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Jose Dzul

Por Gracia Sois Salvos

Ephesians 2:8-10
Jose Dzul December, 23 2012 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul December, 23 2012

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Buenos días, hermanos. Gracias
a Dios que estamos aquí reunidos en el nombre del Señor Jesucristo. ¡Qué preciosa confesión la de
María! ¡Dios mi Salvador! Esa es la
confesión de los escogidos de Dios. Esa es la confesión de cada persona
que ha creído a Dios. Dios mi salvador. Dios es mi
salvador. Dios siempre será mi salvador. ¡Qué preciosa confesión, verdad! Ojalá que los católicos romanos
puedan entender esto, y no confiar en María como lo hacen ellos. María la Bienaventurada creyó
a Dios, y Dios fue su Salvador. Eso deberían de entender y creer
los católicos romanos. Sabemos que esa fe en el Señor
es por la revelación del Espíritu Santo nada más. Hoy en esta mañana quiero que
pensemos en un mensaje sobre la gracia de Dios. El creer que Dios es mi Salvador
es obra de la gracia del Espíritu Santo en nosotros. No es algo
que venga de nosotros, no es algo por la inteligencia humana
o la sabiduría humana del hombre. Es algo que Dios lo revela y
lo pone en nuestro corazón. en Efesios, en el Libro de Efesios,
capítulo dos. Ustedes han oído muchas veces
la lectura, el mensaje de esta gran verdad. Pero siempre cuando
alguien nos predica la misma verdad, no nos molesta. Siempre nos gusta escuchar la
misma verdad. porque esa misma verdad nos afirma,
nos afirma más en esa gran verdad. Y hoy en esta mañana quiero que
pensemos sobre Efesios capítulo dos, versículo ocho hasta diez. Conocemos estos versículos, pero
voy a leerlos una vez más, y vamos a meditar sobre esta palabra.
El apóstol Pablo está diciendo, Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe. Y esto no de vosotros, pues es
don de Dios. No por obras para que nadie encegloríe. Porque somos hechuras Suya, creados
en Cristo Jesús, para buenas obras, las cuales Dios preparó
de antemano para que anduviésemos en ellas. El apóstol Pablo está
enseñando a los hermanos en Éfeso, y él está diciendo, ustedes han
sido salvos por gracia, no por personalidad, no por buenas obras,
no por algún mérito, no por algo que ustedes hayan hecho o van
a hacer. Dios los ha salvado solamente
por Su pura gracia. es lo que Pablo está diciendo
a estos hermanos en Éfeso, a los creyentes, para que ninguno se
gloríe. El que se gloríe, que se gloríe
en el Señor. La salvación por la gracia es una enseñanza, es un tema de
las Sagradas Escrituras. Es la enseñanza de la Palabra
de La gracia es un tema y es básico en la palabra de Dios. Dice el apóstol, Por gracia sois
salvos, por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no
de vosotros, pues es don de Dios. Eso quiere decirnos que la salvación
es solamente por la libre y soberana gracia de Dios. Es por la libre y soberana gracia
de Dios. ¡Que Dios nos salva! ¡Que Dios
salva a un pobre pecador como yo! Es por la libre y soberana gracia
de Dios. Pero quiero que pensemos sobre
algunos puntos sobre estos versículos. El primer punto que tenemos es
sobre la salvación del pecador. Esta obra de salvación, esta
obra de salvación es una obra presente. Es una obra presente. La salvación es una obra presente. No es una obra pasada. No es
una obra futura, sino es una obra presente. Dice, porque por
gracia sois salvos. Sois salvos. Si eres salvo, eres salvo en
este momento. Si no eres salvo, no eres salvo
en este momento. La obra de la salvación es una
obra presente ahora mismo. El apóstol Pablo no está diciendo, tal vez serán salvos, o quién
sabe si serán salvos. o, poco a poco van a ser salvos. No, la declaración del apóstol
Pablo está diciendo, por gracia sois salvos. Por gracia eres
salvo. Si estás creyendo, confiando
totalmente en la persona y obra del Señor Jesucristo, que Él
ha consumado en la cruz del Calvario, eres eres salvo. Acordemos de esto
