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Jose Dzul

La fe del Señor Jesucristo

Jose Dzul November, 30 2014 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul November, 30 2014

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Dijo el Señor, la manera que
miras, así vas a ser medido. Lo que se refiere es, si venimos
con cubeta llena, ya no le entra nada a la cubeta. Pero si venimos
necesitados, si venimos buscando una bendición del Señor, si venimos
necesitados, pobres y humildes, necesitados de Él, buscándolo
a Él, Él honra su palabra. y busquemos en esta mañana mientras
el señor mientras hermano jose trae la palabra del señor hermano
jose buenos días hermanos es un gusto
estar otra vez con ustedes en esta mañana. Vamos a abrir nuestras
Biblias y vamos a leer un versículo ahí en el libro de Gálatas capítulo
2. Hoy en esta mañana quiero que aprendamos este mensaje. El título de nuestro mensaje
es, La Fe del Señor Jesucristo. La Fe del Señor Jesucristo. Y
nuestro versículo está en Gálatas capítulo dos, versículo dieciséis. Nos dice así, sabiendo que el
hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por
la fe de Jesucristo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo, y no por
las obras de la ley. Por las obras de la ley nadie
será justificado. Nadie. la fe del Señor Jesucristo. Es nuestro tema en esta mañana. El apóstol Pablo dice, sabiendo,
sabiendo, todo el mundo debe saber esto. Todas las gentes
del mundo que nos escuchan y que nos están viendo deben saber
esto, que ningún ser humano, ningún ser humano de este mundo
puede ser justificado delante de Dios por medio de las obras
de la ley. Dice, sabiendo. ¿Cómo sabemos
esto? Cada persona que conoce la verdad
sabe esto. Cada persona que ha sido enseñado
por Dios sabe esto. Dios me ha enseñado. y yo sé
que ningún hombre puede ser justificado delante de Dios por medio de
sus obras." Dice, sabiendo, esto lo sabemos
por la revelación del Espíritu Santo. No lo sabemos por nuestra
conocimiento intelectual. No lo sabemos. No sabemos estas
cosas. El hombre natural tiene sus propios
pensamientos. Y el hombre natural sabe que,
haciendo tales cosas, puede ganar el cielo. Es lo que muchos piensan
y creen. Ese es el pensamiento del hombre
natural, ese es el pensamiento del hombre religioso de este
mundo. Voy a hacer estas cosas para
que Dios me dé el cielo. Voy a regalar esto para que Dios
me dé el cielo. Voy a hacer favores a mi prójimo
para tener un lugar en el cielo. El hombre natural, el hombre
religioso, siempre piensa en sí mismo. Piensa en sí mismo. Pero no todo el mundo sabe esta
verdad. Las personas que saben esto,
que la salvación no es por obras de la ley, las personas que saben
esto, lo saben porque Dios se los ha enseñado. Lo saben porque
Dios el Espíritu Santo les ha revelado esto. Una vez vino dos hombres al templo. Uno de ellos se puso en medio
del y comenzó a orar y a decir, Dios te doy gracias porque no
soy como los otros hombres. Yo no soy un ladrón, yo no soy
un adúltero, yo no soy como este publicano. Este publicano es
un hombre perdido totalmente. Ahora, este hombre fariseo, este
hombre fariseo no sabe esto. No sabe. porque Dios no se lo
había enseñado. Él tenía sus propios pensamientos
en sí mismo, y este hombre estaba confiando en su propia justicia,
en sus propias obras. Y nos dice la Palabra de Dios
que este hombre regresó a su casa como él salió. Salió perdido de su casa y volvió
perdido en su casa. Y toda persona, toda persona
que está confiando en sus obras, no importa las obras que está
haciendo, esta persona está perdido. Pero el otro hombre, que no entró
en el templo, se quedó en el patio del templo, dice la Biblia
que este hombre no quería alzar sus ojos. al cielo. No quería mirar al cielo porque
se sentía indigno de hacerlo. Se sentía indigno de hacerlo.
