Bootstrap
Cody Groover

Cristo es la Vid y los creyentes son los pámpanos

John 15
Cody Groover April, 8 2015 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover April, 8 2015

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Bueno, nos pido que abran sus
Biblias conmigo en esta tarde, el libro de Juan, Juan capítulo
15. Hemos estado viendo, no de una manera seguida, pero
los miércoles, cuando Cristo dijo, yo soy Cristo,
hemos visto lo que Cristo es a la iglesia y nuestra relación
con Él. vimos Cristo el fundamento y
la iglesia, el edificio edificado sobre ese fundamento. La semana
pasada vimos Cristo, es nuestra comida, y nosotros nos alimentamos
de él. Y ahora aquí en Juan capítulo
15, nuestro Señor Jesucristo mismo dice, yo soy la vida verdadera. Yo soy la vida verdadera. En
otras ocasiones, nuestro Señor había dicho a sus discípulos,
yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo, hallará
pastos. Otra ocasión el Señor Jesucristo
dijo, yo soy el camino, el camino a la verdad y la vida. Nadie
viene al Padre si no es por mí. Él dijo, yo soy el pan verdadero
que descendió del cielo, lo que vimos la semana pasada. Yo soy
el agua de vida. Todo lo que Dios tiene, todo
lo que Dios tiene para su pueblo, todas las bendiciones de Dios
para nosotros, los que creemos a Dios. Dios los ha puesto en
Cristo Jesús. Y aquí el Señor Jesucristo nos
está diciendo algo acerca de nuestra relación con Él, nuestra
unión con el Señor Jesucristo. Está en Cristo Jesús. Todo Dios
lo puso en Cristo Jesús y viene a nosotros por medio de Cristo
Jesús, a través de Él. Es decir, nosotros tenemos aceptación
con Dios. por medio de Cristo Jesús. Tenemos el perdón de pecados
por la sangre del Señor Jesucristo. Tenemos la salvación y la vida
eterna. Todo esto viene a nosotros por
medio de esta unión. Y aquí vamos a oír esta palabra,
unión viva. Unión viva. Evidentemente hay una unión que
no es viva. Pero aquí es una unión viva con
Cristo Jesús, porque Él es la verdadera vida. Y vamos a ver
la relación entre los creyentes. Los creyentes son pámpanos, o
ramas podríamos decir. Él es la raíz y los creyentes
son las ramas. Y nosotros los creyentes tenemos
nuestra vida, en Cristo Jesús y crecemos al estar unidos con
Cristo Jesús. Y damos fruto únicamente por
estar unidos a Cristo Jesús. El fruto es de él. El fruto del
creyente es de Cristo. El fruto de la rama es de la
raíz. Es de la raíz. es bueno porque la raíz es buena. Todo árbol, el árbol que es bueno
da fruto bueno. Y Cristo es el bueno. Y por nosotros
estar unidos a Él, entonces traemos fruto. Ahora, con respecto a
la vida, el Señor Jesucristo dijo, yo soy la vida verdadera
y mi Padre, Dios el Padre, dice aquí, es el labrador. Dios el Padre es quien dio a
Cristo Jesús. Él es el que dio, de tal manera
amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito. Él dio esta
vida. Él es el que dio esta vida a
nosotros y el que propuso y sembró esta vida y que Él sostiene,
sostiene. y el que cuida como el labrador
dice aquí el padre es el labrador todo lo que esa vida va a producir
es por voluntad del labrador por voluntad del padre para la
gloria de dios el padre en efesios capítulo 1 versículo
11 dice En él asimismo tuvimos herencia,
habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas
las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos
para la alabanza de la gloria, de su gloria, nosotros lo que
primeramente esperamos en Cristo. Dice, yo soy la vid verdadera. No hay vida aparte de la vida,
que es Cristo Jesús. Vamos a ver en un momento que
la vida que tenemos nosotros, los pámpanos en Cristo, eso es
la vida de Dios. Es el Espíritu Santo en vosotros
la esperanza de gloria. Es el Espíritu Santo en vosotros
que produce el fruto. Dice aquí versículo dos, todo
pámpano que en mí no lleva fruto. Es por eso que le dije al principio
que hay pámpanos que no están en Cristo Jesús. Son los que
