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Cody Groover

Los hijos de Dos se comportan como hijos

Cody Groover • August, 4 2013 • Video & Audio
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Cody Groover • August, 4 2013
1 Juan

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Abra sus Biblias conmigo en esta
tarde, el libro de 1ª de Juan, 1ª de Juan capítulo 3. Consideramos la semana pasada
o vimos la semana pasada Estas palabras que nos hablan
y nos estimulan a querer imitar a nuestro Señor Jesucristo, nos
estimulan a tratar de vivir como Él vivió,
no para ser aceptos delante de Dios. La única aceptación que
tenemos delante de Dios está en la obra consumada de Su Hijo,
el Señor Jesucristo. No añadimos nada, no ponemos
nada sobre eso, no añadimos a nuestra justificación, no añadimos a
nuestra santificación, en Cristo estamos completos, no falta nada. Pero ¿por qué somos hijos de
Dios? está hablando a creyentes. El
que ha nacido de Dios se va a comportar como un hijo de Dios. Va a tratar
de seguir al Señor Jesucristo. Y aunque caiga, el justo cae
siete veces, eso significa continuamente, pero el Señor lo levanta. Seguimos
viniendo al Señor Jesucristo. Un día, cuando estemos fuera
de este cuerpo de muerte, se va a manifestar lo que Dios nos
ha hecho en Su Hijo, el Señor Jesucristo. Ahora, dice el versículo
uno de Juan capítulo tres, Mirad cuál amor nos ha dado el Padre,
para que seamos llamados hijos de Dios. Por eso el mundo no
nos conoce, porque no lo conoció a Él. ¿El mundo te El mundo no
te entiende, pero tampoco entendió y tampoco conoció al Señor Jesucristo. No vieron a Cristo en Jesús. Y si no vieron a Cristo en Jesús,
o es decir, no vieron nada como, y aún nosotros antes de conocer
al Señor, lo miramos más inatractivo. no hay hermosura en Él para que
le decíamos. No es hasta que Dios nos abre
los ojos, nos da ojos para ver la hermosura de Cristo, que tenemos
apreciación por Cristo y qué es lo que Él hizo. Pero el mundo
no lo conoció a Él y no te conoce a ti. Cristo dijo, No sois del
mundo. Por eso el mundo no nos conoce,
porque no le conoció a Él. Pero mira cuál el amor de Dios nos constriñe,
¿verdad? Esa es la regla, la regla de
vida del creyente, es amor, amor. Ahora, versículo 2 dice, Amados,
ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser. Pero sabemos que cuando Él se
manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos tal y
como Él es. un día. Ahora mismo el creyente
no tiene pecado delante de Dios. Noten allá lo que dice el versículo
diecisiete del versículo catorce. En esto se ha perfeccionado el
amor en nosotros para que tengamos confianza en el día del juicio,
pues como Él es, detenta allá, pensa, ¿cómo es Él? ¿Cómo es
Él ahora mismo? ¿Cómo es Él ahora? ¿Cómo es el
Señor Jesucristo ahora mismo? Él está allá en la gloria. Él
está sentado sobre el trono. Él está en el lugar de aceptación. Como Él es, santo, justo, perfecto. Como Él es, así somos. No dice seremos. Así somos en
este mundo ahora mismo. Estamos hablando de lo que Dios
nos ha hecho. Estamos hablando de lo que Dios
nos ha hecho. Ahora somos hijos de Dios. Y
aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, no se te ha entrado
en la cabeza. Ni la mitad se te ha contado,
como dijo la reina del sur, la reina de Saba. ni la mitad, ojo
no ha visto, ni ha entrado en el corazón del hombre del cual
Dios ha preparado para los que le aman. No podemos imaginarlo. Pero como lo deseamos. Ahora
somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, cuando Él venga,
ya sea que venga por nosotros en el día de nuestra partida
de este mundo, o cuando venga por su iglesia en el fin del
tiempo. Cuando Él se manifieste, todos
seremos transformados y a una. Seremos semejantes a Él, porque
le veremos tal como Él es. ¿Qué es eso? De ver al Dios vivo, y no ser consumido. Se acuerdan
lo que dijo Dios a Moisés, ningún hombre me verá y vivirá. Pero
en Cristo Jesús y con la justicia del Señor Jesucristo puesta,
somos santos y justos, somos hechos la justicia de Dios en
el Señor Jesucristo. Ahora, todo aquel que tiene esta
esperanza, ¿dónde está esta esperanza? ¿Está esta esperanza en la iglesia?
