Bootstrap
Cody Groover

La Carta a la iglesia de Laodicea

Revelation 3:14-22
Cody Groover • January, 5 2014 • Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover • January, 5 2014
Apocalipsis
What does the Bible say about the lukewarm church in Laodicea?

The Bible warns that being lukewarm, as seen in Laodicea, is spiritually dangerous and leads to Christ's rejection.

In Revelation 3:14-22, the church in Laodicea is criticized for being lukewarm, where the Lord Jesus expressed His disgust at their condition. They claimed to be rich and in need of nothing, yet Christ exposed their true state of being wretched, miserable, poor, blind, and naked. The warning emphasizes the need for believers to recognize their spiritual condition and not to become complacent or self-satisfied. This lukewarmness is deeply concerning, as it indicates a fading relationship with Christ, highlighting the critical importance of spiritual discernment and reliance on Him for true wealth and righteousness.

Revelation 3:14-22

How do we know the importance of correction from God?

God's correction is a sign of His love and commitment to His children, ensuring their growth in holiness.

Hebrews 12:6 teaches that the Lord disciplines those He loves, as a father does his children. The church in Laodicea received a severe warning meant to correct their misguided self-assessment. The correction serves to guide believers back to a place of reliance on Christ and recognition of their spiritual need. Such discipline should be embraced, as it shows that God is actively engaged in the believer's life. It illustrates the relationship between a loving father and his children, emphasizing that true belonging to Christ involves accepting His loving reproof for our growth and sanctification.

Hebrews 12:6

Why is repentance important for Christians?

Repentance is essential as it aligns believers with Christ and opens the door to His fellowship and grace.

Repentance is a crucial aspect of the Christian faith and is emphasized in Revelation 3:19 where the Lord calls for the Laodiceans to be zealous and repent. This call underscores that an acknowledgment of sin and a change of heart are vital for restoration with God. Through genuine repentance, believers turn from a state of lukewarmness or complacency to seek a deeper relationship with Christ. It is through acknowledging their need for His grace and mercy that they can truly experience communion with Him. Repentance allows believers to experience the fullness of Christ's love and the richness of His forgiveness.

Revelation 3:19

What does the Bible teach about communion with Jesus?

The Bible teaches that communion with Jesus is an intimate fellowship initiated by recognizing our need for Him.

In Revelation 3:20, Jesus emphasizes His desire for fellowship, stating that He stands at the door and knocks, inviting believers to open their hearts to Him. This invitation is not merely a one-time event but a call to continual communion with Christ. It illustrates that acknowledging our spiritual nakedness and need is essential for experiencing His presence and grace. True communion includes sharing in His sufferings and glory, allowing believers to engage in a transformative relationship with Jesus. The promise of intimate fellowship speaks to the heart of the gospel, as Christians are called to dwell closely with the Savior in both trials and triumphs.

Revelation 3:20

How does the concept of being 'hot' or 'cold' apply to our faith?

Being 'hot' signifies spiritual fervor, while 'cold' denotes a clear acknowledgment of spiritual need, both understood as better than being lukewarm.

In Revelation 3:15-16, Christ expresses a longing for the Laodiceans to be either cold or hot, implying that both states recognize a dependence on Him. A 'hot' faith reflects a zeal and passion for the Lord and His truth, while a 'cold' state indicates a stark awareness of one's need for salvation. The lukewarm believer, on the other hand, is indifferent and self-satisfied, making them susceptible to spiritual complacency. This highlights the importance of maintaining a ravenous desire for Christ and a humble acknowledgment of our constant need for Him. Christians are encouraged to seek passion in their faith and remain vigilant against complacency.

