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Cody Groover

El Valle de Turbacion

Joshua 7
Cody Groover • February, 13 2011 • Audio
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Cody Groover
Cody Groover • February, 13 2011
What does the Bible say about sin?

The Bible teaches that sin is a fundamental issue that makes us guilty before God, as seen in Romans 3:23.

The Bible presents sin as the source of our guilt and turmoil before God. In Romans 3:23, it states that 'all have sinned and fall short of the glory of God,' showing that every person is accountable to God's perfect standard. Sin manifests itself not just in our actions but in our nature, which was corrupted by Adam's sin. This inherent sinfulness leads to feelings of guilt, as we recognize our rebellion against God’s law, which serves as a mirror reflecting our true condition before Him. Therefore, understanding sin is crucial for grasping the need for salvation and the role of Christ as our Savior.

Romans 3:23, James 1:14-15

How do we know that God's justice demands payment for sin?

God's justice demands payment for sin as evidenced in Romans 6:23, where it is stated that 'the wages of sin is death.'

The justice of God requires that sin be adequately punished, a theme thoroughly expressed in Scripture. Romans 6:23 articulates that 'the wages of sin is death,' highlighting that sin incurs a debt that must be satisfied. God’s righteousness cannot overlook sin; it necessitates that justice is served. This demand is further exemplified in instances like the flood and God's judgment upon Sodom and Gomorrah. The ultimate demonstration of God’s justice is found in the cross of Christ, where He bore the punishment for sin, satisfying divine justice while extending grace to His people. Therefore, understanding this aspect of God’s character is vital for recognizing the work of Christ in our salvation.

Romans 6:23, Genesis 6:5-7

Why is Jesus' sacrifice necessary for our salvation?

Jesus' sacrifice is necessary to satisfy God's justice and to cleanse us from our sin, as shown in Hebrews 1:3.

The necessity of Jesus' sacrifice arises from the requirement that sin be addressed if we are to be reconciled with God. Hebrews 1:3 states that 'He made purification for our sins,' indicating that through His blood, Christ provides the means of atonement. This purification is not merely external but transformative, changing our status from guilty to justified before God. Jesus' death serves as our substitute, absorbing the wrath of God that was due for our sins. Therefore, His sacrifice is the only satisfactory solution for humanity's sin problem, allowing us to be accepted by a holy God.

