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JC

Una descripción divina del hombre

Romans 3:12-20
Joel Coyoc June, 8 2022 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 8 2022

El sermón titulado "Una descripción divina del hombre" predicado por Joel Coyoc se centra en la naturaleza pecaminosa del ser humano, utilizando específicamente Romanos 3:12-20 como su texto base. Coyoc argumenta que tanto judíos como gentiles están bajo el pecado, resaltando que no hay justos, y que la ley no puede justificar a nadie ante Dios. A través del análisis de los versículos, el predicador apela a la Escritura para evidenciar que el corazón humano es engañoso, y que el juicio de Dios es inevitable. Esto tiene un impacto doctrinal significativo en la comprensión de la necesidad de salvación a través de Cristo, subrayando que solo mediante la fe se puede alcanzar la justificación ante Dios.

Key Quotes

“La descripción mejor y a la que tenemos que prestar atención es a cómo Dios describe al ser humano.”

“La ley fue dada para que toda boca se cierre.”

“El propósito de la ley es que conozcas el pecado y que mires cómo el pecado domina tu vida.”

“Todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.”

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Dice la Palabra de Dios, ¿qué
ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero,
ciertamente que les ha sido confiada la Palabra de Dios. Pues, ¿qué
si alguno de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho
nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera. Antes bien,
sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, como está escrito,
para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando
fueres juzgado. Y si nuestra injusticia hace
resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios
que da castigo? Hablo como hombre, en ninguna
manera. De otro modo, ¿cómo juzgaría
Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad
de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como
pecador? ¿Y por qué no decir cómo se nos
calumnia y cómo algunos cuya condenación es justa ¿Afirman
que nosotros decimos, hagamos males para que vengan bienes?
¿Qué pues, somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera,
pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles que todos están
bajo pecado. Como está escrito, no hay justo
ni a un uno, no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron. A unas se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno. No
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta. Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos. Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante
de sus ojos, pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice
a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre
y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. Ya que por las
obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él,
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero
ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios
testificada por la ley y por los profetas, la justicia de
Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él.
Porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente
por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. quien
Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para
manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su
paciencia los pecados pasados, con la mira de manifestar en
este tiempo su justicia a fin de que él sea el justo y el que
justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está
la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino
por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles?
ciertamente también de los gentiles, porque Dios es uno y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego por la fe invalidamos la
ley en ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Vamos a meditar
los versículos trece hasta el veinte, que dice, sepulcro abierto
es su garganta, con su lengua engañan, veneno de áspidas hay
debajo de sus labios, su boca está llena de maldición y de
amargura, sus pies se apresuran para derramar sangre, quebranto
y desventura hay en sus caminos, y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante
de sus ojos, pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice
a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre
y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios, ya que por las
obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él,
porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Bueno,
el domingo estábamos meditando lo que no hay, lo que no hay
en este mundo, Y nuestro tema hoy es una descripción divina
del hombre. Una descripción divina del hombre. Dios es quien determina lo que
es verdad y determina lo que es la realidad. Y en estos versículos
el apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo, está haciendo
una descripción divina del hombre. Podemos decir que va a describir
lo que hay. Ya habló de lo que no hay y va
a describir lo que hay. y es la descripción más verdadera
y más correcta. Es probable que quizá muchas
personas puedan no estar de acuerdo con lo que está escrito aquí.