Revelation 3:15-16

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Biblia en esta noche, el libro
de Apocalipsis, capítulo 3. Y esta es la última carta o la
séptima carta a las iglesias que el Señor dirige por el apóstol
Juan. Y recordemos que el libro de
Apocalipsis es fue dada para revelar a Cristo Jesús. La primera palabra en el libro
de Apocalipsis es la revelación de Jesucristo. El libro de Apocalipsis
no fue dado para espantar a la gente, a tratar de espantarlos
en el reino de los cielos. No fue dado para esa razón. Muchos
de ustedes, no sé si han oído, personas que tratan de espantar
a la gente. como si van a espantarlos y van
a brincar en el reino de los cielos. En ninguna manera. La palabra de Dios fue dada para
revelar a Cristo Jesús, y lo mismo que es verdadero en el
Antiguo Testamento, es verdadero en el primer libro, es verdadero
en el último libro de la Biblia. Fue dado para consolar a su pueblo,
aquellos que él amó con amor eterno. su pueblo elegido, escogido,
amado por Dios, por quien Dios dio a Su Hijo unigénito. Ahora, nosotros viendo, estando
aquí en el mundo, si nosotros miramos alrededor y miramos con
estos ojos carnales, podríamos pensar que, no, ¿dónde
está la victoria? Pero es un problema eso. nunca
debemos mirar con estos ojos carnales, porque la realidad
es que Cristo está venciendo, sale para vencer y es vencedor,
y Él está en este mundo. Él está gobernando y reinando
en el corazón de su pueblo. Y la primera visión, o sea, son
siete visiones en el libro de Apocalipsis, visiones paralelas, que hablan de esta verdad de
la primera venida del Señor Jesucristo hasta la segunda venida del Señor
Jesucristo. Y a Juan se le dan siete visiones
de este mismo período. Y hacemos error, erramos, cuando
tratamos de tratar que el uno no siga al otro, una visión siga
al otro correlativo. siempre comienza con la venida
del Señor Jesucristo y termina la visión con la segunda venida
del Señor Jesucristo. Y no es como si fueran transparencias
que podemos nosotros tomar, como si tuvieras una transparencia,
dos transparencias, tres transparencias, y vas a superponer uno sobre
el otro para poder mirar adentro. Hacemos error en hacer eso. Son
revelaciones dadas para manifestar a la iglesia, a nosotros, para
nuestro consuelo. Y la primera revelación está
hablando de la revelación de Cristo Jesús, vimos la visión
de Cristo Jesús, quién Él es, y vimos allá en el capítulo dos
que le fue dado al apóstol Juan escribir a estas iglesias. Y
a cada iglesia, son siete iglesias, está hablando de la iglesia en
su totalidad aquí en el mundo. Es decir, estas cartas están
escritas a ti si tú crees en el Señor Jesucristo. Está escrita
a ti como si fuera una carta individual. Está escrita a iglesias,
pero la iglesia del Señor Jesucristo no es un edificio. La iglesia
del Señor Jesucristo es su pueblo. Y cada uno de nosotros recibimos
instrucción, instruimos corrección, y vemos ahí los errores que puede
la iglesia del Señor Jesucristo, cuando digo iglesia, estoy hablando
de mí, de ti, en que podemos caer las advertencias en contra
de estos errores. Y aquí en el libro de Apocalipsis
capítulo 3, comenzando en el versículo 14, El Señor Jesucristo escribe una
advertencia, y recuerden, es una advertencia a sus hijos. Acabamos de leer en Hebreos,
que padre no corrige a sus hijos. Y si no tenemos corrección, entonces
no somos hijos, somos bastardos. No debemos nunca rechazar o menospreciar la corrección
del Señor. El Señor nos corrige para nuestro
bien, para que seamos participantes. El Señor Jesucristo va a tener
un pueblo alrededor Suyo, y ese pueblo Él lo va a limpiar completamente. No puede haber pecado. Él es
el el único que va a recibir toda la honra y la gloria allá
en el cielo. En las cartas anteriores hemos
estudiado, el Señor tenía cuando menos algo o algún elogio, alguna
palabra de elogio para estas iglesias. Y después de hablar
de este elogio, comenzaba y decía, pero tengo algo contra vosotros.
Pero en esta iglesia, la iglesia de la odisea, oigamos lo que
dice el Señor. Y escribe al ángel o al pastor
de la iglesia en la odisea, he aquí el amén, el testigo fiel
y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto. Yo conozco tus obras, que ni
eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Pero por cuanto eres tibio, y
no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca." Porque tú dices,
yo soy rico y me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad,
y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto yo te aconsejo que
de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico. y vestiduras blancas para vestirte,
y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos
con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos
los que amo. Sé pues celoso y arrepiéntete. He aquí yo estoy a la puerta,
y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. y al que
