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El reposo de Dios

Genesis 2:1-3
Daniel Fernandez May, 31 2026 Video & Audio
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Daniel Fernandez May, 31 2026
What does the Bible say about God's rest?

The Bible describes God's rest as a cessation of His creative work, affirming His perfection and sovereignty.

In Genesis 2:1-3, we see that after six days of creation, God rested on the seventh day. This rest was not due to fatigue, as Scripture assures us that God does not tire (Isaiah 40:28). Rather, God's rest signifies the completion and perfection of His creation. It is emphasized seven times that what God created was 'good,' indicating divine perfection and fullness. The act of resting shows that God's work is complete and that He, in His sovereignty, does not depend on anything or anyone. Therefore, His rest is a declaration of His ultimate authority over all creation.

Genesis 2:1-3, Isaiah 40:28

How do we know God's sovereignty is true?

God's sovereignty is affirmed throughout Scripture, showing He governs all events according to His eternal purpose.

The Bible asserts God's sovereignty in many passages, such as Psalm 115:3, which states, 'Our God is in the heavens; He does all that He pleases.' This underscores God's absolute authority over every aspect of creation. Additionally, Ephesians 1:11 highlights that God works all things according to the counsel of His will. Even seemingly adverse events are within God's sovereign plan, demonstrating that nothing occurs outside His control. Therefore, God's sovereignty is a core tenet of faith that reassures believers that He governs all circumstances according to His perfect wisdom and purpose.

Psalm 115:3, Ephesians 1:11

Why is the concept of God's rest important for Christians?

God's rest assures Christians of His completed work of creation and salvation, granting them peace and assurance.

Understanding God's rest is crucial for Christians because it illustrates the completion of His creative work and provides a foundation for the believers' own rest in Christ. In Hebrews 4:9-10, the concept of rest is linked to entering into God's promises, indicating that just as God rested after creation, believers can rest from their own works, knowing that their salvation has been secured through Christ's finished work on the cross. This rest signifies trust in God's grace, highlighting that believers do not need to depend on their efforts for salvation, as Christ's work is sufficient and complete. Thus, resting in God brings peace and assurance amidst life's challenges, affirming that He governs all circumstances.

Hebrews 4:9-10

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias en Génesis 1. Génesis capítulo 1. Y voy a leer todo el capítulo 1 y hasta el versículo número 3 del capítulo 2. Dice la palabra de Dios. En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Y dijo Dios, sea la luz, y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios hay expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión y fue así. Y llamó Dios a la expansión cielos y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios, júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares.

Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios, produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, árbol de fruto que dé frutos según su género, que su semilla esté en él sobre la tierra. Y fue así. Produjo pues la tierra hierba verde, hierba que da semillas según su naturaleza y árbol que da fruto cuya semilla está en él según su género. Y dio Dios que era bueno. Y fue la tarde, la mañana, el día tercero.

Dijo luego Dios, haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, para días y años. Hicieron por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para que señorease en el día y la lumbrera menor para que señorease en la noche. E hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas.

Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana del día cuarto. Dijo Dios, produzcan las aguas seres vivientes y aves que vuelen sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeran según su género y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo, fructificad y multiplicados, llenad las aguas en los mares y multiplíquese las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios, produzca a la tierra seres vivientes según su género, bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

E hizo Dios animales de la tierra según su género y ganados según su género y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios, hagamos al hombro a nuestra imagen conforme a nuestra semejanza y señore en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creo Dios al hombro a su imagen, a imagen de Dios lo creo, varón y hembra los creo. Y los bendijo Dios y les dijo, fructificad, multiplicados, llenad la tierra y sojuzgadla y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios, he aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto que da semilla, os será para comer, y toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que haya vida, toda planta verde les será para comer, y fue así.

Y vio Dios todo lo que había hecho, y aquí era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del día sexto. Fueron pues acabados los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó, porque en él reposó toda la obra que había hecho en la creación. Antes de entrar de lleno, gustaría comentarles cómo es que Dios me guió a a lo que quiero enseñarles en esta mañana.

