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Elio Chay

Una buena conciencia

1 Peter 3:8
Elio Chay September, 6 2008 Audio
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Elio Chay
Elio Chay September, 6 2008

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Primera de Pedro, capítulo 3,
versículo 8. Dice el encabezado de esta lectura,
una buena conciencia. Una buena conciencia. El apóstol
Pedro, Después de haber exhortado a
las iglesias, anunciado el Evangelio, y también exhortando el comportamiento
de las mujeres, en el artículo 1, ahí vemos su deber de las
mujeres, Y no solamente deber de las mujeres,
sino al final de este versículo también tiene la responsabilidad
del hombre, cómo tratar a la mujer. Entonces, después que
el apóstol Pablo, él anunció, trató todas estas cosas, en el
versículo 8 dice, finalmente, Sé todos de un mismo sentir,
compasivos, amandos, fraternalmente, misericordiosos, amigables. Eso es lo que Pedro estaba diciendo. Antes de seguir con esta lectura,
quiero hacer una oración. Bendito y soberano Padre, En
esta noche, Señor, gracias te damos por sus grandes bendiciones
y a cada momento recibimos de parte de Ti. Y así también, Señor,
nos concedes llegar hacia Ti a través de Tu Hijo que es Cristo. Gracias damos, Señor, por esa
obra que Él ha hecho en la Cruz del Calvario para salvarnos y
redimirnos, donde hemos sido perdonados de nuestros pecados. Gracias damos, Señor, por estas
bendiciones. En esta noche, Señor, Tu Palabra sea de bendición para cada uno
de los que estamos presentes y mucho más para mí, Señor. Ayúdame
siempre, Señor, en esta noche. Dame libertad para anunciar tu
palabra. Dame entendimiento y sabiduría,
Señor, para poder anunciar tu evangelio hacia tu pueblo, Señor. Todo esto te lo pido en el nombre
de tu Hijo Jesucristo. Amén. Vamos a ir leyendo versículo
por versículo. Aquí ya leímos en el versículo
8 del capítulo 3, finalmente de todos de un mismo sentido. Después, Pedro da las características
de ese sentido, del creyente. Él está diciendo su comportamiento combativo,
amándonos fraternalmente, misericordiosos, amigables. Cuando dice que seamos de un
mismo sentido, la Iglesia tiene un solo propósito. ¿Cuál es ese
propósito que tiene la Iglesia? ¿Cuál es el propósito que pretende
la Iglesia constante? Un sentir hacia Cristo. Un venir
constante hacia Cristo. El pueblo de Dios tiene ese mismo
sentir. Tenemos una sola fe. No cada uno tiene una fe diferente,
sino tenemos una sola fe que Dios nos ha dado. Y esa misma
fe que posee todos los hijos de Dios tienen este mismo sentido
hacia el Señor, hacia el Señor Jesucristo. Buscamos su voluntad,
buscamos su gloria, no nos gloriamos en nosotros mismos. Siempre pretendemos
su aceptación delante de Dios, el Padre, a través de la obra
de Cristo. No venimos bajo ni una justicia
de hombre, sino venimos a través de esa justicia donde hemos sido
aceptados en Cristo. Y por esa razón dijo Pedro, se
de un mismo sentir con todos ahora. Está hablando a la Iglesia. Debemos tener un mismo sentir
en la Iglesia. Cuando hablamos de mismo sentir,
hablamos de un amor, un amor hacia la Iglesia, nos amamos
unos para con los otros, porque eso es lo que dice la Palabra
de Dios. Pero también debemos entender
que el creyente ama, No debe haber distinción. No debe haber distinción. Parece
que a veces hay distinción. Cuando a veces hay más comunión
con una hermana. Parece, puede decir uno, a este
quiere más a este. No es así. Amamos, a veces tenemos más comunión
con un hermano, con una hermana. Pero eso no quiere decir que
estemos menospreciando a los otros. No es de eso. Tenemos, la Iglesia de Dios tiene
ese mismo sentido. Así como amamos a Cristo, así
también amamos a nuestros hermanos en Cristo, a nuestros hermanos
espirituales. El Señor Jesucristo dijo, el
que no está conmigo, está contra mí. Todo el pueblo está con Dios,
no está separado. cuando Pablo habló a la iglesia
de los corintios, cuando ellos estaban pretendiendo, estaban
haciendo distinción uno para con nosotros, unos decían yo
soy de Apolos, yo soy de Pedro, yo soy de Pablo, había una gran
distinción allá, cada uno tenía su favorito, tenía su favorito. Pero Pablo les enseñó y les dijo,
¿acaso está dividido Cristo? ¿Acaso está dividido Cristo? Él les enseñó y les predicó cómo
ellos debían de comportarse. Aquí donde estamos leyendo el
primer punto que dice, compasivos, compasivos. ¿Qué es lo que quiere decir cuando
dicen compasivos? No critiquéis unos para con los
otros, llorad con los que lloran, gozáos con los que se gozan.