venciere le daré que se siente conmigo en
el trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre
en su trono. El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias." ¿Tienes oído para oír la palabra
del Señor? Sus ovejas, dijo el Señor Jesucristo,
oyen Su voz, y le siguen. En esta carta, como dije, es
la única carta donde ninguna palabra de elogio es mencionada. El lenguaje del Señor está diciendo
aquí, te encuentro algo que me da náusea. Te encuentro algo
que me da náusea. Estoy a punto, estoy al borde
de vomitarte. Eso es lo que está diciendo.
Estoy a punto de vomitarte de mi boca. Cristo está hablando
acá. Cristo está hablando aquí, está
hablando aquí a Su iglesia. ¿Qué podría causar que el Señor
Jesucristo hable de esta manera a Su iglesia? Nos dice aquí,
Tú eres tibio. Nos dice, Tú eres tibio. Es decir,
nosotros hemos de tener mucho cuidado de no ser tibios. Ser tibios. En cualquier manera,
ser caliente o ser frío es un estado de incomodidad, ¿verdad?
Si tenemos frío estamos incómodos, si estamos calientes hay incomodidad
en eso también. Pero el ser tibio no da ningún
refrigerio. ¿Quién quiere tomar una Coca-Cola
tibia? O sea, Una cosa se vuelve tibio
cuando lo dejas solo y toma la temperatura de todo lo que está
alrededor de él. Aquí el creyente está tomando
su temperatura del mundo que está alrededor de él. Está tibio. Nadie quiere una Coca-Cola tibia.
No nos gusta, ¿verdad? Café lo queremos caliente o frío. Allá en Starbucks te venden café
caliente o te venden el café frío, pero nadie quiere el café
tibio. Y el Señor está diciendo, te
has vuelto tibio hacia mí. Tibio. Advertencia contra los
tibios. Está hablando esta iglesia, la
iglesia del Señor Jesucristo, que profesa ser creyente. El apóstol Pablo mencionó dos
veces a esta iglesia de la odisea una vez en la carta de los holocenses. Si dejamos, si se nos deja una
cosa sola, si se deja solo, entonces esa cosa se vuelve tibio. Es peor entonces ser tibio que
ser frío o caliente. Dice el Señor, ojalá fueses frío
o caliente. Bueno, vamos a ver primeramente
cómo el Señor Jesucristo se identifica a esta iglesia, cómo el Señor
Jesucristo se identifica a aquellos que son fríos o tibios, y se
identifica precisamente de la manera que necesitas oír. Necesito
yo oír. Si soy tibio, yo necesito que
el Señor se dirija a mí de esta manera. dice el Señor Jesucristo
allá en versículo 14. Esta iglesia estaba viviendo
en una mentira. Esta iglesia estaba diciendo
de sí mismo, yo soy rico, no me falta nada, yo soy rico, tengo
mucho conocimiento, soy rico. Pero esta iglesia estaba viviendo
en una mentira. Porque al Señor Jesucristo le
digo, no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre,
ciego y desnudo. Ellos estaban mintiendo, verdad,
a sí mismos. Ellos creían que las cosas estaban
bien. Y porque creían que las cosas
estaban bien, no tenían necesidad de Cristo. No tenían necesidad
de Cristo. piensas que eres rico, entonces
no tienes necesidad de la gracia del Señor. Pero el Señor Jesucristo se identifica
a Su pueblo exactamente como necesitamos ser identificados,
el que es el Amén. Si nosotros estamos engañados,
si nosotros nos estamos engañando a nosotros mismos, necesitamos
que alguien nos hable y necesitamos que sea la verdad que nos digan,
¿verdad? Si estamos engañados, necesitamos
la verdad. Y es así como se identifica al
Señor Jesucristo. Dice aquí, he aquí el amén. El amén aquí, la palabra amén
es la misma palabra que es traducida de cierto, de cierto te digo.
Amén, amén, es lo que está diciendo. De cierto, de cierto. Es el amén. Cristo Jesús es la verdad. Cristo Jesús dijo, yo soy el
camino, la verdad y la vida. No es una verdad, Él es la verdad. La palabra que Él habla es la
verdad. Y cuando una persona está engañada,
lo que necesita más que nada es la verdad. La verdad. Y nos dice aquí también, yo soy
el amén, yo soy el testigo fiel y verdadero. testigo fiel y verdadero, otra
vez dice fiel y verdadero un testigo fiel un amigo fiel te
va a decir la verdad aunque te duela, verdad te va a decir la
verdad aunque te duela una persona que no es fiel, que no está interesado
en tu bien puede hacer que hagas cosas que te van a hacer daño
si tu amas a tus hijos, si tu le dices, mira hijo Yo sé por
experiencia, yo sé de hecho que si tú haces esto, te va a hacer
daño. Por tanto, no lo hagas. Lo estás
diciendo en verdad. Lo estás diciendo en amor, ¿verdad? Porque lo sabes. Bueno, el Señor
Jesucristo es el testigo fiel. Él ha testificado de Dios. Todo lo que nosotros necesitamos
y todo lo que nosotros sabemos de Dios, el Señor Jesucristo
nos los ha revelado. Él es el testigo de Dios. Nosotros
no sabemos nada de Dios si no es por el Señor Jesucristo. Él
es el testigo fiel y el testigo verdadero. Solamente podemos
venir a Dios por medio de Él. no podemos venir a Dios por nuestras
