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JC

Cuidado con los deseos.

1 Timothy 1:6-7
Joel Coyoc March, 10 2024 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 10 2024
Estudio de 1 Timoteo

El sermón "Cuidado con los deseos", predicado por Joel Coyoc, se centra en la importancia de mantener el enfoque en el mensaje del Evangelio, recordando que tanto la fe verdadera como un corazón limpio son esenciales para el cristiano. A través de 1 Timoteo 1:6-7, el predicador argumenta que desviarse de la verdadera doctrina lleva a la vana palabrería y a la confusión sobre la ley de Dios. Coyoc enfatiza que el propósito de la ley es conducir a los pecadores hacia la gracia de Cristo y muestra cómo el corazón humano, inclinado al pecado, a menudo se distrae buscando reconocimiento en lugar de glorificar a Dios. La lección práctica es que los creyentes deben ser cuidadosos de no perder la esencia del Evangelio, enfocándose siempre en Jesús como la única fuente de salvación y sabiduría.

Key Quotes

“El problema no es con la palabra que estoy leyendo, el problema es con mi corazón que se está desviando.”

“Cuidado, no te apartes de lo esencial.”

“La fe no fingida no la podemos producir nosotros. Es la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente que da fe no fingida.”

“Un verdadero experto en la ley es aquel que sabe que la ley nunca fue dada para salvar.”

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en la primera carta del apóstol Pablo a Timoteo en su capítulo uno. Dice la Palabra de Dios, Pablo
Apóstol de Jesucristo, por mandato de Dios nuestro Salvador y del
Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en
la fe, gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo
Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases
en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que
no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas
y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien
que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento
es el amor nacido de corazón limpio y de buena conciencia
y de fe no fingida. de las cuales cosas, desviándose
algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores
de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.
Pero sabemos que la ley es buena si uno la usa legítimamente.
Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino
para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores,
para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas,
para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas,
para los secuestradores, para los mentirosos y pérjuros, y
para cuanto se oponga a la sana doctrina. según el glorioso evangelio
del Dios bendito que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias
al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me
tuvo por fiel poniéndome en el ministerio. habiendo yo sido
antes blasfemo, perseguidor e injuriador. Mas fui recibido a misericordia,
porque lo hice por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia
de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en
Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí, él primero, toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Por tanto, al Rey de los Siglos,
inmortal, invisible, al único y sabio Dios sea honor y gloria,
por los siglos de los siglos. Amén. Este mandamiento, hijo
Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que
se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron
en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Imeneo y Alejandro,
a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. Vamos a meditar los versículos
seis y siete que dice, de las cuales cosas desviándose algunos,
se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la
ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman. La vida cristiana es comparada
con una carrera, El peregrinaje que hizo el pueblo de Israel
por el desierto es una figura del peregrinado, del creyente,
desde que el Señor le saca. Egipto es un tipo del mundo y
el Señor nos saca del mundo y ya no somos más ciudadanos de este
mundo, sino somos extranjeros y peregrinos y estamos rumbo
a la ciudad celestial. Y recuerde que esta carta fue
escrita para un joven pastor que tenía una responsabilidad
en la iglesia. pero no es una carta que era
exclusivamente para que el pastor la leyera, sino también era para
que pues sea compartida con la iglesia como sucedió y como sigue
sucediendo a lo largo de veintiún siglos. A lo largo de veintiún
siglos la carta que fue escrita para este pastor y para aquella
iglesia en Éfeso sigue siendo una bendición y dado que la vida
cristiana es comparada con una carrera, con un viaje, dado que
los creyentes son comparados como ovejas. Nuestro tema esta
noche es cuidado. Recuerde que las ovejas son animalitos
torpes, fáciles de desviar y el tema es simplemente cuidado,
porque necesitamos tener cuidado. Cuando uno está de viaje ¿Alguna
vez ha visto en el autobús se pone un letrero que dice no distraiga
al operador? Porque pueden suceder muchas
cosas si el operador va distraído. La verdad es que estando en este
mundo hay tantas cosas que de pronto demandan nuestra atención.
Hay cosas externas a nosotros que demandan nuestra atención.
