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JC

El altar restaurado

Ezra 3:2
Joel Coyoc May, 10 2026 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 10 2026
Esdras y Nehemias
What does the Bible say about the altar in worship?

The altar symbolizes worship and sacrifice, reflecting man's need for restoration through Jesus Christ.

The altar represents the heart of worship and the necessity for sacrifice in our relationship with God. As mentioned in Ezra 3:2, the Israelites restored the altar to offer sacrifices according to the Law of Moses. However, the true significance of the altar goes beyond mere physical structure; it reflects the state of our worship and the inherent need for redemption due to the fall. Romans illustrates that mankind, in knowing God, failed to glorify Him, resulting in a corrupted worship that demands restoration through Jesus Christ. Without His intervention, our rituals remain empty and the altar, so to speak, lies in ruins.

Ezra 3:2, Romans 1:21

How do we know Christ's work restores our worship?

Christ's resurrection and His role as our high priest restore the true altar of worship in believers' hearts.

Christ's work on the cross and His subsequent resurrection establish the foundation for a restored altar in the lives of believers. As depicted in references such as John 2:19-21, Jesus spoke of His body as the true temple that would be raised in three days, indicating that He is the ultimate fulfillment of all the sacrificial systems of the Old Testament. His resurrection confirms that now, through faith in Him, we offer spiritual sacrifices acceptable to God (1 Peter 2:5). Therefore, our worship is centered on Christ, our Savior, who has cleaned and restored our hearts into proper vessels of worship, making it possible for us to approach God with confidence.

John 2:19-21, 1 Peter 2:5

Why is the concept of the altar important for Christians?

The altar represents the necessity of true worship and the significance of Jesus as the source of our salvation.

For Christians, the concept of the altar is crucial because it embodies the realization that all genuine worship must originate from a heart reconciled to God through Christ. As depicted in the sermon, the altar was restored by the work of Jesúa, reflecting the necessity of Christ for worship to be authentic and meaningful. The altar signifies that it is not merely our physical actions or rituals that matter, but the spiritual condition of our hearts that must align with God's holiness. The restoration of the altar in Ezra serves as a reminder that any relationship with God requires acknowledging our unworthiness and relying solely on Christ's finished work to bridge our brokenness.

Ezra 3:2, Romans 3:23-24

How does God build His house according to the sermon?

God builds His house through Jesus Christ, who is the cornerstone and our means of true worship.

According to the sermon, God Himself is the one who builds His house, an idea rooted in the prophetic assurance that Christ is the cornerstone of this construction. The preacher emphasizes that while David desired to build a physical temple, God instead promised to build a house for David and his descendants, ultimately fulfilled in Christ (2 Samuel 7:12-13). Jesus as the fulfillment of this promise shows that a physical structure was never His ultimate aim; rather, His goal was to establish a spiritual house made up of living stones—believers who come together to worship Him in spirit and truth. The emphasis is on not what we build for God, but on how He, through Christ, builds His church and ensures our worship aligns with His divine plan.

2 Samuel 7:12-13, 1 Peter 2:5

Why should believers announce the virtues of God?

Announcing God's virtues is a response to His grace and the restoration of our worship through Christ.

Believers are called to announce the virtues of God as an expression of the transformative work of Christ in their lives. This call stems from 1 Peter 2:9, where it states that believers are a chosen people, called out of darkness into God's marvelous light. The goodness of God and His attributes should not only inspire awe but compel us to share the joyful news of His redemption. This act of proclamation serves to glorify God and bear witness to His faithfulness and holiness. Moreover, as we embrace the grace given through Jesus, we are compelled to reflect this grace outwardly, enabling others to see the light of Christ in us and pointing them to the true restoration found in Him.

