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JC

El Holocausto

Ezra 3:3-4
Joel Coyoc May, 17 2026 Video & Audio
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Joel Coyoc May, 17 2026
Esdras y Nehemias
What does the Bible say about sacrifices in the Old Testament?

The Bible describes the necessity of sacrifices such as burnt offerings to atone for sin, particularly in the context of the Mosaic Law.

In the Old Testament, sacrifices, including burnt offerings, were prescribed by the Mosaic Law as essential acts of worship to God. In Ezra 3:3-4, we see the Israelites returning from exile and establishing the altar to offer burnt offerings, demonstrating their need for atonement and reconciliation with God. These sacrifices were not arbitrary but symbolic acts pointing to the ultimate sacrifice of Christ, the Lamb of God, who was without blemish and perfect in His obedience to the Father. The sacrifices served as a temporary measure until the fulness of God's revelation in Jesus Christ, who would be the ultimate fulfillment of these shadows.

Ezra 3:3-4

Why is the altar significant in the context of Ezra?

The altar is significant as it represents God's provision for atonement and restores worship after exile.

In Ezra, the altar signifies the restoration of Israel's worship after their return from Babylonian exile. As the Israelites laid the foundations of the temple, they prioritized establishing the altar where they could offer burnt offerings to the Lord. This act symbolizes their recognition of God's holiness and their need for atonement through sacrifice. The altar functions as a reminder of God’s covenant faithfulness and the requirement for blood to atone for sin, foreshadowing the ultimate sacrifice of Jesus Christ, who fulfills and surpasses the sacrificial system. Worship is reestablished, marking a turning point in their relationship with God after a long period of judgment.

Ezra 3:2-4

How do we know Jesus is the ultimate fulfillment of the sacrifices?

Jesus fulfills the Old Testament sacrifices by being the perfect and final sacrifice for sin.

The New Testament reveals that Jesus Christ is the ultimate fulfillment of the sacrificial system established in the Old Testament. He is described as the 'Lamb of God who takes away the sin of the world' (John 1:29). Unlike the repetitive sacrifices made in the temple, which were offered continually for atonement, Jesus's sacrificial death on the cross was once for all, securing eternal redemption for His people. Hebrews 10:12 states, 'But when Christ had offered for all time a single sacrifice for sins, he sat down at the right hand of God.' Therefore, Jesus embodies the reality behind the sacrificial system, making Him central to God's redemptive plan.

John 1:29, Hebrews 10:12

Why are offerings in Ezra described as voluntary?

The voluntary nature of offerings signifies genuine devotion and the transformation of the heart.

In Ezra, offerings are described as voluntary, indicating that true worship arises from a heart transformed by God’s grace. This aspect of giving reflects the belief that genuine devotion cannot be coerced; instead, it must come willingly from a grateful heart. The volunteers who offered contributions for the rebuilding of the temple demonstrate their recognition of God’s mercy and their desire to participate in His work. This principle of voluntary giving extends into the New Testament, where believers are called to give out of love rather than obligation, illustrating the heart’s response to God's grace in Christ. It emphasizes that a changed heart results in a willingness to serve and give back to God.

Ezra 3:5

What role does God's sovereignty play in the return of the Israelites?

God’s sovereignty is evident in His orchestration of events leading to the Israelites' return from exile.

The return of the Israelites from Babylonian exile as recorded in Ezra is a powerful testament to God's sovereignty. He moves the heart of Cyrus, the king of Persia, to decree that the people may return to Jerusalem to rebuild the temple (Ezra 1:1-4). This act is not merely political but showcases God's control over history and His faithfulness to fulfill His promises, as prophesied by Jeremiah and Isaiah. God's sovereignty ensures that His plans for redemption are executed, demonstrating that even when circumstances appear bleak, He remains in ultimate control and is at work for the good of His people. This belief reassures believers today of God’s active involvement in their lives.

Ezra 1:1-4

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestras Biblias en Esdras capítulo 3 dice Cuando llegó el mes séptimo, estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén. Entonces se levantaron Jesús, hijo de Josadag, y sus hermanos, los sacerdotes, y Sorobabel, hijo de Salatiel, y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel para ofrecerles sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, varón de Dios. y colocaron el altar sobre su base porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde.

Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden, conforme al rito, cada cosa en su día. Además de esto, el holocausto continuó. Las nuevas lunas y todas las fiestas solemnes de Jehová y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová, desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová, pero los cimientos del Templo de Jehová no se habían echado todavía. y dieron dinero a los albañiles y carpinteros, asimismo comida, bebida, aceite a los sidonios y tirios, para que trajesen madera de cedro, desde Líbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro, rey de Persia, acerca de esto.

