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Cody Groover

La naturaleza de la fe y el amor

Cody Groover • September, 8 2013 • Video & Audio
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Cody Groover • September, 8 2013
1 Juan

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Biblia es conmigo, el libro del
primer de Juan. Estamos estudiando el libro del primer de Juan. En el capítulo cinco es donde
estamos en esta tarde. Ha sido de gran bendición para
mí y yo sé que para todos los que han escuchado la palabra de Dios
con interés no todos creen, pero aquellos que tienen oídos para
oír, el gran consuelo, la Palabra de Dios. Y en particular hemos
visto este versículo uno en otras ocasiones al ir avanzando por el libro de
1ª de Juan, pero ahora Como estamos viendo versículo
por versículo, ahora vamos a tomar tiempo en este versículo. Como
hemos visto, este libro tiene un tema doble. La fe salvadora y el amor fraternal. La fe salvadora y el amor fraternal. Y aquí entonces continúa en este
capítulo. El apóstol Juan está hablando
de la naturaleza de la fe genuina. y la naturaleza del amor genuino. La naturaleza de la fe y la naturaleza
del amor. La fe genuina tiene como su objeto
el Señor Jesucristo. La fe genuina tiene como su objeto
el Señor Jesucristo. Hay muchas clases de fe, pero
solamente la fe en el Señor Jesucristo salva. el Cristo, el Dios vivo
y verdadero. Y solamente aquellas personas
que aman a Cristo, solamente aquellas personas que han sido
amados por Dios y el resultado de este amor que Dios ha tenido
por ellos, ellos aman a Dios, ellos aman al Señor Jesucristo.
Y aquí vamos a ver la naturaleza. Noten allá en versículo uno dice,
todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, es nacido de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró,
ama también al que ha sido engendrado por él. Está muy claro esto,
¿verdad? Todo aquel que cree, ha nacido
de Dios. Las personas en la religión tratan
de darle la vuelta a ese versículo y decir, bueno, si tú crees entonces
Dios te da la vida. Pero eso está al revés. Eso no
es lo que está diciendo este versículo. Todo aquel que cree,
la razón por la que cree, es porque es nacido de Dios. Dios
hace una obra de gracia. Dios abre el corazón. Dios da
vida. y la evidencia de esta vida es
que creemos a Dios. El Cristo, todo aquel que cree,
dice ya, que Jesús es el Cristo. Cristo, ese título, significa
ungido, e incluye todos los oficios del eterno Hijo de Dios. Como
Cristo, como el ungido, el Mesías, Esto significa que la persona
que cree que Jesús es el Cristo, cree que Jesús es el profeta
de Dios. Es el cumplimiento de todas las
Escrituras en el Antiguo Testamento. Todas las promesas de Dios acerca
del Mesías en el Antiguo Testamento, Jesús es el cumplimiento de ellas. Pero en particular, el Cristo
tiene estos tres oficios, profeta, sacerdote y rey. Y todo aquel
que cree que Jesús es el Cristo, está diciendo que todo aquel
que cree que Jesús es el Mesías de Dios, el ungido de Dios, el
profeta, como dijo Moisés, el profeta que Dios levantó de entre
sus hermanos, profeta que Dios puso su palabra en la boca de
él, y el oficio, el propósito de un profeta es de dar la palabra
de Dios. El Señor Jesucristo es la Palabra
de Dios. Él es el Verbo Eterno, el Verbo
que fue hecho carne, el que creó todas las cosas con la Palabra
de Su poder. Él es el Verbo, y lo que enseña
aquí es que Él es el que revela la voluntad de Dios. En otras
palabras, no podemos nosotros conocer al Dios vivo, invisible,
Dios que es Espíritu. A Dios nadie le vio jamás. dice
Juan capítulo 1, versículo 18. A Dios nadie le vio jamás. No
tenemos nosotros manera de conocer al Dios vivo e invisible. La
única manera que tenemos nosotros de conocer al Dios vivo y verdadero
es si Dios primero nos habla a nosotros. Nosotros somos criaturas,
gusanos, y si Dios no se revela a nosotros y nos dice ¿Quién
Él es? ¿Cuál es Su voluntad? ¿Cuál es
Su propósito? Lo único que nosotros hacemos
en imaginar un Dios es eso, hacer imagen. Es imaginar, es hacer