1 Peter 2:9, Romans 15:1-3

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente nuestra Biblia en Esdras, capítulo 3. Damos gracias a Dios porque nos dio su palabra para conocerle y él se ha revelado en el Señor Jesucristo y el tema de toda la escritura es Cristo. El poder ver a Cristo en la historia de la redención, el poder ver que pues todo lo que ocurrió en el pasado, como dice el apóstol Pablo en Romanos 15, es para nuestra edificación, Y todo lo que ocurrió en el pasado es sombras, figuras débiles de la realidad y damos gracias a Dios porque nosotros vivimos ya parte de esa realidad, plenamente cuando el Señor nos lleve para estar con Él, pero ya estamos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

Nuestro tema esta tarde es el altar restaurado, el altar restaurado. Cuando pensamos en un altar, pues pensamos en adoración, pensamos en sacrificio. Y una de las cosas que es importante es que el hombre es adorador. La pregunta que tenemos que hacernos no es si vamos a adorar o no vamos a adorar, La pregunta es, ¿a quién vamos a adorar?

El altar en el corazón del hombre fue arruinado por la caída y el hombre empezó a postrarse en adoración. Dice Romanos que conociendo a Dios no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias. nos envanecieron en su necio corazón y su corazón fue entrenebrecido y cambiaron la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas. El altar está en ruinas, está arruinado.

En la mañana estábamos estudiando en el versículo 1 cómo Cuando llegó, voy a leer, dice, cuando llegó el mes séptimo, estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén.

Entonces se levantaron Jesúa, hijo de Josadag, y sus hermanos, los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, sus hermanos y edificaron el altar de dios del dios de israel para ofrecer el holocausto como está escrito en la ley de moisés varón de dios y vamos a considerar solo parte del versículo 2 y mirar por qué es que el altar fue restaurado el señor ya había establecido a su pueblo y estábamos mirando en la mañana que es el Señor el que establece a su pueblo. Y qué importante estar establecido sobre un fundamento sólido el cual es el Señor Jesucristo. El poder estar confiando solamente en Cristo y en su obra. El que Dios nos guarde de comparar nuestras obras con la obra perfecta y la obra suprema y superior y de más valor que es la obra perfecta del Señor Jesucristo. también estábamos mirando que pues el ser establecidos en esas ciudades que son una figura material de la realidad espiritual y estábamos mirando también cómo está el tiempo en que eso ocurrió. en el mes séptimo y estábamos mirando dos cosas de ese tiempo y es Dios tiene el tiempo en el cual él va a establecer a su pueblo y la otra que ese mes séptimo era el mes de las fiestas altas y mencionamos una de esas fiestas que es la de la expiación y también estábamos explicando que es expiación y como lo único que puede expiar el pecado es la sangre del cordero. también estábamos mirando el milagro de la unidad como el pueblo se juntó como un solo hombre en Jerusalén que es el lugar que Dios estableció para adoración y empezamos el versículo dos que dice entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadá el altar es restaurado y lo primero que vemos en este versículo es que es restaurado porque se levantó Jesúa el altar es restaurado solamente porque se levantó Jesús y Jesús es de la misma raíz del nombre de Josué que tanto Jesús como Josué son tipos del Señor Jesucristo y él se levantó como una figura de la realidad. Recuerde que este templo, este altar es simplemente una figura Una de las cosas que nosotros tenemos que recordar y debemos orar para que Dios quite todo vestigio de paganismo de nosotros es que los paganos están preocupados por edificarle una casa a su Dios y Dios quiso quitar eso del mismo David porque todos nacimos paganos y Dios tiene que hacer una obra.

Recuerde que en capítulo 17 de primero de crónicas David dijo que iba a edificar una casa al señor y Natán le dijo haz lo que está en tu corazón. Pero Natán tuvo que regresar con un mensaje del señor y el mensaje del señor era corregir a David. Primero de crónicas diecisiete dice Versículo uno, aconteció morando David en su casa, dijo David al profeta Natán, he aquí yo habito en casa de cedro y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. Y Natán dijo a David, haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.