Siempre que leemos Génesis, tratamos de saber cómo es que Dios creó todas las cosas. En la escuela nos enseñan siempre muchas teorías que los hombres creen por fe, pero creen por fe en los mismos hombres. Algunos se atreven a decir que nada fue creado, que siempre todo estuvo ahí. eso para hacer a un lado a Dios. Y para el cristiano, para mí en particular, cuando me confronta a alguien preguntándome sobre la creación en el Génesis, siempre había sido un motivo de choque en mi mente.

Estaba tratando de dar una explicación científica de cómo fue la biología, de cómo fue la química, de cómo fue la física, para que Dios haya creado todo eso. Entonces en ese afán de tratar de poner orden en mi mente, empecé a leer algunos escritores y sorprendentemente el primero que encontré me decía, si tú quieres saber cómo fue toda la creación, la física, la química, procesos biológicos, no lo vas a encontrar en la Biblia, simplemente porque Dios no lo quiso revelar. La Biblia, la Palabra de Dios tiene un tema, y sólo un tema, que es Jesucristo y su obra de redención. Ese es el único tema.

Porque aún si Dios hubiese querido revelar cómo fueron todos esos procesos, no lo entenderíamos. La ciencia de Dios, o sea, no cabría a nuestra mente para entender cómo Él hizo todas esas cosas. Pese a que, pues, desde el principio el autor decía eso, pues, seguí leyendo el libro. Y él decía que todas estas cosas de Génesis ciertamente son verdad, ciertamente apuntan a cosas aún más sublimes que nosotros no podemos entender.

Pero no me sorprendió cómo creó Dios en el día primero, en el día segundo, en el día tercero. Lo que más me impactó fue el capítulo 2 del versículo 3, donde dice, Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra. Y cuando hablamos del reposo de Dios, la pregunta obligada que viene a nuestra mente es, ¿de verdad Dios necesita descanso? ¿De verdad Dios se cansó? ¿Fue tanto lo que él creó en esos seis días que tuvo que descansar? La Palabra de Dios dice que Él no se cansa.

Y la otra cosa que me impactó es que nada en la Palabra de Dios es coincidencia. Si ustedes contaron cuántas veces dice bueno, lo que Dios hizo es bueno, y al final termina en gran manera bueno, son siete veces. Siete veces que indican perfección, plenitud y totalidad divina.

En ese momento yo dejé de ver al Génesis como un relato que me decía cómo se hizo la tierra y todo lo que conocemos. Y empecé a ver al Génesis como a un Dios que es todopoderoso, a un Dios que no depende de absolutamente nadie, a un Dios que hizo todas las cosas perfectas y a un Dios que descansó de la obra, no porque se haya cansado, no porque no quisiera crear más, sino porque todo lo que quiso lo hizo, y ya no había más que crear. Así como nosotros en nuestro trabajo a veces nos cansamos, pero muchas veces terminamos el trabajo y descansamos, porque ya no hay nada más que hacer. O sea, no es porque tengamos un cansancio físico, sino porque todo se ha hecho.

Y en el caso del Señor, Él acabó los cielos, y el capítulo 2 del versículo 1 va repitiendo Acabó los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos y acabó Dios en el séptimo día la obra, reposó el séptimo día de toda la obra, en él reposó de toda la obra que había hecho y va repitiendo y repitiendo y la escritura quiere confirmar algo, que la obra de Dios está terminada que la obra de Dios es perfecta, que Dios no necesita de nadie, ni está sujeto a nadie, ni está sujeto al tiempo, y que está sobre todas las cosas.

Esto es muy importante para poder seguir adelante en el estudio de esta mañana. El Señor no dejó nada inconcluso, nada que el hombre tuviera que corregir, o él tuviera que corregir o perfeccionar más adelante, o que requiriera ajustes posteriores. Nuestro Dios reposó de toda su obra y la Biblia es enfática en este punto. Esto no es accidental en la palabra de Dios todas las repeticiones. Y creo que vayamos a Isaías 40, 28 porque ahí vemos a un Dios, a un Señor que creó todas las cosas y que reposó En el séptimo día.

