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Cody Groover

El anhelo de mi corazón

Romans 10:1-10
Cody Groover November, 16 2014 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover November, 16 2014

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100%
vamos a abrir nuestras biblias
en esta tarde al libro de romanos romanos capítulo 10 en esta mañana estamos viendo la oración que el señor nos dio como modelo
para cómo debemos nosotros orar. Y parte de esta oración es venga
tu reino. En la que nosotros buscamos o
pedimos que el Señor cumpla su propósito en este mundo. Que venga su reino, que añada
su pueblo. Aquellos que Él escogió en la
eternidad, aquellos que Él amó con amor eterno. que sean traídos, que sean traídos a la fe en el
Señor Jesucristo. El hecho es que aquellas personas
que son elegidos a la vida eterna en Cristo Jesús van a ser salvos. La elección es lo que garantiza
la salvación, es Dios quien escogió para salvación. Ninguno puede
ser perdido. En esta noche quiero que veamos
el anhelo de mi corazón. El apóstol Pablo dijo aquí ciertamente
el anhelo de mi corazón. Y aquellas personas que han sido
escogidas van a ser salvos. El Señor Jesucristo dijo en Juan
capítulo 6, versículo 37, todo lo que el Padre me da vendrá
a mí. Esto es una seguridad. Todo lo
que el Padre le dio en la eternidad, en la elección, va a venir a
Él. Y lo precioso, Todo lo que el
Padre me da va a venir a mí. Va a venir a mí porque va a ser
convencido por el Espíritu Santo. Va a venir a Él porque va a oír
el Evangelio. Ese es el medio que Dios ha dado. Por su palabra, dar vida a su
pueblo. Él de su voluntad nos hizo nacer
por la palabra de verdad. Vendrá a mí y al que a mí viene
no le echo fuera. Sabemos esto. Van a ser llamados
al arrepentimiento y la fe verdadera, la fe en Cristo Jesús por los
medios que Dios ha dado. Si vemos allá en 2 Tessalonicenses,
mantenga su lugar allá en Romanos. 2 Tessalonicenses capítulo 2,
el apóstol Pablo dice debemos dar siempre gracias a Dios. 2
Tessalonicenses capítulo 2, versículo 13. Pero nosotros debemos dar
siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos, amados
por el Señor. Que Dios os haya escogido desde
el principio para salvación mediante, ahí están los medios, la santificación
por el Espíritu, el Espíritu Santo y la fe en la verdad. Una persona tiene que oír el
evangelio, tiene que oír la verdad. Tiene que oír la verdad de quien
es Cristo. Es decir, no hay cristianos salvos
por un Cristo falso. No hay cristianos salvos por
un Cristo falso. Un Cristo falso pierde a una
persona tan pronto como Buda. Un Cristo falso es el madero
de su ídolo que no puede salvar. Como leímos allá en Isaías 46,
un Cristo falso. Un Cristo falso es levantado
o es predicado por mensajeros de Satanás que con astucia tuercen
la palabra de Dios, tuercen la palabra de Dios y presentan otro
Jesús, otro Cristo. Pero nosotros damos gracias a
Dios que Dios, Sus escogidos van a ser salvos van a ser salvos
mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
dice, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio. Es el evangelio de Dios. Pero
el apóstol, una vez Dios te lo ha dado a ti, es tuyo. ¿Verdad? Es el evangelio de Dios. Él es
el originador. Es el mensaje de Dios. Pero una
vez te lo ha dado a ti, es mío. Es nuestro evangelio. para alcanzar
la gloria de nuestro Señor Jesucristo. En Marcos capítulo 16 tenemos
cuando el Señor Jesucristo fue levantado a la gloria. Él dijo,
ir y predicar el evangelio a toda criatura. Ir y predicar el evangelio
a toda criatura. Hemos de ir y predicar a todos. A todos, porque no sabemos quiénes
son los escogidos de Dios. Pero sabemos que Él tiene un
pueblo entre todas las naciones, toda lengua, todo linaje, toda
nación. Dice, el que creyera y fuera
bautizado será salvo, más el que no creyera será condenado. Lo que condena al hombre es no
creer a Dios, no creer a Dios. En 1 Corintios capítulo 1, versículo
21, 1 Corintios, El apóstol Pablo dice esto, en
la sabiduría de Dios, el mundo no conoce a Dios mediante la
sabiduría. Es decir, el mundo, haciendo
sus investigaciones, han visto programas en la tele, quién es
el verdadero Jesús o cosas como esa de la, no sé si es National
Geographic o algo así, No van a encontrar a Jesús simplemente
por hacer investigaciones científicas. No van a encontrar quién es el
Dios, pero por simplemente buscar. No puedes encontrarlo. Él tiene
que revelarse a ti. Dios se esconde. Leímos esto
en Isaías 46. Dios se esconde. Y a los que
son suyos, Él se revela. Así es que si tú crees a Dios,
Dios se te reveló. se reveló en la predicación del
evangelio. En la sabiduría de Dios, el hombre,
el mundo, no conoció a Dios mediante la sabiduría. No se conoce a
Dios por tener títulos de teólogo. Hay universidades y seminarios. Personas tratan de impresionarme