Y dice, en aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán diciendo, ve, di a David, mi siervo, así ha dicho Jehová, tú no me edificarás casa en que habite. porque no he habitado en casa alguna desde el día en que saqué a los hijos de Israel hasta hoy, antes estuve de tienda en tienda y de tabernáculo en tabernáculo, porque donde quiera que anduve con todo Israel, hablé alguna Hablé una palabra a algunos de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles, ¿por qué no me edificáis una casa de cedro? Por tanto, ahora dirás a mi siervo, a mi siervo David.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, yo te tomé del redil de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel. Y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. Asimismo, he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y le he plantado para que habite en él, y no sea más removido, ni los hijos de iniquidad lo consumirán más como antes. Y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel, más humillaré a todos tus enemigos.

Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. David quería edificar casa y Dios le dijo, yo te voy a edificar a ti la casa. Y dice, y cuando tus días sean cumplidos para ir con tus padres, levantaré descendencia después de ti a uno de entre tus hijos y afirmaré su reino. Él me edificará casa y yo confirmaré su trono eternamente. Una de las cosas que nosotros tenemos que mirar es, hermanos, nosotros no le podemos edificar casa al Señor, Él edifica la casa. Y después le dijo que un descendiente iba a edificar la casa.

Y hermanos, ese descendiente, en un sentido de figura, de pobre figura, aunque ese templo los que lo vieron estaban maravillados con el templo de Salomón, era una pobre figura de la realidad porque este pasaje que acabamos de leer, al igual que lo que estamos viendo en Ésteras, eran también sombras, porque no fue Salomón el que cumplió esta escritura. porque Salomón no se sentó en el trono para siempre, Salomón murió y no se sentó en el trono para siempre, así que la casa que de la que estaba hablando aquí, la casa edificada a Dios es la casa edificada por el Señor Jesucristo, y dice, y yo confirmaré su trono eternamente, yo le seré por padre y él me será por hijo, no quitaré de él mi misericordia como la quité de aquel que fue antes de ti, sino confirmaré lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente y su trono será firme para siempre. Hermanos, hoy si usted va a Jerusalén no va a encontrar a Salomón sentado en el trono. Cristo es el que está sentado en el trono y él es el que edifica la casa y al igual Jesúa es una figura y es la figura recuerde que Cristo tiene los tres oficios, Cristo es sacerdote, Cristo es propeta, Cristo es rey y en este pasaje se nos está hablando de la figura del Señor Jesucristo, Jesúa que es Jehová salva como una figura del Señor Jesucristo. Y hermanos, si Jesús no se levanta el altar, nuestro desorden de adoración no puede ser restaurado. Siempre tendremos un altar arruinado.

Y hermanos, la la idea de lo que Natán dijo porque Dios lo envió a corregir lo que le había dicho a David, que hiciera lo que lo que estuviera en su corazón, es la misma idea también en el Nuevo Testamento. No hay un cambio en la idea. Hechos capítulo diecisiete. Y note cómo Pablo está predicando justamente a los paganos. Y dice versículo veintitrés. Porque pasando y mirando vuestro santuario, vuestros santuarios. Allí también un altar en el cual estaba esa inscripción al Dios no conocido, al que vosotros adoráis pues sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. Los que creen edificar templos a Dios son paganos. Pablo está hablando a paganos que creen que el Señor mora en templos hechos por manos humanas. Y el Señor sí permitió la construcción del templo en Jerusalén por Salomón como una figura del templo verdadero. Pero el Señor no mora en templos hechos por manos humanas.

El altar es restaurado porque se levantó Jesúa, Jehová salva y Jesúa es hijo de Josadac y Josadac quiere decir Jehová es justo, Jehová es justo y hermanos dado que Jehová es justo Nosotros requerimos que Jehová nos salve porque nosotros somos injustos.

Recuerde, no hay justo ni a un uno. No hay quien entienda, no hay quien busca a Dios. Todos se desviaron a una, se hicieron inútiles. Y es necesario que entre todos los inútiles solo hay uno que está vivo y que es útil y es el Señor Jesucristo. Fuera del Señor Jesucristo, todos los descendientes de Adán nacen inútiles, incapaces, sin iniciativa. La iniciativa, el iniciador es, y la Biblia, la Escritura lo declara en diferentes lugares, es el Señor Jesucristo.

