Bootstrap
Cody Groover

La confianza del creyente

Isaiah 43
Cody Groover April, 10 2016 Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover April, 10 2016

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
en esta mañana pido que abran
sus biblias conmigo libro de isaías vamos a tomar el texto otra vez en mateo
capítulo 19 la semana que viene pero ahora en isaías capítulo
43 quiero que veamos en esta mañana
la confianza la confianza que tiene cada creyente en el Señor
Jesucristo. La confianza que tiene cada creyente,
la confianza que tiene hacia Dios. La primera cosa que podemos
notar aquí en este texto, y todos debemos estar muy pendientes
o conscientes de esto, es quien está hablando. Esto no es la
voz de un hombre, esto no es la voz de este pastor, esto no
es la voz de alguna doctrina, alguna creencia, esta es la voz
de Dios mismo. Dice, ahora así dice Jehová. ¿Estamos conscientes de que estamos
aquí para oír lo que Dios dice? Si estamos aquí para oír a un
hombre, no va a ser de ningún provecho. Aquí está el secreto
para recibir bendición de Dios, hay que venir a Dios, hay que
oír a Él. No a un hombre, no la opinión
de un hombre o un pastor, este pastor, sino oír lo que Dios
dice en su palabra. Gracias sean dadas a Dios que
Él ha hablado. Si Él no hubiese hablado, nada
podríamos saber de Dios. Si Él no hubiese hablado, nada
podríamos saber de Dios. Dios es Espíritu. A Dios nadie
le ha visto jamás. El Unigénito, el que es uno con
Dios el Padre, el Señor Jesucristo, Él lo ha manifestado. Y el que
está hablando aquí, Es Jehová el eterno Hijo de Dios, el Verbo.
Dios siempre ha hablado a los hombres a través de su Hijo,
a través del Señor Jesucristo. Así dice Jehová, Creador tuyo. ¿Quién es el que creó todas las
cosas? El Señor Jesucristo. Él es el Creador de todas las
cosas. Él es nuestro creador. Él nos creó a nosotros y no nosotros
a nosotros mismos. Creador tuyo, oh Jacob, y formador
tuyo, oh Israel. ¿A quién está hablando? Ya sabemos
quién es el que está hablando. Dios es el que está hablando.
¿A quién está hablando? Bueno, dice una palabra, está
hablando a Jacob y está hablando a Israel. ¿Sabían que Jacob e
Israel son la misma persona? Jacob es un nombre que recibió
de sus padres, ¿verdad? Isaac. Israel es el nombre que recibió
del ángel de Jehová. Así también entonces, todo hijo
de Dios en este mundo tiene un nombre que recibe de sus padres,
es decir, pecador. y también recibe
un nombre de Dios, el eterno Hijo de Dios, Hijo de Dios, Príncipe. Jacob es el mismo que Israel.
Jacob está hablando de su tiempo antes de que conozca a Dios,
cuando todavía estaba en su rebelión. Era Jacob, es lo que significa
Jacob, suplantador. Alguien que quiere suplantar
a otro. Y esa era la naturaleza de Jacob. Él robó la primogénitura de su
hermano Esaú. Él robó la primogénitura
de su hermano. Tuvo que huir, ¿verdad? Después
de estar escondiéndose de él por 20 años, regresó y él temía
a este Esaú, temía, Agop temía a Esaú. Fue cuando llegó a esa
encrucijada, a esa cruz en el camino, tenía que, ahí estaba
entre dos lugares. Y fue cuando Dios se le apareció,
el ángel de Jehová, nadie menos que el Señor Jesucristo antes
de su encarnación. Se apareció a él y él luchó,
nos dice la palabra de Dios. Y Dios le dijo, suéltame. Él
dijo, no te voy a soltar hasta que me bendigas. Hasta que me
bendigas. Yo he oído de la bendición. Soy
hijo de uno que fue bendecido. Pero yo necesito la bendición
yo mismo. Dios le tocó el encaje de su
muslo y se encogió, ¿verdad? Desde ese día comenzó a acogear. Ya no andaba de la misma manera.
Ya no tenía el mismo caminar. Pero Dios le dijo, ya no vas
a ser Jacob, ahora vas a ser Israel. Porque has luchado con
Dios y has prevalecido. Has vencido. Llama príncipe. Príncipe de Dios. Bueno, está
hablando la misma persona. Así es que Dios está hablando.