Una unión, una unidad, una unidad, amando fraternalmente. La Iglesia ama, ama a su hermana
espiritual. Ama a su hermana espiritual. ¿Cómo amamos fraternalmente? Amamos fraternalmente. Somos
compasivos y fiernos para con la Iglesia. Vean que dice Pablo
en Efesios capítulo 4. En el versículo 32 dice... En el versículo 31 dice... Quítese
de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maldicencia y
toda malicia. Aquí hay algo muy importante
que... Lean otra vez ese versículo y
vean muy bien qué es lo que está diciendo. Quítese de vosotros. ¿Quién son vosotros cuando habla
las palabras de Dios? Está hablando de la iglesia. Está enseñando a la iglesia.
Entonces es lo que está hablando Pedro a la iglesia de Éfeso. Porque siempre había esas contiendas
continuamente en las iglesias para con su hermano. Esa era
la gran lucha. Y Pablo dijo, yo siempre les
anunciaré, siempre les hablaré, siempre les estaré enseñando. Nunca me cansaré, dijo Pablo. Entonces, cuando está diciendo,
aquí pítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, glicería,
maldicencia y toda malicia, está hablando a la iglesia. Esto existe. ¿Por qué existe? Porque todavía
estamos viviendo en un cuerpo pecaminoso. Es muy importante
que aprendamos esto, pero no estamos poniéndolo en práctica
constante. No estamos buscando hacer esas
cosas. Equivocadamente surgen, equivocadamente. Antes, dice el versículo 2, antes
sed benignos unos con otros, misericordiosos, aquí está lo
que está diciendo Pedro también, misericordiosos, perdonándonos
unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo
Jesús. Es a la iglesia. A la iglesia
es dirigido estas palabras. Y después sigue diciendo en el
versículo 1 del capítulo 5 de Efechos. Ustedes, pues, imitadores
de Dios como hijos amados. Somos hijos de Dios. Somos hijos de Dios. Hemos sido
engendrados a través de la sangre de Cristo. Amigables. Volvemos en Pedro. Amigable. Cuando habla de amigable
está enseñando amor. comprensión, respeto uno para
con el otro. Eso es lo que está diciendo.
