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Cody Groover

Señor enseñanos a ora

Cody Groover November, 23 2014 Video & Audio
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Cody Groover November, 23 2014

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Mateo capítulo 6, donde el Señor Jesucristo está
enseñando a nosotros, Sus discípulos, a orar. No el hecho de que debemos
orar, eso será por entendido. El Hijo de Dios ora, clama a
Dios. Pero ¿cómo debemos orar? ¿Cómo
debemos orar? Y dice en versículo nueve, Vosotros,
pues, oraréis así, Padre nuestro que estás en los cielos, santificado
sea tu nombre. Venga a tu reino, hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro
de cada día, dánoslo hoy. y perdónanos nuestras deudas
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentación, mas líbranos del mal, porque tuyo es el reino
y el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis
a los hombres sus ofensas, os perdonará también vosotros vuestro
Padre Celestial. sino perdonáis a los hombres
sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Bueno, no quiero repetir todo
lo que vimos la semana pasada, pero brevemente solamente quiero,
como encabezados, recordar lo que hemos visto ahora. Primero
comienza con este acceso que tenemos nosotros. a nuestro Padre
Celestial. ¡Padre, qué privilegio, qué privilegio
de un hijo poder llamar a Dios su Padre! No todos tienen esta entrada,
no todos tienen esta aceptación delante de Dios, sólo aquellos
que son engendrados por Dios. solamente aquellos que tienen el mismo Padre, el mismo Espíritu,
podemos entrar en la presencia de Dios y llamar de Padre. No todos tienen el privilegio
de venir a Él de esta manera. Todos deben venir a Él porque
Él es el único Dios vivo y verdadero, no hay otro Dios. pero somos
engendrados por el Espíritu Santo. ¡Mira qué amor nos ha dado el
Padre, que seamos llamados hijos de Dios! ¡Mira qué amor! Y nosotros que no amamos a Dios,
nosotros que éramos enemigos en nuestra mente, enemigos en
nuestras acciones, pero de tal manera Él ha amado a Su pueblo,
que ha dado a Su Hijo. Él ha dado Su para que more en
nosotros. Y es el Espíritu de Dios que
more en nosotros, que clama entonces, Abba, Padre, Padre, Padre. Padre nuestro que estás en los
cielos, aunque tenemos este acceso, tenemos este privilegio, no debemos
olvidar que nuestro Padre es Dios. Está en los cielos. y debemos venir a Él con reverencia. No venimos al tú el tú. No es
nuestro Diosito. No es nuestro Jesucito. Él es
Dios. Él es el Señor. Venimos con reverencia. No le llamamos Chuchito, mi Jesucito. Son palabras ofensivas. Lo estoy
diciendo para que sea claro. No tratamos No tratamos con Él
como si fuera una persona cualquiera. Él es nuestro Dios. Está en los
cielos. Él está sentado sobre el trono.
Toda autoridad ha sido dada a Él. Tenemos acceso, pero debemos
venir con reverencia en nuestras palabras. Ser reverentes, que
estás en los cielos. Santificado sea tu nombre. Glorifícate
a ti mismo, es lo que significa. Nosotros no podemos hacer santo
a Dios. Dios es santo. Ese es su atributo
principal o esencial. ¿Qué hace de todos sus otros
atributos? Por encima de todos sus atributos,
o como podría expresar, todos sus atributos están bañados en
este uno atributo, este uno atributo, santidad. Así es que si hablamos
del amor de Dios, es amor santo. Si hablamos de la misericordia
de Dios, es misericordia santa. Entonces, cuando decimos, santificado
sea tu nombre, no estamos añadiendo santidad a Dios, sino reconociendo,
primeramente, que es santo, y segundo, pidiendo que Él se glorifique
a Sí mismo. Glorifícate a ti mismo. Santificado
sea tu nombre. Luego dice, venga tu reino. nos
dice cómo debemos nosotros venir. Debemos venir a Él con confianza,
venir como nuestro Padre, pero también venir con reverencia.