Fallaste. ¿Está esta esperanza en doctrina?
Fallaste también. Esta esperanza, el que tiene
esta esperanza, lo tiene aquí. Cristo en ti es la esperanza
de gloria. Dios hizo esto. Dios hizo esto. Dios es el que produjo en ti.
el querer, así como el hacer por su mala voluntad. Dios es
el que te dio vida. Dios es el que te dio fe. Todo
el que tiene esta esperanza la tiene adentro de sí mismo y su
esperanza es Cristo Jesús. Su esperanza está en Él. Mi esperanza
no está en mi profesión de fe. Mi esperanza no está en mi fe.
Escuchen, nadie es salvo aparte de creer en Cristo Jesús. Pero
nuestra fe está llena de faltas, de ansiedades, temores, dudas.
Esto es pecado. Es nada menos que la incredulidad
con otro nombre. Nuestra fe no nos puede salvar.
Es la fe del Señor Jesucristo. La obediencia del Señor Jesucristo. Él sí cumplió la ley de Dios. Todo lo que Dios requiere de
ti y de mí, si tú eres hijo de Dios, Si tú eres uno de los escogidos
de Dios, todo lo que Dios requiere de ti, como hombre, desde tu
nacimiento hasta tu muerte, Él lo cumplió. Él estableció rectitud
aquí en la tierra. Y Él fue a la cruz del Calvario
y pagó la deuda del pecado de Su cuerpo. La deuda que Él no
debió, Él la pagó. El que tiene esta esperanza en
Cristo Jesús. ¿Por qué se llama esperanza en
Cristo Jesús? Es una esperanza segura. Es una
esperanza segura. No es un tal vez. Pero es una
esperanza. Sin embargo, es una esperanza
porque todavía, como dijo el apóstol Pablo, no pretendo haber
alcanzado. Yo no voy a estar satisfecho,
dijo el salmista, hasta que yo despierta su semejanza. Es una esperanza segura porque
es Dios que prometió. Es una esperanza segura porque
es Cristo Jesús que resucitó a los muertos. No es un tal vez. Pero sin embargo es una esperanza
porque todavía no estamos allá. Y si esperamos, vamos a esperar
a que un día vamos a abrir los ojos y lo vamos a ver. Pero mientras
tanto, mientras estamos en este mundo, el que tiene esta esperanza
dice, se purifica a sí mismo. No significa esto se hace más
santo. No significa se hace más santo.
No por medio de obedecer la ley de los diez mandamientos se hace
una persona más santo, más aceptable. Por la ley, la ley sólo pronuncia
maldición. Cristo nos ha librado de la ley
del pecado y de la muerte. No estamos bajo esa ley en ninguna
manera. Estamos bajo gracia, la gracia. sin embargo, todo aquel que tiene
esa esperanza se purifica a sí mismo. Se purifica a sí mismo,
es decir, quiere, anhela seguir las instrucciones del Señor Jesucristo. ¿Qué tal, cómo te ha ido, ama
a tu prójimo como a ti mismo? ¿Cómo te ha ido? Solamente ese, ¿verdad? Suficiente
con ese, porque en ese está envuelto cinco de los mandamientos. Pero,
¿qué tal ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente?