como un ejemplo. Cuando el ladrón que Cristo salvó,
cuando este hombre, clamó al Señor Jesucristo, diciendo, Señor,
acuérdate de mí cuando vengas de tu reino. el Señor le dijo en ese mismo
momento, de cierto, de cierto te digo, que hoy mismo estarás
conmigo en el paraíso." Hoy mismo. En ese mismo momento el Señor
lo salvó. La salvación no lo dejó para
después, sino hoy mismo. Hoy mismo, la obra de la gracia
de Dios, la salvación que Dios hace en el alma de un pecador,
es una obra presente, y esta obra presente es también para
siempre. No solamente hoy, sino para siempre. El Señor Jesucristo dijo, "'Padre,
todos aquellos que me distes, ninguno se perdió." Ninguno se
va a perder. se perdió el Hijo de la Perdición. Cristo dijo, yo les doy vida
eterna a mis ovejas, y ninguna perecerá. Nadie de los que Cristo
ha recibido del Padre, nadie se perderá. Ninguno se perderá. Si hay algunos que no han sido
salvos, el Señor los va a salvar. el Señor lo salvará, y cuando
lo salva, lo salva para siempre. Lo salva eternamente. Dice el Señor que sus ovejas
están en sus manos y en las manos de su Padre. Ese es la fortaleza de seguridad. Eso es el refugio de seguridad
para todo el pueblo de Dios, para toda persona que está confiando
en el Señor Jesucristo. De las manos del Padre y de las
manos del Señor Jesucristo ninguna de sus oveas será sacada. Están
allí para toda la eternidad. Para toda la eternidad. La salvación,
la obra de la salvación de Dios, es una obra presente. Por la gracia solamente somos
salvos. Por la gracia solamente. La salvación
no es un poco de gracia y un poco de obras. Los malos hombres
que predican un evangelio falso, ellos quieren mezclar la gracia
con las obras. Pero la gracia y las obras no
pueden ser mezcladas. El apóstol Pablo dijo, si es
por gracia, no es por obras. Si es por obras, no es por gracia. Por gracia eres salvo, no por
obras. no por obras de justicia que
nosotros hubiéramos hecho. La salvación no es de Dios y
el hombre. La salvación no hace Dios un
poco, y el hombre tiene que hacer también un poco. No hay nada
de esto. Ese Dios que no puede hacer todo
para salvar a un hombre, es un Dios falso. Es un Dios falso. No es el Dios
de las Escrituras. No es el Dios que predicaron
los profetas verdaderos del Antiguo Testamento. No es el Dios que
predicaron los apóstoles del Señor Jesucristo, y no es el
Dios que predican los verdaderos predicadores de Dios. Ese Dios
que necesita la ayuda del hombre para salvar al hombre es un Dios
falso. Es un Dios pobre, que no debe
ser adorado ni creído. Debe ser rechazado ese Dios. Dice, Por gracia sois salvos. Dios nos salva de la pena de
nuestros hay que recordar que somos culpables de nuestros pecados,
y merecemos la muerte. Merecemos el infierno eterno
por nuestros pecados. Hemos pecado en contra de Dios,
en contra de Su ley, en contra de Su justicia. Por tanto, merecemos
el juicio de Dios que caiga sobre nosotros. Pero dice, por gracia
eres salvo. Cuando dice, eres salvo, quiere
decir que eres salvo de la pena de tus pecados. ¿Y cómo fue esto? Fue así. Dios el Padre, Él dio
a Su Hijo para que sea nuestro sustituto. Dios el Padre cargó todos nuestros
pecados, todos los pecados del pueblo de Dios sobre Su Hijo,
sobre el Sustituto de los escogidos de Dios. Y este Sustituto cargó
todos nuestros pecados. Y el pago que hizo nuestro Sustituto
es un pago suficiente. que hizo satisfacción a la santa
justicia de Dios. Su resurrección entre los muertos
es la garantía de que Dios y Su justicia ya está satisfecho. Ya está satisfecho. Y todo aquel
que confía en Cristo, ¿quién lo acusará y condenará? ¿Quién? Nadie. Nadie. Cristo pagó el precio de la redención
de estos que están confiando en Cristo. Dios ya los justificó
en la justicia de Cristo. Por tanto, ¿quién los acusará? Nadie. ¿Quién los condenará? Nadie. Esa es la salvación que
Dios hace. Es la salvación que Dios hace.
