Bootstrap
JC

La conclusión

Romans 3:27-31
Joel Coyoc June, 22 2022 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc June, 22 2022
Estudios en Romanos

La sermón de Joel Coyoc se centra en la doctrina de la justificación por la fe, destacando que no hay lugar para el orgullo humano en la salvación. Utiliza Romanos 3:27-31 para argumentar que la exclusión de la jactancia es esencial, ya que la justificación no se basa en obras sino en la fe en Jesucristo. Coyoc explica que todos, tanto judíos como gentiles, han pecado y están igualmente necesitados de la gracia de Dios, enfatizando la universalidad del pecado (Romanos 3:9-12) y señalando que la justicia de Dios se manifiesta a través de la fe en Cristo (Romanos 3:22). La significancia práctica de esta enseñanza es que la comprensión de la salvación por gracia sola lleva a una profunda humildad y dependencia de Dios, refutando cualquier pretensión de mérito humano.

Key Quotes

“Queda excluida. No hay lugar para el orgullo, porque la justificación es solo por la fe en Cristo y no por nuestras obras.”

“El hombre necesita ser declarado justo porque es culpable. Y solo hay una manera de que el hombre puede ser presentado justo delante de Dios, sin que se haga violencia al hecho de que Dios es justo y santo. Y eso es por la fe en la obra del Señor Jesucristo.”

“Lo único que resuelve nuestro problema es el Evangelio. Cada vez que sale nuestra arrogancia, estamos negando el Evangelio.”

“Dios es uno y Él justificará por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de la incircuncisión.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Dice la Palabra de Dios, ¿qué
ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión?
Mucho. En todas maneras, primero, ciertamente
que les ha sido confiada la Palabra de Dios. Pues, ¿qué? Si algunos de ellos han sido
incrédulos, su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?
De ninguna manera. Antes bien, sea Dios veraz y
todo hombre mentiroso, como está escrito, para que seas justificado
en tus palabras y venzas cuando fueras juzgado. Y si nuestra
injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será
injusto Dios que da castigo? hablo como hombre, en ninguna
manera, de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Pero si por mi
mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún
soy juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir cómo se nos
calumnia y cómo algunos cuya condenación es justa afirman
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes?
¿Qué pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera, pues ya hemos
acusado a judíos y a gentiles que todos están bajo pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron, a unas se hicieron inútiles, no hay quien haga lo
bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta,
con su lengua engañan, veneno de áspides hay debajo de sus
labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios
delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que
la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda
boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
ya que por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado
delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado. Pero ahora, aparte de la ley,
se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley
y por los profetas, la justicia de Dios por medio de la fe en
Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia. por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. a quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto
en su paciencia los pecados pasados, con la mira de manifestar en
este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que
justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está
la jactancia? ¿Queda excluida? ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino
por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe, sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles?
Ciertamente también de los gentiles. porque Dios es uno y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego, por la fe invalidamos
la ley en ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Vamos a meditar los versículos
del 27 al 31. Dice, ¿Dónde pues está la jactancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las
obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos pues que el
hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es
Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles?
ciertamente también de los gentiles porque Dios es uno y él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión luego por la fe invalidamos la ley en ninguna
manera sino que confirmamos la ley nuestro tema es la conclusión
el apóstol Pablo ha estado siguiendo una argumentación Y en estos
versículos está concluyendo la argumentación. Dentro de esa
argumentación, él ha estado presentando como un fiscal a todos los hombres
delante del tribunal de Dios. Cuando en el capítulo 1, Él habló
acerca de la justicia de Dios que se revela en el Evangelio.