¿Cómo te ha ido con ese? Gracias sean dadas a Dios, Él
cumplió esa ley. Y en Cristo Jesús, soy perfecto
delante de Dios. Él es mi obediencia. pero sin
embargo yo trato, yo quiero amar a mis prójimos. Se purifica a sí mismo como Él
es puro. Ahora, todo aquel que comete
pecado infringe también la ley, pues el pecado es la infracción
de la ley, y somos culpables de esto. Y sabéis que Él apareció
para quitar nuestros Bueno, Él apareció no sólo para quitar
nuestros pecados o librarnos de la pena del pecado, sino para
quitar nuestros pecados. Esa es una motivación para nosotros. ¿Cómo voy a seguir en el pecado
si ya fui librado del pecado? Él apareció para quitar nuestros
pecados y no hay pecado en Él. Esa es la motivación del creyente.
a querer vivir una vida piadosa, una vida santa, y todo aquel
que permanece en él no peca. Todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. Está hablando aquí de no practique
el pecado. No está entregado. No está contradiciendo
lo que dijo en el capítulo No está contradiciendo lo que dijo
en el capítulo 1. En el capítulo 1 dice allá, versículo
8. Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. ¿Cómo podemos entender? ¿Cómo
podemos reconciliar esto? Estamos conscientes que nosotros,
en nuestra carne, no mora el bien. El hombre natural lo único
que hace es pecar. Pero el que es nacido de Dios,
esa nueva criatura, no peca. Esa nueva criatura no peca, no
tiene pecado. ¡Qué bueno! Un día vamos a ser
librados de este cuerpo de muerte. El que dice, si decimos que no
tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad
no está en nosotros. Hay personas que dicen, bueno,
ora, ora, ora y sigue orando, ora y vas a dejar de pecar. Estas
personas están engañadas. Piensan que están viviendo sin
pecado. Si confesamos nuestros pecados,
Él, el Señor Jesucristo, es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Nuestra relación con
Dios es de pecadores en necesidad de misericordia. Seguimos viniendo
a Él. Es un continuo acercarse al Señor
Jesucristo, viniendo a Él buscando el perdón de pecados. Si decimos
que no hemos pecado, le hacemos a Él, decimos que Dios es mentiroso,
y Su Palabra no está en Él ha testificado en toda la vida que
no es justo ni a uno. Bueno, versículo 6 dice, todo aquel que permanece en él
no peca, y todo aquel que peca no le ha visto ni le ha conocido.
Hijitos, versículo 7 dice, nadie os engañe. No se dejen engañar. no se dejen engañar por falsos
maestros, por falsas personas malas, que tratan de enseñar,
bueno, como somos salvos por gracia, como somos salvos por
gracia y no somos salvos por obras, y como somos pecadores
de todas maneras, pues vamos a darle rienda suelta al pecado,
porque a fin de cuentas somos salvos por su gracia. Y aquí
está diciendo, Nadie os engañe. No dejes que te engañe ninguna
persona. Ninguna persona que dicen que
no importa cómo vive una persona. Es imposible separar la fe de
la conducta. Una persona que tiene una nueva
naturaleza va a manifestar fruto. va a crecer en el conocimiento
y la gracia del Señor. Y el que está en el creyente,
hay dos naturalezas, y estas dos naturalezas, como dice Galtas,
se oponen entre sí, de tal manera que no puedes hacer lo que quieres. ¿Qué haría el hombre natural? Bueno, el hombre natural viviría en
el pecado desenfrenado. Tú sabes que es verdad si conoces,
si Dios te ha dado conocimiento de que eres por naturaleza, y
te asusta el mismo pensamiento que Dios te deje, a mí sí me
asusta. Que Dios me deje. Yo conozco quién soy. Dice aquí en el versículo 16
del capítulo 5 de Gálatas, digo pues, andar en el espíritu para
que no satisfagais los deseos de la carne. ¿Cuáles son los deseos de la
carne? Manifiestas son las obras de
la carne, dice 19. adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicerías, amistades, pleitos, celos, iras,
contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,
orgías y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto,
como ya os he dicho antes, que los que practican o los que están
entregados a estas cosas, no eran de dar el reino de Dios,
porque están manifestando que no ha hecho Dios algo por ellos.