No obstante, recordemos que el hombre no se conoce, no nos conocemos. Dice El escritor bíblico, el
profeta Jeremías dice, engañoso y perverso es el corazón del
hombre más que todas las cosas. Dice, ¿quién lo conocerá? Y la
respuesta no es que el hombre se conoce, sino la respuesta
es, Dios es quien conoce el corazón. Cuando recordamos el Salmo 139,
es una verdad que David había aprendido, que en realidad él
tampoco se conocía. Él le dice al Señor, Tú me has
examinado y me has conocido. Y después termina diciéndole,
examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce
mis pensamientos. Y hoy día se hacen bastantes
esfuerzos de querer mostrarnos una descripción distinta de quiénes
somos. es común de pronto encontrar noticias de personas que encuentran
mucho dinero y de pronto pues es un taxista o X persona que
encuentra mucho dinero y de pronto se hacen publicaciones en redes
sociales porque devolvió el dinero y no está mal que se haga, lo
que está mal es La publicidad que se hace al asunto y la frase
que casi siempre acompaña, todavía podemos confiar en el ser humano. Todavía podemos confiar en el
ser humano. Hay algunas otras frases que
se dicen, somos más los buenos que los malos. Y la verdad es
que la descripción mejor y a la que tenemos que prestar atención
es a cómo Dios describe al ser humano. Es interesante que el
apóstol Pablo no es precisamente original en sus ideas. Es que
el apóstol Pablo no pretende ser original. Su mente ha sido
formada por la obra del Evangelio, por la gracia, por la inspiración
del Espíritu Santo, y él ha llegado a comprender la mente de Dios,
y Dios lo está guiando para dar una descripción que, pues, en
otro momento y en otro tiempo ha guiado a otros de sus siervos
para escribir, y es interesante que lo que Pablo hace desde lo
que nosotros estuvimos meditando el domingo de lo que no hay,
y ahora, mirando esta descripción se está describiendo al ser humano
en todos sus en todos sus sus sus órganos y es interesante
que eso lo hace el profeta Isaías en Isaías capítulo uno versículo
seis el profeta Isaías hace lo que Pablo va a hacer citando
no solo a Isaías sino citando los salmos dice ¿Por qué? Desde el versículo
cinco dice, ¿Por qué querréis ser castigados aún? Todavía os
revelaréis. Toda cabeza está enferma y todo
corazón doliente. Desde la planta del pie hasta
la cabeza, no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón,
y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas,
ni suavizadas con aceite. Y lo que está presentando aquí
Isaías es algo que no es nuevo para la audiencia del apóstol
Pablo, en especial la audiencia judía. Recuerde que en el capítulo
uno, él habló a la audiencia gentil, a aquellos miembros de
la iglesia en Roma que no tenían un contexto precisamente judío,
y ahora él está hablando a los judíos, y ellos tenían conocimiento
de la descripción que Dios hace acerca del hombre. Nosotros podemos
recordar varios lugares de la escritura donde dice, por ejemplo,
desde el Génesis, que toda inclinación de los pensamientos, todo designio
del corazón del hombre es de continuo solamente el mal. Ahora, lo que Pablo va a comenzar
a hacer es, primero va a describir lo que son, pues él va a describir estaba diciendo hace un momento
que desde la parte que meditamos donde dice lo que no hay ahí
dice él como está escrito dice no hay justo ni a uno no hay
quien entienda y no no obstante que ahí él menciona no hay quien
entienda y ahí está hablando de la cabeza está hablando de
la cabeza y En esta sección, cuando él empieza a describir,
y va a describir, ha hablado en los aspectos generales del
pecado. Y ahora va a hablar en los aspectos prácticos de cómo
se consuma el pecado y cómo el pecado ejerce dominio sobre todo
nuestro, pues, nuestro cuerpo. Y va a empezar con los órganos
del habla. los órganos de la habla. Es interesante que nuestro
hablar, nuestro hablar manifiesta mucho acerca de la realidad interna
de nuestro corazón. El Señor Jesús dijo, de la abundancia
del corazón, habla la boca. Dice, el buen hombre del buen
tesoro de su corazón saca lo bueno. Y uno de los lugares más
evidentes en los cuales se muestra lo que hay en nuestro interior
es justamente a través de nuestro hablar. Y el apóstol va a empezar
a describir los órganos del habla. Y empieza con la garganta. Dice,
Sepulcro abierto es su garganta. yo estaba diciendo que no es,
no son conceptos originales que al apóstol Pablo se le, se le,