También habló de que no se avergüenza del Evangelio. Y en los versículos
del 21 hasta el 26, Él ha hecho una presentación propiamente
de lo que es el Evangelio. Y él va a empezar a cerrar esta
parte de la argumentación, que no es propiamente un resumen,
sino son consecuencias lógicas de lo que él ha estado presentando
desde el capítulo uno, capítulo dos, y él va a hacer una serie
de preguntas que va a contestar aquí de manera corta, pero que
después de presentar en sí lo que es el Evangelio, él va a
empezar a a explicar a partir del capítulo cuatro en una respuesta
más larga cada una de las preguntas, por ejemplo, dice, ¿dónde pues
está la jactancia? Y ahí hay una respuesta corta
que dice, queda excluida, dice, ¿por cuál ley? Por la de las
obras, por la de las obras, no, sino por la ley de la fe, y la
respuesta larga a esa pregunta está en el capítulo cuatro, donde
él va a decir, dice que pues diremos que halló porque si Abraham fue justificado
por las obras tiene de qué gloriarse o o de qué jactarse dice pero
no para con Dios y bueno él va a ir explicando y la la siguiente
pregunta cuando hable acerca de cómo el hombre es justificado
él va a desarrollar en el capítulo cinco que justamente empieza
justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro señor Jesucristo pero él va a comenzar a cerrar este
esta primera parte, antes de hacer una exposición más extensa
de cada una de las cosas, con una pregunta que dice, ¿dónde
pues está la jactancia? Y la respuesta es, queda excluida.
Y quizá nos preguntemos, ¿por qué el primer punto de la conclusión
es que no hay lugar para el orgullo? ¿Por qué esta pregunta acerca
de la jactancia? Y nosotros tenemos que recordar
de que si nosotros vamos recorriendo el capítulo 1, nos vamos a dar
cuenta que va presentando que la esencia del problema humano
es exactamente el orgullo. Está hablando de orgullo cuando
habla y dice Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como
a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron. En
su razonamiento y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando
ser sabios, se hicieron necios. Cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible,
de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Y en lugar de glorificar
a Dios, el corazón orgulloso aún puede adorar, y adora, pero
no quiere adorar a Dios, sino quiere adorar a una criatura
que él puede manipular. Y se va mostrando, versículo
tras versículo, cómo la esencia del problema humano es el orgullo. Dice, cambiaron la verdad de
Dios por la mentira. En lugar de aceptar humildemente
la verdad, el hombre ha pasado el tiempo intentando tomar la
verdad, muchas veces escoger qué es lo que le conviene de
la verdad y aceptar lo que le es conveniente y rechazar lo
que no le es conveniente, o de plano muchas veces pretender
negar la realidad. Después seguimos avanzando y
nos vamos a dar cuenta que sigue describiendo Y está describiendo
primeramente a los gentiles. Recuerde que él está dirigiendo
esta carta a una iglesia que está compuesta de judíos y de
gentiles. Sin embargo, cuando empieza el
capítulo dos y empieza a referirse a aquellos que venían de un contexto
judío, otra vez está el orgullo y dice, por lo cual eres inexcusable,
oh hombre, quienquiera que seas, tú que juzgas, pues en lo que
juzgas a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas,
haces lo mismo. y vamos recorriendo y recorriendo
y el apóstol Pablo va a mostrar cada vez el orgullo como la esencia
del problema del hombre, ya sea el pagano que se niega a aceptar
la verdad, ya sea aquel que cree que puede cumplir la ley de Dios
y se pone en posición de juez. De hecho, recuerde que el señor
Jesucristo hablando justamente a los judíos, les dijo la parábola
de aquel que de aquel el publicano y el fariseo, aquel que creía
que él cumplía la ley, y dice la Biblia ahí en el pasaje donde el Señor Jesús
narra esta historia, dice que eran personas que confiaban en
sí mismos y menospreciaban a los demás, y esa es una descripción
del orgullo, y si usted lee la oración, pues es evidente que
el orgullo estaba ahí presente, Ahora, en el capítulo tres sigue
mostrándonos, llegando a lo, dice, versículo dieciocho, no
hay temor de Dios delante de sus ojos. Aún debiendo estar
con temor delante de Dios ante el que hay que comparecer, el
ser humano sigue con el cuello erguido, con el puño levantado,
sin temor de Dios, y aún que el propósito de la ley era justamente,
pues, llevar a aquel que Dios le da entendimiento de la ley
y le muestra cuál es el propósito de la ley ocurre una cosa humildemente
cierra su boca dice pero sabemos que todo lo que la ley dice lo
dicen los que están bajo la ley para que toda boca se cierre
y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios y el problema
es es el orgullo Irmanos, es el problema definitivamente,
es la esencia del problema del pecado, es el orgullo. en Efesios, en Filipenses, capítulo
doce, el apóstol Pablo nos recuerda y dice, haya pues en vosotros
el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, el cual siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse,
sino que se despojó, y el llamado es a ser humildes, porque la
conclusión es que no hay lugar, no hay lugar para el orgullo.
