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Cody Groover

La armadura del creyente

Ephesians 6
Cody Groover • October, 4 2009 • Audio
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Cody Groover
Cody Groover • October, 4 2009

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El creyente en este mundo, vivimos
en este mundo lleno de maldad, estamos rodeados de poderes de
maligno, de personas, hombres y mujeres que odian el Evangelio
de la gracia de Dios, odian el Evangelio de Cristo, odian el
Cristo de esta vida. no odian al Cristo de su imaginación,
no odian al Jesús de su imaginación, ni Jesús dice, no odian a ese,
pero sí tiene enemistad en su corazón por naturaleza. El mundo
es enemigo de Dios, es enemigo de Cristo. Tenemos también que
contender con nuestra propia naturaleza, nuestra propia pecaminosidad,
el mal que hay en nosotros. este mundo, su economía, todo
alrededor de nosotros, y el creyente está en una verdadera batalla,
una verdadera lucha. Y aquí en Efesios capítulo seis,
concluyendo el apóstol Pablo, la carta a los efesios, escribe
esto que quiero que veamos en esta noche. Recuerden, en todas
las Escrituras del apóstol Pablo, él comienza acentrando la doctrina
lo que nosotros vivimos y lo que nosotros, la manera que nosotros
nos comportamos está alineado con lo que nosotros conocemos,
la doctrina de Cristo. Y en el apóstol Pablo, en esta
carta de Efesios, los primeros tres capítulos está asentando
la doctrina. Y comenzando en el capítulo cuatro,
comienza la aplicación de la doctrina. Es por eso que dice
allá en versículo uno del capítulo cuatro, yo pues preso en el Señor
os ruego que andéis como es digno de la vocación del llamamiento
con que fuisteis llamado. Anda como es digno de que andes. Anda como es digno de que andes.
En el capítulo cinco, el apóstol Pablo recalca una vez más y dice,
ser pues imitadores de Dios como hijos amados. Eres hijo de Dios,
has sido trasladado del reino de tinieblas al reino de su Hijo
amado. has nacido de Dios, ahora vive
en una manera que honra y glorifica a tu Padre. Es lo que está diciendo
el apóstol Pablo. Ya se entó la doctrina, ahora
va la aplicación, la parte, podríamos decir, lo consecuente a la doctrina. Y entonces allá en capítulo seis,
está continuando esta doctrina que nosotros predicamos, la gracia
de Dios en Cristo Jesús, afecta cada aspecto de nuestra vida,
cada relación en este mundo, la relación de padres con hijos,
la relación de hijos con padres, la relación de empleados con
sus patrones, la relación de patrones con sus empleados, gobierna
en todo, gobierna en todo, la gracia del Señor Jesucristo,
y habla ya en capítulo 5 del marido y de la mujer, ya continúa
en capítulo 6, dice, hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres,
porque eso es justo, honra a tu padre y a tu madre, o sea que
en todos los aspectos de nuestra vida, la Palabra de Dios el Evangelio
de Cristo Jesús nos enseña cómo debemos comportarnos de una manera
que glorifique a nuestro Padre. Bueno, si vamos a hacer esto, como estamos
en una lucha, como estamos en una batalla, una verdadera batalla,
el creyente, tenemos que tener armas, tenemos que tener armamento. El apóstol Pablo ya había orado
en su oración en el capítulo tres, versículo catorce, si quieren
leerlo allá, capítulo tres de Pesios, versículo catorce, dice,
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestros señores
y Cristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y
en la tierra, para que Dios el Padre os dé con forma de las
riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el
hombre interior por su Espíritu. ¿Dónde debe ser fortalecido?