En el versículo 9, versículo 9 dice, no devolviendo mal por
mal, ni maldiciendo por maldición, sino por el contrario, bendiciendo
sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición,
para que heredemos bendición. No te volviendo mal por mal. La tendencia del hombre, la tendencia
del hombre que hay, que existe el viejo hombre todavía en este
cuerpo, siempre tiende a volver mal por mal. Pero qué bendición
es cuando leemos la palabra de Dios y nos enseña, nos exhorta
que no debemos, no debe ser así. El hombre natural, el hombre
que no ha sido vivificado, el hombre que no ha sido regenerado,
piensa de esa manera, haz como hiciste, me lo pagarás. me lo pagará. Entonces, vemos
que no devolviendo mal por mal, sino al contrario, devolver el
mal con el bien. Esto puede significar cuando
alguien se desprecia o se ofende, es perdonar, es perdonarlo al
que se ofende y amarle. Ejemplos tenemos de Cristo. Cuando
aquellos hombres estaban colgados juntamente con el Señor Jesucristo,
ahí vemos el amor de Dios. Cuando Él dijo, Padre, perdónalos,
perdónalos, no solamente a los que estaban colgados al lado
de Él, sino a todos aquellos que estaban ofendiéndolo. Él
dijo, perdónalos. Entonces, pero, Es un esfuerzo
que debe hacer el creyente. Cuanto más un hermano, cuando
a veces equivocadamente, nos ofende, debemos perdonarlo. Debemos perdonarlo. Es perdonar al que nos ofende
y amarle como Cristo nos amó. Debemos perdonar así como Cristo
nos perdonó. mucho menos maldición por maldición. A veces el hombre cuando es ofendido
maldice a su semejante, maldice a su semejante. O a veces cuando personas nos ofenden,
nos dicen palabras fuertes, nos insultan, Esto es terrible en la vida,
pero en la vida del creyente esperamos esto. Y mucho más quizás. No hemos vivido una persecución
como vivieron los apóstoles. No lo hemos vivido. Gracias damos
al Señor por estas bendiciones. No hemos sido insultados. Yo no sé si he sido insultado
detrás de mí, pero delante de mí nunca he recibido un insulto
por hablar la palabra de Dios. Pero vemos los apóstoles, los
discípulos del Señor, cómo ellos sufrieron. Cómo ellos sufrieron. ¿Por qué razón entonces, cuando
Cristo dijo que debemos perdonar a los que nos ofenden? Porque fuimos, debemos saber
que fuimos llamados para amar, no para maldecir, no para odiar,
sino fuimos llamados para amar unos para con los otros, mucho
más a la Iglesia. no para odiar, sino al contrario,
para bendecir, no para maldecir, sino para perdonar, no a venganza,
sino a la misericordia, no al juicio, No hay juicio sino al
contrario, solamente el juicio queda a Dios. Somos llamados
a heredar una bendición y en esa bendición somos bendición,
somos hechos bendición. Está claro creo, en esa bendición
somos hechos bendición o somos llamados a ser bendecidos en
el Señor Jesucristo. Versículo, estamos leyendo en
primera de Pedro capítulo 3, en el versículo 10 hasta el versículo
12, dice Porque el que quiere amar la
vida y ver días buenos reprende su lengua de mal y sus labios
no hablen engaño. Apártese del mal y haga el bien,
busque la paz, síguela. Porque los dos del Señor están
sobre los dos justos y sus oídos atentos a sus oraciones a sus oraciones, pero el rostro
del Señor está contra aquellos que hacen el mal. Dios no mira
la iniquidad, no mira la iniquidad. Aquí estamos viendo en el versículo
10 que dice, el que quiera amar la vida y ver días buenos, reprende
su lengua del mal. La lengua es un miembro muy pequeño,
pero muy peligroso. Muy peligroso. Vean qué dice
Santiago. Vean qué dice Santiago. Santiago capítulo 3, en el versículo
4 dice, Mirá también las naves, aunque
tan grandes y llevadas de inspetosos vientos, son gobernados con un
muy pequeño timón, por donde la gobierna quiere. Así también
la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí cuán grandes cosas enciende
un pequeño fuego. Este pequeño miembro que todos
poseemos puede ocasionar grandes problemas. Puede desbaratar hogares,
puede desbaratar amistades, amigos de años. Es algo terrible. Puede generar
una guerra, un conflicto, Es tan terrible. Y sigue diciendo,
y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta
entre nuestros miembros y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda
de la creación y ella misma es inflamada por el infierno. Porque
toda naturaleza de bestias y de aves y de serpientes y de seres
del mar se doma y ha sido domada por la naturaleza humana. Pero
ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no
puede ser refrenado y era de veneno mortal. Qué triste es esto. Debemos tener
mucho cuidado cuando hablamos. Debemos tener mucho cuidado cuando
decimos algo. No queremos ofender. No queremos
ofender. Entonces, por eso Pedro, él está