Hebrews 1:3, Romans 3:25

Sermon Transcript

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Este mensaje podríamos titularlo
el valle de turbación. Este mundo es un mundo de turbación. Estamos en el valle de la sombra
de la muerte. Es un mundo de turbación. Este valle tomó su nombre turbación
por precisamente lo que pasó en esta ocasión cuando después
de que Jehová había entregado la tierra a los israelitas y
ellos pasaron y la primera ciudad a la que llegaron era la ciudad
de Jericó y ellos el Señor dio gran victoria sobre la ciudad
de Jericó y después de esta ciudad de Jericó estaba esta pequeña
ciudad que se llama Ahí, H-A-H-I, una pequeña ciudad y le dieron
consejo a Josué, no vayan a subir todos, son pocos, con pocos hombres
los podemos derrotar y subieron ellos a la batalla en contra
de ese pueblo de Ahí y les hicieron dar la vuelta, les hicieron dar
la espalda los israelitas tuvieron que correr, mataron a 36 tuvieron
que correr y ahora esta noticia seguramente iba a correr por
toda la nación o por todo el mundo y todos tomarían ánimo
en contra del pueblo de Israel después de oír si ustedes recuerdan
lo que dijo Raab la ramera allá en Jericó Ella dijo que la fama
había salido por todo el mundo y el corazón les había desvanecido,
no tenían ánimo para pelear. Y ahora con esta derrota, con
pocos hombres en contra del pueblo de Israel, esto era muy malo
y un gran desánimo. No podían pelear en contra de
sus enemigos. Hay una lección aquí muy importante. La victoria es del Señor Jesucristo. La victoria es de Él. Y Él es
el que da la victoria a Su pueblo. Pero si nosotros quitamos los
ojos del Señor Jesucristo y tratamos de salir en contra de un enemigo,
aunque sea parezca que es un enemigo pequeño, vamos a tener
que dar la espalda y correr de Él, porque no podemos nosotros.
El pecado ya está en nosotros. no requiere de un gran enemigo,
el pecado ya está en nosotros. Bueno, este pecado de Acán que
hizo allá, ¿cuál era el pecado de Acán? Dios le dio un mandamiento
al pueblo de Israel, que cuando entraran allá a Jericó, que todo
había de ser destruido, estaba todo bajo la maldición de Dios.
todo estaba, no debían de guardar nada, no debían tomar nada o
despojar nada para su propio uso. Y Dios les dijo, no vayas
a tomar nada de ella, todo ha de ser destruido. Y ellos fueron
advertidos en contra de solamente Rahán y su familia eran de ser
preservados o guardados. y esto es una figura de la salvación
que es por medio de la fe en el Señor Jesucristo pero este
hombre Acán entró allá y entró a una tienda una casa allá en
Babilonia, perdón en Jericó y vio allá un manto babilónico y vio
un lingote de oro vio dinero allá y él tomó esto y fue y lo
escondió debajo de la tierra, lo escondió tienda allá en Israel
y lo escondió. Vemos aquí una descripción en
el versículo 21 de Josué, capítulo 7, versículo 21, si quieren ver
allá. Dice, esta es la palabra de Acán, él dice, vi entre los
despojos un manto babilónico, muy bueno, y doscientos ciclos
de plata y un lingote de oro de pesos cincuenta ciclos. lo
cual codicié y tomé." Noten esos tres pasos, ¿verdad? Ahí está una figura de nuestros
padres, Adán y Eva, ¿se acuerdan? ¿Se acuerdan de Adán y Eva cuando
Dios dio ese mandato también a toda la humanidad de nuestro
padre Adán? Él era la cabeza representante
federal de toda la raza humana y Dios le dio ese un mandato.
De todo el fruto del huerto puedes comer, pero del fruto de la ciencia
del bien y el mal no comerás, porque el día que comieres ciertamente
morirás. Y vino Satanás, vino la serpiente
y engañó a Eva. Pero las palabras de Eva son
las mismas. Vi el fruto que era codiciable
y bueno y lo tomé. Las tres mismas palabras. Utiliza,
vi, codicié y tomé. es una figura y toda la raza
humana estaba bajo ese mandato de obediencia a Dios y cuando
Adán pecó cuando Adán pecó todos nosotros pecamos en Adán llegamos
a ser constituidos pecadores si quieren ver eso allá en Romanos
capítulo 5 todos nosotros somos pecadores
por hecho Pero la razón por la cual somos pecadores por hecho
es que somos pecadores por naturaleza. Hacemos lo que hacemos porque
somos pecadores. En otras palabras, una persona
no roba para ser ladrón, sino que roba porque es ladrón. Una
persona no mata porque es homicida, una persona no mata para convertirse
en homicida, una persona mata porque es homicida, el pecado
está adentro, el pecado está en el corazón, ahí está la fuente
de toda la maldad, de lo interior, de la fuente, y aquí en Romanos