¿Dónde pide que sea fortalecido el creyente en el hombre interior,
que Dios fortalezca el hombre interior? ¿Por qué? Porque esta
batalla es del hombre interior. No está hablando de lo que está
afuera. Las dificultades que todos tienen afuera es común
a todos los hombres. Estamos hablando de una verdadera
batalla en el creyente. en el creyente. El apóstol Pablo
está hablando de esta batalla y le dice a Timoteo, bueno aquí
dice, que te fortalezca en el hombre interior, y aquí en el
capítulo 6, dice, versículo 10, de capítulo 6, capítulo 6 de
Efesios, versículo 10, por lo demás, hermanos míos, fortaleceos
en el Señor. Ya pidió a Dios el Padre que
seamos fortalecidos nosotros. vamos a dejar de hablar de los
efectos, vamos a hablar de nosotros, que seamos fortalecidos nosotros,
ya pidió a Dios, eso es una buena manera de orar por nuestros hermanos
en Cristo Jesús, pide que sean fortalecidos en el hombre interior,
independientemente como le vaya en el hombre exterior, el hombre
interior, que sean fortalecidos, pero ahora el apóstol Pablo nos
dice a nosotros, ustedes fortalezcan, ustedes fortalezcan, en el Señor
y en el poder de Su fuerza. ¡Fortalézcense en el Señor y
en el poder de Su fuerza! Es que en esta batalla nosotros
no tenemos fuerza. En esta batalla, la batalla espiritual,
la batalla que ocurre con el hombre interior, no podemos nosotros
en nuestra propia fuerza. Necesitamos ser fortalecidos,
y nosotros debemos fortalecernos en el Señor con el poder de su
fuerza. Estamos en una verdadera batalla.
El apóstol Pablo dijo a Timoteo, si quieren ver allá a Timoteo,
él dijo, Timoteo, tú pelea la buena batalla. En 1 Timoteo,
capítulo 6, versículo 12, versículo 11, lee versículo 11. Mas tú,
oh hombre de Dios, huye de estas cosas. Quieres saber de qué cosas
está hablando, lee los versículos anteriores. Huye de estas cosas.
Sigue la justicia y la fiedad, la fe, el amor y la paciencia
y la mansedumbre. Sigue estas cosas. Pelea la buena
batalla de la fe hecha a mano de la vida eterna a la cual asimismo
fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de
muchos testigos. Pelea la buena batalla. Estamos
en una batalla. El apóstol Pablo dice de sí mismo,
según el Timoteo capítulo 4, versículo 7, dice, yo he peleado
la buena batalla. He acabado la carrera, he guardado
la fe. He peleado la buena batalla,
he acabado la carrera. Es decir, todos los días de nuestra
peregrinación estamos en una carrera y no vamos a acabar esta
carrera, no vamos a terminar hasta que el Señor Jesucristo
nos saque de este mundo, hasta que seamos librados de este cuerpo
mortal, de este cuerpo corrupto. Necesitamos ayuda, necesitamos
la fuerza para poder contra las fuerzas del maligno. Satanás
está detrás de esto. Quiero que vean esto ya en capítulo
6 de Jesús otra vez. Dice, por lo demás, hermanos
míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza, vestidos
de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes
contra las acechanzas del diablo. ¿Contra quién es esta pelea?
¿Contra quién es esta batalla? Contra las acechanzas del diablo. Las acechanzas del diablo. Dice,
porque no tenemos lucha contra carne y sangre, Satanás es el
gran enemigo de Cristo y Satanás es el gran enemigo de su pueblo.
Por tanto, debemos poner la armadura de Dios que nos da para poder
pelear esta batalla. Voy a hablar de qué se trata
esta batalla en un momento. Pero escuchen a esto. En la palabra
de Dios se nos dice a nosotros, regocijaos siempre. Es así. No nos dice la palabra regocijaos
en el Señor. Regocijaos. Nunca nos dice en
la palabra de Dios anda con tu cabeza abajo, triste, deprimido,
cara larga, angustiado, desechado. ¿Nunca te dice eso en la Palabra
de Dios? Y tenemos nosotros razón de siempre regocijarnos en Cristo
Jesús, pero la verdad es que creyentes de vez en cuando sentimos
angustia, sentimos depresión, depresión espiritual, y la razón
es no tenemos esta madura puesta. Quiero hablarles de qué se trata
esta batalla, esta batalla. Nuestros adversarios, dice, porque
no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huesos espirituales de maldad en regiones
celestes. La batalla. ¿Dónde está la batalla?