En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo comenzaron Sorobabel, hijo de Salatiel, Jesúa, hijo de Josadak y los otros, sus hermanos, los sacerdotes y los levitas y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén y pusieron a los levitas de 20 años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová. Jesúa también sus hijos y sus hermanos, Catmiel y sus hijos, hijos de Judá como un solo hombre, asistían para activar a los que hacían la obra de la casa de Dios, junto con los hijos de Enadad, sus hijos y sus hermanos levitas. Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas, y con trompetas, y a los levitas hijos de Azab con címbalos, para que alabasen a Jehová según la ordenanza de David rey de Israel.

Y cantaban alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo, porque Él es bueno, porque para siempre es Su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová, porque se echaba los cimientos de la casa de Jehová. Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de las casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no se podía distinguir el pueblo, el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro, porque clamaba el pueblo con gran júbilo y se oía el ruido hasta de lejos. Bueno hermanos, estamos estudiando este libro de Esdras. Originalmente el plan era estudiar Neemías, pero Esdras y Neemías en realidad son un solo libro.

Y quisiera, una de las cosas que quisiera pedirles es oren por lo que es el ministerio de la predicación de la palabra. Una de las cosas que Dios ha puesto en mi corazón es El apóstol Pablo decía a los hermanos de Éfeso, no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Y ciertamente, pues de pronto solemos, bueno, habíamos estado predicando algunos otros libros de la Biblia y mayormente estábamos predicando el Nuevo Testamento. Sin embargo, una de las cosas que les pido que estén orando es que oren, porque debemos de predicar también el Antiguo Testamento. Y una de las cosas importantes es, tenemos que predicar a Cristo en el Antiguo Testamento, porque Cristo es el tema de la Escritura. Y no debemos de olvidar que la Escritura que que nuestros hermanos tenían en la primera edad de la iglesia, pues era el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento estaba aún escribiéndose. Y es una bendición el poder ir al Antiguo Testamento. y poder ver que está lleno de figuras del Señor. El Señor Jesucristo está allí, representado a través de figuras débiles.

Y cuando pensamos en esto, yo quisiera recordarles algo que es importante, no solo para los personajes del Antiguo Testamento, como también del Nuevo Testamento, hermanos. que Dios nos guarde porque nosotros traemos un corazón que es engañoso y perverso más que todas las cosas. Juan Calvino decía que el corazón del hombre es una fábrica de ídolos y muchas veces nosotros leemos el Nuevo Testamento y muchas veces tristemente el Antiguo Testamento y muchas veces ocurre sobre todo cuando se enseña clases de niños Imagine por ejemplo la historia de David y Goliat y terminamos contando una historia a los niños y terminamos llamando a los niños a ser valientes como David. Hay gente que ha hecho predicaciones de cinco piedrecitas para vencer a tus gigantes pero Cristo no aparece en la historia y eso es triste y es lamentable. ¿Por qué es triste y lamentable?

Porque El personaje de la escritura no es David, porque el propósito de Dios al salvar un pueblo en Cristo Jesús es hacerlo conforme a la imagen, no de David, sino conforme a la imagen de su hijo. Hermanos, el héroe en el pasaje de David y Goliat no es David. El héroe de ese pasaje es la manifestación de la gloria de Dios, a ese Dios que tenemos que le encanta hacer algo y algo que le encanta a él es tomar lo vil y lo menospreciado de este mundo para avergonzar a lo que es impresionante en este mundo. Hermanos, ahí está David como una figura del Señor Jesucristo.

Y no ver a Cristo en ese pasaje es lamentable. Otra de las cosas que suele ocurrir es que se nos predique el Antiguo Testamento para llamarnos a ser morales, moralistas. Y hermanos, no está mal que seamos moralistas. Es bueno, pero nadie va a ser salvo por ser moralista. Absolutamente nadie. Hermanos, lo que tenemos que mirar y quisiera hacer una especie de repaso en lo que hemos visto en estos dos capítulos.

También los quisiera animar, aparte de orar, animarlos a que cuando tengan oportunidad, yo sé que por algunas situaciones de pronto no podemos estar en todos los cultos, pero cuando tengan oportunidad, las predicaciones se están grabando en la plataforma, escúchelas para que tenga el panorama completo del libro.