se le ocurrieron. Tampoco es una revelación nueva
que el Espíritu Santo está dando precisamente al apóstol Pablo. Ahorita vamos a ver que él está
citando Salmos. Sepulcro abierto es su garganta
y es la descripción, el hombre, la descripción del hombre El
hombre caído en Adán, toda la raza humana, específicamente
aquí está hablando Bueno, esto es real en los gentiles, pero
esto es real en los judíos. Su garganta es un sepulcro abierto. Una de las cosas más grotescas,
más terribles, más desagradables que puede haber es, pues, el
que un sepulcro esté abierto y esté expuesta la carne humana
en estado de corrupción, de descomposición. Recuerde que el Señor Jesús dijo
que abrieran el sepulcro de Lázaro, y su hermana le dijo, maestro,
yede ya, porque es de cuatro días, o sea, tiene cuatro días,
y pues no va a ser nada agradable abrir el sepulcro. Y la idea
es una idea sumamente desagradable. Sepulcro abierto es su garganta. Y este concepto viene del Salmo
5, 9. y es es interesante que bueno
el salmo cinco nueve nueve es interesante ubicar cómo cómo
el salmo empieza aquí está hablando una persona que era de un contexto
judío que conocía la ley y una persona que tenía claridad de
por qué él podía acercarse a Dios y empieza diciendo escucha o
que va a mis palabras versículo uno considera mi gemir está atento
a la voz de mi clavó rey mío y Dios mío porque a ti oraré
O Jehová, de mañana oirás mi voz. De mañana me presentaré
delante de ti y esperaré. Porque tú no eres un Dios que
se complace en la maldad. El malo no habitará junto a ti.
Los insensatos no estarán delante de tus ojos. Aborreces a todos
los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira.
Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. Mas yo, por
la abundancia de tu misericordia, entraré en tu casa, adoraré hacia
tu santo templo en tu temor. Guíame, oh Jehová, en tu justicia
a causa de mis enemigos, endereza delante de mí tu camino. Porque
en la boca de ellos no hay sinceridad, sus entrañas son maldad, sepulcro
abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas. sus entrañas
son maldad. Y él, el que está escribiendo
esto, tiene entendimiento y conocimiento de la ley, y no obstante que
él muestra a aquellos que son sus enemigos, y recuerde que
por sobre todas las cosas, por sobre todas las cosas, esos salmos
de David, están hablando realmente del Señor Jesucristo. Y no obstante,
en el, hay un Hay verdades aplicables a la vida de David y hay verdades
aplicables a una realidad futura. Una de las realidades es, en
cuanto a David, es, dice, más yo por la abundancia de tu misericordia
entraré a tu casa, adoraré hacia tu santo templo en tu temor,
por la abundancia de tu misericordia. O sea, él no se parece a a ese
que entró, y estaba adorando, adorándose a sí mismo, a ese
que estaba confiando, aunque tenía una garganta, como dice
la Biblia, sepulcro abierto, que esa persona es del mismo
grupo de gentes a los cuales el Señor les dijo que eran sepulcros
blanqueados, que estaban bonitos por fuera, pero por dentro estaban
llenos de huesos y de cosas desagradables. Ahora, después, de la garganta
describe la lengua y la descripción de la lengua es engañosa y no
puede ser de otra manera porque el corazón es engañoso y perverso
y de la abundancia del corazón habla la boca entonces pues no
puede ser de otra manera la lengua es engañosa y dice está citando
nuevamente el versículo nueve dice porque en la boca de ellos
no hay sinceridad si no hay sinceridad qué es lo que hay pues engaño. Es lengua engañosa. El interior,
después se describe el interior de la boca, y ahí está citando
el apóstol Pablo, dice, sepulcro abierto es su garganta, veneno
de áspides hay debajo de sus labios. Su boca está llena de
maldición. y el Salmo diez, versículo siete,
dice, llena está su boca de maldición, de engaño y fraude, debajo de
su lengua hay vejación y maldad. Santiago también habla acerca
de la boca, y él dice que en realidad es un miembro pequeño,
pero que enciende un En realidad, las figuras son
bastante elocuentes. Nosotros tememos ser picados
por una serpiente. Y creo que las serpientes más
terribles, hay una que le dicen a Wolpocho, que si esa serpiente te muerde, pues
es casi seguro que te mueres. Lo que está usando como figuras
de lenguaje es cuán terrible es nuestra boca. Y nuestra boca
es terrible porque nuestro corazón es un corazón también terrible.