Dice, nosotros le amamos a él, ¿por qué? Porque él nos amó primero. En esto conocemos lo que es amor en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Hermanos, es necesario que Jesúa, se levante para que sea restaurado el altar. Y vamos a Juan capítulo tres. Bueno, antes de Juan capítulo tres. Versículo catorce. dice, hablando del Señor Jesucristo, el mismo Señor Jesucristo dice, y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el hijo del hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. El hijo de Dios, de aquel Dios Jehová que es justo, aquel Jesús que es Jehová el Salvador. Es necesario que él sea levantado.

El altar está arruinado y estará arruinado. mientras no vengas a aquel Jesús que ha sido levantado. Y no puedes venir porque estás muerto en delitos y pecados. Dice el mismo Señor Jesucristo, nadie viene a mí si el Padre no le trae. Y la única esperanza de que vengas es que el Padre te traiga al Señor Jesucristo. Y si vienes, dice, el que a mí viene, no le echo fuera. Y cuando pensamos en Jehová es justo porque Jesúa es el hijo de Josadá. Vamos a Romanos capítulo 3. Versículo 21 al 31.

Dice, pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios testificada por la ley y los profetas. Jehová es justo y la justicia de Dios se ha revelado en el Señor Jesucristo. Es lo que testificó la ley y los profetas. La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia. Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados. con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente también de los gentiles, porque Dios es uno y Él justificará por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de la incircuncisión. Luego por la fe invalidamos la ley en ninguna manera, sino que confirmamos la ley.

Hermanos, Dios es justo y ha manifestado su justicia. Si nosotros somos declarados justos es porque se ha hecho justicia. El Señor no escondió simplemente nuestros pecados, se hizo justicia. Los pecados de los elegidos de Dios han sido ya castigados en el Señor Jesucristo. Y esto nos hace recordar por qué es que somos salvos, porque Josué, nuestro gran Josué ha sido levantado. ha sido levantado en una cruz y ha sido molido por nuestros pecados. Somos salvos no por lo que hicieron los romanos y los judíos. Somos salvos por lo que el Padre hizo al Señor Jesucristo.

Isaías 53 dice Jehová quiso quebrantarlo. Dice que todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada quien hizo lo que le dio la gana, en un desorden de adoración, en un altar arruinado y destruido. Pero Dios, dice, cargó en él el pecado de todos nosotros. Fue herido por nuestras maldades, molido por nuestros pecados.

El castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados. después llegamos a un a una mención más después de decir Jesús el hijo de José dice y sus hermanos los sacerdotes y sus hermanos los sacerdotes hermanos nosotros no no edificamos la casa de Dios nosotros colaboramos porque él nos capacita para hacerlo, porque él nos fortalece con su gracia, porque él nos da vida por su espíritu, incluso porque él produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad.

Y sus hermanos, los sacerdotes, hermanos, qué bendición que tenemos que nuestro verdadero y gran Jehová salva aquel que se llama su nombre Jesús porque salva salva a su pueblo de sus pecados dice Hebreos capítulo dos versículo once al dieciocho dice porque el que santifica y los que son santificados de uno son todos por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos bendición que Cristo no se avergüenza de llamarnos hermanos dice diciendo anunciaré a mis hermanos tu nombre en medio de la congregación te alabaré y otra vez yo confiaré en él y de nuevo he aquí yo y los hijos que Dios me dio así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre él también participó de lo mismo para destruir Para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo, pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. Y hermanos, qué bendición que tenemos. de que él es el hermano mayor, aquel que no se avergüenza de llamarnos hermanos, aquel que se hizo nuestro pariente cercano para poder redimirnos.

Y por eso primera de Pedro capítulo 2 nos va a mostrar hermanos este no es el templo ni esta es la casa de Dios todas las casas que están en Mérida son de Dios y todas las que están en el mundo son de Dios porque de Jehová es la tierra y su plenitud el mundo y los que en él habitan la casa de Dios es la que edifica el Señor Jesucristo y nos privilegia de colaborar y mire cómo dice segunda de Pedro capítulo cuatro acercándoos a él piedra viva, acercándoos a él piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa.