Es importante el que el que podamos recibir alimento de toda la palabra de Dios, de todo el consejo de Dios. Y bueno, habiendo dicho eso, quisiera recordarles que comenzamos este libro y lo primero que dijimos de este libro es que en este libro hay tres, hay tres relatos paralelos.

El primer relato es Sorobabel, que viene con el propósito de reedificar el templo. y al final se redifica ciertamente el templo, sin embargo había la expectativa en aquellas personas que estaban participando de ello y ellos esperaban, esperaban que iba a suceder lo que ocurrió cuando Salomón edificó el templo, ellos esperaban que ese templo se iba a llenar de una nube de humo que era la presencia del Señor y no ocurrió. No obstante, hay un pasaje que ya estamos leyendo, todavía no lo hemos alcanzado a predicar, pero ya lo leímos las veces que estamos leyendo el capítulo 3, estamos mencionando que cuando se pusieron los cimientos había unas personas que estaban felices y alegres y había otras que estaban llorando. Y el profeta Malaquías dice que no se menosprecien las cosas pequeñas porque los que lloraban eran los que habían visto el templo de Salomón y estaban viendo que este templo pues no le iba a llegar al templo de Salomón. Pero el profeta anima a Sorobabel a la reconstrucción y ciertamente él termina la reconstrucción Y aunque en ese tiempo no se cumple lo que esperaban, ciertamente este templo tuvo una mayor gloria que el templo de Salomón. porque en ese templo no se llenó de una nube que representara la gloria de Dios, sino fue a ese templo al que entró el Señor Jesucristo, que está narrado en el evangelio de Juan capítulo 2, que tomó un azote y él limpió el templo que estaba convertido en una cueva de ladrones. Ahí estaba aquel, aquella gloria mucho mayor que aquella nube, estaba Dios hombre, el Dios hombre, el eterno Hijo de Dios entró a ese templo, aquel que es la imagen misma de la substancia del Padre, aquel que es el resplandor de su gloria, aquel que es la luz verdadera que alumbra a todo hombre, él entró a ese templo, así que ese templo ciertamente tuvo una gloria mayor que Y no, ciertamente no se cumplió en los días de Sorobabel, porque el gran Sorobabel, recuerde, hay varios personajes.

Empezamos con Ciro. Hermanos, cuando pensamos en Ciro, tenemos que pensar en la soberanía de Dios. Dios es soberano y Dios está quitando y poniendo reyes. Estamos viviendo tiempos ahora de mucha convulsión a nivel político. Y de pronto... Uno puede tener temor por las cosas que ocurren en el mundo, pero hermanos, una de las cosas que es cierta es el corazón de los presidentes, de los reyes, está en la mano del Señor y el Señor lo inclina a lo que Él quiere. Y no importa qué es lo que nos parezca que está sucediendo, Dios es soberano, Cristo está en el trono y Él está gobernando todas las cosas para el bien de su pueblo. No solamente lo hizo en aquel tiempo, porque en aquel tiempo él tomó a Nabucodonosor, un pagano, y lo usó como su instrumento para disciplinar a aquel pueblo rebelde y ponerlo en cautividad al pueblo de Israel.

Se cumplen 70 años, y estamos empezando, Esdras, en el cumplimiento de los 70 años de la cautividad en Babilonia, y conforme a la palabra del Dios soberano, que puede pasar el cielo y puede pasar la tierra pero sus palabras nunca pasarán y cada palabra que el Señor pronuncia se cumple y se está cumpliendo lo profetizado por los profetas Isaías y Jeremías de que después de 70 años iba a haber un remanente que iba a regresar a Jerusalén Y una de las cosas que es necesario que nosotros captemos en todo esto, hermanos, la obra de Dios siempre es un milagro. La obra de Dios siempre es un milagro. Y quiera el Señor que nosotros captemos que la obra del Señor es siempre un milagro, porque una noche está sentado Belsasar y está haciendo fiesta y tiene, pues es el imperio que domina el mundo. y pues conversar pues ni soñar que el pueblo de Israel iba a regresar otra vez a Jerusalén, pero en una noche el imperio babilónico cae y Dios pone a Siro y Dios pone en el corazón de Siro decretar que podían regresar para edificar, reedificar el templo, la casa del Señor que está en Jerusalén. Hermanos, Dios es Dios de cosas imposibles.

