Bootstrap
Cody Groover

La parábola de las diez vírgenes

Cody Groover September, 8 2013 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover September, 8 2013

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Bueno, pido que abran sus Biblias
conmigo. Libro de Mateo. Mateo capítulo veinticinco. Acabamos
de leer la necesidad, acabamos de cantar acerca de la necesidad
que Cristo habló a Nicodemo. Nicodemo era un hombre religioso
y el Señor Jesucristo le dijo estas palabras. tienes que renacer
de nuevo, Nicodemo. Si no naces de nuevo, no puedes
ver el reino de los cielos. Y aquí, en esta mañana, tenemos
la parábola de diez vírgenes. Vamos a leer este texto primeramente.
En versículo uno del capítulo veinticinco dices, Entonces el
reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando
sus lámparas salieron a recibir al Esposo. cinco de ellas eran
prudentes, y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas,
no tomaron consigo aceite. Mas las prudentes tomaron aceite
en sus vasijas juntamente con sus lámparas. Y tardándose el
esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche
se oyó un clamor, —¡Aquí viene el esposo! ¡Salid a recibirle! Entonces todas aquellas virgenes
se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron
a las prudentes, Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas
se apagan. Mas las prudentes respondieron,
diciendo, Para que no nos falte a nosotros y a vosotros, id más
bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras
ellas iban a comprar, vino el esposo, y las que estaban preparadas
entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta. Después
vinieron también las otras virgenes, diciendo, Señor, Señor, ábrenos. Mas él respondió, y no dijo,
De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque
no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de
venir." El Señor Jesucristo vuelve. El
Señor Jesucristo vuelve. Él vuelve en el fin de este mundo. El capítulo 24 de Mateo trata
acerca de esto, de la venida del Señor Jesucristo y el fin
del tiempo. Y sabemos que el Señor Jesucristo
está ahora mismo sentado sobre el trono, reinando, cumpliendo
su propósito y sacando a su pueblo de este mundo. Pero Él viene. Él viene ya sea en la muerte
de cada uno de Sus santos, Él viene por ellos entonces, Él
viene también en la hora de la muerte de todas personas. A esto
me refiero, todas las personas cuando mueren van a comparecer
delante del Señor Jesucristo. Todas las personas que mueren
van a comparecer ante el Señor Jesucristo. el Señor Jesucristo,
la hora de nuestra muerte, o la hora del fin de este mundo, podríamos
decir, porque el fin de este mundo para cada uno de nosotros
es el día de nuestra muerte, o ya sea que venga el Señor Jesucristo
en su segunda venida. Pero habla aquí de vírgenes,
diez vírgenes, y durante el tiempo que estaban esperando, Todas
estas vírgenes se decían ser vírgenes. Todas se decían ser
vírgenes en espera del Esposo y parecían igual en todo. Este mundo está lleno de personas
que dicen que son cristianos, que dicen que conocen al Señor
Jesucristo, dicen que su esperanza está en Cristo Jesús. Eso es
lo que dicen con su boca. El Señor Jesucristo claramente
dijo que no todo el que me dice Señor, Señor entrará al reino
de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está
en los cielos. Hacer la voluntad de Dios es
creer a Dios, es venir al Señor Jesucristo. Pero no todos vienen al Señor
Jesucristo, aunque tienen el nombre de cristiano. Están confiando
en alguna otra cosa. Están confiando en sus obras. Están confiando tal vez en una
colaboración que ellos hacen con Dios. Bueno, al menos en
lo externo, estas diez vírgenes parecían todo igual. Y lo que está diciendo aquí el
Señor Jesucristo es que hay una preparación interna. Hay una
diferencia muy grande. Y la diferencia es ésta, Cristo
en vosotros es la esperanza de gloria. No Cristo que tú sepas
acerca de Cristo, no que puedas recitar la Biblia, no que tengas
membresía en una iglesia, no que tengas una profesión, sino
Cristo en ti es la esperanza de gloria. Esa es la gran diferencia,
el gran separador podríamos decir. entre los que son verdaderos
hijos de Dios y los que no. Es el Espíritu de Cristo en cada
creyente. Y esto no lo puede hacer un hombre
simplemente por hacer obras religiosas. Un hombre no puede meterse en
el reino de los cielos, no puede ponerse el Espíritu de Cristo
en sí mismo. Es lo que el Señor Jesucristo
le está diciendo a Nicodemo, es necesario que nazcas de nuevo. la persona es nacido de Dios
