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Cody Groover

Profeta tenemos

Deuteronomy 18:18
Cody Groover August, 12 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover August, 12 2016

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Hermanos, pido que abran sus
Biblias conmigo el libro de Deuteronomio. Deuteronomio, capítulo 18. Voy a comenzar a leer en el versículo
9. Dice Dios de esta manera. Cuando
entres a la tierra que Jehová tu Dios te da. No aprenderás
a ser según las abominaciones de aquellas naciones. No sea
hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el
fuego. Ni quien practique adivinación
ni agorero ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni
mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación
para con Jehová cualquiera que hace estas cosas. Y por estas
abominaciones Jehová tu Dios echa a estas naciones de delante
de ti. Perfecto serás delante de Jehová
tu Dios. Porque estas naciones que vas
a heredar, a agoreros y a divinos oyen. Mas a ti no te ha permitido
esto, Jehová tu Dios. Profeta del medio de ti, de tus
hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios. A él oirés. Profeta. Gracias damos a Dios, que agradecidos
estamos a Dios. Que Dios nos ha dado su palabra. Dios, la misma naturaleza de Dios. Dios es santo, apartado de todo. Dios es espíritu. Dios no puede
ser conocido por ninguna persona si Dios no se da a conocer a
esa persona. Pero aquí estamos los hombres
muertos en delitos y pecados, sin conocimiento del Dios vivo
y verdadero. Y estas naciones a las que echó
Dios de la tierra donde él había prometido a la nación de Israel.
Esto es lo que ellos hacían. Esto es lo que ellos hacían.
Y no debemos, tenemos que ir tan lejos atrás. Esto se ve hoy
día. Esto se ve hoy día. Todas estas
prácticas de hechicería, todas estas prácticas de agorero, de
adivino, de personas que consultan a los muertos. Estas personas
son descaradas, están en la televisión. Y las personas acuden a estas
personas para supuestamente hablar con sus muertos. Escuchen. Dios dice, no hagas
esto. Estas personas están engañando. Estas personas están siendo dirigidas por Satanás
mismo. Es el poder de los demonios. Pero hacen señales y las personas
están muy entregadas a ello. Pero Dios dice, es abominación
delante de Jehová. Estas cosas son abominaciones
delante de Jehová tu Dios y por eso él está echando estas naciones
de delante de ti. Perfecto serás. ¿Dónde está la perfección del
pueblo de Dios? En Cristo Jesús. La persona que
oye a Dios por medio de Cristo Jesús. Esta persona es perfecto. Perfecto en Cristo Jesús. Perfecto
serás delante de Jehová tu Dios, porque estas naciones que vas
a heredar a goreros y a divinos, oye, mas a ti no se te permite
esto por Jehová tu Dios. ¿Qué es lo que Dios ha dado a
nosotros? Dios nos ha dado profeta. profeta del medio de ti de tus
hermanos como yo te levantará de Jehová tu Dios aquí tenemos
la promesa la promesa que Dios dio de que él enviaría a el profeta
al señor Jesucristo como Cristo él tiene estos tres oficios profeta
sacerdote y rey Y podemos ver aquí, dice, conforme
a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en el día de la asamblea,
diciendo, no vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni
vea yo más este gran fuego para que no muera. Saben, nosotros
no podemos venir delante de Dios en nuestra persona sin el intermediario,
sin Cristo Jesús. Nuestro Dios es fuego consumidor. Dios es santo, santo. Y en nuestra
propia persona nosotros no tenemos acceso. Dios habita en luz inaccesible
a los hombres. No podemos venir en la presencia
de Dios. Tenemos que tener un intermediario. Tenemos que tener uno que vaya
por nosotros al lugar donde está la gloria de Dios. Uno que pueda,
por decir así, tener la mano sobre nosotros y también tener
la mano sobre Dios. ¿Quién es este? El Señor Jesucristo
únicamente. Él es el sumo sacerdote. Esto es lo que ellos entendieron
cuando Dios simplemente apareció sobre el monte allá en Horeb. Cuando Él dio la ley, relámpagos,
truenos. Moisés dijo, estoy espantado.