Por gracia eres salvo. Eres salvo de la pena de tus
pecados. pero Dios no solamente salva
de la pena de los pecados, pero también salva del dominio del
pecado. Y un día el Señor nos va a librar
de la presencia del pecado. Cuando el Señor nos dé un cuerpo
incorruptible, cuando seamos semejantes al cuerpo glorioso
del Hijo de Dios, entonces ya estamos libres, totalmente libres,
de la presencia del pecado. Otro asunto que vemos sobre esta
salvación por gracia es que el apóstol Pablo está diciendo,
por gracia soy salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros,
pues es don de Dios. Esta salvación de Dios, esta
salvación de Dios es por la fe de Jesucristo. Esta salvación
por gracia es por la fe del Señor Jesucristo. No es por mi fe. No es por tu fe. La fe no es
la causa de nuestra salvación. no es la causa de nuestra salvación. La causa de nuestra salvación
es la fe, la obediencia, la justicia del Señor Jesucristo. Pero dice, por medio de la fe.
Somos salvos no sin fe, sino por medio de la fe. La fe es
un medio que recibe la salvación del Señor. La fe es un medio
nada más que recibe todos los beneficios de la redención del
Señor Jesucristo. No sin fe, sino por medio de
la fe. Sin fe es imposible agradar a
Dios. Es imposible agradar a Dios. Ahora, ¿cómo viene esta fe? Esta
fe es obra del Espíritu Santo. La fe que mira a Cristo para
toda su salvación es obra de Dios. Es obra del Espíritu Santo. El autor de la fe que mira a
Cristo para toda la salvación, Dios el Espíritu Santo, es el
autor de esta fe. Dice, no de vosotros. eso quiere
decir que la fe que confía en Cristo no es producto del hombre,
no es producto de la voluntad del hombre, es producto de la
gracia de Dios, es producto de la obra del Espíritu Santo, poniendo
esta fe en el corazón. Dios es el autor y consumador
de esta fe que mira a Cristo para toda esta salvación. Esta
fe tiene como objeto solamente al Señor Jesucristo, el autor
y consumador de esta fe. Ahora, ¿cómo viene esta fe? Esta
fe no viene por sueños. Esta fe viene oyendo la Palabra
de Dios. Esta fe viene oyendo la Palabra
del Evangelio. Esta fe viene oyendo la Palabra
verdadera. El apóstol Pablo dijo, la fe
es por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Tienes que oír
la Palabra de Dios. Tienes que escuchar la Palabra
de Dios. en tu hamaca, no vas a oír la
Palabra de Dios. Tienes que venir a este lugar
para escuchar esta Palabra verdadera. Y oyendo esta Palabra verdadera,
Dios da vida espiritual. Dios regenera a Su pueblo, oyendo
Su Dios da oídos para oír Su palabra. Dios da ojos para ver
a Dios en la faz del Señor Jesucristo. Esta fe viene por medio de escuchar
la palabra de Dios. La fe es don de Dios, es obra
de Dios. La fe es dada únicamente a los
escogidos de Dios. No es dada a todo el mundo. No
todo el mundo va a creer a Dios, porque esta fe salvadora sólo
le es dada a los escogidos de Dios. Pablo dijo, la fe no es
de todos. No es de todos. van a creer los
que son ordenados por Dios a la vida eterna. Van a creer todos
aquellos que Dios tiene ordenado para vida eterna. Todos. Ninguno va a faltar. Ninguno
va a faltar. Todos aquellos que Dios ha ordenado,
ha predestinado, para esta salvación, ellos van a oír la voz de Cristo,
y ellos van a venir a entregarse voluntariamente. Tu pueblo se
te ofrecerá a ti voluntariamente en el día de tu poder. Cuando Dios empieza Su obra en
nosotros, Cuando Dios empieza Su obra en Su pueblo, Dios le
enseña, Dios le revela a este pecador que este pecador no puede
hacer nada para salvarse a sí mismo. Que no hay nada que pueda
hacer para salvarse a sí mismo. Que no hay nada que pueda ofrecer
a Dios para salvarse a sí mismo. No hay nada que pueda dar a Dios
para ayudarse en su salvación. No hay nada. El Señor Jesucristo
es el único que nos salva por la ofrenda de Sí mismo que ha
hecho una vez para siempre. En esa ofrenda que Cristo se
ofreció a Sí mismo, somos salvados para siempre. Esta fe que cree
a Dios se aferra de Cristo, y siempre va a estar aferrado de Cristo. Nunca va a soltar a Cristo. Así
