Bootstrap
Cody Groover

Ahora somos hijos de Dios

Cody Groover • July, 28 2013 • Video & Audio
0 Comments
Cody Groover
Cody Groover • July, 28 2013
1 Juan
What does the Bible say about the importance of works in faith?

The Bible teaches that faith without works is dead, as genuine faith produces good works in believers.

The Apostle John emphasizes in 1 John 2:28-29 that true faith is demonstrated by actions that reflect a believer's relationship with Christ. James also confirms this by stating that faith without works is dead. Genuine faith, given by God, results in a desire to live a life that pleases Him, as those who are born of God will practice righteousness. Therefore, while we are saved by grace through faith alone, it is the evidence of our faith that manifests through good works, reinforcing the transformed nature of believers who strive to imitate Christ.

1 John 2:28-29, James 2:26

How do we know we are children of God?

We know we are children of God through the faith given to us and the transformation it brings in our lives.

According to 1 John 3:1, we are called children of God because of the immense love the Father has bestowed upon us. This identity not only signifies a change from being children of wrath to children of grace but also reflects our new nature. As new creations in Christ (2 Corinthians 5:17), we exhibit the fruits of the Spirit and live in a way that seeks to honor God. The world may not recognize us as children of God, yet our transformed lives and desire for righteousness serve as evidence of our divine sonship. Our assurance lies in the fact that we have received faith from the Holy Spirit, affirming our status as God's children.

1 John 3:1, 2 Corinthians 5:17

Why is grace important for salvation?

Grace is essential for salvation because it is by grace that we are saved, not by our works.

Titus 2:11 reveals that the grace of God has appeared, bringing salvation to all humanity. This grace transforms lives by teaching believers to renounce ungodliness and live a self-controlled, upright life. It is not through our efforts or righteousness that we are saved, but solely through the unmerited favor of God. Ephesians 2:8-9 reiterates this truth by stating that we are saved by grace through faith, a gift from God that prevents any boasting on our part. Therefore, grace is the foundation upon which our salvation stands, leading us to good works as a response to God's abundant mercy.

Titus 2:11, Ephesians 2:8-9

What does John's message say about living a holy life?

John stresses that those born of God will strive for holiness and righteousness as an expression of their faith.

In 1 John 3:3, we learn that everyone who has this hope in Christ purifies himself just as He is pure. This purifying process stems from our identity as children of God and is empowered by the Holy Spirit working within us. True believers cannot be content with sin; rather, they should desire to imitate Christ. As John explains, the hope of being transformed into His likeness motivates believers to reject sin and strive for a life that reflects God’s holiness. Thus, living a holy life is not merely a command but a natural outcome of our renewed nature as we grow in the knowledge of God’s grace and love.