Él solamente se golpeaba el pecho, diciendo, Dios, sé propicio a
mi pecador. Este hombre aprendió esto, ¿verdad? Este hombre aprendió esto, que
ningún ser humano puede ser justificado por las obras de la ley. Este
hombre miró la propiciación del Señor Jesucristo. Este hombre
miró la obra que Cristo vino a hacer por los escogidos de
Dios. El apóstol Pablo está diciendo,
sabiendo. ¿Quiénes saben esto? ¿Quiénes
van a saber esto? Los escogidos de Dios. Los escogidos
de Dios son los que saben esto, y son aquellos que van a saber
esto. El hombre caído en pecado está
totalmente incapacitado para guardar la ley de Dios. Guardar la ley de Dios en toda
su totalidad. guardar la ley de Dios, no solamente
en su letra, pero también en su espíritu. Hay muchas personas
hoy en día dicen que están guardando la ley, guardan el sábado, no
comen ciertas comidas, dicen que están guardando la ley, y
la pregunta es, ¿están guardando el espíritu de la ley? No, porque
nadie puede guardar Nadie puede obedecer el Espíritu de la ley. El Señor Jesucristo enseñó esto. El Señor Jesucristo dijo, Ustedes
han oído esto. Han oído esto. Dice ahí en el
libro de Mateo capítulo cinco. Mira lo que dice, Mateo capítulo
cinco. Dice versículo veintisiete, ¿Oísteis
qué fue dicho? no cometerás adulterio." Los
fariseos, los escribas, ellos, ellos decían, nosotros no hemos
cometido adulterio. Quizás no lo habían hecho físicamente,
pero el Señor está enseñando aquí la esencia de la ley, el
espíritu de la ley, y dice, versículo Pero yo os digo que cualquiera
que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón. Ese es el espíritu de la ley.
Y la Biblia dice que no hay ningún hombre en este mundo que no peque. Todos hemos pecado y todos somos
destituidos de la gloria de Dios. Todo lo bueno, todas las obras
buenas que el hombre puede hacer, pueden ser buenas, agradables,
ante los ojos del mundo, ante los ojos de los seres humanos
de este mundo. Pero oigamos que todas esas buenas
obras, delante de los ojos de Dios, son trapos de inmundicia. Son trapos sucios. viejos, viejos,
que no puede ser causa para ser justificado delante de Dios. Por esta razón el apóstol Pablo
está diciendo que no hay, no hay ningún ser humano en este
mundo que pueda ser justificado delante de Dios por las obras
de la ley. Sólo un hombre perfecto, sólo
un hombre perfecto pudo obedecer perfectamente la ley de Dios
en su letra y en su espíritu. Este hombre es el Dios-hombre
Jesucristo. El único Hijo de Dios, Él ha
cumplido perfectamente la ley de Dios. El Señor dijo, Yo no
he venido para abrogar la ley, sino para cumplir la ley. y Él lo ha cumplido. Y toda persona
que está confiando en el Señor Jesucristo ha cumplido la ley
en el Señor Jesucristo. Cristo cumplió la ley por Su
pueblo, y la persona que está confiando en Cristo Jesús ha
cumplido la ley en Cristo. Cristo, con Su vida y con Su
muerte en la cruz, Él nos libró, Él libró a Su pueblo de la maldición
de la ley, maldición que cae sobre nuestras cabezas porque
somos culpables de pecado. Pero el Señor Jesucristo vino
a este mundo para librarnos, salvarnos de la maldición de
la condenación que pesa sobre nuestras cabezas, de manera que
