, si nos quedamos
con el contexto, tenemos que concluir que en la cruz del Señor
Jesucristo, por propósito de Dios, como dije, fluyó o salió
agua y sangre. Así que el Espíritu Santo está
dando testimonio a través de la Palabra de Dios. Estos son
los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu Santo, el
agua de la Palabra y la sangre del Señor Jesucristo. El Espíritu Santo está dando
testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios. El agua, que es
la Palabra, está dando testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios. y la sangre del Señor Jesucristo,
la obra del Señor Jesucristo. Está dado testimonio que Él es
el Hijo de Dios. No solamente una parte de nuestra
salvación, sino todo se encuentra en Cristo Jesús. y los testigos
celestiales, el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, y los testigos
aquí en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, estos tres
están en completo acuerdo. Ahora, noten aquí lo que dice
versículo nueve. Con razón Dios va a enviar al
infierno todos aquellos que rehúsan creer. que Jesús es el Hijo de
Dios. Dios es verdad. Dios no es mentiroso
como el hombre. Dios no es mentiroso como el
hombre. Esta es la condenación, dijo,
donde leímos allá en Juan capítulo tres, que la luz, la verdad de
quien es Dios ha venido aquí al mundo, y los hombres amaron
más las tinieblas de su superstición, las tinieblas de oscuridad de
sus propias ideas, sus propias religiones, sus propios pensamientos,
y no quisieron recibir el testimonio de Dios. Aman más su propia religión,
sus propias tradiciones, y no quieren soltar eso. y venir al
Dios vivo y verdadero. Pero oigan esto, nosotros como
hombres malos, como pecadores, creemos a los hombres. ¿No es
así? Nosotros le creemos a los hombres. Cuando un hombre te dice algo,
te dice, esta es la verdad, te estoy diciendo la verdad. ¿Crees
eso? ¿Verdad? que es eso? y actúa sobre esa palabra que
te dijo esta persona me dijo esto y porque el me lo dijo entonces
yo voy a hacer esto porque el me dijo esto lo tomo como la
verdad Pedro no me mentiría este Juanito
no me mentiría yo se que el habla con la verdad y el me dijo que
el tal y cual y entonces yo voy a hacer esto porque el me dijo
esto recibimos la palabra de los hombres y la palabra de Dios
nos dice que todo hombre es mentiroso pero con todo esto lo recibimos
verdad ahora dice aquí versículo 9 si recibimos el testimonio
de los hombres eso lo hacemos dice aquí que mayor es el testimonio
de Dios aunque no tuviera Dios testigos,
aunque Dios no llamara a estos testigos. Si Dios solamente habla,
créelo, porque Él es verdad. Él no puede
mentir. Mayor es el testimonio de Dios
porque ese es el testimonio con que Dios ha testificado acerca
de Su Hijo. Ese es el testimonio que Dios, que el Señor Jesucristo,
es el Hijo de Dios. Es decir, Dios no se ha dejado
sin testigo. El Padre, el Hijo, el Espíritu
Santo, el Espíritu Santo aquí en el mundo, la Palabra y la
Sangre, la muerte del Señor Jesucristo. El Espíritu Santo en tu corazón,
ha dado testimonio. Dios no se ha dejado sin testigo.
En otras palabras, tenemos testigos suficientes para que nuestra
fe esté firme en el Señor Jesucristo. Firme y fuerte en el Señor Jesucristo. Versículo 10 dice, el que cree
en el Hijo de Dios. ¿Dónde está el testimonio? El
que cree en el Hijo de Dios. ¿Dónde está el testimonio? en
ti mismo. El que no tiene el Espíritu de
Cristo no es de él. Dios ha enviado su Espíritu en
el corazón de su pueblo, porque somos hijos nos ha dado su Espíritu,
por el cual clamamos Abba Padre. ¿Oyeron eso? Porque somos hijos
envió a su Espíritu. ¿Oyeron eso? Porque somos hijos
envió a su Espíritu Es decir, Dios cuando Él escogió a Su pueblo,
le dio hijos al Señor Jesucristo. Son Suyos. Y porque somos Suyos,
Él nos da Su Espíritu. Es por medio de esta nueva creación. Dios no pone Su Espíritu en hordes
viejos. El vino nuevo no se pone en hordes
viejos. Es decir, Dios no pone Su Espíritu
Santo en ese hombre natural. Dios pone el Espíritu de Su Hijo,
el Espíritu Santo, en la nueva criatura. En la nueva criatura. es esa nueva criatura que crea
Dios es esa nueva criatura y es algo muy interesante para mí
pero esa nueva criatura crea a Dios y esa nueva criatura se
arrepiente pero esa nueva criatura nunca peca oyeron eso lo que
es nacido de Dios no peca no puede pecar está hablando de
ese nuevo hombre lo que es nacido de Dios no peca pero el viejo
hombre es todo lo que hace es pecar y nunca deja de pecar así
es que hay una verdadera lucha y batalla en el creyente el espíritu
está completamente el espíritu de Cristo que mora en el espíritu
nuevo está en completa batalla todo el tiempo contra la carne
de tal manera que no puedes hacer lo que quieres", dijo el oposto.