Así es que debemos venir a Dios buscando el reino de Dios, buscando
Sus ovejas, Su pueblo, Sus escogidos, o sea, Su iglesia. Venga tu reino,
dice. Venga el reino del Señor Jesucristo. Él es el rey. Yo siempre me gozo en pensar
en esto. El Señor Jesucristo es rey. No es un rey. Él es rey. Y todo
su pueblo escogido es su reino. Es su reino. De hecho, todo está
bajo su control. Pero está hablando de aquellos
que Dios el Padre le dio. Aquellos que son los súbditos,
amorosos, voluntarios del Señor Jesucristo. Venga tu reino. Venga
el cumplimiento de tu propósito de traer a ti mismo todo tu pueblo. Venga tu reino. Que salga tu
palabra con prosperidad. Llama a tu pueblo. Venga tu reino. Entonces debemos orar primeramente
para que Dios se glorifique a sí mismo, y segundo, pidiendo el
reino de Dios que sea llenado, que las personas
vengan. Es decir, cuando nosotros vamos
predicando el Evangelio, ¿cuál es el propósito? Queremos que
crean. Queremos que crean. El apóstol Juan, si usted mantiene
su lugar allá en Mateo 6, cuando estamos hablando estas cosas,
sabemos que no puede ser entendido a menos que Dios dé entendimiento.
Es por revelación, por revelación de Dios. Pero eso no nos precluye
que nosotros hablemos tratado de convencer a las personas,
rogando a las personas, como dice allá en II Corintios, os
rogamos en el nombre de Dios, como si Dios rogase por medio
de nosotros. Dios no ruega a nadie, Dios manda,
Dios hace Su voluntad, pero nosotros no somos Dios, y nosotros estamos
predicando la verdad de Dios. y estamos predicando la verdad
de Dios con este propósito. Queremos que crean. ¿Por qué
vas a morir? No sé quién va a creer, quién
no va a creer, pero decimos, crean al Señor Jesucristo. Y
el propósito por el cual hablamos, y queremos hablar muy francamente,
muy claramente, crean la Palabra de Dios, crea a Dios. Y dice
allá 1 Juan, versículo Primero de Juan, capítulo uno, versículo
tres. Esto es lo que es un testigo. Somos testigos del Señor Jesucristo. Somos testigos de lo que Él ha
hecho en nosotros. No podemos testificar de algo
que no sabemos. Dicen que no hay experiencia
en pellejo ajeno. Han oído eso, ¿verdad? Hablamos
de lo que hemos experimentado, lo que Dios ha hecho por nosotros,
y dice ahí en versículo tres, lo que hemos visto y oído. Nosotros hemos visto la gloria
de Dios en la faz de Cristo Jesús. Lo vemos en parte. Lo vemos como
por un cristal oscuro, pero lo vemos. Dios no los mostró. La gloria de Dios. Vemos al Dios
invisible. Lo vemos por fe. Es real. No es una imagen en un nicho.
No es una foto. Vemos al invisible. Lo que hemos
visto, si lo has visto, si tienes ojos de fe, si Dios te ha dado
vida, estás viendo a Dios, al Señor Jesucristo. Lo que hemos
visto y lo que hemos oído, no vamos a hablar nuestra propia
idea. Lo que hemos oído que Dios nos ha dicho en Su Palabra, lo
que hemos visto y oído, esto os anunciamos. Esto es un testigo.
Esto es un testigo. Hablar de lo que has visto y
lo que has oído, no en tercera persona, lo que tú has visto,
lo que tú has oído. Una persona que recientemente
el Señor Jesucristo se ha manifestado a esa persona, es un bebé en
Cristo Jesús. Tal vez solamente puede decir,
ven, ven, ven. Lo único que puede decir, pero
viene. Personas, ven, ven a oír, ven
a oír, ven a oír. No tiene expresión, no ha crecido
en el conocimiento y la gracia del Señor, no puede expresar
el gozo que tiene, no puede expresar la fe que tiene, no puede expresarla,
pero cuando lo oye, dice, ese es mi evangelio, eso es lo que
yo creo. Cuando oye la palabra de Dios,
eso es lo que yo creo. Tal vez no lo pueda yo decir
como lo dice el pastor, pero eso es lo que Dios dice en Su
Palabra. Ese es mi verdad. Ese es mi Evangelio. Por eso trae a personas que oigan,
¿verdad? Pero dice, lo que hemos visto,
esto anunciamos, noten, para con este propósito. Esta es la
razón. para que también vosotros tengáis
comunión con nosotros. Queremos que tengan comunión
con nosotros. Bueno, nuestra comunión, ¿dónde
está? Nuestra comunión no está en estos cuatro paredes. Nuestra
comunión está en Cristo. Nuestra comunión no está en una
denominación. La iglesia bautista no salva
a nadie. De hecho, ninguna iglesia salva. Solamente Cristo Jesús
salva. Nuestra comunión, creo que tenga
comunión con nosotros, y dice, y nuestra comunión verdaderamente
es con Dios el Padre, y con Su Hijo Jesucristo. Estas cosas
os escribimos para que vuestro gozo sea cumplido. Queremos que
ustedes también se gocen en esta salvación. Queremos que ustedes
también conozcan al Señor Jesucristo. Es por eso que hablamos. Hablamos
con contagio. No estamos a hablar diciendo,
¿quién va a creer si una persona dice que voy a pretender? Les voy a decir algo que me emocionó
tanto. Ayer una persona me regaló un
carro, último modelo. Me lo regaló. ¿Quién se lo está
creyendo? Estoy tratando de no sonreírme.