La batalla no está en el parque. La batalla no está en los lugares
de recreación. La batalla no está ocurriendo
en los que están perdidos. Nos dice la palabra de Dios,
ven lo que dice el 1 de Juan capítulo 5, 1 de Juan capítulo
5, versículo 19, dice sabemos que somos de Dios. Bueno, ¿sabes
esto? ¿Sabes esto? ¿Sabes que eres
de Dios? 1 de Juan capítulo 5, versículo 19. Sabemos que somos
de Dios. ¿Lo sabes? ¿Has creído en el
Señor Jesucristo? ¿Sabes eso? Sabes que eres de
Dios. Has nacido por la voluntad de Dios, por la palabra de Dios.
Eres hijo de Dios. Sabemos que somos de Dios. ¿Y
qué sabemos entonces? Y el mundo entero, es decir,
todos aquellos que todavía no han creído en el Señor Jesucristo.
Puede que haya algunos que son los hijos de Dios que no han
sido regenerados hasta este momento. Pero está hablando de todos los
que no han creído en el Señor Jesucristo, están bajo el maligno. Están siendo influenciados, están
bajo el poder del maligno, hasta ahora. Puede que haya también,
entre ellos, los escogidos de Dios, que todavía no han sido
liberados. Saulo de Tarso, cuando estaba
persiguiendo la iglesia, estaba perdido. Era hijo de Dios, pero
estaba perdido. No había sido regenerado, no
había sido reconciliado. Ya lo dice Efesios capítulo 2,
creo que lo voy a todo envolver en un momento, En Efesios capítulo
2 dice a los creyentes, Él, ¿quién? Dios. Él te dio vida, te dio
vida a ti, cuando estabas muertos en vuestros delitos y cacaos,
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el Espíritu
que ahora opera en los hijos de desobediencia. Ahora mismo
opera en los hijos de desobediencia. entre los cuales también todos
nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne,
haciendo la voluntad de la carne de los pensamientos, y éramos
por naturaleza hijos de ira lo mismo que los demás. ¿Cuál es
la diferencia? Él nos dio vida, Él nos dio vida,
Él nos dio vida, pero Dios, ahí está, pero Dios, pero Dios, es
rico en misericordia por Su gran amor con que nos amó, estando
aún nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo.
Como digo, Satanás, él tiene a los que están bajo su control,
están en completa paz. No lo creen, ¿verdad? Están en
completa paz. No tienen preocupaciones. No
tienen preocupación. No se preocupan por el pecado.
Pero tú que crees en el Señor Jesucristo, tú tienes una verdadera
batalla. Tú tienes una verdadera batalla
contra el pecado que está en ti. Y las acechanzas del diablo
son estas. ¿Cómo puedes tú ser hijo de Dios
y pensar lo que estás pensando? ¿Cómo puedes tú ser hijo de Dios?
No que tú creas en el Señor Jesucristo, no que eres hijo de Dios. ¿Cómo
puedes estar haciendo lo que estás haciendo? Nadie más en
el mundo lo ve, pero tú lo ves y Satanás te acusa. Ya estamos
deprimidos, ¿verdad? Ya estamos deprimidos, ¿verdad?
Las acechanzas del diablo. Una lucha verdadera. No tenemos... Esta lucha es contra los poderes,
las fuertes celestiales. Ahora nos dice acá que nosotros,
para que estemos firmes, dice, por tanto, dice, no tenemos esta
lucha con carne y sangre. Nuestra lucha no es con carne
ni sangre, sino es con potestades, con Satanás, los diablos. No
son físicos. No podemos tener armas físicas
o materiales. Necesitamos tener el armamento
espiritual que Dios nos da. El armamento espiritual que Dios
nos da. Dice allá, por tanto, versículo trece, toma toda la
armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y habiendo
acabado todo, estar firmes. Estar firmes. No seas movido.
No seas movido de tu confianza en Cristo Jesús. Después de todo,
Él es el que salva. Él es el salvador de pecadores.
No seas movido. Toma toda la armadura para que
puedas estar durante la prueba sin estar movido. Continuar firmes
en Cristo. Vean lo que dice según el Corintios,
capítulo 10. Según el Corintios, capítulo
10, versículo 3. Dice, pues aunque andamos en
la carne, aunque estamos andando nosotros en la carne, no militamos
según la carne. No militamos según la carne.