Pero hay cosas internas en nosotros que también distraen, pueden
distraer nuestra atención. Está por otra parte el factor
de aquellos que se asegura en Pedro y en Hechos capítulo 20
que iban a estar que son los falsos maestros. Y ante todo
eso somos llamados a tener cuidado. cuidado tener mucho cuidado y
en primer lugar el versículo comienza diciendo de las cuales
cosas desviándose algunos de las cuales cosas desviándose
algunos y cuáles son esas cosas Bueno,
esas cosas son las que están en el versículo anterior, con
lo cual concluimos esta mañana. Esas cosas es el Evangelio del
Señor Jesucristo. Y como primer encabezado es cuidado
con distraernos de lo esencial, cuidado con distraernos de lo
esencial. Por diferentes razones, diferentes
personas llegamos a la iglesia. Algunos llegamos porque resulta
que nuestra mamá iba a la iglesia y pues nosotros pues nacimos
y nos siguieron trayendo y nos quedamos en ese lugar. Otros
hemos llegado porque alguien nos ha invitado. Algunos otros
pues ha sido típico que de pronto empiezan a enamorar ya sea un
chico a una chica y de pronto llegan a la iglesia. Pero cuidado
con distraernos de lo esencial. Lo esencial no es el que te sientes
bien en el ambiente aquí en la iglesia. lo lo esencial, lo esencial
es lo que está contenido en el versículo seis, el versículo
cinco, perdón, sí, versículo cinco, es el amor nacido de corazón
limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida. Lo esencial
es salvación. El apóstol está mandando a este
pastor diciendo el que mandase, que no se predicase nada que
sea contrario a la verdad que Dios ha revelado. La verdad es
esencial. La verdad no es cualquier cosa,
como dicen ahora, pues no hay tal cosa como verdad absoluta.
Lo que para usted es verdad, pues está bien. No, hay algo
como la verdad absoluta. dice el Señor Jesús, yo soy el
camino, yo soy la verdad, yo soy la vida, santifícalos en
tu palabra, tu palabra es la verdad, y la verdad es la palabra
bendita de Dios, inspirada por el Espíritu Santo de Dios, y
lo esencial en la palabra, no distraernos, porque aún dentro
de la misma palabra, no es que haya algo mal con la palabra,
lo que está mal es, está con nosotros, una de las cosas que
no tenemos que olvidar hermanos todos tenemos algo de fariseo
y aunque hemos sido renacidos para una esperanza viva aún queda
ahí un fariseo moribundo aún nos queda un legalista moribundo
y el problema es ese esa maldad de nuestro corazón, esa corrupción
de nuestro corazón, absolutamente no hay nada de mal con la palabra,
sino el mal está en nosotros y un cuidado que hay que tener
es cuidado de no distraerse de lo esencial. Puede suceder, aún
siendo creyentes, puede suceder que de pronto pasamos tiempo
con la palabra de Dios y resulta que empezamos a notar algunas
cosas y repito, el mal no está en la palabra de Dios, Y justamente
por eso venimos, para ser expuestos a la palabra, para mirarnos ante
la palabra que es como un espejo, para ser alumbrados porque lámpara
es a mis pies tu palabra y lumbrera mi camino. Por eso venimos para
ser aún heridos con la palabra que es como una espada de dos
filos que penetra hasta lo más profundo de las intenciones de
nuestro corazón. puede ser que estamos haciendo
las cosas correctas con la palabra, somos creyentes, pero de pronto
damos cuenta en nuestra vida que estamos invirtiendo tiempo
en la palabra, pero no se está produciendo un amor nacido de
un corazón limpio. Por el contrario, tampoco una
buena conciencia y tampoco una fe no fingida. De pronto nos
damos cuenta que pues en lugar de tener el amor nacido de un
corazón limpio, somos duros, somos críticos, podemos mirar
en nuestra vida que de pronto en lugar de tener una conciencia
limpia, de pronto nos acostamos y estamos con la carga de la
culpa y frustrados porque sabemos que no damos la medida, experimentando
culpa en nuestro corazón y de pronto nos hallamos a nosotros
mismos que estamos no precisamente confiando en la obra perfecta
del Señor Jesucristo sino que aún estamos confiando en que
nosotros hay alguna capacidad con la cual nosotros podemos
agradar a Dios. Es importante que nosotros podamos
recordar y escuchar. Este es mi hijo amado en quien
tengo complacencia y ese hijo amado es el Señor Jesucristo.
eso quiere decir que nosotros no hay ninguna capacidad sino
la única manera que tengo de agradar a Dios es siendo hallado
en el Señor Jesucristo y hermanos que Dios nos guarde de pensar
que en nosotros hay alguna capacidad o alguna manera que nosotros
nos guardemos y hermanos es que de pronto hasta parte de nuestra
educación es de que todo nos lo tenemos que ganar y a veces
de pronto despierta el fariseo. Hermanos, cuidado, cuidado, porque
hay una distracción de lo esencial. Si eso está sucediendo es que
nos estamos desviando y lo que hay que hacer es volver al evangelio. El evangelio es lo esencial. Hay que volver al Señor Jesucristo.