no hay ningún lugar para el orgullo y sin embargo hay una lucha en
nuestro corazón que el apóstol Pablo llama a creyentes y les
era lo que estaba ocasionando problemas y que ocasiona problemas
en cada lugar es justamente el orgullo humano el hecho de no
rendir la gloria a Dios sino querer tener reconocimiento y
cuando nosotros pensamos en Hop, por ejemplo, Toda persona a la cual Dios le
dio entendimiento y le dio salvación, concluye reconociendo que antes
había orgullo. Dice Job, de oídas te había oído,
pero ahora mis ojos te ven, por tanto me aborrezco y me arrepiento
en polvo y ceniza. Y esa es una figura de humillación.
lo único que resuelve nuestro problema es el Evangelio. Hermanos,
necesitamos recordar cada vez el Evangelio, porque cada vez
que sale nuestra arrogancia, estamos negando el Evangelio.
El apóstol Pablo dice, ¿qué tienes que no hayas recibido? Y es que
todo hemos recibido de gracia. Cuando vamos recorriendo la Escritura
y nos encontramos, por ejemplo, salmista en el salmo 119 varias
veces él menciona y él dice bueno me es haber sido humillado antes
que fuera humillado descarriado andaba bueno me es haber sido
humillado y en verdad es que necesitamos ser humillados de
hecho la tentación del diablo hacia la mujer fue, seréis como
Dios. O sea, vivir independiente de
Dios, vivir sin ser gobernado. El engaño, y es el engaño que
sigue habiendo hasta el día de hoy, aún los creyentes batallamos
con el residuo de maldad y somos llamados a recordar como una
conclusión natural del Evangelio, y es que no hay lugar para el
orgullo. Él ha estado repitiendo varias
veces, todos somos iguales. Lo que nos hace iguales delante
de Dios es justamente que todos hemos pecado. Y ahora va a concluir
dejando claro que no hay lugar para el orgullo. Y lo va a afirmar
con las siguientes respuestas de las preguntas. La pregunta
que sigue es, ¿por cuál ley o por cuál principio? Dice, por el
de las obras. No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. La conclusión
es, el hombre es declarado justo solo por la fe. El domingo pasado
estábamos viendo solo Jesús y es El hombre es justificado, es
declarado justo, Dios lo declara justo sólo por la fe y sólo por
la fe en el Señor Jesucristo. No es como mucha gente piensa
que lo importante es que tengas fe, tenga religión que quieras,
lo importante es que tengas fe. No, eso no es lo importante.
Lo importante es que tengas fe en el Señor Jesucristo, aunque
Yo creo que en todos los tiempos, pero hoy está mucho más de moda
el que la gente hace énfasis en decir y hablar de Dios. Hay
gente que habla de Dios y dice, yo digo Dios, pero cuando digo
Dios solo me estoy refiriendo al ser superior. Llámalo como
quieras. No, no lo llames como quieras. No, solo hay un Dios. Y la fe, El hombre necesita ser
declarado justo porque es culpable. El apóstol Pablo ha estado argumentando
y presentando a todos como culpables. Y sólo hay una manera de que
el hombre puede ser presentado justo delante de Dios, sin que
se haga violencia al hecho de que Dios es justo y santo. Y
eso es por la fe en la obra del Señor Jesucristo, por la fe en
Su sangre. El hombre es declarado justo
sólo por la fe, y Pablo después de decir sólo por la fe, es redundante,
porque es necesario ser redundante, dice, sin las obras de la ley,
sólo por la fe, sin las obras de la ley, y es sólo por la fe
en la obra del Señor Jesucristo, sólo por la fe, que significa
creer a Dios, no es simplemente tener fe en Dios y creer en Dios,
sino creerle a Dios, confiar cada vez más, cada vez más en
la obra del Señor Jesucristo, transferir toda mi confianza
a únicamente la obra del Señor Jesucristo, sin confiar en lo
que yo puedo hacer, sin confiar en las obras, en las obras de
la ley. Y eso nos recuerda, por eso es
que no hay lugar para el orgullo, no hay lugar para el orgullo
porque cuando nosotros pensamos en confianza,
Cuando nosotros pensamos en confianza, el mérito no está en mí, el mérito
está en quien yo confío. En cambio, cuando se trata de
obrar, pues el mérito está en mí. Usted no aceptaría, después
de trabajar una semana, que en su trabajo le digan, ¿sabes qué?