No está hablando a la nación física de Israel. No está hablando
de una persona en particular, sino está hablando de su pueblo
escogido. Todo su pueblo escogido es Isaac. Perdón, es este... Jacob. Todo su pueblo escogido es Jacob. Y todo su pueblo escogido es
Israel. Es decir, antes de su conversión,
antes de que Dios nos salve, y nos regenere somos todos rebeldes
Jacobes pero después de que Dios se revela a nosotros nos hace
sus hijos por nacimiento ahora somos hijos de Dios príncipes
de Dios vean lo que dice en las escrituras los creyentes
son llamados los hijos de Jacob en las escrituras Los creyentes
son llamados los hijos de Jacob y la simiente de Jacob. Vean
Isaías cuarenta y cuatro. Una página más. Isaías cuarenta
y cuatro versículo veintiuno dice Jehová acuérdate de estas
cosas o Jacob e Israel porque mi siervo eres está hablando
de su pueblo. Yo te formé siervo mío eres tú
Israel no me olvides. Yo deshice como una nube tus
rebeliones, y como niebla tus pecados, vuélvete a mí, porque
yo te redimí. Cantad, lores, oh cielos, porque
Jehová lo hizo. Gritad con júbilo profundidades
de la tierra, prorrumpid montes en alabanza, bosque y todo árbol
que en él está, porque Jehová redimió a Jacob, en Israel será
glorificado, en su pueblo será Dios glorificado. Dios dice en
Malaquías 3,6, no voy a citarlo, dice, porque yo Jehová no cambio,
por esto hijos de Jacob no habéis sido consumidos. Entonces, el
verdadero Israel y los verdaderos hijos de Abraham y Jacob son
aquellos que están en Cristo Jesús. Esos son el verdadero
Israel, los verdaderos hijos de Abraham y de Jacob. En Romanos
capítulo 8, versículo Romanos 2, 28 nos dice, pues no es judío
el que lo es exteriormente. Eso no es lo que hace una persona
judío. Ni es la circuncisión la que
se hace exteriormente en la carne, sino que es judío el que lo es
en lo interior. ¿Cuál era la señal de un judío?
Era circuncidado en la carne, ¿verdad? Todo bajo ese pacto,
si era judío, tenía que ser circuncidado en su carne. Cada judío verdadero
es circuncidado por Dios, pero no con circuncisión en la carne,
sino con la circuncisión en el corazón. Cuando Él quite ese
corazón de piedra, ese corazón obstinado, ese corazón rebelde
y pone un corazón sensible, un corazón que está dispuesto a
hacer su voluntad. Dice, sino que es judío el que
lo es interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu,
no en la letra, la alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios. Esta circuncisión que Dios hace,
Dios es el que la hace. ¿Quién puede darte un corazón
nuevo? Solamente Dios, solamente Dios. Así es que todos los que
creen en el Señor Jesucristo son hijos de Dios. Son hijos
de Jacob por la misma razón que Jacob. Así como Jacob, Dios nos
ha amado a nosotros con amor eterno. Dios dice esto de Jacob. A Jacob amé, mas Esaú aborrecí. Todos los que son creyentes son
Jacob en este sentido. Dios nos ha amado con amor eterno. Dios nos escogió a nosotros en
Cristo Jesús antes de la fundación del mundo. Y Dios nos ha dado
este nuevo nacimiento. En el nuevo nacimiento nos ha
dado un nuevo nombre, Israel, que significa príncipe, príncipe
de Dios. Ahora dice Dios aquí, ya sabemos
quién está hablando. Recuerden, estoy hablando de
la confianza del creyente. ¿Cuál es la confianza de un creyente? Ya vemos quién está hablando.