por la voluntad de Dios, por la Palabra de Dios. Por fuera todo puede parecer
bien, pero en verdad la realidad es que no podemos nosotros distinguir
viendo las apariencias externas. No podemos nosotros distinguir
entre el que es verdadero y el que es falso. Es por eso que
el Señor Jesucristo en esa parábola de la le dice a los trabajadores
no salgan a ustedes a levantar cizaña porque van a hacer daño
nosotros miramos lo que está afuera pero Dios mira adentro por fuera todo parece bien todo
parecía bien pero viene la hora cuando hay que hacer una separación
vean lo que dice Mateo capítulo 13 Es por esto que se nos prohíbe,
iba yo a decir se les prohíbe a los pastores, pero también
a cada uno en la iglesia. No debemos hacerlo. No debemos
nosotros juzgar. No tenemos la capacidad de hacerlo. En Mateo capítulo trece Versículo
24, les refirió otra parábola, diciendo, El reino de los cielos
es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. El Señor Jesucristo sembra su
buena semilla en el mundo que es su campo. Pero mientras dormían
los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo,
y se fue. Eso me lleva a decir que no hay
ninguna iglesia local en este mundo que no tenga cizaña. donde
el Señor Jesucristo siembra su verdad, donde el Señor Jesucristo
tiene a creyentes verdaderos, hay también allá que no lo son. Y es lo que estamos viendo aquí
de las diez vírgenes. Y cuando salió la hierba y dio
fruto, entonces apareció también la cizana. Y vinieron entonces los siervos
del padre de familia y le dijeron, ¿No sembraste buenas semillas
en tu campo? ¿De dónde, pues, tienes cizaña?" Y él les dijo,
un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron, ¿quieres,
pues, que vayamos y la arranquemos? Vamos a empezar a escudriñar,
vamos a empezar a estudiar la vida de las personas en la congregación
y vamos a empezar a extirpar las personas que no son semejantes
a nosotros. Mucho de lo que hoy día va por
disipulado, significa vamos a hacer que ellos sean como nosotros.
Y si no son como nosotros, los vamos a excluir. Eso es mucho
de lo que es el disipulado hoy día. Vamos a hacer que ellos
se comporten como nosotros. Y una persona cuando se pone
a, eso es el espíritu del fariseísmo, empezar a mirar a otros Una persona
que se confía justo y menosprecia es el otro lado de la moneda.
Los que se confían en sí mismos de justos por lo que hacen, o
la manera que viven, o cuántos capítulos leen, o cosas así,
el otro lado de la moneda es menosprecien a los que no hacen
como ellos hacen. cuando salió la hierba y dio
fruto entonces apareció también la sisaña y vinieron entonces
los siervos del padre de familia y dieron señor no sembraste buena
semilla en tu campo de donde pues tiene sisaña y les dijo
un enemigo a esto hecho y los siervos dijeron quieres pues
que vayamos y la arranquemos otra oigan la palabra que dijo
el señor no no lo hagas no sea que al arrancar
la sisaña arranques con ella también el trigo, y le hagas
daño al trigo. Deja crecer juntamente lo uno
y lo otro hasta la siega, hasta que Él venga. Y al tiempo de
la siega, yo diré a los cegadores, recoger primero la cizaña y atarla
en manojos para quemarla, pero recoger el trigo en mi granero. Él tiene el discernimiento. Él sabe dónde está la gracia
de Dios. ¿Saben cómo sabe el Señor Jesucristo
dónde está la gracia de Dios? ¿Dónde está Cristo? Él está mirándose
a sí mismo. Está mirando a Cristo en ti,
la esperanza de gloria. Y si no está allá, pues no importa
que otra cosa haya. Si una persona no tiene a Cristo,
no es de Él. Si no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de Él. Bueno, llegó la hora entonces,
nos dicen. Había cinco de ellas prudentes
y cinco insensatas. Vean lo que dice Proverbios capítulo
catorce, versículo treinta y cuatro. Tengo mala cinta acá. Bueno, esa no es la primera vez
que me ha pasado esto. Bueno, a la hora que vino el
Esposo salieron para recibir al Esposo. Sabemos que el Esposo es nombrado
en las Escrituras el Señor Jesucristo. Dios ha dado al Señor Jesucristo
una esposa a la esposa del Señor Jesucristo son los escogidos
de Dios. Los que Él amó con amor eterno,
los que Él entregó a Su Hijo, el Señor Jesucristo los llama
Sus ovejas. Son Suyas. Él no viene a buscar
unas ovejas, Él viene a buscar Sus ovejas. No cualquiera, las
Suyas, las que Dios el Padre le dio. Son Suyas. Él es el Esposo. La iglesia del
Señor Jesucristo, Su cuerpo místico, esta es la esposa del Señor Jesucristo,
la esposa del Señor Jesucristo. Salieron a recibir al Esposo.