cuando dicen, es seminarista. Está yendo al seminario, es misionero,
Eso no me impresiona en ninguna manera. No estoy en contra de
la educación. No estoy en contra de esto. Pero
un seminarista puede ser un teólogo, puede ser un predicador, puede
ser un mensajero y no conocer a Dios. Dios tiene que revelarse. No se puede aprender. Puedes
aprender las matemáticas, aunque seas muy terco, con mucho trabajo,
mucho estudio. Una persona, conozco un amigo,
un conocido, que estuvo en la escuela conmigo y tronaba todas las materias. No
les voy a decir quién es. Tronaba todas las materias. Pero
saben, ahora es ingeniero. Es ingeniero. porque por fin
puede lograr entenderlo puede lograr resolver el problema y
sacarse la calificación pero no puedes alcanzar así el conocimiento
de Dios agradó a Dios dice 1 Corintios 1 21 agradó a Dios salvar a su
pueblo a los creyentes por la locura de la predicación. Ahora es por esto que el apóstol
Pablo dijo que todo lo soporto, todo lo soporto por amor de los
escogidos, no importa como Dios quiera utilizarme, soy carne
de cañón, ovejas para el matadero, no importa como Dios quiera utilizarme
a mí en este mundo. Yo todo lo soporto por amor de
los escogidos para que ellos también obtengan la salvación
que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Yo todo lo soporto, dijo
el apóstol Pablo. y el apóstol Pablo dijo todo
esto proviene de Dios quien nos reconcilió consigo mismo por
Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación que Dios
estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo mismo no tomándoles
en cuenta a los hombres sus pecados y nos encargó a nosotros el ministerio
o la palabra de la reconciliación. Así que somos embajadores en
nombre de Cristo. Como si Dios rogase por medio
de nosotros. Escuchen, Dios no está rogando.
Nosotros estamos rogando. Créanle. ¿Por qué vas a perder?
¿Por qué vas a ser separado? ¿Por qué? Estamos rogando porque para nosotros,
cuando se nos revela algo, cuando Dios nos revela algo, es tan
claro como este vaso de agua. Es tan claro, yo lo veo. ¿Cómo
no lo ves? ¿Cómo no lo ves? Así pensamos,
pero sabemos que Dios nos reveló a nosotros. Pero como si Dios
rogase por medio de nosotros, o rogamos en el nombre de Cristo,
ser reconciliado con Dios. Cree a Dios. Baja las armas de
tus pensamientos, tus ideas, tus tradiciones, tu religión,
tu superstición. Baja las armas de los pensamientos. Deja eso y ven a Dios en Cristo
Jesús. Queremos que sean salvos. Al
que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado para que nosotros
seamos hechos la justicia de Dios en él. cualquier creencia en la soberana
gracia de Dios, la palabra que nosotros predicamos, el Evangelio
de Cristo Jesús, es el Evangelio de la soberana gracia de Dios
en la salvación. Pero si una persona dice, yo
creo eso, pero cualquier persona que dice que cree eso, pero eso
también mata, mata o destruye un deseo por la salvación de
almas, esa es una, está torcido, esa doctrina no es de Cristo,
esa doctrina no es de Cristo. Destruye la oración por pecadores
o destruye el celo por salir y predicar el Evangelio, destruye
una sincera, un sincero llamado a los hombres a venir a Cristo,
venir a Cristo. de postrarse ante Cristo. Cree,
humillate, cree en el Señor Jesucristo. Entonces, eso es un mensaje falso,
está torcido esto. Y a algunas personas les gusta
llamarnos hipercalvinistas. Hipercalvinistas, ¿saben qué
significa ese término? Hipercalvinismo. La doctrina
de Cristo La doctrina de Cristo da el caso que Calvino la puso
sistemáticamente. Cristo predicó la depravación
total del hombre. Ninguno puede venir a mí si el
padre que lo envió no lo trajere. Yo le resucitaré. Esa es la depravación
total, la inhabilidad total del hombre de creer a Dios o venir
a Dios. Esa es la depravación. Ese es
el primer punto del calvinismo. La elección incondicional, Dios
escogió a un pueblo no porque vio algo bueno en ellos, sino
por su gracia, por puro afecto a los escogió antes de la fundación
del mundo. Eso es lo que Cristo predicó,
ese es el segundo punto del calvinismo. La redención particular o limitada. no es que esté limitada en poder,
sino en el diseño de a quien se aplica. La redención, Cristo
Jesús murió por sus ovejas, murió por los que Dios el Padre le
dio, no murió por todo el mundo, es el tercer punto de la doctrina
del calvinismo. Y la gracia irresistible, aquellos
a quien Dios escogió y redimió. Ellos van a ser traídos. Ninguno
se perderá. Ninguno se va a perder. Esa es
la gracia irresistible. Y luego la quinta es la perseverancia
y la preservación de los santos. Aquellos que son salvos, son
salvos eternamente. Israel será salvo eternamente
en Jehová. No van a caer. Si Dios hizo la
salvación, son salvos eternamente. Lo que Él comenzó, Él lo perfeccionará
hasta el día de Jesucristo. Problema con muchas personas.
