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Jose Dzul

Dios nos habla

Hebrews 1:1-3
Jose Dzul September, 13 2015 Video & Audio
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Jose Dzul
Jose Dzul September, 13 2015

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Gracias, hermano Cody, que me
das esta oportunidad de predicar la palabra de Dios otra
vez aquí a estos mis hermanos. Buenos días, hermanos. Hoy en
esta mañana quiero que abran las Biblias y vamos a ver nuestro
mensaje en el libro de Hebreos capítulo 1. En el libro de Hebreos capítulo
1. La palabra de Dios nos dice en
esta mañana de esta manera. Dice capítulo 1 de Hebreos versículo
1 hasta 3. Dios habiendo hablado muchas
veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres o los
profetas. En estos postreros días nos ha
hablado por el Hijo a quien constituyó heredero de todo y por quien
asimismo hizo el universo, el cual siendo el resplandor de
su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta
todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado
la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó
a la diestra de la majestad en las alturas. Hoy en esta mañana
quiero que compartamos este tema. Dios nos habla. Dios nos habla. Dios nos habla de muchas maneras. Dios nos habla por la creación.
Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia
la obra de sus manos. Dios nos habla por medio de nuestra
conciencia. Dios nos habla por los tiempos. Dios también nos habla por medio
del evangelio, por medio de la predicación de su palabra. Dios nos habla. De esta manera,
Dios en una manera especial, Él habla a su pueblo. Habla a
su pueblo para revelarle su camino, el camino de su gracia. El camino
por el cual su pueblo ha de ser salvo. Dice aquí la palabra de
Dios, Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en
otro tiempo a los padres. Eso quiere decir que en los tiempos
pasados Dios habló a su pueblo por medio de profetas, por medio
de visiones, por medio de ángeles, Dios habló a su pueblo en esos
tiempos pasados para revelar, para mostrar, para hablarles
acerca de su camino, el camino de la redención del Señor Jesucristo. Dios, habiendo hablado de muchas
maneras, Dios habló a los padres, al pueblo judío a través de los
tipos del Antiguo Testamento. Habló Dios de los sacrificios
de los corderos. Habló de los sacerdotes. Habló de muchas maneras. Todas estas cosas eran típicas
del Señor Jesucristo. Y Dios estaba hablando a su pueblo
de Cristo de una manera típica. De una manera típica, como nos
dice. Ahora el Señor nos está hablando
por el Hijo. Dice, en estos postreros días
estamos viviendo en los últimos días. Estos postreros días son
estos últimos días que estamos viviendo. Y en esos días Dios
nos está hablando por su Hijo, el Señor Jesucristo. Nos dice
el Hijo. El Hijo nos dice qué clase de
personas somos. Dios nos habla por su Hijo. El Hijo nos habla por su Palabra. Las santas escrituras son las
palabras del Hijo. Y por las santas escrituras,
el Hijo nos está hablando a cada uno de nosotros que estamos aquí
reunidos. Y también a todas las personas
que nos están escuchando. Dios nos habla por el Hijo. Ahora,
¿qué es lo que nos dice el Hijo? ¿De qué nos habla el Hijo? El
Hijo nos dice El Hijo nos habla. El Hijo nos está diciendo a cada
uno de nosotros qué clase de personas somos delante del Dios
Santo. El Hijo nos dice que por naturaleza
cada uno de nosotros nacimos en este mundo con un corazón
enemistoso en contra de Dios. Que no queremos a Dios. que no
buscamos a Dios, que no hay nada bueno en nosotros, que todo lo
que hay en nosotros, lo que consideramos bueno en nosotros, es abominación
delante de los ojos de Dios. El Hijo nos dice que no queremos
venir a Él. Ustedes, dijo el Señor a los
judíos, no queréis venir a mí. para que tengan vida. El hombre no quiere porque no
puede. El hombre no puede porque no
quiere. Pero el hombre no quiere porque
su corazón odia a Dios. Su corazón odia a Dios porque
el hombre no quiere nada con Dios. El Señor Jesucristo también
dijo que ninguno puede venir a Él si el Padre que le envió
no le trajere a Él. Eso nos está hablando de la incapacidad
del ser humano para venir a Dios. Nos habla de la incapacidad del
hombre para buscar a Dios, para creer a Dios por sí mismo. Nadie, nadie tiene en sí mismo
el poder, la capacidad para buscar a Dios. Nadie tiene en sí mismo
la capacidad para creer a Dios. Todo el mundo cree en Dios, pero
solamente los escogidos creen a Dios. Todo el mundo cree en Dios, hasta
los demonios creen en Dios. Pero solamente el pueblo escogido
crea a Dios. La fe que crea Dios es de los
escogidos de Dios. Es de los escogidos de Dios.