pretenden nada más, los que tienen profesión de ser cristianos. Todo pámpano que en mí no lleva
fruto. Todo el que es nacido de Dios
tiene el Espíritu Santo en esa persona y esa persona el Espíritu
Santo va a producir, va a tener el fruto del amor, gozo, paz,
paciencia, a la medida del don de Dios. Y va creciendo en ese
fruto. Vamos creciendo en amor, gozo,
paz, paciencia, fe. Vamos creciendo. Pero no todos
los que dicen estar en Cristo Jesús están. Por ejemplo, Judas
Iscariote. Todos los que parecen que están
en Cristo Jesús Parece que están en él, parece que son pámpanos. Pero saben, la palabra de Dios
habla de injertos. En Romanos capítulo 11 somos
injertados. Es decir, por naturaleza todos
nosotros somos de un árbol o de una raíz mala que es Adán. Por naturaleza, todos nosotros
nacimos en este mundo de una raíz mala, Adán. El fruto de
ese árbol es la ira, el pecado, la muerte. Pero el pueblo de
Dios ha sido injertado en Cristo Jesús, puesto en Cristo Jesús. Vean lo que dice Romanos 11. Vean desde el versículo 11. Digo
pues, han tropezado los de Israel para que cayesen, en ninguna
manera, pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles,
para provocarle a celos. Y si su transgresión es la riqueza
del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, cuanto
más su plena restauración. Porque a vosotros hablo, gentiles,
por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio. por si en alguna manera pueda
provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos algunos
de ellos. Porque si su exclusión es la
reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de
entre los muertos? Si las primicias son santas,
también lo es la masa restante. Y si la raíz es tanta, también
lo son las ramas. pues si alguna de las ramas fueron
desgajadas hablando de la nación de los judíos y tú siendo olivo
silvestre has sido injertado en lugar de ellas y has sido
hecho participante de la raíz cristo y de la rica savia del
espíritu santo del olivo no te jactes contra las ramas no te
jactes como si no recibiste que tienes que no hayas recibido
no te jactes contra las ramas, hablando de los judíos. Y si
te jactas, sabe que no te sustentas tú. No sustentas tú a la raíz,
sino la raíz es la que te sustenta a ti. La raíz, Cristo Jesús,
es el que nos sustenta a nosotros. Y lo que quería que veamos es
que somos injertados. Todos nosotros, por naturaleza,
venimos de la raza caída de Adán, de un árbol malo. frutos malos,
los malos frutos de la injusticia, pero somos injertados. Ahora,
hay injertos que toman y hay injertos que no toman, o hay
injertos que agarran y hay injertos que no agarran. Ustedes saben cómo se hace un
injerto. se pela un poco de la rama del
tronco y luego se pone el otro y se envuelve. Si agarra, entonces
esa rama se vuelve uno con el tronco, se vuelve uno con ello. Pero si no se agarra, es decir,
si no está recibiendo savia de ese tronco, si no hay vida de
la savia en esa rama, entonces lo único que está es amarrado. O sea, está en el tronco, está
amarrado, se está colgando, por decir así, pero cualquiera que
lo mira, dice, está muerto. Como cuando ves un árbol grande,
un cedro o algo así, y dices, mira, esa rama está muerta. ¿Cómo
lo sabes? Está café, no tiene hojas, ¿verdad? Sabes que no está pasando savia
por esa rama. Bueno. todo pámpano, toda rama
que en mí no lleva fruto. Judas Iscariote, Simón el Mago,
Dimas y otros aparentaban estar en Cristo por su asociación o
por una profesión externa. No podían distinguir los apóstoles
que Judas Iscariote simplemente era una un pámpano que se estaba
colgando nada más, no había vida en él. Tenía una profesión externa
o por cumplimiento de algunos deberes religiosos. Escuchen,
es verdad que cada persona que ha creído en el Señor Jesucristo
confiesa al Señor Jesucristo en el bautismo y en ese sentido
es injertado en la familia o el cuerpo del Señor Jesucristo visible