Ellos mismos son los autores de su salvación. Y si ellos tienen
algo que ver, si el hombre tiene algo que ver en su salvación,
seguramente va a caer. Seguramente va a retroceder.
Si no en este mundo, en aquel día del juicio. Pero no va a
permanecer. Esas son las doctrinas que Cristo
predicó. Bueno, Calvino lo puso en un
sistema o lo llamó. Es más, él no lo puso. Los arminianos
juntaron un concilio. Estoy dando esto de gratis. Los
arminianos juntaron un concilio y ellos empezaron a decir en
contra de estos cinco puntos de doctrina. Ellos dijeron que
el hombre no está muerto, que el hombre tiene una chispa de
vida que hay que simplemente abanicarlo para que viva. Que Dios no escogió a ninguno
en particular o que Dios vio que iba a creer y por eso hizo
su elección. Y ellos enseñan que Cristo murió
por todos en el mundo, redención universal, y que pues tú le das
de alta con tu fe. Pero en la realidad, la sangre
de Cristo no hizo nada, porque tú tienes que darle el último
aprobación, por decirlo así, para que sea efectivo. Y la gracia,
ellos enseñan que la gracia puede ser resistida. Pobre Jesús está
allá. Él murió por su pueblo y su pueblo
no quiere. Negando el poder de Dios, tu
pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder. y luego
la perseverancia de los santos, ellos enseñan que hoy puedes
ser salvo, mañana es perdido y otra vez te salvas y mañana
te pierdes y en ese vacilón quién sabe dónde vas a caer. Bueno, ellos presentaron esos puntos
y el concilio dijo pues eso que tú estás diciendo es error, Y
eso que ustedes están diciendo que está predicado, eso es la
verdad, es lo que está en la Biblia. Y le pusieron ese nombre,
calvinismo. Ahora, es la doctrina de Cristo,
es la doctrina de Cristo. Pero algunos piensan que si nosotros
predicamos en la elección, y esto es hipercalvinismo. Si una persona
dice, ah, bueno, Dios escogió a un pueblo para ser salvo, y
porque Dios los escogió y Dios es todopoderoso, pues, ¿quién
puede frustrar el propósito de Dios? Entonces, no es necesario
predicar. Eso es hipercalvinismo. Eso es
un hipercalvinismo. Está diciendo, pues, Dios escogió,
va a ser salvo, no importa. Entonces, si predicamos o no
predicamos, De hecho, no importa si cree o no cree, porque Dios
lo escogió. Eso sí es error. Pero toda la
verdad, la verdad de la Biblia es torcida. La verdad de la Biblia
es torcida por los hombres para su propia destrucción. Como dije,
eso es gratis. Quiero entrar en el texto. Entonces,
el apóstol Pablo está escribiendo aquí acerca de estos hombres
y dice a los romanos y dice hermanos ciertamente el anhelo el deseo
ardiente de mi corazón y mi oración a Dios por Israel por su pueblo
según la carne judíos los judíos ellos odiaban a Pablo eran sus
enemigos odiaban a Pablo odiaban lo que Pablo predicaba querían
matar a Pablo Pero el apóstol Pablo oraba por ellos y quería
que ellos sean salvos. Y nosotros, el mundo nos odia,
pero nosotros queremos que ellos sean salvos. Nosotros queremos
orar por ellos. Señor, salva a tu pueblo. Saulo de Tarso era uno de ellos
antes de eso, y el Señor lo salvó a él. Ciertamente el anhelo de
mi corazón y mi oración a Dios es por Israel, es para salvación. Lo que ellos rechazaban era el
mensaje de Cristo Jesús y este crucificado. Pero el Espíritu
Pablo expresó una y otra vez su profundo amor por ellos y
está rogando a Dios. que ellos puedan ser salvos.