obras, no podemos venir a Dios por lo que nosotros sentimos,
en este caso estas personas decían yo estoy rico, no me falta nada,
no tengo necesidad, estoy bien con Dios, estoy bien con Dios,
nosotros no podemos venir a Dios de esa manera. La única manera
que podemos nosotros venir a Dios es por medio de Cristo Jesús
como mendigos. Yo soy el testigo fiel y verdadero,
y yo soy el principio de la creación de Dios. Es decir, la causa. Está diciendo la causa o el origen,
la razón de la creación de Dios. Todas las cosas por Él fueron
hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue eso. Yo soy
la causa de la creación. Él es el Creador. Yo soy el principio
de la creación de Dios. Esta palabra principio es la
causa. Yo soy la causa. Lo que está diciendo aquí el
Señor Jesucristo a Su iglesia es yo soy Dios. Yo soy Dios. Ahora, Dios habla a Su iglesia,
el Señor Jesucristo, el verdadero, habla a Su iglesia y dice, Yo
conozco tus obras. Y es de gran consuelo para el
creyente que Él nos conoce. Es de gran consuelo para una
persona si va a un doctor y ese doctor sabe todo acerca de este
mal que te afecta, ¿verdad? No quieres ir con un principiante,
o no quieres ir con un doctor que dice, bueno, no sé, yo no
sé de males del intestino, yo trato males de la uña, pero de
todas maneras yo te opero. Está mal eso, ¿verdad? No quieres
que un doctor te toque que no sepa cuál es tu mal. El Señor
Jesucristo conoce todo de Su pueblo, y esto es gran consuelo
para Su pueblo, que Él nos conoce. Y nosotros, aunque nosotros nos
podemos engañar a nosotros mismos, no podemos engañar a Dios. Y
Él escudriña los corazones, y Él corrige donde hay error, donde
hay maldad. Yo conozco tus obras Y eso es
lo que conozco que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses. Estando fríos o calientes, como
dije, cualquiera de esos estados es un estado de malestar. Es decir, no estamos cómodos
cuando estamos fríos y en un momento porque paró el aire acondicionado
vamos a estar cómodos porque va a haber calor. En cualquiera
de los dos no estamos Estamos bien. Pero una persona
que está frío en lo espiritual, está frío hacia las cosas de
Dios, es decir, no puede ver la gloria de Dios. Una persona
que está fría, tú sabes que tienes frío, ¿verdad? Hablando en el
cuerpo, si tienes frío, sabes que tienes frío. Es un malestar,
es una incomodidad, pero sabes esto de ti mismo. Estoy frío. Y qué triste es para el creyente
saber que está frío hacia Dios. Lee la Palabra de Dios y no puede
ver, no tiene el apetito, no tiene el gozo de la lectura y
la comunión con el Señor Jesucristo y lo lamenta. Y dice, áideme,
áideme. Cuando uno está frío lo sabe.
Es un estado de malestar. una persona que tiene frío, no
quiere tener frío. Los ojos, no podemos llorar por
nuestros pecados, no podemos, no sentimos nuestros pecados, no sentimos
el amor hacia Cristo, es decir, estamos mal, pero lo sabemos. Estamos mal y lo sabemos. Una
persona que está fría está como esa persona que tiene esa nube
que está encima, todo parece oscuro, todo parece oscuro, ¿verdad? Es un tiempo de depresión, es
terrible, pero lo sabe una persona que está fría. Por otra parte,
una persona que está caliente también lo sabe. Una persona
caliente espiritualmente tiene celo, tiene celo de Cristo. Tiene celo por su verdad. Es
decir, esta palabra caliente puede ser entendida de esta manera. Esta persona es celosa por la
verdad, es intransigente. Una persona intransigente, una
persona partidario, un fanático. ¿Has estado en esa condición?
Fanático por la verdad. Cuando estás caliente y eres
fanático por la verdad, estás incómodo porque todos los demás
te odian, ¿verdad? Todos los demás te aborrecen.
Es también un estado de incómodo, pero lo sabes. Sabes que estás
caliente. Bueno, sí, es verdad que estando
en condición de caliente, celo por la verdad y celo por el Evangelio,
todavía el creyente siente su pecado, siente su pecado, siente
su naturaleza pecaminosa, pero la persona que está caliente
en Cristo Jesús se regocija en Cristo Jesús, se regocija en
el perdón del pecado, se regocija en la justicia del Señor Jesucristo. Está andando gozándose. Es caliente,
no es un estado de comodidad como dije por un lado la gente
está enfadada con esa persona y por otro lado tú quieres ser
más como Cristo una persona que está caliente quiere ser más
como Cristo dice el apóstol Pablo de esta manera si quieren ver
allá en Filipenses capítulo 3 el apóstol Pablo él estaba caliente por el Señor
Jesucristo tenía celo de la verdad no estaba nada más así indiferente. Y allá en Filipenses capítulo
3, versículo 8, dice, ciertamente aún estimo todas las cosas como
pérdida por la excelencia y el conocimiento de Cristo Jesús,
mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por
basura para ganar a Cristo. Pablo, yo creí que ya habías
creído en Cristo. Sí, es verdad, ya había creído