diciendo aquí, que el que quiere amar la vida y ver días buenos,
reprene su lengua del mal. Reprene su lengua del mal. Debemos aprender, dice la palabra
de Dios, que las bestias de la tierra son domadas, por más grandes
que sean, son domadas. Pero la lengua nadie no puede
domar, solamente Dios, solamente el Señor puede cambiar esa actitud
del hombre, la actitud del hombre. Este versículo está en concuerda
con el versículo, con el libro de Salmos. Salmos es un libro muy hermoso. Me ha gustado mucho leer este
libro de Salmos, porque Salmista David ha escrito muchas cosas
muy hermosas para el bien de la Iglesia. Vean que dice Salmos,
capítulo 34. Salmos 34. Salmos 34 en el versículo
11. Dice, Salmos 34, versículo 11. Venid, hijos, oídme, que
el temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea
vida, que desea muchos días para ver el bien? ¿Quién es? ¿Quién
es? Guarda tu lengua del mal y tus
labios de hablar engaños. Guárdate, ten cuidado. Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y síguela. Este es el propósito de la enseñanza
del apóstol Pedro. Cuando hay un conflicto o cuando
hay problemas, siempre buscar la paz. Buscar la paz. El Señor dijo, la paz yo la doy,
no como el mundo la da. La paz solamente la podemos encontrar
en el Señor Jesucristo. Eso está hablando al creyente,
a vivir en una vida espiritual, como Dios nos ha enseñado, como
Dios manda que viva su pueblo. La Iglesia tiene ese anhelo,
desea tener comunión con Dios, Dios el Padre. Siempre anhela las bendiciones. Las bendiciones eternas están
en Cristo. Estás solamente en el Señor Jesucristo. Refrene su lengua de mentiras,
alumias, chistes, críticas, actancias, todas estas cosas existen. Apágete
del mal y busque la justicia. es tener cuidado de aquellos
que no creen, hombres malvados, hombres que desprecian el Evangelio. Todas esas personas que desprecian
y no creen en la Palabra de Dios, ellos siempre están buscando
motivos para menospreciar el Evangelio de la Palabra de Dios,
siempre, siempre. Busque la compañía del creyente
siempre. En vez, ¿qué compañerismo tiene
el creyente con el entredo? Es lo que digo, Padre, no hay,
no hay un compañerismo. ¿Cómo puede existir la luz con
la siniebla? No hay, no hay comunión. Entonces,
sus bendiciones especiales están por los que sufren, por la justicia, Sufrimos siempre. Sufrimos siempre. Es lo que está diciendo aquí
en el versículo 12. Porque los ojos del Señor están
sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones, pero
el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. Sus
oraciones. El creyente siempre está pidiendo
siempre está en oración con el Señor porque es el único medio
que tenemos para poder pedir perdón por nuestras iniquidades
o por nuestros enemigos. Es la oración, es el medio que
Dios nos ha dado para llegar a Dios y estar en comunión con
nuestro Padre Celestial. Y el creyente siempre está buscando
las bendiciones especiales que tenemos en el Señor Jesucristo. Estamos siempre unidos con los
que sufren y estamos siempre unidos en la justicia de Cristo. Y si estamos unidos en esta justicia
de Cristo, entonces, ¿quién nos separará del amor de Dios? ¿Quién nos separará de Dios,
tribulación, angustia o algo así. Vean que dice Romanos capítulo
8. Romanos capítulo 8 en el versículo
31. Dice así, ¿qué pues diremos a
esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? ¿El que no es patrimonio a su
propio Hijo? sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Cómo
no nos dará? ¿Quién acusará a los escogidos
de Dios? Dios es el que nos ha justificado.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió por su
pueblo. Cristo es el que murió, más aún el que también resucitó,
el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede
por nosotros. Esa es una bendición. No estamos desamparados. En ningún momento estamos desamparados,
sino siempre tenemos un intercesor entre el hombre y Dios, Cristo. Cristo siempre está intercediendo
a cada momento. Versículo 35 ¿Quién nos separará
del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución? ¿Hambre, o desnudez, o peligro,
o espasa? Como está escrito, por causa
de ti somos muertos todo el tiempo. No hay ni un momento en el cual
el hombre es dejado por la gracia divina de Dios. No hay ni un
momento. Sino todo el tiempo estamos protegidos
y estamos recibiendo las bendiciones de nuestro bendito Dios. Nunca
somos abandonados. Dice la Palabra de Dios que un
día Él terminará la obra que haya comentado en la vida del
creyente. Él terminará. Él lo inició y
Él lo terminará también. No el hombre, sino Él lo terminará
porque Él lo ha dicho en Su Palabra. Que Dios les bendiga.

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Joshua

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