ningún esfuerzo humano de cada persona de este mundo
puede ser causa para recibir justicia delante de Dios. La fe del Señor Jesucristo La
fe del Señor Jesucristo es la causa de nuestra justificación
delante de Dios. Esta es la justicia que recibió
Abraham cuando él creyó a Dios. por eso la Biblia lo llama amigo
de Dios. Cada persona que ha sido justificado
delante de Dios en la fe del Señor Jesucristo es amigo de
Dios. ¿Eres amigo de Dios? ¿Eres amigo
de Dios? Por la fe en Jesucristo recibimos
la justicia. por fe, no por obras, sino por
fe en Jesucristo recibimos la justificación delante de Dios. Por las obras de la ley nadie
será justificado delante de Dios. Ahora, quiero que pensemos sobre
la aplicación de esta verdad. Hay cuatro cosas. Primero, el
primer asunto de esta mañana es, la fe del Señor Jesucristo
es la base es la base de nuestra justificación delante de Dios. La fe del Señor Jesucristo es
la base de nuestra justificación delante de Dios. La fe de Jesucristo
es nuestra equidad, nuestra rectitud delante de Dios. Cristo, nuestra
justicia. Cristo, nuestra justicia. delante
de Dios. Yo quiero tener esa justicia. Yo quiero que cuando el Señor
venga, Él me halle en la justicia del Señor Jesucristo. ¿No quiere ser hallado así? ¡Qué
bueno, Dios el Padre, Él cargó todos
los pecados de Su pueblo sobre Su Hijo, el Señor Jesucristo. Dios el Padre puso mis pecados
sobre Su Hijo, de tal manera que el Hijo de Dios, Él fue tratado
como el más grande de los pecadores de este por tus pecados, si tú estás
creyendo en Él, el Señor Jesucristo fue condenado. Fue muerto. La justicia de Dios
cayó sobre Él sin piedad, por tus pecados, si estás creyendo
en Él. Para que tú y yo, para que nosotros
que creemos en Él, Dios nos vistiera con la justicia del Señor Jesucristo. Toda persona que está creyendo
en Cristo Jesús está vestido de ropas blancas. Ropas blancas
es la justicia del Señor Jesucristo. La base de nuestra justificación
delante de Dios es la fe del Señor Jesucristo, no es una profesión
de no es nuestra fe misma. No, nuestra
fe no es la base de nuestra justificación delante de Dios, sino la fe del
Señor Jesucristo. No el arrepentimiento. El arrepentimiento
no es la base para ser justificado delante de Dios, ni tampoco el
bautismo en agua. ni la obediencia ni el servicio
de cada persona, sino la fe del Señor Jesucristo. Su justicia
es la base de nuestra justificación delante de Dios. Por su obediencia
y muerte en la cruz hizo satisfacción a la santa justicia de Dios. Y sobre esa satisfacción que
Cristo ha hecho de la justicia de Dios, Dios se deleita. Es un gozo para Dios justificar
a cada hombre o mujer que viene a Él, confiando en Su Hijo el
Señor Jesucristo. Es un deleite para Dios justificar
al más vil pecador de este mundo sobre la base de la fe sobre
la base de lo que Cristo ha hecho en la cruz del Calvario. Dios
se deleita en perdonar hombres y mujeres que vienen confiando
en el Señor Jesucristo. Dios se deleita en tener paz
con el hombre por la base de la fe del Señor Jesucristo. Si estás vestido con la justicia
del Señor Jesucristo, oye esto, Dios te mira, Dios te está viendo como Su Hijo el Señor Jesucristo. Dios así ve a cada persona que