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas
en Dios para la destrucción de fortalezas. ¿Cuáles son estas
fortalezas? Que son destruidas. ¿Cuáles son
estas? Léelo. Derribando argumentos,
derribando argumentos. Esos son argumentos, argumentos
en contra de ti. ¿Cómo puedes ser hijo de Dios?
Mira, no quieres ser hijo de Dios, no que Dios te ama. Mira
lo que estás pasando, mira lo que estás pasando, mira las dificultades,
todos los demás no tienen problemas, tú tienes problemas. Vamos a
tener que estar armados para defender contra esos argumentos,
argumentos, derribando todo argumento, toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia de Cristo. Ahora vamos a ver este armamento.
Son siete las armaduras que Dios nos da en el Señor Jesucristo. Primero, dice allá, dice, por
tanto, tomad toda la armadura de Dios para que podáis resistir
en el día malo, habiendo acabado todo, estar firmes, firmes, sin
moverte de la esperanza, sin moverte, sin ser conmovidos.
Están pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. Ceñidos
vuestros lomos con la verdad. Yo sé que han visto en las olimpiadas
cuando los atletas se van a hacer el levantamiento de peces. Cuántos
kilos levantan esos hombres, ¿verdad? Hacen el clean and jerk,
le llaman. Levantan las tremendas peces.
Antes de que salgan allá a levantar peces, ¿sabes lo que hacen? Se
ciñen los lomos. Se ponen una faja y se ciñen
los lomos. Los lomos, acá. Hay la fuerza. Cinguen los lomos para tener
la fuerza. Fortaleceos. Cinguen los lomos. ¿Y cuáles son los lomos del hombre
espiritual? Cinguen los lomos. Esto es pesado. Esto es fuerte. Va a necesitar
fuerza. ¿Cómo vas a cinguir? ¿Qué son
los lomos del hombre espiritual? ¿Ves lo que dice 1 Pedro capítulo
1 versículo 13? 1 Pedro capítulo 1 versículo 13. El apóstol Pablo nos dice qué
son los lomos del hombre espiritual. Dice, por tanto, semid los lomos
de vuestro entendimiento. Es tu entendimiento. Dice allá
en 1 Juan, sabemos que somos del, en 1 Juan capítulo 5, allá
donde estábamos leyendo en el versículo 20, sabemos que el
Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que
sepamos cuál es el verdadero, y estamos en el verdadero. Pero
sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento
para conocer al que es verdadero, y estamos en el verdadero, en
su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la
vida eterna. Crees en el Señor Jesucristo,
tienes vida eterna. Es lo que dijo el Señor Jesucristo.
El que cree en mí nunca morirá jamás. ¿Crees esto, Marta? ¿Crees esto? Ciñe los lobos de
tu entendimiento. El Señor Jesucristo ha venido
y nos ha dicho, el que cree en mí, nunca, nunca, el que tiene
a mí, nunca lo echaré fuera. Pero viene la insinuación de
Satanás. Viene la insinuación de Satanás,
mira qué pecador eres. Mira qué pecador eres. ¿Cómo
puedes ser tu hijo de Dios? Ciñe los lomos de tu entendimiento
con la verdad de la palabra de Dios. ¿Qué dice la palabra de
Dios? Cristo Jesús vino a salvar a pecadores. Eso es fuerza, ¿verdad? No tu fuerza, es la Palabra de
Dios. Sí, yo soy pecador. Pero no obstante,
Cristo Jesús vino a salvar a pecadores. Cine los lomos de tu entendimiento
con la verdad de Dios, no nuestros pensamientos, no lo que oímos
de otras personas, no lo que leemos de otras personas, no
de filosofía, que es lo que dice la Palabra de Dios. La verdad
es Cristo Jesús. que es lo que Él es la verdad
y Su Palabra es la verdad. Ciñen los lomos de tu entendimiento
con Cristo Jesús. Ciñen los lomos de tu entendimiento. Es fuerza, ¿ya? Vas a necesitar
fuerza ya, ¿verdad? Fuerza ya. No con ideas ni filosofías,
ni opiniones de hombres. Si no estás convencido de la
verdad, otro te va a convencer de otra cosa, ¿verdad? Si estás
convencido por un hombre, otro hombre te va a convencer de otra
amenaza. ¿Sabes qué acaban de aprender? Acabo de aprender que
ese lugar que se llama Pluto, nuestro sistema solar, no es
un planeta. Acabo de aprender eso. Fui a
un museo y creo que fue Kei que me lo dijo. Papá, ¿sabías que
Pluto ya no es planeta? ¿Qué cosa? Yo estaba seguro que
Pluto era un planeta, porque eso es lo que yo aprendí. Yo
estaba convencido de que Pluto era un planeta. Todos, treinta
y tantos años, Sé que hay nueve planetas en nuestro sistema solar
y el más chico y el más lejano es Pluto. Parece que no. Pluto
es una porquería de luna que está allá. Es una luna nada más.