un ídolo. No tenemos nosotros derecho de
pensar o creer alguna cosa de Dios que Dios no haya dicho primero
de Sí mismo en las Sagradas Escrituras. Y todo lo que Dios no haya dicho
que nosotros podemos, de sí mismo acerca de sí mismo que todo lo
que Dios no haya dicho de sí mismo en las Sagradas Escrituras
hemos de rechazar solamente podemos conocer a Dios en Cristo Jesús
a Dios nadie lo conoce al Padre nadie lo conoce solamente aquel
a quien el Hijo lo quiere revelar y nosotros vemos al Dios invisible
en Cristo Jesús. Él es la revelación del Dios
invisible. Él dijo, el que me ha visto a
mí, ha visto al Padre, ha visto a Dios. Así es que, y todos nosotros,
estoy hablando de creyentes e incrédulos, todos los que van a ver a Dios,
algunos en terror, en el juicio, y otros en amor, Pero todos los que van a ver,
el único que vamos a ver es al Señor Jesucristo. Él es la revelación
del Dios invisible. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, el Mesías, la razón por la que cree esto es porque
es nacido de Dios. En segundo, todo aquel que cree
que Jesús es el Cristo, el sacerdote, ese es el otro oficio del Cristo,
el sacerdote. Todos los sacerdotes, nos dice
la Palabra de Dios, son instituidos por Dios, son puestos por Dios,
tomados entre los hombres para poder ofrecer sacrificios a Dios. El Señor Jesucristo fue hecho
carne, hombre verdadero, pero Él fue hecho sacerdote según
el orden de Melquisedec, nos dice la Palabra de Dios. con
juramento de Dios. El que le dijo, tú eres mi hijo,
también le dijo, tú eres sacerdote para siempre según el orden de
Melquisedec, sin principio, sin fin, sin padre, sin madre. Es
el príncipe de paz, el Señor Jesucristo. Y como sacerdote,
Él es el que, como hombre, puede compadecerse de nuestra debilidad
siendo Él hombre, y siendo tentado en todo punto, mas sin pecado. Y como sacerdote, como Dios,
Él puede, por decir así, tomar a Dios de la mano, y tomarnos
a nosotros de la mano. Como sacerdote necesitamos un
sacrificio, porque todos nosotros hemos pecado en contra de Dios. Todo pecado que es cometido,
toda transgresión en contra de la ley santa de Dios es contra
Dios, y Dios dice el alma que pecare, esa alma morirá. La ley
demanda muerte. La justicia divina tiene que
ser satisfecha contra esa ley quebrantada. El Señor Jesucristo,
como el sacerdote, Él ofreció el sacrificio, no un sacrificio,
el sacrificio, que agradó a Dios. y con este sacrificio el quitó
el pecado de su pueblo. Delante de Dios su pueblo no
tiene pecado. Así es la sangre del Señor Jesucristo. Efectiva, poderosa para quitar. Llamará su nombre Jesús porque
el salvará a su pueblo de sus pecados. El ofreció el sacrificio
no de animales, no de corderos, el ofreció el sacrificio de sí
mismo. El sacrificio de la humanidad
del Señor Jesucristo, esa perfecta humanidad, fue ofrecido sobre
el altar de la Deidad del mismo Señor Jesucristo. Es lo que da
valor al sacrificio del Señor Jesucristo. Es la sangre de quien
fue derramada allá en la Cruz del Calvario. Y con esa sangre
Él satisfizo todas las demandas de la ley quebrantada por Su
pueblo. por su pueblo. Él ofreció este
sacrificio a Dios por su pueblo. Su pueblo escogido que Dios le
había dado en la eternidad antes de la fundación del mundo. Son
llamados los escogidos de Dios. Cristo dijo, son mis ovejas.
Claramente dijo a algunas personas que eran religiosas en ese día,
ustedes no son mis ovejas. Él ofreció, Él dio este sacrificio. Es como sacerdote. Y como sacerdote,
Él resucitó de los muertos y Él vive para siempre para interceder
por todos aquellos que vienen a Dios por medio de Él es lo
que dice Hebreos capítulo 7 Él vive para siempre para interceder
por todos aquellos que por Él se acercan a Dios solamente por
Él no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos
Él es el sacerdote y Él es el Rey, el Rey que Dios ha puesto. Significa que Él está sobre todas
las cosas. El Señor Jesucristo vino toda
autoridad, toda potestad me es dada en el cielo y la tierra.
