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Jose Dzul

El ciego Bartimeo

Mark 10:46-52
Jose Dzul March, 5 2017 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul March, 5 2017

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Buenos días, hermanos. Es un
gusto estar nuevamente con ustedes. Qué bueno que estamos aquí. Qué bueno que estamos aquí reunidos
para adorar a nuestro Dios que es el Señor
Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la
vida eterna. En esta mañana quiero hablar
sobre la historia de un ciego cuyo nombre es Bartimeo. Ustedes seguramente han oído
muchas veces sobre la predicación sobre esta historia de este Pero
sabemos que es lo que dice la Palabra de Dios. La Palabra de
Dios dice que estas cosas sean escritas para nuestra enseñanza,
¿verdad? Y las cosas eternas siempre son
nuevas. Y las cosas eternas siempre nos
gusta oírlo. Nos gusta alimentarnos con cosas
eternas. Cosas eternas son el pan de vida,
que es nuestro Señor Jesucristo, que es el alimento para nuestra
alma, para nuestra vida de fe en este mundo. Bueno, en esta
mañana vamos a tratar sobre el ciego Bartimeo. Hay dos clases
de ceguera, una ceguera física y una ceguera espiritual. Una ceguera física y una ceguera
espiritual. El caso de Bartimeo es una ceguera
física, él era ciego físicamente. Nuestro Señor Jesucristo, Él
también habló acerca de esta ceguera espiritual, cuando Él
dijo de los fariseos y de los escribas, Jesús dijo, ellos son
maestros ciegos, son maestros ciegos, eran ciegos espiritualmente,
eran ciegos espiritualmente. Entonces, en la actualidad en
la actualidad una persona que está sin Dios y sin Cristo en
este mundo es un ciego espiritualmente. Es un ciego espiritualmente. El apóstol Pedro, él también
dice en su carta que la persona que no puede discernir el valor
de las cosas eternas de Dios también es un ciego espiritualmente. es un ciego espiritualmente.
¿Quién es el que da los ojos del entendimiento? ¿Quién es
el que abre los ojos espiritualmente? La palabra de Dios dice que Jehová
abre los ojos a los ciegos. El Señor Jesucristo también dijo,
yo vine a este mundo para dar vista a los ciegos. ¿Cuántos
de nosotros éramos ciegos? ¿Verdad? Éramos ciegos. Por nuestra
ceguera espiritual adorábamos ídolos, imágenes, poníamos nuestra
creencia en cosas que no son, que no es Dios. aunque nosotros
lo llamamos dioses, pero son dioses falsos, dioses muertos,
que no pueden ayudarnos en nada, ni puede bendecirnos, ni puede
maldecirnos. Pero Dios, le damos gracias a
Él por Su Palabra y por el Evangelio que es poder de Dios, Él nos
ha dado estos ojos, la visión espiritual para que nosotros
pudiéramos contemplar la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo
y conocer quién es el Señor Jesucristo, qué es lo que ha hecho, por quién
es dio su vida y dónde está en este momento haciendo intercesión
por su pueblo que cree en su nombre. Ahora, vamos a pensar
primeramente sobre la condición de Bartimeo. La condición de
Bartimeo. La palabra de Dios nos está diciendo
que Bartimeo era ciego y mendigo. Bartimeo tenía una condición
muy triste, ¿verdad? Ciego y pobre. Ciego y pobre. La condición de este hombre,
Bartimeo, se asemeja, es parecido a la condición de cada ser humano
que viene en este mundo. Se asemeja, es semejante, es
típico, es aplicable a la condición de cada persona que viene en
este mundo. Cada persona que viene en este
mundo como hijo de Adán, nace en una ceguera espiritual. Nace
en una ceguera espiritual, que no puede por sí mismo conocer
a Dios, no puede ver Dios, no puede ver la verdad, no puede
ver el camino, la verdad y la vida. Los ojos de su mente, de
su entendimiento siempre está oscurecido. es un ciego espiritualmente. El Señor Jesucristo cuando vino
a este mundo, los judíos manifestaron también su ceguedad espiritual.