Sin embargo, él no se cansa. Ni desfallece. Isaías cuarenta veintiocho. Dice el Señor, no has sabido o no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra, no desfallece ni se fatiga con cansancio y su entendimiento no hay quien lo alcance.

Cuando yo leo esto en la Palabra de Dios, entiendo por qué Dios no reveló nada más del Génesis, entiendo por qué Él descansó, porque lo único que Él quiso mostrar en el Génesis es la perfección absoluta de Dios y que Él no depende de absolutamente nada. Este descanso es el cese o el término de la actividad creadora que muestra la autosuficiencia de Dios y que Él no depende de nada.

Dice la Biblia que Él no es honrado por manos de hombres como si necesitase algo. Él es totalmente independiente y no necesita absolutamente nada. El hombre no fue creado como colaborador de Dios para completar una obra incompleta, sino una criatura llamada vivir dentro de la obra ya perfecta de Dios. Desde el inicio él establece que él no necesitó ayuda de absolutamente nadie.

Y el reposo es una declaración de la soberanía absoluta de Dios. Es un rey que está sentado, descansando, pero no es un rey que haya dejado todas las cosas al azar. Es un rey que sigue sustentando todas las cosas con la palabra de su poder. Es como el gobernante que se sienta y sabe que su autoridad es firme. Esa autoridad no es una autoridad pasiva, sino que es la expresión de un gobierno perfecto de Dios. ¿Esto qué significa, hermanos? Que el universo y todas las cosas no funcionan de manera independiente o autónoma. Nada ocurre fuera de su consejo, no hay eventos independientes, no existen las circunstancias fuera de su voluntad, no existe el azar desde la perspectiva divina.

Vamos a Salmos 115, 3. Salmo 115, 3. Nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho. Todo lo que quiso ha hecho. Y vamos al Salmo 33, 11. El consejo de Jehová permanece para siempre. Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Dios no improvisa, Dios no reacciona. Aquí hemos escuchado como el hermano Juez nos ha dicho que Dios no tiene plan A, plan B, plan C como nosotros. Dios hizo una obra perfecta. Dios no tiene que ajustar planes.

Él tiene un propósito eterno e inalterable que permanece para siempre. ¿Esto qué incluye? Incluye cosas para nosotros realmente difíciles de entender desde nuestra perspectiva y desde nuestro juicio, cosas como el sufrimiento, cosas como la oposición, cosas como la enfermedad, Porque nos ponemos a pensar, si Dios ha hecho todo lo que hizo, ¿por qué existen todas estas cosas? Y aún las decisiones humanas equivocadas, Dios gobierna todas estas cosas.

Si bien, no me malentienda, no estoy diciendo que Dios propicie a las decisiones humanas. El hombre es responsable de sus propias decisiones. Vamos a Santiago 1, 13 y 14, para ver lo que dice el Señor en su palabra. en cuanto a las decisiones erradas del hombre, a los pecados que el hombre en su rebeldía y en su corazón endurecido contra Dios hace. Santiago 1, 13 y 14. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado en el mal, ni Él tienta a nadie. sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

Si bien nuestras decisiones tienen responsabilidad de nuestros actos, tienen consecuencias nuestras, nuestras decisiones humanas equivocadas, Dios sigue gobernando todas las cosas. Hasta aquí, hermanos, se establece varios fundamentos. Dios terminó su obra Dios reposó porque todo estaba ya completo, pero Dios sigue gobernando todas las cosas que suceden. Y el hombre tiene responsabilidad ante Dios por sus obras. Tenemos que entender que todo lo que ocurre desde que nacemos hasta que morimos, a través de todo el tiempo de toda la historia, todo lo que ocurre se desarrolla dentro del propósito soberano y eterno de Dios. aunque a nuestros ojos muchas veces eso no sea bueno, nuestro juicio no sea bueno. Y estas cosas nos pedimos al Espíritu Santo de Dios que nos ayude a entenderlas, porque esto es algo que choca en nuestra mente, porque si pensamos que si Dios gobierna todas las cosas y al mismo tiempo yo tengo responsabilidad, eso es algo que si bien no podemos explicarlo con exactitud por nuestra mente tan limitada, es algo que tenemos que creer porque son dos verdades que se muestran en las Sagradas Escrituras.