Está hablando el Señor, Dios. Dios está hablando a su pueblo. ¿Y qué es lo que dice Dios a
su pueblo? No temas. No temas. Si una persona no teme, Si no
teme el pecado, si una persona no teme la muerte, si una persona
no teme el juicio, una de dos cosas. Recuerden, si una persona
no teme el pecado, no teme la muerte, no teme el juicio delante
de Dios, una de dos cosas. O es ignorante de los peligros
en los que se encuentra su alma, o es ignorante de esto, o Por
el otro lado, Dios le ha hecho no temer. Dios le ha dado razón
de no temer. Aquí en este texto, Dios le dice
a su pueblo, no temas. Pero si estás aquí y no has creído
en el Señor Jesucristo, debes temer. Debes temer. ¿Por qué debes temer? Porque
el pecado te ha separado de Dios. Todos nosotros por naturaleza
somos pecadores, como leímos en Isaías capítulo 1, desde la
cabeza hasta el pie, no hay cosa sana en nosotros. Podrida llaga
e hinchazón. Nuestros pensamientos, los pensamientos
del hombre natural son enemistad en contra de Dios. Nuestras acciones,
nuestras acciones, nuestros hechos, son contra Dios. Nuestro andar, lo que nosotros queremos, lo
que nosotros amamos es contra Dios. Somos enemigos. La mente carnal es enemistad
en contra de Dios. No temes a Dios. No temes el
castigo de Dios. Dios dice, el alma que pecare,
esa alma ciertamente morirá. ¿No temes el juicio de Dios? ¿Crees que Dios no va a castigar
el pecado? Mira a su hijo sobre la cruz
del Calvario. Dios no escatimó ni a su propio
hijo. Cuando su hijo fue hecho pecado
por nosotros, Dios lo entregó a la muerte. Así es que estoy diciendo esto
para la persona que no ha conocido al Señor Jesucristo. Tal vez
está aquí en su incredulidad y es ignorante, pero no debes
ignorarlo. ¿Sabes que Dios es? A menos a
que sea necio la persona. El necio dice no hay Dios. La
persona está negando su propia inteligencia racional. entonces debe temer a Dios porque
somos pecadores nuestros pecados nos han separado de Dios y si
Dios nos encuentra de esta manera en la eternidad fuera de Cristo
Jesús fuera de la sangre de Cristo Jesús él es juez justo y él va
a enviar a todo aquel que no está vestido en la justicia del
Señor Jesucristo lavado en su sangre los va a echar en el lago
de fuego esto es cosa seria Esto es cosa seria. Pero Dios dice a su pueblo no
temas. Qué buenas nuevas. Saben que
el principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Así es
que si temes a Dios. Si temes a Dios, si Dios te ha
puesto temor en tu corazón, ese es el principio de la sabiduría.
El primer punto, saber que Dios es, saber que tenemos que dar
cuenta a Dios. Ahora, Dios dice a su pueblo,
no temas. Y a los únicos que Dios le dice
que no temas, es a los que temen. Es a los únicos a quienes Dios
le dice no temas, a los que temen. Pero yo quiero saber por qué.
Porque yo sé que en mí no mora el bien. Yo sé que lo que dice
la palabra de Dios en Isaías, hablando desde la cabeza, la
corona de la cabeza, la planta de los pies, no hay en mí cosa
sana sino podrida, llaga, hinchazón. Yo sé que esto es verdad de mí. Mis pecados son demasiados, no
puedo contarlos. Yo quiero saber por qué. ¿Por
qué no debo temer? Dios me dice, no temas. ¿Dónde
está mi consuelo? ¿Dónde está tu consuelo? Aquí
está la razón. No temas, porque yo te redimí. Yo te redimí. Yo te compré. Yo pagué el precio. ¿Se acuerdan
cuando David, Natán vino a David? Natán le contó esa historia de
ese hombre rico que tenía muchas ovejas y su vecino solamente
tenía una corderita. Y vino un caminante, un pasajero
visitando a ese hombre rico. Y ese hombre rico, en vez de
tomar de sus propias ovejas, tomó la corderita de su vecino. su pobre vecino esa era la única
corderita que tenía la tenía como una hija y la sacrificó
para su caminante para su visita y no tomó de lo suyo cuando David
oyó eso él se indignó con indignación y él dijo vive Jehová que el
hombre que hizo eso merece morir ese hombre va a morir el que
hizo tal cosa Y le dijo Natán, tú eres el hombre, tú eres el
hombre. Yo debo morir, tú lo hiciste,
pero Dios ha remitido tu pecado, no morirás, no morirás. Le está diciendo Dios a su pueblo,
tú debes temer, tú temes, no morirás. No morirás. ¿Por qué? Porque Cristo Jesús
murió. Yo te redimí, dice. No temas porque yo te redimí.
Yo con mi sangre. ¿Cómo nos redimió Dios? ¿Cómo
nos rescató? Sabiendo que no fuiste redimido
o rescatado con cosas corruptibles como el oro y la plata. El oro
y la plata, todo el oro y la plata del mundo no puede redimir
tu alma. Tu alma es demasiado preciosa.