Hay que volver en arrepentimiento y fe. Y repito, el problema no
es con la palabra que estoy leyendo, el problema es con mi corazón
que se está desviando. Cuidado, no te apartes de lo
esencial. Recuerda, lo esencial es una
gran noticia, y esa gran noticia es nuestro Dios reina. Una gran noticia es el gozo que
el apóstol puede manifestar en el poema que está en el versículo
diecisiete, diecisiete. Por tanto, al rey de los siglos
inmortal, invisible, al único sabio, Dios sea honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén. Hermanos, venimos y quiera
Dios que los que venimos venimos y que Dios nos haga tener cuidado
y Él mismo nos cuide, porque si bien Él nos cuida, también
somos llamados a cuidarnos, a cuidarnos de distraernos de lo esencial. Lo esencial es venir para pidiéndole
al Señor que nos dé ojos de fe para seguir viendo al Señor Jesucristo,
para ser enriquecido en mi conocimiento del Señor Jesucristo, para regocijarme
en que al Rey de los Siglos, tu Dios reina, tu Dios está sentado
sobre su trono, tu Dios es digno de toda gloria y de toda honra
y de todo honor, es el Dios majestuoso, el único vivo y verdadero, es
el que todo lo que quiso ha hecho, es aquel que tiene existencia
por sí mismo y en sí mismo y que no necesita nada fuera de sí
mismo para existir. Él creó el mundo y hizo a sus
criaturas. Y sus criaturas necesitamos todo
de él, pero él no necesita nada fuera de sí mismo para existir.
Él es, en la bendita Trinidad, una explosión de gozo inquebrantable. Él no hizo nada porque le hiciera
falta algo, sino porque está sobrado de lo que él necesita
para existir. Ese Dios que es inmutable y que no cambia, y
que debe llenar de regocijo nuestro corazón, saber que él reina. Y la gran noticia es esa, saber
y admirar y crecer en la admiración hacia ese Dios que se ha hecho
visible en la persona del Señor Jesucristo. Venimos para ver
la gloria de Dios, porque cuando hablamos de la palabra, hablamos
de la creación, estamos hablando de revelación. Pero cuando hablamos
de su palabra, estamos hablando de revelación especial. Y cuando
hablamos del Señor Jesucristo, estamos hablando de revelación.
¿Y revelación de qué? De su gloria. Dios, nadie le
vio jamás el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él
le ha dado a conocer, Él es el resplandor de su gloria, Él es
la imagen misma de su substancia, lo esencial es recordar que Dios
reina y nosotros hemos nacido con corazones de personas que
queremos reinar, que queremos hacer nuestros pequeños propios
reinos, personas que estamos rebeldes contra Dios, personas
que tenemos el puño levantado contra el Señor, Y hermanos,
una de las cosas esenciales, eso es esencial, entender cuál
es la condición del hombre, recordar de dónde Dios nos ha sacado,
recordar, es esencial que recordemos siempre por qué es que podemos
venir y acercarnos y decir que vamos a adorar a Dios. Venimos
y nos acercamos a Él, pues no porque hicimos las cosas todas
bien esta semana. La verdad es que hemos hecho
todo bien esta semana. Venimos porque Él es rico en
misericordia. Venimos y nos acercamos no por
nuestras bondades y piedades, sino por la multitud de su misericordia,
porque su misericordia es alta hasta el cielo. Por eso es que
nosotros podemos venir. Nosotros venimos y podemos acercarnos
confiadamente porque Cristo es el camino, Él es la verdad, Él
es la vida. Nosotros podemos venir y acercarnos y no ser consumidos,
porque la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado.