Vosotros también como piedras vivas, setentificados como casa espiritual y que, Dice, Jesúa y sus hermanos los sacerdotes. Dice, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo, por lo cual también contiene la escritura.

Y aquí pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa, y el que creyera en él no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso, pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo y piedra de tropiezo y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes, a lo cual fueron también destinados. Y versículo 9 dice, mas vosotros sois linaje escogido. Real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. Qué qué bendición de saber que Jesúa y sus hermanos, pero hermanos La gloria es para el Señor Jesucristo. Él es el que edifica la casa. Y la casa no es hecha por manos humanas. Salomón no hizo la casa. Salomón fue una débil figura, aunque fue esplendorosa la casa que hizo, fue una débil figura.

Recuerde que este, bueno, vamos a llegar ahí. Y después de los sacerdotes, sus hermanos, se va a mencionar a otro que es un tipo del Señor Jesucristo. El altar fue restaurado porque se levantó Zorobabel. Zorobabel, el hijo de Salatiel. Y hermanos, este Zorobabel también es un tipo del Señor Jesucristo. Jesús es representando el aspecto sacerdotal del Señor Jesucristo. Él es sacerdote y Sorobabel es un descendiente de David y está representando porque ni un ser humano es suficiente para reflejar al Señor Jesucristo.

Su gloria es infinita. su gloria es hermanos él es de otra categoría totalmente y hermanos su gloria se manifiesta en la iglesia, la multiforme gracia de Dios y Zorobabel es el que refleja ese aspecto real de rey, Cristo es el rey, Zacarías capítulo cuatro versículos seis al nueve dice entonces respondió y me habló diciendo esta es palabra de Jehová a Zorobabel que dice no con ejército ni con fuerza sino con mi espíritu ha dicho Jehová de los ejércitos. Recuerde que tuvieron oposición externa y estaban desanimados y el profeta Zacarías está animando al pueblo y animando a Zorobabel pero El verdadero y nuestro gran sorabel es el Señor Jesucristo, aquel que tenía la claridad de que no es con espada, no es con ejército. Recuerde que Pedro sacó un cuchillo y el Señor le dijo, guarda tu espada. Tú no crees que yo puedo pedir doce legiones de ángeles, pero no con espada ni con ejército, dice, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Sor Babel serás reducido a llanura. Él sacará la primera piedra con aclamaciones de gracia. ¡Gracia a ella! Vino palabra de Jehová a mí diciendo, Las manos de Sor Babel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la cavarán.

Y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán y verán la plomada en la mano de Sor Babel Estos siete son los ojos de Jehová que recorren toda la tierra. Y hermanos, Zorobabel dice Dice, ¿quién eres tú, gran monte? Versículo siete, delante de Sorbabel serás reducido a llanura, sacarás la primera piedra con aclamaciones de gracia, gracia a ella. Dice, vino palabra de Jehová a mí diciendo, las manos de Sorbabel echarán el cimiento de esta casa y sus manos la acabarán.

Dice, y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. Y el cumplimiento de esto. Sorobabel aquí es solamente una figura. Ese templo que no alcanzó la gloria del templo de Salomón, por el cual algunos lloraron, fue en ese templo donde hubo una gloria superior porque allí entró aquel que es lleno de gracia y de verdad. Aquel que de su plenitud tomamos todos y gracia sobre gracia.

Y en Juan capítulo 2 versículos dieciocho al veintidós Jesús entra al templo y la gente ha perdido el sentido de lo que es el templo estaban vendiendo las cosas para el sacrificio pero estaban abusando y lo que interesaba no era lo que significaba el sacrificio sino hacer negocio y el señor toma un látigo y entra al templo y la gente pues quiere saber justamente lo que dice allá en Zacarías.

Quiere saber por qué el Señor está haciendo lo que está haciendo, con qué autoridad lo hace. Y dice en Zacarías, para que sepas que Jehová me ha enviado, y dice, versículo 17, perdón, 18, y los judíos respondieron y le dijeron, ¿qué señal nos muestras ya que haces esto?