estoy espantado y ellos dijeron no vea yo más
este gran fuego para que no muera y Dios dijo esto en versículo
18 han hablado bien han dicho bien en lo que ellos dijeron
no vuelva yo a ver a Dios de esa manera ellos dijeron bien
escuchen no quieres venir delante de Dios y ver a Dios de esa manera. Dios es fuego consumidor. Pero
todas aquellas personas que rehúsan oír el mensaje del evangelio,
así mismo van a ver a Dios. Van a ver a Dios en ira. Dice Dios, profeta, les levantaré
en medio de sus hermanos como tú y pondré mis palabras en su
boca y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera
que no oyera mis palabras, que él hablare en mi nombre, yo le
pediré cuenta. El profeta que tuviera la presunción
de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado
hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta
morirá. Dios no es indiferente a los
que mienten en su nombre. A los que pretenden decir que
están hablando de parte de Dios, Dios dice, ese profeta muera. Y si dijeres en tu corazón, ¿cómo
conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado? Este hombre viene
y dice, eso es lo que Dios dice. ¿Cómo vamos a conocer si eso
no lo habló Dios? Y dice Dios en versículo 22,
si el profeta hablar en nombre de Jehová y no se cumpliera lo
que dijo, ni aconteciera esa palabra que Jehová no ha
hablado, con presunción habló, el tal profeta No tengas temor
de él. ¿Cómo puedes saber hoy día que
una persona está hablando la verdad de Dios? ¿Cómo puedes
saberlo? Me han dicho esto muchas palabras. Muchas personas me han preguntado.
Hay tantas denominaciones. Hay tantas religiones, así como
lo dicen ellos. ¿Cómo podemos saber cuál es la
verdadera? Aquí está. Aquí está. Si no es conforme a lo que Dios
ha dicho en su palabra, es que no les ha amanecido. No tienen
el espíritu de Cristo. Si no hablan conforme a lo que
dice la palabra de Dios, el Espíritu Santo va a testificar si esa
persona está. A los suyos y los que quieran
verdaderamente saber, Dios les va a dar, les va a dar vista. Dios les va a dar entendimiento.
El que quiera verdaderamente saber si esta palabra que está
predicando ese hombre es verdad, aquí tienes la palabra. Compara
lo que dice este hombre con lo que dice la palabra de Dios.
Si no habla conforme lo que ya está dicho, es mentiroso. Es mentiroso. Ahora, la enseñanza,
quiero que veamos aquí, la enseñanza clara que la palabra de Dios
en la Palabra de Dios es que nuestro Señor Jesucristo como
Cristo tiene los tres oficios profeta, sacerdote y rey. Eso
es lo que significa el Cristo, el ungido o el Mesías. Otros
tipos en el Antiguo Testamento así como Moisés, David, otros
tipos de él han tenido uno o dos de estos
oficios Pero nadie tuvo los tres oficios, solamente Cristo. Él
es el profeta, sacerdote y rey. Aarón, sumo sacerdote de Dios,
tipo de Cristo Jesús. Pero Aarón no fue rey. Moisés
fue profeta. Pero Moisés no fue sacerdote
y no fue rey. David fue rey y David fue profeta. Más David no fue sacerdote. Ven
solamente en Cristo Jesús el cumplimiento del antitipo. Es decir, todos los tipos del
Antiguo Testamento tienen su cumplimiento en Cristo Jesús.