Quisieras vivir todos los instantes de tu vida sin pecado, pero no
puedes porque tienes esa naturaleza corrupta. Por otro lado, esa
naturaleza corrupta le daría rienda suelta. Dime si no es
verdad, pero no puedes porque el Espíritu Santo no lo permite. dice versículo 10, el que cree
en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Tiene el testimonio
el que cree que Jesús es el eterno Dios, y que Él vino en la carne,
es decir, el verbo fue hecho carne, y Él obedeció a Dios como
hombre. Él sí, los diez mandamientos,
y no solamente lo externo, sino el espíritu de la ley. Muchas
personas que dicen, estoy guardando la ley, no saben lo que dice
la ley. Estamos hablando de perfección,
el espíritu de la ley. No puedes ni siquiera mirar a
otra persona y desearla porque ya cometiste el pecado. No puedes
ni siquiera mirar un chicle y decir, bueno, ahí lo voy a tomar, pero
te quedas con las manos en la bolsa, ya lo robaste. Estamos
hablando del Espíritu de la ley. Cristo obedeció la ley en toda
jota y tilde de la ley. La honró. Dios el Padre dijo,
este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. Está agradado. Él, en otras, él estableció rectitud
como hombre aquí en el mundo, delante de Dios. Y lo hizo por
su pueblo. Esa es la justicia Esa es la
rectitud, esa es tu vida, si tu crees en el Señor Jesucristo,
esa es la justicia que tu tienes delante de Dios. Con razón el
creyente no quiere tener nada con su propia justicia. El creyente
no quiere nada tener que ver con su, ser hallado en su propia
justicia que es de la ley, dijo el apóstol Pablo. Yo, lo hizo
el apóstol Pablo, yo no quiero ser hallado en mi propia justicia.
Eso está en Filipenses si quieren verlo allá. el apóstol Pablo,
que antes de conocer la espiritualidad de la ley, antes de que el Espíritu
Santo lo mate, él tenía, estaba jactándose de su obediencia a
la ley y él tenía algo de que gloriarse. Pero ahora después
de que el Señor Jesucristo le ha mostrado su condición, él
dice en versículo Versículo 9, su deseo, dice, y ser hallado
en Cristo, hallado en Él, no teniendo mi propia justicia,
que es por obedecer la ley de los diez mandamientos. Es lo
que está diciendo. Mi justicia por tratar de obedecer
la ley de los diez mandamientos. no teniendo mi propia justicia
que es por la ley, sino la justicia que es por la fe de Cristo, la
justicia que es por la fidelidad de Cristo. Cristo como hombre,
Él creyó a Dios. Cristo como hombre, obedeció
a Dios. La fe de Cristo, la justicia
que es de Dios, por la fe. por la obediencia de Cristo.
¿Saben cuál es el nombre del Señor Jesucristo? Jehová Justicia
Nuestra. Jehová Tzidkenu. ¿Y saben cuál
es el nombre de cada uno que cree en el Señor Jesucristo?
Jehová Justicia Nuestra. Es el nombre que como esposo
da a su iglesia. Recibimos de él toda la justicia,
toda la santidad del Señor Jesucristo. Él obedeció, Él introdujo santidad,
justicia perfecta, y el que cree que Jesús es el Cristo. Dice
aquí, el que cree que en el Hijo de Dios tiene este testimonio
en sí mismo. ¿Es por eso que tienes paz? ¿Es
por eso que tienes paz en la conciencia? ¿Es por eso que no
estás tratando de ganarte tu salvación o tratar de caminar
leguas para hacer penitencia? Es por eso que tienes paz en
la conciencia, el testimonio lo tienes en ti mismo de que
Cristo ha hecho todo. No estás tratando de ganar la
salvación. Dentro de las palabras, el testimonio
lo tienes en ti mismo, no es simplemente un credo que repites
y dices, bueno, yo creo que Jesús es el Cristo, lo tiene escrito,
ya vamos a aprender este credo, vamos a recitar este credo. Si
no es interno, lo tienes en ti mismo. Si una persona no tiene
el Espíritu de Cristo, no es de él. Y puede aprenderse todas
clases de credos. pero el testimonio que cuenta
es el Cristo en ti, es la esperanza de gloria. El creyente tiene el testimonio
dentro de sí mismo, él conoce que él es pecador, conoce que
Jesucristo ha establecido justicia, conoce que Jesucristo es mi única
esperanza, yo conozco que yo soy pecador, tengo el testimonio
en mí mismo. ¿Conoce que su pecado es contra
Dios? ¿Conoce que no puede salvarse
a sí mismo? ¿Yo conozco esto? ¿Conoces tú
esto? ¿Que no puedes salvarte a ti mismo? ¿Que no puedes añadirle
nada a la obra terminada de Cristo? ¿Conoces esto? ¿Tienes el testimonio
en ti mismo? ¿Estás incapacitado en ti mismo
para agradar a Dios? ¿Tienes este testimonio en ti
mismo? no puedes expiar o pagar por
un solo pecado. Sin Cristo, tú sabes no puedes
hacer nada. ¿Estás convencido de esto? Y
no solamente sabes que tú no sabes quién es Cristo, sabes
que tú eres pecador y has experimentado entonces la paz. Has experimentado
la paz, el gozo y el descanso que se encuentran en Cristo Jesús,
en esta suficiencia que están en Cristo Jesús. Si tú sabes
que no puedes hacer nada, si sabes quién eres delante de Dios
y sabes que Cristo es tu todo, entonces tienes este paz y este
descanso. Dice allá en Colosenses capítulo
2, el apóstol está tratando este asunto de de que hombres entran
y tratan de mezclar filosofías, tratan de mezclar la ley, tratan
de mezclar, en otras palabras, la obra con gracia. Y la salvación claramente, nos
enseña la Palabra de Dios, es todo por gracia. No por obras. no puede ser una mezcla o es
obras o es gracia pero no puede ser una mezcla y la palabra de
Dios claramente nos dice que por gracia no por obras y estos
hombres están tratando y escuchen el error es muy sutil es muy
sutil se disfraza Satanás se disfraza y disfraza su mensaje
de tal manera que parece bueno pero si te desvía por un poquito
de tener toda tu confianza únicamente en Cristo Jesús, ya te desvió. Solo soy un poquito desviado.