en su vida se manifiesta que no hay una obra de gracia. Andad
en el Espíritu y no satisfayáis los deseos de la carne, porque
el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu
contra la carne, y éstos se oponen entre sí para que no hagáis lo
que quisierais. El hombre natural viviría constantemente
en el pecado. Si eres hijo de Dios y conoces
que esto es verdad, el hombre natural no ha mejorado. ¿Qué
pasa con un hombre muerto? ¿Se sigue embelleciendo o sigue
en decadencia? Lo que es nacido de la carne,
dijo el Señor Jesucristo, carne es, y no va a mejorar. Todo lo que el hombre hace en
la religión para tratar de mejorar al hombre son grillos y cadenas
para tratar de... son sepulcros blanqueados, dijo
el Señor Jesucristo. No hace nada para el hombre interior. Por otro lado, esa nueva criatura,
ese nuevo hombre, viviría yo sin un pecado más. Yo viviría,
si pudiera, el deseo de mi corazón. Y eso es lo que está diciendo
aquí Juan. ¿Cuál es el deseo de tu corazón? El deseo del corazón
del creyente es vivir sin pecado, de ser como Él, de ser como el
Señor Jesucristo. La triste realidad es que todavía
estamos en este mundo y todavía somos, estamos en esta carne,
somos pecadores. Pero nadie te engaña, nadie te
engaña diciendo, bueno, pues como eres pecador, vamos a continuar
en el pecado para que la gracia abunde. En ninguna manera, dijo
el apóstol Pablo, aquellas personas que predican que el conocimiento
de la teología es suficiente para la salvación sin necesidad
de un conocimiento del Señor Jesucristo como tu Señor. Es
que Cristo Jesús es Salvador, pero Él es Señor. Él es Señor
de tu vida. ¿Qué quieres que yo haga? Bueno,
cuando Él dice qué quieres que hagas, lo vas a hacer, si es
tu Señor. Dijo el Señor Jesucristo a estos
hombres, ¿por qué me dicen Señor, Señor y no hacen lo que yo digo?
¿A quién están engañando? ¿A quién están engañando? No
a Él. A Él no lo engaña nadie. Le dijeron
Señor, Señor, pero no están haciendo lo que Él dice. No están queriendo
seguir lo que Él dice, Él hace. En otras palabras enseña que
Cristo puede ser tu Salvador sin ser tu Señor. Eso no es verdad. Por otro lado aquí debemos tener
cuidado también de esas personas que por otro lado tratan de introducir
la ley moral como base de tu santificación. Los diez mandamientos como regla
de conducta y perturban y quitan la paz porque el creyente sabe
que la ley solamente me condena. Yo no puedo obedecer esa ley.
Y yo veo, yo veo el apóstol Pablo dijo, el querer está en mí, pero
no el hacerlo. El querer está en mí, pero no
el hacerlo. Yo hay otra ley que está en mí, otro principio que
está en mí. Dijo en Romanos capítulo 7. Debemos
tener cuidado de esas personas. Es lo que el apóstol Pablo estaba
diciendo allá en Gálatas. Ten cuidado de estas personas
que quieren introducir esa enseñanza de que, ahora está bien que llegaste
a Cristo, Cristo, la ley fue nuestro hallo para llevarnos
a Cristo Jesús, pero ahora ya que venimos a Cristo Jesús, ahora
Cristo nos, para la justificación, ahora Cristo nos lleva otra vez
a la ley para santificación, para que seamos santificados,
en ninguna manera. en Cristo el creyente está completo. No falta nada. Recuerden que la regla de conducta
del creyente es amor. El amor de Dios nos constriñe.