Hay otra, descubrieron otra. Crees que sabes qué nombre le
dieron. Pero lo que quiero decir es eso. Si se trata de opiniones
y de ideas de hombres, puede que vayan veinte más, ¿verdad?
Pero es que hay veinte más y no lo sabemos. Pero si lo dice la
Palabra de Dios, ahí está la verdad. Ahí está. Dios lo ha
dicho. Dios lo ha dicho. ciñe los lomos de tu entendimiento
con la palabra de Dios, la verdad, y no con lo que diga o lo que
insinúe el mundo o lo que insinúe Satanás. Porque el mundo quiere
decirte que si tú estás sufriendo persecución, no puedes ser hijo
de Dios. Si tú estás teniendo dificultades
y si tú estás viviendo de una maldad, tú no puedes ser hijo
de Dios. ¿Qué es lo que dice la palabra de Dios? Que a mí
viene, no le encuentro. Si no estás ciñido tus lomos
con esta verdad, vas a andar deprimido, triste. decaído, ¿verdad? Eso no es lo que nos dice la
Palabra de Dios, regocijado siempre. Bueno, la verdad acerca de Dios,
la verdad acerca de nosotros mismos, la verdad acerca de Cristo,
la verdad acerca de su obra redentora. A cada rato están los científicos
y los teólogos están descubriendo nuevas cosas, o descubriendo,
no sé si están descubriendo o no, pero dicen que tienen las Escrituras
del Mar Rojo, ¿Han oído de esas? Las Escrituras del Mar Rojo.
Tienes tú la verdad en tu mano. Tú tienes la verdad en tu mano.
No pueden descubrir nada nuevo que contradiga la verdad que
tienes en tu mano. Y si confirma lo que tienes en
tu mano, ¿de qué te sirve? Ya lo tienes. Y si de alguna
manera es contrario lo que tienes en tu mano, sabes que no es la
verdad. Cine los lomos de tu entendimiento para que puedas
estar firme. Porque la gente va a empezar a decir muchas cosas.
Los científicos es enemigo en contra de Dios, y va a tratar
de comprobar y trata de decir que ni siquiera hay Dios. Ciñe
los lomos de tu entendimiento. Ahora, segunda cosa es acá la
coraza de justicia. La coraza es un armamento que
va cubriendo los órganos vitales, el corazón, el pulmón, los riñones,
los órganos vitales del cuerpo. Ciñete con la coraza de justicia. Coraza de, ¿cuál es la coraza
de justicia en la que nosotros estamos aceptos delante de Dios. ¿Cuál es la vestimenta con la
que nosotros estamos? ¿Cuál es nuestra posición delante
de Dios? La justicia del Señor Jesucristo.
No puedes vestirte con la coraza de tu propia justicia. Hay un
montón de agujeros en esa. Ahí fácilmente pasa una flecha.
La persona que está confiando en su propia justicia, esa persona
primero no conoce a Dios. Esa persona no conoce a Dios.