capítulo 5 versículo 12 nos dice, por tanto como el pecado entró
en el mundo por un hombre, ahí está, Adán, por un hombre, y
porque él pecó vino la muerte. Así la muerte pasó a todos los
hombres por cuanto todos pecaron. La evidencia de que todos son
pecadores es que todos mueren. Todos mueren. Hasta los niños
que no han cometido el pecado a la similitud de Edad también
mueren. Hasta los bebés. ¿Por qué? Por
el pecado de Edad. Somos pecadores por naturaleza. Ahora, todo el mundo estaba bajo
ese pacto en Adán, y también todo Israel, todo el pueblo de
Israel estaba bajo ese mandato que Dios le dio. Si quieren verlo
allá en Josué capítulo 6, es una página antes donde estamos
viendo Josué 6, versículo 17. Josué está diciendo aquí, será
la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en
ella. Solamente Raab la ramera vivirá con todos los que estén
en casa de con ella por cuanto escondió a los mensajeros que
enviamos. Ese era el mandato. Y porque
Acán tomó este manto babilónico, y este lingote de oro y esta
plata, todo el pueblo de Israel estaba bajo la templa. Todo el
pueblo de Israel estaba bajo la maldición. Bueno, ya sabemos
la historia. Allá en Josué capítulo 7, Dios
le dijo, quítale el anatema de ti. Y sacaron a Josué, perdón,
sacaron a Acán y a su familia, sus hijos, sus hijas, sus ganados,
todo lo que tenía, lo apedrearon y después los quemaron y amontonaron
piedras sobre aquel lugar. Y se llama hasta el día de hoy,
el valle de acor, que es el valle de turbación. Tres cosas quiero
que consideremos acerca del pecado. Tres cosas quiero que consideremos
acerca del pecado. La primera cosa es esta, el pecado
es lo que nos turba. El pecado es lo que nos turba. El pecado nos hace culpables,
el pecado nos nos hace culpables, nos hace
culpables sentimos culpa. Todos nosotros hemos hecho algo
malo, hemos hecho algo a alguien o hemos dicho algo a alguien
y nos sentimos culpables por esto. Sentimos culpa por algo
malo que hemos hecho. La ley de Dios nos muestra nuestra
culpa. La ley de Dios fue dada para
esto, para cerrar nuestra boca delante de Dios. Y cuando la
ley de Dios es utilizada en esa manera, está bien usada. La ley
de Dios nunca fue dada para salvar a un hombre. La ley de Dios nunca
fue dada como precepto o como base de la justicia de una persona
delante de Dios. La ley es, por decir, un espejo. Es un espejo que nos muestra
quién somos delante de Dios. Para que nosotros, si nosotros
varias veces me ha pasado a mí, no sé a ustedes, pero se despierta
uno en la mañana, todavía hay oscuridad y no hay luz y va delante
del espejo y no hay luz y pues uno no se puede ver la reflexión
de la cara, parece que todo está bien, pero cuando enciende la
luz cuando enciende la luz, entonces dices, uh, ¿quién es esa persona
que me está mirando? vemos nuestra reflexión y dices,
ah, hay que hacer un arreglo acá nos muestra quién somos. La ley de Dios nos muestra quién
somos delante de Dios cuando el Espíritu Santo enciende la
luz, la luz del Evangelio, de la gloria de Dios en Cristo Jesús.
Cuando vemos el Evangelio, Cristo Jesús, y el Espíritu Santo enseña
a la luz de la verdad de quién es Él y quién somos nosotros,
entonces vemos que no somos tan buenos como creemos. Entonces
es que sabemos que somos pecadores. Pero antes de esto el hombre
se justifica a sí mismo de esta manera. Dice, bueno, sé que he
hecho algunas cosas malas, pero no soy tan malo como esa persona
que está allá. Ese sí es malo para que veas.
Tengo unos errores. Estaba yo hablando con una señora
el otro día, muy amable, pero ella me habló de cuando le hablaba
yo del pecado, ella me dice, pues yo tengo errores, errores,
es solamente eso, son errores nada más, no es error, es pecado,
es el pecado, es el pecado lo que nos turba, el pecado nos
hace culpables y la ley de Dios nos muestra esto, quiero que
vean allá en Romanos capítulo 3, en Romanos capítulo 3 no hay persona justa, no hay
persona buena delante de Dios delante de los hombres todos
nosotros parecemos cuando te vayas a comparar con una persona
no te vayas a comparar con alguien mejor que tú busca alguien que
pienses que es cuando menos a la misma pero no mejor que tú vas
a salir mal y es lo que hacemos pero eso equivale a un gusano
comparándose con otro gusano al caso, los dos son gusanos
pero no se trata de compararnos con uno con el otro, se trata
de qué es lo que dice Dios acerca de nosotros, allá en Romanos