Uno no puede separar la fe verdadera de la conducta. La fe verdadera,
la fe salvadora, de la conducta. Así como Cristo nuestro Señor
demostró ser un hombre un hombre recto, haciendo el bien, obedeciendo
a Dios su Padre Celestial, demostrando amor y compasión a los hombres. Esa persona que cree en el Señor
Jesucristo, aquella persona que está unida al Señor Jesucristo,
que ha sido redimido por el Señor Jesucristo, va a tratar de imitar,
ser compasivo, amar a sus hermanos. Saben, el árbol, dice el Señor
Jesucristo, es conocido por su fruto. Un árbol es conocido por
su fruto. Así también un hombre justo es
conocido por sus obras. Hijitos, nadie os engañe. El que hace justicia es justo. No el que dice que es justo y
no hace justicia. Una persona puede decir, yo soy
justo. No hace justicia, no es justo. ¿Qué te sirve la fe sin obras?
¿Qué dijo Santiago? La fe sin obras es muerta. El
que hace justicia es justo. Un árbol es conocido por su fruto,
así también un hombre justo es conocido por sus obras. Ahora
bien, el buen fruto, si tienes aquí un mango, tienes aquí un
mango en tu mano, es un buen fruto. Ese mango Ese buen fruto del
mango no hace que el árbol sea bueno. Es al revés, ¿verdad? Si el árbol
es bueno, da buen fruto. Por sus frutos los conoceréis,
dijo el Señor Jesucristo. Vas a conocer a una persona que
ha conocido la gracia de Dios si su vida manifiesta la gracia
de Dios. fruto del Espíritu es amor, gozo,
paz, paciencia, plenidad, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas
no hay ley. Las buenas obras no nos hacen
justos delante de Dios. Sólo Cristo es nuestra justificación. Sólo Cristo nos hace justos.
Pero las buenas obras demuestran que somos justos. Las buenas
obras demuestran que somos justos. En Santiago, vamos a leer allá
en Santiago donde hablé de lo que dijo el apóstol Santiago,
en el capítulo dos, versículo catorce. Hermanos míos, ¿de qué aprovechará
si alguno dice que tiene fe? ¿O de qué provecho es si una
persona dice yo soy justificado por gracia? Solamente por gracia. Yo conozco la doctrina de la
gracia. ¿De qué sirve si una persona
dice yo conozco la doctrina de la gracia y puede recitarlo? ¿De qué sirve si dice yo tengo
fe y no tiene obras? si esa fe que tiene el Señor
Jesucristo no produce un deseo de ser como Cristo, de seguirlo
a Él, de que Su Palabra permanezca en Él, de seguir Sus instrucciones,
Su mandamiento, que os améis los unos a los otros, como yo
os he mandado. En eso está envuelto todo, ¿De qué sirve? ¿Podrá la fe de
ese hombre, con todo su conocimiento, salvarlo? No. Y si un hermano
o una hermana están desnudos y tienen necesidad de mantenimiento
de cada día, estamos hablando de misericordia. Dice que tiene
fe, pero no es misericordioso como Cristo es misericordioso.
No tiene ninguna semblanza a Cristo. no es misericordioso como Cristo
es misericordioso tiene necesidad de mantenimiento
cada día y alguno de vosotros le dice, id en paz, calentaos
que Dios te bendiga saciaos pero no te mueve a darle lo que puedes
darle no te mueve a ayudarle de alguna manera no eres misericordioso y la razón por la que no es misericordioso
es que no ha recibido misericordia. Es lo que está diciendo. El que
hace justicia, él es justo. El que haga la justicia no lo
hizo justo. Está claro eso. El que haga la
justicia no lo hizo justo. Cristo es el que lo hizo justo
y se manifiesta en que hace justicia. Y alguno de vosotros le dice,
ir en paz, calentados, saciados, pero no les dais las cosas que
son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también
la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno
dirá, tú tienes fe, yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus
obras, no puedes. Y yo te mostraré mi fe por mis
obras. El hombre es justificado delante
de los hombres por las obras. Delante de Dios somos justificados
únicamente por la fe del Señor Jesucristo, creyendo en el Señor
Jesucristo. Esa es la justicia de Dios que
es imputada. Pero ¿cómo voy a saber si tú
crees si no tienes obras? ¿Cómo sabes que Abraham creyó
a Dios? Dios le dijo, salte de tu tierra
y tu parentela, en la tierra que yo te diré. Salió. Dijo,
toma a tu hijo, tu único, y ofrécelo allá en el monte que yo te mostraré.