Pero esa persona dice, no va a ser que me regalaran un carro,
un carro nuevo. No, esa persona nadie lo cree.
Cuando dice, me regalaron un carro, no lo vas a creerme rey
es contagioso es contagioso yo quiero que creas el evangelio
me estoy desviando regresemos a nuestro texto venga tu reino
venga tu reino predicamos ahora dice aquí hágase tu voluntad
hágase tu voluntad como en el cielo así también en la tierra La oración, el Señor Jesucristo
nos está enseñando que la oración no es nosotros tratando de que
Dios haga nuestra voluntad. No estamos tratando de orar como
para cambiar la voluntad de Dios. Muchas personas hacen de esta
manera. se juntan y empiezan a orar todos
juntos. Hacen una cadena de oración como
si le van a torcer el brazo a Dios y Dios va a hacer algo que no
quiere hacer. Dios siempre está haciendo su voluntad. Todo el
tiempo hace su voluntad. No hay ninguna duda que va a
hacer su voluntad. Está haciendo su voluntad ahora
mismo. Si se lo pides o no se lo pides. Siempre se va a hacer
su voluntad. Si es que la oración no es que
nosotros estamos tratando de que Dios haga nuestra voluntad.
En vez de esto, es dejando, depositando nuestra voluntad a la voluntad
de Dios. Nuestra felicidad completa, nuestra
felicidad perfecta, es estar sujetos a la voluntad de Dios. Esa es nuestra felicidad. Queremos
obedecer la voluntad de Dios revelada. Aquí está la voluntad
de Dios revelada. Queremos obedecer. La voluntad
de Dios no revelada no la sabemos si pedimos, Señor, hágase tu
voluntad, sabiendo que se va a hacer, sabiendo que se va a
hacer. Nos está enseñando el Señor Jesucristo que nosotros
dejemos todo aquel que hace todo según su voluntad. Dice allá
en Efesios, esto lo cité la semana pasada, Efesios capítulo uno,
11, dice, en él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados
conforme al propósito del que hace todas las cosas según el
designio de su voluntad. Hágase tu voluntad. La razón
que nosotros queremos que él haga su voluntad, no importa
cuál sea la circunstancia, no importa cuál sea lo que nosotros
creemos que es nuestra necesidad o que se necesita muchas veces
nosotros venimos y creemos que ya lo tenemos resuelto hágase
tu voluntad pero ya tenemos ya tenemos paso uno, paso dos resuelto
como que le vamos a decir a Dios como lo van a hacer hágase tu
voluntad y aquí está el paso uno, paso dos, paso tres en ninguna
manera no importa ¿Cuánto pensemos nosotros que queremos algo? La sabiduría, la sabiduría verdadera,
la sabiduría y la fe se someten a la voluntad de Dios. Eso es
sabiduría. Eso es la fe. La razón es que
nosotros somos tan pecaminosos, tan ignorantes, que simplemente
no podemos saber qué es lo que es mejor, qué es lo que es para
la gloria de Dios. ¿Te ha salido alguna vez alguna
cosa mal? ¿Tienes buenas intenciones pero
te sale mal? ¿Te sale mal? A Dios nunca le sale algo mal. ¿A ti te salen mal las cosas
por qué? Porque te falta poder para cumplirlo, te falta conocimiento
para cumplirlo, salió un improvisto, no tenías eso en mente, pero
ninguna de estas cosas son verdad de Dios. No le falta poder, no
le falta entendimiento. Él hace siempre lo que es correcto. Nosotros no podemos saber, entonces
nosotros nos sometemos a Él, y el Espíritu Santo nos ayuda.