Estás desviado. Estás desviado. Es solamente Cristo Jesús. ¿Saben
cuándo los aviones van a salir de aquí a Europa? Si dices, bueno, vamos a poner
un mapa y decimos, de aquí, de Mérida, Barcelona queda a 93
grados. ¿Entiendes lo que estoy diciendo?
Si dices, vamos a decir que vamos a trazar una línea y vamos a
ir sobre esa línea, decimos 93 grados. Pero si comienzas de
aquí a 93.1 grados, No alcanzas Barcelona. El ingeniero
sabe del que estoy hablando. No alcanzas Barcelona. Yo creo
que llegas allá a África. Con un poquito que estés desviado
no llegas. ¿Sí? Un poquito fuera de Cristo
Jesús es estar fuera de Cristo Jesús. Dice Colosenses capítulo 2, versículo
8, Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas
sutilezas, según las tradiciones de los hombres. Ahí está uno
de estas cosas. Conforme los redimentos del mundo,
las cosas del Antiguo Testamento, y no según Cristo, porque en
Cristo, en Él, habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. y vosotros estáis completos en
él, que es la cabeza de todo principal y potestad. En Cristo
Jesús estamos completos, no falta nada. Y dice aquí entonces, el
que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. El
que no cree a Dios. Noten eso, dice, no cree a Dios. no es creer en Dios. Muchas personas
dicen, yo creo en Dios, yo creo que hay un Dios. ¿Eso va a salvarle? ¿Decir que
cree que hay un Dios, o creer en Dios? Eso no es la salvación,
creer a Dios. creer el testimonio de Dios que
Él ha dado acerca de Su Hijo, el Señor Jesucristo. Pero qué ofensa, qué maldad más grande que decirle
a Dios, tú no eres digno de mi confianza, tú eres un mentiroso.
Y es precisamente lo que hace un hombre cuando no viene al
Señor Jesucristo. cuando una persona rehúsa venir
al Señor Jesucristo. Está diciendo, tú no eres digno
de mi confianza. Estás mintiendo. El que no cree
a Dios, dice, le ha hecho un mentiroso. En otras palabras,
está diciendo, eres un mentiroso. Ahora, escuchen esto. ¿Qué nos
dice la Palabra de Dios? Sea Dios, verás, y todo hombre
mentiroso. Eso significa tú y yo. Yo soy
un mentiroso. No, no me gusta. Pienso que quiero
decir la verdad. Pero nos dice claramente la palabra
de Dios, eres mentiroso. Ahora bien, si eso es verdad
y sabemos que si nos ponen en un rincón, mentimos fácilmente.
o no decimos toda la verdad que es peor, ¿verdad? decimos la
verdad a medias que viene siendo una mentira completa engañamos, somos mentirosos pero
si tú me dices a mí eres un mentiroso, dímelo de cara eres un mentiroso
yo que soy mentiroso y un hombre tú no vas a ser mi amigo ¿verdad? tú y yo no nos vamos a llevar
bien y es que soy mentiroso." ¿Ven la afrenta a Dios? La afrenta
a Dios. Le ha hecho mentiroso por esta
razón, porque no ha creído el testimonio de Dios acerca de
su Hijo. ¿Qué es el testimonio de Dios? Cree en el Señor Jesucristo,
y será salvo. cree en el Señor Jesucristo y
será salvo. No es destratado. Dios le dijo a este, al primer
hombre, cree en el Cordero de Dios que Dios va a enviar. Es
lo que testificó allá en el huerto de Edén, cuando Dios mató a esos
animales y vistió con esos, sus pieles a Adán y Eva. fue lo que
Dios testificó, cree, cree en aquel que Dios va a enviar. Eso
es, eso es, creer el testimonio de Dios, creer en el que Él ha
enviado. El que cree en el Señor Jesucristo
tiene vida eterna. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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