Y lo ofreció. En su corazón, ese hombre, Isaac,
estaba muerto. Sabemos entonces que Abraham
creyó a Dios, ¿cómo? Por sus obras. ¿Cómo sabemos
que esa mujer allá en Jericó creyó a Dios cuando vinieron
los espías cuando vinieron los espías y entraron a la casa de
esa mujer ramera Estoy queriendo recordarse... Raab, esa... Raab, la ramera. ¿Cómo sabemos que Raab creyó
a Dios? Ella colgó ese cordón de grana por la ventana. Ese cordón de grana por la ventana
no le salvó Cristo Jesús, su sangre preciosa salvó a esa mujer. Pero por sus obras es justificado
delante de nosotros que sí creyó a Dios. Dice allá entonces, tú
me dirás que tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus
obras y yo te mostraré mi fe por mis obras. ¿Tú crees que
Dios es uno? Ahí está tu fe. Bueno, eso no
te salva. Los demonios también creen que
hay un Dios. Haces bien, los demonios creen y tiemblan. Están
seguros que hay un Dios. ¿Mas quieres saber, hombre vano,
que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras?
¿Habrá nuestro padre cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente
con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras? La
fe fue manifestada como verdadera por las obras, no solamente puro
hablar. Bueno, Versículo 7 entonces, Nadie os
engañe, el que hace justicia es justo. Como él es justo, como él es
justo, entonces él trata de hacer la justicia que hizo el Señor
Jesucristo. No para ser justificados. Me estoy tomando mucho tiempo
en esto, pero si se acaba el tiempo pues continuamos la próxima
semana. Ahora, el que practica el pecado,
versículo 8, es decir, está entregado al pecado, esa es su vida, ese
es el tenor de su vida, practica el pecado, la deshonestidad,
como vimos allá en Gálatas 5, la embriaguez, la malicia, la
envidia, la borrachera, las mentiras, La desobediencia a los mandamientos
de Cristo es un rebelde. El que practica eso, esa es su
vida. Es simplemente estar demostrando
que no hay gobierno del Señor Jesucristo en su vida. Dios no
le ha hecho una nueva criatura. El que practica el pecado es
del diablo, se comporta como el diablo. no tiene ningún respeto a Dios,
no tiene ningún respeto a Cristo, está entregado, está imitando
a su padre, Satanás. El que practica el pecado es
del diablo. Vean lo que dice Juan, capítulo
8. El Señor Jesucristo... ¡Ay! Estos hombres fariseos,
ellos dijeron, Dios es nuestro Padre. Y el Señor Jesucristo
les dijo, no, Dios no es su Padre. Han oído que personas digan,
Dios es Padre de todos. Eso no es verdad. Dios es el
creador de todos, pero Dios es el padre de aquellos que Él engendra. Yo soy papá de solamente tres
hijos, los que yo engendré. ¿Qué diría así? Yo no soy papá, sino de tres
personas. Esas personas vienen de mí. Y
lo mismo se dice de Dios. Aquellos que Él engendra, esos
son Sus hijos. En Juan capítulo ocho, versículo
cuarenta y uno, estas personas estaban diciendo, Dios es nuestro
Padre. Y Abraham es nuestro Padre. Versículo 39. Respondieron y
dijeron, nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo, si fueses hijos
de Abraham, las obras de Abraham harías. Si fueses hijos de Abraham,
te comportarías como Abraham. ¿Saben que dice la Escritura
de Abraham? Abraham fue amigo de Dios. Se comportarían ustedes como
hijos de Abraham. Pero ustedes están queriendo
matarme. Abraham nunca hizo eso. Pero ahora procuráis matarme
ahí a mi hombre que he hablado la verdad, la cual he oído de
Dios. Esto no lo hizo Abraham. Claramente
están demostrando ustedes que no son hijos de Abraham. No se
están comportando como Abraham. Vosotros hacéis las obras de
vuestro padre. Bueno, ¿quién es su padre? Entonces