Nuestro hablar, dice el Señor, que vamos a ser juzgados por
las palabras de nuestra boca y que de la abundancia del corazón
es que habla la boca y que el corazón es engañoso y perverso
más que todas las cosas y eso es un cuadro verdaderamente terrible
no siempre no siempre todas las personas que caminan uno pudiera
pensar que están mostrando todo esto que está diciendo Y eso
no nos pone precisamente bien. ¿Por qué no es que no todas las
personas al mismo tiempo estamos mostrando todo lo que somos capaces? Bueno, no está siendo así porque
Dios tiene un propósito que cumplir y Dios tiene muchas maneras en
las cuales Él refrena toda la maldad que somos capaces de mostrar.
Después de hablar de los órganos del habla, el el apóstol Pablo
va a describir los pies los pies y dice que los pies se apresuran
a derramar sangre dice sus pies se apresuran a derramar sangre
una una de las cosas que Una de las cosas que ha caracterizado
a la humanidad es, Adán y Eva pecaron. Y lo primero que Adán
hizo fue, pues no precisamente proteger a su esposa, sino ponerse
enfrente y señalarla como culpable. Pero inmediatamente después,
bueno, nacen sus hijos. Y no pasó mucho tiempo para que
Caín matara a su hermano Abel. Y después la tierra fue llena
de maldad. Y algo que ha caracterizado,
si usted lee la escritura o usted lee la historia de la humanidad,
pues algo que ha caracterizado a la humanidad es derramar sangre. Derramar sangre. Y el siglo XX
está lleno de derramamiento de sangre y no ha parado de derramarse
sangre todos los días. Dice, sus pies se apresuran para
derramar sangre. Es interesante que cada vez el
ser humano muestra más desesperación o más rapidez para derramar sangre. Antes las guerras eran a pie,
después fueron con caballos y en trincheras donde tardaban mucho
tiempo peleando, hasta que se inventaron los tanques de guerra
y cada vez es más rápido derramar sangre. Sus pies apresuran a
derramar sangre. sus caminos y siempre es pues
con relación a los pies tanto en el sentido físico como en
el sentido espiritual sus caminos son destructivos dice quebranto
y desventura hay en sus caminos sus caminos son destructivos
y es interesante que pues todos somos conscientes de cuántas
veces hemos destruido a relaciones hemos destruido a personas después
dice siempre con relación a los pies dice no conocieron camino
de paz no conocieron camino de paz Una de las cosas que tanto
anhela la humanidad y se hacen esfuerzos, y tristemente esfuerzos,
bajo el engaño de aquel que es asesino, bajo el engaño de aquel
que es mentiroso, y es esfuerzos de paz. Casi siempre ha estado
a la orden del día el hecho de que hay reuniones a nivel internacional,
y esas reuniones son para firmar tratados de paz, Y yo no recuerdo un año en que
no haya habido alguna reunión para algún tratado de paz. Yo
creo que pudiéramos revisar los periódicos y ver cuántos tratados
de paz se han firmado, por ejemplo, en Medio Oriente, entre Israel
y y y los países árabes, o los palestinos, y la verdad es que
a día de hoy hay un montón de papeles firmados, pero paz, no
hay paz, y no conocieron camino de paz, y no conocieron conocimiento de Dios, porque
no conocen a Dios en Cristo Jesús, y por último, el apóstol Pablo
va a mencionar el corazón. No hay temor de Dios delante
de sus ojos, no hay temor de Dios delante de sus ojos, no
hay quien entienda, no hay temor de Dios delante de sus ojos,
no hay quien la actitud de un temor reverente.