está vestido con la justicia del Señor Jesucristo. La segunda cosa, la fe del Señor
Jesucristo es la base para ser aceptado delante de Dios. Mi fe, tu fe, no es la base. No es el fundamento, no es la
roca para que tú y yo seamos aceptados delante de Dios. Somos aceptados delante de Dios
por los méritos de la persona y de la sangre del Señor Jesucristo. nos dice la Palabra de Dios que
Abel ofreció a Dios un sacrificio excelente. Ese sacrificio excelente
está hablando del sacrificio del Señor Jesucristo. No hay otro sacrificio excelente
sino únicamente el sacrificio del Señor Jesucristo. Abel estaba
viendo por fe el sacrificio excelente del Señor Jesucristo. Y es por
esa razón que cuando vino a Dios ofreciendo un sacrificio por
sus pecados, el Señor lo aceptó, y aceptó Su ofrenda. Esa ofrenda
está hablando de Cristo. No hay perdón, no hay salvación
sin derramamiento de sangre. Si queremos venir a Dios, tenemos
que venir por este camino, por el camino del sacrificio del
Señor Jesucristo, porque es la única base por la cual somos
hechos aceptos delante de Dios. cómo es que Caín no fue aceptado
por Dios. Él trajo una bonita ofrenda para
ofrecer a Dios, pero él no fue aceptado por Dios porque este
hombre, Caín, pecador, él estaba confiando en sí mismo, estaba
confiando en sus obras. No confiaba en Cristo ni en la
justicia del Señor Jesucristo. Así es todo hombre en este mundo
que no está confiando en Cristo. Puede ofrecer cualquier cosa,
pero nunca será aceptado delante de Dios, si no viene a través
de Cristo y Su sacrificio. Nuestros sacrificios espirituales
son aceptados por Dios por el Señor Jesucristo. no porque cantamos
bonito, que Dios nos acepte, no porque venimos limpios para
que Dios nos acepte. Dios acepta nuestros sacrificios,
nuestras oraciones, nuestros cantos, lo que hacemos en Su
nombre y para Su gloria, lo que hacemos Dios lo acepta a través
de Su Hijo, el Señor Jesucristo. No hay otro camino. para ser
hecho acepto delante de Dios, sino por Cristo nada más. El tercer asunto es, la fe del
Señor Jesucristo es la base de nuestra fe. La fe de Cristo es
el fundamento, es la roca, es la piedra donde nuestra fe está
fundada. ¿Estás fundado sobre Cristo? ¿Tu fe está descansando sobre
la fe del Señor Jesucristo, sobre Su fidelidad, sobre lo que Él
ha hecho en la Cruz del Calvario? ¿Ahí está descansando Su fe? Oigan lo que Pablo dijo. El apóstol
Pablo dijo, yo sé a quién he creído. Él sabe, Él sabe que Él estaba descansando
en el Señor Jesucristo. Su confianza estaba en Cristo,
no estaba en Él. No estaba confiando en Él, ni
estaba confiando en la religión, sino que Él, Su confianza, era
Cristo. Yo sé a quién he creído, y estoy
seguro que es poderoso. para guardar mi depósito para
aquel día." El apóstol Pablo también dice
así, puesto los ojos en Jesús, porque Él es el Autor y Consumador
de nuestra fe. Hermanos, hermanos, no confiemos en nuestra
fe. Yo no confío en mi y no debo
confiar en mi fe." Usted también. No confíe en su fe. ¿Por qué? Porque nuestra fe no nos salva. Nuestra fe no nos salva. Nuestra
fe no nos justifica. Nuestra fe no nos santifica.