Pero nosotros no estamos hablando de vestirnos con una coraza que
nosotros podamos tener. sino con la justicia del Señor
Jesucristo. El apóstol Pablo dice, yo no
quiero ser hallado en mi propia justicia, que es por Cristo Jesús,
no mi propia justicia. Él es la perfecta justicia, y
estando en su justicia, podemos decir con el apóstol Pablo, allá
en Romanos capítulo 8, allá podemos decir con el apóstol Pablo, y
no es jactarse, no es jactarse, o puedo decirlo de esta manera,
es sacarse de Cristo Jesús, pero no a nosotros mismos. Es gloriarse
de Cristo Jesús y no a nosotros mismos. Dice, ¿Quién acusará
a los escogidos? ¿Quién puede acusarte? ¿Ah? Seguramente otros te ven, seguramente
otros ven y dicen, ¡Ah! Y no debemos dudar eso, la gente
nos está viendo. Y va, ¡Ah, mira! Mira esto que
estás haciendo. Pero el punto es esto. Nadie
puede lanzar una acusación que se pegue. Nadie puede lanzar
una acusación que se pegue porque hay coraza. Hay coraza de justicia. ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? ¿Quién condenará? Cristo es el que murió, más aún
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios,
el que también intercede por nosotros. ¿Quién puede acusarlos?
Cristo Jesús pagó por nuestros pecados. ¿Somos cacadores? Sí.
pero Cristo Jesús pagó por nosotros. Sí, Cristo Jesús pagó nuestras
deudas que debíamos a la santa ley de Dios, a la justicia divina,
y Él ahora está seto, sentado en el trono de Dios, haciendo
intercesión por todo aquel que viene a Dios por medio de Él.
¿Qué puede, qué puede, qué puede penetrar esa coraza? ¿Qué acusación
puede penetrar esa coraza? La justicia del Señor Jesucristo. Entonces, cuando vengan esas
acusaciones, estar vestido con la coraza dice mi justicia es
la del señor y su Cristo Jehová sí es que es mío Jehová justicia
nuestra esa es mi coraza bueno nos dice allá también en nuestro
texto en Efesios capítulo 6 los pies los pies calzados calzados
los pies con la presa del evangelio de la paz los pies son muy importantes
verdad tengo unos zapatos ahí que me están apretando uno incomoda
verdad pero qué cómodo, qué cómodo son los, qué cómodo es el Evangelio
de la Paz, el Evangelio, Cristo Jesús hizo la Paz mediante la
sangre de Su Creador. Ese es el Evangelio que nosotros
traemos, ese es el Evangelio que nosotros predicamos, que
Cristo Jesús vino a salvar a pecador, que Cristo Jesús hizo la Paz
mediante la sangre de Su Creador. Sí, yo era enemigo de Dios por
naturaleza, Sí, yo era enemigo de Dios por mis propios pecados,
pero ahora Cristo Jesús ha hecho la paz. Ahora Dios no está irado
contra mí. Ahora Dios no está irado contra
ti. ¿Eh? Porque Cristo Jesús hizo la paz.
Es el Evangelio de la paz. ¿Cuánta gente piensa? Si una
persona piensa que Dios está molesto con él, esa persona debe
estar miserable. Nunca somos motivados a servir
y a servir al Señor por temor a castigo. por temor a su desplacer. No somos motivados a servir al
Señor por eso. Somos motivados al Señor, servir
al Señor por amor, por amor a Cristo, por el amor de Él a nosotros.
Luego dice allá versículo 16, sobre todo tomar el escudo de
la fe con que podáis apagarlos todos los dardos de fuego del
maligno. Dardos de fuego, estos dardos,
yo sé que conoces cuáles son estos dardos. Pero seguramente
el apóstol Pablo tenía en mente esos dardos que usaban los soldados
romanos cuando venían, se ponían en frente con los enemigos. Esos
dardos eran lanzados de ballestas, ¿saben qué es una ballesta verdad?
Una té, tiene un hilo y se jala, se pone sobre un gatillo y le
ponían un dardo, era una flecha corta. Y ellos podían lanzar
esos dardos sobre paredes, podían lanzar esos dardos a distancias
lejanas y atravesar y matar al enemigo. Seguramente eso tenía
en mente el apóstol Pablo. Satanás también lanza dardos.