en Cristo Jesús, pero Él está activamente considerando todo
basura para ganar a que sigue presionando, sigue avanzando
hacia Cristo, sigue leyendo, y ser hallado en Él. Yo quiero ser hallado en Él.
Este es mi deseo. No teniendo mi propia justicia,
el apóstol Pablo habla de eso en los primeros versículos, no
teniendo mi propia justicia, que es por la ley? ¿El hombre
no es justificado por la ley? La ley solamente puede condenar
al hombre, la ley solamente puede decir, maldito es todo aquel
que no continúe en todas las cosas escritas en la ley para
hacerlas. La ley nunca fue dada para justificar
y la ley nunca fue dada para santificar a nadie. La ley fue
dada para manifestar nuestra condición. Solamente Cristo Jesús
es nuestra justicia. Él es nuestra justificación y
Él es nuestra santificación. Y lo que está diciendo aquí el
apóstol es que yo no quiero ser hallado en mi propia justicia
que es por las obras de la ley o por el decálogo, por los diez
mandamientos. Nunca, nunca se le dice a un
creyente, mira la ley de Dios para tu santidad o como un termómetro
para ver si eres más santo o más justo. Nunca. Porque si una persona
tiene ojos espirituales para ver la ley que es espiritual,
la ley demanda perfección. No solamente en acción, sino
en pensamiento e intención. Y ninguno de nosotros la puede
obedecer. Y es por eso que el apóstol Pablo
no quiere nada que ver con ello. Yo no quiero ser hallado en esa
justicia. Yo quiero ser hallado en la justicia
que es por la fe de Cristo. Ahí está la única justicia que
hay en el universo. La fe del Señor Jesucristo. Está hablado de la fidelidad
del Señor Jesucristo. Es decir, el Señor Jesucristo
como hombre, Él creyó a Dios. Como hombre, Él obedeció los
diez mandamientos. no solamente en la letra, sino
también en el espíritu, en el corazón. De tal manera que Dios,
que ve todas las cosas, dice del Señor Jesucristo, Este es
mi Hijo amado en quien tengo complacencia. De ningún otro
Dios el Padre dice esto. Él obedeció, Él estableció rectitud,
justicia aquí en la tierra, y el apóstol Pablo está diciendo,
yo quiero ser hallado en esa justicia. Esa es la justicia
que Dios imputa. Esa es la justicia de Dios que
Dios pone a la cuenta de todo aquel que cree en el Señor Jesucristo. Esta justicia es tuya si tú crees
a Dios. Si por la gracia de Dios crees
a Dios, crees el testimonio de Dios acerca de su Hijo Cristo
Jesús, entonces esta justicia del Señor Jesucristo es tu justicia. Ves, no te falta nada de santidad.
La santidad del Señor Jesucristo es tu santidad. Él es Jehová,
justicia nuestra. Vestidos en su justicia. Bueno,
dice allá, yo quiero ser hallado en la justicia que es por la
fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Y recuerden, nadie es salvo a
parte de la fe en el Señor Jesucristo. Somos salvos por el Señor Jesucristo,
por Su fidelidad, pero nadie es salvo aparte de creer en el
Señor Jesucristo. Ahora, a fin de conocerle, dice
versito 10, yo quiero conocerle. Ven allá el calor, el arder del
deseo de una persona que está aquí, yo quiero conocerle. No
estás descansando. no está, cuando digo descansando,
no está echado atrás diciendo todo está bien, estoy bien con
Dios. Él está, yo quiero conocerle, yo quiero conocerle, yo quiero
conocer el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos
llegando a ser semejante a la de su muerte. si en alguna manera llegas a
la resurrección de los muertos, no que lo haya alcanzado ya,
ni que sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro asir
aquello para lo cual también fui también asido por Cristo
Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago, olvidando
ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está
delante, prosigo a la meta. Cristo Jesús, al premio supremo
del llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Bueno, entonces regresamos
a nuestro texto. O ala fueses frío o caliente,
si fueses frío o caliente, una condición de frío, sabes que
eres miserable. y una condición de caliente,
sabes que eres caliente también. Bueno, pero dice el Señor, ojalá fueses frío
o caliente. Versículo 16, pero por cuanto
eres tibio, dice, ni frío ni caliente te
vomitaré mi boca. El Señor Jesucristo está diciendo,
yo aborrezco esto. Yo aborrezco esto. Esto es una
condición que yo aborrezco. Cuando un creyente toma la temperatura
de su entorno, cuando una persona es tibio espiritualmente,
esta persona toma el camino de menos resistencia. Lo más cómodo llaman esto una vida equilibrada
o balanceada como si la vida del cristiano fuera una... como
esas personas que caminan en la... definitivamente desequilibrada
no está el creyente equilibrado entre el mundo y Cristo va a
estar balanceándose sobre la pared no tiene un pie en el mundo,
un pie en el reino de los cielos, en ninguna manera. Evita, esa
persona que dice que está equilibrada, evita los extremos. Bueno, no