El temor a Dios es sabiduría. Y una de las cosas que escasea
hoy terriblemente es, al no conocer a Dios, no hay temor de Dios. La gente actúa. Algo que Algo que nos detiene
al pecar es el... cuando hablamos del temor de
Dios, no estamos hablando de terror, sino estamos hablando
de una actitud reverente de respeto, sabiendo que Dios aborrece a
los que hacen iniquidad, que Dios no sólo aborrece el pecado,
sino, como dice el Salmo 5 que leímos, dice, describiendo al
Señor, Dice versículo 5 del capítulo,
del Salmo 5, los insensatos no estarán delante de tus ojos,
aborreces a todos los que hacen iniquidad. aborreces a todos
los que hacen iniquidad. El tener un conocimiento de quién
es Dios, el poder saber que Dios todo lo ve, que Dios todo lo
sabe, que todas las cosas están desnudas a sus ojos, el poder
saber que nuestras fuerzas son infinitamente inferiores a las
de Dios, el saber que es necio estar en guerra con Dios, el
saber que Dios nos creó para mostrar su carácter, para actuar
siempre en conformidad con su carácter, y cuando hacemos lo
contrario es por la falta del temor de Dios. Y estamos viviendo
en una humanidad que vive sin temor de Dios porque no hay conocimiento
de Dios. Damos gracias a Dios porque Dios
ha querido revelarse a nosotros en el Señor Jesucristo. Y aquí
el apóstol Pablo está citando el Salmo treinta y seis, versículo
uno. Salmo treinta y seis, versículo
uno. Dice, la iniquidad, la iniquidad
del impío, me dice el corazón, no hay temor de Dios delante
de sus ojos. No hay temor de Dios delante
de sus ojos. Se lisonjea, por tanto, en sus
propios ojos de que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude, ha dejado de ser cuerdo
y de hacer el bien. Medita maldad sobre su cama,
está en camino no bueno, el mal no aborrece. Jehová, hasta los
cielos llega tu misericordia y tu fidelidad alcanza hasta
las nubes. Dice, de su se lisonjea por tanto en sus propios ojos
de que su iniquidad no será hallada y aborrecida. Y dice, ha dejado
de ser cuerdo y de hacer el bien. Y se vive una locura cuando no
hay temor de Dios. Es, en realidad, el pecado es
una locura. El pecado es un sinsentido, porque
el pecado es primeramente contra Dios. Y cuando recordamos que
el pecado es primeramente contra Dios, pues sencillamente no tiene
sentido pensar que ocultamos el pecado, porque es imposible
ocultarlo. Recuerde, cuando Dios, en su
misericordia, manda a Natán a confrontar a David, él vuelve en sí. Él
había dejado de ser cuerdo. El pecado es una locura, porque
Dios todo lo ve, todo está delante de sus ojos. Pero si hay algo
que describe al hombre es vivir sin temor de Dios. No hay temor
de Dios. Y por eso vivimos en un mundo
en el caso de nuestro país, uno de los países que ocupa un lugar
importante en corrupción. Y bueno, no es privativo de nuestro
país. El mundo, los países están llenos
de corrupción. ¿Por qué? Porque no hay temor
de Dios delante del hombre, delante de sus ojos. Dice, no hay temor
de Dios delante de sus ojos. Sus ojos viven mirándolo temporal
y haciendo lo que quiera hacer, intentando ocultarlo. Es interesante
que a veces a un gente que tiene conocimiento de la Escritura,
decimos cosas a nuestros hijos, hijo no agarres nada que no te
pertenece, porque si te descubren es vergonzoso, y eso es algo
triste de decir, y si no lo descubren no es vergonzoso. a vivir en
el temor al hombre en lugar del temor al Señor. No es si te descubren
es vergonzoso. Estás descubierto porque todas
las cosas están desnudas a los ojos de Dios. En verdad, la mirada
que importa es la mirada del Señor. Pero aún allí, como padres,
muchas veces reflejamos con esas cosas, pues igual nuestra falta
de temor a Dios. Si no hay temor a Dios, pues
no podemos transmitir temor a Dios. Y la verdad es que el hombre
está descrito de esta manera. Ahora, dentro de esta descripción,
el apóstol Pablo hace algo Hace algo que es bien importante
que prestemos atención y es que en cuarto lugar, después de describir,
después de estar describiendo los órganos del habla, los pies,
el corazón, dice algo acerca de esta descripción,
y esta descripción es especialmente para ti que la tienes, o sea,
para nosotros que la tenemos, porque dice el versículo 19,
pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que
están bajo la ley. Cuando el apóstol Pablo está
usando aquí la palabra ley, no está refiriéndose necesariamente
sólo a los diez mandamientos, sino está refiriendo totalmente
al antiguo pacto. Recuerde que, por ejemplo, en
el Salmo 119 dice la ley de que va es perfecta que convierte
el alma. y no está hablando solamente
de los diez mandamientos, sino está hablando de la ley. O sea,
es una manera de mencionar la escritura del Antiguo Testamento.
Y dice, pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a
los que están bajo la ley. Y algo que es, algo que es interesante
es que en el día del apóstol Pablo, como en el día del Señor
Jesucristo, y como en este día, había la tentación en el corazón
de quienes tenían la ley de mirar estas descripciones y decir,
así son los gentiles, igualito. Pero Pablo está aclarando y diciendo
aquí, esto que está descrito es especialmente para ti que
tienes la ley. Dice, porque sabemos que todos
Que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo
la ley, para que toda boca se cierre. Es interesante que el
fariseo que fue a orar, y levantando los ojos al cielo y dijo, Señor
yo te doy gracias, porque no se parece nada al salmista que
dice yo, por tu misericordia. El salmista se parece más a aquel
que estaba diciendo, sé propicio a mí el pecador, que estaba inclinado
con vergüenza, y su boca, pues, no diciendo nada que no debería
decir. La ley fue dada para que toda boca se cierre. Nunca fue
el propósito de Dios el que la ley pudiera ser un instrumento
de salvación, sino fue para hacernos conscientes
de estar bajo juicio. Fue para hacernos conscientes
de nuestra incapacidad de cumplir la ley. En el entendimiento que
la ley, al final de cuentas, el último punto que Pablo está
hablando en la descripción es temor de Dios. Y cuando hablamos
de temor de Dios, eso va a la profundidad de que no es lo que
podemos hacer externamente, sino es lo que Dios mira. Recuerde,
Dios no mira lo que mira el hombre, porque el hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón. El problema
de nuestros hijos no es que les enseñemos a no robar, porque
qué tal si los descubren. Están descubiertos. El problema
es el asunto de que Dios no mira lo que mira el hombre, porque
el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el
corazón. En realidad, el propósito al
final de la ley es cuando nosotros pensamos en que el cumplimiento
de la ley no es externamente, sino es en el espíritu de la
ley, en aquello que ve la motivación más profunda de nuestro corazón,
porque Dios está interesado más en lo que somos dentro que en
lo que hacemos externamente. Entonces, lo que tenemos que
hacer es estar con nuestra boca cerrada, y diciendo Señor yo
vengo a ti por la multitud de tu misericordia es de estar inclinados
reconociendo que en verdad así es mi garganta no es la garganta
de los gentiles es que en realidad así es así es mi lengua así de
venenosa es mi lengua así es debajo de mis labios, lleno de
veneno de áspides. Es un veneno, es venenoso, que
a veces lo suelto y enciende fuego. Y es cierto, la lengua
de mi vecino que yo veo es así. Pero el propósito de la ley es
no para que yo vea la lengua y la garganta y la boca de mi
vecino y sus pies de mi vecino que van presurosos, sino es para
que yo vea que también los míos son así, y que yo necesito estar
callado, porque la ley se me dio para que yo conozca el pecado,
para que yo conozca el pecado que está en mí. Nunca fue el
propósito que sea salvo por cumplir la ley, porque no soy capaz de
cumplir la ley. dice después ya que por las obras
de la ley ningún ser humano será justificado y el propósito de
haber dado de que se nos haya dado la ley es que nuestra boca
esté cerrada y no es que no el sentido de cerrar la boca y no
es de no decir nada porque el publicano decía algo pero está
hablando del de hablar con arrogancia en un contraste de hablar con
humildad, en un contraste de venir confiando en la misericordia
de Dios y no en lo bueno que yo soy. El propósito de la ley
que se nos ha dado es para mostrar que si bien el gentil estaba
a juicio de Dios, pero que yo pueda mirar que también lo estoy,
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado.