Él es Rey. Él está reinando ahora mismo.
Y ahora no vemos que todas las cosas están bajo sus pies, pero
un día vamos a ver. Y Dios ha jurado por Sí mismo. Dios ha jurado por Sí mismo que
toda rodilla se va a doblar, y que toda boca va a confesar
que Jesucristo es el Rey, es el Señor, para la gloria de Dios
el Padre. La salvación, la salvación para
ti y para mí, es si Dios se revela, si se revela que Él es el Cristo. y tú vienes a Él y te postras
delante de Él hoy, si vienes a Él hoy. Hoy es el día de salvación. Si crees que Jesús es el Cristo,
la razón es porque Dios te dio vida. ¿Quién tiene la gloria,
entonces? Dios. No es por una decisión
que tú hiciste, no es una colaboración entre tú y Dios, es lo que Dios
ha hecho. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo, ahora este cree Debemos entender esto. Este creer
no es solamente un asentimiento o un reconocimiento del hecho. Ah bueno, yo creo que Jesús es
el Cristo. No es solamente un asentimiento al hecho o un reconocerlo
a Jesús como tal. Quiero mostrarles allá en Lucas
capítulo 4. Los demonios lo reconocen como
el Señor. En Lucas capítulo 4. Versículo 40 dice, Al ponerse
el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades
los traían a Él, al Señor Jesucristo, y Él, poniendo las manos sobre
cada uno de ellos, los sanaba. También salían demonios de muchos,
dando voces, diciendo, Tú eres el Hijo de Dios. Ellos están
confesando, están reconociendo que Él es el Cristo. pero Él
los reprendía y no los dejaba hablar porque sabían que Él era
el Cristo. ¿Tú crees que Dios es uno? dice
Santiago. Haces bien, los demonios también
creen y tiemblan, ellos están seguros que Jesús es el Cristo,
pero no son salvos. Este creer, entonces, no es solamente
un mero reconocimiento del hecho, sino es un creer con el corazón. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo. Se cree con el corazón. ¿Qué
es el corazón del hombre? Involucra a estos tres. Es el
ser del hombre. Pero involucra a estos tres.
Involucra el entendimiento, la voluntad y el afecto. Estos tres. Quiero que vean allá en Romanos
capítulo 10. Romanos capítulo 10. Versículo 8 dice, más que dice,
más que dice este Evangelio que estamos predicando, que dice
la Palabra de Dios, el Testimonio de Dios. Esto es lo que dice,
cerca de ti está la Palabra, está en tu boca y en tu corazón. ¿Sabe qué significa eso? Si está
allá en tu boca y en tu corazón, Dios lo puso allá. Y te viene
a hacer como sorpresa a ti. Revelación. revelación. Es cuando estás en una habitación
oscura y se enciende la luz. Así de inmediato. Dios que resplandeció
de las nieblas es el que resplandeció nuestros corazones para dar el
conocimiento de la gloria de Dios en la paz de Cristo Jesús.
Y si estás en este momento y Dios te abre el corazón, te da entendimiento,
también te va a dar afecto. y voluntad de venir a él. Quiero
que veamos. Todo aquel que dice, esta es
la palabra de fe que predicamos, que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, muchas personas hacen eso. Pero de nada
sirve confesar con tu boca que Jesús es el Señor, porque muchos
me dirán en aquel día, dice el Señor, Señor, Señor, y yo les
confesaré, yo les profetaré, nunca te conocí, apartados de
mí. que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo." Esta es la obra de Dios, la obra
en el corazón que el hombre no puede hacer. El hombre no puede
cortarse ese corazón de piedra, quitarlo y poner un corazón de
carne. Eso es lo que Dios hace. Es lo que Dios hace. Esa es la
circuncisión no hecha de mano. cuya alabanza es de Dios únicamente. Creer con el corazón involucra
el entendimiento, es decir, yo oigo la palabra de Dios y entiendo
quién es el Señor Jesucristo, entiendo por qué vino, entiendo
qué vino a hacer, entiendo qué es lo que Él hizo en la cruz
del Calvario, entiendo, me ha dado entendimiento. Y sabemos,
dice allá 1 Juan capítulo 5, donde estamos allá, versículo
20, que el Hijo de Dios ha venido, sabemos que el, versículo 20,
sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento,