como Cristo no nos suelta, nunca nos va a soltar. Así aquel que
ha nacido de Dios, así todo aquel que Dios le ha dado esa fe, este
hombre, esta mujer, se va a aferrar a Cristo La tercera cosa es, el apóstol
Pablo está diciendo, por gracia sois salvos por medio de la fe,
y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Esta salvación,
esta gran salvación que Dios hace en el alma de Su pueblo,
esta salvación es don de Dios. es don de Dios. Pablo dice, no
es de ustedes, no es por vuestras obras, no es por vuestra voluntad,
no es por vuestro esfuerzo, no, no por vuestro mérito. Esta salvación
de gracia, esta salvación que es por el Señor Jesucristo, esta
salvación que Dios hace, que da, en el alma del pecador es
su don. Quiere decir, es un regalo de
Dios. Esta gran salvación es un regalo
de Dios. Este regalo de Dios no se puede
comprar ni se puede recompensar con nada. Con nada. Es don de Dios. Dice, no de vosotros. Todo el conjunto de la obra de
la gracia no es de nosotros, pues es don de Dios. Cuando tú quieres regalar algo
lo haces a quien tú quieres. No estás obligado, nadie te puede
obligar para regalar a alguien a quien te obligue. Tienes el
derecho, todo el derecho, de regalar lo que quieres regalar
a quien tú quieres. Cristo dijo, no tengo derecho
de hacer con lo mío lo que quiero? El Señor es soberano, y Él tiene
todo el derecho, tiene todo el derecho, de dar este regalo a
quien Él quiere darlo. Y el Señor, en Su gran amor,
en Su gran misericordia, en Su gracia eterna en Cristo Jesús,
Él ha querido dar este regalo a quienes Él escogió desde antes
de la fundación de este mundo. De manera que todos los objetos
de esta gracia, esta gran salvación, lo reciben como un regalo de
Dios. ¡Y cuán agradecido deberíamos
de ser por este gran regalo de Dios! este gran regalo de Dios. Un regalo que no puede ser recompensado. No puede ser recompensado. Dice,
pues es don de Dios. Dios es soberano en Sus dones. Él da Sus dones a quien Él quiere. La salvación es don de Dios. no es una recompensa por algo
que hayamos hecho o que estamos haciendo. No, es un regalo totalmente
de Dios. Gracia es favor inmerecido. Es un favor que tú y yo no lo
merecemos. Las personas que creen que merecen
la gracia, merecen el favor de Dios, es porque no saben quienes son. No conocen su interior. Dios no les ha mostrado qué clase
de gente, qué clase de persona es delante de Dios. Dios nos
enseña que todas nuestras obras de justicia son como trajo de
inmundicia. La mejor obra del hombre es trapo
de inmundicia. El mejor hombre de este mundo
es trapo de inmundicia. No es nada delante de Dios. Entonces, esta salvación de Dios
es un regalo para Su pueblo. Es un regalo para ti, que estás
creyendo en el Señor Jesucristo. Ahora, el último punto en nuestro
tema es que esta gracia de Dios, esta gracia soberana de Dios,
Él hace, hace de Su pueblo una nueva criatura. El pecador salvado por Dios es
hecho en Cristo Jesús una nueva creación, una nueva criatura. Ahora, esta nueva creación, esta
nueva criatura, ¿para qué? ¿Fue creado por sus buenas obras? No. Fue creado para buenas obras. Fue creado para buenas obras. Es lo que el apóstol Pablo está
diciendo, que esta salvación no es por obras para que nadie
se gloríe. Somos hechuras suyas, creados
en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. Dios crea una nueva naturaleza en
Su pueblo. para que su pueblo ande viva
en buenas obras." Estas buenas obras no es para ser salvo. Estas buenas obras no es para
ir al cielo. No es para ganar el cielo. Estas
buenas obras no es para ganar ningún favor de Dios. Estas buenas
obras no es para tener las bendiciones eternas y espirituales que están
en Cristo. Estas buenas obras es el resultado
del nuevo nacimiento. Estas buenas obras es el resultado
de la salvación que Dios ha hecho en el alma del pecador. Es resultado, es efecto. no es causa, sino efecto de la
salvación que Dios ha hecho en Su pueblo. Porque somos hechuras
Suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Salvos,
creados, no por buenas obras, sino para buenas obras. Somos