Y también eso es enseñanza desde el Antiguo Pacto, no es solamente
del Nuevo Pacto. El Salmo 143, versículo 2. Hoppe habla bastante también
al respecto, pero el Salmo 143.2 dice... Y no entres en juicio con tu
siervo, porque no se justificará delante de ti ningún ser humano. Porque no se justificará delante
de ti ningún ser humano. Y Gálatas 2.16 Sabiendo que el hombre no es
justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo y no por
las obras de la ley. Por cuanto por las obras de la
ley, nadie será justificado. Esta descripción que tenemos,
que se hace, es especialmente para nosotros y para recordar,
no me puedo justificar, porque yo no puedo cumplir la ley. La
manera de ser justificado es únicamente por aquel que es justo,
aquel que cumplió toda la ley. Y el propósito de la ley es que
conozcas el pecado y que mires cómo el pecado domina tu vida.
Para que puedas gritar, necesito que me salven. Yo no puedo salvarme. Yo necesito un salvador. Ese
es el propósito de la ley. Y la descripción es verdaderamente
terrible. Y yo decía hace un rato, tal
vez tú digas, pero no toda la gente que conocemos es así. Y
la verdad es que si vemos detenidamente todos somos así, todos hemos
hecho mal con nuestra boca no hace tiempo, incluso hoy, hoy
hemos hablado de pronto y no no palabras que se conforman
al carácter de Dios. Hoy, de pronto, hemos obrado
mal y hemos pecado contra Dios. Ahora, la razón por la que no
toda la gente está mostrando todo lo que es capaz de mostrar
es porque Dios tiene un propósito que cumplir. Si Dios nos hubiera
dejado seguir así como nacimos de Adán, y él no tuviera ni un
propósito más que muramos, como él dijo, por causa de nuestro
pecado, pues hace tiempo que hubiéramos muerto todos, y sencillamente
ya nos hubiéramos autoextinguido como raza humana. Dios usa diferentes
maneras en las cuales Él refrena la maldad que somos capaces.