Respondió Jesús y les dijo, destruir este templo y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos, en cuarenta y seis años fue edificado este templo y tú en tres días lo levantarás. Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto y creyeron la escritura y la palabra que Jesús había dicho. Hermanos, Cristo es el gran Sorobabel y sólo él es el que edifica el templo y nos privilegia como sus hermanos de participar, pero el mérito es del Señor Jesucristo y solamente del Señor Jesucristo.

Y hermanos, qué bendición que podemos mirar con esperanza, con emoción, con alegría, de poder mirar que todo lo que Dios ha prometido al Señor Jesucristo, todo se ha de cumplir. Cuando pensamos en eso de que él es el hijo de Salatiel, y Salatiel quiere decir pedido a Dios, he pedido a Dios. Y recuerde cómo todo lo que el hijo pide a su padre, Dios se lo concede. Él pidió que aquellos que iban a creer sean uno. Él pidió que sean, no que los quiten del mundo, sino que los guarden del mal. En el Salmo 2 se nos recuerda y dice pídeme y yo te daré las naciones. Hermanos, todo le es concedido. Él es el edificador del templo. No somos paganos. El templo del Señor lo edifica Cristo mismo.

Él hace a sus elegidos templo del Espíritu Santo. y al final nos vamos al apocalipsis capítulo 21 y vemos la realidad que estaba anticipada en esas sombras y dice, vi un cielo nuevo y una tierra nueva porque el primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar ya no existía más Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Yo oí una gran voz del cielo que decía, he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres y él morará con ellos y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.

El que estaba sentado en el trono dijo, he aquí yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo, escribe porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo, hecho está, yo soy el alfa y la omega. Y aquí está Jesúa, Sorobabel, dice, el principio y el fin, el que tuviera sed. Aquí está aquel que es que es el sacerdote, que es el rey, aquel que es el altar, que es el sacrificio. Dice yo soy el alfa, el omega, el principio y el fin, el que tuviera sed yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían los siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo diciendo, ven acá, y yo te mostraré la desposada, la esposa del cordero. y la esposa del cordero es el pueblo escogido de Dios, son los elegidos de Dios, son las piedras vivas, la casa espiritual, y dice Y me llevó en el espíritu un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo de Dios. Hermanos, le dijo que venga a ver la novia del Cordero.

Esa imagen de la nueva Jerusalén es esa esposa santa sin mancha ni arruga ni cosa semejante que Cristo está cada día perfeccionando para sí mismo. Dice teniendo la gloria de Dios. todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. Pero en Cristo vamos más allá de lo que perdió Adán. Recuerde, Adán podía pecar o no pecar. caídos en Adán, solo podemos pecar, pero en Cristo tendremos la gloria de Dios, y iremos más allá de lo que perdió Adán a ser como Cristo y no poder pecar más. Y dice, teniendo la gloria de Dios y su fulgor, era semejante al de una piedra preciosísima como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y aquí se van a repetir doce, que habla de la plenitud del pueblo escogido de Dios. Dice, en las puertas doce ángeles y nombres inscritos que son los de las doce tribus de los hijos de Israel, al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, al occidente tres puertas, y el muro de la ciudad tiene doce cimientos, sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

El que hablaba conmigo tenía una caña de medir de oro para medir la ciudad. Y recuerde aquí las historias paralelas que es Y aquí se está cumpliendo no sólo la construcción del templo, no sólo el hecho de un pueblo que lleva la gloria de Dios, que ha sido edificado como casa espiritual y sacerdocio santo, sino también la ciudad reconstruida que Nemias no pudo reconstruir. Y dice, El que hablaba conmigo tenía una caña de medir de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se ha establecido en cuadro y su longitud es igual a su anchura. Y él midió la ciudad con la caña doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ellas son iguales.