justificados, santificados, perdonados, no por buenas obras, sino para
buenas obras. Estas buenas obras, estas buenas
obras, no es para alcanzar la vida eterna, no es para alcanzar
el cielo, no, nada de estas cosas, no es, no es, sino Estas buenas obras es el
efecto de la nueva vida en Cristo. Estas buenas obras no es para
entrar al cielo, sino para mostrar que somos ciudadanos del reino
de Dios. Las buenas obras es lo que pertenece. y acompaña la salvación que Dios
ha hecho en el alma del pecador. Santiago hizo esta pregunta. Muéstrame tu fe sin tus sobras,
y yo te voy a mostrar mi fe por mis sobras. La fe que no es acompañada de
buenas obras, Santiago dice que es una fe muerta. La fe en Cristo
Jesús, que es acompañada de buenas obras, esa fe es viva. Es fe viva. Las buenas obras
no es para la gloria del No es el creyente verdadero en
Cristo Jesús que hace buenas obras. Esas buenas obras es para
la gloria de Dios. Es para la gloria de Dios. Estas
buenas obras, estas buenas obras es ocuparse en cosas espirituales,
en asuntos espirituales. Estas buenas obras es adorar
a Dios en espíritu y en verdad. La persona que dice yo soy creyente
en Cristo, ese creyente en Cristo debe estar en el lugar donde
se adora a Dios en espíritu y en verdad. La persona que dice yo
soy creyente en Cristo y no aparece en el lugar donde se adora a
Dios, puede ser que no es. ¿verdad? Puede ser que no es. Estas buenas
obras es escuchar la predicación del Evangelio constantemente. El creyente verdadero ahí lo
ves allí, constantemente escuchando la palabra del Evangelio. A él
no le molesta oír las mismas verdades que escuchó ayer. no se fastidia, no se cansa de
oír esas mismas verdades, porque esas mismas verdades es manantial
de vida para él. Es manantial. Esas mismas verdades
son bendiciones para él, de manera que este hombre siempre está
contento. siempre está deseoso de oír esas
mismas verdades, esas mismas verdades. Estas buenas obras es leer la
Palabra de Dios, siempre leer la Palabra de Dios, apartar un
momento para leer la Palabra de Dios. es bueno, ¿verdad? Es bueno tener un tiempo para
leer la Palabra de Dios. Dios nos habla por Su Palabra. Dios nos habla por la predicación
de Su Palabra. Cuando no estamos aquí, estamos
en casa, debemos leer la Palabra de Dios. Porque Dios puede hablarnos,
es Su Palabra. es Su palabra, Él puede hablarnos
por Su palabra. En tiempos antiguos Dios habló
a los antiguos por sueños, por profetas, pero hoy en día Dios
nos habla por Su Hijo. Y somos más responsables para
escuchar y recibir lo que dice el Hijo de Dios. Si los que escucharon a los profetas,
a los apóstoles, y no escaparon del juicio de Dios, ¿cuánto más? ¿Cuánto más? Los que oyen al
Hijo de Dios. El Hijo de Dios nos habla por
esta palabra. Esta es la palabra del Hijo de
Dios. Y los que no oyen esta palabra, y no creen esta palabra,
no podrán escapar del juicio de Dios. serán condenados todos
aquellos que no creyeron al Hijo de Dios. Buenas obras es amar
a los hermanos. Amarse unos a otros es buenas
obras. Buenas obras es ser generoso,
apoyando el Evangelio con la presencia de uno, y apoyando
el Evangelio con las ofrendas también. Son buenas obras. Todo esto es don de Dios. Todo esto es don de Dios. No
es, no viene del hombre. No viene del hombre. Dios obra
este querer y el hacer. Dios obra ese querer y el hacer. Cuando Dios ha obrado en ti ese
querer, tú vas a hacerlo, ¿verdad? Tú lo vas a hacer. Porque Dios
te mueve para hacerlo. Dios te da el poder para hacerlo. Dios te da el deseo para hacerlo,
¿verdad? Todo esto es por gracia de Dios. Por gracia de Dios. Por gracia
eres salvo ahora mismo. ¿Cómo fuiste salvo? por tu fe? No, por la fe del Señor Jesucristo. ¿Qué es la salvación? ¿Es una
recompensa que Dios te da? No, es un regalo, es un regalo
del amor de Dios, es un regalo de la misericordia de Dios, es
un regalo de la gracia de Dios. ¿Para qué? Fuiste creado como
nueva criatura en Cristo, para buenas obras. Esas buenas obras
es para la gloria de Dios. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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