capítulo 3 el apóstol Pablo dice en versículo 9, que pues somos
nosotros mejores que ellos ¿Tú que has creído en el Señor
Jesucristo eres mejor que otro? ¿Es mejor que otro por eso has
creído? No. Si algo te ha enseñado el Espíritu
Santo es que en tu estimación eres peor que otros. Eres peor
que otros. ¿Somos mejor que ellos? En ninguna
manera. Pues ya hemos acusado a judíos
y a gentiles que todos están bajo pecado. Como está escrito,
no hay justo ni a uno. No hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, aun así hicieron
inútiles. No hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto su garganta,
con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies apresuran para derramar
sangre. quebranto y desventura hay en
sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de
Dios delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que
la ley dice, lo dicen los que están bajo la ley, para que toda
boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
Ahí está. Todos nosotros, para que la boca
sea tapada, ya no hay pretextos, no hay excusas, yo soy el pecador. El pecado es lo que
nos turba, nos hace culpables, o sea, nos muestra que somos
culpables, somos culpables de rebelión y desobediencia a Dios. Ahora, la ley nos muestra esto,
y el pecado trae dolor y tristeza. Todo dolor y tristeza en el mundo
es por causa del pecado. Cuando a cambio cuando Acán vio
lo que su pecado había causado a su familia, a todos sus hijos,
sus hijas, él sintió dolor y tristeza. Todo el dolor y tristeza en el
mundo es por causa del pecado. ¿Y saben qué? Estamos en este
mundo ahora, estamos bajo esta maldición del pecado y no va
a ser quitada hasta que se ha quitado la causa. el pecado mismo. Un día tenemos
esta esperanza y esta promesa, allá en el cielo no habrá más
tristeza y no habrá más dolor. ¿Saben por qué? La causa de la
tristeza y la causa del dolor no está allá. En este mundo el
creyente ha sido justificado. El creyente delante de Dios no
tiene pecado. ha sido justificado, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Su pecado
ha sido juzgado y ha sido condenado, ha sido clavado en la cruz del
Calvario delante de Dios. Y todavía, pero todavía estamos
en esta carne, y todavía estamos en esta carne, y esta carne no
puede agradar a Dios. Todavía tenemos pecado. El que dice que no tiene pecado,
le hace a él mentiroso. Tenemos pecado. Pero cuando esto
se ha quitado, es decir, cuando el creyente cierre los ojos aquí
en la tierra y se ha puesto allá en el sepulcro, o sea que ya
sea que venga el Señor Jesucristo en aquel día y todos sean transformados,
los que queden, los que son del Señor, sean transformados en
un abrir y cerrar de ojos, cuando todos lleguemos allá a la gloria,
su pueblo, no va a haber más dolor y no va a haber más tristeza
¿por qué? porque no hay pecado en la presencia
de Dios no hay pecado el pecado nos trae la culpa, el pecado
trae dolor y tristeza y la tercera cosa que vemos bajo este primer
encabezado que nos turba el pecado, nos turba el pecado es... trae
castigo trae castigo nos hace culpables, trae dolor y tristeza
y trae castigo. Como vemos allá en este texto,
fueron apedreados la familia de Acán allá en Acor, fueron
apedreados y fueron quemados. La razón por esto es que Dios
es justo. Dios es justo. Dios dice en Su
Palabra, y es aquí en el capítulo 18, versículo 4, el alma que
pecare ciertamente morirá. El alma que pecare ciertamente.
La paga del pecado, dice Romano 6, 23, es muerte. La paga del pecado. Dios es Dios
justo. Ah, pero qué me dices de que
Dios, yo sé que Dios es amor. Sí, en verdad, Dios es amor. Pero Dios no es amor, escuchen
esto, Dios no es amor a expensas de su justicia o de su santidad.
Dios es santo. Dios es santo, santo. Dios es luz, luz a la que no
puede acercarse un hombre sin que sea perfecto, tan justo como
Dios mismo. Y nosotros somos pecadores. ¿Cómo
podemos nosotros entrar a la presencia de Aquel que es luz
inaccesible? ¿Cómo podemos entrar delante
de la presencia de Aquel que es fuego consumidor y no ser
consumido nosotros? Dios es justo. Dios es amor. Pero el amor de
Dios se encuentra únicamente en Su Hijo, el Señor Jesucristo,
y los que estén en Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús, Dios es
fuego consumidor. Solamente hay salvación en el
Señor Jesucristo. solamente en Él. No hay otro
camino. Cristo Jesús dijo, yo soy el
camino, la verdad y la vida, y nadie envía al Padre sino por
mí. Él es el único, el único camino,