Las diez virgenes salieron a recibir al Esposo. Todas decían que tenían
interés en el Esposo. Todas decían que estaban interesadas. Pero cuando viene la hora y viene
el clamor, se dice, ahí viene el esposo salir a recibirle. Noten que durante el tiempo de
la espera, todas cabecearon. Todas cabecearon. Pero cuando se oyó el clamor,
es decir, nadie sabe la hora en que el Señor Jesucristo viene.
Es por esto que dice al final de este pasaje, velá, porque
no sabéis el día ni la hora que el Hijo del Hombre ha de venir."
Velá. Todas cabecearon. Cuando Él venga, entonces, cuando
venga la hora de la muerte, o cuando venga el Señor Jesucristo en
Su segunda venida, se va a manifestar quiénes son los verdaderos y
quiénes son, como dice aquí el Señor Jesucristo en versículos
51, 22, 24, los hipócritas, los que pretenden ser lo que no son. Quiero que consideremos dos cosas
de las que se habla en este pasaje. Primero quiero que consideremos
a las que estaban preparadas y quiero que consideremos su
entrada, las que estaban preparadas, y consideremos su entrada. Y la segunda cosa que quiero
que pensemos en esta mañana es las insensatas y su exclusión. Primero, las que estaban preparadas. Quiero que consideremos a las
personas que estaban preparadas. Y bueno, la primera pregunta
que viene, ¿en qué consiste esta preparación? Ya lo he dicho,
ya lo he dicho anteriormente. Pero en que consiste esta preparación. Primero hay que decir que no
consiste en lo que hace el hombre. La salvación es por gracia. La
preparación, cuando oye una palabra preparación, cuando oye la persona,
un hombre natural preparación, lo primero que entiende es tengo
que hacer. No es así. Si yo digo prepárate
para un viaje, lo primero que vas a viajar al Distrito Federal,
lo primero que entra en tu cabeza, pues tengo que comprar un boleto,
tengo que empacar mi ropa, tengo que hacer, tengo que hacer, tengo
que hacer. Pero las que están preparadas en este pasaje, los
que están preparados para el reino de Dios, no consiste en
lo que ellos han hecho. No es producto del hombre natural
por naturaleza. no es producto de la naturaleza
corrompida del hombre. Si fuera cosa que el hombre tiene
que hacer, todos serían salvos, todos estarían haciendo algo.
Esa es la religión del hombre natural, hacer. Esa es la religión
de Caín. Él vino a Dios con lo que él
pudo presentar. Él hizo su sacrificio, ahí están
las obras de sus manos. Y no es lo que piensa el hombre
natural que Yo voy a ser, y cuando al fin esté delante de Dios,
Él va a comparar mis obras malas con mis obras buenas, y si mis
obras buenas son más que mis obras malas, voy a ser aceptado
en su presencia. Eso es lo que piensa el hombre
natural. O de alguna manera, a unas personas que piensan que
creen en el Señor Jesucristo, creen que están contribuyendo
a esta obra terminada que Cristo hizo. Pero la Palabra de Dios
nos dice que por naturaleza ninguna persona está preparada. Ninguna
persona está listo. En Romanos capítulo 3. Entonces,
esta preparación no proviene del hombre natural. Porque el
hombre natural, ninguno, ninguno está preparado para... ¿De qué
estamos hablando? Estamos hablando de ser preparado
para estar en la presencia de Dios. preparado para estar en la presencia
de Dios. Dios, en la palabra de Dios,
nos dice que es luz inaccesible a los hombres. Dios que es santo,
santo, santo, infinitamente santo. Dios que es fuego consumidor. ojos tan puros que no pueden
mirar la iniquidad. Está hablado de estar preparado
para estar en su presencia. Ningún hombre por naturaleza,
en Romanos capítulo 3, nos dice en versículo 10, no hay justo,
como está escrito, no hay justo ni a uno, no hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios, todos se desviaron, aún así hicieron
inútiles, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Nadie es digno, entonces, en sí mismo de entrar en estas
bodas. La salvación es por gracia. Nadie es digno. Ninguno es digno
de estar en las bodas del Cordero. Con razón dice la palabra de
Dios, bienaventurados. bienaventurados los que son llamados
a las bodas del Cordero en Apocalipsis capítulo 19 esta palabra bienaventurados
significa bendito de Dios bendito de Dios versículo 9 Apocalipsis 19 versículo
9 y el ángel me dijo, escribe, bienaventurados los que son llamados
a las bodas del Cordero. Va a haber una boda. El Señor
Jesucristo habló de esta boda en esta parábola, y aquí está
hablando de esta boda, la boda del Cordero, el Esposo. Y me dijo, estas son palabras
y verdaderas de Dios. bienaventurados los que son llamados
a la boda. Bueno, ya digo un punto de los
que son preparados, son llamados. Pero estoy viendo esto primero,
que ninguno está listo en sí mismo. No solamente no tenemos
la santidad de Dios, no solamente tenemos la justicia de Dios,
Somos positivamente enemigos de Dios en nuestra mente. Romanos
8, 7. La mente carnal es enemistad en contra de Dios. ¿Cómo va a
estar preparado uno para entrar a una boda siendo enemigo del
esposo? De ninguna manera. Mientras el hombre natural está
en esta condición, está en condición de muerte. Mientras no está preparado,
está muerto. muerto en delitos y pecados.