El Espíritu Santo morando en el creyente nos ayuda. con gemidos
indecibles. Señor, no sé, no sé qué pedir. Pero el Espíritu Santo, Él es
Dios, Él sabe qué sí pedir. Él sabe qué pedir, y Él pide
por nosotros. El Espíritu Santo, lo que dice
Romanos 8, 26, nosotros no sabemos qué es lo mejor para nosotros,
pero Dios sí sabe. ¿Creemos, entonces, que Dios
Él va a hacer Su voluntad y siempre va a hacer lo mejor para nosotros. Sabemos nosotros que si pedimos
algo según Su voluntad, la tenemos. Sabemos que si pedimos algo según
Su voluntad, Él nos oye. Si estamos, ese es el secreto
de la oración, si estamos pidiendo para su voluntad, sabemos que
va a ser cumplida nuestra voluntad. Si nuestra voluntad es que se
haga su voluntad, entonces sabemos que nuestra voluntad va a ser
cumplida. Pero que pides algo que no sea
conforme a la voluntad de Dios, no vas a recibirlo primero, estás
presumiendo. Entonces pedimos Señor, ayúdanos,
ayúdanos. Nos enseña entonces, hasta ahora
hemos visto esto, que el Señor nos enseña a orar para la gloria
de Dios, a orar para el pueblo de Dios, a orar para la voluntad
de Dios, y nos enseña a someternos a Él en todas las cosas. Ahora dice, el pan nuestro de
cada día dánoslo hoy. el pan nuestro. Aunque lo que
nos está enseñando aquí el Señor Jesucristo es cuando oramos,
debemos siempre estar conscientes de que somos necesitados cada
momento. Cada momento. No hay un tiempo
malo para orar. No hay un tiempo malo para orar.
No tienes que estar de rodillas. No tienes que estar postrado
sobre tu cara. No hay tiempo malo para orar.
Siempre tenemos necesidad. Tenemos dependencia, estamos
dependiendo de Dios para suplir todas nuestras necesidades a
diario. A diario. ¿Se acuerdan? Israel, ahí estaba Israel. Más
de dos millones de personas salieron de Egipto. Ahí estaban allá en
el desierto. no tenían comida. Estaban completamente
dependientes, dependiendo de Dios que supla sus necesidades. ¿Y cómo lo suplió? ¿Cómo lo suplió? ¿Se acuerdan? Todas las tardes
entraban codornices. Se llenaba el campamento de codornices.
La gente salía a recoger las codornices. Según lo, ¿cuántos
comes? ¿Cinco, seis? Seis te toca. Tú
comes diez y este toca. Lo que necesitabas para ese día.
No vayas a comer más. ¿Qué pasaba con aquello que agarrabas
de más? Le entraba gusano. Se podría
de un día para otro. No sirve. El pan. Cada mañana salían y recogían
el maná que estaba en el desierto. esa abuela. Decían, ¿qué es eso? ¿Qué significa? Es maná. Y cada
uno tenía que salir conforme a lo que necesitabas. ¿Qué comes
tú? ¿Un kilo de tortillas? Ah, sí,
un kilo. No vayas a agarrar dos pensando,
mañana voy a tomar vacaciones, mañana no salgo. Solamente el
día de reposo, ¿verdad? Solamente antes del viernes. se podría tomar doble ración
para que el día de reposo no salgan a recoger el maná. Pero lo que quiero decir es esto,
que Dios suplió las necesidades de este pueblo todos los días
por 40 años con maná, con las codornices, el agua de la roca
que no faltó, completamente dependientes, y nosotros somos de la misma,
estamos ahora en un desierto. No es así. Estamos ahora en un
desierto. Necesitamos, si te sientas a
comer a un comida prepara, reconocemos que es Dios quien puso eso en
tu boca. Dios es que te dio. Dice, bueno
yo salí a trabajar. ¿Quién te dio fuerzas para trabajar?