Pues ahí está este cheque. Usted no aceptaría que le digan
que es regalo, porque usted ha estado trabajando toda la semana.
Eso es paga. Y hay mérito en usted. Usted
lo reclamaría si intentan simplemente decírselo. No lo aceptaría. Imagínese
si además se le ocurre a la empresa publicar que le está regalando
por su trabajo de la semana. Menos lo aceptaría porque usted
tiene mérito. Usted ha trabajado para ganar.
Pero Dios, en su sabiduría infinita, y además era la única manera
en que Dios mostrara justicia y misericordia. Lo hizo a través
de la obra del Señor Jesucristo y dio un plan para nuestra salvación
en el cual no hay mérito absoluto para nosotros, en el cual nosotros
tenemos que venir en verdad como miserables. Y el mérito total
es para Dios, así tiene que ser, en verdad que el hombre pues
no tiene absolutamente la capacidad de pagar por su culpabilidad.
Porque para empezar, nada es del hombre. El Señor dice, de
Jehová es la tierra y su plenitud el mundo y los que en él habitan.
Ni siquiera me pertenezco a mí mismo. Aún que sea criatura de Dios,
por creación le pertenezco, soy de él. O sea, no hay nada donde
yo pueda tomar. Además, mi ofensa es infinita
porque el Señor es infinito. Y la única manera en que puedo
ser declarado justo delante de Él es sólo por fe. Y el otro
asunto con sólo por fe es el daño de la caída, el daño de
la soberbia, el daño del orgullo es tan grande que esa fe que
se necesita para ser salvo ni siquiera puedo producirla. El
apóstol Pablo en Efesios dice, porque por gracia soy salvos.
por medio de la fe. Y dice, y esto no es de vosotros,
es don de Dios. Y hermanos, es la razón por la
cual el evangelio verdadero es rechazado. Nosotros sabemos,
alguna vez lo rechazamos también. Alguna vez pensamos que no es
justo. Y es totalmente justo, pero aquí
no se trata de justicia, se trata de misericordia. Dios está siendo
misericordioso, y Dios en su misericordia ha provisto de tal
forma que es sólo por la fe, por la fe que Él mismo nos da.
Esa fe es don de Dios. Recuerde que la fe es fruto del
Espíritu Santo. No somos... es tan grave nuestra
caída que no somos capaces ni siquiera de producir fe. Y si
creemos, ni siquiera podemos ser arrogantes de nuestra fe.
Si hay arrogancia por nuestra fe, pues, arrepintámonos y vengamos
al Señor en arrepentimiento, porque el mérito de que tengamos
fe es de Dios. Porque éramos muertos y el muerto
ni siquiera puede creer. El muerto sencillamente no hay
nada que pueda hacer por sí mismo, ni siquiera creer. Creemos porque
Dios nos da vida. Cuando Dios nos da vida por su
palabra, Dios nos da el don de la fe. es donde Dios, no por obras para
que nadie se gloríe, es sin las obras de la ley. Ahora, viene
la siguiente pregunta, dice, ¿es Dios solamente Dios de los
judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también
de los gentiles. Y no hay lugar para el orgullo
porque Dios es uno y él es quien declara justo. Pablo va a hacer
énfasis otra vez en la cuestión de justificar, de declarar justo. Dios es Dios para todas las naciones. Dios es el rey de la gloria.