Es el propósito por el cual nosotros predicamos. Queremos que sean
salvos. No estamos predicando a Evangelio diciendo, sé que
hoy es esto, pero sé que no lo vas a creer. No, esa no es nuestra
actitud. Nuestra actitud es, ¡cree! Como si Dios rogase por medio
de nosotros, ¡cree! ¡Cree! No podemos darles la fe,
pero podemos decirles, ¡cree! es nuestro deseo. Nunca debemos
dejar de orar por personas que no creen. Debemos utilizar siempre
el medio que Dios nos ha dado para buscar su salvación, predicar
la Palabra. Yo quiero que sean salvos. Y
luego dice en versículo 2, porque yo les doy testimonio que tienen
celo de Dios. Es decir, estas personas que
odiaban a Pablo, estas personas que él quería que sean salvos,
ellos no eran ateos. Estos no eran paganos. Eran personas
religiosas. Religiosas. Que tenían, por cierto,
el Antiguo Testamento. Tenían las escrituras, es decir,
como diríamos hoy día, llevan su Biblia. Tienen su Biblia en
su mano. Y en su Biblia, ahí está la palabra
de verdad. Pero ellos están ignorando, están
torciendo lo que están leyendo. Ellos eran religiosos. Tenían
celo por la ley de Dios. Tenían celo por las ceremonias
que fueron instituidas en el Antiguo Testamento, pero ignoraban,
es decir, no conocían a Dios el Padre y no conocían al Hijo.
El Señor Jesucristo dijo, ustedes no conocen al Padre, no me conocen
a mí. No conocen. Ellos decían que
Dios era su Padre y ustedes no lo conocen. No lo conocen. La
única manera de conocer al Dios Invisible es conocerlo en la
persona de su Hijo, el Señor Jesucristo. El Unigénito que
está en el Seno del Padre, Él lo ha dado a conocer, Él lo ha
revelado. Ellos no entendían, por ejemplo,
la espiritualidad ni el propósito de la ley y las ceremonias. La
ley es espiritual y demanda a Dios perfección. Ellos no entendían
el propósito de las ceremonias, era señalar a uno que venía. No hay salvación en esas cosas,
en esos ritos y ceremonias. Eran, así como cuando nosotros
estamos reunidos aquí en el servicio, venir aquí al servicio no te
salva. Pero venir aquí a oír el evangelio, Dios te puede salvar
con la palabra. Pero venir al servicio no te
hace salvo. Ser miembro de una iglesia no
te hace salvo. Ser bautizado no te hace salvo.
Creer en el Señor Jesucristo. Eso es la evidencia de la salvación. Y no importa si una persona es
sincera o no. Bueno, prefiero que una persona
sea sincero. Pero una persona puede ser muy sincero en su religión
y dicen, bueno, no importa, no importa cuál sea tu creencia,
mientras cuánto lo creas, mientras cuánto seas sincero. Pero una
persona puede ser sinceramente equivocada, sinceramente equivocada. El conocer a Dios en Cristo Jesús
es la salvación y fuera de él no hay salvación. En Filipenses
capítulo 3 versículo 5 nos dice el apóstol Pablo que él fue circuncidado,
él era uno de estos, Pablo era uno de estos. al octavo día del
linaje de Israel de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos
en cuanto a la ley, fariseo, y en cuanto a celo, él tenía
celo también, perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia
que es en la ley, yo creí que era irreprensible. Es decir,
nadie podía decirme, Pablo, estás fallando en este punto. Pero
cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida
por amor de Cristo. Y ciertamente uno estima todas
las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús, mi Salvador, por amor del cual lo he perdido todo
y lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en Él,
no teniendo mi propia justicia. Eso es lo que tenían estas personas,
justicia propia. No teniendo mi justicia propia,
que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo. La justicia que es de Dios por
la fe. Dice otra vez allá en Romanos
10. Yo tengo, yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, pero
no conforme al conocimiento, a la ciencia. Y aquí está el
problema. El hombre natural piensa que
puede por lo que hace, agradar a Dios. No importa si es religioso
o no es, pero especialmente los religiosos piensan que por lo
que hacen pueden agradar a Dios, por lo que hacen o por lo que
dejan de hacer. Ponen sus reglas y se acatan
a esas reglas, están cumpliendo esas reglas y piensan que Dios
los va a aceptar por algo que ellos hacen. Dice, porque ignorando
la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no
se han sujetado a la justicia de Dios. Primeramente están ignorando
la justicia de Dios. Dios es santo. Dios es santo
y su ley es santa. Y Dios requiere, la justicia
de Dios requiere perfección desde el nacimiento hasta la muerte. Estamos hablando no solamente
en acción, sino en pensamientos, en intenciones. La ley de Dios
va más allá de las acciones a las intenciones, pensamientos. Examina
el corazón de dónde estamos, dónde vivimos. Esta es la justicia
que Dios requiere en su ley. Es perfección. Nosotros no podemos
Cualquier persona que vaya a la ley para justificación o para
santificación, esta persona no está escuchando lo que la ley
dice. ¿Qué dice la ley? La ley, la ley, cuando vas a
la ley y miras a la ley, a la luz de quién es el Señor Jesucristo,
lo único que puede hacerte la ley es maldecirte. Maldito, no
lo cumpliste. Maldito es todo aquel que no
continúa en todas las cosas escritas en la ley para hacerlas, para
hacerlas a perfección. Es lo que demanda la ley de Dios. No simplemente el intento. Dios
requiere estar en Gálatas 3.10 porque todos los que dependen
de las obras de la ley están bajo maldición. Y la ley no le
importa si eres creyente o eres incrédulo. A la ley no le importa
si eres creyente o eres incrédulo. Si vas a la ley para cualquier
punto, la ley te va a maldecir. En Cristo Jesús tenemos la bendición. En Cristo Jesús tenemos la bendición.