Y qué bueno y qué misericordioso es Dios con nosotros por haber
enviado. Como dije al principio, qué tan
solitario. Dios en la eternidad. Que tan
solitario. Dios bendito sobre todo no te
necesita a ti. No me necesita a mí. Pero Dios
no nos dejó en tinieblas. Dios nos ha hablado. Por haber
enviado a nosotros un profeta tan grande como el Señor Jesucristo,
el mismo Hijo de Dios. Cristo Jesús que es Dios con
nosotros, Emmanuel. Llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo de sus pecados. ¿Qué profeta es el que
nos ha dado Dios? Este profeta descendió del cielo. Este profeta es sobre todas las
cosas. Él hizo todas las cosas. Este
profeta no simplemente tiene, ha sido, no es inspirado por
él. tiene la plenitud del Espíritu
Santo, Espíritu de Dios, sin medida. Cristo Jesús es el cumplimiento
de todo lo que los otros profetas dijeron del Cristo. Es decir,
todos los otros profetas hablaron del Cristo, Cristo habló de sí
mismo. Él es el cumplimiento de esta,
de todas las profecías en el Antiguo Testamento. Cristo habló
de Dios el Padre y Él dijo, le preguntaron un día, ¿Eres tú
el Cristo? Él dijo, ya se los dije. Él es el Cristo. Entonces podemos ver la necesidad
absoluta de tener a este profeta. Porque si Dios no habla, entonces
nosotros no tenemos manera de conocer qué es lo que Dios está
diciendo. ¿Quién es Dios? Estos hombres en su oscuridad
consultaron a goreros, a divinos, magos, hechiceros, todas estas
cosas, pero ninguna de ellas dijo la verdad. Cristo Jesús
es la verdad. ¿Qué necesidad entonces tenemos
de este profeta? Sin Cristo Jesús, tendríamos
que estar como estas personas, sentados en las tinieblas, tropezando
sobre todo, yendo por este lado y por el otro, sin tener dirección. Solamente hay un camino a Dios,
y es el Señor Jesucristo. Y Él es la luz. Él es el camino. Él es la luz. Si no tenemos la
luz, vamos tropezando. Nos dice allá en 2 Corintios
capítulo 4. 2 Corintios capítulo 4. Ustedes
conocen bien el texto. Versículo. 2 Corintios. Versículo 3. Pero si nuestro evangelio, el
mensaje que nosotros predicamos, está aún encubierto, entre los
que se pierden está encubierto. No está encubierto a ti, tú que
has creído en el Señor Jesucristo. A ti el evangelio te ha sido
revelado. Pero los que se pierden está
encubierto este evangelio. en los cuales el Dios de este
siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les
resplandezca la luz del Evangelio de la Gloria de Cristo, la cual
es la imagen de Dios. No les resplandezca. Dios es
soberano en la salvación. Él da luz a quien Él quiere dar
luz. Quiero hacer una pregunta. ¿Quién
es el Dios de este mundo? ¿Quién es el Dios de este mundo?
Es el príncipe de la potestad, el aire, el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia. Y él mantiene a su palacio en
paz. Es una paz falsa. Él mantiene
a los que están bajo su poder con una sensación de tranquilidad
y paz. Todo va bien. Pero escuchen esto,
hay un Dios que está sobre, el único Dios vivo y verdadero que
está sobre este Dios. El Dios con mayúscula, Jehová,
Dios de los ejércitos, el único Dios vivo y verdadero está por
encima de este Dios falso, este Dios con minúscula. Y en realidad,
el Señor Jesucristo, El Señor Jesucristo, Él da luz a quien
Él quiere dar luz, y al que no quiere dar luz, lo deja en su
ceguera. Pero dice aquí, porque no nos
predicamos, esto no es lo que estamos haciendo nosotros, predicándonos
a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor. Esto es nuestro mensaje. Jesús es el Cristo, Él es Dios. predicamos a Jesucristo como