Eso es esencial y necesario de escuchar y escuchar. Eso es necesario
escuchar para no olvidar que nosotros no somos mejores que
absolutamente nadie. Somos exactamente igual que el
resto del mundo, con una sola diferencia enorme y grande, y
es Pero Dios que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, nos dio vida juntamente con Cristo. No es que somos un
puñado de gente especial aquí, única. muy sabios, que tomamos
la más grande decisión de creer el Evangelio. No, éramos enemigos
del Señor. No queríamos creer el Evangelio,
pero el Señor obró con misericordia y nos atrajo con lazos de amor. Nadie vino pataleando y no queriendo
venir. No queríamos venir, pero Él nos
conquistó con amor. Con amor eterno te he amado,
por tanto, te prolongué mi misericordia. Él ha hecho todo lo que es necesario
para nuestra salvación. Él nos eligió en el Señor Jesucristo. Eso es esencial. Es esencial
que recordemos que a Él le pertenece toda la gloria, toda la honra
y todo el honor. Es esencial recordar que nos
hizo para mostrar su gloria. Pero a causa de la caída en Adán
somos incapaces de mostrar su gloria. Por el contrario, nosotros
queremos gloria. Por eso la Biblia nos dice buscar
la propia gloria no es gloria. Porque solamente Dios es glorioso. Solamente Dios es glorioso. La
luna es hermosa porque hace aquello por lo cual Dios lo creó. La
luna no tiene luz propia, pero cuando es luna llena, ¿cómo que
ilumina? ¿Y por qué ilumina? Porque Dios la hizo para reflejar
la luz del sol. Y nosotros, nosotros tristemente
hemos dado la espalda a Dios. Y en lugar de mirar a Dios estamos
mirando la sombra negra que está en el piso y estamos enamorados
de nuestra sombra y pensamos que eso es hermoso y es bello
y es maravilloso. Pero gracias a Dios porque abrió
nuestros ojos y nos hizo ver que no había ninguna razón para
estar enamorado de eso que vemos en el piso. Eso que vemos en
el piso es corrupción total. Es un corazón que odia a Dios. Es un corazón que la única capacidad
que tiene es hacer de continuo solamente el mal. Y él nos hizo
dar vuelta y estar admirados. Antes veíamos a Cristo sin atractivo
para desearle. Pero por gracia de Dios hoy,
por gracia de Dios, hoy podemos voltear y ver y estar de acuerdo
con la Escritura y ver que Él no es inatractivo, sino Él es
admirable, consejero, es Dios fuerte, es Padre eterno, es Príncipe
de paz. Antes pensábamos que Él hizo algo para salvarnos,
pero nosotros teníamos que hacer algo más. Y hoy hemos podido,
por la gracia de Dios, voltearnos y ver, Él hizo una obra perfecta
y completa para mi salvación. No hay nada que yo pueda complementar,
que yo pueda cooperar, sino solamente recibir lo que Él ha hecho. Él
nos ha hecho mirar que lo único que hemos hecho es quebrantar
su santa ley todos los días. pero que Él cumplió perfectamente
toda la ley. Hoy podemos mirar por causa de
que Él cumplió toda la ley y después murió en la cruz, y no por lo
que le hicieron los judíos y los romanos, sino por lo que su padre
le hizo. Él cargó en él mis pecados y
castigó mis pecados en su cuerpo sobre el madero. Por su llaga
fuimos nosotros curados. Él recibió toda la ira que debía
de recibir. Él vivió la vida que soy incapaz
y Él murió la muerte que yo merecía morir. Él me ha vestido de su
justicia. Irmanos, hoy podemos estar admirados
y lo esencial es venimos para ver la gloria de Dios. La predicación
es exponer a Dios glorioso y exaltado. A Dios que es santo, santo, santo. A Dios que es lento para la ira
y grande misericordia. Pero a Dios que es también fuego
consumidor. A Dios que ha hecho provisión
por nuestros pecados. El pecado de rechazarle como
el rey. Ver que Él ha hecho una bendita provisión en el Señor
Jesucristo. Ver que todo lo que Él demanda,
Él lo provee. ver que él no va a tomar nada
que él no haya provisto, sino sólo lo que él ha provisto en
el Señor Jesucristo, y confiar en Cristo y solamente en el Señor
Jesucristo. Eso es, eso es lo esencial. Deleitarnos en saber quién es
nuestro Dios. Deleitarnos en escuchar que Dios,
el Señor Jesucristo, es Dios con nosotros. Que él es el salvador
de nosotros. Porque su nombre es Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Ver que Él es nuestra
esperanza, que Él es todo lo que yo necesito, Él es mi sabiduría,
mi santificación, Él es todo, Él nos ha vestido de su justicia,
eso es esencial. Hermanos, recordarlo cuando estamos
juntos, recuérdalo cuando estás en casa, lo esencial. meditar
en las grandes obras del Señor. Hermanos, es asombroso, y no
sé, a mí me emociona cuando pienso en algunos cantos que hablan
de aquello que Dios hizo cuando sacó al pueblo de Egipto, de
Israel, de Egipto, de la esclavitud, y cómo echó al faraón al fondo
del mar y no volvieron a ver a los egipcios. Hermanos, eso
es una débil sombra. Y a veces, quizá tristemente,
a veces nos maravillamos más de lo que hizo, y por supuesto
que es para maravillarse. Pero eso no es nada comparable
con lo que el Señor hizo cuando nos sacó de la esclavitud del
pecado. Cuando él pisó la cabeza de Satanás al resucitar de entre
los muertos. Cuando él me tocó eficazmente
por su espíritu. Hermanos, eso no es nada comparable
con el hecho de que se paró delante del sepulcro y dijo, Lázaro,
ven fuera. Un día él dijo también a nosotros ven fuera y estamos
vivos porque él nos dio vida por su espíritu y estar asombrados
y emocionarnos de poder cantar al Señor y cantar que Cristo
me haya salvado tan malo como yo fui, me deja maravillado pues
él se entregó por mí. Oh grande amor, cuán grande amor
pues él se entregó por mí. Hermanos, gozarnos de la obra
del Señor Jesucristo, que sea el gozo y el deleite de nuestro
corazón. Ese gozo que al final nada ni
nadie te puede quitar, no importa qué es lo que suceda, podrás
tener momentos de tristeza, pero el que está en Cristo puede,
por la gracia de Dios, deleitarse. y vivir como el apóstol Pablo,
que escribió una carta de gozo porque no se distraía de lo esencial.