¿Qué vas a ofrecerle a Dios por tu alma? El mundo es suyo. ¿Cómo se lo vas a ofrecer? Es
suyo. Las cosas, todo, Él lo creó, son suyos. Si tuvieras
todo el oro y la plata no te podría servir. Tu alma es demasiado
preciosa. Gracias sean dadas a Dios, Él
pagó este precio de la deuda de su pueblo con su sangre preciosa. Él nos ha librado con su sangre
preciosa, nos ha librado de la maldición de la ley. Cuando el
Señor Jesucristo fue hecho maldición por nosotros, como dice en Gálatas
capítulo 3, Cristo nos redimió. Yo te redimí, no temas, yo te
redimí. Cristo nos redimió de la maldición de la ley. La ley pronuncia maldición sobre
todo aquel que no continúa en todas las cosas escritas en la
ley para hacerlas, es lo que dice. No para darles el buen visto,
no para estar de acuerdo con ellos. Yo estoy de acuerdo con
esa ley, no cometerás adulterio. ¿No estás de acuerdo con eso?
Estoy de acuerdo. Yo estoy de acuerdo con esa ley
que dice no matarás. ¿Estás de acuerdo? Yo estoy de
acuerdo. Pero cada vez que aborreces a tu hermano, tú estás matando
a tu hermano. Y cada vez que mires a una mujer
y la deseas, estás cometiendo adulterio. No se trata de que
nosotros le demos la aprobación y digamos estoy de acuerdo con
la ley. Maldito, dice la ley. Cada vez que tú mires a la ley,
la ley te maldice. La ley nunca fue dada para salvar
a ninguna persona. La ley fue dada para manifestar
nuestra condición, para encerrarnos, porque el hombre tiene esa mala
mania de siempre querer justificarse a sí mismo. Y si la ley es usada
correctamente, la ley encierra a una persona y lo corrala y
le lleva a los pies del Señor Jesucristo, como esa mujer que
fue tomada en el acto mismo de adulterio. Ese es el propósito
de la ley. Tapar tu boca. Tapar mi boca. Que todo el mundo quede bajo
el juicio de Dios. Yo soy culpable. Maldito es todo
aquel que no continúa en todas las cosas escritas en la ley
para hacerlas perfectamente todo el tiempo. Y si no lo haces,
La ley te produce, pronuncia maldición sobre tú, maldición
sobre mí. Pero vean lo que dice el versículo
13 de Gálatas 3. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley. ¿Cómo? No temas porque yo te
redimí. Cristo nos redimió de la maldición
de la ley. Hecho por nosotros maldición. Porque está escrito maldito es
todo aquel que es colgado en un madero. El Señor Jesucristo
fue colgado en la cruz del Calvario, maldito de Dios, maldito de los
hombres, maldito, maldito por la ley, la ley de Dios, maldito,
colgado entre el cielo y la tierra. Ni la tierra lo quería, ni el
cielo lo podía tener. Él fue hecho maldición por nosotros.
Gracias sean dadas a Dios, Él llevó nuestro pecado en su cuerpo
a la tumba, al sepulcro. Y ya Él los separó tan lejos
como el este desde el oeste. Ahora Él resucitó victorioso.
Él resucitó victorioso. Nos le redimió de la maldición
de la ley. Él Sabiendo que no fuiste rescatado,
dice 1 Pedro 1, no con cosas corruptibles, como el oro y la
plata, sino la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero
sin mancha y sin contaminación. Lo que da valor a la sangre del
Señor Jesucristo no es la cantidad de sangre. El hombre solamente
tiene como unos 8 litros, no sé, hay algún médico acá. Pero
no son mil litros. Estamos hablando de ocho litros
creo que es. Si alguien puede recibir corrección
de esto seguro. Cinco litros, seis litros, decide
tú. El caso es que yo no puedo, yo
no puedo, yo no puedo prestarte tres litros. ¿Tienes suficiente
sangre? Dame tres. No, es precioso para
mí mi propia sangre, verdad. Pero mi sangre no vale para nada
delante de Dios. Nada. Pero la sangre del Señor
Jesucristo es la sangre de Dios. La sangre de Dios. Eficaz. Eficaz. Con Su sangre Él redimió,
Él quitó el pecado de Su pueblo. Y nos ha librado. Yo te redimí, yo te libré. de
todo juicio. Es lo que dice Romanos 8.1. Ninguna
condenación. Lo que significa es que ningún
juicio hay para los que están en Cristo Jesús. Son buenas nuevas
estas para ti. Si tú temes a Dios Si la ley
de Dios, si tú, el Espíritu Santo te ha convencido que eres pecador
y merecedero de la ira de Dios. Cuando oyes en el Evangelio,
no temas, yo te redimí. Con esta redención entonces no
hay más condenación. con un solo sacrificio el hizo
perfectos para siempre a los santificados y es por eso que
romanos 8 dice ninguna condenación hay para los que están en cristo
significa no hay ningún juicio ningún juicio para ti es buenas
nuevas eso ningún juicio significa que no vas a estar allá así vas
a estar allá pero tu juicio ya pasó yo puedo ir a la corte donde
están haciendo un juicio y estoy ya presenciando el juicio,
pero yo no soy el juzgado, yo no estoy siendo juzgado. Y ahí
va a estar todo el pueblo de Dios alrededor de ese trono y
va a haber un juicio final. Un juicio donde el Señor Jesucristo
va a abrir los libros de todas las obras que han hecho los hombres.