He ahí el problema de decir, bueno, pensar que cada quien
tiene su dios y en verdad los los mayas por ejemplo hablaban
de tener algunos dioses y muchas otras culturas hablan de tener
dioses los cuales la Escritura nos dice, no son dioses, sino
son demonios. Pero al final, sólo es nuestro
Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho. El Dios
verdadero es el Dios de Israel, el que se ha revelado en la Escritura,
y Él es el único Dios, y es Dios para todas las naciones. Es Dios
de los judíos. Pero también es Dios de los gentiles,
porque no hay más que un solo Dios vivo y verdadero. Y hoy
también está de moda que la gente diga cosas como el Dios de los
cristianos. Bueno, ese Dios de los cristianos
es Dios de todos. hasta de los que en su necedad
dicen que no hay Dios, es Dios de ellos. Él es Dios de los chinos,
Él es Dios de la gente de la India, Él es Dios de todo el
mundo, lo quiera reconocer el mundo o no lo quiera reconocer,
Él es Dios. Y Él es, cuando pensamos en que
Dios es uno y es quien declara justo, declara justo tanto a
judíos como a gentiles por la fe. Hay una pregunta que está en
el versículo... bueno, más que una pregunta,
en el versículo 22 hace una afirmación cuando dice, no hay diferencia.
Y es que judíos han pecado, con la ley han pecado, gentiles sin
la ley han pecado. Y el propósito de la ley fue
mostrar la incapacidad del hombre de poder cumplirla. Sin embargo,
la soberbia del corazón nos engaña y nos hace creer que la cumplimos
cuando externamente la cumplimos. Somos tentados muchas veces a
mostrar nuestra piedad. Somos tentados incluso a estar
orgullosos de nuestra fe. El colmo es estar orgullosos
de ser humilde. Pero, hermanos, Dios es El sacrificio
del Señor Jesucristo pone a todos en el mismo nivel. No hay diferencia. Nunca nadie fue salvo de otra
manera que no sea por la fe en el Señor Jesucristo. Pablo va
a explicar en su respuesta larga cómo es que fue salvo Abraham. Y él hace una pregunta y él dice,
¿cuándo fue declarado justo Abraham? después cuando obró en la circuncisión
o antes de ser circuncidado y él se va a Génesis y uno va revisando
la secuencia de los eventos y la respuesta es pues claro que fue
declarado justo cuando creyó a Dios y antes de que fuera circuncidado
de hecho él se circuncidó porque no para ser justificado sino
porque ya había sido justificado hermanos tanto el judío como el gentil
es salvo solamente por la fe en el Señor Jesucristo. Solamente
por la fe en el Señor Jesucristo y sin las obras de la ley. No hay lugar para el mérito humano. La gloria es para Dios. En nuestra
salvación la gloria es para Dios y nuestra única protección contra
la arrogancia y contra el orgullo es el evangelio el evangelio
que nos recuerda somos iguales caímos profundamente en adán
todos hemos quebrantado la ley de dios hemos fracasado en cumplir
perfectamente la ley de dios cuando lo hemos hecho muchas
veces hemos sido tentados a que en lugar de que dios sea visto
nosotros seamos reconocidos Y todo eso es quebrantar la ley de Dios,
y lo único que nos pone en el justo lugar es el hecho de que
la afrenta es tan grande que Cristo vino para pagar, y la
única manera de ser declarado justo por Dios mismo es confiando
en lo que el Señor Jesucristo ha hecho. Y Él declara justo
a judío y a gentil sólo por la fe. En todo tiempo, Abraham fue
justificado por la fe, Noé fue justificado por la fe, y por
la fe es que ellos obraron. Sus obras fueron consecuencia
de su fe. Ellos no ganaron nada por obrar. Y siempre es así. He dicho, creo,
alguna vez, si yo les digo que se está cayendo el techo, pues
yo sé que nadie de ustedes me creyó. porque si no, nadie estaría
sentado todavía en su lugar tan cómodamente, escuchándome. Si
ustedes me creyeran, ustedes hubieran obrado. Y es igual,
Abraham se circuncidó porque creyó a Dios y fue declarado
justo cuando creyó. Y es igual cuando nosotros obedecemos
el mandato bíblico del bautismo. Nos bautizamos porque hemos creído
a Dios. De hecho, el bautismo que más
adelante Pablo también va a explicar es un símbolo externo de lo que
Dios hace internamente cuando nosotros creemos. Y si alguien
se bautiza y no cree, pues sencillamente no habrá alcanzado justificación. Sencillamente no habrá alcanzado
salvación. Nunca va a ser declarado justo
por mojarse en una pila de agua. Si él cree a Dios, si él confía
en la obra del Señor Jesucristo, él puede bautizarse y va a dar
un testimonio público y se va a representar externamente lo
que Dios ha hecho internamente. Y el orden es de esa manera.