la única manera que nosotros, pecadores, podemos venir delante
de Dios y no ser consumidos. Dios es justo. Dios es justo. y su justicia demanda satisfacción. Su justicia demanda satisfacción. El diluvio, el diluvio testifica
que Dios es justo. ¿No es así? Dios vio que la maldad
de los hombres era de continua solamente mal. Y Dios dijo, voy
a destruir toda la humanidad. Fíjense en esto ahí en Génesis
capítulo Génesis capítulo 6 dice Dios y recuerden esto, lo que se dice
aquí lo que se dice aquí es verdad de todo el tiempo de todo el
tiempo y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra y que todo designio de los pensamientos del corazón
de ellos era de continuo solamente el mal. ¿Dónde estaba el pecado?
En el corazón de ellos. Y era de continuo solamente el
mal. ¿Y qué tal los pensamientos buenos?
Todavía son malos. Es que Dios no puede aceptar
la buena intención. Dios no puede aceptar el buen
intento. Dios requiere perfección. para que haga satisfacción a
Dios, sólo Dios puede hacer eso. Es por eso que Dios envió a Su
Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, el Dios hombre,
y Él sí pudo satisfacer las demandas de la justicia de Dios santo
y justo. Él sí pudo establecer rectitud
y justicia aquí en la tierra como un hombre. Él sí pudo creer
a Dios con fe perfecta. Él sí honró a Dios. Estableció
la ley. Pero Dios vio que la maldad era
de continuo solamente el mal de todos los hombres, como leímos
allá en Romanos capítulo 3. No hay justo ni hay uno, no hay
quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron
a uno y se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno. Es
lo que Dios dice. y si no fuera por la gracia de
Dios en Cristo Jesús, por ese pacto eterno de la gracia que
Dios hizo consigo mismo, el propósito que Él tuvo consigo mismo de
salvar a un pueblo de la raza caída de la humanidad, si no
fuera porque ese pacto ya estaba establecido en la eternidad antes
de la fundación del mundo. Ese es el pacto eterno de la
gracia donde el Señor Jesucristo acordó con Dios el Padre, el
Hijo acordó con Dios el Padre de ser el representante, el aval,
el sustituto, el responsable delante de Dios su Padre por
ese pueblo. Así es que cuando su pueblo cayó
en Adán, ya estaba el representante allá de quien Dios el Padre iba
a exigir paga. de quien Dios el Padre exigió
paga, de quien Dios el Padre recibió paga, de quien Dios el
Padre está satisfecho, del Señor Jesucristo. Todos nosotros somos
representados en Adán, pero Cristo Jesús tiene un pueblo que Él
representa de entre el pueblo, de entre toda la humanidad. Este
pueblo que Él representa es salvo con salvación eterna. ¿Por qué?
Por lo que Él hizo. por lo que Él obedeció. Él restableció
rectitud aquí en la tierra y luego fue a la cruz del Calvario y
pagó su deuda delante de Dios. La única razón, si ustedes leen
aquí en Génesis 6, donde dice que, dice versículo 8, Pero no he
hallado gracia ante los ojos de Jehová. Esa es la única razón
que la raza humana no fue destruida. Cuando Adán y Eva pecaron, Dios
dijo, el día que comieres ciertamente morirás, y la única razón porque
el mundo continúa aún ahora, hoy día, es porque el Señor Jesucristo
todavía tiene Su pueblo, que ha de ser traído a Él, y Él no
va a ser derrotado en ese propósito. de salvar a todo su pueblo. La
razón de la existencia de este universo es el Señor Jesucristo
está sacando a su pueblo aquellos que Dios el Padre le dio. Y cuando
ese último por el cual el Señor Jesucristo dio su vida, se ha
traído al conocimiento de Dios en Cristo Jesús, este mundo será
acabado. El universo será envuelto. Viene la gloria. Noé halló gracia, y esta gracia
que halló Noé, nos dice allá el apóstol Pablo hablando, le
fue dado antes de la fundación del mundo, la gracia en Cristo
Jesús, que nos fue dada antes de los tiempos de los siglos. El diluvio, me desvía allá un
poco, pero el diluvio testifica del juicio de Dios. Cayó el juicio
de Dios contra Sodoma y Gomorra. Eso testifica del juicio de Dios,
de la severidad, de la ira de Dios, porque Dios es santo, Dios
es justo. Pero hay todavía un lugar más
donde se testifica más claramente de la justicia de Dios, y es
ahí en la cruz del Señor Jesucristo. La cruz del Señor Jesucristo
testifica que Dios es justo. La razón por la cual el Señor
Jesucristo murió, porque Dios es justo. y Dios no puede recibir
a ninguna persona en Su presencia sin recibir satisfacción por
el pecado. Y el Señor Jesucristo, como representante