¿Quién te dio salud? ¿Quién te dio el trabajo? ¿Qué
tienes que no hayas recibido? Dice el apóstol Pablo. ¿Qué tienes
que no hayas recibido? Tengo inteligencia, por eso gano
más que otros. Dios te lo dio. Dios te lo dio. Estamos dependientes. Y el momento
que te dé una embolia, ya ni sabes qué es tu nombre. Ya ni sabes cuál es tu nombre. Estamos
dependientes de Dios para todo. Respira. Respira y aguanta la
respiración. ¿Cuántos minutos después? Si Dios no te da, no respiras
otra vez. Así de frágil somos. Así de frágil. Confesamos entonces en la oración
que somos necesitados. Venimos a Él con esta dependencia. estamos dependientes el pan nuestro
para que yo viva delante de ti para que yo viva en esta tierra
tu me has puesto en este mundo para que yo viva dame lo que
necesito para vivir este día pero no solamente lo que requieren
este cuerpo material y esta diciendo pan no esta diciendo
dame oro el oro de hoy dámelo hoy. No, es el pan, lo que necesitamos,
no lo que queremos. El pan. Nos vimos algunas semanas pasadas
que el pan también es Cristo Jesús. Tenemos necesidad diaria
de alimento material, ¿verdad? No lo van a creer, anoche comí
mucho, pero ¿saben qué me hace falta
hoy? Sabes, no puedes vivir de la
gracia de ayer. La gracia de ayer es como el
maná. Necesitas gracia hoy. Es un continuo venir al Señor
Jesucristo, viniendo a Él por fe cada día. El pan es Cristo
Jesús Yo tengo necesidad de Él cada día. La salvación no es
una experiencia del pasado. La persona que está pensando,
bueno, yo sé que soy salvo, yo sé que estoy bien con Dios, yo
sé que voy a ir al cielo, porque cuando hice mi confesión, yo
tenía 10 años, yo fui bautizado, ahí está mi esperanza, ya cumplí. De ese entonces no tiene ningún
interés, no tiene vida, no tiene manifestación de vida, no tiene
deseo de Cristo, no tiene anhelo. ¿Y qué pensarías de una persona
que nunca come? Nunca come. Esa persona está
muerta. ¿Verdad? Así también la persona
que no tiene deseo de Cristo no tiene vida. Cristo es nuestro
pan. Él es el pan verdadero que descendió
del cielo. Dice allá en Juan, si quieren
ver allá en Juan. Juan 6, 35. ¿Cómo comemos a Cristo? Si Él es el Padre, ¿cómo comemos
a Cristo? Nadie debe pensar que somos caníbales. no comemos su carne y no bebemos
su sangre literalmente. Pero, oigan esto, espiritualmente
tenemos que comer su carne y beber su sangre. Él es comida. Él es bebida. ¿Cómo comemos su
carne? ¿Cómo bebemos su sangre? Dice
allá, Jesús les dijo, yo soy, versículo 35, Yo soy el pan de
vida, el que a mí viene, nunca tendrá hambre. Y el que en mí
cree, no tendrá sed jamás. Ah, entonces, venir es comer. Venir es comer. Y creer es tomar. Está hablado de la fe. Está hablado
de la fe. venimos, seguimos viniendo, estamos
comiendo. Ahora mismo las personas que
tienen vida están comiendo de Cristo, están bebiendo de Cristo,
están viniendo a Él, están creyendo en Él. La boca del alma es el
oído. Entra la palabra. Alimenta, ¿verdad? Da fuerzas,
da consuelo. da todo lo que nosotros necesitamos
en nuestra alma. El pan nuestro de cada día dánoslo
hoy. Cristo Jesús es ese pan, el que
no tendrá sed jamás. No estamos hablando de simplemente
hacer ritos y ceremonias o venir con el cuerpo. No es venir con
el cuerpo. Muchas personas vinieron a Cristo
Jesús y no creyeron, murieron, y ahora están en el infierno.