Entonces, esta preparación es la obra de la regeneración. Cuando Dios hace una nueva criatura. Cuando Dios habla a su pueblo
y los hace vivir. el Señor Jesucristo dijo viene
la hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del Hijo
de Dios y los que lo oyeran vivirán cuando Dios se complace por su
palabra en hablar a pecadores muertos en delitos y pecados
Él los dio vida a vosotros cuando estabais muertos eso es cuando
una persona está preparada cuando Dios los llama cuando Dios ¿Cómo
vas a creer que Lázaro estaba preparado para ir a una cena?
Lázaro, el muerto, estaba en su sepulcro, estaba ya, como
dice su hermana Marta, ya he día, ya tenía mal olor, estaba
muerto. ¿Cómo vas a creer que Lázaro
va a estar preparado para ir a una cena? Pero el Señor Jesucristo
le dijo, Lázaro, ven fuera, y Lázaro salió y está preparado para ir
a una cena. Ahora, la cosa que, como dije,
esto es gracia, es la gracia de Dios, la gracia de Dios, el
favor no merecido de Dios. Nosotros, en otras palabras,
nosotros no podemos darnos esta vida, nosotros no podemos darnos
la luz del conocimiento de la gloria de Dios, Él es el que
tiene que iluminar en nuestro corazón, es gracia. No podemos
nosotros darnos vida, no podemos darle vida a ninguno otro. En
Juan capítulo 1 dice, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios. En Juan capítulo versículo 12
dice más a todos los que le recibieron a los que creen en su nombre
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios los cuales no son
engendrados de sangre no son engendrados de voluntad de carne
ni son engendrados de voluntad de varón son engendrados de Dios
es lo que está diciendo los que son engendrados son engendrados
de Dios No podemos nosotros darnos un
corazón nuevo. Pero Dios es el que hace esto.
Esta es la promesa del pacto. Te voy a dar un corazón nuevo.
Voy a quitar ese corazón de piedra, ese corazón duro, y voy a darte
un corazón nuevo. Y nosotros no podemos producir
santidad. No podemos nosotros producir
justicia. ¿Podemos nosotros hacer el bien,
habituados a hacer el mal? No. El etíope no puede cambiar
el color de su piel, y el leopardo no puede cambiar sus manchas.
Dijo el profeta, así también ustedes, que están acostumbrados,
habituados a hacer el mal, ustedes tampoco pueden hacer el bien.
Estoy parafraseando, pero es lo que dijo el profeta. el Señor Jesucristo entonces
nos da su justicia, y entonces somos aptos. Vestidos en la justicia
del Señor Jesucristo, somos la justicia de Dios en Él, la justicia
de Dios en Él. Ahora, ¿estamos preparados? Si una persona pregunta, bueno,
estoy preparado, está preguntando, ¿estoy creyendo en el Señor Jesucristo?
Es la misma pregunta. Es la misma pregunta. Cree en
el Señor Jesucristo. Hoy es el día de salvación. Una
persona, una persona que cree a Dios, esa persona en ese instante
está preparado para entrar delante de la presencia de Dios. La persona
que crea a Dios, esa persona está preparado en ese momento
para entrar en la presencia de Dios. ¿Por qué? Porque la fe
es don de Dios. La fe es el producto de esta
obra que Dios ya hizo en el corazón. ¿Se acuerdan de aquel malhechor
que murió allá el día que murió el Señor Jesucristo, cuando Él
fue crucificado en la cruz? Había un malhechor, habían dos
malhechores allá. y los dos le estaban injuriando,
estaban burlándose, y Dios hizo algo en medio de eso, en medio
de su rebelión, en medio de su ira en contra del Señor Jesucristo. Dios hizo algo por ese hombre.
Dios le dio vida. Dios le iluminó. Dios que mandó
que de las tinieblas resplandeciese la luz resplandeció en el corazón
de este malhechor para dar el conocimiento de la gloria de
Dios en la cara la cara desfigurada de ese hombre que estaba colgando
allí en la cruz santuaria y el dijo Señor Señor acuérdate de
mí cuando vengas en tu reino el Señor le dijo bueno vas a
tener que hacer esta preparación para entrar al reino de los cielos.