Señor y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. El amor de Dios nos constriñe
a predicar y anunciar este evangelio porque Dios que mandó que de
las tinieblas resplandeciese la luz es el que resplandeció
en nuestros corazones. Nosotros en un tiempo estamos
en esa oscuridad. Nosotros estamos en esa oscuridad. Pero Dios mandó que en nuestras
tinieblas resplandezca la luz. ¿Y cuál es la luz? La iluminación
del conocimiento de la gloria de... ¿Dónde está la gloria de
Dios revelada? En la cara de Cristo Jesús. En la faz de Cristo Jesús. En
su persona y en su obra. Sus palabras del Señor Jesucristo
son palabras verdaderas y fieles. El oír al Señor Jesucristo es
oír a Dios mismo. Oír a un profeta en el Antiguo
Testamento. Si, por ejemplo, yo puedo leer
estas palabras del profeta Moisés, y yo las estoy leyendo y ustedes
las están oyendo, pero si solamente oyen la voz de Cody Gruber, leyendo
las palabras de Moisés, o las palabras de Pedro o las palabras
de Pablo, no hay ningún efecto. Pero si al oír esas palabras
Dios habla en ello, entonces hay poder. El poder está en la
palabra de Dios y Él da vida a quien Él quiere dar vida. En
Juan capítulo 12 el Señor Jesucristo dijo esto, Juan capítulo 12,
versículo 48 el que me rechaza y no recibe
mis palabras tiene quien le juzgue la palabra que he hablado ella
le juzgará el día postrero el que oye el que me rechaza No estás rechazando meramente
lo que dice la Iglesia Bautista. No estás rechazando. Si estoy
hablando la palabra de Dios. Si estoy hablando fielmente lo
que dice Dios en su palabra. Entonces, rechazar no es rechazarme
a mí. No es rechazar lo que dice la
Iglesia Bautista. O lo que dice esta otra doctrina. Es rechazarme a mí. El que me rechaza. Me rechaza. Está rechazando al Señor Jesucristo. Y no recibe mis palabras. Rechazarlo a Él es no recibir,
no creer su palabra. Dice, tiene quien le juzgue.
Tiene quien le juzgue. ¿Y cuál es el que te va a juzgar?
La palabra misma te va a juzgar. La palabra que he hablado, ella
le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi
propia cuenta, aunque Él es Dios. Aunque Él es Dios. Él dijo, yo
no hablo por mi propia cuenta. El Padre que me envió, Él me
dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Él es el profeta de Dios. Un
profeta es aquel que revela la voluntad de Dios. Que revela
la voluntad de Dios, revela la palabra de Dios. El Señor Jesucristo
dijo, el que oye y me rechaza, tiene quien lo juzgue. Porque
yo no he hablado por mi propia cuenta. El Padre que me envió,
Él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de
hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo
que yo hablo, lo hablo como el Padre. me lo ha dicho. Él es
el profeta que fielmente ha revelado a Dios invisible. Dijo el Señor Jesucristo, el
que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Oír al Señor Jesucristo
es oír a Dios. Dice ya en Hebreos 1, Dios habiendo
hablado en tiempos pasados a los padres por los profetas, en estos
postreros días nos ha hablado por el Hijo. nos ha hablado por el Hijo. Entonces,
qué bendecido, qué bendecido eres de Dios. Qué bienaventurado
eres de Dios, tú que has oído al Señor Jesucristo y has creído. Bendición de Dios. No todos los
que oyen el Evangelio creen. Y si tú crees, no es porque eres
más listo. más noble porque Dios te dio
vida dice el versículo 24 de Juan 5 de cierto de cierto os
digo el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna
por eso oye y por eso cree pero es confirmado que tiene vida
eterna porque Dios se la dio cuando cree es decir no puede
saber que tienes vida aparte de que crees en el Señor Jesucristo.