Piensa una persona que va a ser salvo por sus obras. Están escritas,
no te preocupes. Ninguna de ellas se ha escapado.
Y por las obras nadie va a ser justificado delante de Dios.
Las obras de la ley nadie va a ser justificado. El creyente
tiene obras, buenas obras. pero son las obras que el Señor
Jesucristo obra, opera en nosotros. Noten la segunda razón que dice
aquí, no temas primero porque yo te redimí. Segundo, te puse
nombre. También puede ser traducido,
te he llamado por tu nombre. Te he llamado. Hemos sido llamados. Hemos sido llamados desde la
eternidad. Fuimos llamados en la eternidad
somos llamados en el tiempo por el evangelio con el llamamiento
eficaz cuando su pueblo oye su voz tu pueblo se te ofrecerá
voluntariamente en el día de tu poder este llamado efecto
eficaz de la gracia cuando el señor Jesucristo dijo viene la
hora y ahora es cuando los muertos oirán la voz del hijo de dios
y los que lo oyeron vivirán pero aquí como está en nuestro texto
yo te puse nombre es gran consuelo para mí no temas no sólo me ha
llamado ha llamado por mi nombre me ha llamado eficazmente en
el evangelio pero lo que él ha hecho por mí es me ha dado nombre
yo te puse nombre yo te puse mi nombre no solamente nos redimió
de todos nuestros pecados sino que él como nuestro esposo nos
ha puesto su nombre tenemos el nombre de nuestro señor Jesucristo
el nombre que él nos ha puesto a nosotros somos sus hijos Somos
su esposa, la iglesia. Cuando un hombre y una mujer
se casan, la mujer toma el nombre del marido, ¿verdad? ¿Qué significa
esto? Mi esposa y yo nos casamos hace
casi 33 años. Tengo que decirlo bien, sino
viene el castigo. 32 años, casi 33. Ella, ella tiene su nombre paterno,
pero ella, todos la conocen como Weena Gruber. Es ella, Weena
Gruber. Pero ese no es el nombre con
el que ella nació. El nombre con el que ella nació
es Pleasure. Pero cuando yo me casé con ella,
yo le di mi nombre, Gruber. Esto significa que todo lo mío
es suyo. todo lo mío es suyo ya no somos
dos somos uno cuando Cristo Jesús dice yo te puse nombre nos está
diciendo yo me casé contigo yo te di mi nombre y todo lo mío
es tuyo todo lo mío es tuyo no te da consuelo esto todas las
cosas son tuyas Todas las cosas ahora, las cosas por venir, las
pruebas, las cosas buenas, las cosas malas, todo es tuyo. Todo
es para tu bien. Todas las cosas hay una bien
a los que aman a Dios, a los que conforme su propósito son
llamados. Yo te puse nombre. No solamente
me casé contigo, yo te di mi nombre, te hice mi heredero,
mi heredera. Somos herederos y coherederos
con el Señor Jesucristo. Todas las cosas son tuyas. Y
luego tengo que apurar, me dice aquí, mío eres tú. Somos su posesión, somos su propiedad. Somos suyos desde el principio
por la creación. Pero antes de esto, somos suyos
en la elección. Es decir, nos fuimos nosotros
dados como el pueblo escogido de Dios. Fuimos dados al Señor
Jesucristo por Dios el Padre. Dios el Padre escogió un pueblo
y se los dio a su hijo. Tuyos eran y me los diste, dijo
el Señor Jesucristo. Son sus ovejas. Dios el Padre
nos dio. nos regaló al Señor Jesucristo.