Cristo cumplió la ley. En Cristo Jesús tenemos esa perfección
que Dios requiere. Él lo ha proveído. Todos los
que dependen de las obras de la ley, Galatas 3.10, están bajo
la maldición, pues escrito está maldito todo aquel que no permaneciera
en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas.
Para hacerlas. El apóstol Pablo dice ya en Galatas
4.21, dime, los que quieren estar bajo la ley, no oyes lo que la
ley dice. La ley de Dios, nosotros, la justicia de Dios demanda que
nosotros cumplamos la ley. Pero nosotros no podemos. No
hay nada malo con la ley. La ley es santa, justa. No hay
nada malo. Nosotros no tenemos habilidad
de cumplirla. Pero tenemos que tener esa justicia de la ley. ¿Dónde la tenemos? En Cristo
Jesús. En Cristo Jesús tenemos la perfección
que Dios requiere. Estaban tratando de merecer la
aceptación con Dios sobre la base de sus obras, de sus acciones
o sus deberes religiosos. Pero esto lo vemos no solamente
en esos días del apóstol Pablo, lo vemos hoy día. Personas se
dicen, soy buena persona, voy a la iglesia, doy mis diezmos.
Yo no bailo, no fumo, no tomo, no voy con las fiestas. Dan todas
las cosas que no hacen. Ya dejé de hacer esto, no insulto,
no hago esas cosas. Bueno, pero no estás impresionando
a Dios. Dios requiere perfección. El método que Dios ha dado de
aceptación y justificación no requiere más de ti que recibir
lo que Dios ya dio. No requiere. Porque ignorando
la justicia de Dios y procurando, ahí están procurando, están obrando,
establecer la suya propia y no se han sujetado, no han recibido,
no se han humillado a la justicia de Dios. ¿Dónde está la justicia
de Dios? Cristo Jesús. ahí en Cristo Jesús está la justicia
de Dios. Dios no requiere que tú produzcas
justicia sino que recibas justicia y Dios no requiere que tú produzcas
la vida sino que recibas la vida en Cristo. Es lo que Dios requiere
de nosotros. Versículo 4 dice allá, leyendo
otra vez el versículo, hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón
y mi oración a Dios por Israel es para salvación, porque yo
les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme
a la ciencia, porque ignorando la justicia de Dios y procurando
establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia
de Dios. Dios requiere perfección, justicia. Ignoran que Dios no puede aceptar
tus mejores obras. Dios no puede aceptar tu mejor
intención. Dios requiere perfección. Porque el fin de la ley, el fin
de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree. el fin de la ley. Varias cosas
podemos observar o pensar en este versículo desde varios puntos
de vista y todos son correctos. Primeramente, podemos ver que
el recibir a Cristo, recibir a Cristo Jesús para salvación
significa que es el fin de la ley como método de justificación
delante de Dios. Cristo es mi justificación. Mas
por él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha
sido hecho sabiduría, justificación, santificación y redención. Para
que, como está escrito, el que se gloríe, gloríese en el Señor.
Cristo es mi justificación. En Cristo soy justo. En Cristo
soy justo. ¿Qué significa esto? Abandonamos
toda esperanza en nosotros mismos. No tenemos ninguna confianza
en nosotros mismos de presentarnos delante de Dios con algo que
nosotros hayamos hecho. Eso es lo que dice el apóstol
Pablo, que es un verdadero israelita, un verdadero judío, un verdadero
pueblo de Dios, la circuncisión, los que adoramos a Dios en espíritu,
nos regocijamos en Cristo Jesús y no tenemos ninguna confianza
en la carne. Ahí vemos las dos gracias, la
fe en el Señor Jesucristo y el arrepentimiento a obras muertas. Confiamos, nos regocijamos en
Cristo Jesús, fe, Y no tenemos ninguna confianza en la carne,
arrepentimiento. Y la segunda cosa que podemos
ver aquí, o segundo aspecto, es que la meta de la ley, el
fin de la ley, es Cristo. Es decir, la razón por la cual
la ley fue dada, no fue para salvarte. Leemos en el antiguo testamento
la ley de Dios no fue dado para salvarte, no fue dado para justificarte,
no fue dado para santificarte, fue dado para mostrarte tu necesidad
de un salvador. El fin o el propósito de la ley
es que vengas de Cristo. La ley es nuestro hallo para
traernos a Cristo Jesús. En Cristo Jesús tenemos todo. Es lo que nos dice allá en Gálatas
capítulo 3. En Gálatas capítulo 3, versículo
24. De manera que la ley ha sido
nuestro hallo. Saben que es un hallo, ¿verdad?