No. Él dijo hoy, hoy estarás conmigo
en el paraíso. Es que el momento que una persona
cree en el Señor Jesucristo, Dios ya le dio todo. Esto es la evidencia de lo que
Dios ya hizo. Mas por Él estáis vosotros en
Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho sabiduría. Justificación, santificación
y redención y no falta ninguno de ellos, no falta nada de ninguno
de ellos. El que tiene Cristo tiene todo. Tiene todo. Si una persona está preguntando,
estoy preparado, más vale que esté preguntando, estoy creyendo.
La fe es cosa de hoy, es cosa de
ahora mismo. Una persona que se le pregunta,
¿estás creyendo o crees en el Señor Jesucristo? Que te diga,
bueno, yo creí hace tres años atrás o yo creía hace... Te está diciendo que no crees.
Te está diciendo que no crees. Creer es siempre asunto de hoy.
Es siempre asunto de ahora mismo. Hoy es el día de salvación. ¿Y
por qué quiere una persona aferrarse de una experiencia en el pasado?
de qué le sirve si una persona se aferra de una experiencia
del pasado y se muere. Yo no quiero confiar en el hecho
de que yo he predicado la Palabra de Dios, y yo no quiero confiar
en el hecho de que he estado aquí predicando todos estos años.
Eso es basura si no conozco a Cristo. Es basura. Yo no quiero confiar
en ninguna cosa. Y si no he creído en el Señor
Jesucristo hasta hoy, yo necesito creer en Él hoy. ¿Por qué me voy a aferrar a una
experiencia, a un bautismo, a una confesión, y seguir engañado
por esa experiencia por bonita que haya sido? Yo necesito al
Señor Jesucristo hoy. Yo necesito este aceite hoy. es siempre asunto de ahora mismo.
Entonces debiera ser nuestra ocupación de estar preparado
para esta boda. Y la única manera que una persona
está preparado para esta boda es creerse en el Señor Jesucristo. Estás confiando en el Señor Jesucristo. Una persona que está creyendo
en el Señor Jesucristo está preparado para todo. Estás preparado para
morir. preparado para morir y preparado
para vivir. En realidad no podemos vivir
verdaderamente hasta que tengamos, no tengamos miedo de la muerte.
Y este miedo de la muerte o temor de la muerte es quitado por el
Señor Jesucristo. Cuando Él, cuando por fe, cuando
Dios nos da vida, y por fe vemos que en Cristo Jesús ya el pecado
ya pasó, el juicio ya pasó, la condenación ya pasó, ahora estamos
en Cristo Jesús, Él quitó el temor a la muerte, dice, 1 Corintios
15, 1 Corintios 15, dice allá, o muerte dónde está tu aguijón,
o sepulcro dónde está tu victoria. ya el creyente está listo para
vivir ahora sí verdaderamente en este mundo. Es entonces que podemos decir
con el apóstol Pablo, para mí el vivir es Cristo, y el morir,
qué bueno, es mejor. Es lo que estoy esperando de
todas maneras. El creyente está esperando la venida del Señor
Jesucristo. y para muchos de nosotros significa
el día de nuestra muerte. Es lo que dice allá en Tesalonicenses,
el creyente está esperando la venida del Señor Jesucristo.
O sea, nuestra esperanza, nuestro anhelo, nuestro gozo no está
aquí en este mundo. Estamos esperando cielo nuevo,
tierra nueva, y como es la única manera que vas a estar en ese
cielo nuevo y esa tierra, la carne no va a heredar La corrupción
no va a heredar la incorrupción. No vas a entrar al cielo así
como estás. Tienes que pasar por este velo
de la muerte o vas a pasar cuando el Señor Jesucristo venga y en
un momento sea transformado. Pero de todas maneras no va a
ser en la condición en que estás. Estábamos en Tesalonicenses 1 Tessalonicenses, capítulo 1,
versículo 10. Estoy hablando del creyente que
está en espera del Señor Jesucristo. Ven lo que dice el versículo
9. Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera que nos
recibiste y cómo os convertiste de los ídolos a Dios, para servir
al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual
resucitó de los muertos a Jesús, quien nos libra de la ida venidera."
Ahí está la descripción de un creyente. Está esperando la venida
del Señor Jesucristo. Pero como dije, para la mayoría
de nosotros acá, si es que el Señor no vuelve en estos días
de nuestra peregrinación aquí en este mundo, la venida del
Señor Jesucristo es cuando nosotros moramos. Esta obra, esta preparación, consiste entonces en la obra
secreta del Espíritu Santo en el creyente. La preparación,
estamos hablando de la preparación para estar en la presencia de
Dios. En Mateo capítulo veinticinco,
donde habla de las diez vírgenes y cinco de estas vírgenes eran
prudentes y cinco eran insensatas. Y las insensatas en lo externo
todas parecían igual a las sensatas, pero había una gran diferencia.