en el bautismo. O sea, no estoy diciendo que
el bautismo salva, nadie debe pensar eso. Estoy hablando de
que se identifica con la iglesia, pero nadie es puesto en el cuerpo
de Cristo por el bautismo. Solamente el Espíritu Santo hace
eso, por la obra de Dios. Hay muchos que están y piensan
que porque ya hicieron su deber, ya cumplieron, ya se bautizaron,
Están asistiendo a la iglesia. Están cumpliendo con lo que ellos
piensan son algunos requisitos que ellos piensan se les impone
o a veces de hecho de pleno se los imponen. Piensan que están
en Cristo. Pero eso no es. Si no hay amor,
gozo, paz, paciencia, si el Espíritu de Cristo no mora, no es de él. Dice Romanos. Ven lo que dice
el Gálatas 5. Y es importante notar que aquí
la palabra es en singular. El fruto del espíritu no dice
los frutos. Nota contra qué está contrapuesto. Está contrapuesto en con lo que
dice el versículo diecinueve. Noten versículo dieciocho dice,
pero si sois guiados por el espíritu, es decir, si tienes la sabia,
no estáis bajo la ley. No estás bajo la ley. Estás bajo
gracias, estás bajo el régimen de nueva vida en Cristo Jesús.
Ahora, y manifiestas, es decir, eso es obvio. Me acuerdo de un
pastor que una persona vino a ese pastor y le estaba reclamando
porque su hija se había escapado y se había ido con un hombre
y estaba viviendo en adulterio. Y vinieron los padres y le reclamaron
al pastor que porque no estaba predicando la ley, que porque
no estaba predicando la ley y por eso su hija se fue. Y el pastor
dijo, no sabes, no sabes que eso está mal. Te lo tengo que
decir, manifiestas. Todos saben que eso está mal.
Todos saben que eso no está bien. Manifiestas son las obras de
la carne, adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia. Noten, todas estas cosas están
a la par. Y quebrar uno es quebrar todos.
Esto es lo que es la carne, el hombre carnal, es lo que nosotros
somos por naturaleza. Manifiestas están en nosotros
todavía. Idolatría, hechicerías, enemistades,
pleitos. Algunas personas que nunca dirían,
yo soy culpable de fornicación o adulterio, pero ahí son personas
muy celosas. Son personas muy iracundas. Todo
el tiempo están contendiendo. disensiones, herejías, envidias,
envidiosos, homicidios, borracheras, orgías, cosas semejantes a estas
acerca de las cuales os amo honesto, como ya os he dicho antes, que
los que practican tales cosas no eran dados en el reino de
Dios. Es decir, esta es su vida, esto es lo que ellos hacen. Esto
es lo que el hombre hace. Bueno, el creyente es pecador. y puede caer en humedez, pero
esto no es su vida. Esto no es su vida. Y hay que
entender también que el pecado no es solamente lo que hacemos,
sino lo que pensamos. Si no somos salvos por la gracia
de Dios, por la obra del Señor Jesucristo, entonces no hay salvación
para nadie. Los que practican tales cosas
no herederan el reino de Dios. ¿Cuándo dejaste de hacer estas
cosas? ¿Cuándo has dejado de hacer estas
cosas? ¿Qué tal? Gracias sean dadas
a Dios que esa nueva criatura, esa nueva criatura en Cristo
Jesús, no hace estas cosas. El viejo hombre es lo único que
hace y lo hace todo el tiempo. El nuevo hombre se deleita en
la ley de Cristo. Más el fruto del espíritu, ahora
sí está hablando, no tenía aquí es una cosa. El fruto del espíritu
es amor. Primero, Dios derrama este amor. Dios derrama este amor en el
corazón de su pueblo. Amor a Dios. Y en eso está el cumplimiento
de toda la ley, por decir así. Amor, amarás a tu Dios con toda
tu fuerza, con toda tu mente, y amarás a tu prójimo como a
ti. En estas dos leyes dependen todos los 10 mandamientos. Y
Dios derrama este amor. Él es nuestro cumplimiento. Cristo
Jesús es nuestro cumplimiento. de la ley, pero Él nos ha dado
amor y no es amor, no es amor perfecto. Tenemos que decir que
no le amamos como debemos amarle y no le amamos como quisiéramos
amarle, pero es amor a Dios. Es amor a la gloria de Dios.