El apóstol Juan dice que Jesús estaba en el mundo y por él el
mundo fue hecho, pero el mundo no lo conoció. Vino a los suyos
y los suyos no los recibieron como el Mesías, no le creyeron
como el Cristo, como el ungido de Dios. No creyeron que ese
hombre de Nazaret es Dios mismo venido en carne. No lo creyeron porque los ojos
de su entendimiento estaban cegados. Eran ciegos espiritualmente. Y hay mucha gente en la actualidad
está en la misma condición de una ceguera espiritual. Pero
también vemos que este hombre Bartimeo era pobre. Eso también se asemeja. Es típico
de la condición de cada hijo de Adán que viene en este mundo. En nuestro padre Adán, por causa
de la caída del pecado, perdimos todas las bendiciones, todas
las promesas que Dios le había hecho a Adán, la promesa de la
vida. Adán lo perdió cuando él cayó
en pecado. Como hijo de Adán, venimos en
este mundo pobres, espiritualmente pobres, sin justicia, sin comunión
con Dios, sin entendimiento, sin conocimiento correcto hacia
Dios. Venimos, nacemos en este mundo
sin paz, sin esperanza, sin Dios, sin nada bueno para nosotros
en este mundo. ¿Por qué? Por la causa de la
caída en el pecado perdimos todas las bendiciones espirituales en que Dios había prometido a
Adán. Quedamos sin nada, pobres espiritualmente,
como este hombre Bartimeo, como este hombre Bartimeo. Pero vemos
también que Bartimeo era consciente, Bartimeo
era consciente de su condición, era consciente que era ciego
y pobre. ¿Cuántas personas hoy en día
no son conscientes de su necesidad? ¿Cuánta gente hoy en día no es
consciente de su necesidad espiritual, de su necesidad para con Dios,
de su necesidad de ser salvo, de su necesidad de ser justo
delante de Dios, de su necesidad de ser santo delante de Dios?
Mucha gente no piensa, no sabe, no conoce, no es consciente de
su necesidad. Pero este hombre era consciente
de su necesidad física. La necesidad de todo hombre pecador
en este mundo es una necesidad espiritual. Y en esta mañana,
¿sabe usted que tiene una necesidad? ¿Sabe que es usted un necesitado
de Dios? Cada uno de nosotros somos necesitados
de Dios. Yo necesito de Dios. En Él vivo. En Él me muevo. En Él hablo. Pero aún necesito más de Él. No solamente para vida física
necesito a Dios. Lo necesito más para la vida
venidera. Lo necesito. Necesito que Dios
me justifique. Necesito que Dios quite mis pecados,
borre mis pecados. Necesito que Dios me acepte en
su Hijo amado. Y cada persona en este mundo
debe saber que tiene esta necesidad. Y esta necesidad no lo puede
suplir el hombre mismo. Hay personas que buscan la manera
como suplir espiritualmente su necesidad. Los esfuerzos humanos,
los esfuerzos religiosos para remediar las necesidades espirituales
son inútiles. Son inútiles. Las personas que
se entregan en los ritos, en las ceremonias
de la religión, creyendo voy a hacer estas cosas para remediar
mi necesidad espiritual, eso es inútil. Es una obra inútil
lo que la persona está haciendo. Es una fe vana. Es una fe que
no tiene ningún valor. Esa es la creencia del hombre
mismo. Y el hombre mismo, en su propia
creencia, en su propia fe, se engaña a sí mismo. Se engaña
a sí mismo. La palabra de Dios dice, hay
camino que al hombre le parece derecho, pero cuyo fin es muerte. Cada persona que está confiando
en sí mismo, en su propia justicia, en lo que hace, en lo que cree,
esta persona al final se va a perder. Va a perder su alma en el infierno. En nosotros mismos no hay nada
bueno que podamos ofrecerle a Dios. No tenemos nada bueno. No tenemos
obras para ofrecerle a Dios. para merecer su justicia, para
merecer su salvación. No hay en nosotros, no hay en
ningún hombre en este mundo algo bueno para ofrecerle a Dios y
que reciba como recompensa el cielo. No hay nada. Si una persona está pensando
así en esta mañana, debe renunciar a esa idea, a ese pensamiento. Eso es basura. Eso es basura. Debe arrojar esa basura porque
no tiene ningún valor delante de Dios. El Señor Jesucristo