No puedes saber que tienes vida eterna aparte de que tú hayas
venido al Señor Jesucristo. De hecho una persona que no ha
creído y no ha venido al Señor Jesucristo debe pensar estoy
muerto porque eso es lo que la palabra de Dios dice. De cierto de cierto os digo El
que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Es inexcusable entonces, verdad,
no oír al Señor Jesucristo. Es inexcusable, es triste, pero
la persona que no oye lo está haciendo a propósito. Está siendo
terco. Está siendo terco. El que cree
en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer, rehúsa
creer, a pesar de la claridad, a pesar de la luz que está alumbrando,
rehúsa creer, no verá la vida, sino que la ira de Dios está
sobre él. Cristo Jesús es el único gran
profeta de quien Moisés era meramente un tipo. Moisés era un tipo. Cristo es la realidad. Cristo
es el eterno sumo sacerdote de quien era. Aarón era meramente
un tipo y Cristo es el gran rey de los cuales David tan solo
era meramente un tipo. Así es que Todos estos hombres
en el Antiguo Testamento que testificaban y tipificaban al
Señor Jesucristo, Cristo es el cumplimiento. Ahora, en nuestro
texto otra vez, la promesa que Dios dio, dice, no oigas a estas
personas, a los falsos. No oigas a estos, no acudas a
estas cosas. La promesa, en la promesa Dios
declara que Dios va a levantar a este profeta. Noten allá, Dios
es el que levanta. Profeta de en medio de ti y de
tus hermanos como yo, te levantará Jehová tu Dios. A él oiréis. Dice versículo 15. Profeta les
levantaré. Es decir, Cristo Jesús, aún siendo
el eterno Hijo de Dios, Él no tomó este cargo sobre sí mismo. Dios el padre lo hizo Cristo. Dios el padre lo hizo el sumo
sacerdote. Dios el padre lo hizo el rey
de reyes y señor de señores. Dios el padre le dio este cargo. Ningún hombre toma para sí el
oficio. Ningún hombre toma sino que Dios
es el que llama y Dios es el que capacita y Dios es el que
pone a una persona en el cargo, en el puesto que tiene. En Hebreos
capítulo cinco, versículo cuatro dice y nadie toma para sí esta
honra. Hablando de los sumos sacerdotes,
nadie toma para sí esta honra, sino que. Es llamado por Dios
como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo se glorificó
a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo tú eres mi
hijo, yo te engendré hoy, engendrado hoy. Como también dice en otro
lugar, tú eres sacerdote para siempre según el orden de mil
quince de. Así es que, Cristo no tomó para
sí este, este, este oficio. Dios el Padre le dio. ¿Ven? Él es enviado de Dios el Padre. Siendo él igual con Dios el Padre.
Gran misterio, ¿verdad? Dios el Padre, Dios el Hijo y
Dios el Espíritu Santo. Él fue enviado. Esta promesa
de Cristo Jesús, el profeta. Cristo Jesús es la palabra misma,
el verbo. Nos dice allá en Juan capítulo
uno, versículo uno, en el principio era el verbo y el verbo era con
Dios y el verbo era Dios. Y nos dice el versículo catorce
y el verbo fue hecho carne. El verbo es el creador de todas
las cosas. el verbo es aquel por quien Dios
creó todas las cosas y sin él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho pero él es el verbo de Dios si quieres saber de Dios
vas a tener que oír a Cristo Jesús y el que ha visto este profeta
ha visto a Dios el Padre Tomás le preguntó, muéstranos al Padre
y nos basta. Y él dijo, tanto tiempo he estado
con ustedes y no me conocen. El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre. El que ha oído al Señor Jesucristo,
ha oído a Dios el Padre. La promesa que tenemos aquí en
nuestro texto declara que Dios levantaría a este profeta de
en medio de sus hermanos. Es decir, sería hombre. Él es Dios y Él es hombre, del
medio de ti. El Señor Jesucristo, según la
carne, es de la tribu de Judá, de la casa de David. Carne de
nuestra carne y hueso de nuestro hueso. En el cumplimiento del
tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de mujer, nacido bajo
la ley, para que nos redimiese. Y Él era como Moisés en este
sentido. Es decir, Moisés era un hombre. Y el Señor Jesucristo, nuestro
profeta, es hombre verdadero. Moisés era profeta de Dios. Y
Cristo Jesús es el profeta. Moisés era mediador entre Dios
y su pueblo. Y Cristo es el mediador. Moisés hizo grandes milagros.