Es amor a Cristo Jesús. Amor a que Él tenga toda la honra
y la preeminencia. Amamos a Él por encima de nuestra
propia vida. amamos a él por encima de nuestros
seres queridos, amamos a él y aborrecemos estas cosas. Ahora, este amor
se manifiesta en gozo, paz, paciencia, benevolidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza, y contra tales cosas no hay ley. Contra tales cosas
no hay ley. En esto es lo que estás. Regresamos a nuestro texto. Me
desvía ya un poco. Todo pampro que mí no lleva fruto. El incrédulo no puede llevar
fruto. El incrédulo no puede llevar
fruto. ¿Por qué? Porque el fruto del que está
hablando es el Espíritu Santo que se lo da. Así es que puede
estar haciendo muchas cosas. Puede estar haciendo muchas obras. puede estar imitando estas cosas
de amor, pero si Dios no lo ha puesto en Cristo Jesús, si esa
persona no tiene el amor de Dios en él, entonces no lleva fruto. El fruto que no es para la honra
y la gloria de Dios, no es hecho por Dios. viene a ser obra del hombre nada
más. Y el Señor Jesucristo dijo a
estos hombres, apartados de mí. En aquel día, apartados de mí,
hacedores de maldad. Mientras tanto, todo el tiempo
ellos están pensando, estamos haciendo buenas obras. Estamos
yendo predicando, estamos yendo sanando, estamos echando fuera
demonios, estamos haciendo todas estas buenas obras. Y el Señor
Jesucristo dijo, son obras de iniquidad. todo pámpano que millón no lleva
fruto lo quitará. Son pámpanos, son ramas secas,
muertos, y por fin un día va a ser expuesto, va a ser llevado
fuera, no va a heredar el reino, pero los que son verdaderos,
los verdaderos pámpanos y todo aquel que lleva fruto, todo aquel
que lleva fruto, lo limpiará. Todo aquel que tiene el Espíritu
Santo, que tiene fruto, esa persona está constantemente siendo limpiado. Constantemente está siendo limpiado.
¿Saben por qué? Porque estamos siendo todo el
tiempo ensuciados. El mismo hecho de andar aquí
en la tierra, el mismo hecho de estar aquí en la tierra, nos
ensuciamos todo el tiempo. Necesitamos la limpieza, la limpieza
del Señor Jesucristo. Somos lavados una vez para siempre
en la sangre del Señor Jesucristo, pero somos lavados constantemente
por la palabra de Dios, cada día por la palabra de Dios. todo el que lleva fruto, es decir,
tiene el Espíritu Santo, tiene el amor de Dios en su corazón. Está arraigado en Cristo Jesús
de una manera vital, es decir, está recibiendo. Toda su vida
está en Cristo. no está confiando, esa persona
tiene fe en Cristo Jesús, la fe que Dios da. No tiene confianza
en Cristo y más sus obras. Eso no es la fe de los escogidos
de Dios. La fe de los escogidos de Dios
es solamente Cristo. Está recibiendo su sabie, su
vida, su esperanza, su gozo, todo de Cristo. Por la fe genuina, produce este
fruto espiritual son limpiados por la palabra
y noten esta palabra de Dios lo limpiará para que lleve más
fruto parte de esta limpieza es podar es podar Yo no soy un buen labrador en
lo que se refiere a árboles, pero yo he visto estas manzanas,
estos árboles de manzanas que tienen, no sé si han visto huertos
y las de naranjas y todo. Después de que da fruto el árbol,
vienen los que van a podar este árbol y las vides en los, en
los viñedos vienen los que van a poder y lo cortan y dejan gajitos
nada más. Le quitan todo esto verde bonito
y todas esas ramas que están allá colgando, le quitan todo
eso y dejan parece que palos, palos nada más. Le están quitando
todo esto que no va a producir para que produzca. Cuando el Señor Jesucristo da
fe a su pueblo, Él va a apodar a su pueblo. Él va a aprobar
a su pueblo. Va a apodar para quitar de nosotros
más y más este amor que tenemos al mundo. constantemente podados, limpiados,
atendidos por Dios el Padre en las pruebas, la enseñanza y las
aflicciones para que crezcamos y llevemos más fruto. Parece
extraño, pero si no podas ese árbol, no te va a dar lo mismo.