1 John 3:3

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Abran sus Biblias conmigo, Libro
de Primera de Juan La fe verdadera, la fe genuina,
la fe que Dios da siempre tiene obras obras de
fe obras de amor. Recuerden, la fe sin obras, dijo
Santiago, es muerta. La fe sin obras es muerta. El creyente en este mundo quiere, quiere vivir sin pecado. Quiere vivir sin pecado. Por
su naturaleza no puede la naturaleza corrupta, la naturaleza de la
carne no puede y lamenta eso y gime y llora por eso pero el
hecho de que somos pecadores y lo reconocemos no significa
que tiramos la toalla por decir así y decir bueno como somos
salvos por la gracia y no por obras y como pues no podemos
vivir sin pecado, no hay justo en el mundo que viva sin pecado,
vamos a tirar la toalla y vamos a darle rienda suelta, ese tampoco
conoce la gracia de Dios. Y aquí en el libro de primera
de Juan, el apóstol Juan en versículo 28 de 1 Juan, capítulo 2, dice,
y ahora, hijos, hijitos, ahora, hijitos, permaneced en Él, permaneced
en el Señor, permanece en Su amor, permanece en Su palabra,
permanece en fe en Él, para que cuando se manifieste tengamos
confianza. Él es nuestra confianza. Él es
nuestra confianza, Él es nuestra seguridad. Pero nosotros, está
hablando de cuando Él se manifieste, nosotros nos hundamos la cara. No nos alejemos avergonzados. No nos alejemos. Sigue viniendo
el Señor Jesucristo. Sigue confesando al Señor Jesucristo. Sigue, intenta, intenta vivir
como Él vivió. Es una imposibilidad que nosotros
podamos en esta cara, en este mundo, vivir la santidad que
Él vivió, pero intenta. Y aquí entonces el apóstol Juan
dice, y nos da estos, podríamos decir, argumentos a favor de
una vida fiadosa, una vida santa de cada creyente. Si sabéis que
él es justo, dice versículo 29, aquí está el primero, si sabéis
que él es justo, sabemos que el Señor Jesucristo, Él es el
justo, Él es el único santo, absolutamente santo, Él siempre
hizo la voluntad de Dios Su Padre, Él vino a este mundo para cumplir
la voluntad de Dios Su Padre. ¿Sabes esto del Señor Jesucristo,
que Él siempre hizo la voluntad de Dios Su Padre? Si sabemos esto, entonces los
que son engendrados de Él, nosotros que hemos nacido de Dios, nosotros
que creemos en el Señor Jesucristo, recuerda, nadie cree en el Señor
Jesucristo, que no haya nacido por el Espíritu Santo. Es una
nueva criatura. Si tú crees en el Señor Jesucristo,
eres una nueva criatura. Tienes una naturaleza, una naturaleza
santa. Ahora, ¿sabes esto de Él? Que Él procuró
hacer la voluntad, Él hizo la voluntad de Dios Su entonces
nosotros como hijos de Dios vamos a buscar ser como Él, vamos a
buscar agradar a Dios en todo. Saber también que todo el que
hace justicia es nacido de Él, o todo el que es nacido de Él
hace justicia así como Él hizo justicia. Él es el justo. Noten lo que dice allá en Tito
capítulo 2. En Tito capítulo 2, versículo
11 dice, Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación
a todos los hombres. O es decir, donde quiera que
se haya manifestado la gracia de Dios, ya sea a judío o para gentil,
en cualquier lugar donde la gracia de Dios sea manifestada, sea
manifestada para salvación. La gracia de Dios salva a pecadores,
y dondequiera que esta gracia sea manifestada, va a tener un
efecto en la vida de la persona. Y no es no es todo como si Dios
abrece en nuestra cabeza y de una vez pues porque todavía estamos
en esta carne y estamos aprendiendo una cosa es que es nuestra naturaleza
pero vamos a creciendo en el conocimiento y la gracia del
Señor y vamos aprendiendo por eso dice el versículo 12 enseñándonos
la gracia de Dios nos enseña a renunciar la impiedad. A renunciar la impiedad y los deseos
mundanos, la gracia de Dios nos enseña a vivir en este mundo,
en este siglo, una vida sobria, una vida justa, una vida piadosa. Es lo que nos enseña la gracia
de Dios. Renunciando la impiedad, la gracia de Dios nos hace aguardar
la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro
gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a Sí mismo por nosotros
para redimirnos de toda iniquidad. Él nos redimió de toda iniquidad. Y purificar para Sí un pueblo propio
celoso de buenas obras. un pueblo que hace buenas obras. Por gracias sois salvos por mí
de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras,
para que nadie se gloríe, porque somos hechuras suyas, creados
en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Él preparó de antemano
que anduviésemos en ellas, que andemos en estas buenas obras.
Entonces, la primera cosa que nos dice aquí es que si sabemos
que Él es justo, si sabemos que Él es puro, entonces las personas
que han nacido de Dios, ellos también van a practicar. Sabemos que todo el tiempo pecamos,
todo el tiempo. Gracias sean dadas a Dios, dice,
estas cosas os escribo para que no peguéis. Y si alguno hubiere
pecado, o cuando uno peque, abogado tenemos para el Padre Jesucristo
el justo. Somos pecadores y vamos a caer,
pero vamos a levantarnos y seguir caminando. Un niño que está aprendiendo
a caminar, está siguiendo a su papá, y se cae. Pero ese niño se levanta y sigue
caminando. y se cae otra vez y llora, pero
se levanta y sigue caminando, ¿verdad? No tira la toalla y
dice, bueno, ya no puedo caminar. No, él se levanta y sigue caminando.
Bueno, ese es el primero. Entonces, sabemos esto, que él
es justo. Y sabemos que todas las personas
que son nacidas de él van a seguir al Señor Jesucristo. Noten esto
también. Una vida otro argumento para
una vida piadosa, una vida santa, es, considera, versículo 1 de
capítulo 3, considera el amor que nos ha dado el Padre. Amor,
mirad cuán amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados
hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce,
porque no lo conoció a Él. Consideremos esto, somos hijos,
contempla Medita en eso. Eres hijo de Dios. Eres hijo
de Dios. Cuando más consideramos la misericordia
de Dios y la bondad de Dios para nosotros, más nos estimula, ¿verdad?,
a seguirlo a de tal manera nos amó Dios, de tal manera, considerar,
mira cual amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos
de Dios, que seamos hechos hijos de Dios, por eso nos llama hijos
de Dios qué privilegio y qué bendición
es ser hijo de Dios si ser hijo de un dignatario aquí en el mundo
es un gran un honor, un gran honor cuánto más el Rey de reyes
y Señor de señores. Ahora somos hijos de Dios. Antes
de conocer al Señor Jesucristo éramos por naturaleza, como dice,
hijos de ira lo mismo que los demás, es decir, nosotros estábamos
airados en contra de Dios. Nosotros, como por decir así,
con el puño contra el cielo, diciendo, tú no vas a ser rey
sobre mí. o no queremos que éste reine
sobre nosotros. Pero ahora, por su amor que ha
sido derramado en tu corazón, tú que crees en el Señor Jesucristo,
esto no se puede decir de todas las personas. Está claro esto,
¿verdad? Estamos hablando de aquellas
personas a quien Dios ha derramado su amor en su corazón. Estas
personas ahora aman a Dios. Aman a Dios. antes hijos de ira,
ahora hijos de su amor. Antes éramos rebeldes, antes
éramos rebeldes malhechores, ahora somos hijos. Antes éramos
enemigos y ahora somos herederos de Dios y coherederos con el
Señor Jesucristo. entonces si consideramos esto,
si consideramos el gran privilegio que Dios nos ha hecho hijos y
consideramos el amor de Dios hacia nosotros como nos estimula,
el amor de Dios nos construye el amor de Dios nos construye,
como podemos entonces servirnos a nosotros mismos y como podemos
nosotros seguir sirviendo el pecado siendo tales receptores
de la gracia de Dios, el amor de Dios. Si bien el mundo no
nos conoce, por eso el mundo no nos conoce,
porque no lo conoce. Si bien el mundo no nos conoce
y no nos reconoce como hijos de Dios, eso no significa que
no somos. El mundo no te reconoce como
hijo de Dios, pero eso no significa que no seamos hijos de Dios.
El mundo te maltrata, no conoce a Cristo, no conoce a Dios, ¿cómo
te va a conocer a ti? ¿Verdad? El Señor Jesucristo,