Desde aquí vamos a partir ahora del verdadero reposo en el creyente. Hemos hablado que Dios reposó de todas las cosas y si bien ese reposo fue para mostrar la independencia, la autosuficiencia de Dios su poder, hay un punto más sublime que es el reposo en la obra consumada de Cristo, donde comienza el verdadero reposo espiritual para los que Él ha amado. Si el reposo del Señor finalizó de la creación de su obra, porque la obra fue terminada donde alcanza su esplendor más sublime es en la obra terminada de la cruz, donde este principio alcanza la expresión más profunda, más definitiva y más personal. Ambas declaraciones de descanso dan a entender de que Dios completa perfectamente lo que Él ha hecho. Vamos a leer Juan 19, 28. Juan 19, 28 al 30. En Génesis vimos que Dios terminó su obra y descansó y en la cruz Dios clama que la obra fue consumada. Juan 19, 28, dice, después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la escritura se cumpliese, tengo sed.

Y estaba ahí una vasija llena de vinagre, entonces ellos empaparon en vinagre una esponja y poniéndola en un hisopo, se le acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo, consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Esas mismas palabras en el Antiguo Testamento, donde Dios descansa, alcanzan su punto más sublime cuando Cristo consuma toda la obra de la cruz. No sólo marca el final de un sufrimiento físico, sino del cumplimiento total del propósito redentor de Dios. Él consumó la obra, finalizó la obra, no quedó nada pendiente en cuanto a la salvación, no quedó algo incompleto, no quedó algo sujeto al aporte humano, no quedó sujeto a la decisión de los méritos del hombre. Él consumó la obra en la cruz. Y no sólo eso, que él se sentó en el trono.

Al igual que en el Antiguo Testamento que Dios descansó de su obra, el Rey ahora está en el trono porque ha consumado la obra perfecta de la salvación. los que estamos en Cristo Jesús podemos ahora descansar de esa obra perfectamente terminada. Y hay una relación directa entre la creación y la redención. En la creación Dios trae a la existencia un mundo perfecto, en la redención Cristo restaura lo que el pecado había corrompido y en ambos casos la obra es perfecta, la obra es suficiente y la obra es completa.

Nada de lo que ocurrió después del Génesis tomó por sorpresa a Dios. La caída del hombre no tomó por sorpresa a Dios y comenzó a rascarse la cabeza y pensar qué va a hacer. Nada de lo que ocurrió después de la cruz añade algo a lo que Cristo ha hecho. Después de la cruz no hay nada más que nosotros podamos añadir. El pecado no obligó a Dios a improvisar un plan alterno. La cruz no fue una reacción divina, sino fue parte del consejo eterno de Dios. La muerte de Cristo no fue un intento que salió bien, sino fue el cumplimiento exacto de lo que Dios había determinado desde antes de la fundación del mundo.

Y uno de los errores más comunes que cometemos como cristianos no está a nivel de de lo que creemos en la doctrina, pero sí de lo que pensamos muchas veces, y más que nada de cómo vivimos, porque vivimos como que si esa obra necesitara de nuestro esfuerzo, como que si esa obra de salvación necesitara de nuestra disciplina, de nuestro rendimiento, de nuestra espiritualidad, de nuestra fidelidad, y no me malentienda, en ningún momento estoy diciendo que no debemos vivir cristianos siendo disciplinados o fieles al Señor pero no es un complemento para la gracia y de la salvación sino es por su gracia y por su salvación no es porque necesito agradar a Dios que voy a hacer cosas buenas sino porque Dios me ha salvado y ha puesto una nueva vida en mí es que voy a hacer esas cosas la escritura siempre cuando habla de la obra redentora menciona que no requiere nada porque está completa en el Señor vamos a Hebreos 10 capítulo 12 Hebreos 10 12 Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. De verdad que qué paz me dio cuando estuve estudiando esto, porque al igual que Génesis, que ya no había nada más que hacer porque toda la obra se acabó, Dios ofreció un sacrificio, Cristo se ofreció en la cruz, y descansó, se sentó a la diestra de Dios. Porque ya no había nada más que hacer para la redención y la salvación del hombre. Él ya había completado la obra al cien por ciento.