Ahora, la última pregunta que hace Pablo dice, ¿por la fe invalidamos
la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos
la ley. La fe no hace que la ley sea
inútil. De hecho, Pablo ha dicho cuál
es el propósito de la ley. En la ley se estaba anunciando,
anticipando la venida del Señor Jesucristo. Todos los aspectos
de la ley apuntan al Señor Jesucristo. Cuando hablamos de la ley ceremonial,
pues Cristo es el Cordero, Cristo es el Sumo Sacerdote, Cristo
es la propiciación por los pecados. La ley es abolida como pacto
de obras, pero la ley es cumplida en Cristo en cuanto a su administración,
y es destruida por Cristo como yugo de esclavitud, pero la ley
permanece inmutable en las manos de Cristo, donde es honrada,
establecida, y cumplida. El Señor Jesucristo cumplió toda
la ley, y cuando nosotros confiamos en la obra del Señor Jesucristo,
lejos de invalidar la ley, confirmamos la ley. damos el lugar correcto
a la ley. la ley es confirmada porque nos
encierra y ante cuando Dios nos revela esa ley miramos nuestra
incapacidad de cumplirla es sólo cuando nosotros clamamos para
ser salvados por el Señor Jesucristo es sólo cuando estamos en verdad
humillados y entonces podemos recibir como un mendigo aquello
que Dios ha provisto en el Señor Jesucristo y recordar constantemente
hermano alcanzamos salvación eterna sólo por fe, por una fe
que nos es dada como don de Dios, pero alcanzamos crecimiento en
gracia igual por esa misma obra del Señor Jesucristo, igual porque
Dios está obrando en nosotros y no hay lugar para nuestro mérito. Toda la gloria es para Dios y
que Dios nos guarde de volver a fracasar en ser ladrones de
gloria. Y en verdad necesitamos, hermanos,
cada día. Si algo necesitamos cada día
es recordar y escuchar nuevamente el Evangelio. Recordar el Evangelio,
el sacrificio de Cristo, me pone a nivel con toda la humanidad. No importa mi contexto, no importa
mi familia, no importa si fui expuesto a la Escritura desde
pequeño o no fui expuesto a la Escritura desde pequeño. No importa
si me trajeron a una iglesia que predicaba la verdad desde
pequeño. Soy igual. No hay nada que me haga diferente. Soy caído en Adán. Soy rebelde
contra Dios. Si hago memoria, puedo recordar
tiempo cuando el Evangelio Verdadero me molestaba. Y justo la molestia
es porque quita lugar al mérito. Algunas personas quieren decir
que la salvación es por fe, y sin embargo dicen, Dios me salvó
porque Dios acechó los corredores y vio que iba yo a creer. Y eso
es poner mérito en mi fe. Eso es hacer de la fe una obra.
Hermano, bíblicamente la fe no es una obra. La fe es un don
de Dios. Si estoy muerto, ni siquiera
puedo creer. Y tenemos que escuchar lo que
la Escritura dice. Sin Cristo estamos muertos en
delitos y pecados. No estamos estropeados nada más
o atontados. Algunas personas quieren decir
que hay una chispa todavía y solo hay que abanicarlo. No hay ni
una chispa. Estamos muertos en delitos y
pecados. Y la diferencia es Dios que es
rico en misericordia. Y por eso no hay lugar para la
jactancia, sino gloria a Dios y gratitud a Dios. A Él sea la
gloria. terminar con las palabras del
apóstol Pablo que dice que tienes que no hayas recibido y si empezamos
vida la recibimos vida física y vida espiritual la recibimos
porque estábamos muertos espiritualmente fe la recibimos no podemos jactar
de nuestra fe la fe es don de dios nuestra fe crece por la
palabra quien nos da la palabra dios Dios en su bondad nos sigue
dando su palabra. Dios en su misericordia sigue
hablando a nuestro corazón cada día. Entonces, hermanos, que
Dios nos haga cada día estar agradecidos y seguir viniendo
y en casa y cada vez que podamos recordémonos. Yo soy pecador
igual que todos los demás y la única diferencia es que Cristo
hizo una obra por la cual yo puedo ser

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.