Nosotros nos perdimos, nosotros nos descarriamos, nos extraviamos
en nuestro Padre, ¿verdad? Y nosotros anduvimos en nuestros
propios caminos, alejándonos de Dios cada día. Pero Él no
va a perder uno de los Suyos. Es Suyo. No solamente es Suyo
porque Dios el Padre nos dio a Él, sino Suyo porque Él nos
compró. Él nos compró, Él es mío. Bueno, noten versículo 2. Aquí está el consuelo del creyente
o la razón de confianza del creyente. Dijo el Señor Jesucristo, en
el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al
mundo. En el mundo el creyente va a tener pruebas y dificultades.
Vamos a tener pruebas y dificultades. Pero aquí dice, cuando pases
por las aguas, cuando pases por las aguas de dificultades, aguas
que parece que te vas a ahogar. Hay tiempos difíciles, ¿verdad?
Saben, el apóstol dice, yo sé que ni la muerte ni la vida,
ni ninguna otra cosa puede separarme del amor de Dios que está en
Cristo. Hay veces es más difícil vivir que morir. En diferentes pruebas y dificultades
no has querido alguna vez simplemente ya Señor llévame. Está más fácil
que yo muera que yo viva porque esto está difícil, esto está
muy duro. Soportar esto está demasiado
duro. Aquí está diciendo el Señor cuando
pases por estas aguas de dificultades, de enfermedades, de dolores. ¿Qué dice acá nuestro Señor Jesucristo? Yo estaré contigo. Qué consuelo,
qué confianza. Qué bueno es cuando una persona
estás pasando por alguna dificultad y tienes a alguien contigo, ¿verdad? Hablando de cosas naturales.
Alguien que, pues, con el que puedas compartir esto. Pero oye
esto, el Señor Jesucristo dice, yo estoy contigo. Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? Yo estoy contigo. Yo estoy contigo en estas pruebas.
Cuando pases por los ríos, a veces parece arrasar con todo lo que
tenemos. No te anegarán. No van a hacerte
ningún daño. No a tu vida eterna. Nada puede
separarte del amor de Dios que está en Cristo Jesús. Cuando
pases por el fuego de la tentación, cuando pases por el fuego de
la persecución, del desánimo, desaliento, no vas a ser consumido
por eso tampoco. No te quemarás ni la llama arderá
en ti. El fuego de la tentación. El
Señor Jesucristo le dijo a Pedro, Pedro, Satanás te ha deseado
para zarrandearte como trigo. Eso sí fue una, personalmente,
Satanás te va a zarrandear. Sabemos que Satanás tiene muchos
demonios que hacen su tarea, pero Satanás, que venga Satanás
mismo que venga el satanás te ha deseado para que pases que
para zarrandearte como un trigo prueba de fuego prueba de fuego
no te quemarás Pedro si negó al señor ¿verdad? Pedro si negó
al señor Jesucristo ¿pero dónde está Pedro ahora? Pedro está en la gloria ¿verdad? ni la llama arderante. ¿Se acuerdan
de esos tres varones hebreos que fueron echados al horno de
fuego? Sadrach, Mesach y Abednego. Fueron echados al horno y el
rey dijo, ¿no echaron tres hombres allá al fuego? Me parece que
veo a estos tres y me parece que el cuarto parece ser el hijo
de Dios. Mandaron a sacarlos, los que
metieron a los hombres al fuego, los que los echaron. Ellos se
quemaron. Pero cuando salieron esos tres
varones hebreos que dijeron, tú haz lo que tienes que hacer,
rey, nosotros vamos a servir a Dios. Nos dice la palabra de
Dios que ni el humo se pegó a su ropa. Tú sabes lo que es ir a
una fogata, ¿verdad? Y regresas a la casa y tu pelo
huele todo a fogata, tu ropa todo a fogata, ¿verdad? Tú sabes
lo que es eso. Ni el humo se le pegó a estos
hombres. Es lo que está diciendo aquí. No hay nada que te pueda
hacer daño. Dios envía estas cosas. Tu fe,
aunque las cosas perecederas como el oro, aunque perecedero,
se prueba con fuego. Tu fe es mucho más preciosa que
el oro. No va a perecer. ¿Por qué? ¿Por qué no va? Dice, ¿por qué
no debes temer? Porque yo soy Jehová. Dios tuyo. Ah, qué precioso es esto. Antes
dijo, tú eres mío. Ahora dice, yo soy tuyo. Antes dijo, mío eres tú. Ahora
yo soy tuyo. Qué precioso es esto, verdad?