El hecho de que la Biblia mencione que Cristo se sentó no es un detalle menor. Si cuando usted tenga oportunidad lea como en el Antiguo Testamento Vamos a verlo en el capítulo 10, versículo 11, ahí arriba dice, y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. En el Antiguo Testamento los sacerdotes no se podían sentar a descansar porque siempre había pecados y siempre había que ofrecer más sacrificios y más sacrificios y esos nunca lograban quitar el pecado realmente. Pero hubo un solo sacrificio perfecto Y después de ese sacrificio, Cristo se sentó.

Ya no hay nada más que nosotros podamos aportar para la salvación. Este sacrificio fue perfecto, fue suficiente. No hay más sacrificios adicionales. No hay más méritos humanos que añadir. Él no dejó nada incompleta. Dice la palabra de Dios en Efesios, porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se engordee. No hay obras que hacer porque la obra está completa.

Él la completó en la cruz cuando exclamó consumado es. El creyente no contribuye en nada a la salvación, él solo la recibe por gracia. La perfección descansa en ella, no se mantiene por el esfuerzo, se sostiene únicamente por la obra consumada de Cristo en la cruz. Y ese debe ser nuestro reposo, descansar en que Dios ha consumado la obra en la cruz.

Nuestra salvación es perfecta. Nuestra salvación no necesita que yo le añada algo. La obra consumada de Cristo ya está finalizada y es un reposo para el creyente, porque sabemos de que Nada de lo que yo haga puede añadir algo más y nada de mis pecados pueden disminuir la obra perfecta de Cristo. Leemos Hebreos 4, de 9 al 10.

Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios porque el que ha entrado en su reposo también ha reposado de sus obras como Dios de las suyas. Ya no tenemos que presentar ofrendas por el pecado. Dios ya descansó de las obras y nosotros descansamos en la obra de Dios en la cruz. Así como Dios reposó de su obra porque ya estaba terminada, el creyente es llamado a reposar de sus propias obras, a dejar de intentar justificarse delante de Dios por su esfuerzo humano, descansar en la obra consumada de Dios en la creación y descansar sobre todo en la salvación, en la redención de su pueblo por medio de la obra en la cruz. Esto implica renunciar a la autojustificación, a mis méritos personales, al intento constante de estar a la altura de Dios porque nunca vamos a poder estar a la altura. Solo vestidos de la justicia de Cristo podemos ser aceptos delante del Padre y hallar verdadero descanso para nuestras almas por medio de la obra consumada en la cruz.

El reposo de Dios no elimina la obediencia en ninguna manera, pero transforma nuestra motivación. Obedecemos porque descansamos en su obra perfecta y salvadora, no para ganar un favor ante Dios, sino porque ya fuimos alcanzados por su gracia, porque él me ha justificado, porque he sido adoptado hijo suyo y estoy llamado a ocuparme de mi salvación con temor y temblor. Esta obediencia ante Dios ya no fluye del miedo, ya no fluye del temor, sino fluye del reposo que estamos, que tenemos ante Dios, porque hemos sido aceptados, no por nuestros méritos, porque vivimos en santidad no para ganar el favor de Dios, sino como la respuesta natural de quien ha recibido la gracia. Esta obediencia se convierte al final en una expresión de gratitud por la obra perfecta consumada en la cruz.

Y podemos descansar en esta obra consumada en la cruz. Hay una armonía bíblica, una perfecta armonía entre el reposo y la responsabilidad. Si bien la obra ya está consumada y el creyente ha entrado en el reposo de Dios y significa que ya no hay nada más que hacer, entonces ¿Qué hay de nuestras decisiones? ¿Ya no tienen importancia ante Dios? De ninguna manera.