¿saben? No conocieron al Señor Jesucristo.
No pudieron ver a Dios en el Señor Jesucristo. Allá en Juan
capítulo 6, versículo Ellos no reconocieron que Dios estaba
en Cristo. Ellos no reconocieron, el mundo
no reconoció que este es Dios manifestado en la carne. ¿Quiénes
son los únicos que lo conocieron? Aquellos a quienes Él se manifestó. Bienaventurado eres, Simón, hijo
de Jonás, porque esto que tú acabas de confesar, tú eres el
Cristo, el hijo del Dios viviente. Eres un hombre pero eres Dios
manifestado en la carne. Esto que acabas de confesar,
no te lo reveló carne y sangre, sino mi Padre que está en el
cielo. Pero sin esta revelación, sin esta manifestación, lo único
que pudieron decir los hombres, decían, ¿no es este Jesús, el
hijo de José? ¿No es el carpintero? ¿No es
este el hijo cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues
dice ese del cielo hay descendido? y las personas pueden conocerte
a ti y decir, yo te conozco, tú no eres hijo de Dios, pero
si bien no vieron a Dios en Jesús, es muy probable que no vayan
a ver a Dios en Él, no significa que no queremos mostrar Su gracia,
pero no le conoció a Él, tampoco te conoce a ti. Ahora somos hijos de Dios. Mirad
cual amor que nos ha dado el Padre que seamos llamados hijos
de Dios. Ahí está la segunda, el segundo
argumento, podríamos decir, de una vida fiadosa y una vida santa. Todo el que es nacido de Dios
imita. Él es justo y los que son nacidos
de Él son justos. Segundo, el amor de Dios. Amados, ahora
somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos
de ser. Pero sabemos que cuando Él se
manifieste seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como
Él es. Aunque el mundo no nos conoce
como hijos de Dios, y aunque en esta nuestra condición, no
somos nada como vamos a ser. gracias sean dadas a Dios, no
somos nada como vamos a ser. Nuestros cuerpos, este cuerpo
de carne se envejece, estamos llenos de debilidades, de flaquezas,
de enfermedades, la muerte no se espera. Sabemos que el Señor
Jesucristo no vuelve en estos días, tenemos una cita con la
muerte. Pero ahora somos hijos de Dios.
No estamos esperando salir de este mundo para saber si somos
hijos de Dios. La persona que cree en el Señor
Jesucristo ahora tiene vida eterna. Ha pasado de la muerte a la vida. Estamos sujetos a muchas miserias
y tentaciones y dolores, y estamos conscientes del pecado en nosotros,
del mal adentro de nosotros, pero debemos entender esto, no
podemos nosotros juzgar por lo que estamos viendo en nuestro
propio cuerpo. Nuestra fe está en la Palabra
del Señor. No buscamos, en otras palabras,
no buscamos evidencia de nuestra salvación en nosotros mismos. No busques evidencia de tu salvación
en ti La evidencia de tu salvación
es que Dios te ha dado la fe. La fe. Cristo Jesús es la evidencia. Es una tontera entonces estimar
lo que vamos a hacer por lo que somos ahora. Cuando Cristo venga, cuando Él
venga, entonces vamos a ser transformados ahora sí a la imagen del Señor
Jesucristo. El Señor Jesucristo dijo en su
oración, en su oración de sumo sacerdocio, Padre, yo quiero
que donde ellos estén, donde yo esté, ellos también estén
para que vean mi gloria. Un día vamos a ver a Dios cara
a cara en Juan capítulo 17. Padre, aquellos que me has dado,
quiero. Él es Dios. Yo Padre aquellos
que me has dado quiero que donde yo estoy también ellos estén
conmigo para que vean mi gloria que me has dado porque me has
amado desde antes de la fundación del mundo. Un día vamos a ver
a Dios cara a cara. Vamos a verlo en su gloria y
vamos a ser transformados a su imagen. Ese es el propósito de
Dios. que seamos transformados. Sabemos
que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios, a los
que conforme a su propósito son llamados, porque a los que antes
conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme
a la imagen de su Hijo. Los predestinó para eso, que
fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el
primogénito entre muchos hermanos. un día vamos a ser transformados