Te va a dar menos que el año que viene. Pero si lo cortas,
te va a dar más. Ven lo que dice Santiago capítulo
uno. Hermanos, dice, nos sorprendáis. Santiago capítulo uno, versículo
dos, dice, hermanos míos, tener por sumo gozo cuando os halléis
en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce. La prueba produce paciencia. Es uno de estos resultados del
fruto. Amor, gozo, paz, paciencia. La
prueba de vuestra fe produce paciencia. Dice, más tenga la
paciencia su obra completa para que seáis perfectos y cabales
sin que os falte cosa alguna. Primero de Pedro dice que es
necesario que nosotros tengamos estas pruebas. Primero de Pedro
1, 7, dice, para que sometida prueba vuestra fe mucho más,
tu fe es mucho más preciosa que el oro. Pero si vas a probar
el oro, ¿cómo lo pruebas? Con fuego. Dice, el cual aunque
perecedero se prueba con fuego, se hallará la base de gloria
y honra cuando sea manifestado Jesucristo. sometida a prueba vuestra fe.
Tiene que ser sometida a prueba. Ahora, regresando ya a nuestro
texto, va a llevar, el resultado es que va a dar más fruto. Los pámaros que no dan fruto,
como dije, no pueden dar fruto porque no están en Cristo. El
fruto que está buscando Dios es el fruto de él. no está buscando tus frutos está
buscando el fruto de él producido en ti ahora versículo 3 dice
ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado
ven esta es una de las maneras que dios nos nos poda nos limpia
para que llevemos más frutos estar en la palabra de dios estar
sujetos. La palabra de Dios siempre que
se predica, enseña, redargüe, instruye. Somos podados. Cristo dijo en Juan capítulo
13, versículo 10, dijo que estaban limpios pero no todos. Ya el
que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo
limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque
no todos. Estaba hablando de Judas Iscariote
que estaba en medio de ellos. Pero ahora Judas se ha veído
y Cristo está diciendo aquí en versículo tres, vosotros estáis
limpios. Estás limpio por la palabra que
yo te he hablado. Tiene este efecto sobre nosotros
la Palabra de Dios, nos limpia. Sabemos que somos lavados por
nuestros pecados en la sangre del Señor Jesucristo y la Palabra
de Dios nos limpia, no por obras. No somos limpiados
o santificados o justificados por las obras, no por algunas
ceremonias ni por la ley, sino por la sangre, a través de la
palabra de Dios predicada y creída, que es don del Espíritu Santo. Él de su voluntad nos hizo nacer
por la palabra de verdad. Ahora, todos estos apóstoles
y todos los que están verdaderamente en Cristo, son pámpanos verdaderos
de la vida verdadera. Por la gracia de Dios, si tú
has creído en el Señor Jesucristo, amas al Señor Jesucristo. Amas, estás en Cristo, y oigan
esto, aquí hay algo precioso, nunca puedes ser separado del
Señor Jesucristo. nunca puede ser separado de él. Cristo dijo, mis ovejas nadie
las puede arrebatar de mi mano, ni ellas mismas, y nosotros no
podemos desarrancarnos de la vida verdadera. En Juan capítulo 10 el Señor
Jesucristo dijo esto, mis ovejas oyen mi voz y yo las
conozco y me siguen. Y yo les doy vida eterna, y no
perecerán jamás, ni nadie las arrebata de mi mano. Mi Padre
que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de
la mano de mi Padre. Ahora, dice versículo cuatro. Recuerde, está hablando a creyentes.