Algunas veces, bueno, Dios, ¿cuánta gente hay que no ha matado? No
precisamente porque no ha tenido ganas. Hemos a veces experimentado
enojo y sentimos que quisiéramos que alguien se muriera. Y el
Señor dice que aún eso es equivale a asesinato. Bueno, mucha gente
no hemos matado porque, pues, no es nada lindo tener que pasar
el resto de tu vida en la cárcel. Y hay varias cosas que Dios utiliza,
su gracia común para frenar la maldad, porque Él está cumpliendo
un propósito. Y de vez en cuando deja a Dios
que personas saquen todo lo que son capaces de mostrar, como
hemos escuchado de personas en el pasado. Quizá pudiéramos decir
Nerón, quizá pudiéramos decir Hitler. Y, hermanos, que Dios
nos ayude a comprender que esta descripción es la que Dios hace,
y que podamos entender que esto es verdad de Dios. A veces nos
cuesta pensar que en verdad el ser humano es de esta manera,
somos de esta manera, y necesitamos por eso un Salvador, porque lo
único que nosotros podemos hacer es, dice Spurgeon en una de sus
predicaciones, Comenta y dice de algunas buenas personas. Dice
que algunas veces elegimos para hacer cosas en la iglesia y decimos
buenos. Y él dice, buenos. Dice, buenos
para nada. Y la verdad es que somos buenos
para nada. Dice la Biblia, a una se hicieron
inútiles. Buenos para nada. No hay nada
de bondad en nosotros. Bueno es Dios. Y fuera de que
Dios es bueno, nadie más es bueno. Justo es Dios. Nadie más es justo. Y por eso, para ser justificados,
nadie se puede justificar delante de Dios porque nadie es capaz
de conformarse al carácter de Dios. Pensamos mal, obramos mal,
actuamos mal, interpretamos mal, emitimos juicios mal, pero el
único que siempre hizo la voluntad de su Padre y se conformó al
carácter de su Padre es el Señor Jesucristo. Y por la ley, La
solución no es vivir en el esfuerzo de guardar la ley. La solución
es venir al Señor Jesucristo. Venir diciéndose propicio a mí,
el pecador. Es venir confiando en la multitud
de su misericordia, como dice el Salmo 5. Que quisiera terminar leyendo
este versículo que dice más yo por la abundancia de tu misericordia
entraré a tu casa, en tu casa, y adoraré hacia tu santo templo
en tu temor. Sólo podemos tener temor de Dios
por la abundancia de su misericordia. Sólo podemos tener temor de Dios
cuando nosotros esperamos en su misericordia, en su gracia,
cuando nosotros hemos visto que no hay justo ni a uno, cuando
nosotros hemos visto que el justo fue por los injustos. El Apóstol
Pablo más adelante va a desarrollar, después de haber dejado todo
oscuro y todo negro, va a hablar y va a exponer con toda la claridad
el hecho de que necesitamos a alguien que nos salve, y ese alguien
es el Señor Jesucristo. Y no olvidar, más yo por la abundancia
de tu misericordia entraré a tu casa. Y eso se parece a una boca
cerrada. No se parece al que estaba confiando
en todo lo que hacía y diciéndole a Dios lo bueno que él era. alguien
que estaba totalmente engañado, que no estaba con la boca cerrada,
cuando la ley que él tenía era para que su boca esté cerrada.
Es interesante que él, con la ley, él veía al publicano mal,
y él decía, no soy como ese, mi garganta no es como la de
ese. Y la verdad es que su garganta era como la de él, lo menospreciaba,
estaba totalmente equivocado. Pero gracias a Dios, porque el
publicano entró por la multitud de tu misericordia, y él decía,
Señor, sé propicio a mí, el pecador, mi garganta sí es así, mi lengua
es así, mis pies son así, pero gracias, porque Cristo Jesús,
Él tiene una garganta que no es así, Él tiene una boca que
no es así, Él tiene unos pies que no son así, y Él ganó justicia
para mí. Puedo conocer camino de paz empezando
a tener la paz con Dios, siendo justificado por medio de la fe.
Como dicen romanos, justificados pues por la fe tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Hermanos, que
cada día podamos recordar Esta descripción, esta ley que nos
describe, es para nosotros. Y no es para que quedemos sin
esperanza. Es para nosotros, para que cuando
estemos lo más desesperados, podamos ver que es en Cristo
que tenemos que venir corriendo y decirle, Señor, sálvame. Sálvame
porque yo no puedo. Sálvame porque esto me describe.
Yo soy así. Y tú aborreces al que hace iniquidad,
pero tú eres el misericordioso. Y venir confiando en la misericordia
y en la obra del Señor Jesucristo. Vamos a orar, hermanos.

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Joshua

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