le dijeron, nosotros no somos nacidos de fornicación, un Padre
tenemos que es Dios. Jesús le respondió, si vuestro
Padre fuese Dios, ciertamente me amarías. Todo aquel que es
nacido de Dios ama al que ha sido engendrado por Dios. Me
amarías. Es el resultado de la nueva criatura,
del nuevo nacimiento. Amor a Dios, amor al Señor Jesucristo,
amor a aquellos que son engendrados por Dios. Amor. Me amarías, porque
yo de Dios he salido y he venido, pues no he venido de mí mismo,
sino que Él me envió. En otras palabras, la persona
que es hijo de Dios va a comportarse. y como he dicho, fallamos a todo
tiempo, pero nos levantamos y queremos seguir adelante. Cristo vino no solamente para
quitar nuestros pecados con respecto a la pena del pecado y la maldición
de la ley, sino para librarnos del poder de Satanás y la práctica
o de practicar la maldad. El apóstol Pablo dice ya en Romanos
capítulo 6 dice, ¿cómo vamos a continuar en el pecado? Romanos capítulo 6, versículo
12. No reine pues el pecado en vuestro
cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. No reine. La gracia de Dios reina. No reine. No le des rienda suelta.
ni tampoco presentéis vuestros miembros tus pensamientos, tus
manos. No presentéis vuestros miembros
al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros
mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros
a Dios como instrumentos de justicia. porque el pecado no se enseñoreará
de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Qué pues? ¿Pecaremos porque
no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. No sabéis que si os sometéis
a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de
aquel a quien obedecéis, sea de pecado para muerto, sea de
obediencia para justicia. Pero gracias a Dios que aunque
erais esclavos del pecado antes, habéis obedecido de corazón aquella
forma de doctrina. ¿Por qué obedeciste? Dios prodijo en ti el querer
como el hacer por Su voluntad. ¿Por qué obedeciste? Obedeciste
a la cual fuiste entregados, y libertados del pecado, viniste
a ser siervos de la justicia. libertados. Entonces, dice allá,
el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo
peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de
Dios, para deshacer las obras del diablo, no para que continúes
en ellas. Ahora, versículo 9. Todo aquel
que es nacido de Dios no practica el pecado. Todo aquel que es nacido de Dios
no practica el pecado. ¿Por qué no practica el pecado?
Bueno, está hablando del hombre, el hombre natural que es una
nueva criatura, tiene una nueva criatura en él, no practica el
pecado. Ahora, noten aquí, porque la
simiente de Dios permanece en él. ¿Permanece en quién? En la
nueva criatura. La simiente de Dios permanece
en la nueva criatura. Es una nueva criatura. La simiente
de Dios permanece en él y no puede. Esa nueva simiente no
puede pecar. Es por eso que el viejo hombre
no puede continuar en el pecado. Hay esa lucha. Dios permanece
en él y no puede pecar. Esa nueva criatura no peca. Porque es nacido de Dios. Lo que es nacido de Dios, lo
que es nacido del Espíritu, Espíritu es. Un día, gracias sean dadas a
Dios, vamos a ser librados de este cuerpo de muerte. Y vamos
a ser llevados, cuando Él venga, Estos cuerpos sean puestos en
la tierra. Cuando Él venga, vamos a recibir
cuerpos glorificados. Estoy hablando de aquellos que
creen en el Señor Jesucristo. Un cuerpo semejante al suyo.
Él redimió a su pueblo espíritu, alma y cuerpo. Ahora, note el versículo 10. Voy a apurarme aquí. En esto se manifiestan los hijos
de Dios y los hijos del diablo. Ahí vemos la diferencia entonces.
En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo.