de Su pueblo, y por haber llevado el pecado de Su pueblo en Su
propia carne, Él sufrió el castigo que yo merecí. Si tú crees en
el Señor Jesucristo, si eres uno de los Suyos, Él sufrió el
castigo que tú debiste sufrir. Él sufrió el castigo que tú debiste
sufrir y la separación que tú debiste sufrir por toda la eternidad
en el infierno, Él lo sufrió allá en la Cruz del Calvario,
porque Dios es justo, Dios es justo, Dios es santo. Allá en
la oración de nuestro Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario, Él dijo,
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué
estás lejos de mi clamor? y la respuesta es porque tú eres
santo. Tú eres santo. Ahí está la razón. Y Dios no
escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó, nos dice
allí la palabra de Dios. Lo entregó. Lo entregó a la cruz
del... fue... Dios sacó, por decir así,
la espada de la justicia y se vengó del pecado de su pueblo
en el cuerpo del Señor Jesucristo. Él murió en lugar de su pueblo. tiene que ser castigado. Bueno,
Dios es justo, Dios es justo. Ahora, la segunda cosa es esto, debemos
estar seguros, el pecado nos turba, ese es el primer punto.
El segundo punto es esto, debemos estar seguros de esto, que el
pecado va a ser descubierto. todos nosotros podemos poner
fachada y de hecho lo hacemos ponemos fachada y queremos hacer
eso por cierto no quiero que vean lo malo que soy así es que
pongo fachada te está yendo mal en un día o algo así te preguntan
¿cómo estás? ah bien pero estás lleno de molestia adentro ¿no
les ha pasado a ustedes? a mi si pones fachada y dices
no quiero darle problema pero saben que A Dios no lo podemos
engañar. Al hombre lo puedes engañar y
puedes salir con ventaja en engañarlo. Se puede salir con ventaja en
engañarlo. Lo hacemos todo el tiempo. Seamos
honestos. El joven que quiere conquistar
a la novia pone su fachada y no le muestra todo como es. Y también
la novia cuando antes de que se case, no le muestra todo al
novio hasta después que se case, ¿verdad? Bueno, hemos fachado.
Bueno, pero delante de Dios, Él ve quién
somos. Y debemos estar seguros de esto,
que todo pecado será descubierto un día. En este mundo, una persona
puede parecer muy, muy piadosa, puede parecer que tiene mucha
un pilar de la comunidad, una persona muy moral de hecho los
fariseos allá en el tiempo de nuestro Señor Jesucristo eran
hombres muy morales pilares de la comunidad, nadie podía señalarlos
y decirles estás pecando Pablo dijo eso de sí mismo, nadie podía
decirme estás quebrando esta ley Pablo y eso no era una él
no estaba simplemente hablando por hablar esa era la vida de
ellos y muchas personas son muy podríamos decir como dice el
hombre buenas, gente buenas pero delante de Dios el pecado va
a ser descubierto un día se acuerdan el Señor Jesucristo dijo que
muchos me dirán aquel día Señor, Señor y dirán todas las cosas
buenas que hicieron en el nombre del Señor predicamos en tu nombre
echamos fuera demonios en tu nombre hicimos esto y esto y
lo otro y el Señor Jesucristo les dice entonces les declararé
apartados de mí hacedores de maldad entonces las cosas buenas
que ellos dijeron eran maldad delante de Dios pero allá en
Apocalipsis capítulo 20 nos dice que van a ser abiertos los libros
van a ser abiertos los libros versículo 14 dice perdón versículo Versículo 11. Y vio un gran trono blanco al
que estaba sentado sobre él el Señor Jesucristo, el Juez del
Universo. Desde delante del cual huyeron
la tierra y el cielo, en ningún lugar se encontró para ellos.
Ya no hay tierra, ya no hay cielo, ya no hay tiempo. Y vio a los
muertos grandes y pequeños de pie ante Dios. Y los libros fueron
abiertos. y de estos libros van a ser juzgados
todos los que no creyeron. Y otro libro fue abierto, el
cual es el libro de la vida, y fueron juzgados los muertos. Noten allá, está hablado de los
que no creyeron en el Señor Jesucristo. Ellos son los muertos. El que
cree en el Señor Jesucristo tiene vida eterna y no morirá. De ellos está hablando. Está
hablando de los que no creyeron. fueron juzgados los muertos por
las cosas que estaban escritas en los libros según sus obras. ¿Quieres ser juzgado delante
de Dios? ¿Vas a ser juzgado delante de
Dios por tus obras? Tus obras no te van a cubrir.
Tus obras no te van a salvar, ya que por las obras de la ley
ningún ser será justificado delante de Dios, dice el apóstol en Romanos. Yo no quiero ser, el apóstol
Pablo dijo, yo no quiero ser hallado en mi justicia, yo quiero