Y por no distraerse de lo esencial, en una prisión terrible, pudo
escribir una carta de gozo y decir a los hermanos, estad siempre
gozosos, orad sin cesar, dad gracias en todo, porque esa es
la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús. Lo
esencial es el evangelio. Lo esencial, recuerde, no hay
amor si no hay un corazón limpio. Y no hay un corazón limpio sin
evangelio. Tú y yo no podemos limpiar nuestro corazón. podemos
hacer todo el esfuerzo por portarnos bien y tratar bien a la gente,
pero tarde o temprano el pecado se va a manifestar y nadie va
a ir al cielo por su esfuerzo de tratar bien a la gente. Bienaventurados
los de limpio corazón porque ellos verán a Dios y solamente
la sangre de Cristo puede limpiar un corazón, solamente la sangre
de Cristo. Dice una buena conciencia y otra
vez es el evangelio, ¿Tienes problemas con la conciencia?
Ven al Señor Jesucristo. Cuando puedes creer el Evangelio
que Él cargó tus pecados y tus pecados han sido castigados en
el Señor Jesucristo, y el Espíritu Santo te va a dar la paz de saber
que Dios es justo y no va a castigar un pecado dos veces, porque ya
los pecados de los creyentes han sido castigados en el Señor
Jesucristo. que Dios nos guarde, de pronto caemos en hacer cosas
porque pensamos que estamos, no enseñamos penitencia y teóricamente
no lo creemos, pero a veces nos comportamos como si estuviéramos
haciendo penitencia y que Dios nos guarde. El Señor Jesucristo
pagó por nuestros pecados y si confesamos nuestros pecados,
él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Hay perdón en el Señor Jesucristo. Y hermano, la fe no fingida. Cuidado con desviarnos de esto.
No puedes tener fe no fingida si no escuchas la voz de Dios
porque Él te ha dado vida. Clama al Señor que te dé la fe
no fingida. La fe no fingida no la podemos
producir nosotros. Es la obra del Espíritu Santo
en el corazón del creyente la que da fe no fingida. La fe no
fingida es el resultado de proclamar el Evangelio porque la fe viene
por el oír y por oír la palabra de Dios. La fe es don de Dios,
esa fe que Dios le quiso dar a Timoteo, porque el apóstol
Pablo escribe y dice, trayendo a la memoria la fe no fingida,
la cual que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida
y en tu madre Eunice. Estoy seguro que también en ti.