ahí está esa parte del corazón, entendimiento, para conocer al
que es verdadero, y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo,
este es el verdadero Dios y la vida eterna. entendemos, pero
no solamente entendemos con el entendimiento sino que el afecto
está involucrado. Amo, yo amo lo que antes odiaba. Antes odiaba, aborrecía, no soportaba,
no aguantaba sentarme a oír la Palabra de Dios. Esa es la enemistad del hombre
natural en su mente. No quiere estar sujeto a las
cosas de Cristo. No quiere estar sujeto a la Palabra
de Dios. Aborrece las cosas. Pero ahora,
Él ha derramado su amor en mi corazón. Amo a Cristo. Y no solamente amo a Cristo,
sino que vengo a Cristo. Vengo. La voluntad está dispuesta
a venir a Cristo. Nadie ha creído de verdad, con
esta fe que Dios da, que no ha venido al Señor Jesucristo. Nadie
debe pensar, yo he creído en el Señor Jesucristo y esa persona
no está viniendo ahora mismo al Señor Jesucristo. El venir
al Señor Jesucristo es un continuo venir al Señor Jesucristo. Yo
vine al Señor Jesucristo ayer porque tenía necesidad de ser
salvo de mis pecados. yo vengo hoy y yo vendré mañana
si es esta fe genuina. Es un continuo venir al Señor
Jesucristo. Todo aquel que cree, está hablando
de que cree y sigue creyendo, viene y sigue viniendo, se arrepiente
y se sigue arrepintiendo. Todo aquel que cree que Jesús
es el Cristo es confiar en Él. Confiar en Él significa no poner
confianza en confianza en mis obras o lo que yo pueda hacer.
No confío en nada de lo que he hecho o lo que estoy haciendo
o lo que haré. Dijo el apóstol Pablo, nosotros
somos el pueblo de Dios, cuando dijo nosotros somos la circuncisión,
Filipenses 3. Los que adoramos a Dios en espíritu,
nos regocijamos, nos gloriamos en Cristo Jesús y no tenemos
ninguna confianza en la carne. El apóstol Pablo dijo, Si quieren
tener confianza, yo más, yo, y nombra esa gran lista allá
en Filipenses 3. Pero todo eso lo considero basura. Es basura. Yo no quiero ser hallado
en mi propia justicia que es en la ley, en obedecer la ley. Mis obras de justicia me enseña
la palabra de Dios, que delante de Dios son trapos de suciedad,
inmundicia. Yo no quiero ser hallado delante
de Dios en mi propia justicia. Yo quiero ser hallado en la justicia
que es por la fe del Señor Jesucristo, la obediencia de Él. Confiar,
defender, recibirlo a Él como mi única justicia. Él es mi única
justicia. Confesar, reposar en Su sangre. como la paga de todos mis pecados.
Yo no estoy tratando de colaborar con lo que Cristo hizo. No estoy
tratando de hacer penitencia como tratando de pagar por pecados. Mi única esperanza es que Cristo,
cuando Él murió en la cruz del caballo, pagó por todos mis pecados. Es la única esperanza que tú
tienes. Porque si solamente pagó por todos menos uno, no tienes
esperanza. serás separado de Dios porque
no tienes con qué pagar ni siquiera uno. Es la única esperanza, reposar,
descansar en la sangre de Cristo Jesús para la limpieza de mi
alma. Echar mano de Él, aferrarme. Yo vengo a Cristo Jesús, es mi
única esperanza. Y si voy a ser perdido, voy a
ser perdido aferrándome al Señor Jesucristo. Una persona que de
veras tiene esa actitud, nunca será perdido. Dijo el Señor Jesucristo,
el que a mi viene, no le echo fuera. No le echo fuera. No por
ningún pecado. No por ninguna razón. Si tu estas
viniendo al Señor Jesucristo, es porque primero Dios vino a
ti. Es porque primero Dios vino a ti. Esta fe entonces de la
que estamos hablando, esta muy por encima. muy por encima del
alcance de la mente del hombre. Es don de Dios y es el resultado,
es el resultado de la regeneración, es el resultado de la nueva vida,
nuevo nacimiento. Es necesario que seamos traídos
a Dios por Dios el Padre. Dice, está escrito en la Palabra
de Dios que todos serán enseñados por Dios el Padre. y los que
son enseñados por Dios el Padre van a venir al Señor Jesucristo. Eso está en Juan 6, 44. Ahora
bien, nos dice aquí el texto que todo aquel que es nacido
de Dios no solamente cree en el Señor Jesucristo, cree que
Jesús es el Cristo, todo aquel que ama al que engendró, ama