Él era poderoso. Nos dice aquí como yo dice profeta
te levantará en medio de ti de tus hermanos como yo te levantará
Jehová tu Dios y luego versículo dieciocho dice profeta les levantaré
en medio de sus hermanos como tú como tú en este sentido también Moisés era grande en palabra
es decir Dios inspiró a Moisés para escribir los primeros cinco
libros que tenemos en la Biblia Génesis, Éxodo, Deuteronomio
Levítico. Los primeros cinco libros en
la palabra de Dios, Moisés, fueron escritos por Moisés. Algunos
de los Salmos. Fue grande en palabra y también
grande en obra. Es decir, milagros fueron hechos
por Dios, por la mano de Moisés, para confirmar la palabra de
Moisés. Pero el milagro que viene a la
mente, más que cualquier otro, es el milagro de la liberación
del pueblo de Israel de la esclavitud allá en Egipto. Por mano, ¿verdad? Moisés es el que libró a ese
pueblo, sacó, Dios usó a Moisés para sacar ese pueblo de la esclavitud. Y como Moisés, nuestro Señor
Jesucristo, tiene la permanencia en todo. Es más grande que Moisés. Es grande en palabra, porque
las cosas que habló Moisés, las habló de Cristo. Y la palabra
le fue dada a Moisés, Cristo Jesús es la palabra misma. Y
Moisés hizo grandes milagros por el poder de Dios. El Señor
Jesucristo hizo grandes milagros. Y el milagro que Él ha hecho,
es de librar a su pueblo de la esclavitud, de la esclavitud
del pecado en el mundo por su sangre, de redimir a su pueblo
de la esclavitud del pecado. Llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo de sus pecados. Moisés es infinitamente
superior a Moisés y a todos los profetas porque él es el hijo
de Dios. Dios declara aquí que yo pondré
mis palabras en su boca. Son sus palabras, son palabras
de vida. No son simplemente verdades en
lo que se refiere a Dios. No son simplemente verdades en
lo que se refiere al reino de los cielos, sino que cuando Cristo
habla, los muertos viven. Cuando Cristo habla, los hombres
viven espiritualmente, así como Cuando el Señor Jesucristo habló
a Lázaro y le dijo a Lázaro ven fuera. Cuando Cristo habla, los
que están muertos espiritualmente se levantan y vienen a Dios. Sus palabras son palabras de
verdad. Sus palabras son palabras de
gracia. Sus palabras están llenos de
gracia y de verdad. Y sus palabras del Señor Jesucristo
traen paz y consuelo, traen perdón y vida. y salvación del pecado. Este profeta no vino para condenar
al mundo. El mundo ya estaba condenado.
Él no vino para condenar al mundo. El mundo ya estaba condenado.
Él vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. El evangelio es las buenas nuevas
y el Señor Jesucristo, él vino para traer el evangelio, que
es el mismo. Si alguno oye sus palabras y
cree en él, dice la palabra de Dios, nunca morirá. El evangelio es verdaderamente
el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Y no podemos nosotros separar
a Cristo de su palabra. No estamos adorando la Biblia. Pero no podemos adorar a Dios
aparte de lo que tenemos en la Biblia. No estamos adorando la
Biblia, estamos adorando al verbo encarnado, el Señor Jesucristo.