No creyeron. Dice en el versículo 36, el Señor
Jesucristo está hablando de algunos de estos, dice, Mas os he dicho
que aunque me habéis visto, no creéis. Ustedes no creen. Pero dice aquí en el versículo
36, todo lo que el Padre me da, todos aquellos que fueron escogidos
por Dios el Padre, van a venir a mí, van a comer de mí, van
a comer este pan. Y el que a mí viene, no lo he
hecho fuera. ¡Qué precioso! ¡Qué confianza
y qué consuelo para la persona temiendo ser rechazado por Dios! El Señor Jesucristo dice, si
tú vienes a mí, yo no te echo fuera. Cuando tú vengas, ven. Venimos como pecadores. Nadie,
nadie, nadie debe pensar, bueno, ya oí el mensaje, tengo que arreglar
mi vida y luego voy a venir. ¿Sabe lo que está diciendo una
persona cuando dice tengo que arreglar mi vida y luego voy
a venir? Voy a aportar algo. Esos obras. Voy a hacer algo
que me haga digno. Voy a compartir con la gloria
que es de Dios solamente. Cuando no tengas nada que compartir,
cuando estés bancarrota y eres un pecador hecho y derecho completamente
y no tengas nada que contribuir, entonces vas a venir. De otra
manera, no vas a ser salvo. Vas a ser salvo cuando necesites
un salvador y no tengas ninguna otra esperanza. El pan nuestro,
dánoslo hoy. Ahora, nos dice allá en versículo
doce, perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos
a nuestros Deudores. Debemos recordar esto. Siempre
recordar que somos pecadores. Siempre recordar que somos. Nuestra
relación con Dios, oigan esto, es de pecadores necesitados de
un salvador. El hombre piensa que se va a
hacer santo o va a ser digno de entrar en la presencia de
Dios. Nunca te puedes hacer digno de entrar en la presencia de
Dios. La única dignidad que tiene un hombre de entrar en la presencia
de Dios es la dignidad del Señor Jesucristo. Somos nosotros mismos
pecadores desechos. Nos está enseñando siempre a
reconocer nuestra pecaminosidad. no dejamos de ser pecadores,
no dejamos, el momento que deje de ser pecador deja de necesitar
un Salvador. Noten allá en primera de Juan
otra vez, en primera de Juan capítulo uno, versículo cinco dice, este es
el mensaje que hemos oído de Cristo, Este es el mensaje que
os anunciamos. Dios es luz. Dios es santo. Y no hay ninguna inyeblas en
Él. No hay área gris en Dios. Nosotros hablamos de área gris. Este es un pecado grande. Este
es un pecado chico. Y este está en medio. Área gris. No hay área gris con Dios. Si
decimos que tenemos Comunión con Dios. Si decimos que tenemos
comunión con Dios y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos
la verdad. Pero oigan, si andamos en luz,
como Él está en luz, tenemos comunión los unos con los otros,
es decir, yo tengo comunión contigo, tú tienes comunión conmigo, y
la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado." ¿Lo
ven allá? Si estamos andando en la verdad
de que somos pecadores necesitados del perdón de Dios, Si estamos
pretendiendo que no somos pecadores, estamos andando en tinieblas.
Estamos pretendiendo ser lo que no somos. Eso es un hipócrita. Eso es un fariseo. Una persona
que está pretendiendo ser todo santo, un santurrón. No. Dice, Otra vez lo voy a leer. Este es el mensaje que hemos
subido de Él. Dios es luz y no hay ninguna tinieblas en Él.
Si decimos que tenemos comunión con Él y andamos en tinieblas,
mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en luz,
como Él está en luz, tenemos comunión. Yo no puedo llevarme
con una persona que se cree más santo que yo. ¿Te puedes llevar
con una persona Te sientes incómodo, ¿verdad? Una persona que te está
mirando y cualquier cosa y dice, eh, mira, está fallando allá.