también al que ha sido engendrado por no son dos cosas, son la
misma. No puedes tener una sin tener
la otra. La fe genuina y el amor verdadero
son por día, podríamos decir, dos lados de la misma moneda,
dos caras de la misma moneda. Si tienes fe genuino al Señor
Jesucristo, entonces tienes amor. Este amor del que está hablando todos los que han nacido de Dios
van a amar a todos los que son nacidos de Dios. Algunos, bueno,
esto puede ser entendido de dos maneras. Primero, esto puede
ser entendido del Señor Jesucristo, el engendrado, el unigénito Hijo
de Dios. Todo aquel que es nacido de Dios
ama al Señor Jesucristo. Eso está claro, Todo aquel que
es nacido de Dios ama al Señor Jesucristo. Pero el apóstol Pablo está recalcando
lo que ha venido diciendo en todos los capítulos aquí de 1
Juan. Vean lo que dice 1 Juan 4, 7. Amados, amémonos unos a otros,
porque el amor de Dios, todo aquel que ama, es nacido de Dios
y conoce a Dios. Vean lo que dice el versículo
12. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios
permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
Y versículo 20, si alguno dice yo amo a Dios, y aborrece a su
hermano que tiene la imagen de Cristo, Cristo en vosotros es
la esperanza de gloria, dice ama a Dios, pero aborrece a su
hermano en Cristo Jesús, es mentiroso. Dice, ¿Cómo puede amar a Dios
que no ha visto? No ama a su hermano a quien ha
visto y luego... La única manera que yo puedo
demostrar mi amor a Dios es amarles a ustedes. Está fácil decir yo
amo a Dios. La única manera que yo puedo
decir, mostrar, es mostrar el amor el uno hacia el otro. Y
lo que está diciendo aquí es que todo aquel que ama al que
engendró ama también al que ha sido engendrado por él. Ahora
recuerden, dije, el creyente, el que es nacido de Dios, las
dos cosas son verdad. Primero, ama, porque es la naturaleza,
y segundo, Dios nos enseña a amar. Es decir, vamos creciendo en
el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo, y vamos creciendo
en esta... porque todavía estamos en la
Y todavía nosotros tenemos la idea que en realidad es amor
propio, y ese no es el amor verdadero. Dice versículo 2, En esto conocemos
que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos
Sus mandamientos. Saben, la religión lo tendría
escrito al revés. Véanlo cuidadosamente. La religión
lo dice de esta manera. En esto conoces que amas a Dios
cuando amas a los hijos de Dios. Pero no es lo que dice. Lo vieron. En la religión diría esto. En
esto conoces que amas a Dios cuando amas a los hijos de Dios. Pero no es lo que dice. En esto
conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios
y guardamos Sus mandamientos. En otras palabras, cuando yo
oigo del amor que Cristo tiene hacia nosotros,
y el amor que Él ha derramado, yo veo muy poco de esto en mí.
Yo veo muy poco de esto en mí. y yo veo amor propio en mí mismo. Pero en esta manera yo sé, dice,
en esta manera yo sé que te amo verdaderamente a ti cuando amo
a Dios primero. Cuando amo a Dios. Cuando Dios
sostiene la supremacía, cuando Dios sostiene la preeminencia,
Es decir, nosotros podemos profesar amor a una persona. Podemos profesar amor a alguien
debido a una relación natural. Podemos profesar amor por una
relación natural. Podemos profesar amor por una
amistad social. Podemos profesar amor porque
percibimos algún beneficio. Es decir, amamos porque recibimos
algo. Recibimos, yo recibo algo de
ti, entonces te amo. Pero eso no es el amor fraternal.
Eso no es el amor. No es el amor espiritual. No
es el amor que dura. Porque el momento que deje yo
de recibir eso que estaba yo recibiendo, pues te dejo de amar.
El momento que ya no te vea, te dejo de amar. El verdadero amor por los demás
nace de un verdadero amor a Dios en el corazón. De tal manera
que no importa si te veo o no te veo, te amo. No importa si me haces mal o
no, te amo. Ese es el amor perdurable, es
el amor que dura. En otras palabras, el amor carnal
se acaba cuando cesa esa relación. cuando cesa esa atracción o se
acaban los favores, esto entonces viene a ser amor a sí mismo.