Hermanos, es el evangelio, es lo esencial, es lo esencial venir
con la expectativa de ver la gloria de Dios. Es lo que procuramos
hacer cuando predicamos. Mostrar la gloria, la paz de
Dios en el Señor Jesucristo. Cuidado, cuidado con lo esencial. Cuidado con estar pasando años. Porque nos sentimos bien, porque
nos tratan bien, porque mi mamá me enseñó a venir y me quedé
viniendo. Cuidado con lo esencial. Que el Señor ponga nuestro corazón,
en nuestro pecho un corazón limpio. Que el Señor nos dé una buena
conciencia. Y por eso predicamos el Evangelio. Y que Dios nos dé fe no fingida. Cuidado con terminar haciendo
solo ruido. Cuidado con terminar haciendo
solo ruido. Dice, de las cuales cosas, desviándose
algunos, se apartaron a vana palabrería. solo hacer ruido
con la boca o sea ruido y nada más dice el apóstol Pablo en
primera de Corintios capítulo trece en la mañana decía que no está en Cristo no es capaz
de amar, no puede amar el que no conoce a Cristo, el que no
conoce a Cristo hace cosas convenientes para su bien y parece que es
amor, pero el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios
es amor y cuidado. Dice el apóstol Pablo allá en
primera de Corintios capítulo trece dice Si yo hablase lenguas
humanas y angélicas y no tengo amor, qué espectacular sería
hablar lenguas humanas y angélicas. Pero dice Pablo, y no tengo amor,
vengo a ser como un metal que resuena o símbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia,
y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes
y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes
para dar de comer a los pobres y se entregase mi cuerpo para
ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es
sufrido, es benigno. El amor no tiene envidia, el
amor no es jactancioso, no se embanece, no hace nada indebido,
no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza
de la injusticia, más se goza de la verdad. todo lo sufre,
todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, el amor nunca
deja de ser. Qué triste es cuando de pronto
se escucha a maridos decir a sus esposas es que ya no te amo,
es que nunca la amo porque el amor nunca deja de ser, el amor
nunca deja de ser, dice Pero la profecía, las profecías se
acabarán y cesarán las lenguas y la ciencia acabará, porque
en parte conocemos y en parte profetizamos, mas cuando venga
lo perfecto entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo
era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño,
mas cuando ya fui Hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos
por espejo oscuramente, mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco
en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen
la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de
ellos es el amor. Y hermano, ese amor solo es el
resultado. de creer el evangelio. Solamente
es el resultado de un corazón limpio en la sangre del Señor
Jesucristo. No hay nada aparte de eso que
pueda producir esa clase de amor. Solamente creer el evangelio
de la salvación por la fe, solo por gracia y solo por la fe en
el Señor Jesucristo. Primera de Juan capítulo trece,
tres versículos diecisiete al dieciocho. decía, cuidado con terminar solamente
haciendo ruido. Dice el apóstol Juan, pero el
que tiene bienes de este mundo y vea a su hermano tener necesidad
y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en
él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de
hecho y en verdad. No amemos de palabra ni de lengua. Hermanos, estas personas eran
personas que podían impresionar, eran personas que podían parecer
atractivas porque hablaban de cosas, pero al final todo se
quedaba en simplemente hablar, en vanas palabrerías. hermanos
lo único que nos puede guardar de ser personas con vanas palabrerías
es un milagro del Señor en nuestros corazones es ser traídos al Señor
Jesucristo porque de modo que si alguno está en Cristo nueva
criatura es Solamente es cuando venimos al Señor Jesucristo que
podemos tener corazón limpio. No hay ningún otro lugar donde
el corazón pueda ser limpio, sino solamente en la sangre del
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Como tercer
y último encabezado, cuidado con los deseos. dice en versículo 7, queriendo ser
doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman,
queriendo ser doctores de la ley. Algunas otras traducciones
dicen queriendo ser maestros, doctores de la ley. Podemos decir
en términos de ahorita, o sea, cuando uno piensa, por ejemplo,
en doctor, en realidad Estamos hablando de alguien que se supone
que ya hizo preescolar, hizo su primaria, su secundaria, su
preparatoria, se supone que ya fue cuatro años o cinco años
a una licenciatura. y se supone que es una persona
que de pronto ha adquirido de esa licenciatura una especialidad
y entonces ha hecho dos años de una maestría y después ha
hecho otros dos años o tres años de un doctorado. ¿Y qué es la
expectativa? Es que esa persona es un experto
por los años que ha llevado estudiando y dice la Biblia aquí que estas
personas a las cuales se les estaba mandando que no enseñasen
doctrina diferente, tenían un deseo y el deseo que tenían en
sí mismo no es un mal deseo, en sí mismo no es un mal deseo
querer ser un experto en la ley, es un buen deseo, pero Yo creo
que hay algo más que viene de la raíz del corazón humano, justamente
de aquello que Satanás ofreció a nuestros primeros padres, seréis
como dioses. O sea, no es simplemente que
querían ser expertos, sino más bien estaban más interesados
en querer ser reconocidos como expertos. El deseo de ser reconocido
como experto en la ley, Y una de las cosas que nosotros no
tenemos que olvidar, hermanos, la Escritura dice el hombre natural
no percibe las cosas que son del Espíritu y de Dios porque
se han de discernir espiritualmente. No hay ningún problema con ser
experto. No hay ningún problema con ser
experto en la ley de Dios, pero muchos de esos expertos, el apóstol
Pablo, antes de que el Señor los salvara, él era de unos de
esos que eran expertos. pero era un hombre natural y
no percibía las cosas que son del Espíritu de Dios. Y si bien
él había hecho en verdad un esfuerzo por estudiar y ser un experto,
pero no hay nada humano que te pueda hacer un verdadero experto.