Y no podemos separar su palabra que tenemos aquí en nuestras
manos de Cristo Jesús. Él es uno. No podemos nosotros
conocer a Dios aparte de la palabra de Dios. Nadie va a venir a Dios
y clamar pidiendo misericordia que no conocen al Señor Jesucristo. Y nadie va a conocerlo aparte
de su palabra. Bueno, también una promesa es
dada a aquellos que se niegan o rechazan escuchar a este profeta. Dice aquí, mas cualquiera, versículo
19, mas cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en
mi nombre, yo le pediré cuenta. ¿Sobre qué va a ser esta cuenta? Esta cuenta se va, ¿cómo se dice? ¿Cómo diría yo? Esta cuenta se
va a liquidar acerca, con este, respecto a este tema. ¿Oíste
lo que Dios dijo? Ven, el hombre es pecador, el
hombre está muerto en delitos y pecados. Pero eso no es el
pecado que condena al hombre. Nosotros pecamos mil veces al
día. Digo mil porque hay muchos pecados
ni conocemos. Tal vez sean 10 millones. El
punto es esto, que todo el tiempo estamos pecando. Tenemos pecado
de comisión, pecado de omisión, pecado de ignorancia. Tenemos
iniquidades. ¿Qué es la iniquidad? Iniquidad viene de la palabra
equidad, que significa igual, igual, está equitativo, esto
igual a esto. Y en el servicio de Dios, Dios
es celoso y requiere nuestro servicio, nuestra atención perfecta,
que sea igual las cosas. Y en las, aquí en el servicio
donde queremos adorar a Dios, ¿cuántas veces ha pasado tu mente
a otras cosas? es iniquidad en las cosas santas. Así es que tenemos pecado, tenemos
iniquidad, estamos llenos de pecado. Dios perdona el pecado,
la iniquidad, la transgresión. Pero saben cuál es el pecado
que condena al hombre? No creen, no creen, no oyen lo
que el Señor Jesucristo está diciendo. Él dice claramente,
venid a mí todo lo que está trabajado y cargado, y yo os haré descansar.
Y dice la persona, pues yo no me siento cargado y cansado.
Pues lo estás. La palabra de Dios dice que el
hombre está muerto en delitos y pecados. Pues no me siento
muerto en delitos y pecados. Pues lo sientas o no lo sientas.
Dios dice, ven. Pero la persona que rehúsa, rehúsa
venir. Esta persona está rehusando.
En Juan capítulo 3, es lo que, en Juan capítulo 3. Versículo 17 dice, no envió Dios
a su hijo al mundo para condenar al mundo. No lo envió a condenar
al mundo, el mundo ya estaba condenado. sino para que el mundo
sea salvo por él. El que en él cree, el que en
él confía, el que oye su palabra y obedece, es la persona que
cree. El que en él cree no es condenado. ¿Por qué no es condenado? No
significa que no es condenable. El que en él cree no dice no
es condenable. Hay mucho en nosotros que es
condenable. Pero lo que dice el que cree
no es condenado. El Señor Jesucristo, él fue condenado
en el lugar de su pueblo. Él sufrió la ira de Dios por
el pecado. El que cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado. porque no ha creído
en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. Y esta, aquí en esto
consiste la condenación que la luz, Cristo Jesús, el profeta
de Dios, la luz del mundo ha venido a los hombres. La luz
vino al mundo y los hombres amaron, es decir, rechazaron a Cristo,
amaron sus tinieblas. Amaron las tinieblas más que
a Cristo Jesús porque sus obras eran malas. Todo el tiempo estaban
confiando que sus obras eran buenas. Pero no quieren deshacerse
de esas cosas. No quieren dejar su religión.
No quieren dejar su tradición. No quieren dejar sus pensamientos.
No quieren venir a Cristo como pecadores necesitados de misericordia. Quieren aferrarse a aquello.
Y piensan, Dios me va a aceptar. Ahí está la condenación. ¿Por
qué? Porque rehusan. rehusan. Y eso es lo que está diciendo
aquí. Dios está prometiendo juicio a toda persona que no oye mis
palabras, que él hablare en mi nombre. Yo le voy a pedir cuenta
y la cuenta va a ser resuelta sobre esto. ¿Qué piensas de Cristo? ¿Qué piensas de Cristo? ¿Has
venido a Cristo Jesús? ¿O has dicho como faraón quién
es él para que yo obedezca su voz? ¿Quién es Dios para que
yo le obedezca y yo venga a Cristo? El Evangelio no es una sugerencia,
es un mandato de Dios. Ven. Ven al Señor Jesucristo. Y el hombre dice, bueno, pues,
¿quién es? O tal vez diga de esta manera,
mañana. No tienes promesa de mañana.