Amor a sí mismo. En otras palabras, cuando una
persona dice que te ama y lo cruzas, y luego ya no te ama, simplemente está
demostrando que nunca te amó. Pero cuando amamos a Dios, amamos
a los que pertenecen a Dios, y nunca dejamos de amar al Señor
Jesucristo o los que aman al Señor Jesucristo. ¿Entienden
eso? Cuando este amor de Dios es derramado
en el corazón, siempre vamos a amar a Cristo y siempre vamos
a amar a los que aman a Cristo. Leímos esto en 1 Corintios capítulo
13, el amor nunca deja de ser. el amor nunca deja de ser. En esto conocemos que amamos
a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, cuando amamos a Dios
y guardamos Sus mandamientos. ¿Qué es el mandamiento de Dios? No está hablando de los diez
mandamientos de esa ley mosaica. el creyente no está bajo ley,
está bajo gracia. ¿Cuáles son los mandamientos
de Dios? Vea lo que dice 1 Juan capítulo 3. Este es el mandamiento, cuando
amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. ¿Cuál es el régimen
o el orden del reino celestial? Este es su mandamiento, que creamos
en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como
nos los ha mandado." Este es andar en amor. Si una persona, por cierto, en
el amor se cumple, en el amor se cumple la ley. Contra tales
cosas no hay ley. ¿Por qué? Porque se cumple. El
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benedad, templanza,
mansedumbre. Contra tales cosas no hay ley.
¿Por qué? Porque en el amor se cumple la
ley. Bueno, versículo tres. Y este es el amor. Este es el
amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos
no son gravosos. no me pesa, no me pesa, no es algo pesado amar. Ese mandamiento
de amarnos unos a los otros no es pesado, no es cosa pesada. Guardar los mandamientos de Dios
es una evidencia del amor de Dios, y eso demuestra que el
amor no es en palabras solamente, no solamente una profesión, sino
hecho en verdad. Versículo 18 de 1 Juan 3 dice, Hijitos, no amemos de palabra
ni de lengua, sino de hecho y en verdad. No es gravoso. No solamente de
palabra, sino de hecho y de verdad. Si yo tengo, veo que tienes necesidad
de alguna cosa y yo tengo posibilidad de cubrir esa necesidad, no es
gravoso dar lo que necesita. Todo lo que tengo Dios me lo
dio a mí. Todo lo que tengo Dios... No es pesado eso, eso no es pesado. En otras palabras, si nuestro
corazón está verdaderamente dedicado o entregado a nuestro Señor Jesucristo,
Entonces nuestro principal deseo será hacer su voluntad y obedecer
su palabra. ¿No es gravoso perdonar los unos
a los otros? ¿No es gravoso perdonar los unos
a los otros? Escuchen esto, a la carne es
imposible. Deben entender esto, que a la
carne esto es muy duro. Pero los mandamientos, cuando
decimos que los mandamientos de Dios no son gravosos, estamos
hablando de esa nueva criatura. Estamos hablando de esa nueva
criatura, porque el viejo hombre todavía quiere tener lo suyo
propio. Yo primero, yo primero. Y escuchen eso, aunque tenemos
lucha Aunque tenemos lucha contra la
carne, tenemos lucha contra las tendencias y deseos de nuestra
carne, aunque siempre va a haber un conflicto mientras estemos
en la carne, entre el espíritu y el cuerpo, en la dificultad
no surge de los mandamientos de Cristo, o nuestro amor por
ellos, o por nuestro deseo de ser como Él, sino de nuestra
carne corrompida. Es esta lucha. el apóstol Pablo
dijo miserable de mí el bien que quiero no lo hago el mal
que no quiero esto hago vamos a ver esto en un momento pero
quiero mostrarles aquí en Mateo capítulo 11 el Señor Jesucristo
dijo esto venir a mí todo lo que está trabajado y cargado
yo os haré descansar versículo 28 Venid a mí todos
los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Llevar
mi yugo. Llevar el yugo del Señor Jesucristo
es descansar. Llevar su regla. Llevar mi yugo
sobre vosotros y aprended de mí. Vamos a crecer, ¿verdad? Vamos
a crecer en en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. Vamos a aprender. Que soy manso
y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.