hizo una obra en la cruz del Calvario para que a través de
esa obra, consumada por Él en la cruz del Calvario, su pueblo
escogido su pueblo amado, personas que creen en él con todo corazón,
puedan recibir los beneficios de la redención consumada de
Cristo en la cruz del Calvario. Yo no puedo hacer nada por mí,
no puedo hacer nada por usted, pero Cristo vino, dio su vida,
dio su vida para que nosotros podamos vivir por él. dio su vida para quitar nuestros
pecados, nosotros que no podemos quitar nuestros pecados, la religión
que no puede quitar el pecado, los ritos que no pueden quitar
el pecado. Sin derramamiento de sangre no
hay remisión de pecado, dice la Palabra de Dios. La redención de nuestro Señor
Jesucristo fue el pago satisfactorio por la redención de cada persona
que confía de todo corazón en el Señor Jesucristo. La redención
de Cristo es el pago satisfactorio a la santa justicia de Dios para
cada pecador, cada persona que confía de todo corazón en el
Señor Jesucristo. La resurrección del Señor Jesucristo
es el Amén de Dios. Cristo resucitó para nuestra
justificación. Para nuestra justificación. El
Señor Jesucristo dice, cree en mí y serás salvo. Cree en mí
y serás salvo. Ahora, otro asunto vemos de esta
historia de Bartimeo. Es su clamor. Su clamor. Dice aquí, oyendo que era Jesús
de Nazaret comenzó a dar voces y a decir Jesús hijo de David
ten misericordia de mi y muchos le reprendían para que callase
pero el clamaba mucho más hijo de David ten misericordia de
mi ves este hombre era consciente de su necesidad también era consciente
de que en el No había nada como un mérito para recibir la bendición
de Dios. Este hombre se aferró, se agarró
a la misericordia de Dios. Él está diciendo, Jesús, Hijo
de David, ten misericordia de mí. El Señor Jesucristo como
hombre es Hijo de David porque vino nació de la familia de David
como hombre. Pero como Dios es el Señor de
David, como Dios es el Señor de David, es el Señor de David. Y este hombre está diciendo,
Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Bartimeo, él no había
visto con sus ojos los milagros que Jesús había realizado. Él no lo había visto, pero él
había escuchado este hombre que Jesús da vista a los ciegos,
que Jesús limpia a los leprosos, que Jesús da oído a los sordos,
que Jesús resucita a los muertos. Este hombre había oído esto. Y este hombre había creído que
este Jesús, hijo de David, es Dios venido en carne. Es Dios venido en carne. Y este hombre se aferró a la
misericordia de Dios. Se aferró a la misericordia de
Dios. pidiendo misericordia. Señor, ten misericordia de mi,
este hombre está diciendo. Ahora, Bartimeo era un hombre
ciego físicamente, pero este hombre clamó a la persona correcta. Él no clamó a Pedro. Él no clamó misericordia a Juan. A ninguno de los discípulos le
pidió misericordia sino a la persona correcta. Debemos venir a la persona correcta. Cristo es la persona correcta.
En Cristo está toda la misericordia de Dios. En Cristo está toda
la gracia de Dios. En Cristo están todas las bendiciones
eternas de Dios. En Cristo, no en María. no en la religión, no en los
ritos, no en la obediencia, no en la ley, sino en el Señor Jesucristo
está todas estas bendiciones eternas de Dios que son para
el pueblo escogido de Dios, que son para la persona que cree
de todo corazón en el Señor Jesucristo. Martíneo, Este hombre se aferró,
se agarró de la misericordia de Dios. Él dijo, ten misericordia
de mí, Jesús, hijo de David. Dios, su misericordia es tan
grande. Su misericordia es tan grande. Dios es rico en misericordia. Nunca vamos a acabar la misericordia
de Dios. Jamás. Él es rico en misericordia. Su misericordia es grande. Su misericordia es nueva. Es nuevo todos los días. Todos
los días la misericordia de Dios son nuevas para el creyente.
y el Señor se deleita, se goza en dar misericordia al necesitado que lo necesita. ¿Necesitas misericordia? Ven a Cristo, cree en Él. Él es la misericordia de Dios. Él es la misericordia de Dios.