ser hallado en la justicia de Dios, la justicia que es de la
fe de Dios, la fe del Señor Jesucristo. Esa es la justicia en la que
yo quiero ser hallado. No hables de mi bondad, no hables
de mi justicia, habla únicamente de la justicia del Señor Jesucristo. Si yo soy hallado en Él, soy
salvo, pero si estoy hallado fuera de Él, ahora sí traemos
Se abren estos libros, y vamos a ver, eso que dices que es buena
obra, es mala obra. Y todo pensamiento, y toda palabra
necia, y todo va a ser sacado. Se van a ser juzgados cada uno
según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron
lanzados al lado del fuego. Esta es la segunda, la muerte
segunda. Y el que no se halló inscrito
en el libro de vida fue lanzado al lado del fuego. la Libra de
Vida del Cordero, ahí están escritos los nombres, los nombres del
pueblo del Señor Jesucristo, y no hay ninguna condenación
para ellos. Está en blanco, está en blanco, porque no tienen pecado
delante de Dios, Él los ha hecho perfectos. Bueno, el pecado va
a ser descubierto, y Dios va a descubrir o va a exponer el
pecado de cada uno y será expuesto. Si yo tengo un pecado en aquel
día, tendré que ser condenado por toda la eternidad. Sabían que no existe el pecado
grande y el pecado chico, ¿verdad? Eso es invento de hombre. Mentirita.
No existe eso. Todo pecado es cometido contra
Dios que es infinitamente santo y requiere de una paga infinita.
El pecado, aquí está la tercera cosa. El pecado nos turba, el
pecado va a ser expuesto, el pecado va a ser expuesto, y la
tercera, el pecado tiene que ser expiado, tiene que ser quitado. Para que podamos estar delante
de la presencia de Dios, el pecado tiene que ser quitado. Nuestra culpa tiene que ser quitada. Nuestro pecado tiene que ser
citado. ¿Cómo se puede hacer esto? ¿Cómo
se puede hacer esto? ¿Cómo se puede separar? ¿Has
oído de esto? Dios odia el pecado, pero ama
al pecador. ¿Cómo está separando el pecador
del pecado? No se puede. Dios aborrece el
pecado, pero ama al pecador. No dice eso la palabra de Dios.
No dice eso la palabra de Dios. ¿Cómo puede separar el pecado
del que lo comete, el pecador? Uno no puede separar el uno del
otro. Por ejemplo, eso que estaba maldecido,
o eso que estaba maldito allá en la tierra de Israel, estaba
allá en la... lo que estaba... lo que era un
atema fue encontrado debajo de la tierra, escondido, en la tienda
de acá, pero ¿dónde fue hallado el pecado? En el corazón de acá,
en el corazón de acá. Dios está en contra del pecado
y en contra del pecador, y solamente la sangre de Jesucristo nos puede
limpiar de nuestros pecados y hacernos a nosotros justos. no solamente
limpiar o quitar el pecado, sino que también hacernos a nosotros
justos delante de Dios. En Hebreos capítulo 1 versículo
3 nos dice que el Señor Jesucristo hizo esto mismo, Él purificó
a Su pueblo. En Hebreos capítulo 1, habiendo
hecho la purificación por nuestros pecados. Dios, dice
Hebreos 1.1, dice, Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos
postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó
heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. El
cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma
de su substancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra
de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados
por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en
las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó
más excelente nombre que ellos." Él hizo la purificación. Él es
el que puede, no solamente quitar tu pecado, pero darte una nueva
naturaleza. Dios no simplemente está blanqueando
lo por fuera vamos a a limpiar la ciudad porque llega alguien
que queremos y ahí queremos impresionar a alguien, vamos a pintar la
ciudad de blanco, Mérida es la ciudad blanca, pero no ha cambiado
nada por dentro por decir así sigue siendo igual, pero está
pintado de blanco, hacemos lo mismo con nuestras casas o queremos
que sea, no ha cambiado nada por dentro pero pintamos y parece
todo más bonito pero Dios no solamente pinta por fuera y deja
adentro lleno de huesos de hombres muertos. Dios quita el pecado
de su pueblo y Dios pone una nueva naturaleza, un nuevo corazón,
un nuevo espíritu, una nueva persona, nueva criatura creado
en Cristo Jesús. Sólo Dios puede hacer esto. El creyente en Cristo Jesús todavía
tiene este hombre viejo este hombre natural pero es una nueva
criatura Dios ha puesto un nuevo espíritu en el corazón y todavía