No tienes promesa de mañana. Hoy es el día de salvación. Despreciar
las palabras de Cristo es despreciar a Cristo. despreciar a Cristo
es negar y despreciar a Dios el Padre. Y para esto no hay
ningún remedio. Dios ha dado remedio para el
pecado. Pero si rechazas el remedio que
es Cristo Jesús, entonces, ¿qué remedio? ¿Qué remedio? Podemos ver esto acerca de este
profeta también, nuestro Señor Jesucristo. Todos los otros profetas,
ellos fueron inspirados por Cristo. enviados por Cristo, pero Él
es más que un profeta. Él es Dios con nosotros. Todos
otros profetas, ellos señalaban a Cristo y hablaban de Cristo,
pero Cristo es la substancia misma. Él es la realidad. Ellos hablaban de una sombra. Cristo es la realidad. Cristo
es la realidad. Todos los demás profetas, ellos
comenzaron a escribir la palabra de Dios. Cristo es el fin. Cristo
es el cumplimiento. Ya no hay más revelación de Dios.
Viene otra persona y dice, yo tengo una nueva palabra de Dios. Conoce a un falso profeta. porque
no hay nueva revelación de Dios lo que ha dicho lo ha dicho y
Dios pronuncia maldición sobre cualquier persona que quita o
que añade a esto. Él es el fin, el mensaje ha sido
completo y es una de las razones por las cuales los milagros que
Dios dio a los profetas en el primer siglo, no continúan. Estos milagros continúan en el
sentido espiritual. Vemos que personas son resucitadas
de los muertos. Vemos que los cojos ahora andan
con Dios. Que los sordos ahora oyen la
voz de Cristo. Pero estamos hablando de que
estos hombres que dicen que tienen poderes milagrosos, ¿por qué
no se van a un hospital un día y vacían ese lugar? ¿Verdad? Está muy sencillo. Si tienen
este poder y este poder es de Dios, ¿por qué no se van aquí
a Lorán y en un tiempo, corto tiempo, le dan vacaciones a todos
los doctores? Me estoy seguro que ahí lo necesitan. Pero porque son mentirosos. Pero
en el sentido espiritual, estamos viendo milagros. Milagros. El Señor Jesucristo dio estos
milagros a los apóstoles en los primeros siglos para confirmar
la Palabra. Para confirmar que la Palabra
no había sido escrita. El Nuevo Testamento no había
sido escrito. El Espíritu Santo estaba inspirando a los apóstoles
en aquel tiempo para escribir la Palabra. Pero tú y yo ya la
tenemos completa. ¿Y cuál es el mandato nosotros?
Cree lo que Dios ha escrito en tu Biblia. Todos los demás hablaron por
inspiración de Dios y aprendizaje, pero Cristo habló del Padre como
siendo uno con Él. Y todos los demás profetas pues
llegó su día y acabaron, terminaron su turno. Tuvieron su turno aquí
en la tierra y Dios los llevó. Pero este profeta continúa para
siempre. Este sacerdote continúa para
siempre. Este rey continúa para siempre,
el Señor Jesucristo. Profeta tenemos el Señor Jesucristo. Qué triste, qué triste esas personas
que rechazan a Cristo Jesús y buscan otro, otro profeta o buscan otra
palabra. Dios ha dicho, Dios ha hablado,
Dios ha hablado la verdad. Dios es verdad. Pero personas confían en lo que
dicen los hombres más que en lo que dice Dios. Los mormones
ponen a un lado la palabra de Dios y tienen el libro de Joseph
Smith. Y lo tienen a él como profeta.
Claramente se ve solamente en ese punto que no es de Dios. Pero bueno, el Señor los ha cegado
en su misericordia. Si hay alguno de los suyos, Él
los va a librar. Conozco a uno que lo ha librado.
Cómo aborrece este hermano esa. Se molesta cuando empieza a hablar
de él. Pero es indignación. Es indignación
santa. contra ese error y nosotros también
estamos indignados de la religión falsa. ¿Cómo es posible que digan
estas cosas? Dios ya ha hablado. Que el Señor
bendiga en su palabra. Amén.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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