Dardos de fuego. Dardos de fuego. Pero dice acá,
toma el escudo de la fe para que puedas apagar los dardos.
Ese dardo de fuego es angustia. Ese dardo de fuego es depresión. Ese dardo de fuego es temor. Ese dardo de fuego es duda. ¿Seré
yo hijo de Dios? ¿Seré yo hijo de Dios? ¿Cuál
es el antíloto para el temor, ¿Cuál es el antídoto para la
angustia? Allá en Juan capítulo 4, el Señor
Jesucristo está hablando a sus... Juan 14, perdón, Juan 14, está
hablando a sus discípulos y Él les acababa de decir, yo me voy. Y ellos estaban angustiados,
ellos estaban tristes, ellos estaban... imagínate el tumulto
que estaba pasando en ellos. Ellos dijeron, ellos pensaron
que Él iba a restaurar el reino en este tiempo. Imagínate lo
que estaba pasando en su mente. Y el Señor Jesucristo les dice
allá en versículo uno del capítulo catorce, no se turbe vuestro
corazón. No dejes que tu corazón sea turbado
con dudas, con temores, con depresión espiritual. ¿Cuál es el antídoto
de estas dudas? ¡Cree! ¡Cree a Dios! ¡Cree! Tú crees a Dios, cree
también en el Señor Jesucristo. ¡Cree! Somos salvos por la fe
del Señor Jesucristo. ¡Cree a Dios! Vean lo que dice
Juan, en Romanos capítulo 4, el apóstol Pablo está hablando
de Abraham dice allá, tampoco dudó por incredulidad, la duda
es incredulidad. Duda es incredulidad. Tampoco
dudó por incredulidad de la promesa de Dios. ¿Te ha hecho promesas
Dios? ¿Te ha hecho promesas Dios? Sí. ¿Te ha hecho promesas Dios? Pero
las promesas de Dios no son sí y no. Las promesas de Dios todas
son seguras si llaman en Cristo Jesús. Son sí y seguras porque
Él es poderoso para hacer todo lo que Él te ha prometido. Él
ha prometido que no se perderá ninguno de ellos, de los que
vienen a Él. Él ha prometido que todo aquel
que viene a Dios por medio de Él será salvo. Él ha prometido.
Él te ha hecho promesa de que un día tú vas a verlo a Él cara
a cara en la gloria. pero tienes dudas, pero tienes
temores. ¿Cuál es el antídoto? ¿Cuál es el remedio de la duda? Pon tus ojos en Cristo Jesús.
Es el escudo de la fe. Él, Él es el autor y consumador
de nuestra fe. Dice, no dudó por incredulidad
en la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe, dando
gloria a Dios. La fe en el Señor Jesucristo,
la gloria a Dios, la gloria a Dios. Plenamente convencido de que
era también poderoso, para hacer todo lo que había prometido.
Es todopoderoso. Y Él puede hacer todo lo que
Él ha prometido. Y Él lo va a cumplir. Él lo va a cumplir. Ponte ese
escudo para apagar esos dardos. No vas a alcanzar. No vas a alcanzar. Bueno, si depende de ti, no vas
a alcanzar. Pero si depende del Señor Jesucristo,
sí vas a alcanzar. Si depende de tú, de tu fe, de
tu fe, pero si es la fe del Señor Jesucristo, si es la fe del Señor
Jesucristo y tú estás creyendo en Él, van a ser apagados todos
esos resultados. Yo no estoy confiando en mi fe,
yo estoy confiando en el autor, el Señor Jesucristo. Él es el
autor y consumador de mi fe. Él es el que me ha dado la fe.
Él es el que ha hecho la obra de redención. Otra vez allá en
Ephesios capítulo 6, la quinta cosa aquí es el yelmo de la salvación. Esta es una pieza de la bermuda
que va en la cabeza y protege la cabeza. Bueno, nosotros necesitamos
ser protegidos también de falsas doctrinas. Falsas doctrinas.
Tenemos que tener cuidado. Falsas doctrinas. El yermo de
la salvación. Ponte el yermo de la salvación.