Esa es la característica de un fariseo. Se confían en sí mismos
de ser justos y el otro lado de esa moneda, desprecian a los
demás. Esa es la naturaleza de un fariseo. Desde que esa persona esté puntando
el dedo, mira eso que está haciendo ese, mira que está haciendo allá,
ese es el espíritu del fariseo. Pero tenemos comunión unos con
los otros y la sangre de Jesucristo sigue, nos limpia de todo pecado. Si andamos en la luz, como Él
está en la luz, entonces sabemos que somos pecadores. Sabemos
eso. Entonces nos enseña a confesar
nuestros pecados diariamente, no al oído de un sacerdote. no tiene autoridad de perdonarte
un sacerdote. Ningún hombre, este hombre no
tiene autoridad de perdonar ningún pecado. No a la oreja de un consejero,
no a la oreja de un pastor o un psicólogo o algo así. Confesar
tu pecado, ¿de qué te sirve hacer eso? Te sientes mejor pero no
te limpia de tus pecados. Él es el único que puede limpiarte
el pecado. Confesamos que somos pecadores
a la oreja de nuestro Padre Celestial, buscando el perdón de nuestros
pecados por los méritos del Señor Jesucristo. Por Su obediencia,
por Su sangre, perdóname, perdóname. Es lo que nos dice, si confesamos
nuestros pecados, versículo 9 de 1 Juan 1, si confesamos nuestros
pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Es una cosa diaria. Es una cosa
constante. Constante. Ahora, nuestros pecados se describen
como deudas. deudas porque son deudas deudas
que nosotros hemos aumentado somos deudores a Dios Dios demanda
de nosotros justicia santidad Dios demanda esto de nosotros
y nosotros cuando transgresamos cuando pecamos somos deudores
gracias sean dadas a Dios que el Señor Jesucristo pagó nuestra
deuda. Oh, cuánta deuda pagó, cuánta deuda
pagó todos tus pecados. Como dije, no es una colaboración
entre el hombre y Dios. Es decir, Cristo no pagó todos
tus pecados hasta el momento que creíste y como que borró
esta lista y ahora tachón y cuenta nueva, ahora depende de ti que
continúes, nunca vas a llegar. Si Cristo pagó por todos tus pecados
menos uno, ahí está, pagas solamente uno. El problema es que no tienes
con qué pagar ni siquiera uno. Y la paga por el pecado es muerte. No hay purgatorio. Así como cae
el árbol así es por toda la eternidad. El hombre no puede pagar sus
pecados. Solamente Dios puede satisfacer
a Dios. Solamente el Señor Jesucristo
pudo hacer la satisfacción y pagar la deuda que Su pueblo debía
cuando Él tomó la deuda por Sí mismo. Al que no conoció pecado,
dice el 2 Corintios 5, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
cuando él tomó el pecado de su pueblo y fue a la cruz del Calvario
y murió, la justicia de Dios se vengó sobre el pecado de sus
escogidos, de su pueblo. Y Dios ya está satisfecho. Y Dios no puede demandar dos
veces paga, primero a la mano del sustituto y segundo a la
mano del pecador. Eso sería injusto. con una sola
paga, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los
santificados", dice Preah Osiris. Sabemos esto. Son deudas, pero
Cristo Jesús ha pagado nuestras deudas. Él ha introducido justicia
en Su obediencia. Él obedeció a Dios en toda jota
y tilde. ¿Qué significa J y tilde de la
ley? J y tilde de la ley. ¿Qué significa
J y tilde de la ley? El lenguaje en español hay acentos sobre las letras que
si uno no tiene ese acento cambia el significado de la palabra,
¿verdad? Todos conocemos estos acentos.
Es necesario que tenga el acento sobre la palabra para que signifique
eso. Así entonces el Señor Jesucristo
obedeció la ley de Dios, no solamente en lo externo, sino en lo interno,
y rindió satisfacción a Dios. Dios el Padre dijo, Este es mi
Hijo amado en quien tengo complacencia. Solamente de este hombre Dios
ha dicho esto. y todos aquellos que están en
Él, que Él representó. Él los ha perdonado y Él los
perdonará. Todos nuestros pecados, cuando
Dios puso a Su Hijo en la eternidad, ¿sabían que el Señor Jesucristo
es el Cordero de Dios inmolado antes de la fundación del mundo,
antes de que haya un pecador? antes que hubiera un pecador
ya había un Salvador. Y en la mente el propósito de
Dios, Dios puso todos los pecados de Su pueblo sobre Su Hijo. Es
lo que nos dicen allá en Romanos capítulo ocho. En Romanos capítulo
ocho Versículo 28, un texto que conocemos
bien. Y sabemos que a los que ama a
Dios todas las cosas les ayudan bien, esto es, a los que conforme
su propósito son llamados, porque a los que antes conoció también
los predestinó para que fuesen hechos conforme la imagen de
su Hijo para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los
que predestinó a estos también llamó. y a estos también justificó,