Uno mira a personas, y quiere el Señor que nosotros nos quite esa idea, porque uno mira a personas y uno mira a una persona esclava del alcohol, esclavo de las drogas, y nosotros llegamos a la conclusión de que pues humanamente es imposible, pero hermanos no hace falta que alguien sea esclavo del alcohol y de las drogas, Dios puede hacer un milagro con un alcohólico, con un drogadicto y salvarlo. Si Dios lo ha elegido para salvación, Dios lo va a salvar, eso no hay la menor duda. Hermanos, puede haber una persona tan respetable que siempre esté en sí y le hablemos el Evangelio. Y si él cree, no hay ninguna diferencia entre lo que sucedió con ese que estaba esclavo del alcohol es exactamente la misma dureza del corazón y para que un hombre sea salvo, lo que se requiere es un milagro.

Es un milagro. Hermanos, la gente... que el Señor nos guarde de eso, hay gente que está a la expectativa y están expectantes y hay gente que anuncia campañas de milagros y la gente va a ver milagros. Hermano, si Dios te ha salvado, eso es un milagro. Si Dios te ha dado vida por su espíritu, eso es un milagro. Y hermanos, cuando nosotros leemos aquí, nos vamos a dar cuenta cómo Dios hizo un milagro. En el versículo dos del capítulo uno dice, Bueno, comenzando desde el versículo uno, dicen, el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro, rey de Persia.

¿Quién era Ciro? Un pagano. Y hermanos, todo esto nos debe llamar la atención a siempre poner nuestra atención donde tiene que estar. Yo les decía, tenemos un corazón idólatra, un corazón engañoso y perverso. La pregunta es, Dios es quien obró y movió el espíritu de un pagano como Ciro. Y el mérito no es de Ciro, el mérito es del Señor que hizo un milagro al mover el espíritu de un hombre que por naturaleza nació con rebeldía contra Dios.

Recuerde que Dios llamó a Abraham y Dios lo hizo el padre de los que son de la fe, pero de pronto comenzamos como pueblo del Señor a estar admirados de Abraham. Y hermanos, eso es idolatría. Abraham era un pagano y la Biblia dice que era un pagano. Tu padre era un pagano. Detrás de los ídolos lo tomó el Señor.

Y de pronto el pueblo del Señor está admirando a Abraham cuando el único admirable, ¿quién es? Dice la Biblia que el admirable El único admirable es el Señor Jesucristo. De hecho, su nombre es Admirable Consejero Dios Fuerte. En una manifestación en el Antiguo Testamento, Manoa le preguntó su nombre y él dijo, ¿por qué preguntas por mi nombre que es admirable?

Hermanos, Abraham no es admirable. Abraham era un pagano exactamente como nosotros. Dios hizo un milagro. Si Abraham creyó es porque Dios tuvo misericordia de Abraham. Abraham no era mejor que nadie. Dios, que es rico en misericordia por el gran amor con que lo amó, le dio vida juntamente con Cristo. El mérito está en el Señor. Dios mueve el corazón de Ciro. Es un milagro. Pero Dios mueve el corazón de los que volvieron.

Dice, Así ha dicho Ciro de Persia, que va al Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha dado me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén que está en Judá. Quien haya entre vosotros de su pueblo sea Dios con él y suba a Jerusalén que está en Judá y edifique la casa a Jehová Dios de Israel. Él es el Dios el cual la cual está en Jerusalén. Y a todo lo que haya quedado en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes, ganado y además ofrendas voluntarias para la casa de Dios la cual está en Jerusalén. Y dice el capítulo, el versículo cinco, entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín y los sacerdotes y levitas y todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová.

Hermanos, la gente que regresó, ya lo explicamos, fue un grupo sumamente pequeño, un remanente, y los profetas siempre hablaron de un pequeño remanente. Y este remanente tiene una característica, ¿Por qué es que regresaron? ¿Sí notó usted que hay un milagro ahí? Dice, los que regresaron no es que eran más espirituales que los que se quedaron. Los que se quedaron no es que eran más inteligentes.

Los que se quedaron, se quedaron porque Dios quiso mover su espíritu. Dice, aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén. Otra de las cosas que nosotros hemos visto que se va a ir repitiendo es varias veces se va a mencionar acerca de las ofrendas y una de las cosas que ocurre cada vez que se habla de ofrendas es que las ofrendas son que, no sé si ustedes están leyendo entre semana Esdras, pero si lo leen agarren un color y marquen su Biblia cada vez que habla de las ofrendas y se va a dar cuenta que cerca de las ofrendas está una palabra y es voluntarias ofrendas voluntarias y nuevamente hermano esto es un milagro que un hijo de Adán ofrende algo voluntariamente es un milagro porque los hijos de Adán antes de decir papá y mamá aprendemos a decir no y mío y alguien dijo que si quieres que un niño que tiene varios juguetes de pronto hay uno que no aprecia y no lo aprecia lo que puedes hacer para que él aprecie ese juguete es llevar a otro niño y cuando otro niño llegue y quiera agarrar ese juguete que no le gustaba en ese momento le va a gustar porque la naturaleza del hombre caído es pensar que hay satisfacción en las cosas y atesorar las cosas. Pero Dios obra un milagro y un muerto espiritual tiene vida. Dios despierta su espíritu y Dios transforma el corazón. El ofrendar es un milagro.