Dice la Escritura en Hebreos 4.11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Somos llamados a entrar en el reposo ya no confiando en nuestras obras, sino confiando en la obra perfecta de Dios.

Si bien la obra cristiana no es pasiva, no es nada más sentarnos porque Dios ha hecho todas las cosas, pero tampoco es ansiosa. Es activa desde la fe que tenemos en Dios, no desde el temor. Somos llamados a ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. El creyente actúa, pero reconoce que Dios es el que ha hecho las obras para que él camine en ellas. O sea, no son cosas que yo estoy buscando hacer, sino que son cosas que Dios ha puesto de antemano para que yo ande en ellas. El cristiano persevera, pero no confía en su perseverancia como base de su aceptación. El cristiano confía en la obra perfecta consumada en la cruz y reposa en esa obra. Hay una... es clara la Biblia esas dos verdades, el gobierno absoluto de Dios de todas las cosas y la responsabilidad del hombre.

Dice la Biblia en Efesios 1.11, leemos en Efesios 1.11, En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad. Él hace todas las cosas, no solamente algunas, no solamente lo bueno a nuestro juicio, sino que hace todas las cosas, incluyendo lo que no entendemos, lo que consideramos bueno, lo que consideramos malo, lo invisible, lo grande, lo pequeño, todo es hecho conforme al designio de su voluntad. Y de nuevo, en nuestra mente hay un choque porque las decisiones humanas pueden sentirse como entonces Dios es el que me orilló a eso, en ninguna manera, porque Dios no tienta a nadie, y Él no es tentado por el mal, sino que cada quien de su propia concupiscencia es seducido y atraído.

Pero Dios no pierde el control en ese momento. Dios gobierna absolutamente todo. Y hay varios ejemplos que el Señor nos ha dejado en la Palabra de Dios para aprender de ellos. Y el ejemplo supremo es la cruz de Cristo. Por un lado, la Escritura afirma que la cruz no fue un accidente, no fue una tragedia fuera de control. Dice en Hechos que a éste entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios.

Dios en su gobierno perfecto puso a un mediador que iba a morir en la cruz por manos de hombres. Pero al mismo tiempo la Biblia afirma que prendisteis y matasteis por manos de iniquos. Estos hombres que mataron, que llevaron al Señor a la cruz no fueron inocentes de ninguna manera. Actuaron con maldad real, con intención real y con responsabilidad real. No fueron obligados a llevar a Cristo a la cruz, pero lo hicieron conforme al designio de sus propios corazones.

Pero Dios no perdió el control allá. Dios sigue gobernando todas las cosas y Él hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad. Un mismo evento puede estar bajo el gobierno soberano de Dios y al mismo tiempo implicar la responsabilidad real del hombre. La cruz no fue menos pecaminosa porque estaba en el plan de Dios. Eso no le quitó algún pecado al hombre por haberlo hecho, ni el plan de Dios fue menos perfecto porque involucró el pecado humano.

Ambas cosas van juntas. Otro ejemplo que tenemos en la Biblia Tenemos a José. José fue vendido por sus hermanos por envidia a Egipto. Lo traicionaron deliberadamente. Lo hicieron con la intención de deshacerse de él. Había maldad en el corazón de los hermanos de José.

Sin embargo, José dice en Génesis 50 20, como Dios movió todo conforme al designio de su voluntad. Génesis 50 20. Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. José descansaba en la obra perfecta de Dios.

En el momento que fue vendido, en el momento que sufrió en la cárcel, él ciertamente no entendía estas cosas. Pero hay algo real que él confiaba en la obra y descansaba en la obra perfecta de Dios. Al mismo tiempo que él reconoce que la maldad de sus hermanos lo llevó allá, él reconoce que Dios estaba gobernando todas las cosas. Dios no fue el autor del pecado de los hermanos. Pero sí fue el soberano que gobernó incluso en esos momentos pecaminosos para hacer su voluntad, sin comprometer su santidad.