Y midió su muro ciento cuarenta y cuatro codos de medida de hombre, la cual es de ángel. El material de su muro es de jaspe, pero la ciudad era de oro puro semejante al vidrio limpio, y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe, el segundo, sapiro, el tercero, ágata, el cuarto, esmeralda, el quinto, onice, el sexto, cornalina, el séptimo, crisólito, el octavo, berilio, el noveno, topacio, el décimo, crisópraso, el undécimo, jacinto, el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas, cada una de las puertas era una perla, y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Y versículo 22, preste atención, y no vi en ella templo. ¿Por qué? Porque el Dios Todopoderoso es el templo de ella y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella, porque la gloria de Dios la ilumina, y el cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieran sido salvadas andarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche, y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda o que hace abominación y mentira. sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Hermano, ha sido restaurado el altar, Cristo ha sido levantado y la única esperanza de un altar restaurado, la única esperanza de una adoración verdadera es clamar al Señor Jesucristo para ser limpio con la sangre del Cordero. es que él sea tu sacerdote, es que él sea tu rey, que tú puedas, por la gracia de Dios, decir con gozo en tu corazón, Cristo es Señor, clamar al Señor que te dé arrepentimiento para vida, arrepentimiento de esa rebelión que nos lleva a querer hacer siempre lo que nosotros queremos, como nosotros queremos, con esa rebelión de que él nos reine sobre nuestros corazones, clamar al Señor por fe y mirar que la única esperanza y el único que puede restaurar el altar es el Señor Jesucristo y nada más que el Señor Jesucristo y mirar si ya estamos en Cristo y ya el altar está restaurado por la obra perfecta del Señor Jesucristo. pues gozarnos de que, hermanos, el cierre y la realidad es lo que estamos leyendo en Apocalipsis, de gozarnos de saber que esa descripción maravillosa que habla de elementos que el hombre conoce y toca nuestra imaginación, pero hermano, yo creo que El señor estaba usando cosas fantásticas, pero esto queda corto.

La realidad es muy superior. El templo de Salomón era como una maqueta de jardín de niños, comparado con lo que el gran rey de paz, el verdadero Salomón, el que se sienta en el trono para siempre, es el que edifica la verdadera casa. Y aunque esta descripción es asombrosa, hermanos, yo creo que no hay palabras sencillamente para describir y se usaron las mejores palabras. Y qué bendición que los que estamos aquí podamos tener el privilegio de estar allí, de ser levantados de la ciudad del cautiverio de Babilonia, de ser llevados a Jerusalén, de ser establecidos por el Señor Jesucristo, de tener el testimonio firme en nuestro corazón que es el testimonio interno del Espíritu Santo de que somos hijos de Dios y si hijos también herederos y coherederos con Cristo. y que gocemos de saber que tenemos un sumo sacerdote, que no se avergüenza de llamarnos hermanos, se compadece de toda nuestra debilidad y poder recordar que por su gracia nos concede también participar de esa restauración como un real sacerdocio, como una nación santa.

¿Y cómo vamos a participar? Hermanos, la forma de participar es clara, anunciando las virtudes del que nos llamó de las tinieblas a luz admirable. Dios te ha iluminado. La luz de Cristo ha resplandecido en tu corazón. Cuéntale a otros. Has hallado gozo en la presencia del Señor Jesucristo. Vives lleno de esperanza. Cuéntale a otros.

Hermanos, alguien dijo, el evangelismo es entrar y ver a Cristo y luego salir y decirle a otros lo que viste y quiere el Señor que nosotros por la gracia de Dios, porque el altar ha sido restaurado, porque Cristo ha sido levantado, nosotros entramos a la Escritura y vemos a Cristo. Venimos al culto y vemos a Cristo exaltado y glorificado. Podemos ver que somos grandes pecadores, pero que tenemos un gran salvador, uno que es sin mancha, infalible, más sublime que los cielos, que con un solo sacrificio hizo perfectos para siempre a los santificados. Y quiere el Señor que cada uno aquí está confiando en Cristo y solamente en Cristo. No confiar en Cristo o confiar en algo más es como hacer la casa sobre la arena. La casa sobre la roca es la casa que está cimentada en una sola confianza en Cristo y solamente en Cristo. Vamos a orar.

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