El Hijo nos dice que necesitamos nacer de nuevo. Sin el nuevo
nacimiento no podemos ver ni entrar en el reino de Dios. Estamos
muertos por naturaleza en nuestros delitos y pecados. Somos ciegos
espiritualmente. Somos sordos que no podemos ver
el reino de Dios. El reino que Cristo Jesús vino
a establecer aquí en este mundo. Ese reino no es un reino material,
es un reino espiritual. Su reino está juntado aquí en
esta mañana. Vosotros sois el reino de Dios,
el reino del Señor Jesucristo. Cristo es el rey y Él está reinando
sobre su pueblo. Él es el rey y reina sobre su
pueblo. Pero ¿cómo podemos entrar en
el reino de Dios, ver el reino de Dios? Hay que nacer de nuevo. El nuevo nacimiento es por la
palabra y el Espíritu Santo de Dios, no es por el bautismo de
agua. El bautismo de agua no nos hace
nacer de nuevo. No es por pasar y levantar la
mano. Eso no nos hace nacer de nuevo. El nuevo nacimiento es la obra. Es la obra total de Dios. Es la obra de la gracia de Dios. Es la obra del Espíritu Santo. La persona que ha nacido de nuevo
es la persona que cree a Dios. La persona que ha nacido de nuevo
es la persona que cree a Dios. La persona que cree solamente
en Dios no ha nacido de nuevo. Creer a Dios es creer su testimonio
que nos habla acerca de su Hijo el Señor Jesucristo. El Señor
Jesucristo. ¿Qué nos dice el Hijo? El Señor
Jesucristo nos dice que Él, por su muerte en la cruz del Calvario,
por su muerte, hecho una vez y para siempre, Él ha obtenido
redención eterna para su pueblo escogido. Con una sola vez y
para siempre, el Señor ha obtenido una reconciliación para siempre
para su pueblo escogido. Él no tiene que morir otra vez.
Él no tiene que repetir su muerte otra vez. Él mismo dijo en la
cruz, consumado es. Mi redención está terminada,
una redención completa, que no dejó nada para que nosotros
tengamos que hacer. Él obtuvo una redención completa
en la Cruz del Calvario. Y toda persona que está confiando
con todo su corazón en el Señor Jesucristo. Esta persona, este
pecador como yo, estoy completo en el Señor Jesucristo. Tengo una justicia completa en
Cristo. Tengo una santidad completa en
Cristo. Tengo un perdón completo en Cristo. Todo lo que tengo en Cristo está
completo. No me hace falta nada. ni tengo que hacer nada para
completar la obra del Señor Jesucristo que Él ha hecho en la cruz del
Calvario. Esa es la esperanza de todo pecador
que siente su necesidad de ser salvo. Esa es la esperanza de
cada hombre y mujer que siente su necesidad de ser salvo. Cristo, su muerte, su redención
en la cruz es la base es la base de nuestra justificación delante
de Dios. El Señor Jesucristo fue hecho
pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia
de Dios en Él. Cristo es nuestra justicia. Cristo es nuestra justicia. Somos
la justicia de Dios en el Señor Jesucristo. Jehová, justicia
nuestra. Jesucristo, justicia nuestra. Él es nuestra justicia. Y tenemos
en Él una justicia completa delante de Dios. Es por eso que podemos
venir con toda confianza al trono de la gracia. Toda persona que
está vestido de la vestidura del Señor Jesucristo puede venir
con toda confianza al trono de la gracia y será recibido, será
escuchado por el Señor Jesucristo. ¿Qué nos dice el Hijo? El Hijo
nos dice, cree en mí y serás salvo. El Señor no está diciendo,
cree en María y vas a ser salvo. No. El Señor no está diciendo,
cree en la religión y vas a ser salvo. No. El Señor no está diciendo, haz
obras buenas y vas a ser salvo. El Señor dice, cree en mí. Todo
aquel que cree en el Hijo será salvo. Todo aquel que cree en
el Hijo no será condenado, más tendrá la vida eterna. Eso es
lo que nos está diciendo el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Pero también el escritor de esta
carta a los hebreos nos dice que el Señor Jesucristo también. Dice, en estos postreros días
nos ha hablado por el Hijo a quien constituyó heredero de todo y
por quien asimismo hizo el universo. El Hijo Eterno de Dios es heredero,
constituido heredero de todo. El Señor Jesucristo es Rey de
Reyes y Señor de Señores. A Él le pertenece todas las cosas,
porque Él es el Creador de todas las cosas. Como Derecho le pertenece
todo. Como derecho le pertenece todo. Como hombre, como el segundo
Adán, por su obediencia a la voluntad del padre, él fue constituido
heredero de todo. Como hombre, él ganó lo que Adán
perdió. En Adán perdimos todo. En Adán
quedamos arruinados espiritualmente, todos. Pero en Cristo Jesús somos
hechos herederos en Él, herederos para siempre en Él. Somos, si
somos hijos, somos herederos y coherederos con el Señor Jesucristo. Ahora, ¿qué nos dice el Hijo?