El publicano en su oración Él dijo, oh Dios, sé propicio a
mi pecador. Señor, ten misericordia de mí,
porque soy un pecador delante de tu presencia. No tengo, Señor,
nada para ofrecerte. No tengo nada, Señor, para merecer
tu salvación. Ten misericordia de mí, Señor.
porque soy un gran pecador en este mundo. Toda persona que viene a Cristo
por misericordia será atendida, será escuchada. El Señor dice,
todo lo que el Padre me da, viene a mí, al que a mí viene, no lo
voy a echar fuera. No lo voy a echar fuera. Necesitas
de esta gracia Ven al Señor Jesucristo. ¿Necesitas perdón? Ven al Señor
Jesucristo. ¿Necesitas justicia delante de
Dios? Ven al Señor Jesucristo. Confía
en Él de todo corazón. Vas a volver a tu casa justificado,
salvado, limpio de pecado. limpio de pecado ahora otra cosa
que vemos en esta historia de Bartimeo es su llamamiento el
llamamiento de Bartimeo nos dice nos dice que cuando Bartimeo
estaba clamando muchos lo desanimaban le dijeron calla no molestes
al maestro calla La fe verdadera es victoriosa. La fe verdadera
es victoriosa. ¿Quién es el que vence al mundo?
El que tiene la fe del Señor Jesucristo. La persona que tiene
la fe del Señor Jesucristo es vencedor, es victorioso en este
mundo. dice entonces Jesús deteniéndose
mandó llamar al ciego y llamaron a Bartimeo diciendo ten confianza
levántate te llama Jesús te llama dice entonces arrojando su carpa
se levantó y vino a Jesús en esta mañana tal vez estás
confiando en la capa de tu justicia. Para que vengas a Jesús, tienes
que arrojar esa capa de justicia en que tú estás confiado. Tal vez tienes una capa de falsa
esperanza. Para que vengas a Jesús, tienes
que arrojar esa capa de falsa esperanza. El Señor llamó a este hombre
y este hombre se levantó, obedeció a este hombre y vino a Jesús. El Señor Jesucristo, Él es quien
llama por Su Palabra y por Su Espíritu. Jesús, el Hijo de Dios,
el Mesías, el Dios verdadero es el que llama. a sus escogidos
a través de su Palabra y su Espíritu, y su Espíritu. ¿Quiénes son aquellos
que Cristo llama? ¿Quiénes son aquellos que el
Espíritu Santo está llamando hoy en día para buscar refugio
en el Señor Jesucristo? Aquellos que Él conoció de antemano. Aquellos que Él predestinó desde
antes de la fundación de este mundo, son las personas que el
Espíritu Santo está llamando y trayendo al Señor Jesucristo. A los que conoció, los predestinó. A los que predestinó, a éstos
también llamó. A los que llamó, a éstos también
justificó. A los que justificó, a éstos
también glorificó. Glorificados en la eternidad. Hermano, cada persona que está
creyendo en el Señor Jesucristo está en este momento aquí, pero
ya está glorificado en la eternidad. Eso es un asunto seguro. Es cosa segura. Eso no va a fallar
nunca. Ahora, el llamamiento de Dios. El llamamiento de Dios a la salvación
es solamente por su gracia. Es por gracia que somos llamados
a creer en el Señor Jesucristo. Es por gracia que usted está
creyendo en el Señor Jesucristo. Es por gracia que Dios te llamó
y te trajo a Cristo. Ninguno de nosotros merecemos
el llamamiento eficaz del Espíritu Santo. Ninguno de nosotros tenemos
derecho, mérito alguno para ganar el llamamiento de Dios. Dios
llama por su gracia. Has venido a Cristo, has venido
por su gracia. Estás creyendo en Él, crees por
su gracia. Has sido salvo, eres salvo por
su gracia. Eres limpio de pecado, eres limpio
por su gracia. Y eso es para su gloria, para
la gloria del Señor. El Señor te llama, te llama,
te llama para que salgas de las tinieblas. El hombre natural,
pecador, sin Dios es en Cristo, está viviendo en tinieblas, está
en oscuridad, está sin Dios. sin esperanza en este mundo.