Nuestra fe no nos guarda. La base, el fundamento de nuestra
fe, es Cristo es la roca de nuestra fe. Cristo es el fundamento de
nuestra fe. El profeta Jeremías dijo, Maldito
el hombre que confía en el hombre. La maldición de Dios está sobre
toda persona que está confiando en el hombre, que está confiando
en sí mismo, que está confiando en sus ídolos, que está confiando
en la religión. No confíes en estas cosas, confías
solamente en Cristo Jesús, en el Hijo de Dios. Tu fe no te
va a salvar. El apóstol Pablo dice, por gracia
tú eres salvo. Por gracia eres salvo. Mediante
la fe, esa gracia que te salvó, es la misma gracia que te dio
fe. es la misma gracia que te hizo
creer. La fe verdadera no es producto
del corazón humano. La fe salvadora es fruto de la
gracia de Dios. Es de Dios, es don de Dios, es
un regalo que Dios te ha dado. Dios te lo dio. No naciste con
esa fe. No naciste creyendo. Dios te
lo dio. Dios te lo dio. Ahora crees en
Cristo Jesús porque Dios te dio esa fe. Nuestra fe siempre debe estar
fundada sobre la fe del Señor Jesucristo. La fe que está fundada
en Cristo Jesús es la única fe que llega hasta la meta final. Es la fe que termina su carrera, y esa fe
verdadera viene por la predicación de la Palabra de Dios. La fe salvadora La fe que mira
a Cristo Jesús viene por la predicación de la Palabra de Dios, no viene
por un sueño, no viene por ver una película, no, no. La fe nace oyendo. La fe viene por el oír y el oír
por la Palabra de Dios. ¿Estabas oyendo? Estabas oyendo,
y el Señor abrió tu corazón, abrió tus ojos, abrió tu entendimiento, te dio el don para que tú creyeras. Ahora crees a Dios. No solamente
crees en Dios, pero crees a Dios. La fe que salva es la fe que
cree a Dios. La fe que no salva es la fe que
simplemente cree en Dios. Creer en Dios no salva a nadie
y no va a salvar a nadie porque es la misma fe de los demonios. Pero creer a Dios es por gracia. Creer a Dios es por la obra del
Espíritu Santo. Creer a Dios es por Su Palabra,
por la predicación. no descuides la predicación,
no lo descuides, no lo abandones, ven a oír cada vez que hay predicación,
ven, ven. La fe nace por la predicación,
y la fe crece por la predicación. La fe que está fundada sobre
la fe del Señor Jesucristo, esa fe Nunca. Nunca caerá. Nunca caerá. Nunca volverá atrás. Nunca. El Señor Jesucristo dijo
a Sus discípulos, Ustedes ya vieron cómo esa multitud se ha
vuelto atrás. Ya no están conmigo. Ya no me
siguen. Ustedes quieren hacer lo mismo
que ellos. Háganlo. Pueden Ellos dijeron, Señor, ¿cómo te
vamos a abandonar? Tú tienes palabras de vida eterna,
y nosotros te hemos conocido y creído que Tú eres el Cristo,
el Mesías, el Hijo del Dios viviente, el Enviado de Dios, el Unquido
de Dios, el Profeta, el Sacerdote, el Rey. ¿Cómo te vamos a orear? No hay otro como Tú. la fe que
está fundada sobre la fe del Señor Jesucristo, esa fe va a
continuar, va a perseverar para siempre, para siempre. La persona que está descansando
en el Señor Jesucristo nunca será arrebatado, nunca se perderá,
nunca. El Señor Jesucristo dijo, a mis
ovejas yo les doy vida eterna, y ninguna perecerá." Ninguna, ni el más débil. Ni el más débil va a perecer.
Va a llegar al destino eterno. ¿Por qué? Porque esa oveja le
pertenece al Señor. Porque es Su oveja. Él lo cuida,
Él lo guarda, Él lo guía, Él lo tiene en Sus manos. ¿Y quién
lo puede separar de Sus manos? El diablo, no. El muno, no. El pecado, no. Ninguna cosa creada
nos puede separar de Cristo, de Su amor, de Su gracia, de
Su misericordia, nada, nada. La última cosa es, la fe del
Señor Jesucristo es la base de nuestra esperanza. ¿Dónde descansa
su esperanza? Nuestra esperanza debe descansar
solamente en la fe del Señor Jesucristo. La fe de Cristo es
nuestra esperanza. Es nuestra esperanza. no debe,
no debemos descansar en nuestra fidelidad, no. No debemos poner
nuestra esperanza en nuestra fidelidad. Pongamos nuestra esperanza
en la fidelidad del Señor Jesucristo, porque Él nunca nos va a fallar,
nunca nos va a fallar. Él nunca ha fallado. Él no falló