soy armiñano y no soy hipercalvinista tampoco. ¿Qué importa? La persona que salva es la persona
que cree en el Señor Jesucristo. No el hipercalvinismo o el calvinismo
o el armenianismo. Estos sistemas de doctrina. Yo, por cierto, sé que la verdad
es el calvinismo. Pero no predico el calvinismo.
Me arrepiento de haberlo dicho. Porque no estoy predicando. Estoy
predicando a Cristo Jesús. Estoy predicando la palabra de
Dios. Pero estas personas evitan los
extremos. Un espíritu tibio es una persona
que va en medio de la carretera. ¿Saben dónde ocurren los accidentes,
los encontrones en medio de la carretera? Estas personas no
saben nada de esto. Vean lo que dice Salmo capítulo
119. Ahora, cuando yo digo estas personas,
No quiero decir a estas personas y no hablarme a mí mismo. No quiero decir, no quiero dar
a entender que este mensaje no es para mí. Si yo ando en medio
del camino, menos resistencia, si yo estoy indiferente, si yo
soy tibio, yo quiero ser Señor, salvame." Salmo 119, versículo 128, dice,
"'Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas
las cosas, y aborrecí todo camino de mentira." Estimó recto toda
la palabra de Dios, todo lo que Dios dice es verdad, y dice allá,
aborrecí todo camino de mentira. La persona que está en esta condición
de tibio, acepta todo. Todo está bueno. Todo está bueno. Cristo, el Señor Jesucristo,
el Evangelio de Cristo Jesús, Estoy hablando del Evangelio,
solamente hay un Evangelio, es el Evangelio de la gloria de
Cristo Jesús, el Evangelio de la gracia de Dios, pero el Evangelio,
la doctrina de la gracia, la Palabra de Dios, si esto que
tenemos aquí, si lo que estamos predicando, si lo que creemos
es verdad, entonces es de importancia inestimable. Es importantísimo
entonces. Si esto es la verdad, entonces
es importantísimo. Si no es verdad, entonces no
tiene ninguna importancia. Pero no puede ser los dos. no puede ser los dos, mitad verdad
y mitad mentira. O es verdad, y si es verdad es
vital, es importante, o no es verdad, y entonces no importa. No puede ser moderadamente importante. No puede ser fragmentadamente
importante. Cristo es todo. Cristo es la verdad. Un cristianismo
tibio, un cristianismo moderado o balanceado, como lo dicen,
es estar en medio del camino. Vea lo que dice el versículo
17. Tú eres tibio porque tú dices. Esto es lo que dice esta persona,
esta iglesia. Yo soy rico. Yo soy rico. me he enriquecido y ninguna cosa
tengo necesidad. ¿En qué momento en este mundo,
en qué momento no tenemos necesidad del Señor Jesucristo? En cada momento tenemos nosotros
necesidad de Su gracia. En cada momento tenemos necesidad
de Su misericordia. en cada momento tenemos necesidad
de su perdón de pecados en cada momento necesitamos su palabra
para dirigirnos para instruirnos para corregirnos en cada momento
pero la persona que es tibia dice no tengo necesidad no tengo
necesidad de nada soy rico eso ya lo oí eso ya lo oí y no lo tengo que
oír otra vez una condición mala. Yo soy rico, dice. No necesito
tu fanatismo. Estoy feliz con mi religión tal
como estoy. Tengo mucho. Déjame decirte lo que Dios está
haciendo por mí en mi vida, dice. No tengo necesidad de nada. No
quiero ser caliente ni frío. Estoy satisfecho Bueno, Cristo
dice esto, no sabes que eres un desventurado, eres ignorante. No sabes que eres un desventurado,
miserable, pobre, ciego y desnudo. En estas cosas nos dice que necesitamos
de Cristo, necesitamos consuelo, necesitamos Su riqueza, necesitamos
la riqueza de Su misericordia, necesitamos Su luz, somos ciegos,
necesitamos poder verlo a Él. Si Él no bendice Su palabra en
el tiempo de la predicación, nadie va a recibir bendición.
Cuando entramos a este lugar para para adorar a Dios, la única
manera que podemos adorar a Dios es adorarlo por medio del Señor
Jesucristo, así como Cristo es presentado en la Palabra, y adorarlo
con ojos espirituales, verlo con ojos espirituales. Pero si
Él no bendice Su Palabra, las personas van a salir, no van
a oír nada. Si Él no bendice Su Palabra al
predicador y no bendice Su Palabra al oídor, van a salir sin provecho. necesitamos de Él. Bueno, esta iglesia estaba en
un mal estado, y Cristo dice, estoy a punto de vomitarte, pero
noten allá la misericordia, noten allí la gracia de Dios, estoy
a punto, estoy a punto. Por tanto, cuando eres tibio,
no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca, te vomitaré de mi boca, si no te
arrepientes." Bueno, qué bendición, verdad,
qué misericordia esto, el hecho de que no te ha vomitado. ¿Verdad? Saben, si nosotros somos infieles,
el Señor Jesucristo es fiel. Él no puede... Cuando dice la
Palabra de Dios que los Suyos están en Sus manos y nadie los
puede arrebatar de la mano de Su Padre, gracias sean gracias
a Dios, ni nosotros mismos podemos arrebatarnos de las manos del
Señor Jesucristo. Nada que nosotros hicimos en