y a los que llamó a estos también justificó, y a los que justificó
a estos también glorificó, desde la eternidad. Él es el Cordero
de Dios inmolao desde antes de la fundación del mundo. Y Dios
es fiel a su propósito. Dios es fiel a su palabra. Él
va a perdonar el pecado de su pueblo. Él va a traer honra y
gloria a su nombre en la salvación de su pueblo. va a desplegar
en la eternidad su misericordia. Dios es misericordioso. Cuando
los ángeles cayeron, Dios no tuvo misericordia en ninguno
de ellos. Fueron reservados en cadenas
de tinieblas, de oscuridad hasta el día del juicio. No hay misericordia
para ninguno de los ángeles que cayó. Pero Dios es misericordioso
y Dios va a mostrar misericordia a hombres. Es lo que Él ha dicho,
es lo que ha dicho en Sus palabras, es lo que Él ha querido. ¿Para
qué? Para magnificar Su gloria, para magnificar la gloria de
Su misericordia a enemigos, a pecadores. Ahora, esta última parte dice,
perdonan nuestras deudas como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Está explicado en el versículo
catorce y quince Es la única parte que el Señor Jesucristo
explica. Pero quiero que veamos, voy a
regresar allá en versículo 14 y 15 en un momento, pero dice
aquí antes, nos dice, no nos metas en tentación. Mientras
estamos en este mundo, estamos sujetos a ser tentados. Mientras estamos en este cuerpo
de carne, podemos ser acarriados por nuestra propia lujuria. Cada uno de nosotros. No tienes
que culpar a Satanás. Hay suficiente mal en ti para
llevarte. Podemos... Satanás me dice que
lo haga. No, no culpes a Satanás. Hay
suficiente mal en ti para provocarlo. Pero somos susceptibles. Podemos
ser acarriados por nuestra propia lujuria. tentados por nuestra
propia naturaleza, tentados y superados por las trampas de Satanás. Nos está diciendo el Señor Jesucristo
aquí que debemos estar siempre constantemente conscientes de que somos débiles
y Satanás es un enemigo poderoso. Somos indefensos en este sentido. No podemos nosotros, por nosotros
mismos, sostenernos. Necesitamos que Él nos sostenga. Es sabio no meterte en problemas,
no buscar problemas, ¿verdad? No nos metas en tentación. Si
tienes que escoger dos caminos, uno que sabes que es seguro,
uno que sabes que está lleno de peligros, ¿qué es la sabiduría?
ir porque está seguro, ¿verdad? Es de la sabiduría. No nos metas
en tentación. Sabemos que Él gobierna sobre
todas las cosas. Él ordena nuestros pasos. Y pedimos,
Señor, líbranos. Y líbranos del maligno. No nos metas. Mas líbranos del
mal. Está hablando específicamente
aquí de Satanás. Líbranos de Satanás. Hay maldad
en este mundo. Satanás es el malo y hay maldad
en nosotros mismos. La maldad más grande que hay
es nuestro corazón, pero Él nos va a librar. Líbranos de toda
tentación. Dice, Porque tuyo es el reino,
el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. Tuyo es el
poder. tuyo es el reino, tuyo es la
gloria por todos los signos. Toda la alabanza, toda la honra
y la gloria ha de ir al Señor Jesucristo únicamente, a Dios
por todas las cosas. Y aquí nos está diciendo, quiero
regresar al versículo 14-15, porque si perdonáis a los hombres
sus ofensas, os perdonará también vosotros vuestro Padre Celestial.
Mas si no perdonáis a los hombres Sus ofensas no os perdonará.
Tampoco vuestro Padre Celestial os perdonará sus ofensas. Esta
es, como dije, es la única parte que nuestro Señor explicó. Y lo que está diciendo aquí es
que si una persona no puede perdonar, esta persona no ha sido perdonada. Es lo que es la indicación. Nosotros
no hacemos que Dios nos perdone cuando nosotros perdonamos. Pero
está hablando de un espíritu, está hablando de una nueva creación. Si nosotros hemos sido perdonados,
entonces podemos perdonar. Pero si nosotros no hemos, si
no puedes perdonar, hay una indicación que no has sido perdonado. No
has sido perdonado. Vuestras ofensas. Y luego dice
acá, amén, versículo 13, amén. Cuando pedimos a Dios Pedimos,
venimos en el nombre del amén. Amén no es una palabra que simplemente
decimos al final para que todos sepan que ya terminamos. Y no
es una palabra como decir abracadabra para que se cumpla. Amén es el
nombre de nuestro Señor Jesucristo. Es el principio y el fin. Así
sea. Todas las promesas de Dios son
sí y amén. Sí. Y la palabra significa así
sea. Así sea. Venimos en el nombre
del Señor Jesucristo. Conscientes que somos aceptados
en el nombre del Señor Jesucristo. Venimos a Él por nuestra necesidad. Bueno, espero que haya sido de
bendición. Señor, ayúdanos, enséñanos a
orar. No es una receta. Queremos orar
de corazón.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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