Estábamos mirando también que el viaje es un viaje ascendente. los llevaron al cautiverio a Babilonia, que estaba como a 650 metros sobre el nivel del mar, y tienen que irse a Jerusalén, que geográficamente está arriba. Hermanos, nosotros nacimos en cautiverio del pecado, no en Babilonia, no en Egipto.

Y estábamos mirando, recuerden hermanos, hay cantidad de nombres, no sólo en Ésteras, sino en todo el Antiguo Testamento, de hombres que son figuras débiles del Señor Jesucristo donde no debemos poner nuestra admiración. Yo quiero repetir constantemente porque de pronto hablamos cosas que si el apóstol Pablo estuviera aquí no permitiría que las habláramos. La gente dice el gran apóstol Pablo y el apóstol Pablo dice Soy el más pequeño de todos. Por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no ha sido en vano para conmigo.

Hermanos, una de las cosas que es real y que debemos recordar, hermano, no existe tal cosa como grandes siervos de Dios. No existe. Existen pequeños siervos de un gran Dios. Eso es la realidad. Eso es lo que existe. Pero eso de pensar que existen grandes siervos de Dios, y si alguien acepta que le digan y le reconozcan como grande, pues es la prueba. de que simplemente está envanecido. Pero no existe tal cosa como grandes siervos de Dios. Existen pequeños siervos de un gran Dios.

Y hermanos, todos estos hombres, Sorobabel, Jesúa, varios se necesitan porque la gloria de Dios es inmensa que un solo hombre no la puede representar. Y aunque se junten una cantidad de hombres como Sorobabel, como Jesúa, como Ciro, no son suficientes para reflejar la gloria de Dios. estábamos mencionando en la mañana y estábamos mencionando acerca del templo, bueno mencionamos del altar y mencionamos el altar que se hizo para el desierto y ciertamente el altar que se hizo para el desierto y el arca del pacto pues no era una improvisación sino era algo bastante sofisticado y fino y artístico e impresionante.

Después llegó el templo de Salomón Y hermanos, no importa que el templo de Salomón ya era algo estable, a pesar de todo, Yo les dije en la mañana algo y es, hermano, hay testimonios de personas que dicen que el templo de Salomón era verdaderamente impresionante y tenía que ser así porque no lo diseñó hombre. Dios le dio los planos a David para cómo tenía que hacer, tenía que ser. Ese templo no tenía problemas de ventilación, ni de acústica, ni de ningún tipo de problema porque Dios lo diseñó. Y Flavio Josepo dice que ese templo pues reflejaba, tenía un reflejo porque las paredes estaban cubiertas de oro.

Pero a pesar de todo, a pesar de todo, una de las cosas que no tenemos que perder de vista, hermanos, es eso, con todo su esplendor, era como una maqueta de jardín de niños. Alguien dijo que la plenitud fue con Salomón, no es cierto, la plenitud fue el Señor Jesucristo.

Y en la mañana estaba mencionando que cuando hablamos del altar ahí en capítulo 3, que en la mañana estuvimos meditando versículos 2 y 3. En la mañana yo estoy diciendo constantemente tres y cuatro, pero no es tres y cuatro, es dos y tres. Dos y tres. Una de las cosas que notamos cuando se hace mención del, dice, para ofrecer sobre el holocausto, como está escrito en la ley de Moisés, varón de Dios. Y esa frase nos indica dos cosas importantes.

Uno, que el que edificaba el altar no era quien quería, no era quien le daba ganas de hacer el altar, hacía el altar, era a quien Dios designaba. Cuando se hizo el altar para el tabernáculo en el desierto, Dios designó, lo vimos en la mañana, a Besalel y a Uliab, Dios los designó, Y estos hombres también son figuras del Señor Jesucristo, hombres sobre quienes estaba el Espíritu Santo y el Señor Jesucristo dice el Espíritu de Jehová está sobre mí porque me ha ungido el Señor y hombres que Dios los llenó de sabiduría pero Cristo es la sabiduría misma. Y hermanos, David quiso construir, edificar el templo y edificar el altar y Dios no se lo permitió. Dios designó a Salomón, pero en un sentido lo que Salomón hizo era una figura.