el tiempo nos puso en las manos del Señor Jesucristo. y nada
en el que nosotros hagamos en el tiempo nos puede sacar de
la mano del Señor Jesucristo. No te da consuelo esto. Tú, que
tienes temor, algunos están oyendo y están pensando, yo soy tibio,
yo soy tibio. Hay temor, ¿verdad? El Señor me va a expulsar. Pero
¿saben qué? Esto viene a manera de reprensión
para que te arrepientas. que misericordia de Dios, ¿verdad?,
para que nos arrepentamos. Esa es la razón por la cual Él
está diciendo, esa es la razón por la cual la Palabra de Dios
está viniendo a Su iglesia, porque el Señor Jesucristo, como dice
aquí, Él va a tener comunión con Su pueblo. Dice aquí, si una persona dice, en estas palabras, si esto describe
Si esto describe a una persona que está aquí, cualquier persona,
y esta persona dice, eh, no es verdad, no es verdad. Yo estoy
rico, yo estoy bien como estoy, no necesito nada del Señor Jesucristo. Estoy rico. Entonces, si no recibes
corrección, si no recibes amonestación, entonces simplemente estás comprobando
que no estás oyendo la voz del pastor. Vas a ser expulsado. Vas a comprobar que eres reprobado. Pero si esto llega, si esto,
como dicen, te cae el veinte, si esto te llega, y dices, me
está hablando a mí el Señor Jesucristo, yo estoy frío, o yo estoy caliente,
o yo soy tibio, no estoy frío, no puedo sentir, no puedo sentir
nada, estoy tibio. Bueno, note como dice aquí el
Señor Jesucristo, por tanto yo te aconsejo, que
palabras del Señor Jesucristo, el consejero fiel, el consejero. Acerquémonos, pues, a escuchar
lo que el Señor Jesucristo dice. Yo te aconsejo, yo te aconsejo, versículo 18, yo te aconsejo
que de mí compres oro. Cómpralo de mí. En otras palabras,
ven a mí. Ven al Señor Como dije en esta
mañana, y siempre lo digo, la Palabra de Dios es cuando venimos
al Señor Jesucristo, hemos de continuamente venir al Señor
Jesucristo. Cuando nosotros no venimos al
Señor Jesucristo es cuando estamos diciendo, estoy bien. Es cuando
estamos tibios. Pero cuando te sientas frío y
sabes que estás miserable, vienes al Señor Jesucristo con tu miseria,
¿verdad? cuando estás caliente vienes
al Señor Jesucristo pero cuando estás tibio y no lo sabes el
Señor Jesucristo dice ven a mí ven a mí llama ven a mí compra
de mí yo te aconsejo que de mí compres oro refinado bueno cuando
dice compra tú sabes que nosotros no tenemos ustedes saben que
no tenemos nada con qué comprar Isaías capítulo 55 nos dice que
nosotros debemos venir a Él y comprar
sin dinero y sin precio. Es por gracia la salvación, por
gracia. A todos los sedientos, venid
a las aguas, y a los que no tienen dinero, venid comprar y comer,
venid comprar sin dinero y sin precio, vino y leche. Ven y compra lo que necesitas,
cómpralo de mí. Ven al Señor Jesucristo nuevamente. regresa, vuelva al Señor Jesucristo
ahora. No traigas nada, no vengas con
nada en tus manos, ven al Señor Jesucristo, no está pidiendo
que traigas tus refuerzos o traigas ninguna cosa, ven a Él y compra,
si necesitas, necesitas, ven a Él. Toda nuestra Toda la gracia que
necesitas, la necesita el Señor Jesucristo. De Él recibimos y
gracia sobre gracia, como dice en Juan capítulo 1, versículo
16. Y luego dice allá, compra de
mí oro refinado en fuego para que seas rico y vestiduras blancas
para vestirte. Una de las condiciones es que
estás desnudo. Compra de mí las vestiduras.
Ustedes saben cuáles son las vestiduras blancas. es la justicia
del Señor Jesucristo. Ven a mí, vestiduras blancas, y luego dice
allá, y unge tus ojos con colirio para que veas. Ven a mí, y veniendo
a mí vas a ungir tus ojos. O sea que el remedio es Cristo
Jesús. Él es el ungüento para que nosotros
podamos ver, ver a Él y vernos a nosotros mismos. Cuando veamos
al Señor Jesucristo, entonces vamos a ver quién somos nosotros.
Versículo 19, voy a tener que terminar. Yo reprendo y castigo a todos
los que amo. ¿Oyeron eso? Yo reprendo y castigo
a todos los que amo. ¡Qué precioso es eso, verdad!
Si no te ama, te deja. ¿A quién corriges tú? Vamos a
decir que estás en una plaza, y tienes ahí... Bueno, yo puedo
hablar de mis hijos, ya están grandes, pero cuando estaban
chicos, y ya estaban jugando y todo, yo no me ponía a reprender
a los hijos de otras personas. Yo me ponía a reprender a los
míos, ¿verdad? Y así como ustedes reprenden
a sus hijos, reprenden a los que ustedes aman. Y el Señor
Jesucristo reprende a los que Él ama. Son Sus ovejas, son Sus
escogidos, Su iglesia. Cada creyente Él reprende, como
leímos allá en Hebreos capítulo 12. Y si son dejados una persona
sin esta reprensión, entonces no son hijos. ¡Sé celoso! Sé celoso, es decir, salte de
esta condición de tibio. Sé celoso. Nos dice aquí, Sé celoso, arrepiéntete,
he aquí, yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.
¿Cómo toman este versículo para torcerlo? La religión, ¿verdad? Como para hacer esto, la salvación