El Señor te llama. El Señor te llama. El Señor es
quien saca a su pueblo de las tinieblas, de la oscuridad, de
la incredulidad, de la ignorancia, de la esclavitud del pecado. Dios es quien sacó o libró a
Abraham donde él estaba viviendo. Dios dijo yo te saque Abraham
recuerda esto yo te saque Dios nos ha sacado de las ideas y
de nuestros pensamientos Dios nos ha librado de nuestra vana
manera de vivir Dios es quien libra a su pueblo puedes oír
En este momento, la voz del Señor Jesucristo, la voz del Espíritu
Santo que te llama. Cristo dijo, mis ovejas oyen
mi voz. Mis ovejas oyen la voz de mi
palabra. Mis ovejas oyen la voz de mi
espíritu. Mis ovejas oyen la voz de mi
evangelio. ¿Puedes oír esta voz? los que
oyen esta voz son las ovejas del Señor Jesucristo. Por último, vemos la señal de
la conversión. Aquí hay una señal muy importante. Nos dice aquí Entonces, arrojando su capa,
se levantó y vino Jesús. Y respondiendo a Jesús, le dijo,
¿qué quieres que te haga? El ciego le dijo, maestro, que
recobre la vista. Y Jesús le dijo, vete, tu fe
te ha salvado. Y enseguida recobró la vista
y seguía a Jesús en el camino. Dice que Bartimeo, después de
que él recobró la vista, él siguió a Jesús en el camino. Siguió
a Jesús como un discípulo, como un creyente verdadero. Seguir
a Jesús como un creyente verdadero es la señal de una conversión
verdadera. es la señal de una fe verdadera
en el Señor Jesucristo. La conversión es el efecto del
nuevo nacimiento. Una persona nacida de Dios Esa
persona está convertida a Dios. Ha venido a Dios. Está reposando
en la obra perfecta de Cristo. Está descansando por fe en lo
que Cristo hizo en la cruz del Calvario. Y esta persona que
ha venido a Cristo, que está creyendo de todo corazón, esta
persona va a seguir al Señor Jesucristo va a perseverar va
a continuar creyendo en el Señor Jesucristo como este hombre recobró
la vista y estaba siguiendo Jesús en el camino ¿Quiénes son los
que siguen a Jesús? Jesús dijo mis ovejas oyen mi
voz y me siguen Bartimeo era una oveja del Señor Jesucristo. Si usted está siguiendo a Cristo
fielmente, está siguiendo a Cristo por fe, usted es una oveja de
Cristo. Es una oveja del Señor Jesucristo. Las ovejas de Cristo tienen ciertas
marcas, señales que lo distinguen. oyen la voz, siguen a Cristo,
conocen al Señor Jesucristo, conocen la voz de Cristo. Cuando
suena una voz extraña, la oveja dice, esto no es la voz que siempre
escucho, esta es una voz extraña, esta no es la voz que me gusta.
La voz que me gusta es la voz de Cristo. La voz del Espíritu
Santo. La voz de la Palabra de Dios.
La voz del Evangelio. Verdadero. Es esa voz que me
gusta. Es esa voz que me deleita. Es
esa voz que me agrada. Dice la oveja del Señor Jesucristo. ¿Verdad? Bartimeo, él no siguió a los
discípulos. Él estaba siguiendo al Señor
Jesucristo. Puesto los ojos en Jesús porque
Él es el autor y consumador de nuestra fe. Debemos poner toda
nuestra atención, todos nuestros ojos de confianza en el Señor
Jesucristo, en el Señor Jesucristo. ¿Por qué las ovejas siguen a
Jesús? Porque conocen su voz. ¿Por qué
las ovejas siguen a Jesús? Porque lo aman. Cada oveja de
Cristo ama a su pastor, el Señor Jesucristo. Lo ama. Amamos a
Dios porque Él nos amó primero. Él nos amó primero. ¿Por qué
las ovejas siguen a Cristo? Porque las ovejas saben que es
el único lugar donde hay seguridad. donde hay seguridad. Las ovejas
de Cristo saben que Cristo es el único lugar seguro. El Señor dijo, yo doy vida eterna a mis ovejas
y ninguna de ellas va a perecer. Ninguna. Mis ovejas están en
mis manos, también están en las manos de mi Padre. De esa mano,
omnipotente, soberana, poderosa, ninguna oveja de Cristo será
arrebatada. El Señor Jesucristo dijo, Padre,
aquellos que me diste, ninguno he perdido. Y ninguno voy a perder,
Señor. No se perderá ninguno de aquellos
que tú me distes en la eternidad. Se perdió al que tú no me distes. Se perdió Judas porque Judas
nunca le fue dado al Señor Jesucristo. Se perdió Judas porque es el
hijo de la perdición para que la escritura se cumpliese. Pero
cada persona que está confiando en el Señor Jesucristo, hermano,
usted está en un refugio seguro. Quédese allí. Siga allí. Ese
es el mejor lugar. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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