tenemos esta batalla en la carne todavía tenemos esta batalla
en la carne pero la sangre del Señor Jesucristo nos limpia de
todo pecado dice eso en 1 Juan 1, versículo 7 si andamos en
luz como Él está en luz tenemos comunión unos con otros y la
sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Ya se está acabando
mi tiempo, pero ¿saben? Si andamos en la luz como Él
está en la luz, tenemos comunión unos con otros. ¿Saben qué significa
eso? Si yo estoy andando en la luz de la verdad, de lo que Dios
ha revelado acerca de mí, entonces no estoy pretendiendo contigo
de ser algo que no soy. ¿Verdad? Los fariseos siempre
están mirando abajo a la gente, yo soy mejor que tú, juzgando
a la persona, yo soy mejor que tú. Pero si, y yo sé, si yo estoy
andando a la luz de la verdad, de que yo soy un pecador, necesitado de misericordia, Él es el Salvador de pecadores.
Entonces tenemos comunión con Dios, primeramente, porque Dios
vino a salvar a pecadores. A los justos los rechazó, a los
que se creen justos. No hay justo ni a uno, pero a
los que se confían en sí mismos de justos, los rechaza. Pero
a aquellos que son pecadores, Dios les ha dado a conocer su
condición, Él los recibe con brazos abiertos. Tenemos comunión
con Dios. Si andamos en esa relación de
pecadores necesitados de misericordia, y Jesucristo, el Salvador de
pecadores, tenemos comunión con Dios, y por cierto tenemos comunión
los unos con los otros, porque no estamos pretendiendo ser algo
que no somos, somos pecadores, no hay nadie mejor que otro.
Pero aquí vemos esto, si estamos andando en la luz, la sangre
del Señor Jesucristo nos limpia de todo pecado, dando a entender
que todavía estamos en pecado, o tenemos pecado. Tenemos pecado. Bueno, el pecado tiene que ser
expiado, quitado. Nunca puede haber una relación
verdadera con la luz, Dios, cuando todavía estamos en... La luz,
cuando prende la luz, enciende la luz aquí en la habitación,
las tinieblas se van. ¿Verdad? Solamente hay luz y
tinieblas. Luz y tinieblas. Donde haya luz,
no puede haber oscuridad. Y donde está la luz de la verdad
del Señor Jesucristo, tampoco puede haber las tinieblas. Tiene
que ser quitado el pecado. No podemos andar delante de Dios. No podemos estar delante de Él
en pecado. La ira de Dios se revela contra
toda injusticia. Tiene que ser quitado. Y eso
es lo que ha hecho la propiciación del Señor Jesucristo. Él ha hecho
la propiciación. Quiero que vean esto ahí en Romanos
capítulo 3. Voy a terminar con esto. Romanos capítulo 3. Dios
declara que Él es justo. En el Evangelio, ahí es donde
vemos cómo Dios puede ser justo. ¿Has visto? Te ha mostrado el
Espíritu Santo cómo Dios salva a pecadores. Te ha hecho esperar
ha hecho esperar en el Señor Jesucristo, el único Salvador
de pecadores. Dice allá en Romanos capítulo
tres, versículo veinticinco, bueno vamos a leer este versículo
veintitrés, por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente, esto es sin causa
en ti, por su gracia, mediante o por medio de la redención de
la compra de la paga del pecado que es en Cristo Jesús, a quien
Dios puso, el Señor Jesucristo, lo puso como propiciación por
medio de la fe en Su sangre para manifestar Su justicia, a causa
de haber pasado por alto en Su paciencia los pecados pasados,
con la mira de manifestar en este tiempo Su justicia, a fin
de que Él sea el justo y el que justifica al que es de la fe
de Jesús. Es así como Dios es justo. Es así como Dios es justo cuando
recibe a una persona delante de su presencia que es pecador,
solamente en el Señor Jesucristo. Y si tú vienes al Señor, a Dios
por medio del Señor Jesucristo, tu salvación es eterna porque
Dios no hizo trampa. Dios, el Señor Jesucristo se
enfrentó a la ley de Dios, rindió perfecta obediencia, fue a la
cruz del Calvario, pagó la deuda, ahora Él ganó el cielo por su
pueblo. Ahora la persona que viene a
Dios por medio del Señor Jesucristo puede venir con confianza. Aunque
soy pecador, aunque soy culpable, sin embargo Cristo murió por
mí. Cristo pagó mi deuda. Él es toda mi esperanza y yo
sé que Él ha sido aceptado y en Él tengo salvación. Vengo, vengo. Vengo Dios porque Tú me lo dices.
Vengo Dios porque Tú me lo mandaste. Él nunca va a rechazar uno que
viene a Él de esa manera. Todo el que a mí viene, no lo
he hecho fuera. Ya sabemos entonces de esas tres
cosas del pecado. Trae culpa, Hay que... tiene que ser expiado.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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