Yo soy Jehová, Dios tuyo, el salvador, el santo de Israel. Yo soy tu Dios, el santo. No
hay otro Dios, no hay otro santo. Nuestro Señor Jesucristo, el
eterno Hijo de Dios manifestado en la carne, Él es nuestro Dios. Yo soy el santo de Israel. Esto significa la santidad del
Señor Jesucristo es nuestra santidad. El santo de Israel. No temas porque cuando estés
delante de Dios no vas a estar desnudo. No vas a estar en una
bata en la que estés avergonzado. Vas a ser hallado vestido de
la justicia del Señor Jesucristo. Yo soy tuyo. Yo soy el santo
de Israel. Yo soy tu salvador. Llamarás
su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Noten, a Egipto he dado por tu
rescate y a Etiopía y a Seba por ti. ¿Qué significa esto? Etiopía, Seba, Egipto, todos
estos eran naciones enemigos del pueblo de Dios. Y lo que
Dios está diciendo a su pueblo, lo que Dios está diciendo a ti
y a mí, si nosotros creemos en el Señor Jesucristo, es que Dios
utiliza todas las cosas para nuestro bien. A Egipto y a Seba
he dado por ti. Egipto y Etiopía y Seba he dado
por ti. Egipto he dado por tu rescate.
Esto significa que este mundo entero no significa nada para
el Señor Jesucristo. Su pueblo sí. Su pueblo sí. Dios le ha dado vuelta a este
mundo para sacar algo que es precioso a Él. ¿Has estado buscando
algo alguna vez? No estoy diciendo que el Señor
Jesucristo se desespera. No estoy diciendo esto, pero
has estado buscando por algo que tú sabes que está allá en
ese cajón. Voy a hablar de mis faltas. Sé
que está en ese cajón, pero no lo puedo encontrar. Y no lo puedo
encontrar, porque no sé dónde está. Está en el cajón, pero
no sé dónde está. Y me desespero y empiezo a arrancar cosas. Empiezo
a arrancar, porque sé que está allá y queda todo en desorden. No me importa. Yo quiero encontrar
eso que estoy buscando. Bueno Dios, lo que quiero decir
es esto. Este mundo no es nada. Ahogó
a todo el ejército de Egipto. Ahogó a todo el ejército de Egipto.
Mató a todos los hombres que estaban antes del diluvio. salvó a Noé y a su familia. Y
si Dios hace que se levante una guerra
en algún país, guerra es cosa terrible. Y no estoy diciendo
que alguien debe ir a la guerra. Pero Dios utiliza la maldad del
hombre para hacer el bien que ha determinado. La maldad más
grande que ha hecho el hombre es crucificar a su hijo. Nuestro
Señor Jesucristo. Y mira el bien que Él ha traído
de esto, la salvación eterna de su pueblo. Eso es el ejemplo
máximo, ¿verdad? Pero si Dios envía un terremoto,
un tsunami, y mata a miles de personas, una guerra y desplaza
a familias, los separa para que saque a este que es suyo, a este
que Dios amó con amor eterno. Él no va a permitir que esa persona
se pierda, así es que Él va a sacar a esta persona y la va a traer
a un lugar donde oiga el Evangelio. Estamos hablando de Dios, Dios
Soberano. No temas. El mundo, este mundo
está marcado para destrucción. Este mundo está marcado para
de todo lo que puedas mirar, Dios lo va a quemar un día. ¿Qué
es la única razón por la cual no lo ha hecho todavía? ¿O sigue
saliendo el sol? Porque todavía hay algunos de
aquellos que él amó con amor eterno. Y en el tiempo, en su
tiempo, en el día de su poder, él se va a manifestar a esas
personas. Cuando el último, por el cual
Cristo murió. Están escritos sus nombres. No
crean que está allá en el cielo. Ah, creyó esa persona. No, no,
sabía que iba a creer. Voy a apuntar su nombre acá.
No mentira eso. Tus nombres ya están escritos
desde antes de la fundación del mundo. Si tú crees en el Señor
Jesucristo, la razón por la cual tus padres te dieron ese nombre
es porque tu nombre está escrito en ese libro. A Egipto y Etiopía di por ti porque a mis ojos fuiste de gran
destino. Cada uno de nosotros por naturaleza
los que creemos en el Señor Jesucristo sabemos que por nuestra naturaleza,
nuestro nacimiento natural y nuestra naturaleza carnal y sabemos que
por nuestro andar en este mundo no somos diferentes y no somos
más sabios No somos más diferentes o más sabios que el más grande
o más vil pecador que ha habido. Pero Dios dice esto, a mis ojos
fuiste de gran estima. La razón se encuentra en Dios,
a mis ojos. Porque Él te escogió, porque
Él te adoptó en su familia, porque Él te bendijo. con toda bendición
espiritual en lugares celestiales. Él ha pronunciado bendición.