Maestro. Ha sido nuestro hallo con este
propósito para llevarnos a Cristo. Para llevarnos a Cristo. Toda
vez que cuando el Espíritu Santo está mostrando a una persona
su pecado, el hombre lo primero que hace es, dice, ah, veo que
soy pecador. Voy a tratar de hacer algo para
mejorar o a cambiar mi vida. Si es el Espíritu Santo que lo
está convenciendo cuando va allá, ve allá en la ley, dice, maldito.
y lo va corriendo de esos escondites donde se va escondiendo el hombre
para tratar de refugiarse en un refugio falso. La ley dice,
maldito, maldito, maldito. Y el hombre queda como encerrado.
Ese es un ayu, para encerrarnos, para que no haya ninguna esperanza
en nosotros mismos o en ningún otro hombre o ninguna otra cosa.
Mi única esperanza es Cristo. es para llevarnos a el, Cristo. La ley nuestro hayo para llevarnos
a Cristo. ¿Se acuerdan de esa mujer que
fue sorprendida en el acto mismo de adulterio? Que precioso es
ese pasaje en Juan capítulo 8. Los fariseos en ese pasaje representan
la ley de Dios. La ley es estricta. La rey no
puede tener misericordia. La ley, esos fariseos trajeron
a esa mujer y la pusieron enfrente del Señor Jesucristo. Está bien
utilizada la ley entonces. Ese es el buen uso de la ley.
Ponernos a los pies del Señor Jesucristo. Él es el Salvador.
Él es el Salvador. Dice el versículo, de manera
que la ley ha sido nuestro hallo para llevarnos a Cristo, a fin
de que fuésemos justificados por la fe, pero venida la fe,
es decir, venido Cristo, ya no estamos bajo ese hallo, venido
Cristo, el cumplimiento de la ley, el fin, ya no estamos bajo
ese hallo de la ley, estamos bajo el régimen de Cristo, estamos
bajo el régimen, Cristo morando en el creyente, el Espíritu Santo
morando en el creyente, la palabra de Dios, la lumbrera a nuestros
pies, el Espíritu Santo corrigiendo a sus hijos. Eso es lo que Dios
utiliza para nuestra vida. No utiliza la ley para nuestra
santificación. Vive por fe en Cristo Jesús.
Él va a producir las obras de justicia. Ahora, la ley En tercer
punto, tenía los términos de la vida. Decía, haz esto y vive.
Haz esto y vive. Eso es lo que dice la ley. Haz
esto y vive. El problema es que nunca lo hicimos.
Nunca lo hemos hecho y nunca lo vamos a hacer. Cristo es el
cumplimiento de esos términos. Él lo hizo. Y nosotros vivimos
en Cristo. Ya no estamos bajo esa ley, ni
como maldición, ni como pacto, ni su maldición. Versículo 5. Porque de la justicia que es
por la ley, Moisés escribe así. Es decir, la justicia que viene
en la ley de Moisés. Eso es lo que dice. El hombre
que haga estas cosas vivirá. por ellas. El hombre que las
haga, no que le dé el buen visto, no que le intente, no que lo
haga exteriormente, como dije, la ley examina las intenciones. La ley de Dios es santa, es espiritual. El hombre que haga estas cosas
vivirá por ellas. ¿Dónde nos deja esto? Muertos,
muertos. Pero la justicia, versículo y
siete. Pero la justicia que es por la
fe, la justicia que es por Cristo Jesús, el autor de la fe. La
justicia que es por la fe dice así, y yo vi esto hace poco, no hace
mucho tiempo, pero cuando una persona está predicando, quiere
hacerlo lo más claro, lo más claro. No es por lo que haces. No es por las obras. No es por
las obras. Y muchos hombres malos interponen
cosas. Vas a ser salvo. Tienes que empezar
a hacer esto. Tienes que leer esto. Tienes que repetir estas palabras.
Ponen tropiezos. Tienes que dejar de hacer eso.
El Señor Jesucristo, cuando Él hace la obra, Él va a hacer el
cambio. Nosotros no ponemos nada en medio
entre Cristo y el pecador. Tú cree en el Señor Jesucristo.