Las prudentes tenían este aceite. Sólo nosotros sabemos que una
lámpara necesita aceite para poder arder. Las insensatas no
tenían una apariencia, tenían una fachada por decir, tenían
una profesión, pero no tenían el aceite. El aceite estamos
diciendo es la obra de Dios. La obra de Dios. Una persona
puede profesar que es creyente, puede tener muchas obras como
antas quiera, pero si Dios no ha hecho algo por esa persona,
esa persona no conoce a Cristo. Puede tener una experiencia,
puede tener profesión, todas las que quiera, pero solamente
Dios hace esta obra. Noten allá en Efesios capítulo
1. Esta es la preparación. Y nosotros
debemos siempre estar preguntando. Creo yo en el Señor Jesucristo. Creo yo en el Señor Jesucristo. Si una persona no cree en el
Señor Jesucristo, esta persona, no importa qué
religión tenga, no importa qué experiencia tenga, por más bonita
que sea, Cristo en ti, dice la Palabra de Dios, Cristo en ti
es la esperanza de gloria. Efesios capítulo 1 versículo
13. en Él, en Cristo, también vosotros habiendo oído la palabra
de verdad," –dije esto anoche- Dios salva
a Su pueblo con la palabra de verdad. Dios no utiliza la mentira. Hay muchas personas que están
predicando un Cristo falso. están hablando de un Cristo,
hablan de la muerte de Cristo, hablan de la sangre de Cristo,
hablan de la necesidad de renacer, hablan de todo, tienen todos
estos mismos términos. Escuchen, si el error fuera así
tan claro, nadie se lo tragaría. Pero el error es muy sutil, muy
sutil. es la Palabra de Verdad, la Palabra
de Verdad acerca de quién es Dios. La Palabra de Verdad acerca
de quién es el Señor Jesucristo. ¿Quién es Él? La Palabra de Verdad
acerca de cómo salva a Dios a Su pueblo. La Palabra de Verdad
acerca de nosotros mismos. La Palabra de Verdad acerca de
la necesidad de que Dios haga algo por Una persona que enseña que Dios
ya hizo todo lo que Él pudo, ahora depende de ti, esta persona
no está predicando la verdad. Levanta tu mano, repite estas
palabras después de mí, y luego dice, ya eres salvo. Eso no es
lo que dice Dios en su palabra. La palabra de verdad, el Evangelio
de vuestra salvación, la persona lo oye con oídos que Dios da. Es el Evangelio de Míser, estas
son buenas nuevas para un pecador. Una persona, Cristo dijo, yo
vine a llamarlos, no vine a llamarlos justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Y habiendo creído en Él, dice,
fuiste sellados con el Espíritu Santo de la promesa. Nadie debe leer eso y creer que
que el Espíritu Santo viene a una persona después de que cree. Nadie debe leer eso y pensar,
ah, porque yo creí entonces el Espíritu Santo vino, a mí fui
sellado por el Espíritu Santo. Es porque el Espíritu Santo te
dio vida que creíste en el primer lugar. ¿Sí? Pero tú no puedes saber que tienes
el Espíritu Santo. Tú no puedes saber que tienes
el Espíritu Santo, tú no puedes saber eso si no crees primero. Tú no puedes saber que Cristo
hizo lo que hizo por ti si tú no crees en el Señor Jesucristo. Esta obra consiste entonces en
ser reconciliado con Dios por la muerte de su Hijo, el Señor
Para que nosotros estemos preparados para entrar en la presencia de
Dios, Dios tiene que estar reconciliado. Nosotros hemos ofendido a Dios,
y Dios tiene que ser reconciliado. Dios hizo la reconciliación.