a Abraham. Él nunca falló a los antiguos,
y si Él no falló a los antiguos, Él nunca nos va a fallar a nosotros. Nunca. No descanses en tu fidelidad,
no pongas tu esperanza en tu fidelidad, ponlo en la fidelidad
del Señor Jesucristo. No pongas tu esperanza en tu
obediencia. Pon tu esperanza en la obediencia
del Señor Jesucristo. Pon tu esperanza. Mi esperanza,
nuestra esperanza, debe ser en la obediencia del Señor Jesucristo,
y no en mi obediencia, ni en tu obediencia. No pongas tu esperanza
en tus buenas obras, en tus buenos servicios. Pon tu esperanza en
la obra consumada en la cruz del Calvario. Cristo dijo, consumado
es, allí, allí, pon tu esperanza. Descansa allí. Descansa allí,
porque ese es el fundamento, esa es la roca. de la verdadera
esperanza. No pongas tu esperanza en tus
sacrificios. Pon tu esperanza en el sacrificio
del Señor Jesucristo, que lo ha hecho una vez y para siempre. El Señor Jesucristo es nuestra
esperanza de gloria. Cristo es la esperanza de gloria
de todos aquellos que están confiando en Él. La resurrección del Señor
Jesucristo entre los muertos hace real nuestra esperanza. Las personas que están confiando
en un Cristo muerto, ¿creen que la esperanza de ellos tiene valor? ¿Tiene validez? un Cristo muerto, no, ¿qué esperanza
puede dar un Cristo muerto? El hombre es miserable, pero
cuando confía en un Cristo muerto, es más miserable, viene a ser
más miserable. Nuestro Cristo, nuestro Dios,
vive, está a la diestra de Dios. intercede por nosotros, intercede
por nosotros. Su resurrección hace real nuestra
esperanza, nuestra esperanza, y por nuestra unión con el Señor
Jesucristo, nuestra esperanza está segura, está segura. Tenemos una esperanza bienaventurada. y esta esperanza bienaventurada
será manifestada en la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios,
Jesucristo. Cuando esto ocurra, oíganlo,
cuando esto ocurra, cuando el Señor, no sabemos cuándo, pero
un día cuando el Señor se manifieste en gloria, Él va a venir con
las almas de todos aquellos que han muerto en Él. Él va a traer
todas las almas de aquellos que Él redimió y están con Él en
gloria. Él los va a traer, y cuando esto
ocurra, y cuando esto ocurra, cuando el Señor se manifiesta
en gloria, entonces, seremos librados de este cuerpo de seremos librados de este cuerpo
de muerte, y los muertos en el Señor Jesucristo serán resucitados
en gloria. Serán resucitados con un cuerpo
incorruptible, inmortal, un cuerpo hecho semejante al cuerpo glorioso
de nuestro gran Dios Jesucristo. y ese es la consumación de nuestra
salvación. Es la consumación de nuestra
salvación. El apóstol Pablo está diciendo,
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de
la ley, sino por la fe de Jesucristo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo, y no por
las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley, nadie
será justificado delante de Dios." Hombre, mujer, ¿quieres tener
hoy en esta mañana la justicia del Señor Jesucristo? ¿Quieres
volver a tu casa en paz con Dios, reconciliado con Dios? ¿Quieres
volver a tu casa salvo, limpio de pecado, aceptado delante de
Dios, Ven, ven, confía en el Señor Jesucristo. Ven. La justificación delante de Dios
es gratuita. No tienes que traer algo, no
tienes que ofrecer algo, siendo justificados gratuitamente por
Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. gratis. Si tú piensas traer algo,
Dios no te va a recibir también. Si tú vienes con algo para ofrecerle
a Dios por tu justificación, Dios te va a rechazar. Él quiere
que vengas así como estás, pobre, desnudo, miserable. El Señor
dice que todo aquel que viene a Él no lo va a echar afuera. ¡Qué consuelo, verdad, qué consuelo
para nosotros! ¡Qué consuelo para grandes pecadores! ¡Qué consuelo! El Señor recibe
a todo aquel que viene a Él, confiando en todo aquel que tiene
necesidad espiritual, tiene necesidad por su alma, venga al Señor Jesucristo. Venga, y confía en Él totalmente. Que Dios les bendiga.

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