Hermanos, cuidado con nuestros deseos. ¿Qué es el problema? Dice Juan
capítulo 5, versículo 44. este es un problema con que todos
nacemos no nos aparece el evangelio porque nosotros creemos más inteligentes
que el señor y eso es pues no querer darle la gloria a Dios
de pronto rechazamos el evangelio verdadero porque nosotros creemos
somos más justos que Dios y eso es no querer dar gloria a Dios
y yo me estoy poniendo pues más justo que Dios más compasivo
que Dios más todo que Dios y dice Juan capítulo cinco versículo
cuarenta y cuatro ¿Cómo podéis vosotros creer? Pues recibís
gloria los unos de los otros y no buscáis la gloria que viene
del Dios único. ¿Cómo podéis vosotros creer?
Pues recibís gloria los unos de los otros. Ellos querían reconocimiento,
querían gloria. No estaban tan interesados en
ser expertos como en ser reconocidos como expertos. Y hermanos, cuidado,
no es tan grave lo primero, pero las consecuencias eternas sí
son graves. Pues estas personas, dice el
apóstol Pablo, que pues se evidenciaban. ¿Por qué se evidenciaban? Porque
pues solamente hacían ruido hablando. La otra evidencia es que hablaban,
pero ni siquiera saben qué es lo que están hablando. Y hubo
un tiempo en que el apóstol Pablo hablaba y no sabía lo que estaba
hablando. La otra es, son personas que
afirman cosas categóricamente, o sea, con toda la seguridad
de que lo que están diciendo está bien. Más adelante vamos
a ver que ellos estaban diciendo, por ejemplo, bueno, no dice ahí
qué alimentos, pero me viene a la mente, tal vez decían, no
tienes que comer cochinita, porque eso va a afectar tu relación
con Dios o no tienes que comer pulpo o no tienes que casarte
porque estaban prohibiendo cosas que vamos a estudiar más adelante
pero no saben lo que hablan. Que Dios nos guarde de hablar
cosas que ni siquiera estamos sabiendo qué es lo que estamos
diciendo. Y que Dios nos guarde de afirmar con toda la certeza
de estar en lo correcto cuando ni siquiera entiendes el alcance
o las implicaciones de aquello que estás diciendo. Ahora, porque yo decía que Estas
personas, el apóstol, lo vamos a estudiar después, dice que
la ley es buena y el problema no está con la ley, el problema
está con personas que tienen un deseo intenso de gloria, de
reconocimiento, de recibir gloria los unos de los otros, de ser
reconocidos como alguien importante, que sabe, que es experto en la
ley y la verdad es que el mismo apóstol, a pesar de ser educado
a los pies de Gamaliel, no era un experto en la ley. Quien predique
que se puede ser salvo por cumplir la ley no es un experto en la
ley y solo hay alguien que puede ser experto en la ley y es aquel
que es alumbrado por el Señor Jesucristo. El único experto
en la ley es aquel a que el Señor le da vida por su espíritu. porque
el Señor lo hace experto en la ley, porque llega un momento
en que el Señor le muestra su gloria y le muestra cómo Cristo
cumple perfectamente la ley, no solamente exteriormente, sino
cómo Cristo cumplió la ley también en el sentido espiritual. Empieza
a ser un experto en la ley porque empieza a gritar desesperado,
pues yo no puedo cumplir la ley. Eso es un experto en la ley,
el que cualquiera que le preguntan, que viene y dice, maestro, bueno,
¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? y dice el señor
los mandamientos sabes a todo eso lo sé desde mi juventud aquí
estaba uno experto en la ley porque él dijo ay señor todo
eso pues pues si eso en preescolar ya lo yo le he cumplido todo
y el señor Jesús le dijo una cosa te falta vende todo lo que
tienes y dalo a los pobres y ven y sígueme y él se fue triste
hermanos aparentemente que él era un experto en la ley expertos
en la ley que no tienen vida espiritual, que no tienen ojos
y que están enfrascados en simplemente recibir gloria. Hay un problema
serio ahí porque se llega a muchas conclusiones tristes. Muchos
de esos expertos en la ley llegaron a la conclusión de que los gentiles
eran perros y dice eso la ley. Por supuesto que no. Ellos sentían
que ellos eran únicos sobre esta tierra y los demás eran despreciables.