Está hablando a creyentes. Permaneced en mí. Ahora tú permanece en mí, permanece
en mí. La verdad es, como dije, una
vez la persona ha sido salvado por Dios, una vez la persona
ha sido iluminado, esa persona nunca puede ser perdida. Es la
perseveración y la preservación de los santos. Él nos guarda
por medio de la fe. Nos guarda todos los días. No
podemos caer de esta gracia si es Dios quien te salvó. La única
manera que una persona puede perder su salvación es si esa
persona se salvó a sí misma. Esa es la única manera que una
persona puede perder su salvación, es si esa persona tuvo mano en
ello. Si esa persona metió mano. Pero si es Dios quien lo hizo,
es eterno. Es eterno. Ahora, aún así, Aunque somos
salvos con salvación eterna, como dicen Isaias, Israel será
salvo con salvación eterna. Siempre en las escrituras se
nos advierte, no te jactes, no te, no digas, bueno, soy salvo
porque así, así de malos somos. Soy salvo, bueno, y no importa.
No importa que yo me aferre de Cristo o no. No
importa que yo venga a él o no. Él me salvó. Eso es un error
a lo mejor y herejía a lo peor. Una persona no puede ser indiferente. indiferente a su salvación. Se nos advierte en contra de
la incredulidad, aunque el apóstol está seguro, el apóstol está
seguro que lo que Dios comenzó, dice, yo sé que lo que Dios comenzó
lo perfeccionó hasta el día de Jesucristo. Está seguro de esto.
pero nosotros debemos siempre examinarnos a nosotros mismos
dice el apóstol examinaos a vosotros mismos si estás en la fe no sabes
que el Espíritu Santo está en ti si no sois reprobados en Hebreos
capítulo 3 en Hebreos capítulo 3 se nos
advierte no vayas a ser como esas personas que salieron ellas
salieron de Egipto todos los que salieron de Egipto
no continuaron. ¿Por qué? Porque hubo incredulidad
en ellos. Mirad, dice Hebreos 3, 12, mirad,
hermanos, que no haya incredulidad en ninguno de vosotros. Bueno,
escucha, ¿hay incredulidad en ti ahorita? Sí, debemos de confesar, Señor,
creo. Ayuda mi incredulidad. Tenemos
ansiedades, temores, dudas. Todos esos son incredulidad.
¿Pero qué dice aquí? Mirad, hermanos, que no hay en
ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse
del Dios vivo. Esa incredulidad que te aparte
de Dios. Si puedes apartarte de Dios,
ten cuidado que no lo hagas. En otras palabras, tú procuras
seguir en Cristo. Sabemos que dependemos que él
nos guarde, pero tú también procura que nos salgas. Increibilidad
dice, antes exhortaos, anímese cada uno al otro, cada día entre
tanto que se dice hoy, entre tanto que tienes vida. Porque
ninguno de vosotros, que ninguno de vosotros se endurezca por
el engaño del pecado. porque somos hechos participantes
de Cristo, somos verdaderamente participantes de la gloria, con tal que retengamos firme
hasta el fin nuestra confianza del principio, que sigas creyendo
en Cristo. Si te apartas para nunca más
volver, ¿qué va a significar? Que nunca creíste. Así es que
con temor debemos seguir viniendo. Señor, si no he sido salvo, Señor, ¿por qué quiero estar
en la religión? Aquí está su pastor delante de
ustedes. Yo no quiero ser perdido. Yo he estado predicando. Yo sé
que este es el evangelio, pero qué triste. que después de que
yo predique este evangelio, que luego yo no crea, que yo sea perdido. Señor, yo
no quiero confiar en el hecho de que yo he predicado. Si yo
no he creído, Señor, ten misericordia de mí hoy. Yo vengo hoy. Yo vengo
hoy. vean lo que dice Hebreos capítulo
diez nadie debe pensar que debe que puede volverse atrás estamos
hablando de que un hombre tiene que continuar permanecer en mí
dijo el Señor Jesucristo Hebreos diez treinta y ocho más el justo
vivirá por fe y si retrocediere no agradará a mi alma dice Dios
Pero nosotros, dice, no somos de los que retroceden para perdición,
sino de los que tienen fe para preservación del alma. Continuar
firmes en la fe. Se nos advierte de no ser negligentes
a la palabra de Dios, sino de prestar atención a la palabra
de Dios. Permanecer en Cristo es permanecer
en mí, dijo Cristo. Permanecer en Cristo es permanecer
en su palabra. Dice el versículo siete, si permanecéis
en mí, mis palabras permanecen en vosotros. Eso es lo que significa
permanecer en él. Que sus palabras permanecen. Es decir, que tengan efecto sus
palabras. Que vivas por sus palabras. no solamente oidor, sino hacedor.