Pero aún cuando llegamos al Señor Jesucristo, algo que es importante es, vamos a Isaías 52, Dios designó al Señor Jesucristo de hecho el Mesías el ungido del Señor y una una de las cosas que no hemos de perder de vista es que hermano y es que él fue el designado porque nadie más podía hacerlo.

Absolutamente nadie podía hacerlo. Construir verdaderamente el altar y ofrecer verdaderamente un sacrificio que fuera un sacrificio suficiente era algo que no podía hacer nadie más que el Señor Jesucristo. Él era el único que tenía la capacidad de hacerlo porque los sacerdotes tenían que sacrificar por sus pecados, pero Cristo era inocente, más sublime que los cielos.

Y otra de las cosas es, hermano, ni un sacerdote, ni un sacerdote tenía vida por sí mismo. Usted y yo no tenemos vida por nosotros mismos. Sólo Cristo, siendo Dios y siendo hombre, tiene vida por sí mismo. Y Él, Él es el único que tenía la capacidad, que tenía la fuerza, la riqueza, la sabiduría. Él es el único que tenía la perfección.

Recuerde que los corderos para el Holocausto eran corderos de un año y sin defecto, porque representaban, o eran figuras débiles del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y hermanos, Cristo mismo fue escogido por el Padre, pero no había tampoco a nadie más a quien escoger. Un ángel no podía redimirnos, un ángel no podía ser el altar, no podía ser el holocausto, no podía ser el sacerdote, ni el rey, ni el profeta. Hermanos, Jesucristo mismo fue designado para hacer la obra de salvación y él es el único que era suficiente y el único que tenía vida por sí mismo y el único que podía poner su vida para volverla a tomar. Y en la mañana estábamos mirando en cuanto al altar y vamos a otra vez a Esdras.

Yo quisiera que estén captando cosas, hermanos, que no son cosas comunes. Siempre es un milagro. Cuando terminamos el capítulo 2, estábamos hablando de el pueblo como un solo hombre. Y mencionamos ahí, cuando hablamos del pueblo como un solo hombre, que es la idea de lo que es un matrimonio, que serán una sola carne. Y bueno, un matrimonio que llega a ser una sola carne, es un milagro. Pero hermanos, el pueblo del Señor que puede estar casi 50 mil personas unidos como un solo hombre, también es un milagro. La unidad del pueblo de Dios no es algo que nosotros podemos hacer. La unidad del pueblo de Dios es, uno, es una respuesta a la oración del Señor Jesucristo.

Y una de las cosas que nosotros sabemos por boca del mismo Señor Jesucristo es que todas las oraciones que Cristo hace, el Padre le concede. El Padre siempre lo escucha. Cristo tiene mérito. Cuando resucitó a Lázaro, oró y dijo, yo lo dije por causa de los que están, porque yo sé que tú siempre me oyes. Y en Juan capítulo diecisiete, el Señor Jesús, uno de sus motivos de oración fue que los que creen sean uno como tú o padre en mí y yo en ti. Hermano, la unidad es un milagro.

Una de las cosas que no debemos de perder de vista es todo lo que es la vida espiritual. Mencioné en la mañana algo que no vamos a llegar hoy, pero que vamos a estudiar más adelante. Cuando habla de las fiestas y dice los ritos y las ceremonias, cada cosa en su día. Gracias a Dios y quisiera que en nuestra oración, Señor, guárdanos, porque los ritos y las ceremonias se acabaron. No estamos más en ritos y ceremonias. Estamos en un mejor pacto, con mejores promesas, con un mejor mediador.

Y hermanos, que Dios nos guarde de pensar que la vida cristiana se trata de simplemente cumplir ritos y ceremonias. en el corazón del creyente, en el corazón de aquel que Dios ha dado vida por su espíritu, ha ocurrido un milagro y que es lo que lleva a la unidad.

Recuerda hermanos que el Señor Jesús dijo en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvieres amor los unos por los otros. No dijo en esto van a conocer todos que son mis discípulos si nunca faltan al culto. Tampoco dijo en esto conocerán todos que sois mis discípulos. Si se saben mil versículos de memoria dijo en esto conocerán todos que sois mis discípulos si tuvierais amor los unos por los otros y la escritura es clara y habla de un milagro cuando dice el que no ama no ha conocido a dios porque dios es amor y nosotros tenemos este mandamiento de el que ama a dios ame también a su hermano y la biblia dice en esto conocemos lo que es amor en que en que Jesucristo entregó su vida por nosotros.