¿La salvación es de quién? La salvación es de Jehová. La
salvación es de Jehová. La esperanza, la esperanza de
salvación por medio de Cristo Jesús únicamente. La salvación
es de Jehová. La salvación es de Él desde el
principio hasta el fin. La salvación es de Él. Él dijo,
yo soy el primero y el último. Yo soy el Alfa y el Omega, todo
el medio. Él es el primero y el último.
Él es la raíz. Él es el primero y el último.
En Cristo Jesús estamos completos, ¿verdad? No falta nada al que
está en Cristo. La salvación es de Él. Ese es
el hierbo de Él. Porque muchas falsas doctrinas
vienen, ¿verdad? Muchas falsas doctrinas son predicadas,
son insinuadas. Ah, está bien que ya comenzaste
en Cristo, pero ahora te falta esto. No, estoy completo en Cristo. La salvación es el yermo. Somos completos. Más por Él estáis
en Cristo Jesús, quien por Dios nos ha sido hecho. Sabiduría,
justificación, santificación y redención. Bueno, la sexta
cosa aquí es la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Toma
la espada del Espíritu. Somos guiados por el Espíritu
Santo, pero no somos guiados por el Espíritu Santo aparte
de la Palabra de Dios. Muchas personas hablan de ser
espirituales y son espirituales, pero no son guiados. No son espirituales
esas personas. El Espíritu del Señor Jesucristo,
el Espíritu de Dios, nos enseña las cosas de Cristo. Es lo que
dijo el Señor Jesucristo. Cuando venga el controlador,
Él tomará las cosas de mí y las hará saber. Y nosotros no somos
guiados por el Espíritu Santo aparte de la palabra escrita. Esta es la espada. Y esta espada
en la mano del Espíritu Santo, esta espada que nosotros predicamos,
tiene dos filos. Es para defensa y para ataque
también. Corta allá y corta acá también. Corta en todos lados. Corta en
todos lados. Es la palabra de Dios. Tomar
la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. El Señor
Jesucristo mismo cuando hizo batalla contra nuestro archienemigo,
Satanás, ¿cómo hizo esta batalla? ¿Se acuerdan cuando vino Satanás
al Señor Jesucristo en la tentación? Y vino, y le vino citando la
Palabra de Dios. El Señor Jesucristo, Él es el
Verbo. Él es la Palabra de Dios, viviente. Pero ¿saben qué? Él
recurrió a la Palabra escrita. Escrito está. y con la palabra
escrita, él derrotó a Satanás. Dijo, vino Satanás y no hayó
nada. Ahí está el poder de la palabra
de Dios. Y la sexta cosa entonces es esto,
orando. La última de este armamento es
la oración. Dice, orando en todo tiempo,
con toda oración y suplicando al Espíritu. Siempre tenemos
necesidad, aún teniendo todo este armamento, Tenemos necesidad
de orar y pedirle al Señor que Él lo haga eficaz en nuestro
corazón, que Él nos sostenga, que Él nos mantenga, orando todo
el tiempo con toda súplica en el Espíritu y velando en ello.
Sabemos que es velar, ¿verdad?, quedarse en ello. Con toda perseverancia
y súplica por todos los santos, por todos los santos. Oímos una
oración hace un poco hablando por todos los hermanos, donde
quiera que sean. Sabemos que el Señor tiene Su
pueblo en este mundo. aquí en Mérida, en los pueblos
aquí en Yucatán, aquí en México, y en todas partes del mundo,
Dios tiene a su pueblo. Oremos los unos por los otros.
Y luego dice el apóstol Pablo, oren por mí también. Oren por
mí también. Yo les digo a ustedes, oren por
nosotros, a fin de que podamos abrir nuestra boca, que nos sea
dada palabra para dar a conocer con de nuevo este evangelio,
el misterio del evangelio. Bueno, si vamos a vivir regocijándonos
en Cristo Jesús y lo que Él hizo, No debemos ser derrotados por
estas dudas y temores y depresión. Y ahí está el armamento. Ahí
está el armamento. Ponte este armamento. Ponte este
armamento. Que el Señor bendiga su palabra.
Ahora vamos a tener la cena del Señor. Voy a pedir que alguien
pase a los que están cuidando a los niños.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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