Porque mi yo es fácil, y mi carga, y ligera mi carga. No es gravoso
amar. Como dije, quiero que vean Romanos
capítulo 7. El apóstol Pablo está diciendo
de este conflicto, de este conflicto que hay en el corazón de cada
creyente. Versículo 15. Porque lo que hago
no lo entiendo, pues no hago lo que quiero. el hombre espiritual
quisiera vivir todo el tiempo, todo el tiempo, sólo para la
honra y la gloria del Señor. Que todo pensamiento que tenga
sea hacia Cristo. Que sirva todo el tiempo. Y lo
que quiero, no lo hago. Lo que no quiero Está hablando del mismo hombre
espiritual. Recuerden, el hombre espiritual
reconoce como suyo el pecado del viejo hombre, aunque el hombre
espiritual no peca. Esa nueva criatura no puede pecar. Esa nueva naturaleza que Dios
ha puesto en el corazón de esa persona, de ese creyente, no
puede pecar. Pero el viejo hombre Lo único
que hace es pecar. ¿Entienden eso? Hay estas dos
naturalezas y un día vamos a ser librados de este cuerpo de muerte
cuando el Señor Jesucristo venga por nosotros. Pero mientras estamos
aquí en la tierra tenemos esta naturaleza vieja que lo único
que hace es pecar. Lo único que hace es totalmente
todo el tiempo en contra de Dios. lo que quiero, no lo hago, sino
lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero esto hago,
apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien
hace aquello, sino el pecado que mora en mí, esa naturaleza
corrupta. Yo sé que en mí, esto es en mi
carne. Este hombre natural no mora el
bien presente. Ahora mismo no mora el bien,
porque el querer el bien está en mí, en esa nueva criatura,
pero no el hacerlo. Hay una lucha de tal manera que
no puedes hacer lo que quieres, dice el apóstol. No puedes hacer
lo que quieres, porque no hago el bien que quiero, sino el mal
que no quiero, eso hago. y si hago lo que no quiero, ya
no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que queriendo
yo hacer el bien, hayo esta ley que el mal está en mí. Hayo que
todavía tengo, estoy arrastrando este cuerpo de muerte. Estoy
arrastrando este hombre carnal. Porque según el hombre interior,
esta es la nueva naturaleza, me deleito en la ley de pero
veo otra ley en mis miembros, que se revela contra la ley de
mi mente y me lleva a cautivo la ley del pecado que está en
mis miembros. Miserable de mí. No miserable
fui. Miserable ahora mismo. ¿Quién
me librará de este cuerpo de muerte? Gracias. Doy a Dios por
Jesucristo, Señor nuestro. Gracias, doy a Dios por Jesucristo.
Él me va a librar. Él me ha librado. Él me está
y Él me va a librar. Gracias doy. Él me ha librado
de la pena del pecado. Él me ha librado de la condenación
del pecado. Él me ha librado del poder del
pecado. Cuando el Espíritu Santo vino
y me dio vida, ahora puedo creer. Pero un día me va a librar de
la misma presencia del pecado. Él lo va a hacer. Él lo va a
hacer. Gracias doy por Jesucristo Señor
nuestro. Así que yo mismo con la mente
sirvo la ley de Dios, más con la carne la ley del pecado. Regresan a nuestro texto allá
en 1 Juan. Versículo 4. Dice, Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo. Toda aquella persona que es nacido
de Dios vence al mundo. ¿Quién me librará de este cuerpo?