Hermano, aquellos aquellos que Dios ha hecho un milagro. Hermano, entender qué significa Cristo murió por mí es un milagro. Repetirlo es algo que cualquier persona puede hacer, pero el hecho de que alguien pueda creerlo en su corazón es un milagro. Y las personas en que Dios hace ese milagro son personas que han conocido lo que es amor, que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Y son personas que van a buscar la unidad en el cuerpo de Cristo. Y si te cuesta buscar la unidad en el cuerpo de Cristo, arrepiéntete. Clama al Señor.

No importa si no faltas en ningún culto. No importa si ofrendas. Si tú no amas a tus hermanos, entonces no has conocido a Dios. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Pero hermano, no es cosa de proponerse, es un milagro.

Es el que Dios nos dé ojos de fe para ver lo que significa Cristo murió por mis pecados. Y cuando pensamos, yo quisiera que pudiéramos ir captando cuántas cosas hay aquí que van indicando que la obra de Dios no es simplemente cumplir, entender, razonar. Hermanos, uno después de 30 años de estar escuchando predicaciones, uno alcanza una educación teológica y uno puede estar ortodoxamente enseñado. Pero hermanos, conocer a Dios es otra cosa. Conocer a Dios no es simplemente entender y hablar conceptos. Conocer a Dios es caer postrado, mirando tu desesperada necesidad. Conocer a Dios es experimentar lo que decía en la mañana, que experimentaron el salmista.

No lo mencioné en la mañana, pero el salmista escribe, bueno me es haber sido humillado. La cultura dice que no nos humilla. No te dejes humillar. Pero el salmista dice, bueno, me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarriado andaba. Hermano, para que haya una persona humilde, tiene que haber un milagro.

Y ese milagro Dios lo hace. Y lo único que puede hacer humilde a un hijo de Adán es que Dios le manifieste su gloria. que pueda ver la gloria del Señor Jesucristo como el unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad, que pueda ver la perfección del Señor Jesucristo, que pueda ver toda la sabiduría del Señor Jesucristo, que no... David fue un hombre conforme al corazón de Dios, pero... pero David era como nosotros. Hermano, cuando pienso en todo esto, yo quiero animarlos a recordar algo que es necesario que recordemos. Dios solo tiene un Hijo consentido. Y ese Hijo no fue Sorobabel, no fue Jesúa, no fue Esdras, no fue el apóstol Pablo. El único Hijo consentido del Padre es el Señor Jesucristo. Y hermanos, eso quiere decir que lo que Dios hizo en David, Dios tiene el propósito de hacer en todos aquellos que creen.

Dice, no te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios. Y hermanos, ese carácter transformado es la gloria de Dios, es Dios obrando. Y yo quiero recordarles, hermanos, no se trata de que nos propongamos a hacer cosas diferentes, sino se trata de clamar para que Cristo nos sea revelado y venir al Señor Jesucristo en arrepentimiento y fe.

Y recuerde que nuestra caída es tan profunda que nosotros no nos podemos arrepentir. El apóstol Pablo dice que el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar sufrido. Y dice que con mansedumbre corrija a los que se oponen. Y dice algo importante, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan. Hermanos, el arrepentimiento verdadero es don de Dios.

Nuestra caída es tan profunda que ni siquiera el hombre tiene la capacidad de arrepentirse. Hermano, que Dios nos haga captar que sin Cristo el hombre no está lisiado, no está mocho, no está tarado. El hombre está muerto y el muerto no puede respirar, no puede, obviamente no puede arrepentirse. Y damos gracias a Dios porque Dios nos ha hecho comprenderlo y clamemos al Señor para que nos haga recordarlo.

Hermanos, el salmista dice, bueno me es haber sido humillado. Y es que yo no me puedo humillar, Dios tiene que hacerlo. Dios humilló a David. Dios humilló a Isaías. Y a Isaías lo humilló mostrándole su gloria. Allá en el templo, en el capítulo seis de Isaías, él vio la gloria de Dios inmediatamente. Isaías dijo, ¿alguien recuerda qué dijo? Ay de mí que qué? Que soy muerto. ¿Sabe qué es lo que captó inmediatamente Isaías?