por la voluntad del hombre. Enseña que Dios envió a su Hijo
al mundo y ahora Cristo está a la puerta golpeando a la puerta
del corazón de los hombres perversos para que con su corazón perverso
abran el corazón a Dios y Dios los salve. No está hablado de
eso. está hablando a su iglesia está hablando a aquellos que
tienen un corazón nuevo está hablando a aquellos a quienes
Dios ha dado un corazón nuevo pero estamos en este mundo y
somos ovejas, somos animales tontos la oveja siempre se está
descarriando verdad la oveja siempre se está yendo y si lo
deja la oveja se sigue yendo no regresa. El pastor tiene que
ir a buscarlo. Y es lo que está haciendo aquí
el pastor. Está llamando a su oveja. Ven. He aquí yo estoy
en la puerta y llamo si alguno oye mi voz. Oye, tienes oídos
para oír la voz del Señor Jesucristo. Y abre la puerta. Te ha tocado el Señor Jesucristo
en su Palabra. abre la puerta, es decir, vienes
al Señor Jesucristo, crees en el Señor Jesucristo, confiesas
tu necesidad de Él, confiesas que eres desnudo, confiesas que
eres pobre, miserable, ciego, lo necesitas a Él, el Señor Jesucristo
está diciendo, yo voy a comer con Él, voy a cenar con Él, voy
a tener comunión con Él. La única manera es que nosotros
tenemos comunión con Dios es en relación a Él como pecadores. Quiero que vean esto allá. Nadie,
nadie, nadie debe tomar esto como una licencia. Ustedes saben
que no, el creyente, el que ha oído la gracia, ha recibido la
gracia de Dios, no está buscando licencia para salir a pecar.
No está buscando licencia para salir y darle rienda suelta a
la carne. Nosotros, nuestra relación con
Dios es como pecadores necesitados de un salvador. Y la relación
del Señor Jesucristo a nosotros es como salvador de pecadores. Él es salvador de pecadores.
Noten allá en versículo 5 de 1 Juan capítulo 1. 1 Juan capítulo 1 versículo 5.
Este es el mensaje que hemos oído de Dios anunciamos, Dios
es luz y no hay ninguna tinieblas en Él. Si decimos que tenemos
comunión con Él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos
la verdad. Si andamos en la luz como Él
está en luz, si andamos en la luz la verdad de quien es Él,
la luz del Evangelio, la luz de Su gracia, si andamos en la
luz como Él está en la luz, Entonces
teníamos comunión unos con otros. Es decir, yo voy a tener comunión
contigo y tú vas a tener comunión conmigo. ¿Por qué? Porque somos
dos personas que estamos en la misma situación. ¿Has tratado
de tener comunión con una persona que se cree más santo que tú?
Difícilmente se lleva con la chusma, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Has tratado de juntar con una
persona que te está juzgando todo el tiempo? Él no te puede
soportar a ti, y tú no lo puedes recibir a Él. Esa es la característica
de un fariseo, dijo el Señor Jesucristo, a unos que se confiaban
en sí mismos como justos, y el otro lado de esa moneda es, despreciaban
a los demás. No puedes llevarte con una persona
que se cree más justo que tú. Pero si andamos en la luz de
la verdad de quién es Cristo Jesús Salvador, nosotros somos
pecadores. necesitados de un salvador, necesitados
de su gracia y andamos en esa luz entonces tenemos comunión
los unos con los otros porque yo tengo una carga y espero que
ustedes yo sé que ustedes tienen una carga la carga que está sobre
mí es mi pecado y digo hay de mí y la carga que está sobre
ti es tu pecado, es tu carne entonces puedo ser compasivo,
puedo ser misericordioso puede ser misericordioso conmigo, verdad,
compasivo. Somos pecadores. Tenemos comunión
unos con los otros y noten, la sangre de Jesucristo sí nos limpia
de todo pecado. Estamos teniendo comunión y la
sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. ¿Por qué diría
que la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado si estamos andando
en la luz? porque precisamente si estamos
andando en la luz, la luz nos revela que somos pecadores. Necesitamos
de Él en todo momento. Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, Él, el Señor Jesucristo, es fiel,
Él es justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda
maldad. dice aquí, perdón, estoy a la
puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré
a él y cenaré con él y él conmigo. Comunión con el Señor Jesucristo.
Que dulce es saber que somos aceptos por el Señor Jesucristo,
aceptos por Dios en el Amado. Y al que venciere, el que cree,
al que continúa. Aquí el venciere es el que sigue
hasta el fin. Recuerden no es comenzar sino
terminar en la fe. Al que venciere le daré que se
siente en el trono conmigo, conmigo en mi trono, así como yo he vencido
y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Su pueblo va
a oír. Su pueblo va a arrepentirse y
venir al Señor Jesucristo y buscar su comunión. Que precioso es
el Señor Jesucristo en nuestro origen. Que el Señor bendiga
su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00