Pero la ley de Dios en una parte dice eso. Hermanos, traemos la
maldad, el problema, la corrupción y el clamor de nuestro corazón
debe ser, Señor, guárdame, que mis deseos no me lleven a ver
en tu palabra lo que no está en tu palabra. que mis deseos
no me lleven a ver en tu palabra lo que no está en tu palabra,
porque podemos venir con nuestros deseos queriendo mirar y justificar
algo que no está en la palabra del Señor. Hermanos, es el evangelio
lo que nos hace expertos en la ley. Es más, es un llamado escritural
a ser expertos, pero cuidado con el deseo de ser reconocido
como experto. El apóstol Pablo llegó a ser
un experto en la ley, pero él no andaba buscando que se le
reconociera de ser experto. Él quería que Cristo sea conocido,
que Cristo sea magnificado en su vida, en su cuerpo, por vida
o por muerte. Para mí el vivir es Cristo y
el morir es ganancia. El deseo de aquel que el Señor
hizo verdaderamente un experto era, tenemos este tesoro en vasos
de barro para que la excelencia y el poder sea de Dios y no de
nosotros. Él no más quería estar enseñando credenciales y que
sepan que fue alumno de Gamaliel. Él quería gloriarse en Cristo
y él quería algo que Cristo sea conocido, que Cristo sea magnificado
y sea glorificado. Por eso él dice, por tanto, al
rey de los siglos, inmortal, invisible, el único sabio Dios
sea honor y gloria. Yo no quiero honor para mí como
experto. Yo quiero que alaben al Señor
porque él me hizo experto. Porque Él me ha hecho a mí clamar
como un miserable, que la única esperanza que tiene de ser librado
de este cuerpo de muerte es Jesucristo. Porque antes que Él fuera experto,
el apóstol Pablo con mucha facilidad se podía parar y llorar y decir,
Señor, yo te doy gracias porque yo no soy como esos otros hombres.
Yo doy diezmo de todo lo que gano. Pero de pronto cuando el
Señor lo hizo experto, Él dijo, ¿quién eres? Señor. Y cuando
el Señor lo hizo experto, Él dijo, palabra fiel es ésta y
digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo
a salvar a los pecadores, de los cuales, ese publicano es
el primero, no dijo eso. Él dijo, de los cuales yo soy
el primero. Y lejos de sentirse Mejor que
todos los demás, él decía, miserable de mí. ¿Quién me va a librar
de este cuerpo de pecado? Eso es ser experto en la ley. Dice la carta a los hebreos en
su capítulo cinco. versículo 11 acerca de esto tenemos
mucho que decir y difícil de explicar por cuantos habéis hechos
tardos para oír porque debiendo ser ya maestros expertos dice
Después de tanto tiempo tenéis necesidad de que os vuelva a
enseñar cuáles son los primeros rudimentos de la palabra de Dios,
y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de recibir
de leche y no de alimento sólido, y todo aquel que participa de
la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño,
inexperto. Y hermanos, somos llamados a
ser expertos, pero cuidado con desear ser reconocido como experto. Ahí está el problema. Aquellos
que llegan a ser verdaderos expertos están queriendo que Dios sea
reconocido. Más que mis enseñadores he aprendido
porque tú me has enseñado. La gloria a Dios. La gloria a
Dios. El verdadero experto quiere que
todo el reconocimiento sea para el Señor Jesucristo. El verdadero
experto ha llegado a la conclusión por la gracia de Dios soy lo
que soy y su gracia no ha sido en vano conmigo. El verdadero
experto está deseando más que el Señor haga su voluntad. Si
el Señor por mandato me va a dar ser maestro, ser profeta, Bueno,
apóstol ya no hay, pero por mandato del Señor. Que el mayor deseo
de nuestro corazón sea por el poder del Espíritu Santo, como
dice el apóstol Pablo, sed imitadores de mí como yo de Cristo. Y como
él imitaba a Cristo. Dando gloria a Dios. Llamando
la atención hacia Dios. Que todo lo que hay en mí, dice
el apóstol Pablo, que tienes que no hayas recibido. Y si lo
recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
Un verdadero experto en la ley es alguien que sabe que la ley
nunca fue dada para salvar. Un verdadero experto en la ley
es aquel que Dios le ha enseñado que él es incapaz de cumplir
la ley de Dios. Un verdadero experto en la ley
es aquel a que el Padre le ha enseñado que el único que ha
cumplido esa ley perfectamente es el Señor Jesucristo. Un verdadero
experto en la ley es aquel que por la gracia de Dios ha creído
que Cristo murió la muerte que yo merecía morir y que Él dio
satisfacción a la justicia y que Él me ha vestido de su justicia.
Un verdadero experto en la ley es aquel que sabe que el sacrificio
es el Señor Jesucristo, que el altar es el Señor Jesucristo,
que el sacerdote es el Señor Jesucristo, que nuestra sabiduría
es Cristo, que nuestra justificación, nuestra santificación, nuestra
redención es el Señor Jesucristo. Eso es un experto y un experto
dice, por tanto, al rey de los siglos, inmortal, invisible,
al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los
siglos. Amén. Vamos a a orar.

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Joshua

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