Si Dios te da la habilidad de creer, cree. Y cuando seas una
nueva criatura, eres un bebé en Cristo Jesús, y vas a tener
que aprender a caminar. Los niños cuando están aprendiendo
a caminar, ¿cuántos aporriones se dan? ¿Cuántos aporriones se
dan? Se levantan, caminan, ¡bom!,
se vuelven a caer. Se vuelven a levantar y siguen
caminando. Pero no solamente hay predicadores falsos que interponen
cosas o que hacer, sino la persona que está escuchando. Cuando oye
la palabra de Dios, empieza a pensar en su mente, tengo que hacer
algo, tengo que hacer algo. Como si no lo hubieran oído. Ahí va otra vez. Dice la palabra
de Dios. Esto es lo que la fe dice, el
evangelio que nosotros predicamos. Lo primero que dice es, espérate,
no digas en tu corazón. Ni siquiera lo está diciendo
en voz alta. Está pensándolo. No digas en tu corazón, no estés
pensando esto, que vas a hacer algo. Eso es contrario. Eso es el mensaje de la ley.
Así vive. No digas en tu corazón quién
subió al cielo. Esto es para traer abajo a Cristo.
Tengo que subir al cielo. Tengo que hacer esto y lo otro.
¿Y sabes qué? Si le das algo al hombre que haga, lo hace.
¿Verdad? Si le das una cosa, es por eso
que la religión es muy rica. Es por eso que la religión es
muy rica. Son ladrones. Dale algo al hombre que haga,
no importa qué es lo que sea. Y si le das, le dices, mira,
para que seas salvo, tienes que construir un Vaticano. Ahí lo
vas a construir. Ahí lo vas a hacer. Tienes que
hacer esto y lo otro. Ahí lo vas a hacer. Tienes que
dar este dinero. Ahí lo vas a dar. Cualquier cosa
que se le pida, eso va a ser. Pero eso es mentira. Es la mentira
de la religión de Satanás. Haz algo. Aquí está diciendo,
no digas en tu corazón quién subirá al cielo. No digas ni
siquiera, tengo que tener esta experiencia. Muchas personas
piensan que están esperando porque la religión se lo dice. Tienes
que tener este arrebato. Tienes que tener esta experiencia.
Tienes que tener este éxtasis. No digas en tu corazón quien
subirá al cielo. Esto es para traer abajo a Cristo.
O quien descenderá al abismo. Tengo que sentir mi pecado. No
tienes que sentirlo, tienes que arrepentir de tu pecado. De hecho,
nadie ha sentido su pecado como debe ser. Yo creo que si nos
viéramos como Dios nos ve, nos volveríamos locos. Nos volveríamos
locos. Así somos. La palabra de Dios nos describe
como leprosos. Yo no sé si ustedes han visto
un leproso, pero si ustedes ven un leproso, yo en las películas
se les está cayendo la oreja, los pelos, no hay cosa sana,
podrida, llaga, hinchazón, desde la cabeza hasta el pie. Y nosotros
nos vemos bonitos, ¿verdad? Yo voy al espejo y digo, qué
bonito estoy. Mentira. Soy un leproso. Si viéramos qué
somos. Pero nadie ha visto eso. Es una
misericordia que Dios nos muestra nuestro pecado, pero es una misericordia
para que no vayamos a la locura y la desesperación. No sabemos
cuánto le debemos a la gracia de Dios. Un día vamos a saber.
Cuando veamos, cuando estemos allá en la gloria, en la presencia
del Señor y veamos Vamos a saber de qué fuimos salvados. Ahora
lo vemos por un cristal oscuro. Lo vemos a oscuras. Vemos en
parte, conocemos en parte. Sabemos que somos pecadores.
Pero no digas en tu corazón, tengo que descender al abismo.
Esto es para hacer subir el Cristo entre los muertos. Tienes que
hacer algo. ¿Más qué dice? Ahora lo positivo. Ya dijo lo negativo, no digas. Espérate, no digas. No digas. ¿Qué dice el Evangelio? ¿Más
qué dice? Cerca de ti está la palabra. Cerca de ti está la palabra en
tu boca y en tu corazón. ¿Qué tan cerca está la salvación? Noten. Dice allí, está en tu
boca y en tu corazón. Es decir, ya está allá o no está
allá. Cuando viene a ti, viene como
revelación. Ya está en ti o no está en ti. La palabra de fe que predicamos
cuando oyes el evangelio, creo, creo. ¿Quién puso eso en
ti? Dios puso eso en ti. Antes no creías, ahora crees. Dios lo puso allá. Es cerca de ti, está en tu boca
y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que
predicamos. Cristo está en su pueblo. Cuando Dios hace esta obra, cuando
Dios hace esta obra de salvación, Cuando él pone esta fe en el
corazón de su pueblo, su pueblo va a confesarlo. Es
esa fuente que brota. No lo puedes callar. Tú no puedes
callar. Vas a testificar. Dios hizo algo
por mí. Dios me dio vida. Antes no creía,
ahora creo. Porque él me dio la fe, ahora
yo hablo. Yo hablo. está en tu corazón
y en tu boca, tu boca y en tu corazón. Y es explicado en versículo
nueve en la palabra en la. Perdón, esta palabra en tu boca
y en tu corazón está explicado en versículo nueve, que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó a los muertos, serás salvo. Cuando Dios hace
una obra en el corazón, Cuando Dios se revela en el corazón.