Otro ejemplo que tenemos es el de Faraón. Vamos a Éxodo 8.15. Éxodo 8.15. En Génesis, en Éxodo perdón, se presentan dos afirmaciones que son paralelas. Por un lado, en el 8.15 dice, pero viendo a Faraón que le había dado reposo, endureció su corazón y no lo escuchó como Jehová lo había dicho.

Y en Éxodo 9.12 dice, pero Jehová endureció el corazón de Faraón y no lo sollo como Jehová lo había dicho a Moisés. Lo que Dios hace no es infundir la maldad en el corazón de Faraón. Lo que Dios hace es confirmar la condición que Él mismo eligió. Tuvo consecuencias, tuvo responsabilidad la decisión de Faraón y Dios confirma la rebeldía que ya estaba en su corazón.

El siguiente ejemplo que tengo es el ejemplo de Job. Y ahí es un poco más difícil para nuestra mente entenderlo, porque ahí habla del sufrimiento del justo. Ahí él no sufre como resultado de una rebelión abierta, no surge como causa de un endurecimiento o de pecado, sino como parte de un propósito eterno de Dios que él mismo no logra entender.

Durante todo su sufrimiento él no entendía qué estaba pasando. Desde la perspectiva humana, todo parece que se salió de control. Sus hijos mueren, pierde ganado. Todo lo que pasaba iba empeorando a cada momento y parecería que nada estaba en control y que ya Dios había perdido el gobierno de las cosas.

Pero sabemos que Dios tenía un propósito con él. Incluso las personas que hablan con Job no quedan exentas de su responsabilidad. Sus amigos son reprendidos por Dios porque no hablan lo recto delante de Job. Y aún su propia mujer que le dice maldice a Dios y muérete. Dios permite las palabras pero realmente no las aprueba. Las utiliza dentro de su gobierno perfecto para llevar a Job a decir, de oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven. El siguiente ejemplo que tenemos en la Biblia es el ejemplo de Pedro. De ahí nos habla de la gracia cuando el creyente cae. Ese creo que es un punto bastante duro y difícil de entender, creo que es de los más difíciles de entender. Porque si Dios gobierna todas las cosas, en nuestra mente de nuevo es responsabilidad de Dios mi caída.

No, en ninguna manera. Porque Dios sigue gobernando todas las cosas, pero Él no compromete su soberanía y su santidad. Ya leímos que cuando nosotros somos tentados, somos tentados, cuando de nuestra propia concupiscencia somos seducidos y atraídos. Pero tenemos esperanza en que La perfección de nuestra obediencia descansa en la perfección de la obra de Cristo, que Él es quien vive para interceder por nosotros. Eso no nos da ninguna libertad para el pecado. Pero cuando pecamos y caemos, sabemos que no caemos fuera de la mano de Dios, porque Él sigue gobernando todas las cosas.

El apóstol Pedro es un ejemplo claro y profundamente duro porque incluso el Señor le advirtió vamos a leer en Lucas 22 31 al 32 Lucas 22 31 al 32 Lucas 22 Dijo también el Señor, Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, pero yo he rogado por ti que tu fe no falte, y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Él le dijo, Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo, Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. Qué duro es confiar en nuestra propia autosuficiencia, en confiar en nuestra propia fuerza, en no estar descansando en la obra perfecta de Dios. Porque pese a que Cristo el Señor le decía, Pedro, el diablo te va a zarandear. Él dijo, Señor, yo puedo, yo puedo, yo voy contigo hasta la muerte si es necesario. Porque él descansaba en su propia fuerza y descansaba en su propia autosuficiencia. y qué duro es negar al Señor y verlo a lo lejos y recordar lo que el Señor le dijo.

Dios no obligó en ninguna manera a negar a Pedro, perdón, Dios no obligó a Pedro a negarlo, ni fue el autor del pecado de Pedro, pero él gobierna aún en nuestras decisiones equivocadas. Leemos allí Lucas 22, 32 dice, Pero yo he rogado por ti que tu fe no falte, y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. El cristiano puede caer. Dios no aprueba nuestro pecado, pero tampoco nos desecha. Usó esa caída para quebrantarlo, para quebrantar esa autosuficiencia, para llevarlo a una dependencia real y para prepararlo para fortalecer a otros.