Es el mensaje, el mensaje que tenemos es el mensaje de reconciliación,
en 2 Corintios capítulo 5. Todo esto proviene de Dios, nos
dice la palabra de Dios. según el Corintios capítulo 5, nota en versículo 17, y de modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto, toda
esta nueva criatura, todo lo que Dios hace, todo esto proviene
de Dios. quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo. Él hizo la reconciliación. La reconciliación habla de cuando
dos partidos que en algún entonces estaban de acuerdo, ahora hay
una ruptura, hay un quiebre en esa relación. Y cuando Dios creó
a Adán, lo creó perfecto, lo creó santo, justo. Pero Adán
desobedeció y hay esa quebrada, esa ruptura. El hombre es el que ofendió,
pero el hombre no puede restablecer, no tiene con qué restablecer
esa relación. Y peor no quiere. no quieren. Pero Dios, pero Dios, que no
va a ser vencido en Su propósito de tener a un pueblo como Su
Hijo, que Su pueblo que Él amó con amor eterno, Dios hizo la
reconciliación. Dice aquí, nos reconcilió consigo mismo
por Cristo, por la obra de Cristo, por la persona de Cristo. Él
hizo esto. Ya ven allá, esa es la obra de
Dios. A nosotros nos dio el ministerio
de la reconciliación. A nosotros nos dio el ministerio
de ir y predicar el Evangelio de esta reconciliación que Dios
hizo en Y este es el mensaje, que Dios
estaba en Cristo reconciliando consigo mismo al mundo, no tomándoles
en cuenta a su pueblo, los hombres, sus pecados. ¿A quién se los
tomó en cuenta? Se los tomó en cuenta al Sustituto,
al Señor Jesucristo. Y nos encargó a nosotros la palabra
de reconciliación. Así que somos embajadores en
nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros
o rogamos en nombre de Cristo reconciliados con Dios, al que
no conoció pecado, Dios lo hizo pecado para que nosotros seamos
hechos o fuésemos hechos la justicia de Dios. Entonces esta preparación
involucra una reconciliación, involucra ser regenerado por
el Espíritu Santo, siendo regenerados, significa tener a Cristo en cada persona. Cristo en vosotros
es la esperanza y gloria. Significa ser dado vida, significa
ser trasladado del reino de tinieblas al reino de su Hijo Amado. Nuestra
comunión es con el Padre y con el Hijo, dice allá la primera
de Juan. Tenemos comunión con Dios. Y
significa también estar deleitado de disfrutar de Dios. Nadie debe
pensar que en este mundo, en este mundo que las cosas de Dios
le son hartas, no las soporta, que de repente cuando muere,
allá en el cielo va a tomar gusto por las cosas de Dios. Nadie
debe pensar esto. Este gusto lo da Dios aquí en
la tierra. Si una persona no está a gusto
en las cosas de Dios aquí en este mundo, no lo va a experimentar
en el cielo. Entonces la pregunta es esta,
estoy preparado, estoy creyendo en el Señor Jesucristo, estoy
esperando su venida. Algunos ni siquiera hacen una
profesión, nunca pretenden. Otros tienen una profesión pero
no tienen amor a Cristo y a sus hermanos. Algunos dicen que confían
en Cristo pero en realidad confían en su confianza. Yo tengo mucha
fe. Yo tengo mucha fe. ¿Están confiando en su fe? Confían en que se arrepintieron.
En fin, confían en sus obras porque hacen de la fe misma una
obra. Hacen de la fe misma. En resumen,
no confían en Cristo. Y si una persona no tiene amor,
por Cristo, el amor que Dios derrama en el corazón, esa persona
sea anatema cuando el Señor Jesucristo vuelva. Estas personas que parece
que están preparadas no tienen aceite, no tienen el aceite interno
para mantenerlas brillando. Esta entrada a la que son recibidas
las vírgenes que tienen este aceite, las personas del pueblo
de Dios, es una entrada como dije, es una entrada inmediata. Inmediata. Cree en el Señor Jesucristo,
y se la sabe. No tienes que salir de este edificio
y pasar por una larga experiencia. Si en este momento Dios milagrosamente, misteriosamente,
te da vida, y tú crees estás preparado. Estás preparado. No te falta nada. Es una entrada
inmediata. Es una entrada gloriosa para
estar siempre con el Señor. Y es una entrada íntima. Gozo,
nos dice la Palabra de Dios, a tu diestra hay delicias para
siempre. La segunda cosa, y voy a apurarme
aquí, La segunda cosa, quiero que consideremos a estas que
son llamadas aquí en este texto insensatas, insensatas y su exclusión. ¿Por qué son llamadas insensatas?
¿Por qué son llamadas insensatas? Estas personas que oyen la Palabra
de Dios, oyen la Palabra de Dios, pero
no vienen. El Señor Jesucristo dijo, el
que oye mis palabras y no las hace, es decir, el que oye el
Evangelio y no cree en el Señor Jesucristo, es lo que está diciendo.