Se revela para justicia. Cuando revela que Cristo es todo.
Cuando Cristo es todo. Entonces nosotros hacemos confesión. Confesamos con la boca que Jesús
es el Señor. Porque Jesús es el Señor en nuestra
vida. Nosotros sabemos esto. Cuando confesamos que Jesús es
el Señor, estamos diciendo que este hombre, Jesús de Nazaret,
es el Cristo de Dios. Él es el profeta. Él es el único
Dios que yo conozco. Cristo Jesús. Él es el sacerdote. Él es el único que ofreció el
sacrificio aceptable. Yo no estoy tratando de hacer
un sacrificio para recomendarme delante de Dios. Yo solamente
es Cristo Jesús, mi sacerdote, y Él es mi rey, profeta, sacerdote
y rey. Confesar es que Jesús es el Señor. Dios lo ha exaltado, lo ha puesto
sobre el trono. Cuando esto es la experiencia
del corazón de una persona, entonces Él va a confesarlo. Creyer es
en tu corazón. No solamente es confesarlo con
la boca, es creerlo con el corazón. Y recuerden, creerlo con el corazón,
ya he dicho y voy a repetirlo, involucra todo el ser del hombre. Involucra el entendimiento, es
decir, la fe no es ignorante. El apóstol Pablo dijo, yo sé
a quien he creído. Yo creo lo que creen allá en
la iglesia. ¿Qué creen allá en la iglesia? No sé, pero lo que
ellos creen es lo que creo yo. Es una ignorancia eso. Yo sé
a quién he creído. Sabemos que el Hijo de Dios ha
venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es el verdadero.
Y estamos en el verdadero, en Jesucristo. Este es el verdadero
Dios y la vida eterna. Yo entiendo quién es el Señor
Jesucristo. Yo sé que Él es Dios manifestado
en la carne. Yo sé por qué vino aquí a este
mundo. Yo sé lo que Él hizo aquí mientras estaba en la tierra.
Yo sé lo que hizo en la cruz del Calvario. Lo entiendo. Yo sé lo que él pagó la deuda,
yo sé esto. La palabra de Dios lo dice y
yo lo sé en mi corazón, lo entiendo. Si una persona dice, pues yo
no entiendo el evangelio, no tiene fe. Yo creo, pero no lo
entiendo. No. Hay muchas cosas que no entendemos,
pero sí entendemos el evangelio. Si entendemos quién es el Señor
Jesucristo. Entendemos qué es lo que Él hizo.
Entendemos por qué lo hizo. Entendemos dónde está Él ahora.
Entendemos que Él viene otra vez. Entendemos eso. Y no solamente
lo entendemos, el afecto. Yo amo esto. Es decir, no cambiaría
yo nada. Que a Él sea toda la honra y
la gloria. Alza a todo lado, es eso que los hombres hablan,
que yo soy loco, pues estoy loco. Yo amo este evangelio. Y no solamente
entiendo y amo este evangelio, sino que vengo al Señor Jesucristo. El intelecto, el afecto y la
voluntad. Yo vengo a Cristo. Nadie ha creído
en el Señor Jesucristo que no está viniendo al Señor Jesucristo
ahora mismo. Hoy es el día de salvación. Si
crees, En tu corazón, que Dios te levantó de los muertos, serás
salvo. Si tú crees en tu corazón que
Dios te levantó de los muertos, entonces tú entiendes por qué
murió, por qué resucitó, dónde está él ahora. Entiendes eso. Y es tu esperanza. Es tu esperanza. Serás salvo, serás salvo. Serás
salvo en ese día final, cuando venga el día del juicio. Porque
con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación. Es nuestro anhelo. Es el anhelo
de esta congregación. Es el anhelo de este hombre que
está delante de ustedes. Que todos los que oigan crean
el evangelio. que oigan el evangelio, que crean
de todo corazón, que reciban, que vengan al Señor Jesucristo.
Es el anhelo de nuestro corazón. Y es por eso que nosotros no
vamos a cansarnos de predicar el evangelio, rogando a las personas
como si Dios rogase por medio de nosotros. Cree. Ven al Señor
Jesucristo y serás salvo. Señor, bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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