El Hijo nos dice que Él es igual con el Padre. Es igual con el
Padre, dice aquí en versículo 3, el cual, el Señor Jesucristo,
siendo el resplandor de la gloria y la imagen misma de su sustancia,
quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo
efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de
sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. El Hijo es igual con el Padre. El Hijo es el Padre. Jehová el Hijo. El Hijo es el
Padre. El mismo Señor Jesucristo dijo,
los discípulos preguntaron al Señor, Señor quiero que nos muestres
a tu Padre. Y el Señor dijo, el que me ha
visto a mí, ya vio a mi Padre. El que me conoce a mí, conoce
a mi Padre. Yo y el Padre somos uno. El Hijo es uno con el Padre en
gloria, en la eternidad, en todo. En Él habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad. Ahora, el escritor también nos
habla acerca de lo que el hijo ha hecho para salvar a su pueblo
de sus pecados. Dice así, la parte central del versículo
tres, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio
de sí mismo. ¿Qué es lo que ha hecho el Hijo
por su pueblo? Lo que el Hijo ha hecho, lo ha
hecho por su pueblo. No lo hizo para salvar a todo
el mundo, porque no es su propósito venir a este mundo para salvar
a todo el mundo. El propósito del Hijo es venir
a este mundo y salvar a todos aquellos que Dios el Padre le
dio en la eternidad. El propósito del Hijo es salvar
a su pueblo. Llamarás su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él vino a este mundo para dar
su vida en rescate de muchos. Él vino a este mundo para dar
su vida y salvar a su pueblo únicamente. Su pueblo son aquellos
que confían en Él de todo corazón. Su pueblo son sus ovejas. Sus ovejas son aquellas que oyen
su voz, creen en Él y le siguen constantemente. El buen pastor vino a dar su
vida por sus ovejas. La redención del Señor Jesucristo
es particular. Es solamente por su pueblo escogido,
por su pueblo amado, por todos aquellos que Dios el Padre le
entregó en la eternidad para que Él los salvara. ¿Y qué ha
hecho Cristo? ¿Lo ha salvado? Sí. Él dijo,
consumado es, consumado es, la redención de todo mi pueblo ya
está terminado, ya está terminado. Y como sabemos, que la redención
del Señor Jesucristo y su satisfacción a la justicia de Dios. ¿Cómo
sabemos que Dios el Padre está satisfecho con la ofrenda ofrecida
por su Hijo? Cuando el Señor se levantó dentro
de los muertos a los tres días. Cuando Cristo se resucitó dentro
de los muertos, esa es una señal Ese es un testimonio de que la
obra de Cristo ha sido recibida por Dios el Padre. Que Dios el
Padre está satisfecho con la ofrenda, con la muerte, con el
sacrificio de su Hijo que le ofreció a Él. Cristo fue entregado por nuestras
transgresiones y resucitado para nuestra justificación. Son buenas
nuevas, ¿verdad? Esas son buenas noticias para
cada uno de nosotros. Son buenas nuevas. Se levantó. Está vivo. Está vivo para cumplir su propósito
de salvar aquellos que Él ha redimido en la cruz. Se levantó
con el propósito de llamar y traer aquellos que Él redimió en la
cruz. Y Él no va a fallar. Él no va a fallar. Él va a cumplir
su propósito. Él va a cumplir su propósito.