Es por esto que eres de grande estima. Por esto eres de grande estima.
Dice, fuiste honorable. Que significa yo te he honrado. Te he dado a mi hijo. Te he dado a mi hijo y te he
dado a mi hijo. Gran honor. Fuiste honorable. Te he coronado con justicia y
gloria. Y te voy a transformar a la imagen
de mi hijo. ¿Por qué? ¿Por qué te redimí? ¿Por qué te estoy guardando?
¿Por qué te estoy cuidando? Porque un día te voy a conformar
a la misma imagen de mi hijo. Vas a ser transformado. Yo te amé, te he amado con amor
eterno, por eso te prolongué mi misericordia. Daré pues hombres
por ti. Daré pues hombres por ti y naciones
por tu vida. Qué diferencia hay entre ti y
tus seres queridos que no creen. Vamos a hablar de tus papás o
tus mamás o tus abuelos que nunca creyeron en el evangelio. de tal palo tal astilla si eres
tú como ellos mis abuelos no creyeron mi abuelo
no creyó yo no sé si creyó o no qué diferencia
hay yo soy del mismo corte pecador mi tatarabuelo regresamos
a Adán Todos murieron. Dios tuvo misericordia de mí. ¿Dónde está la razón? ¿Por qué?
Se encuentra únicamente en Dios. Dice aquí, no temas porque yo
estoy contigo, del oriente traeré tu generación. Aquí está diciendo
Dios a su pueblo, Yo voy a traer a todo mi pueblo, donde quiera
que estén. Ahí están allá en Timbuktu, no
te preocupes, Dios va a ir allá a buscarlos. Tú no eres más justo
que Dios y no eres más misericordioso que Dios o más ocupado en la
salvación de su pueblo que Él. Él es el buen pastor y Él sabe
dónde están sus ovejas. Así es que no te preocupes. Y
si Dios va a enviar, y si Dios va a salvar a una persona, Él
va a llamar a esa persona, Él va a enviar un mensajero a esa
persona o Él va a enviar esa persona al mensajero, da igual.
Va a cruzar su camino con el Evangelio. Pero personas levantan
esa objeción y dicen, ah eso no es justo. Hay personas en
el mundo que nunca oyeron el Evangelio. ¿Verdad? y son culpables
y van a ser juzgados y si no creyeron van a ser condenados
y su condenación va a ser menos que la tuya. Que has oído el
evangelio y has rehusado el evangelio. Si no crees, si no vienes al
Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que estoy diciendo?
Creen en el Señor Jesucristo, ven. Dios está diciendo lo que
Él ha hecho. No temas porque yo estoy contigo.
Desde el oriente traeré tu generación y del occidente te recogeré. Diré
al norte de acá, diré al sur, no te tengas. Trae de lejos a
mis hijos. Trae desde allá, desde Mérida,
Yucatán. Trae a mis hijos. De los confines de la tierra,
a eso incluye Timbuktu. De los confines de la tierra,
todos los llamados de mi nombre todos aquellos que invocan el
nombre del Señor Jesucristo para para gloria mía los he creado
yo los formé y los hice yo los formé y los hice sacada al pueblo
ciego que tiene oídos y a los sordos que tienen oídos congréguese
aún a todas las naciones y júntese todos los pueblos quien de ellos
hay que nos dé las nuevas de ellos. ¿Quién de ahí de estos,
en todas las naciones, de estos dioses falsos, quién hay de ellos
que nos diga este mensaje? Que nos haga oír las cosas primeras. Que nos haga oír lo que Dios
ha propuesto de sí mismo. Presenten sus testigos. Tienen
ojos, pero no pueden ver. Tienen oídos, pero no pueden
oír. Tienen boca, pero no pueden hablar. Presenten sus testigos,
dioses falsos. y que justifiquense, oigan y
digan verdades. Dios dice, ustedes son mis testigos. Vosotros sois mis testigos, dice
Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis
y entendáis que yo mismo soy. Ustedes son mis testigos para
que ustedes conozcan, para que ustedes crean, para que ustedes
entiendan. El Hijo de Dios ha venido, nos
ha dado entendimiento para que conozcamos al verdadero. Y estamos
en el verdadero, en Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Y si tú crees en el Señor Jesucristo, tú eres
testigo de lo que Dios ha hecho por ti. ¿No te da confianza esto? ¿No
te da confianza este mensaje de lo que Dios ha hecho? Gracias
a Dios por su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.