Hermano, la escritura. y oren para que nosotros podamos ver a Cristo en toda la escritura, porque el llamado a la iglesia es puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Hermanos, necesitamos tener los ojos puestos en el Señor Jesucristo, clamar en nuestro corazón para que Dios nos conceda conocer a Cristo, no conocer de Cristo, no conocer de la palabra, sino conocer a Cristo. porque sólo conocer a Cristo nos va a hacer conocernos. cuando Isaías vio la gloria de Dios al Señor sentado sobre un trono alto y sublime y sus paldas llenaban el templo y los querubines decían, daban voces diciendo santo, santo, santo, toda la tierra está llena de su gloria. Hermanos, Isaías estaba viendo la santidad absoluta del Señor, estaba viendo el resplandor de su gloria e inmediatamente Isaías vio cuán horrible él era. Si él se pasaba viendo a los demás, él se iba a hinchar como un pavo pensando yo soy el mejor, como yo, no hay otro aquí, yo soy el mejor, pero cuando él vio la gloria de Cristo, él dijo lo único que yo merezco es que me mates, lo único que merezco es que derrames toda tu ira sobre mí porque soy hombre pecador, hombre de labios inmundos y mis ojos han visto al Rey Jehová de los ejércitos. Y hermano, un carbón fue tomado del altar y fue puesto en sus labios como una figura del Evangelio y una de las cosas, él no murió e inmediatamente ocurrió un milagro.

Un hombre, este hombre tuvo vida. Y cuando dice el Señor, ¿a quién enviaré y quién irá por nosotros? Y la respuesta fue, heme aquí, envíame a mí. Hermano, la vida cristiana es de milagro tras milagro. El que alguien responda, heme aquí, envíame a mí.

Hermano, quiera el Señor que una de las cosas que caracteriza, una de las cosas que caracteriza a un hombre muerto espiritualmente es que un hombre muerto espiritualmente es inútil. Dice Romanos, no hay quien busque a Dios, no hay quien haga lo bueno, a una se hicieron inútiles. Y una de las cosas maravillosas es cuando Dios se revela, cuando esa figura del Evangelio, que ya para nosotros por la gracia de Dios no es figura, Cristo, el constructor del altar, ya ha venido. El holocausto ha sido ofrecido y lo que nosotros tenemos que hacer es clamar al Señor para que nos conceda vida por su espíritu.

Es clamar al Señor que nos conceda arrepentimiento, que nos conceda el don de la fe. Y hermanos, una de las cosas que ocurre es el que es creyente no puede ser un inútil. Nunca más es un inútil. El creyente no hace falta que alguien le diga en la iglesia qué tiene que hacer, pero Dios le va a dar siempre algo que hacer.

Y una de las cosas que va a hacer es que va a proclamar el evangelio, porque Dios nos ha puesto para ir y anunciar las virtudes, del que nos llamó de las tinieblas a luz admirable. Hermano, cuando pensamos en todo lo que significa en sí la vida cristiana y que está reflejado en este libro, una vida de milagro tras milagro tras milagro. Pero el asunto importante es el altar, el cordero, el sacrificio, el holocausto. Y el altar nos habla de juicio y es confiar en la justicia del Señor Jesucristo. porque sencillamente no existe otra justicia. Lo que nosotros creemos que justicia no lo es. De hecho, el Señor Jesús no vino a buscar a justos. ¿Por qué? Porque no hay justos. No hay justo ni a uno.

Y hermano, si Dios nos muestra nuestro pecado, la escritura dice, palabra fiel es de esta y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Y los milagros que ocurrieron en el libro de Esdras, los milagros que ocurrieron en el Nuevo Testamento, son milagros que Dios hace hoy día.

Dios da vida por su palabra y por su espíritu. Dios salva a personas orgullosas y las hace humildes. Dios salva a inútiles y los hace útiles. Dios salva a personas que son egoístas y Dios produce generosidad. Dios salva a personas individualistas y Dios derrama amor en sus corazones.

Hermano, Clamemos al Señor y que nos haga recordar, estamos contemplando lo que eran sombras. Nosotros vivimos la realidad, ya no más sombras, ya no más ritos, ya no más ceremonias. Cristo con un solo sacrificio hizo perfectos para siempre a los santificados. Y hermano, quiera el Señor que los que estamos aquí ya hemos sido perfectos, porque ya hemos venido al Señor Jesucristo, porque ya hemos sido lavados en la sangre del Cordero, porque podemos decir con el autor de Hebreos, tenemos un altar, nuestro altar es el Señor Jesucristo, tenemos un sacrificio perfecto, es el del Señor Jesucristo. Vamos a orar.

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