Él va a traer hasta el último de los escogidos de Dios. Él
los va a traer. Ahora, ¿cuál es la obra del Hijo?
Que su muerte en la cruz purificó nuestros pecados. Nos limpió
de todo pecado. Nos lavó de todo pecado. Y esto lo hizo una vez para siempre. lo hizo una vez para siempre. Todos nosotros debemos saber
que no existe otro lugar para que los pecados sean purificados. Todo el mundo debe saber que
no hay otro lugar donde los pecados pueden ser purificados. No existe
el purgatorio No hay otro lugar para que los pecados sean limpiados. El único lugar, el único lugar,
la única fuente que limpia todas nuestras maldades, todos nuestros
pecados, toda nuestra desobediencia, todas nuestras transgresiones,
es la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Cada hombre Cada mujer que ha
venido al Señor Jesucristo, sus pecados han sido limpiados, han
sido borrados. Ahora, ¿qué pasará contigo si
mueres en tus pecados? ¿Qué pasará contigo si sigues
en tu rebeldía en contra de Dios? ¿Qué va a pasar contigo? Vas
a morir en tus pecados. y vas a estar separado eternamente
de Dios. Escucha estas buenas noticias,
escucha estas buenas noticias que la sangre del Cordero de
Dios nos lava y nos limpia de todo pecado, de todo pecado. No hay otro lugar donde el pecado
pueda ser limpiado sino la sangre del Señor Jesucristo. La sangre
de Jesucristo el Hijo de Dios nos limpia de todo pecado. Dice de todo pecado. no de un
solo pecado, sino de todo pecado. Todas transgresiones, desobediencia
que hemos cometido en contra de Dios y que estamos cometiendo
y vamos a cometer, todos son limpiados por la sangre preciosa
del Señor Jesucristo. Ahora, el último punto. ¿Dónde
está ahora el Santo Hijo de Dios? ¿Dónde está ahora Aquel que fue
hecho pecado por nosotros? ¿Dónde está aquel que cargó sobre
sí mismo nuestros pecados? ¿Dónde está aquel que murió para
redimirnos de la maldición de la ley? De la condenación de
nuestros pecados. ¿Dónde está ahora? Nos dice que
está sentado. Está sentado a la diestra de
la majestad en las alturas. Ese es su lugar. Ese es su lugar. El Rey está
sentado. El Rey está en los cielos. El
Señor Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores. Dice, está sentado. ¿Por qué
está sentado? Porque su obra ha terminado para
siempre. Cuando Él dijo consumado es,
es que ya está consumado. Es que ya está terminado. Es
que ya está completo. Él no tiene que ofrecerse otra
vez. Ahora, Él está sentado. Diciéndonos que su obra está
terminado para siempre. Y esa obra es completa. No está sentado para ver qué
vas a hacer por ti, no. está sentado porque su redención por ti está
terminado y es eterna. Es eterna, está sentado porque
su obra está terminada. El Señor Jesucristo es un Redentor
victorioso. Cuando Él dijo consumado es,
ese Redentor ha ganado, ha triunfado sobre todos los enemigos de su
pueblo. Ha triunfado sobre el pecado.
Ha triunfado sobre Satanás. Ha cumplido la ley con su obediencia
y con su muerte. El Señor había ganado la victoria. Había ganado la victoria. Que
la justicia de Dios estaba satisfecha. y Dios está satisfecho con la
obra de su Hijo. ¿Dónde está ahora el Señor Jesucristo? Está sentado a la majestad de
Dios. ¿Con quiénes? Con su iglesia. Con su pueblo. Estamos aquí, ¿verdad? Nos estamos
viendo. Pero en nuestra cabeza Nuestro representante Nuestro
mediador Nuestro Dios Unido a Él Estamos sentados Allá en el cielo
Juntamente con Él Juntamente con Él El Hijo está hablando El Señor
Jesucristo está hablando No rechaces al que te habla en los cielos. No lo rechaces. Si estás oyendo
su voz en esta mañana, obedecelo. Obedece a él. Ven y confía totalmente
en el Señor Jesucristo. Hoy es el tiempo aceptable. Hoy
es el día de salvación. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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