El Señor Jesucristo. ¿Quién me va a librar de este
conflicto? El Señor Jesucristo. Todo aquel
que es nacido de Dios vence al mundo. Es victorioso sobre el
mundo. Y esta es la victoria, nos dice
nuestra fe. Ahora debemos entender esto,
la victoria es el Señor Jesucristo, no nuestra fe, el objeto de nuestra
fe. Cuando dicen nuestra fe, esta
es la victoria, nuestra fe, Cristo Jesús es nuestra fe. La palabra mundo tiene un significado
amplio que incluye todo lo que es contrario al Espíritu Santo,
todo lo que es contrario a Dios. La corrupción de nuestra naturaleza
que acabamos de leer allá en Romanos Esto es parte del mundo,
todos los deseos carnales, todos los artefactos de Satanás, toda
la maldad que está en el mundo. Y aunque estamos expuestos a
estas cosas, sin embargo el Espíritu de Dios declara aquí en la Palabra
que ya somos victoriosos. No cuelgues la cabeza. No bajes
la cabeza en derrota. Levanta la cabeza. Cristo Jesús
te ha dado la victoria. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
Él te ha dado la victoria. Vas a tener que seguir luchando,
pero Él te ha dado la victoria. ¿Por qué? Porque Él es tu victoria. Él es tu victoria. Nuestra guerra
va a continuar por toda la vida. Un día se va a decir, oigan esto,
todos nuestros enemigos, en 1 Corintios capítulo 15, todos nuestros enemigos,
un día van a ser puestos a los pies del Señor Jesucristo. Versículo 50. Pero esto digo,
hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de
Dios. No podemos entrar al cielo con
esta carne y esta sangre. No pueden heredar el reino de
Dios. Ni la corrupción hereda la incorrupción. Y aquí os digo
un misterio, no todos dormiremos, es decir, no todos vamos a pasar
por este velo de la muerte donde nos pongan en la tierra. Pero
todos seremos transformados, todos aquellos que creen en el
Señor Jesucristo van a ser transformados. Es el propósito de Dios, de tener
un pueblo de todas las razas humanas, de toda lengua, pueblo
y linaje, Él los ha conformado, los ha transformado a la imagen
de Su Hijo. En un momento, en un abrir y
cerrar de ojos a la final trompeta, porque se tocará la trompeta
y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados, los que quedamos. Porque es necesario que esto
corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se
haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido
de inmortalidad, Entonces se cumplirá la palabra que está
escrita, sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh
muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? El creyente hoy en día, si yo
muero, espero que me pongan en la tierra. Pero esa no es la
victoria. Esa no es la victoria de la muerte
y el sepulcro sobre mí. Cuando venga el Señor Jesucristo
y yo sea resucitado por un cuerpo glorioso como Él, yo voy a decir,
ó muerte, ¿dónde está tu victoria? ó sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte
es el pecado, y el poder del pecado la ley, mas gracias sean
dadas a Dios, que nos da la victoria. Noten allá, nos da la victoria.
Ya tenemos la victoria. ¿Quién es el que vence sobre
el mundo? El que cree en el Señor Jesucristo. Nos da la victoria
por medio... No dice por medio de nuestra
fe. No dice por medio de nuestra obediencia. No dice por medio
de nuestra sinceridad, nuestra devoción, nuestra dedicación. No nos da la victoria por estas
cosas. No por cumplimiento de la ley
que tienes que empezar a cumplir la ley. nos da la victoria por
medio de Nuestro Señor Jesucristo. Él ya venció. Él ya venció. Dos del versículo cinco allá,
vamos a terminar en el primer Juan, capítulo cinco. ¿Quién
es el que vence el mundo? ¿Quién es el que va a tener,
estar allá en la gloria? ¿Quién tiene esta confianza y
seguridad? ¿Quién tiene la vida eterna y
la salvación? Solamente aquella persona. que
cree en Cristo Jesús. ¿Quién es el que vence al mundo?
Sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Ya tiene la
victoria. Ya tiene la victoria. La fe en
Cristo, ahora estoy hablando de tu fe en Él, que es don de
Dios. La fe en Cristo obtiene la victoria
que fue ganada por la fe de Cristo. La fe en Cristo, tu fe en Cristo,
tiene la victoria por la fe de Cristo, la obediencia, la fidelidad
del Señor Jesucristo. Él lo hizo todo. La victoria no la tenemos por
la confianza en nosotros mismos, o porque tenemos obras, o en
las obras, incluso no tenemos victoria en nuestra fe, yo creo
en mi fe. No, eso no es la victoria, solamente
Cristo Jesús. La victoria entonces es ver al
Señor Jesucristo, al Hijo de Dios, la persona que cree que
Jesús es el Cristo. Esta persona ha pasado de muerte
esta persona ha sido trasladado del reino de tinieblas al reino
de su hija amada esta persona tiene victoria somos victoriosos
más que victoriosos por medio de aquel que nos amó y se entregó
por nosotros no importa que es lo que pasa en este mundo el
apóstol Pablo dijo somos más que victoriosos por medio de
aquel que nos amó y se entregó por nosotros que el señor bendiga
su palabra
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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