Vamos a 1 Pedro 1, 6 y 7. Primera de Pedro 1, 6 y 7. En Lucas leemos a un Pedro que se siente fuerte por sus propias fuerzas. Vemos a un Pedro que está decidido a todo por sus propias fuerzas, pero que es zarandeado por el diablo, por Satanás y cae. Pero ahora vemos a un Pedro en Primera de Pedro 1, 6 y 7 que dice, En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario tengáis que ser afligidos en diversas pruebas.

Porque sometida prueba vuestra fe mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, se ha hallado en alabanza, gloria y honra cuando se ha manifestado Jesucristo." Definitivamente Pedro sabía lo que era ser probado por fuego. Esa escena no me la puedo imaginar qué tan dura debe ser para el corazón de Pedro pensar, el Señor me lo advirtió, yo confié en mí, o sea, no sé lo que pudo haber pasado por la mente de Pedro, pero podemos ver a un Pedro que dice, vuestra fe puede ser probada como por fuego, y él supo que fue eso. El creyente puede caer, pero no cae en las manos del Señor, porque está confiando no en su autosuficiencia, sino en la obra perfecta consumada en la cruz.

Y el último ejemplo que quiero tocar con ustedes es el ejemplo de Pablo. Hemos visto que Dios gobierna todas las cosas y todas las cosas Él las hace conforme al designio de Su voluntad y Él sigue gobernando aunque haya aflicción, aunque haya pecado y aunque haya enfermedad. En el ejemplo de Pablo, dice en 2 Corintios, me fue dado un aguijón en mi carne. y dice que respecto a lo cual, tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. La Biblia ciertamente no nos dice qué fue ese aguijón, pero sé, era algo real, era algo doloroso, era algo que siempre estaba permanente en él, y él oró con insistencia, él oró tres veces, y la respuesta fue, bástate de mi gracia. Dios no quitó el aguijón, Dios no quitó las circunstancias, Dios no eliminó la debilidad, en lugar de eso, fue como si Dios le dijera al corazón del Pablo una verdad más profunda, mi obra ya está terminada, la suficiencia de mi gracia es suficiente para ti y la obra y la respuesta del Señor se puede resumir en que mi gracia ya está y es suficiente, lo que estás viendo no está fuera de mi control y precisamente ahí en esa debilidad mi poder se va a manifestar con más claridad. Por eso Pablo puede decir, de buena gana me gloriaré, más bien en mis debilidades, porque Pablo está descansando en que Dios está en control de todas las cosas y Él ha hecho todas las cosas conforme al designio de su voluntad.

Nada está fuera del control o de las manos de Dios. En estos ejemplos que hemos visto, hemos visto cómo Dios sigue obrando, Dios sigue sosteniendo todas las cosas. Él se sentó en el Génesis, descansó de toda su obra. Él se sentó en el trono después que murió en la cruz, porque la obra de la redención fue terminada. Y Dios sigue gobernando absolutamente todas las cosas. Si bien tenemos responsabilidad como hombres, Dios no pierde el control en ninguna manera.

Y después podemos decir, como dice en la Biblia, bueno, me he sido humillado antes que fuera humillado y descargado a andar. Después podremos decir, descansando en Dios, de oídas te había oído, mas ahora me gozo, ahora mis ojos te ven. Podremos decir como Pedro, ahora me gozo y alegro con gozo infalible y glorioso. El Señor sigue gobernando todas las cosas, nada es accidental, nada es inútil, muchas veces no vamos a comprender las cosas, pero podemos descansar en el carácter de aquel que gobierna todas las cosas. Por eso el creyente puede vivir confiado aun cuando no entiende, descansando aun cuando hay carga, permanecer en la prueba y regresando a sus brazos si caemos, gozosos en la enfermedad, no porque todo eso sea fácil o la vida sea fácil, sino porque Dios ya lo ha hecho todo. Este es el mensaje que Dios ha puesto en mi corazón en esta mañana. El Señor les bendiga.

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