Yo le compararé a un hombre insensato. Allá en Mateo capítulo 7. Cualquiera pues que me oye estas
palabras y las hace, es decir, hoy es el Evangelio y las haces
que es hacer las palabras esta es la voluntad de Dios que creáis
el que él envió cree en el Señor Jesucristo le compararía a un
hombre prudente que edificó su casa sobre la roca descendió
lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella
casa y no cayó porque estaba fundada sobre la roca estaba
fundada sobre Cristo creyó en Cristo Jesús. Su alma
eterna está depositada. El apóstol Pablo dijo, yo estoy
confiado, estoy seguro de esto, que Él es poderoso para guardar
mi depósito hasta aquel día. Pero cualquiera que me oye estas
palabras y no las hace, venid a mí todo el que está trabajado
y cargado, yo os haré descansar. Hoy es esa palabra. Hoy es que
en Cristo Jesús hay perdón de pecados. Hoy es que en Cristo
Jesús Dios ha hecho la reconciliación. Hoy es que en Cristo Dios dio
a Su Hijo a morir en la cruz del Calvario para dar Su vida,
para pagar el pecado de Su pueblo y para establecer justicia aquí
en la tierra. ¡Cree en el Señor Jesucristo! y oye esas palabras y dice bueno yo creo que voy a seguir en mi
propia religión oigo eso pero oigo que es por gracia pero me
parece muy fácil eso, no, no puede ser me parece muy fácil,
no puede ser que es solamente creer en el Señor Jesucristo
seguramente tengo que aportar algo y porque no cree y quiere
aportar algo, no viene al Señor Jesucristo. Cualquiera pues que
me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre
insensato que edificó su casa sobre la arena. Él también edificó,
pero su casa sobre arena. Y descendió, o viene la prueba,
viene la lluvia, vienen los ríos, soplaron vientos, con ímpetu
y cayó al contra de esta casa y cayó y fue grande su ruina. Va a venir y aunque todos los
días en este mundo permanezca, va a venir por fin el día del
juicio. Y el único que va a permanecer
en el día del juicio es esa persona que está confiando únicamente
en Cristo Jesús. Y cuando terminó Jesús estas
palabras la gente se admiraba de su doctrina. grande es la
ruina. Las personas que están preparadas,
las personas que no están preparadas, consideremos su ruina. Son llamados insensatos porque no creen, no obedecen. ¿Acaso no sabían que tenían que
tener aceite? ¿Acaso no sabían que tenían que
tener aceite en sus lámparas? ¿Acaso no se ha predicado que
tienes que nacer de nuevo? Claro, tú no puedes hacer nada
para hacerte nacer de nuevo. No podemos hacer nada para hacer
esta obra. Pero puedes reconocer si Dios
te da el entendimiento, puedes reconocer que no puedes hacer
nada, puedes reconocer que no puedes hacer nada y reconociendo
que no puedes hacer nada puedes empezar a clamar a Dios, Señor
den misericordia de mí. Esta falta de preparación era
la ausencia de esto esencial interno que hace que la lámpara
brille. había hecho preparación en muchas
cosas, pero no tenía el Espíritu Santo en ellos. Tenían nombre
de ser vírgenes, tenían nombre de ser vírgenes,
pero no eran. Tenían lámparas, tenían antorchas,
entonces en todo lo externo parecía que eran verdaderas vírgenes. En todo lo externo una persona
puede tener religión, puede tener membresía en la iglesia, puede
tener sus obras y todas estas cosas, pero si no cree en el
Señor Jesucristo, si no tiene el amor de Dios derramado en
su corazón, el apóstol Pablo dijo, ¿de qué sirve si hablo
con lengua de ángeles? ¿de qué sirve si puedo profetizar?
¿de qué sirve si tengo todas estas cosas y no amo? Si no tienes
el amor de Dios derramado en tu corazón, si no tienes el Espíritu
Santo. Vinieron estas insensatas, nos dice aquí, dijeron a las
prudentes, versículo ocho, dadnos de vuestro aceite, porque nuestras
lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron
diciendo, para que no nos falte a nosotros y a vosotros, id más
bien a los que venden y comprad para vosotros mismos. yo no puedo
darte mi aceite, y tú no puedes darme tu aceite.
Cada uno que tiene la gracia de Dios, tiene exactamente lo
que necesita. A los que tienen más gracia,
no les sobra, y a los que tienen poca gracia, no les falta. Tienen exactamente lo que necesitan.
No tengo una superabundancia, yo no puedo transferir lo que
Dios me ha dado a mí. Yo puedo decir a las personas,
anda, anda el Señor Jesucristo, ve a Él, ve a Él. Vamos a ir a un texto más y voy
a terminar. Isaías capítulo cincuenta y cinco. Isaías cincuenta y cinco. Aquí
la voz de Dios a todos los sedientos. ¿Tienes sed? ¿Necesitas? Necesitas
al Señor Jesucristo. ¿Tienes sed y hambre de justicia?
¿Sed de aceptación con Dios? Esto estamos hablando, venir
a las aguas. Y a los que no tienen dinero,
¿no tienes aceite? ¿No tienes con qué comprarlo? venir comprar y comer, venir
comprar sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis
el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no
es salsa? Oídme atentamente y comed el bien y se deleitará vuestra
alma con grosura. Ve al Señor Jesucristo. Él es
el que da gratuitamente la salvación es de Dios. Bueno, las personas
que no creen, no vienen al Señor Jesucristo van a oír esto, apartaos
de mí, apartaos de mí. Nunca os conocí,
nunca os conocí. Pero la persona que cree en el
Señor Jesucristo va a tener una entrada gloriosa. Acepto delante
de Dios. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.