Todo aquel que hace justicia, todo aquel que no hace justicia,
se lo pone de una manera negativa, todo aquel que no hace justicia
y no ama a su hermano, no es de Dios. ¿Cómo se manifiesta? no está haciendo justicia, no
está siguiendo la Palabra del Señor. Recuerden, la Palabra
del Señor es la que nos instruye, nos revergüe, nos corrige. Esa
nueva criatura creada en Cristo Jesús es una nueva criatura,
pero tiene el Espíritu de Cristo morando en él, tiene la Palabra
de Dios que lo corrige, lo instruye y lo guía. Todo aquel que no hace justicia
y no ama a su hermano, no es de Dios. Es imposible. Como dije, nos amamos los unos
a los otros si somos nacidos de Dios. Es imposible. Pero vamos
creciendo en ese conocimiento de cómo amarnos, ¿verdad? Como
dije, a los niños, nuestros hijos, mis hijos, mis hijos se aman. Yo amo a mis hermanos. estoy
hablando tengo tres hermanas y un hermano yo los amo a mis
hermanos, somos familia y mis hijos se aman pero de repente
los veías en la casa y parecían que iba a comenzar la tercera
guerra mundial se estaban peleando y tenía yo que intervenir y decir
así no se ama a tu hermano y tenía yo que corregirlos a ellos porque
no se estaban comportando bien Tienen que corregirlos. Y nosotros
vamos a ser enseñados a cómo amarnos. El ejemplo es Cristo
Jesús, como Él nos amó a nosotros. Nosotros, por naturaleza, ese
viejo hombre ama al que lo ama. ¿Verdad? Es conveniencia, interesado. Yo te amo si me amas, pero no
me vayas a cruzar porque ya no te amo. Ese es el hombre natural,
¿verdad? Yo te amo hasta que me convenga,
porque después de eso ya no puedo más. Pero Cristo nos amó cuando
no éramos amables, cuando éramos enemigos. Vamos a aprender a
amarnos de esa manera, desinteresadamente, es decir, no buscando lo propio,
sino buscando el bien de otros. Dice, este es el mensaje, versículo
11, este es el mensaje que habéis oído desde el principio, no es
un nuevo mensaje, que nos amemos los unos a los otros. Ese es
el mensaje que el Señor Jesucristo trajo del Padre. Y ese es el
mensaje que el Señor Jesucristo enseñó aquí en la tierra. Ese
es el mensaje que Él ejemplificó aquí en la tierra. El amor, ¿verdad? De tal manera amó Dios al mundo
que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él
crea no se pierda, mas tenga vida eterna. Y Él nos amó con
amor, habiendo amado los suyos, los amó hasta el fin. Fue a la
cruz del Calvario y se dio a sí mismo. Él dijo, nadie me quita
la vida, yo la pongo por mí mismo. Tengo poder para ponerle y tengo
poder para tomarle a este mandamiento recibido de mi Padre. Amemos
los unos a los otros. No como Caín. No como Caín. Era su hermano, pero ya viste
cómo lo trató. Era un homicida. Apenas se volvió
la cabeza a ver, lo mató. Vamos a salir al campo, dice
Caín. Me imagino que lo habrá abrazado. Dice, vamos a salir
al campo, vamos a convivir. Le dio la espalda y le habrá
dado un golpe. Lo mató. Esa no es la manera
que nos vamos a amar. No como Caín que era el maligno
y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? ¿Porque
sus obras eran malas, y las de su hermano justas? Hermanos míos,
no os extrañéis si el mundo os aborrece. No os extrañéis si
el mundo aborrece a Cristo, aborrece a aquellos que son de Cristo,
porque testifican, el creyente testifica que las obras del hombre
son malas. Cuando una persona cree en la
salvación solamente por gracia, cuando una persona testifica
que la salvación solamente es por gracia, por medio de los
méritos de Cristo Jesús, y fuera de Cristo Jesús no hay salvación,
¿sabe qué está haciendo? Está testificando que lo que
tú estás haciendo en tu religión es maldad. Y por eso te odian,
porque estás quitando No tú, pero estás exponiendo la falsedad
de su refugio falso. ¿Y no quieren eso? ¿No quieren
eso? Quieren que todos vive y deja
vivir. Bueno, pero tú dices la verdad
y todos te vienen en contra. Tuve que apurarme en ese momento,
pero que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
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Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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