ahora somos hijos de Dios no se ha manifestado lo que hemos
de ser pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes
a Él porque le veremos tal como Él es un día un día Él va a resucitar
este cuerpo vean lo que dice Filipenses capítulo 3 Filipenses capítulo 3, versículo 20. Mas nuestra ciudadanía
está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador,
al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la
humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la
gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar
a sí mismo todas las cosas. Ahora somos hijos de Dios. ¡Qué
amor nos ha dado el Padre que seamos llamados hijos de Dios! Entonces, es un argumento para
vivir para Él, no para nosotros mismos. Vean el versículo tres,
aquí tenemos el tercer argumento. Cada persona que tiene esta esperanza,
Cristo en ti es la esperanza de gloria. el que no tiene el Espíritu Cristo
no es de él. Pero si Cristo está en ti, la
esperanza de gloria está en ti, noten allá, todo aquel que tiene
esta esperanza se purifica a sí mismo. No significa que nos hacemos
santos y puros, no significa porque en la muerte del Señor
Jesucristo recibimos toda la santidad. En la muerte del Señor
Jesucristo recibimos toda la redención, toda la santificación,
toda la justificación. No significa que nos hacemos
santos o que vamos a ir mejorando aquello que Cristo dijo consumado
es. No. Pero sí significa que vamos
a vivir de una manera, vamos a vivir una manera que vayamos
dejando, vamos a dejar la maldad. En otras palabras, es una persona
que diga, yo tengo la esperanza de un día ser como Cristo, pero
no quiero ahora. ¿Qué dirían de eso? Yo tengo
la esperanza de un día vivir, yo quiero estar en comunión con
Dios por toda la eternidad, pero no quiero estar en comunión ahora.
Es una tontería decir eso, ¿verdad? ¿Cómo vas a pensar que vas a
querer comunión con Dios en la eternidad si no quieres comunión
con Dios ahora? Se purifica a sí mismo. En otras
palabras, no estamos satisfechos. ¿Estás satisfecho con tu manera
de ser ahora? El salmista dijo esto, yo voy
a estar satisfecho cuando despierten a su semejanza. ¿No ves el pecado en ti? ¿No
ves? Estoy hablando de tus pensamientos.
No estoy hablando de tus acciones, pero tus acciones son gobernadas
por tus pensamientos. ¿No ves en tus pensamientos?
no ves las imaginaciones. Pero cada uno que tiene esta
esperanza se purifica a sí mismo, como Él es puro. Yo quiero ser como Cristo ahora,
en amor, en santidad, en pureza. Todo aquel que tiene esta esperanza
está en esta labor, se purifica a sí se purifica a sí mismo y
el cuarto argumento está en el versículo 4 por otro lado o por
lado negativo dice todo aquel que comete pecado infringe también
la ley pues el pecado es la infracción de la ley es decir una persona que vive
vive en el pecado y alguna persona que dice bueno como todos somos
pecadores pues se toma excusa porque todos somos pecadores.
No hay justo en el mundo que no peque. Y entonces se aferra
de eso como para tomar excusa para su propio pecado. Hace excusa
o se justifica en su libertinaje, en su vida desenfrenada, no reglamentada
por la palabra de Dios. Es rebelde a Cristo. odioso. Ese no es un creyente. Ningún
verdadero creyente puede ser feliz viviendo de esa manera. Sabemos que todo aquel que comete
pecado infringe también la ley, pues el pecado es la infracción
de la ley. No damos rienda suelta o tomamos excusa. Bueno, porque
sabemos que todos somos pecadores, pues vamos a seguir en el pecado. Eso no es la actitud. El versículo
5 dice, sabéis que Él apareció, aquí está la quinta, Él apareció
para quitar nuestros pecados. Él apareció para quitar nuestros
pecados y no hay pecado en Él. ¿Quieres ser como Él? Él vino
para quitar el pecado, no para que sigas en el pecado. Él es
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. En Romanos
capítulo 4, versículo 7, Nuestros pecados son perdonados. Bienaventurado aquellos cuyas
iniquidades son perdonadas, cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado
el varón en quien el Señor no inculpa de pecado. El creyente no tiene. El creyente en Cristo no tiene
pecado. Él vino para quitar el pecado
de Su pueblo. Él vino para destruir el poder
del pecado en cada uno de nosotros. En Romanos capítulo 6, versículo
5, dice, porque si fuimos plantados juntamente con Él en la semejanza
de Su muerte, así también lo seremos en la de Su resurrección,
sabiendo esto que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente
con Él para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de
que no sirvamos más al pecado. no sirvamos, porque el que ha muerto ha sido
justificado del pecado. No tenemos que servir al pecado.
Y si morimos con Cristo creemos que también viviremos con Él.
Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado los muertos, ya no
muere, la muerte no se enseñorea más de Él. porque en cuanto murió
al pecado murió una vez por todas más en cuanto vive para Dios
vive así también vosotros considerados muertos al pecado muertos al pecado pero vivos
para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro no reine pues el pecado
en vuestro cuerpo mortal no reine es una batalla verdad de modo
que lo obedezcáis en sus concupiscencias. Ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentad
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado
no se enseñarará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino
bajo gracia. que pues pecaremos porque no
estamos bajo ley sino bajo la gracia en ninguna manera no sabéis
que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle
sois esclavos de aquel a quien obedecéis sea de pecado para
muerte o de obediencia para justicia entonces no, no, el vino para
quitar el pecado ese es otro argumento de la santidad
o vivir una vida piadosa. Él vino para quitar eso, no más
a seguir en eso. Y el verso 6 de allá de nuestro
texto tiene aquí el sexto argumento. Todo aquel que permanece en él
no peca. Todo aquel que permanece en él
no peca. Todo aquel que peca no le ha
visto ni le ha conocido. La persona que conoce a Cristo
Jesús y permanece en Él no practica el pecado. No practica, es decir,
no vive en una vida en pecado. Cada persona, ya hemos hablado
de esto, cada uno de nosotros somos pecadores. Pero está hablando
de una vida entregada al pecado. El creyente aborrece el pecado
en sí mismo. Gime y dice como el apóstol Pablo,
miserable de mí. El bien que quiero no lo hago.
El mal que no quiero eso hago. ¿Quién me va a librar de este
cuerpo de muerte? Yo deseo, deseo manifestar el
fruto del Espíritu Yo quiero manifestar. Noten allá en Gálatas
capítulo 5. El fruto del Espíritu es amor.
Yo deseo manifestar este fruto. Amor. Amor a Dios, amor a mis
hermanos. Gozo, paz, paciencia, benevolidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley.
Yo quiero que esto sea manifestado. y no que estas otras cosas que
dice allá en versículo 19, manifiestas son las obras de la carne, adulterio,
fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades,
pleitos, celos, idas, todas estas cosas, no solamente las externas,
las que están en la mente, cosas semejantes a estas acerca
de las cuales os amo honesto, como ya os he dicho antes, que
los que practican tales cosas no herederan el reino de Dios. Queremos practicar la justicia,
queremos que se manifieste el fruto del Espíritu Santo en palabra,
en nuestras palabras y en nuestras acciones. Pero aquellas personas
que continúan, continúan en su vida de pecado, Dice allá en
2 Corintios 5, 17, somos nueva criatura. Nueva criatura. 2 Corintios 5, 17, dice, De modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron, y aquí todas son hechas nuevas. todas son hechas nuevas. Son
seis argumentos que vemos aquí en estos versículos para una
vida, queremos vivir una vida que honre a nuestro Señor Jesucristo
y damos gracias a Dios por el Espíritu Santo que nos enseña,
nos enseña. Bueno, que el Señor bendiga su
Palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.

0:00 0:00