Permanecer en él es permanecer en su amor. Si guardáis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor. Permanecer en él es permanecer
en su amor. Este permanecer en Cristo Jesús,
como hemos oído, no es una condición para que seas salvo. No es una
obra, una condición, sino la evidencia, la evidencia de que
Dios se ha obrado. Abraham siguió creyendo. Abraham
siguió creyendo. Eso no fue una condición para
que Dios lo salve. Fue la evidencia de que Dios
le había salvado. Es el resultado del don de vida
que Cristo da. Ahora, dice, permanecer en mí y yo en
vosotros. Como el papa no puede llevar
fruto por sí mismo si no permanece en la vida, así tampoco vosotros
si no permanecéis en mí. ¿Tienes ahí una rama? Desconéctala. Lo que la desconectas, agarras
cinta, escocha y lo pones otra vez. Parece que está conectado,
pero no está. Esa rama ya no va a dar fruto.
No puede dar fruto. El fruto, como dije, es de Cristo. Dios está buscando su fruto que
Él produce en el creyente. Los pámpanos no llevan fruto
por sí mismos, sino es la vid como resultado de esa unión,
como resultado de esa savia que está pasando por ese pámpano. El hombre no puede producir.
No puede conocer cualquier cosa espiritual, no puede producir
vida, no puede producir gracia, no puede producir amor, no puede
producir santidad, excepto que Cristo esté morando en él. Versículo 5. Yo soy la vid, vosotros
los pámpanos. El que permanece en mí y yo en
él, éste lleva mucho fruto, porque separado de mí nada podéis hacer.
Cristo es la fuente. Tenemos que estar conectados
a Él. Somos uno con Cristo Jesús. Estamos
conectados con Él. El pámpano y la vid son uno. Van a llevar fruto. El Espíritu
Santo está morando en ellos y va a haber fruto. Este fruto de
amor va a estar allá. Es decir, Dios va a ser su perfecta
voluntad en esa persona. Va a crecer en el conocimiento
y la gracia del Señor, y va a amar, y va a amarle más y más. Va a
tener gozo en el Espíritu Santo, paz. Ya se acabó mi tiempo, voy a
leerlo nada más y terminar. El que en mí no permanece será
echado fuera como pámpano y sacará y los recoge y los echará
en fuego y arde. Va a llegar el tiempo en que
se va a saber. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen
en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho. Aquí
está el secreto de este versículo. Si una persona está permaneciendo
en Cristo, si es uno con Cristo, lo que va a pedir es para la
gloria de Cristo y no va a pedir para su propio. Va a pedir conforme la voluntad
de Cristo. Va a pedir de esa manera y por
eso va a recibir todo lo que pide. Algunas personas leen eso
y dicen, bueno, quiero un carro nuevo, quiero una nueva moto.
Voy a pedirlo y el Señor Jesucristo me lo va a dar. No está pidiendo,
no está diciendo eso. Si una persona permanece en Cristo
Jesús y Cristo está en esa persona, esa persona quiere la gloria
de Cristo manifestado en su vida. Esa persona quiere crecer en
el conocimiento. Quiere más de su espíritu. Quiere
más de su comunión. Quiere más ser testigo fiel de
Cristo. Y si esa persona está pidiendo
eso, En eso es glorificado el Padre, en que llevéis mucho fruto. En eso es glorificado mi Padre,
en que llevéis mucho fruto, y se manifieste que son mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así
también yo os he amado. Permaneced en mi amor. Bueno,
voy a terminar allá. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.